Idocin y la Higa, por Santa María del Villar. 1900 ca.
A los 20 años me entró una enfermedad mucho mala y con un nombre muy complicado: espondilitis anquilopoyética (¡atención, nietos!). Tuve que dejar el atletismo, mi pasión de los tres anteriores años. Empezaba el día cojeando y a la tarde ya andaba mejor. Pero a la noche, volvía a anquilosarse la columna y girarme en la cama era una odisea muy dolorosa.
Pasaban los meses, pero aquello no se pasaba. Iba a peor.
Una Javierada, a principios de los 70, decidí hacer una locura. Me fui de Pamplona directamente a Javier sin comida ni agua... ni dinero.
Llegué a Javier. Estaban en misa, en la explanada ante el Castillo. Y, sin descansar ni tomar nada, empecé el camino de vuelta.
Cuando subía Loiti, rompió a nevar. Paró un coche, que me invitó a subir. Iba en él una hermana mía, que conocía mis intenciones. Les dije que estaba bien y que seguía andando hacia Pamplona.
Cerca de Monreal, paró de nevar. Hasta salió el sol. Pero empecé a notar que los chopos de la orilla de la carretera se inclinaban, todos a la vez, primero a un lado y luego al otro.
Enseguida caí en la cuenta de que no eran los chopos los que se inclinaban, sino yo. Asustado, llegué al pueblo y entré en el Hostal Unzué, que llevaban un par de chicas de mi edad a las que conocía. Su padre, según mi madre, había sido su pretendiente. Y hacíamos risas con el asunto.
Les debí de dar lástima porque se deshicieron en amabilidades conmigo. Tras algunos vasos de agua con azúcar, me invitaron a cenar con un joven, unos diez años mayor que yo al que me presentaron como "observador de buitres". Como éramos los únicos clientes, ellas también se sentaron, tras la cena, para la sobremesa. Aquel hombre era como Félix Rodríguez de la Fuente y tenía una manera de contar las cosas que parecía que las estabas viendo.
Jesús Elósegui, en 2007
Se me quedó su apellido -Elósegui- porque bromeamos sobre la coincidencia de que el pueblo en el que estábamos, Monreal, en vasco, fuera "Elo" (pincha para velo).
La conversación, muy amena y muy interesante, duró hasta altas horas. Me dejaron una habitación para dormir. Al día siguiente, tras darme de desayunar, me trajeron en una furgoneta a Pamplona.
¡Vaya cara!-diréis. En mi descargo, tengo que decir que la primera comida a la que invité a mi numerosa familia (10 hermanos con sus parejas e hijos) se celebró en el Hostal Unzué.
Jesús Elósegui Aldasoro
Bueno, pues volviendo a mi encuentro con el "observador de buitres", siempre sospeché que aquel Elósegui tuvo que ser un pionero y alguien importante en los temas de naturaleza en Navarra, pero nunca investigué sobre él.
Hasta hoy, 50 años después. Y lo que he encontrado es para quitarse la boina. Os invito a que leáis la página que Auñamendi dedica a Jesús Elósegui Aldasoro, para que veáis que no hay duda de quién fue ese Elósegui que me encontré en aquella Javierada y de su categoría.
Por cierto, acabo también de descubrir que yo he usado, sin caer en la cuenta, como compañero de mis paseos naturalísticos algunos libros de Elósegui, como el Atlas de aves nidificantes, que siempre llevaba en mi mochila en los años '90, cuando me dio por los pajaricos. Y que Jesús Elósegui, que fue coordinador en Navarra de los primeros censos de Buitreras y colaborador en todos los censos posteriores, algo tuvo que ver en esta noticia que aparece en el Diario de Navarra:
-02/07/1970 Jueves El domingo, inauguración de la reserva de buitres de Monreal. Sobre estas grandes rapaces dará el sábado una conferencia el Dr. Rodríguez de la Fuente.
Así que, aunque aquella Javierada "de choque" no me arregló mi espondilitis anquilopoyética, si que sirvió para fortalecer mis lazos afectivos con el Hostal Unzué (hoy, Casa Unzué Turismo Rural) y para disfrutar, en vivo y en directo, de la sabiduría de un pionero del estudio de la naturaleza en Navarra.
Nota tranquilizadora
Hacia los 40 años la espondilitis empezó a remitir gracias al tratamiento del Dr. Joaquín Gimeno. En su consulta de la Milagrosa me colgaba de los pies y me metió algunas inyecciones. Y, aunque ahí está, ya no volvió a darme guerra.
Hacia los 17-18 años leí El Universo, de Isaac Asimov. Lo que entendí -creo que fue allí- sobre el Agua (luego entenderéis por qué la escribo con mayúsculas) me ha perseguido toda la vida. Ayer H2O nos hizo una bellísima y generosa visita en forma de nieve, una buena excusa para agradecer y reflexionar:
- agradecer a nuestra madre Agua que -aunque Enrique nos haya avisado- siempre nos sorprenda con la belleza de su blanco manto
- reflexionar sobre aspectos y características de la molécula de H2O que, desde que leí a Asimov, me tiene abducido.
1. Cosas de Prisci
A pesar de que no era, lo que se dice, 'un bebedor' (bebía 'el revueltico', oséase, vino con gaseosa), mi padre solía decir: "más vale vino maldito que agua bendita". Se lo perdonamos porque lo preparaba con mucho cariño y siempre bien fresquico.
Yo, que sí soy bebedor (pero por prescripción facultativa), digo: "bendito vino y, más aún, bendita agua"
Siempre he alucinado con la importancia que tiene para la vida y con los disfraces tan variopintos en los que se nos presenta la humilde molécula de H2O.
2. Planeta Agua y 'aquanos'
Hay quien dice que a nuestro planeta, en vez de 'Tierra', se le debería llamar 'Agua'. Por lo menos, ése sería el nombre que le pondría un extraterreste al acercarse a nuestro hogar.
Tampoco a nosotros los humanos ('humus', tierra) nos han puesto bien el nombre. Deberíamos llamarnos 'aquanos' (seres de agua, 50-75% de agua en nuestro cuerpo.
3. Formatos del agua
H2O y luz del sol haciendo de las suyas en Gallipienzo
Además de los tres estados (sólido, líquido -ríos, lagos, mares...- y gaseoso) son sorprendentes los formatos en los que se nos presenta, bien ella sola o en combinación con otros elementos: rocío, escarcha (cencelladas...), niebla, nubes (con yo qué sé cuántos tipos), lluvia, nieve, granizo, arcoiris y muchos otros juegos con la luz...
4. La rebeldía del agua
Pero hay otra característica del agua que la hace casi única en la naturaleza y gracias a la cual se mantiene la vida (incluida la nuestra) en este planeta. Tengamos en cuenta que el agua en estado líquido es condición necesaria para la vida.
Gotas de rocío suspendidas de una telaraña.
La mayor parte de las sustancias se dilatan con el calor y se contraen con el frío. Pues el agua (por ejemplo, la de los océanos), es rebelde, no sigue la norma general, y con el frío, al convertirse en hielo, sufre un aumento de volumen cercano al 9%, lo que explica que el hielo flote.
El hielo flotante en el océano aísla las capas más profundas. Gracias a ello, las aguas profundas no suelen congelarse, ni siquiera en los climas más gélidos del planeta.
Cuando llegan épocas más calurosas, el hielo flotante recibe el calor del Sol y vuelve al estado líquido rápidamente, prosiguiendo, así, el ciclo del agua y, con él, el de la vida.
5. Si el agua no fuera rebelde
Veamos, por el contrario qué ocurriría si el agua no tuviera la propiedad de dilatarse al convertirse en hielo.
Si el agua, como la inmensa mayoría de sustancias, se contrajera al helarse, aumentaría su densidad, disminuiría su volumen y el hielo se iría al fondo del océano, dejando desprotegida la capa superior que seguiría su misma suerte. Cada invierno, nuevas capas de hielo irían al fondo. Cada año habría menos agua en estado líquido y, al final, toda el agua del planeta (sólo se libraría, al principio, las aguas subterráneas, 1% del total) se congelaría, lo que acabaría con cualquier tipo de vida en el planeta.
Así pues, entenderéis que termine como he titulado: "Sencilla molécula de H2O: ¡Muchas gracias por tu rebeldía!"
Como ya he dicho alguna otra vez,Iriberri escribe que da gusto. Y cuando escribe de los temas que conoce a fondo porque le gustan, leerle se convierte en unos de los mayores placeres. Leer a José Miguelha sido hoy para mí una auténtica delicia. Yo que, a pesar de ser bastante capullo, no he sido nunca muy inclinado al reino vegetal, hasta me estoy aficionando por culpa del "plumilla". Con Iriberri explota en Pamplona la primavera, aunque sea una primavera de papel.
Leed (y pinchad en los enlaces), y, siquiera por una vez, a ver si me dais la razón:
Flores de abril
Que un brote de
hierba o una hoja seca, sin mas, contienen toda la maravilla de la naturaleza,
es una verdad como un templo, repetida en todos los cuadernos de campo. Uno
también repite, a ver si no, que una margarita de los fosos vale por la
floristería entera, y además chirría la comparación. Pero miren estos tulipanes
que aplauden en la Taconera la música de Hilarión Eslava. O los pensamientos de
la Media Luna, que esperan a ver si se arranca don Pablo con el violín.
Mírenlos bien, y no se sientan culpables si les entran dudas sobre la poesía de
las hojas secas y el esplendor sutil de la hierba.
El ayuntamiento
anuncia que colocará más de 37.000 flores de cien variedades distintas en
jardines, plazas y rotondas de la ciudad. Allá vamos. No hay que hacer cola, ni
pasar por taquilla. El espectáculo sale gratis. Hay tiempo. La función se
repite ininterrumpidamente hasta el otoño, mañana, tarde y noche. La primera
fila está asegurada para todos los espectadores. Por el escenario van pasando
distintas actuaciones, sabiamente ordenadas en la programación. Jacintos,tulipanes, narcisos, pensamientos, geranios, clavelinas, anémonas, prímulas,
rosas... Los jardineros combinan los tonos y pintan con las flores cuadros
enmarcados en boj. El museo al aire libre abrió hace días sus puertas. Ya
podemos ver las primeras representaciones. Uno recuerda por estas fechas el
consejo del poeta: en esta vida se pueden perder muchas cosas y muchas veces,
pero nunca una primavera.
Flores de
jardines, que se dejan ver y oler, y nos dejan con las ganas de mandar el civismo
a hacer puñetas para tocar, sólo tocar, sus pétalos. Flores de rotondas, medianas
y plazas circulares, que desafían el veneno de los tubos de escape y pregonan su
silencio natural entre el ruido metálico de los motores. ¡Cuánta belleza a
distancia! El ayuntamiento debería organizar visitas guiadas a las rotondas en
flor, estos días de fiesta escolar. ¿Han visto los narcisos de la avenida de Aróstegui, en Echavacoiz, al otro lado del paso sobre las vías del tren? Pues
lo siento en el alma, pero me temo que ya es tarde. Este plumilla, jardinero de
papel, promete avisar con tiempo para ir a ver la rotonda rochapeana, próxima a
la antigua fábrica de sedas, que es la rosaleda más grande de la ciudad.
Plaza Consistorial
José Miguel Iriberri
¡Gracias, Iriberri! Ver algunas imágenes de La Taconera de hoy mismo
Con las temibles inundaciones que estos días están azotando a los habitantes de la cuenca del Ebro, vuelve a surgir el debate (a veces, muy interesado, aunque siempre interesante) sobre antiguos proyectos (trasvase del Ebro) y actuales obras con polémica (recrecimiento de Yesa).
Señalado en rojo, "Entre dos aguas": el Sadar, por el norte y el Elorz, por el sur
Bautizando
Lo que no tiene nombre no existe.
Le podía haber puesto Ubillos (ur-bi-llos), Uharte (ur-arte).., topónimos, abundantes en Navarra, que hacen referencia a lugares en los que confluyen dos, o más, corrientes de agua.
Los topónimos más cercanos a este rincón son Azellalanda y Azella, la zona que atraviesa el Camino de Santiago, entre los ríos Sadar y Elorz, pero éstos nombres tan antiguos y entrañables no retratan bien las características tan especiales del lugar. En cambio, Entre dos aguas (como el tema que hizo mundialmente famoso en 1973 a Paco de Lucía, y en homenaje a éste) las recoge a la perfección.
La Cruz de los cencerros con tres fechas: 1728, 1902 y 1947 (foto cedida por G. Ariz)
A comienzos de los ochenta, y debido a mi afición al monte, me compré una magnífica colección de libros titulada "Mendiak". Los artículos y, especialmente, las fotos aéreas que traía me permitieron visualizar innumerables paseos por la montaña. Fue para mí una especie de SITNA de los años 80. Gracias a esos libros tuve conocimento de un hecho que me ha intrigado durante mucho tiempo. En uno de los tomos, el tomo 2, había un relato de Patxi Ripa sobre una misteriosa cruz que se alzaba en lo alto de la Peña de los Canteros, en las Peñas de Echauri. El tema del artículo, publicado en Mendiak, era tan interesante y estaba tan bien escrito, que enseguida me enganchó. Ahora, con algunas pequeñas variaciones, os lo reproduzco casi literalmente:
La enigmática cruz de Peña Cantero
Como hecho relevante, notorio y único, destaca, por méritos propios, entre los monolitos de Etxauri, la antiquísima Cruz de los Cencerros que preside la Peña de los Canteros, cuyo origen remotísimo y la forma en que se asentó en el lugar privilegiado que ocupa, es tema, desde antiguo, de conversación de escaladores y lugareños, sin que, hasta el presente, la investigación de archivos y averiguaciones locales hayan aclarado los orígenes, motivos, circunstancias y actores de este sin igual hecho.
Se conoce con todo detalle que el año 1902 los vecinos de Etxauri José Irujo y Eustaquio Lacunza, acompañados de Domingo Pello, de Ciriza, deciden ascender la desafiante Peña para limpiarla de arbustos y, de paso, comprobar si existía una cruz que, según se rumoreaba en la comarca, la habían subido con anterioridad dos canteros que habitaron en el valle y, de cuyo hecho, le viene el nombre de "Peña del Cantero" o "de los Canteros".
Daniel Bidaurreta en El Huso de Echauri Septiembre de 1958
La tal Peña queda defendida por impresionantes paredones de verticalidad absoluta, que alcanzan la centena de metros. El punto más practicable de ataque es por "La Horquilla" que forma con su vecina "Peña San Quiriaco". Pero, para llegar a la base de la "La Horquilla", se precisa pegar un gran salto para salvar la grieta que se hunde en el abismo. (Actualmente une sus bordes un puente metálico colocado por el GEDNA). Aprovechando las terrazas de la cara sur, se llega a la base de la escalada que normalmente se realiza por la chimenea que conduce a "La Horquilla" y la pared final con un desnivel vertical de 40 metros.
En la ya mencionada "Horquilla", aéreo y fantástico mirador de la cara norte, fueron incrustando maderos entre las dos paredes, con auténtico valor y destreza, hasta alcanzar la terraza de la Vía Normal de la ascensión. Desde aquí quisieron llegar a la cima por medio de una escalera que, por el desprendimiento y caída de un grueso peñasco, estuvo a punto de truncar el intento en tragedia, pues partió 5 de los 22 peldaños, e incluso quebrantó algunos de los tablones de la base, antes de precipitarse en el vacío. No arredró el percance a los improvisados escaladores y, días después, con la escalera reparada, vuelven a la carga y consiguen alcanzar la cima. Pero, al no llegar la escalera al borde superior de la roca, vencieron los últimos metros en improvisada escalada libre. Entre los chaparros, que cortaron y arrojaron al vacío, hallaron la cruz de hierro, cuya existencia suponían, con la fecha grabada de 1728, que se supone que es la de su colocación, y que sorprende a todos por su antigüedad. Fue bajada al pueblo inmediatamente y vuelta a subir, al día siguiente, debidamente reparada y con la fecha de 1902 añadida.
Los hermanos Emilio y Braulio Jaunsarás y Benito Andueza, en cordada militar, vuelven a bajar la cruz al pueblo el año 1947, y el herrero Calixto Arbizu añade la tercera fecha.
El año 1959 es una cordada de escaladores del C. D. Navarra quienes las desciende para arreglar las esquilas que cuelgan de sus brazos, volviéndola de nuevo a las soledades de su altivo pedestal, sin añadir esta vez la fecha correspondiente.
Muchas son las preguntas y cábalas que se han cruzado entre los que viven de cerca esta apasionante incógnita. Pensando en aquellas lejanas fechas, carentes de toda técnica, como queda de manifiesto años más tarde, cabe preguntarse: ¿quiénes fueron los autores de semejante hazaña?, ¿por qué colocar una cruz en paraje tan inaccesible?, ¿cuál fue el móvil? No se conoce respuesta y todo permanece igual en el transcurrir del tiempo. Pero su acción queda patente por siempre, y más en estos años de intensidad deportiva. Que unos sencillos aldeanos, carentes de medios y preparación técnica, realizaran esta increíble proeza, es algo que los coloca indiscutiblemente a la cabeza de los primeros escaladores de nuestra Región.
Patxi Ripa
1920 Huso, Rueca y peña de los Canteros. (Oficialdegui)
Una visita al Cantero
Nosotros ahora vamos, pues, a conocer en directo la enigmática Cruz de los Cencerros, una cruz que fue colocada en 1728 en la Peña de Los Canteros. Se trata de una escalada (tranquis, no vamos a escalar) catalogada como Muy Difícil: un quinto grado que incluye pasos de grado superior. El enigma es evidente: ¿cómo es posible que hace casi 300 años, sin medios ni técnicas de escalada, fuera colocada esa cruz en lugar tan inaccesible?
Lo mejor será conocer in situ la ubicación exacta de la Cruz de los Cencerros. Para ello, mi propuesta es dar un completo rodeo a todo el conjunto del Cantero.
Nos dirigimos desde Pamplona a Echauri y, subiendo el puerto, encontramos en el km 15'3, a la derecha, un aparcamiento.
Desde las inmediaciones del km 15 se observa así la impresionante mole que consta de 3 partes principales:
A la izquierda, algo más baja, Peña El Quiriaco; en el centro, El Cantero con su cruz (dentro del círculo); a la derecha del Cantero, más abajo, el Balcón del Cantero. Hasta allí, aunque os parezca increíble, subiremos.
Por detras de la inmensa mole, entre ella y las paredes del monte, el Callejón de las trampas nos va a permitir rodear el imponente conjunto.
En la parte baja del aparcamiento cogemos el ancho camino. Rechazo un primer desvío a la izquierda y seguimos siempre en dirección al Quiriaco. Ya bastante arriba, rechazamos un tentador camino a la derecha y la senda nos mete en una dura cascajera. El esfuerzo merecerá la pena. Por fin llegamos arriba, al collado occidental del Callejón de las Trampas. A la derecha tenemos la cara noroeste del Quiriaco y a la izquierda la pared del monte. Enseguida observo a mi derecha La Horquilla entre el Quiriaco y el Cantero. El sendero baja hasta una hondonada y vuelve a subir. Llanea y, si miro arriba, veré que ya he pasado el Cantero (se llega en un punto a ver la cruz) y que las hiedras llegan hasta el Balcón. Estoy en el collado este del Callejón y, ahí mismo, antes de comenzar el descenso, tengo que ver un senderillo a mi derecha que, por una increible brecha, da acceso al Balcón. ¡Ahora entiendo por qué al Callejón se le llama "de las trampas"! A la izquierda veo las escalerillas que suben al altar de los sacrificios: un buen observatorio de la Cruz de los cencerros. Unos metros más adelante, rodeada de lirios al comienzo de la primavera, la lápida de Xabi, alguien que decidió que el Balcón era un buen sitio para descansar, y, bajando hacia el sudeste, una estructura metálica a la que, si consigo vencer el vértigo, aunque sea reptando, me acercaré y me permitirá comprobar el impresionante vacío. Vuelvo a la brecha por la que he entrado y cruzo el puente metálico del GEDNA. Una sirga me ayudará a trepar hasta la base del Cantero. Desde ahí, con unos prismáticos, puedo comprobar con más detalle las fechas de la Cruz de los cencerros. Merece la pena acercarse hasta La Horquilla que la separa del Quiriaco para ver de cerca por dónde subieron los 3 improvisados escaladores de 1902 (y, posiblemente, quienes subieron la cruz en 1728), y así valorar en toda su dimensión la hazaña que unos y (sobre todo) otros llevaron a cabo.
Tras escudriñar el Balcón, vuelvo al Callejón de las trampas y tiro hacia mi dcha. Y en pocos minutos llego al Huso y la Rueca. Un sendero claro me lleva al Refugio. Vuelvo al Huso y, rodeándolo por el este, bajo en rápido descenso y llego a la carretera 100 m. antes del km. 15.
Que la emoción no te haga olvidar que tienes el coche 400 m. más arriba.
Mira el recorrido en este vídeo:
Algunas reflexiones:
1. Si llamamos misterio a algo que mi razón no puede entender, la presencia de la Cruz de los Cencerros en lo alto de la Peña del Cantero no es ningún misterio. Ha sido, evidentemente colocada por seres humanos, no por dioses ni por extraterrestres. Se trata, pues, aunque parezca obvio decirlo, de una hazaña humana.
2. Creo que hay que dejar de lado suposiciones de que la fecha estuviera trucada, ya que cualquier entendido en deterioro de metales lo descubriría inmediatamente. Pero me intriga saber en qué parte de la cruz estaba la fecha inicial, porque, en el que ahora se encuentra, parece evidente que no.
3. Quienes subieron la cruz en 1728 disponían de similares medios que los que lo hicieron en 1902. Si éstos lo consiguieron con maderos y una larga escalera, los que colocaron la cruz por 1ª vez también podían disponer de esos, o parecidos, medios materiales. Y en ambas ascensiones le tuvieron que echar, mucho, muchísimo valor.
1981: 4ª fecha Romería con la Cruz de los Cencerros
4. Con el argumento anterior, queda claro que no comparto la opinión de Marcos Feliú quien en 1977 afirmaba, refiriéndose a la 1ª ascensión: "Ante la dificultad técnica de la vía normal nosotros nos hemos resistido siempre a creer, que pudieran subir sin más, si suponemos que en aquellas lejanas fechas se hallaba la roca como hoy. Creo que lógicamente, no queda más remedio que pensar que entonces existían bloques, cornisas o árboles que posteriormente se desprendieron". Creo que Marcos Feliú se pilla los dedos, ya que el mismo argumento valdría para los de 1902. Y, sin embargo, estos subieron. Y si estos sí, ¿por qué los de 1728 no?
Ya instalada, con la última fecha: 1981
5. Dice Patxi Ripa en el Tomo 2 de Mendiak, de 1981: "Que unos sencillos aldeanos, carentes de medios y preparación técnica, realizaran esta increíble proeza, es algo que los coloca indiscutiblemente a la cabeza de los primeros escaladores de nuestra Región." Y cuando dice "Región" supongo que no se refiere precisamente a Navarra, porque díría simplemente "Navarra" (en aquellos años era un pecado llamarle "región"), ni tampoco a España. Pero se refiera "Región" a lo que sea (el lector avezado ya lo supone), yo creo que se queda pero que muy corto. Lo que hicieron aquellos "sencillos aldeanos" fue un ¡quinto grado!, una escalada "Muy Dificil", que puede incluir pasos del grado superior, que hoy muchas veces se superan con la ayuda de la escalada artificial. La dificultad que tiene el Cantero, por la vía normal, es similar a la que tiene el Pico Urriellu (Naranjo de Bulnes), que no fue hollado hasta 1904. Y un grado superior al Mont Aiguille (considerado como el acta de nacimiento del alpinismo) que, aunque fue ascendido, por orden real, en 1492, está catalogado como un 4a por la vía normal y que, luego, no fue ascendido por 2ª vez hasta 1838. El propio Mont Blanc, objetivo goloso para cualquier alpinista, no fue conquistado hasta 1786 y eso porque había una recompensa monetaria. En resumen, la ascensión de 1728 a nuestro, no tan famoso, Cantero es, mientras alguien no demuestre lo contrario, la 1ª ascensión, no ya de Navarra, España o Europa, sino de todo el Planeta a una cumbre de esas características. Además es una proeza que se puede demostrar y que cualquiera puede comprobarla sin ninguna duda: ahí está la fecha en la cruz: 1728.
Ver comentario de Ramón Muñoz que para darle toda la importancia que merece, lo destaco aquí:
6. En cuanto al motivo de la ascensión, en el caso de la de 1902 se dice que subieron por conocer el origen de un tintineo procedente de la peña del Cantero los días de viento. Si la cruz estaba donde está ahora y la altura de los chaparros que la rodean era similar, era evidente el origen del sonido, toda vez que la cruz y sus dos cencerros son visibles a simple vista y, mejor, con ayuda de algún anteojo (el telescopio existe desde comienzos del siglo XVII). La motivación de los 3 héroes de 1902 fue, pues, a mi juicio, un reto personal o, quizás, una apuesta.
A pie de calle: 1. Ermita de Santa Cruz 2. El Cantero 3. Cruz torre iglesia Echauri
La foto en color permite (22.04.19) situar la Cruz de los Cencerros con gran precisión
7. En el caso de la ascensión de 1728, yo creo que se trata, en cambio, de una motivación más religiosa que deportiva (aunque poner una fecha muestra cierto afán de notoriedad). La misma que ha llevado a mucha gente a colocar ermitas, cruces, estatuas en lo alto de los montes. La espectacularidad del conjunto del Cantero lo asemejan a una imponente catedral natural. Y es comprensible, desde el punto de vista cristiano, la tentación de colocar en el punto más visible una cruz. Hay, también, otro detalle curioso: si trazamos una línea recta que una la cruz de la ermita de la Santa Cruz, en la cumbre del Cabezón, con la cruz de la torre de la iglesia de Echauri, esa línea pasa justo por la Cruz de los Cencerros en el Cantero y por el Santuario prehistórico del Balcón de los lirios.
¿Aquellos canteros observaron (a ojímetro, claro) en 1728 esta alineación y, colocando allí la Cruz de los cencerros, quisieron anunciar esa coincidencia -tres cruces en línea- a todo el mundo? Un motivo más para jugarse el pellejo.
1981. Tras colocar la 4ª fecha, misa en la peña
8. Al ser la cruz original tan sencilla, no creo que la idea de colocarla partiera de fuentes eclesiásticas (dicha cruz sería mucho más elegante), sino de alguien particular, por ejemplo... ¡de unos canteros!: gente habituada a moverse en la zona, que extraía piedra de ahí y que, como todo ser humano, se sentirían atraídos por ascender a esas peñas.
9. Me llama la atención que en casi ninguna publicación se explique la diferencia entre la cruz de la foto cedida por G. Ariz y la que se ve en la actualidad. Siempre se habla de 3 fechas. Sin embargo en la cruz que vemos hoy se ha colocado la vieja cruz sobre una especie de pedestal más complicado que lleva la fecha de 1981 (gracias, J. Olaciregui).
10. No quiero terminar sin denunciar que en Echauri hay unas cuantas vías de escalada con nombres muy desagradables para la mayor parte de los navarros. Quiero pensar que es el mismo escalador el que ha abierto todas esas vías, porque, si no, sería muy peligroso tanto imbécil escalando. Pero la culpa no la tiene sólo él, sino todos los que consienten semejantes nombrecitos. Sirvan como ejemplo: "Kaña a España" (aquí se le ha escapado por 2 veces esa "ñ" tan española), "Kale borroka"... Encima, están puestas en un letrero que seguramente hemos pagado todos los navarros. En fin, que ojalá no le pase nada, pero si un día le pasa, ya sabéis, como tantas veces, quién tendrá que ir a rescatarlo: la Guardia Civil.