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lunes, 27 de julio de 2020

Maite Itoiz y Familia Huarte

Castillo de Randan (pincha)
Nunca se me han dado bien los parentescos, pero hoy, gracias a este artículo de DN sobre Maite Itoiz y sus estancias en el Castillo de Randan, estoy en condiciones de responder a esta pregunta que me inquieta desde hace tiempo: ¿a quién está dedicado el Colegio José María de Huarte, en el pamplonés barrio San Juan?
En este artículo, que me ha llevado a la Familia Huarte, solo echo en falta alguna referencia a la Familia Kelly. (pincha, cuatro entradas)

EL VERANO DE MI VIDA: MAITE ITOIZ                                                  Laura Puy Muguiro
El castillo de leyendas e intrigas en el que pasó sus veranos Maite Itoiz Solchaga

Tenía 11 años y le impresionó descubrir la silueta de las torres derruidas del castillo francés la primera noche que llegó. Iba a pasar el verano con su familia tras haber heredado el dominio su tío Alberto Huarte. Regresó cuatro veces más.
"Los habitantes de otros planetas están aquí, entre nosotros”, anunciaba el libro de J.J.Benítez La quinta columna. Se lo había regalado su madre, y ella lo metió en la maleta para leerlo aquellas vacaciones, las de 1990. Sin saberlo entonces, el destino estival con su familia en los dominios de un castillo francés sembrado de leyendas e intrigas y la lectura de aquel libro marcarían el miedo de las noches de julio con cualquier ruido o visión, incluida la luz que desprendían aquellos aparatos silenciosos que sobrevolaban la zona, seguramente relacionados con una base militar cercana pero que su imaginación prefirió llevar a otros mundos.
20 años, último verano en Randan
Hoy, la soprano, instrumentista, productora y compositora navarra Maite Itoiz Solchaga, de 45 años, ríe con el recuerdo de aquel miedo que jamás se impuso a la aventura de veranear allí de adolescente. “Yo era una niña muy creativa y escribía historias fantásticas, así que, cuando vi todo aquello, mi mente voló y voló”, rememora. 
Es el castillo de Randan, a catorce kilómetros de Vichy, en Auvernia. Heredado por su tío Alberto Huarte Myers, miembro de los Iruña’ko, se había incendiado en 1925, salvándose los edificios aledaños para los empleados, que acogieron a sus entonces dueños y décadas más tarde, a la familia de Itoiz.

Cómo llegó a disfrutar de cinco veranos allí tiene su historia, como la de este castillo construido en el siglo XIII. Residencia favorita de la realeza francesa en el XIX, a comienzos del siguiente lo heredó el aristócrata francés Ferdinand d’Orleans, duque de Montpensier, un personaje peculiar. Explorador por Asia y cazador -guardaba como trofeos animales disecados-, murió con 39 años, al poco de casarse con una española que rehizo su vida y llevó a que Itoiz disfrutara de esos dominios de cuento.

Retrato de J.M. Huarte Jáuregui,
pintado por Zuloaga
Aquella mujer era la española María Isabel González de Olañeta e Ibañeta, marquesa de Valdeterrazo, que dormía en el castillo la noche del incendio, al año siguiente de enviudar. Se sospechó que el fuego había sido intencionado, y la fortaleza no volvió a ocuparse. Sin hijos, la marquesa se casó por segunda vez, con el pamplonés José María de Huarte y Jáuregui, que heredó el castillo al morir ella. Siguiendo la línea sucesoria, la titularidad terminó en el músico de los Iruña’ko.

Su sobrina aún le visualiza a la entrada del castillo la primera noche que llegó con sus padres, Tere Solchaga y el guitarrista Carlos Itoiz. Habían hecho el viaje ”a duras penas” en el Citroën Dos Caballos rojo de su progenitor, que, a pesar de llevar anotados los pueblos y ciudades por los que debían pasar, se perdió en Clermont. Esa vez y todas. “Cuando llegábamos a Clermont, una ciudad algo más grande, mi padre se hacía un lío con la señal de ‘todas direcciones’ y nos perdíamos”, ríe. Por eso era de noche cuando accedían al castillo.

Pero la primera vez siempre será para ella especial. Era 1986, tenía 11 años y habían recorrido los últimos metros de una carretera que surgía en mitad del pueblo. “Nada hacía sospechar que al final de esa carretera había semejante dominio”. Tampoco al llegar a su entrada de enormes puertas de hierro, donde les esperaba el tío Alberto. “Nos hizo aparcar el Dos Caballos y montarnos en su coche para llevarnos por la avenida central hasta el castillo. Recuerdo cómo me impresionó ir descubriendo a la luz de la Luna la silueta de las torres derruidas y los leones de piedra que flanqueaban la puerta”.

MÚSICA Y TOUR
07.07.15 Charo y Alberto
Fueron veranos plagados de excursiones, juegos y música, mucha música. En su relato, Itoiz nombra con cariño a sus tíos Alberto y Charo; a sus primos Carmen, José María, Chari y Gonzalo; al amigo de su tío y compañero en los Iruña’ko Joaquín Zabalza y su familia -“me lo pasaba genial con ellos porque era todos muy animados, familias muy musicales. En esas casas aledañas había un salón con un piano y Joaquín y mi tío solían hacer música, cantar, tocar instrumentos... un ambientazo buenísimo”-; a los amigos de sus primos; a los amigos de sus tíos... “Invitaron a mucha gente al castillo. Querían que todos sus amigos tuvieran allí una buena estancia, y lo conseguían”. Rebuscando entre las fotografías ha encontrado dos que muestra sonriente. Son de julio de 1988, del año que salieron a la carretera hacia el pueblo porque pasaba por allí el Tour de Francia que ganaría Perico Delgado. Desplegaron una pancarta. “Recuerdo que Marino Lejarreta nos miró y se rió”. Habían escrito: “¡¡Delgado Induráin aurrera!!”.

07.07.15 Charo hija y Javier, con John
Todo en Randan era “a lo grande”. El castillo se asentaba en un terreno de cuarenta hectáreas de bosques de árboles “gigantescos” (tilos, cedros, secuoya...), dos lagos, una isla central a la que se accedía por un puente, animales vivos... Las excursiones se convertían en exploraciones, también por la noche, de mayores y de pequeños. “Salías del caserón y a los diez minutos ya sentías mucho miedo”, ríe recordando la leyenda del fantasma de La dama gris. Era el título de un cuadro colgado en el pasillo de la casa, uno más de entre las cientos de antigüedades “valiosísimas” que se habían salvado del incendio, como muchos de los animales disecados. “Se contaba que La dama gris era una aparición junto a un árbol en la parte de atrás del castillo, por donde pasábamos de noche para ir al lago. Nos entraba la risa floja del pánico”, cuenta Itoiz, que el 22 de agosto actuará con su arpa eléctrica en el bosque de Orgi, con un repertorio mezcla de fantasía y tradición navarra.

Del incendio se salvaron además capilla, cocinas, caballerizas, establos, invernaderos... Las habitaciones con decoración del siglo XIX, las escaleras de caracol, los mil recovecos y desvanes ayudaron a que fluyera la imaginación de la niña Maite. También, entrar con su tío en el castillo quemado y bajar a los sótanos.

El dominio fue adquirido por el Consejo Regional de Auvernia en 1999, cuatro años después de que Itoiz lo disfrutara por última vez. Hoy está abierto y se puede visitar. “No he vuelto a ir, pero, hablando ahora de él y de lo que viví allí, ya tengo ganas de volver".
***
John y Maite
Casada con John, ya habéis visto en el enlace la relación de Maite con la Familia Kelly.
Pero sus padres han sido también grandes músicos. Carlos Itoiz, virtuoso de la guitarra, ha sido un referente del flamenco. De su madre, recientemente recogí esta frase: "los ojos de esa mujer siempre han causado estragos". De Tere Solchaga hace un par de años publiqué su actuación en el VIII Festival Hispano-Portugués de la Canción, con "Lisboa es así" de Joaquín Zabalza, en 1967.
Tere, a su vez, es hermana de Charo Solchaga, casada con Alberto Huarte, de Los Iruña'ko, que fue quien recibió en herencia el castillo, pero no de su tío José María; a éste le heredó su hermano Ángel y es a éste  a quien heredó Alberto, según me detalla Castells.
Es a través de su tía Charo como Maite entra en relación con la Familia Huarte.

RESEÑA BIOGRÁFICA FAMILIA HUARTE (Fototeca Navarra)
En la imagen, tomada en el patio del Colegio Huarte Hermanos que se encuentra ubicado en la Calle Mayor 54 de Pamplona, aparecen algunos queridos paisanos de Sarasate y profesores de la Orquesta Santa Cecilia. De izquierda a derecha aparecen, en la 1ª  fila, Mijangos (1), Lostao (2), Fernández (3), Ustárroz (4), Pilar Michelena (5), V. Del Hoyo (6), Sarasate (7), Zabalo (8), el maestro Ricardo Villa (9), Aramendía (10), Alberto Huarte (11), Laspiúr (12), Mocoroa (13), Lorenzo Francés (14) e Imaz (15); en la  segunda fila, Ganuza (16), Berruezo (17), Leopoldo Francés (18), Azoz (19), Esparza (20), Florenzano (21), Luna (22), Ezcurra (23), Serrano (24), Soto (25), Lecumberri (26) y Goicoechea (27), y en la tercera fila podemos ver a Sánchez (28), Goizueta (29), Bravo (30), Sanz (31), Tarazona (32), Ariz (33), Lacunza (34), C. Del Hoyo (35), Zarranz (36) y Huarte (37). 
Familia procedente de la casa Duquea, de Irañeta. 
Grupo de alumnos del Colegio Huarte hacía 1880, 
el señor del centro es D. Jose Mª Huarte Callis,
fundador del colegio, a la dcha D. Alberto Huarte 
Machín, su sobrino. (Gentileza de José Castells)
Los hermanos Francisco y José María Huarte Callis fundaron en 1845 un colegio privado, el Colegio Huarte, en la bajada de Javier de Pamplona (donde estudió Pío Baroja), pronto trasladado a la calle Mayor 54 (imágenes de la casa de los Huarte) en dos sedes sucesivas. Fue una institución de gran importancia docente, reconocida en 1896 por la Junta Provincial de Instrucción Pública con la medalla de oro. José María Huarte Callis fue concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Pamplona. 
En 1867 su hermana Mercedes Huarte abrió un colegio para señoritas en la calle Nueva de Pamplona, que se completó en 1921 con una escuela para niñas. 
Continuó su estela al frente del colegio Alberto Huarte Machín (1859-1938), hijo de Francisco, que también fue presidente del Orfeón Pamplonés y de la Sociedad de Conciertos Santa Cecilia (nº 11 en la foto de grupo). Con su labor, fue vínculo imprescindible entre Pablo Sarasate, gran amigo suyo, y la Orquesta Santa Cecilia. 
Patio de la escuela, en Mayor 54
Sus hijos mantuvieron vivo el legado familiar en tercera generación. José Antonio de Huarte y Jáuregui (Pamplona, 1892 - 1968) fue violinista, profesor y crítico musical. Su hermano José María de Huarte y Jáuregui (Pamplona, 1898 - Madrid, 1969) ingresó en 1921 como funcionario del Archivo de Navarra y en 1927 accedió a su dirección, que ejerció hasta 1936. Anteriormente había sido vocal de la Comisión de Monumentos de Navarra, director de su Boletín, secretario del Consejo Navarro de Cultura y llegó a ser académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la de Bellas Artes.

HISTORIA ARCHIVÍSTICA
El fondo fue adquirido en 1997 por el Archivo Real y General de Navarra. Posteriormente se realizaron distintas adquisiciones en 2014, 2017, 2018 y 2019. En 2018 se recibió un importante volumen donado por Mª Rosario Solchaga, viuda de Alberto Huarte Myers.

CONTENIDO
El Colegio y su logo
La documentación fotográfica del fondo está formada por fotografías de carácter familiar, retratos de estudio, fotografías de alumnos del Colegio Hermanos Huarte y especialmente por los retratos fotográficos de Pablo Sarasate y de Berthe Marx conservados por Alberto Huarte Machín. Contiene asimismo fotografías de José María de Huarte y Jáuregui y de su esposa María Isabel González de Olañeta e Ibarreta, marquesa de Valdeterrazo.
***
COLEGIO JOSÉ MARÍA DE HUARTE (conclusión)
Así pues, tenemos en la Familia Huarte dos que tienen el nombre de José María: Huarte Callis y Huarte y Jáuregui.
La balanza se inclina a favor del primero: fundador del Colegio Huarte, concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Pamplona.
No estaría de más que en la página del Colegio lo dejaran claro.
Actualización 10:43 Hemeroteca DN 03/11/1964
GRUPO ESCOLAR "JOSE MARIA DE HUARTE CALLIS" En virtud de propuesta, se acordó designar con el nombre de José María de Huarte y Callís al Grupo Escolar construido en el III Ensanche, en atención a los merecimientos del fundador del llamado "Colegio de Huarte", Hijo adoptivo de Pamplona, Teniente de Alcalde de su Ayuntamiento, Medalla de Oro de la Diputación Foral por méritos en la Enseñanza, Cruz de la Orden Civil, concedida por Alfonso XII. En el Colegio Huarte, fundado en 1848 se formaron por lo menos diez mil navarros. La ciudad le recuerda ahora con este homenaje a perpetuidad en uno de sus modernos Grupos Escolares.
1933 Colegio Huarte Hnos. Foto Galle Archivo Abierto

viernes, 28 de septiembre de 2018

La familia Kelly en España (1966-82)

La Familia Kelly en Ejea (1975), un año antes de venir a Navarra
Nota: En el año 1981, la Familia Kelly regresó a su casa de Belascoáin para grabar el vídeo  The Kelly Family Searching For The Magic Golden Harp , en el que recreaban su paso por Navarra.
De él  están extraídos todos los trocitos que vais a ver, salvo el primero.

Los comienzos
1ª casa en Gamonal
  • 1966 Gamonal (Wikipedia dice mayo del 65). Dan, el patriarca, llega a la conclusión de que el estilo de vida consumista en los Estados Unidos no es bueno para sus hijos, por lo que "tira el televisor por la ventana" (eso exactamente dice la página no oficial) y decide venirse con su familia a España. Daniel Jerome Kelly y su primera mujer Janice, con sus hijos Danny, Caroline, Kathy y Paul recalaron en Gamonal, municipio de Talavera de la Reina, (Toledo, España), donde Daniel abrió una tienda de antigüedades. Dan y Janice se separaron y ésta regresó a los Estados Unidos. Dan pronto se enamoró de Barbara Ann Suoko, la niñera de sus hijos.
  • 1973 Museo del Prado. En una visita a dicho museo, Dan Kelly conoce al estudiante de medicina Fernando Sanz Posa. Fernando vivía solo en la capital, estaba en su último año de carrera y sólo le quedaban dos asignaturas -que tenía 'atragantadas'- para acabarla, especialmente Pediatría. Daniel Kelly, gracias a sus conocimientos pedagógicos, decidió ayudar a Fernando invitándole a vivir con ellos en Gamonal. Fernando, con la ayuda de Dan, consiguió aprobar y finalizar la carrera en la promoción de 1973.
  • 1974 Plaza Mayor de Madrid.  Es el lugar donde la familia Kelly actúa por primera vez como músicos callejeros y reciben dinero de los transeúntes.
  • 1975, mayo. Ejea. El negocio de Dan flaqueaba y los Kelly tenían bastantes deudas. Y aquí es cuando Fernando Sanz Posa decidió devolverles la ayuda prestada, acogiéndolos en su propia casa  de Ejea de los Caballeros. Fue allí, en la capital cincovillesa, donde empezaron las primeras actuaciones profesionales de los Kelly Kids, llegando a grabar para televisión en Madrid y Zaragoza. Daniel Kelly y Fernando Posa continúan consiguiendo actuaciones para los ya conocidos como Kelly Kids y también como tuna (sobre todo en restaurantes), en Ejea y alrededores, en pueblos de Navarra y del Pirineo aragonés. Nos lo cuenta John:
  • 1976, marzo, a Navarra Fue en una de esas actuaciones, en el mesón Caballo Blanco de Pamplona, donde les ofrecieron alojamiento en Belascoain, y los Kelly, tras meditarlo y comprobar que realmente podían vivir de su música, decidieron -con mucho pesar- mudarse. Era marzo de 1976 y la familia -que puso color a la vida de tantos cincovilleses- abandonó Ejea sin saber que se convertirían en estrellas mundiales de la música.

Antes de terminar este apartado de los prolegómenos, quiero recalcar lo bien trabajada que está la página dedicada a la estancia de los Kelly en Ejea. Mi mayor agradecimiento a  Nuria Arilla por tan magnífico reportaje y por la precisión en el tema de las fechas (que me han vuelto loco).


Pasamos ahora a la entrevista que, recientemente, le hizo el Noticias a John Kelly, nacido en el 67 en Talavera de la Reina. El primer hijo de Dan y Barbara. Vive actualmente en Pamplona con Maite Itoiz. John se centra en la estancia de la familia en Pamplona. Tened en cuenta que John, cuando llega a Pamplona, tiene 8-9 años. Por tanto, lo que nos cuenta no es propiamente un recuerdo, sino una reconstrucción.

El Mesón del Caballo Blanco
The Kelly Family se instaló en Belascoáin en el año 1976, en una casa a la que regresaron en varias ocasiones
A finales de 1975, asentados en Ejea de los Caballeros, la Kelly Family, rememora John, ya contaba con dos formatos para sus actuaciones: el grupo, propiamente dicho, y otro más 'tipo tuna'. Este formato lo utilizábamos principalmente para actuar en restaurantes. Así, a finales de ese año, ofrecimos nuestra primera actuación en Pamplona (sin contar una previa que ofrecieron en el Anaitasuna, junto a otros grupos, pero bajo el nombre de Kelly Kids), en el Mesón del Caballo Blanco, en el restaurante, que estaba lleno.


Tras actuar nosotros, de una de las mesas se levantó una persona, Andoni Esparza, que estaba acompañado por Jorge Oteiza. Emocionado, les pidió a las personas que estaban comiendo en otra de las largas mesas que nos cantaran... y es que se trataba de los integrantes de la Coral de Cámara de Pamplona. Y nos cantaron el Agur Jaunak. Tras escucharles, mi padre se emocionó tanto que se preguntó "¿a dónde hemos llegado? ¿qué es esta canción?”. A partir de ese momento, y principalmente debido a la amistad que el padre de la familia trabó con Andoni Esparza, el patriarca decidió que tenían que vivir en Navarra.
El Viana (Laboa, Lertxundi, Itoiz...)
“En aquel tiempo, Andoni Esparza era gerente de Aguas de Belascoáin, y le dijo a mi padre que conocía una casa que estaba en venta. La compramos y nos trasladamos a vivir en 1976. Una vez instalados, mi padre decidió abrir el bar Viana, que regentamos durante, más o menos ochos meses”.
Rápidamente, apunta John, “el local se convirtió en un sitio mítico, en el que siempre había música, y al que venía muchos artistas, músicos como Mikel Laboa o Benito Lertxundi, pintores... Es que mi padre era como un magneto, atraía a las personas y hacía que estuvieran a gusto.
Ahí conocimos también al padre de Maite, Carlos Itoiz, que venía todas las noches... Era un bar en el que se podían escuchar casi todos los estilos de música, desde el rock hasta el folk o el flamenco. Ahí conocimos también al grupo Ortzadar, con los que mi hermana Kathy llegó a tocar el violín.
Hace poco, con motivo del rodaje de un documental sobre el grupo para una televisión alemana, lo visité de nuevo y ¡está prácticamente igual!”, apunta John, al que su prodigiosa memoria le transporta al pasado una y otra vez, mientras una vidriosa mirada ejemplifica la auténtica devoción que sentía por su padre.
“Yo solo tenía ocho años, pero también recuerdo que fue la primera vez que vi a Maite (su mujer), cuando su madre (Tere Solchaga) la traía en brazos, con apenas un año”.
Tocando en el Viana, en 1976
El Viana tocó a su fin en manos de los Kelly, tras darse cuenta el progenitor de la familia de lo sacrificado que es regentar un negocio de hostelería. “Significaba estar día y noche pendiente del bar. Además, el camarero que teníamos, no dejaba de echarle la bronca a mi padre porque invitaba a todo el mundo y no llegaba dinero a la caja. Hacíamos música pero nos quitaba mucho tiempo, así que dejamos el bar”, explica John.
De esta época, John recuerda especialmente una actuación en Salesianos “a la que no acudió nadie, pero, cuando ya nos íbamos, apareció uno corriendo, diciendo que lo sentía, que llegaba tarde. Y mi padre decidió actuar sólo para él. A algo así, en su momento, no le di importancia, pero ahora sí lo valoro mucho porque, para mí, es lo que definió nuestro éxito posterior. Esa es la filosofía que aprendimos de nuestro padre, la que nos abrió los ojos y la que ahora me hace tener los pies en la tierra”.
En el año 1981, The Kelly Family regresó a su casa de Belascoáin para grabar el documental The Kelly Family Searching For The Magic Golden Harp (del que están extraídos los trocitos anteriores), en el que recreaban su paso por Navarra.
En 1982 la familia volvió de nuevo a Belascoáin debido al cáncer que sufrió Barbara, la madre, que falleció en la localidad navarra ese mismo año . - F.F.G.

lunes, 24 de septiembre de 2018

La familia Kelly y Navarra (3)

El Redín, Caballo Blanco. Recreación, hacia 1980, de la estancia de los Kelly en 1976
Imágenes de la Familia Kelly -cantando ante el Caballo Blanco, cruzando en su autobús el puente de Belascoáin, tocando en el Viana o asustados (el pequeño) ante el kiliki- acompañan el final de la entrevista a la simpática Patricia.
Y es que en el año 1981 (yo creo que en el 80), The Kelly Family regresó a su casa de Belascoáin y a Pamplona para grabar un documental en el que recreaban su paso por Navarra. En 1982 la familia volvió de nuevo a Belascoáin debido al cáncer que sufrió Barbara, la madre, que falleció en la localidad navarra ese mismo año.
La familia tuna (Recordad que esta entrevista a Patricia Kelly transcurre a finales del 95)
P.: También) hicieron música de tunas.
Recreación. El padre, bailando en Belascoáin. 1980 ca.
R.: De tunas, sí. Fuimos de villancicos a tunas (se ríe). Lo que pasó es que en España, al principio, toda la música era un hobby para casa y para las fiestas. Y luego la gente nos quería en sus bodas, en restaurantes, y poco a poco, sin saber, pues nos gustaba. Nuestro padre era anticuario y le preguntamos si dejaría su trabajo para venir con nosotros. Y él, que le encantaba con pasión su oficio, lo dejó todo porque vio que estábamos muy contentos con lo que hacíamos. Dejó de hacer viajes laborales por América y España, para recorrer restaurantes como la "familia tuna", y así nos ganábamos la vida.
P.: Quienes conocieron en Navarra a tu padre le recuerdan como un hombre grandullón, muy animoso. Tenemos entendido que ha estado muy enfermo.
R.: Ahora está muy bien. Hace cinco años ya tuvo un ataque cerebral y se quedó paralizado en el lado derecho de su cuerpo. Ahora hace terapia con los músculos y está muy bien. Estuvo en un programa de televisión que hicimos hace dos semanas y anda, hace de todo. Está muy bien. [A ver a quién no se le empañan los ojos]:

La familia
 Trasera del caserón propiedad de la familia Kelly. Foto Sesma
P.: Algunos hermanos no cantan en el grupo.
R.: Cierto. Pablo, el mayor de los varones, era el "joven hombre" de la casa. Está casado, tiene tres hijos, vive en Francia y hace música por su cuenta, aunque siempre está aquí en casa, viene a vernos. El se encarga de los papeleos de la casa de Belascoáin y va a ir pronto a Navarra a hacer arreglos al... (no encuentra la palabra y la pregunta al otro lado del teléfono)... tejado.
P.: Y Carol y Daniel, al que querían mucho en el pueblo.
R.: Carolina, sí, bueno Carol. Ella está en Estados Unidos y trabaja de enfermera, porque siempre le gustó mucho la medicina. Fue su camino y está contenta con ello. Ella vive con Daniel, que es deficiente, sabes. Eran muy majos con él las gentes. Le encantaba pasear y las galletas y siempre le daban. ¡Jo, la de galletas que comió!
Maite y John, imagen de estudio
P.: ¿Mantienen relación con gente de Pamplona?
R.: Mi hermano Pablo guarda la mayoría de los contactos en el pueblo, nosotros quizá estamos un poco lejos. Pero en Pamplona tenemos un par de buenos amigos con los que hablamos a menudo. [Recordemos que  John Kelly (1967), primer hijo de Daniel y Bárbara y primer Kelly nacido en España, actualmente vive en Pamplona. Su pasión por la música hace que siga dedicándose a ello junto a su mujer Maite Itoiz, con la que desde 2006 forma el grupo Elfenthal].
P.: The Kelly Family ha vendido 2,5 millones de discos en Alemania. Sin embargo, no se comporta usted como una estrella. Llama por teléfono para atender la entrevista, todo son facilidades... ¿El grupo conserva el espíritu del músico anónimo ambulante de los inicios?
Tocando el el Viana, en el 76
R.: Mira, lo intentamos y es muy importante porque cuando cantamos por las calles vimos tantas cosas que ¡jo!, te impresionan para el resto de la vida. Ves tanta pobreza, sufrimiento, de todo en las calles. Y no puedes olvidar a esa gente, sus lágrimas o sus sonrisas. No importa a cuanta gente cantas sino no olvidar que cada persona es una persona distinta y única. Cantas para 15.000 o 30.000 personas, que es una masa pero también son personas individuales; y es duro a veces, se olvida fácilmente, pero hay que tratar que no pase. Eso intentamos cada día.

"Pasar el montecito"
El grupo tiene previsto actuar en España en 1996
Patricia Kelly, la entrevistada
Pregunta: ¿En cuántos idiomas cantan?
Respuesta: Podemos cantar en, no sé, unos cinco o seis. Pero la mayor parte del tiempo cantamos en inglés, que es nuestro idioma paternal. En el disco Over the Hump hay un par de canciones en español. Hemos repetido los dos últimos temas, An Angel y Santa Maria; pero hay algunos temas que incluyen palabras españolas, como en Father's Nose o en Ares Qui, porque cinco de nosotros nacimos en España y es como nuestro segundo país para nosotros.
P.: ¿Cómo se puede traducir el título del disco?
R.: Over the Hump significa "Sobre un montecito". Es una expresión en inglés que nos decía nuestro padre muy a menudo, para explicar cuando has pasado por una experiencia dura, digamos, pasas el montecito. Claro, en la vida siempre hay un montecito tras del otro, pero es una expresión muy bonita que nos repetía: "Venga chicos, hemos pasado el over the hump" ¿no?
P.: La imagen de The Kelly Family tiene un aire "hippie", pero ustedes no se definen como tales.
Kelly Family cruzando el puente de Belascoáin
R.: En verdad nunca hemos hecho una imagen para ser así o así. Pasó poco a poco; hace unos veinte años mi padre tenía pelo corto, se afeitaba y llevaba corbata. ¿Normal, no? Pero el mundo del artista es diferente y sin darte cuenta más o menos te dejas crecer el pelo o empiezas a vestirte de otra manera. En España nos dicen los "hippies ricos", pero no sé, en verdad creo que también es muy celta también. Siempre fueron de imagen más salvaje; los latinos son más finos, de buena figura, que es muy bonito, pero nos gusta la libertad en el vestir.
P.: ¿Para cuando una gira española que os permitiera venir a cantar a Navarra?
R.: Espero que pronto. Lo que pasa es que estamos viajando por otros países de momento. Pero hemos dicho a Chrysalis España que esperamos venir en marzo o abril. Una vez que la promoción esté en marcha y la gente sepa quién somos podremos montar conciertos, porque si no nos conocen no acudirán. Queremos en verdad hacer giras completas en España.

El sentido musical de los Kelly
SANTI ECHEVERRIA
No hay que rasgarse las vestiduras ante el rotundo éxito que ha conseguido en algunos países europeos el Over the hump de The Kelly Family. Más aún si tenemos en cuenta que los secretos de su triunfo saltan a la vista. Variedad de estilos que cala en el oyente. Sencillez que no simpleza— en las formas compositivas. Voces contundentes alejadas de juegos polifónicos. Esta fórmula no hace sino acentuar esos estilos y el instinto para acertar con el intérprete (uno de los nueve) que hará suyo el tema adaptándolo a sus posibilidades vocales.
Como cualquier niño de Pamplona
Las letras, que combinan el inglés con versos en castellano, son tan diáfanas como la música a la que acompañan. Buscan con premeditación melodías que en pocas notas se muestren irresistiblemente pegadizas. Las construyen con instrumentaciones sencillas en las que la sección rítmica lleva el peso y es apoyada por arreglos de piano, teclados y otros que complementan a la fuerza de las voces. Cantan a esos asuntos que tanto preocupan a una familia. Y es que los Kelly son fieles a su propia esencia de progenie numerosa.
Nadie podrá negar el sentido de la musicalidad que posee esta familia. Sus cauces de comunicación trasmiten con facilidad... Es posible que aquí tengan éxito porque está demostrado que al gran público le gusta el sentimiento y lo que apela directamente al corazón... Es en los directos, más que con el trabajo de estudio, como realmente se puede disfrutar de la música de los Kelly. En ese terreno poseen carisma suficiente como para gustar a cualquiera.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

La familia Kelly y Navarra (2)

Iglesia y cementerio de Belascoáin con la lápida de la madre; Vidaurreta (pincha) y el Cabezón
La losa de cemento fue construida por los 12 hijos y el padre, y están grabados sus nombres.
El periodista entrevista ahora a Patricia Kelly, músico, intérprete y compositora, integrante del grupo The Kelly Family. Recordad que transcurre a finales del 95 y que han pasado 23 años:

"Belascoáin es un trocito de cielo para nuestra familia”
VICTOR IRIARTE
Mastica despacio un castellano casi perfecto, al que solo traicionan algunas muletillas o el tiempo verbal (nosotros empecemos, en vez de empezamos) y que sorprende cuando intercala vocablos poco comunes, que denotan sus años de estancia en España. 
Patricia Kelly, de 26 años, nació en Estados Unidos y tiene sangre irlandesa, alemana y finlandesa. Su estancia de casi dos años en Belascoáin, pueblo al que define como "un trocito de cielo para nosotros", le permite bromear entre sonrisas y reivindicar su condición de "navarricos, porque somos navarricos, sí", nada más comenzar la conversación. 
Es miembro del grupo The Kelly Family, cuya música "arrasa" en Europa. Concedió de inmediato una entrevista para Diario de Navarra, tras las gestiones de su discográfica Chrysalis España. La realizó por teléfono inalámbrico, mientras se desplazaba por carretera desde su domicilio, un barcohogar anclado en el Rhin, hasta la ciudad de Nuremberg, donde este fin de semana participa en varios conciertos. 
Prefirió llamar ella y fue avisando cada vez que se podía cortar la señal —"¡cuidado, que vamos a pasar un túnel!", advertía. Efectivamente, tuvo que volver a marcar tres veces. Con ese gesto sencillo, casi imperceptible, eludía la condición de "estrella" que la prensa alemana subraya cuando cita al elenco. "Hemos cantado mucho en la calle y hemos visto pobreza y sufrimiento. Y cada día tratamos de no olvidarlo", declara.
Pregunta: Su música es difícil de definir. Hay temas rockeros, pero también otros con influencias folk y baladas. ¿Cómo la define usted? 
Respuesta: Es difícil decirlo en una palabra, porque todo el mundo sabe lo que es rock, folk o clásico. Nosotros creemos que tenemos un estilo propio, con muchas influencias. Empezamos cantando villancicos españoles y canciones folklóricas, y poco a poco la cosa fue creciendo. Con los viajes adquirimos influencias más celtas, irlandesas y luego germánicas. Cuando vivimos en América empezamos a hacer más ritmos como blues, jazz o rock; y por eso es una mezcla muy personal. 
P.: Ustedes mismos componen los temas que cantan. 
Gentileza de Óscar, de este verano, en Alemania
R.: Los hacemos nosotros. Cada uno de los nueve somos un compositor, desde Angelo, que tiene 14 años, hasta Kathy, con 32. En el disco que presentamos en España cada uno ha grabado una canción propia y, normalmente, el que la .canta es el que la ha escrito. Pero se firman The Kelly Family porque en verdad las terminamos juntos, los arreglos y la instrumentación. También queremos que los derechos sean, jo, como se dice en español... 
P.: ...¿comunes?... 
R.: eso, comunes, porque cada uno es importante para el grupo y, si uno tiene una fase no tan buena, quizás el año que viene la tenga; para hacer una regla justa lo hacemos así. 
P.: ¿De qué hablan sus letras?
R.: La mayoría son experiencias personales. Vivencias con personas, historias de amor, de tristeza... Digamos un poco como Bruce Springsteen, que siempre canta de lo que ve, de lo que pasa. Me parece que es más en esa dirección; o sea nunca tenemos un objetivo. Son más ideas que te vienen a la cabeza de viaje, en el hotel, en casa, coges la guitarra y te pones a componer. 
P.: ¿Pero tienen mensaje? 
R.: No, no tenemos mensaje particular. El mensaje es la música, el sentimiento, la alegría o la tristeza que puedes expresar con la música. Es un arte que te da la posibilidad de expresar lo que piensas, lo que sientes, digamos. La palabra, a veces, es una manera de expresarte pobre y nosotros pensamos que la música es una lengua en sí misma, que no se puede explicar a veces con palabras. 
P.: "Santa María, ruega por nos". Esa frase se puede escuchar en una canción. ¿Sois católicos? 
R.: Sí, somos católicos, pero cuando la compuso Johnny, de 28 años, utilizó esa imagen y la mezcló con la madre tierra. También habla del cielo, la belleza de la madre en general, y la mezcló con la imagen ideal que es la Virgen María. Es un simbol. ¿Símbolo? Eso, sí, un símbolo. Pero sí, somos católicos.

En Belascoáin
P.: ¿Cuánto duró la estancia de la familia en Navarra? 
R.: ¡Jo! En Belascoáin... (duda por momentos) entre 81 y fines del 82. 0 sea, un año y medio, pero antes que eso fuimos a España... era muy pequeña yo... me parece que en el 75 Fue en el 76). En Toledo y Madrid nos quedamos ocho años y cinco hermanos nacieron allí; tres nacieron en América y después fuimos al norte, a Belascoáin. 
P.: Y aquí nació Angelo. 
R.: Nació en Pamplona, en el hospital, porque mi madre necesitó cesárea; pero sí, correcto, se crió en Belascoáin. 
P.: ¿Qué recuerda del pueblo, su gente, de Navarra? 
R.: ¿De Belascoáin? ¡Ah, nos encanta! Siempre ha sido para nosotros un rinconcito tranquilo, en invierno sobre todo, cuando viven unas cincuenta personas no más. Siempre ha sido un cielo pequeñito para la familia, pero nuestro problema ha sido nuestro espíritu viajero, nómada. Pero jo, lo que trabajamos en esa casa no lo sabes bien: picamos el yeso exterior para dejar la piedra, pintamos todos los interiores, nos pegamos un año entero arreglándola y nunca la terminamos, pero fue siempre un... bueno, lo que pasó es que nuestra madre se murió en casa y entonces fue un poco... nos quisimos ir de allí. Era bastante triste y desde entonces no hemos vuelto mucho. 
P.: ¿Y no piensan en regresar algún día? 
Viana Club, Jarauta, 14
R.: Pues quizás ahora que son 12 años que han pasado de aquello. Para mi padre era bastante fuerte y... no sé, nunca dijo nada pero nunca quiso volver. Pero preferimos no vender la casa porque son recuerdos preciosos y quién sabe, quizá algún día quizás alguno de los hijos o hijas vivirá allí, porque hay ciertas historias de la casa que pasamos... (De repente, se anima): ahora que vamos más a España es posible que volvamos! Tenemos un fogón allí más bonito. 
P.: ¿Un fogón? 
R.: Si, uno precioso. 
P.: Los vecinos guardan un gran recuerdo de ustedes, de cómo animaban las calles. 
R.: Si, en Navidades pasábamos la ronda. La gente era preciosa; nuestra vecina Carmen, que se murió hace unos años, una mujer que siempre cuidaba la casa. Y Anita, y tantas... Nunca nos molestaron o así, aunque somos gente diferente, artistas ¿no?, pero creo que nos apreciaron mucho y nos ayudaron bastante cuando la madre se murió. El pueblo entero vino al ¿funeral?, funeral, si. Fue precioso, estaban hasta los hombres, que normalmente no van. 
P.: Entonces guardan un buen recuerdo de su estancia. 
R.: Muy buen recuerdo, sí. 
Carlos con su hija Maite, casada con John Kelly
P.: También conocéis Pamplona. La familia regentó un bar y los chicos fueron al conservatorio. 
R.: ¡En Pamplona tuvimos el Viana! (recuerda de inmediato el bar situado en la calle Jarauta). Lo que pasó, lo tuvimos un año, es que se llenó tanto, había tanta gente porque hacíamos música, y era un trabajo enorme. Pero en verdad, empezaron a venir los repipis (se ríe de nuevo) Al principio era un bar musical, artístico, venían pintores, músicos, Carlos Itoiz, que es un guitarrista de primera clase, amigo nuestro. Era muy bonito, pero la gente empezó a hablar del bar, que estaba muy bien, y empezaron a venir los repipis que pedían champaña y ¡bah!, ya no nos daba ganas. Y lo cerramos. Y nos fuimos. En el conservatorio estudiamos piano y ballet clásico, porque nuestra madre era bailarina. P.: Durante su estancia en Navarra no iban a la escuela. Les educaba su padre. 
R.: Exactamente, sí. Es que de joven fue profesor de francés, filosofía y matemáticas.

martes, 4 de septiembre de 2018

La familia Kelly y Navarra (1)


"Pues que no es un holograma ni un clonado de photoshop, que la foto es mía de esta tarde, que de verdad todos los conciertos de John con sus hermanos han estado a este nivel de público hasta el final. Más de 400.000 espectadores en esta gira..."
La familia en el 79, con su autobús
Son las palabras emocionadas de Maite Itoiz, -hija de Carlos Itoiz y Mari Tere Solchaga- casada con John (n. 1967), primer hijo varón de Daniel y Bárbara y primer Kelly nacido en España, y que actualmente vive en Pamplona. Su pasión por la música hace que siga dedicándose a ello, junto a su mujer Maite Itoiz, con la que desde 2006 forma el grupo Elfenthal.
The Kelly Family, aquel grupo que parecía haberse perdido en el olvido de los adolescentes europeos de los noventa o de los niños navarros de los setenta, ha regresado con más fuerza, aun si cabe.
Es la confirmación de una historia sin igual, a pie de calle, y que se forjó siguiendo el consejo que les dio su madre antes de morir: “¡Seguid cantando!”.

Mirando en la hemeroteca de DN, he dado con un magnífico artículo de fines del 95 que nos remite a 1976, año en el que  los Kelly llegaron a Belascoáin. O sea, desde la foto de Maite, de hace unos días, viajamos 42 años al pasado, cuando los Kelly cantaban cosas como ésta:

Suplemento de Cultura y Espectáculos de Diario de Navarra 
Sábado,16 de diciembre de 1995 

Son nueve hermanos con edades comprendidas entre los 14 y los 33 años, que han nacido cantando. Con un estilo misceláneo entre el rock, el folk y la balada guitarrera y una imagen suavemente "hippy" han conseguido vender nada menos que 2,5 millones de copias en Alemania de su CD Over the hump. Disco de Oro en Austria, Suiza, Dinamarca y Holanda; su siguiente reto es conquistar el mercado español, y parece seguro que lo conseguirán porque su discográfica ha preparado un gran lanzamiento comercial y ellos conocen perfectamente el terreno que pisan: de hecho, han tocado durante años en cafés, restaurantes, calles y plazas de Toledo, Madrid, Pamplona, San Sebastián o Bilbao, ciudades en las que pasaban la gorra después de cada actuación.

Ellos eran cuatro y nosotros ocho, qué palo nos dieron ellos a nosotros
Yo, que era el más fuerte, me tiré al más flojo; si no me lo quitan, me saca los ojos

Estos chicos rollizos de sangre irlandesa y alemana, que realizan 250 conciertos al año, logran desmayar a sus admiradoras centroeuropeas, tienen disco anunciado en la tele, han logrado que su música suene en todas las emisoras y protagonizan hoy sábado un programa especial en la primera cadena de Televisión Española, vivieron la década pasada en la localidad Navarra de Belascoáin, donde dejaron un grato recuerdo entre sus vecinos. Todavía conservan la casa y muchos recuerdos, la mayoría gratos, pero algunos muy tristes. En el pequeño cementerio del pueblo reposan los restos de su madre, Bárbara, que falleció de cáncer (en 1982). 
Iglesia y cementerio de Belascoáin, Vidaurreta (pincha) y el Cabezón
The Kelly Family: De Belascoáin al estrellato 
El grupo folk-rock formado por nueve hermanos, que ha vendido 2,5 millones de discos en Alemania, vivió dos años en Navarra 
VICTOR IRIARTE 
En Belascoáin, los vecinos les recuerdan perfectamente por sus nombres, aunque pocos se aclaran y dan con exactitud las fechas en que esta peculiar familia vivió en Navarra (aunque, según la página oficial, llegaron en 1974, esta página de Cincovillas, más fehaciente, asegura que no pudieron llegar a Belascoáin antes del 76). Nueve de los doce hermanos, conocidos en Pamplona y la comarca como "los músicos de Belascoáin" cuando vivían holgadamente como artistas ambulantes, forman hoy un grupo famoso en Centroeuropa. Son Kathy (32 años), Johnny (29), Patricia (26), Jimmy (25), Joey (23), Barby (21), Paddy (19), Maite (16) y Angelo (14), que nació en Pamplona. Vivieron en Estados Unidos y Alemania, en Toledo, Madrid y Pamplona; después lo hicieron en Francia y de nuevo en Alemania. 
La 'Casa del pintor', luego, de la familia Kelly
José Javier Zabalza Recto, alcalde de Belascoáin, recuerda la estancia de la familia en el pueblo en los primeros años de la década de 1980 (recordemos, 1976) con agrado. "Solo llamaban la atención sus vestimentas, distintas a lo acostumbrado aquí, pero siempre hubo un trato normal y cariñoso". 
Según indica, los dos hermanos mayores, Carol y Pablo, que no se dedican a la música, son los que han mantenido relaciones más intensas en la localidad. "Carol vivió aquí un tiempo sola después de irse la familia, era de nuestra cuadrilla y volvió quince días en fiestas del pueblo. Pablo, que es cocinero y vive en el sur de Francia, es el que se encarga de pagar, una vez al año, las contribuciones de la "casa del pintor", que es como se le denomina, y de realizar visitas esporádicas", explica. Ahora está en tratos con un constructor del pueblo para. acondicionar el edificio. 
Lápida de Bárbara. Señalado, el Cabezón de Echauri
Los vecinos les recuerdan con agrado. "Su padre era un hombre terriblemente grande, de mucho peso y muy animoso. La madre, en cambio, era más tranquila y de estar en casa. Sentimos mucho su muerte porque era muy buena persona, una bendita, y muy religiosa", dice una vecina. Recuerdan que Bárbara llegó a bailar en el Teatro Gayarre una vez, "pero no debió tener éxito, porque no repitió". 
Según el alcalde, animaban las calles con su música y grabaron un vídeo. Siempre se oían canciones, tras las paredes. "También jotas y cosas de aquí; sí, de todo", recuerdan.
Nunca pidieron favores especiales. "Se ve que se defendían bien", recuerda Leo, una vecina que en ocasiones cuidó a los más pequeños. "Los críos eran muy buenos, muy educados y con cultura, aun sin ir a la escuela, se ve que por la cosa de los viajes; y sabían dos o tres idiomas. No se me olvida lo bien que cantaba Jimmy; bueno, todos lo hacían muy bien", indica.
Otros recuerdan al padre "muy estricto" en cuestiones de educación. Daniel, que era retrasado, también caló. "Entraba en las casas y cogía comida o se echaba a dormir, pero no hacía mal a nadie", recuerda el alcalde. "No he visto persona más fuerte, se recorría andando el valle hiciera calor o nevase. Le dábamos algún dulce, todos le queríamos", dice Leo. 
La muerte de la madre les empujó a marcharse. "Al funeral acudieron amigos que tenían en la comunidad de Arguiñáriz y todo el pueblo. Ellos mismos construyeron la losa y pusieron sus nombres".
Un vecino dice que todo el pueblo está esperando que llegue el sábado para verlos en la televisión. "Si es que Kathy está igual, igual que entonces", dice.
La única queja, que no citan a Belascoáin cuando conceden entrevistas. "Eran una familia más del pueblo", concluyen.