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jueves, 13 de enero de 2022

Ecos guipuzcoanos: 1. José Harina

José Harina, tocando el saxofón, a finales de los años 60
"Ecos Guipuzcoanos" (pincha para escucharlas directamente desde la BNE) es un disco de 1943-44 con cuatro canciones que conocí desde niño:
  1. Por montes, caminos y aldeas
  2. Montañas de Guipúzcoa
  3. Son Barrio Gros y Atocha
  4. Somos cuatro amigos
Pero con una nota de tristeza: a pesar de lo populares que fueron, "...cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor".
Llévale la contraria a Manuel Machado y súmate al selecto club de los que sí saben quiénes hicieron esas entrañables canciones: Harina y Álvarez Urresti, Gamborena
Hoy, de la mano de José Ignacio Ansorena, conocemos al primero de ellos, José Harina
En una orquesta, con clarinete
JOSÉ HARINA, UN MÚSICO DONOSTIARRA                       por José Ignacio Ansorena
Al rebuscar datos sobre Juan Álvarez Urresti, Gamborena, una obra suya aparece como la de mayor difusión: Ecos guipuzcoanos (pincha). La grabaron grupos como Los Koxkeros, Los Xey y Los Chimberos, que, entre los años 1940 y 1970, cosecharon importantes éxitos. Son muchas las personas que todavía hoy recuerdan sus melodías y letras (estas fueron cambiando en las diferentes versiones) e incluso en cancioneros recreativos actuales (de campamentos y tiempo libre) pueden encontrarse sus textos, señalando su origen con la socorrida palabra popular.
Sin embargo, conviene precisar que Gamborena es tan solo autor del texto, porque la música, compuesta en su mayor parte por melodías populares vascas, aunque hay fragmentos originales, así como la armonización de la misma en forma de guión de teclado y Banda de Música, que se registró en la SGAE, es obra de José Harina Izkieta, un músico donostiarra al que, por cercanía y amistad, recurrió, como hizo con otros, Juanito Álvarez.
1932, sentado con una señorita de blanco a su derecha
José Harina había nacido circunstancialmente en Sangüesa, el 19 de marzo de 1911, porque sus padres, originarios de la localidad, se empeñaron, como era costumbre en la época, en acudir a la población navarra a dar a luz. Pero pasó su vida en San Sebastián, donde nacieron todos sus hermanos. Conviene precisar que el apellido original fue Arina, netamente vascongado, pero que el afán ultracorrector del encargado del registro le añadió la hache una generación antes. José estudió Comercio, además de diversas materias musicales, entre las cuales concluyó la carrera de violín. Pero además se ejercitó en la práctica de otros instrumentos que llegó a dominar con muy buen nivel: el saxofón y clarinete, así como el piano.
Tuvo un planteamiento vital inteligente. Siendo consciente de que la música no era una fuente de ingresos regular, trabajó desde joven como agente comercial, lo cual le daba cierta autonomía económica y también de horarios para compaginar con las actividades musicales, que se desarrollaban en el San Sebastián de la época alrededor del verano, pero que en invierno quedaban muy reducidas. Como señala su hijo, Manuel Harina, que me ha proporcionado la mayor parte de los datos que aquí manejo, “era sobre todo agente comercial en invierno y músico en verano”.
De Cabo de Gastadores en la Tamborrada de la Unión Artesana
Fue una persona muy integrada en las actividades populares de San Sebastián, en especial en la Sociedad Unión Artesana, en cuya Tamborrada solía salir de gastador. Allí precisamente conoció, en el año 1934, a la que sería su esposa, Josefina Bañales, natural de Artajona. El estallido de la guerra de 1936 hizo que tuvieran un noviazgo más largo de lo que hubieran deseado.
José luchó en el bando republicano, lo que le supuso varias condenas de muerte y diferentes represalias. Por todo ello, la boda se atrasó hasta el año 1949 y se celebró en la Parroquia de San Ignacio en el Barrio de Gros de San Sebastián, donde se instaló la joven pareja. Tuvieron dos hijos gemelos, pero uno de ellos apenas sobrevivió unas horas.
Para entonces José ya era ejecutante de muy diversas orquestas de todo tipo. Tanto de la Orquesta del Conservatorio, como de las orquestas que se formaban para cualquier representación, así como de las llamadas orquesta ligeras que se requerían para fiestas sociales. Por ello, la pareja se casó en Cuaresma, época en la que el número de actuaciones descendía de forma notable e hicieron el viaje de novios a Zaragoza, desde donde Josefina volvió sola a San Sebastián, porque José se quedó allí para comenzar gira con una orquesta. No eran años para renunciar a los posibles trabajos.
De Calderero en el centro con bigote poblado (1959?)
Estuvo integrado en todo tipo de formaciones musicales junto a los mejores músicos del San Sebastián de la época. Fue amigo y colaborador de los hermanos Pepe y Mateo Saenz, los hermanos Andoain; de Merino, organista de San Ignacio; de Juan Erentxun, organista del Corazón de María y abuelo del conocido cantante Mikel Erentxun; de Florentino Peñafiel; de Ramon Usandizaga, Francisco Escudero... Este último, cuando tomó la dirección del Conservatorio donostiarra y creó la Banda Ciudad de San Sebastián, le llamó personalmente para que fuera solista de saxofón en la misma.
Asimismo creó su propia orquesta ligera, la Orquesta Gala, con la cual animó el verano donostiarra, Fue habitual de las salas Kursaal, Hotel Príncipe de Saboya, La Perla, del Tablado flamenco (actual Bataplán), del Hotel Mª Cristina, del Monte Igeldo, del Real Club de Tenis... En estas actuaciones demostraba su ductilidad musical combinando constantemente el violín, el clarinete y el saxo y, cuando hacía falta, el piano. Fue de los primeros en traer a nuestra tierra los aires del swing y del jazz. Con la Orquesta Gala inauguró la que durante bastantes años fue famosísima sala de fiestas Euromar de Zarauz.
En una orquesta con saxofón. El lugar parece el Salón del Ayuntamiento
de San Sebastián, quizá antes de serlo

Además de todo ello, siempre sacó tiempo para componer y escribió numerosas obras, muchas de las cuales están registradas en la SGAE. Entre ellas, diversas adaptaciones de textos y melodías de Gamborena. Gran aficionado taurino, escribió pasodobles dedicados a toreros famosos. Solía interpretar el saxofón en la Banda que amenizaba las corridas del Chofre, la antigua Plaza de toros donostiarra y fue su último director antes de que el coso se derribase.
Falleció en San Sebastián, el catorce de febrero de 1986, como consecuencia de una insuficiencia respiratoria.

viernes, 29 de junio de 2018

Ecos guipuzcoanos (II): Nostalgia de Guipúzcoa


"Hoy era el cumpleaños de mi padre. Cantábamos juntos... y no nos salía mal. Cuánto le echo de menos...
Hay una canción que casi he olvidado pero, si alguien tiene la letra completa, me encantaría guardarla.
Estos versos son los que recuerdo:
Por montes, caminos y aldeas / de Guipúzcoa la dulce y bella /cuando va cayendo la tarde / se oye el canto de una doncella. /Su canto es amor... / Su canto es...
No recuerdo más  :Ž(  "
***
José Luis Ocón repasa junto al piano del Silken
Amara Plaza las partituras de Gamborena.
Foto Usoz
 
Me da rabia haber llegado 11 años tarde para responder a este precioso comentario de un hijo que, como me pasa también a mí, echa en falta a su padre.
Así como en la 1ª parte de Ecos guipuzcoanos hemos escuchado las dos canciones más divertidas, alegres y de cachondeo, de Harina y 'Gamborena', interpretadas en 1944 por Los Koskeros, guardo para esta segunda las dos más nostálgicas, las que llegan más adentro del corazón de todo guipuzcoano... y de cualquier persona sensible: "Por montes, caminos y aldeas" y "Montañas de Guipúzcoa". 
Curiosamente, ambas van precedidas de una breve invocación al cielo nocturno: "¡Oh, estrella que reluces..." y "En esta noche bella...". Por eso, he estado en un tris de titular esta entrada "Nocturnos guipuzcoanos"

1. Por montes, caminos y aldeas
Como decimos, grabadas en 1944 por Los Koskeros. Autores: José Harina y 'Gamborena', seudónimo de Juan Álvarez Urresti.
Ésta es la letra:
¡Oh, estrella que reluces en el azul del cielo! ¡Oh, estrella tan bella, nunca te apagarás!
Por montes, caminos y aldeas de Guipúzcoa, la dulce y bella, 
cuando va cayendo la tarde, se oye el canto de una doncella; 
su canto es amor, su canto es dolor, con ecos de lejanas tierras; 
su canto es amor, su canto es dolor, de tiempos que añora y anhela


2. Montañas de Guipúzcoa
En esta noche bella, tan silenciosa, tan dulce y clara, ¡oh luna que iluminas hasta la aldea de mi adorada! Alumbra con firmeza los altos montes, los verdes prados, donde mi amada vive, donde mi amada me está esperando.
Montañas de Guipúzcoa, dulces recuerdos de mi niñez; aldeas sonrientes, feliz el día que os vuelva a ver; montañas de Guipúzcoa, paisajes de esplendor, os canto en mi zortziko con toda el alma y el corazón.

He puesto, a pesar de sus defectos de sonido, esta grabación de Los Koskeros por dos razones:
  • porque los autores, Gamborana y Harina, crearon "Ecos guipuzcoanos" para que fuera grabado por ellos. Es, por tanto, la grabación más antigua, de 1944.
  • porque es la única que podéis escuchar con su sonido original en la Biblioteca Nacional. Pinchad ahí, que es una gozada. Lo que antes era un lujo, al alcance de algunos privilegiados, hoy podemos escucharlo todos los ciudadanos.
A partir de los años 70, también Los Xey grabaron las cuatro canciones de Ecos Guipuzcoanos con una gran calidad. Disfrutadlo:

viernes, 22 de junio de 2018

Ecos guipuzcoanos (I) Harina y Gamborena


"Ecos Guipuzcoanos" (Harina-Gamborena) es un disco de 1943-44 con cuatro canciones que conocí desde niño.
Hoy vamos a ver dos que son muy divertidas, jocosas y simpáticas. Pero con una nota de tristeza: a pesar de lo populares que son, "...cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor".
Llévale la contraria a Manuel Machado y súmate al selecto club de los que sí saben quiénes hicieron esas entrañables canciones.

1. "Son Barrio Gros y Atocha"
El 14 de junio mi amigo Miguelo desolvidaba una canción que se cantaba en Pamplona por los años 50 y 60. Comienza así: "Por fiestas de Pamplona..."
Y termina:
"Después de quince vasos de buen vinículo, el portugués salió del tabernáculo. Dijo que no encontraba ningún obstáculo. Y se dio de cabeza contra un vehículo..."
Os pongo sólo el final, para que veáis mejor el parentesco:

Por su música y su surrealismo me recordó muchísimo a Había tomado quince que cantan los Xey. Fijaos qué letra:
"Había tomado quince copas de aguardiente, con los sabrosos churros, hincando el diente. Dijo en la madrugada, ebrio y caliente: "tengo en la Unión Minera cuenta corriente"; sobresaliente, más que valiente, desobediente; como buen cliente, se marchó sin pagar al dependiente"
Y escuchad ahora la música:

¡Clavadas! Está claro, pues, que la que se cantaba en Pamplona es hija de la que cantan los Xey.
Pero el árbol genealógico no termina ahí.
A su vez la de los Xey es una versión surrealista de una canción netamente donostiarra (realza algunos lugares y edificios emblemáticos de Gros y zona de Atocha), interpretada por Los Koskeros en 1944,  cuya letra es, con alguna duda (gracias, Jesusmari Astráin, gracias, José Antonio Salas, por la ayuda), ésta:
Son barrio Gros y Atocha, que no tienen rival; frontones y cuarteles, campos de football*; la gran Tabacalera, que nos mantiene a tal(?); teatros como el Trueba y como el del Kursaal; el gran Bar El Chaval, Garage* Continental; Matadero colosal, Plaza Monumental, el templo San Ignacio y el Santo Hospital. (a ver si alguien me ayuda a rematar la letra)
* Hubo un tiempo en que los niños no escribíamos 'fútbol' ni 'garaje'. De aquella época nos queda el vestigio del 'Betis balompié'. Los Koskeros pronuncian 'Garage' en francés ("Garas", en la partitura). También decíamos 'restaurán', aunque escribíamos 'restaurant'.

2. Somos cuatro amigos
Hay canciones con las que siempre me acuerdo de Manuel Machado:
Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son;
y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor.  
¿Quién no ha cantado esa simpática copla de...
Somos cuatro amigos que aquí hemos llegado; vamos a contarles dónde hemos estado: 
fuimos a París, por primera vez, y a éste de la guitarra le pegó un francés.  
Yo, cuando tengo dudas de si una canción es o no popular, se la pregunto a mi hermanico Nacho.
Y esto es lo que me ha contestado:

Como veis, Nacho la borda. Me ha sorprendido muchísimo por que yo pensaba que, con ayuda, la iría cantando. Pero él solito la ha cantado completa.
Es por tanto una canción popular, al máximo nivel de lo que es una canción que la canta el pueblo con cualquier excusa, cuya primera interpretación, de 1944, recogida en la BNE, es ésta que cantaron Los Koskeros con esta curiosa letra.
"Somos cuatro amigos que aquí hemos llegado; vamos a contarles dónde hemos estado: fuimos a París, por primera vez, y a éste de la guitarra le pegó un francés.
Somos profesores de mucho talento y, si no comemos, se nos lleva el viento; ganamos medallas de mucho valor y, si no, fijarse las que llevo yo.
Y cuando fuimos a Filipinas, nos regalaron cien mil sardinas, y cuando entramos en Nueva York, nos dio a todos dos duros el Gobernador. Trialala, trialala..."  

3. Los autores
Pero, sigamos con Machado:
y cuando las canta Nacho (el pueblo), ya nadie sabe el autor.
¿Cuánta gente -de los centenares de miles que las hemos cantado- conoce a los autores? La cruel contradicción es que cuanto más populares, más desconocidos son los autores.
Que se lo digan al aragonés Francisco de Val, al tudelano Ezequiel Endériz y, en el caso que hoy nos ocupa, a Gamborena y a José Harina.
Tan olvidados han estado que las letras -fieles a lo que cantan Los Koskeros- de estas canciones, es la primera vez que han subido a internet. Por otra parte, ni siquiera he conseguido una foto de ellos dos.
José Harina figura en la BNE como autor de 4 obras y participa en 3.  Es el autor de la música (me imagino que de las partituras) de las cuatro canciones de Ecos guipuzcoanos.
De Gamborena he encontrado algo más en la BNE:
Pseud. de Juan Álvarez Urresti, nace en 1915, muere en 1992; compositor, autor de 4 obras y participa en otras 11.
Y del Diario Vasco entresaco estos párrafos:
  • «Gamborena era.... un juglar, un trovador»
  • En complicidad con José Harina, Perico Ugalde (a veces me asusto de todo lo que he escrito sobre esta entrañable persona) y Josetxo Múgica escribió mil canciones. Sobre esta ciudad. Y los ciudadanos las cantaban y adaptaban a su día a día.
  • Tenía una habilidad asombrosa para crear canciones. Salía a pasear por la ciudad y te volvía con una habanera, un zortziko, un pasodoble. Escucha, escucha este tema titulado 'Un día en San Sebastián': «Se ven en la Avenida, lugar cosmopolita, pasar un lord inglés y un príncipe oriental. Los pollos elegantes, las damas sibaritas. El yanqui, millonario y el duque señorial».
  • Koskero a tope, por Dios.
  • Y tanto. Y no sólo porque anduvo con el famosísimo grupo musical de ese nombre, sino porque su primera entrada en el registro de la Sociedad General de Autores de España, por valor de 8 pesetas y con fecha de 11 de diciembre de 1943, se debe al tema 'Ecos Guipuzcoanos' escrito para Los Cosqueros por él y José Harina.