sábado, 14 de mayo de 2022

El atentado contra Manuel L.G. (09-05-1978)

En 1978, Catalán tenía 28-29 años; Manuel, 23
Dice Carlos Catalán que nunca ha estado condenado por delitos de sangre, pero en este libro se le acusa de haber participado nada menos que en el asesinato de Manuel López González, el primer guardia civil asesinado en Navarra, el pistoletazo de salida de los Sanfermines del 78.
Recordemos que este atentado (luego, el linchamiento de Eseverri, detenciones, encierros en el Ayuntamiento...) fue el detonante de una situación de crispación que convirtió a Pamplona en un polvorín que explosionó el 8 de Julio. Por eso se dice que los Sanfermines del 78 (muerte de Germán Rodríguez) comenzaron el 9 de Mayo.
La placa de Manuel fue colocada unos 25-30 m. más arriba del lugar de la explosión
Ese fatídico día se produjo otro atentado (el 9 de mayo del 78 murieron dos guardias en San Sebastián), esta vez en Pamplona, contra un vehículo del Cuerpo ocupado por varios agentes que regresaban de prestar servicio. Manuel López González falleció a causa de la explosión —fue el primer guardia civil asesinado en la provincia de Navarra— y tres de sus compañeros (entre ellos un hermano suyo) sufrieron heridas graves.
Biurrun, sentado en un banco, ve la señal que -al paso del Land Rover junto a la farola- 
le envía 
con la linterna Cabodevilla desde el Portal Nuevo y acciona el interruptor
Los asesinos pertenecían al comando Txindoki. En su declaración tras ser detenido, Alberto Biurrun Bueno afirmó que otro miembro del comando, Carlos Catalán Sánchez (lee la entrada, comentarios incluidos), había recibido una nota de la organización en la que ésta pedía una acción fuerte en Navarra contra las fuerzas de orden público. Biurrun se había encargado, junto con Catalán, de vigilar el paso del Land Rover y buscar el mejor punto para el atentado. Por su parte, Catalán se encargó de la confección del explosivo, empleando para ello unos 4 kilos de Goma-2, un interruptor y una pila casera.
Una vez concluidos los preparativos y ya todos de acuerdo, Catalán entregó sendas pistolas a Biurrun y a otro etarra, Miguel Cabodevilla (ver 4º y 5º comentario), mientras que él se quedó con una metralleta Stein. Al mismo tiempo, introdujeron todo lo necesario en una bolsa de deportes y la trasladaron, junto con el artefacto, guardado en una bolsa de plástico, en el coche del padre de Biurrun.
Foto sacada desde donde estaría Cabodevilla
La flecha señala el banco de Biurrun
El arbolico de Manuel
En el puente de la Taconera (Portal Nuevo), Catalán y Biurrun bajaron el artefacto hasta la carretera con una cuerda, dejándolo caer por la pared de la muralla, mientras Cabodevilla vigilaba los alrededores.
Una vez colocado el explosivo en la acera, decidieron que fuera Biurrun quien accionara el interruptor al paso del Land Rover, de cuya llegada avisaría Cabodevilla. Por otra parte, Catalán se apostó en las cercanías empuñando una metralleta con el fin de proteger a sus compañeros. Sobre las 00.45 horas, Cabodevilla indicó que se acercaba el objetivo y Biurrun accionó el interruptor cuando el vehículo se encontraba a la altura de la farola que los etarras habían tomado como referencia.
El 14 de octubre de 1979 el diario El País recogía que el fiscal de la Audiencia Nacional solicitaba cincuenta y dos años y seis meses de cárcel para cada uno de los tres miembros del comando de ETA-m que había cometido ese atentado. Un año más tarde, el 11 de marzo de 1980, el mismo medio se hacía eco del «juicio celebrado contra tres presuntos etarras por asesinato». El juicio finalizó sin la presencia de los tres procesados, uno de los cuales manifestó que «no estaban dispuestos a participar en esta farsa sobre hechos que negamos y que este tribunal es una representación de las instituciones fascistas que oprimen Euskadi», mientras otro gritaba «Gora Euskadi Askatuta», frase que fue contestada y aplaudida por numerosas personas que asistían al juicio. Unos y otros fueron desalojados de la sala.
El funeral por Manuel López González fue en los Paúles, al lado del cuartel de la Avda Galicia
Una semana más tarde, el 18 de marzo, de nuevo El País publicaba que la Audiencia Nacional había absuelto, por falta de pruebas, a los tres «militantes carlistas» —Catalán, Biurrun y Cabodevilla— acusados de la muerte del guardia civil Manuel López González. Según la sentencia, «declararon en su día, ante la policía, ser autores del hecho, pero después lo negaron todo ante el juez instructor, por lo que, no habiendo otro medio de prueba que las acusaciones policiales, cabe un margen de duda razonable y, en tal caso, hay que absolver a los acusados».
A pesar de ser absueltos, la organización terrorista reivindicó este atentado en un comunicado donde anunciaba: «Con esta acción ETA manifiesta su firme decisión de poner todos los medios militares a su alcance para evitar que el pueblo trabajador vasco se vea imposibilitado de acceder a la verdadera democracia política, recogida en la Alternativa de KAS y que para nosotros constituye un primer paso táctico de progreso hacia el objetivo de independencia y socialismo para Euskadi»

Diez minutos con Miguel Cabodevilla Eraso
(Premio 2009 a la Trayectoria Empresarial en el Comercio)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

malditos asesinos

Charo Fuentes dijo...

He leído el nuevo comentario sobre la actuación de Carlos Catalán en un atentado con consecuencia de muerte de un joven policía, que lamento y me entristece. Y lo lamento y me entristece, primero por el joven asesinado y segundo porque pienso en su padre, Pepe, paternal con nosotros y entrañable.En mi comentario anterior podía parece que yo trataba igual a la extrema derecha y a ETA y no es así, porque los primeros, después de atentados terribles, más o menos se recondujeron y ETA fue una pesadilla de impiedad y horror durante muchos años con un resultado de 900 asesinatos. Si quiero decir que conozco a alguna buenísima gente que estuvo en Montejurra al lado de Carlos Hugo, pero nunca llegaron a la lucha armada, pese al horror que debió ser aquello que yo no conocí porque vivía fuera de Navarra. Con respecto al hoy de Catalán, yo sigo las enseñanzas del catecismo para obtener el perdón que me parecen muy buenas: Examen de conciencia, dolor de corazón, propósito de la enmienda, confesión de boca, satisfacción de obra y Ah, cumplir la penitencia que le fuera impuesta. Si Catalán cumplió, no seré yo quien no lo perdone. Sé que una muerto no puede sustituirse, pero el arrepentimiento sal va, mereceotra oportunidad.Lo que si sé es que una persona cercana a mi y víctima, según el ministerio del Interior, de Catalán, fue a verlo a la carcel. No dijo de que hablaron, pero sí parece que lo perdonó.

Anónimo dijo...

"Actuación de Carlos Catalán en un atentado con consecuencia de muerte..."
Jodó, con el lenguaje. En mi pueblo toda la vida de Dios les hemos llamado a estas cosas CRÍMENES o ASESINATOS TERRORISTAS

Anónimo dijo...

Por cierto, Miguel Cabodevilla es el mismo Miguel Cabdevilla dueño de Irabia Intersport? Pregunto

desolvidar dijo...

El mismo. Miguel Cabodevilla Eraso, Pamplona, 1956.
Faceta empresarial:
http://www.varios.cen7dias.es/contenido.php?boletin=127&secc=1&det=4579
Faceta etarra:
https://elpais.com/diario/1979/02/09/espana/287362822_850215.html