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lunes, 30 de noviembre de 2020

¿Quién como Buil?

"Quién como Dios" Buil, bajo el pie de San Miguel. Escudo heráldico

"No sé si en Navarra Suma son conscientes de que en los últimos 9 meses han fallecido por o con covid las mismas personas que asesinó ETA en toda su vida” (Mikel Buil).
Esta frase, dicha en la barra de un bar, ya es intolerable. Pero, dicha en el Parlamento de Navarra... 
¡¡¡Con razón alguien bautizó a esta institución -por su trayectoria en los últimos tiempos- como "Para lamento de Navarra"!!! ¡Que estemos pagando a semejantes personajes!
Pincha y horrorízate
Deberían suspender a Mikel Buil de empleo y sueldo sine die o forzarle a una dimisión inmediata. Todos los grupos parlamentarios deberían exigir su dimisión, especialmente Bildu, quien mejor sabe que comparar a Eta con el covid es banalizar la "lucha armada", que las de ETA y las del covid son víctimas muy diferentes. Que se lo pregunten a Araiz, el de la ponencia Oldartzen para "socializar el sufrimiento"; a Abaurrea, incapaz de condenar el asesinato de su compañero de corporación. 
Nunca he visto a nadie de Bildu brindar y "estar feliz" por un muerto "por o con covid". Pero sí he visto a un etarra pedir "una botella de champán (francés), una tarta y un kilo de langostinos con motivo de la jubilación forzosa del franquista antivasco Tomás Caballero Pastor".
Y de ese tema también saben mucho sus propios compañeros de Podemos, asiduos visitantes de herricotabernas.
Y además, Buil debería pedir disculpas pública e inmediatamente.
He mirado en la videoteca y en el Diario de sesiones para confirmar la frase de marras, pero todavía no la han publicado.
De todos modos, se trata de una afirmación que no es fruto del acaloramiento o la improvisación, Está perfectamente meditada. Ese "por o con covid" le delata.
El portavoz de Podemos en el Parlamento de Navarra,
Mikel Buil. Debate sobre el Estado de la Comunidad

Pero, a pesar de ser una frase preparada, Mikel Buil -además de una falta de respeto a todas las personas con un mínimo de sensibilidad, especialmente a las víctimas causadas por la banda terrorista- ha cometido un error tan garrafal que hasta puede provocar hilaridad:
"...Han fallecido por o con covid las mismas personas que asesinó ETA". O sea, que a XX primero le asesinó ETA y luego esa misma persona falleció "por o con covid". Su Ilustrísima (sic Diario de sesiones) tenía que haber dicho "el mismo número de personas".
La misma hilaridad que provoca que el autor de semejante burrada lleve el nombre de Miguel en su DNI, se lo haya traducido al vasco ("Mikel"), pero -tanto en vasco como en lengua española sigue significando lo mismo: "¿Quién como Dios?".
Y mayor hilaridad, si cabe, provoca que en la heráldica de su apellido figura un hermoso buey. ¿Sabéis cuál es la diferencia esencial entre el toro y el buey (cabestro, si guía a la manada, como es el caso)?: 
"En principio, el animal es el mismo, pero el toro es un animal semental que se conserva para la procreación o reproducción del ganado mientras que el buey es el mismo animal que ha sido castrado para realizar trabajos o faenas" (Anchoasdeluxe).
El Ilmo. Sr. Don Mikel Buil, más bien faenas.

Jurío: blanqueándole y ensuciándote
Sí, Navarra Suma lo sabe. Y sabe que el covid es una pandemia que afecta a todos. ETA era una banda de asesinos que ejecutaban a tiros o bombas para imponer totalitariamente su proyecto político. No es lo mismo morir que ser asesinado. ¿Sabía esto el señor Buil? ¿sabía que ETA se disolvió hace solo dos años y medio? ¿que quedan 300 crímenes sin resolver? ¿Que los socios externos de su gobierno no han condenado esa barbarie? ¿Que algunos de los miembros de ese partido fueron condenados por pertenecer o formar parte de ETA? ¿Que su portavoz Otegui fue condenado por acciones criminales, e investigado por tentativa de asesinato? Adolfo Hitler murió hace 75 años. Francisco Franco hace 42. Eta se disolvió hace solo dos. Sin embargo para los miembros de este gobierno todo está lleno de fascistas, lleno de franquistas, pero no queda ni un terrorista ni simpatizante de ETA ni ninguno de sus crímenes por juzgar.

Muertos y asesinados, por Dulanz
"No sé si en Navarra Suma son conscientes de que en los últimos 9 meses han fallecido con covid las mismas personas que asesinó ETA en toda su vida”. ¿Qué quiere decir el parlamentario de Podemos Mikel Buil, con esta frase dirigida a la bancada de NA+? ¿Que deje de hablar de ETA, porque ahora tenemos otros mil muertos sobre la mesa? ¿Que en sólo unos meses el virus ha sido tan terrorífico como ETA? ¿Que las muertes son todas iguales? El parlamentario Buil debe saber que no hay comparación posible. Porque una cosa es morir por un virus y otra ser asesinado con un tiro en la nuca. Debe saber que cuando desde Podemos se apela a la Justicia como un valor universal, sigue habiendo cientos de víctimas de ETA a las que todavía hoy no se les ha hecho justicia, y que sus asesinos pasean impunemente por las calles de nuestras ciudades. Y debe saber que un grupo como Bildu, que pacta con su partido en el gobierno, sigue sin condenar la violencia. 
Pero a Buil le da igual.

Las alegres dianas (Arazuri, Hª SF)

Año 1981. En las dianas se ve de todo. José Luis Nobel ha captado a un humorista que ha
conseguido colocarse unos auriculares fabricados con un par de vasos de plástico.
Detrás, posiblemente, vemos a uno de los componentes del gran "ballet" del
Bolshoi de Moscú, interpretando vaporosamente "El lago de los cisnes"
Al amanecer de los días en que se celebran corridas durante los Sanfermines, las músicas recorren las calles de Pamplona despertando a sus vecinos y reuniendo con gran alborozo a todos los chisporros y no chisporros, desperdigados por tascas, bares y barracas, que tras de perder la noche y ganar el alba, comienzan la nueva jornada festiva con saltos y alegres bailes, acompañados de gritos estentóreos, capaces de sacar de la cama a los perezosos más recalcitrantes. 
Año 1918. Los alegres trasnochadores bailan al son de las dianas delante de una banda por la
Plaza del Castillo. Indumentaria: resaltan blusas blancas. chaquetas y las consabidas alpargatas.
Casi todos van cubiertos. Esta es la única fotografía antigua que conocemos de las Dianas.
Ahora bien, ¿cómo nació y cuándo este impresionante festejo? 
Su origen data del año 1876: Pamplona, a causa de la cruenta guerra civil —aquel año terminó la 2. Guerra Carlista— no había disfrutado de sus Sanfermines durante tres largos años, pero, con la alegría de la paz, el pueblo esperaba impaciente la llegada de julio para honrar a su Santo Patrón y desquitarse de las tristezas de la contienda pasada. 
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Pero, al aproximarse las fiestas, los pamploneses se vieron defraudados por su Ayuntamiento, al intentar éste suprimir el Encierro. Los argumentos que esgrimieron aquellos sesudos ediles fueron los siguientes: 
1.° «El Encierro suponía para la Ciudad un gasto extraordinario de 3.000 pesetas». 
Ante este criterio tan «conservaduros», se impuso el de que todos los años venían a contemplar el paso de los toros por las calles más de 7.000 aldeanos y forasteros, el que menos de los cuales gastaría una peseta, que en cuatro días de fiestas dejarían en Pamplona no menos de 28.000. Parece ser que aquellos concejales, la mayoría comerciantes, recapacitaron y terminaron sospechando que algunos duros más ingresarían en sus bolsillos con Encierro que sin él. 
2.° «Con el Encierro se deterioraba la Plaza de Toros». 
Ante este argumento la opinión pública decía: « ...claro que se deteriora la Plaza, como todo lo que se hace uso, pero para usarla se ha edificado, no para colocarla bajo un fanal encima de la cocinilla de la sala de sesiones del Municipio». 
3.' «Las desgracias que el Encierro podrían acarrear entre los imprudentes corredores». 
Con este razonamiento pensaban los concejales convencer a los pamploneses, pero se vieron rebatidos graciosamente por un bromista local, un tal Nicanor Espoz, que publicó en «El Eco de Navarra» la siguiente gacetilla humorista: 
Galle La Pamplonesa por Santo Domingo.1933, julio.`Dianas en una mañana de las 
fiestas de San Fermín del año 1933`. Tienda de Música Joaquín Anaya. Biurrun, 
Practicante del Hospital, Callista. Alpargatería Sebastián García.
«A fin de evitar una desgracia no habrá entrada de toros a las seis de la mañana (téngase en cuenta que entonces al Encierro se le denominaba entrada de los toros). Efectivamente un toro puede causar una desgracia, decimos mal, muchas desgracias: figuremos un padre con siete hijos pequeños, su mujer impedida y su suegra con un genio del demonio; figuremos que este hombre va a trabajar a las seis de la mañana a la calle de la Pellejería (hoy Jarauta) y se le ocurre pasar por la calle de Santo Domingo en ocasión de que están soltando los toros para conducirlos a la plaza, y uno de ellos se adelanta y le mete dos astas por el corazón. A los dos días se muere la suegra del berrinche porque no tiene a quien regañar, y a los seis meses, los siete hijos y la madre de necesidad, ¡qué horror! Figurémonos que el toro después de haber muerto al infeliz y pacífico trabajador, llega a la calle de Mercaderes y coje a un señor muy rico y en el acto lo deja cadáver. Este señor, si el toro no lo hubiese muerto, hubiese fundado una escuela, un hospital y hubiese puesto un tiovivo gratis para los chicos, ¡qué lástima!». 
«Figurémonos —continuaba el gracioso Nicanor—que el toro sigue su carrera y en el momento mismo de llegar a la bajada de San Agustín —hoy calle de Javier (San Francisco)— la barrera se rompe y el toro sale a la Plaza del Castillo y coge a un vendedor de «La Correspondencia», a cuatro soldados, cinco niñeras, al corresponsal del periódico y a una perra de caza. En el Paseo de Valencia, estropea a un hombre y le tira un cajón en cuya cubierta se lee frágile. El toro sale por la puerta de la Taconera y se va al campo en donde lo mata una pareja de la Guardia Civil. ¿Quién nos asegura a nosotros que no puede suceder esto?». 
«No estamos conformes tampoco con las corridas de toros, y además que pueden ocasionar desgracias; en nuestro concepto deben suprimirse sustituyéndolas por otras diversiones más inocentes como cucañas, tíosvivos, cosmoramas, etc.». 
La Corporación Municipal, al ver que todos sus argumentos eran rebatidos y que la opinión pública era opuesta a la supresión del Encierro, acordó que éste se celebrase los días de corrida a las seis en punto de la mañana. 
Año 1981. También los gaiteros interpretan su diana estridente y agresiva. El barrendero
inicia su jornada intensiva mientras los asistentes al Encierro se apresuran a alcanzar 
un
balcón antes de que cierren el tránsito por las calles del recorrido. (Foto José Luis Nobel)
Mientras transcurría el mes de junio y se discutía el suprimir o no el Encierro, un anónimo suscriptor de «El Eco de Navarra» solicitó por medio de una nota en el periódico la siguiente sugerencia: « ¿ Por qué no recorría una banda de música las calles de la ciudad a las cinco de la mañana, para despertar al vecindario?». 
El Ayuntamiento, deseando congraciarse con los pamploneses, aceptó la sugerencia, y así, en la madrugada del 7 de julio de 1876 se interpretaron las primeras dianas pamplonesas. 
En el siglo pasado acudían a las cinco de la mañana las músicas frente a la última casa del entonces Paseo de Valencia, a la sazón Gobierno Civil de Navarra, desde donde se distribuían por las calles de la ciudad. En sus comienzos sólo la banda de música de la Meca era la protagonista del nuevo espectáculo. A partir de 1878, se sumó la banda militar del regimiento de Gerona, y dos años más tarde las restantes bandas militares. 
Es curioso que en los años noventa, las dianas salieron en vez de a las cinco, a las cuatro de la mañana, incorporándose también en aquella década los gaiteros. Desde principios de siglo se agregaron los chunchuneros , como se llamaban entonces a los chistularis. 
Conforme pasan los años las bandas militares son sustituidas por las de los nuevos Regimientos destinados a la Plaza. Las dianas de las bandas militares tenían el encanto especial de interpretar la música con acompañamiento de trompetas y tambores. Como dato para la menuda historia de nuestros Sanfermines, diremos que las representaciones musicales de los regimientos de la ciudad tocaron las Dianas durante un siglo justo: de 1878 a 1978, en cuyo año, por no ser invitadas por la Corporación Municipal, dejaron de asistir a diversos festejos sanfermineros. 
Horario de las Dianas 
El recorrido de las Dianas se efectúa siempre, aproximadamente, una hora antes del Encierro, es decir, a las cinco de la mañana. No olvidemos la vieja canción con música de diana: 
«Levántate pamplonica y da de la cama un blinco, 
mirá que ya son las cinco y el éncierro es a las seis ...» 
En los tiempos modernos, a causa del adelantamiento oficial de la hora, el Encierro, a partir de 1924, ha sufrido alteraciones horarias de sesenta a ciento veinte minutos, pero, los toros, siempre se han soltado del corral de la bajada de Santo Domingo a las seis en punto según el sol, y las Dianas, como ya hemos dicho, una hora antes. 
Dentro de este horario se han producido a través de los años algunas pequeñas modificaciones: En la última década del pasado siglo las Dianas se interpretaron a las cuatro de la madrugada durante unos pocos años, pero pronto se percataron que el adelanto era excesivo y desde principios de nuestra centuria volvieron a despertar a los pamploneses a las cinco; a partir de 1940 se adelantan las Dianas un cuarto de hora. 
Como innovación: En 1969, en la madrugada del día siete, se incorporaron a «La Pamplonesa », banda militar, chistularis y gaiteros, todas las bandas de música que intervenían en las Fiestas e, incluso, las charangas de las «Peñas». Aquella nueva experiencia gustó y desde entonces se repite durante los años sucesivos, ampliándose además a algunos otros días de los Sanfermines. 
Música de las Dianas 
¿Qué música se interpreta en las Dianas? Durante el siglo XIX se interpretaban «aires populares». Desde principios de nuestra centuria, son cuatro las que podríamos llamar oficialmente «nuestras Dianas». Se distinguen y se denominan como la «una», la « dos », la «tres» y la «cuatro». La instrumentación fue realizada por Silvano Cervantes, aunque las partituras carecen de firma. 
La primera que se tocó fue la «dos» que se bautizó con el nombre de « Aurora ». Su origen hay que buscarlo en Barásoain, donde era conocida su música en el siglo XIX. 
Las llamadas «una» y «cuatro», esta última llamada «la Gacela», están tomadas de aires de danzas vascas llamados ariñ-ariñ.
La « tres », se cree, proviene del fandango del ingurutxo de Leiza y fue un aporte de Ignacio Baleztena. 
No hay duda de que las Dianas no son composiciones musicales de altos vuelos, ni mucho menos, pero tienen algo especial sobre todo para los pamploneses que nos ponen carne de gallina cuando las escuchamos. Para sentir las Dianas hay que ser de Pamplona. 
También poseen las Dianas acción terapéutica estimulante. Que se lo pregunten a esos cientos de juerguistas que se pasan la noche bebiendo, cantando, bailando y volviendo a beber una y otra vez en la cena, con el café, en la recena y en el alba con los churros. Cuando llega la hora de las Dianas el alcohol les sale hasta por los oídos, se hallan con gran somnolencia y medio inconscientes. Cuando oyen el primer compás de las Dianas, como si les hubiesen puesto una alta dosis de dopping, saltan y bailan con el mismo ardor v energía que tenían al comenzar las Fiestas. 
Pero las Dianas no reúnen sólo a los chisporros. Decenas y decenas de matrimonios y de parejas de novios y de ligue, después de pasar la noche bailando en clubs o verbenas, convergen en la plaza Consistorial para acompañar un rato a las Dianas antes de ir al Encierro. 

Después de las Dianas 
Después de las Dianas, las calles del Casco Viejo se inundan de una impresionante tranquilidad: el silencio del alba. Los que han escuchado las Dianas desde la cama —uno de los minutos más deliciosos de las Fiestas—se dan media vuelta, se tapan con el embozo de la sábana, incluso algunos meten la cabeza debajo de la almohada y ... a seguir durmiendo. A los pocos minutos, el silencio de la calle se rompe: comienzan a oirse taconeos rápidos, llamadas a gritos —antes, cuando no existían timbres sino picaportes, retumbaban en las calles los aldabazos—, portazos, conversaciones interrumpidas por sonoros bostezos, voces infantiles y gritos de reprimenda de sus madres. Un cuarto de hora antes del Encierro cruzan rápidamente las calles unos cuantos mozos limpios, repeinados, con la cara fresca de haber dormido lo necesario para estar en forma entre las astas de los toros: son los auténticos corredores de reses bravas. Esa multitud variopinta que rompe el silencio del alba, camina deprisa para encontrar sitio en la plaza de toros, o en los vallados, o para alcanzar el balcón de alguna casa del recorrido antes de que se cierre el paso por las calles. 
Año 1982. Durante las Dianas, raro es el día en que no hace su aparición el von Karajan de
turno, en esta ocasión con una copa en la mano, reemplazando provisionalmente al director
de "La Pamplonesa" que con fino humor, aire beatífico y resignado, adaptándose a las
circunstancias, prosigue su marcha impertérrito delante de sus músicos. Después de la
interpretación de cada diana, los danzantes, en su mayoría cocidos del riego de la cena,
recena y churros, piden a gritos: — ¡ ¡la tres!!... ¡ ¡la tres!! (Foto José Luis Nobel).
Una anécdota de las Dianas 
En la madrugada de uno de los días de los Sanfermines de 1901, la banda de música, trompetas y tambores del regimiento de la Constitución, salía de la plaza Consistorial, camino de la calle Mayor, tocando las Dianas. Al llegar a las proximidades de la iglesia de San Cernin se encontró con el Santo Viático y el consiguiente acompañamiento de achas encendidas, que salía de la Parroquia para asistir a un moribundo en la calle de las Pellejerías. 
Al instante la música enmudeció y, seguidamente, interpretó la «Marcha Real». Los mozos que danzaban alegremente se descubrieron —eran tiempos en que niños, jóvenes y viejos iban cubiertos con boina, gorra o sombrero—, arrodillándose todos al paso del Santísimo. Al minuto las dianas continuaron su alegre recorrido.

sábado, 28 de noviembre de 2020

San Saturnino 2020, sin la Cofradía

Andoni, el carnicero, tiene el detalle de recordarnos el nombre popular del Santo
Hace unos años, allá por el 2012, cuando todavía no conocía muy bien a la Cofradía de San Saturnino, le pregunté a un cofrade: 
- ¿Vosotros venís de la Tuna, verdad?
La respuesta fue inmediata:
- Sí, y dentro de poco seremos auroros. Lo importante es no parar en casa

Lo nunca visto
Sin embargo, este San Saturnino 2020 la Cofradía se queda en casa y no va a salir a la calle a alegrar la mañanica de San Saturnino.
Y no sólo la Cofradía, ni siquiera la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, los danzaris o la procesión pisarán las calles de Pamplona. Tampoco la Corporación se juntará en la habitual comida organizada en la propia Casa Consistorial.
Y en la prensa navarra -quizás por evitar el "efecto llamada"- ni siquiera se menciona la festividad de San Saturnino.
Santa Viga de San Saturnino.  Tarde del 30 de Mayo, el sol de Pamplona me hizo este bonito regalo
La parte religiosa de la jornada se limitará a la misa solemne que se celebrará en la parroquia de San Saturnino a las 11 de la mañana, presidida por el arzobispo Francisco Pérez y con presencia del Cabildo. Sí habrá presencia musical, pero tendrá que ser más reducida para cumplir con las normas de los aforos que en el caso de los templos está fijada en un 30% del total. Habitualmente en la misa de San Saturnino se dan cita la Capilla de Música de la Catedral, el Orfeón Pamplonés y la Orquesta Sinfónica de Navarra. “En los bancos habrá sitio para unas 120 personas, que es el 30% del aforo que suman la capilla del patrón y la de la Virgen del Camino”, apuntaba el párroco, César Magaña.
Pasaje Seminario: ambiente CxC pamplonés con la Cofradía. Y sin subvenciones
Recordando San Saturnino 2010
Sociedad El Pocico
No nos queda otra que rememorar el pasado. Y va a ser precisamente mi primer San Saturnino con la Cofradía, la festividad de 2010, tras muchísimos años de ausencia forzada de Pamplona:
La mañana era fría, muy fría. Pero no era cuestión de perderse la mañana de San Saturnino: una procesión de las que me gustan: danzaris, gigantes y kilikis, la corporación de gala, La Pamplonesa, una imagen de S. Saturnino apenas visible 4 días al año... 
Pero, sobre todo, un ramillete de pamplonicas dispuestos a calentar la mañana con sus voces, sus guitarras, su buen humor: "La Cofradía de San Saturnino" que, por tercer año consecutivo (empezó a cantar en la Procesión en 2008), ponía la nota musical y daba un color diferente a una Pamplona muy necesitada de ello.
Han sido muchos años en los que me he perdido la mañana del 29 N: por trabajar fuera de Navarra, por trabajar fuera de Pamplona. Por eso este año que (como diría Miguel Induráin) "hemos podido estar ahí", me he sentido gustosamente obligado a recoger el ambiente de esa mañana tan nuestra para todos los que no habéis podido disfrutarla. Y muy especialmente para todos los navarros que, desde Estados Unidos, Mexico, Argentina, Colombia, Venezuela, Chile, Ecuador... os habéis acercado alguna vez a este blog buscando un trocito de ese corazón que se os quedó aquí.

En este primer vídeo se pueden ver los gigantes y gaiteros, chistularis, danzaris, el Ibita echándome humo y cabreándome, Jorge Mori y Maite Esporrín, Yolanda Barcina, La Pamplonesa... Es la mañanita de San Saturnino.

Y por fin el momento cumbre: se trata de una de las pocas canciones dedicadas a San Saturnino: "Desde Toulouse a Pompelo". Tanto la música como la letra, son de Iñaki Lacunza:

Desde Tolouse a Pompelo
Cuentan los viejos relatos, venerable tradición,
que tú viniste de lejos para ser nuestro patrón,
y junto al templo de Diana (ver imagen), a la sombra de un ciprés,
ante un humilde Pocico, tú nos trajiste la fe. (bis)
Desde Grecia a Palestina, desde Toulouse a Pompelo,
recorriste mil caminos y luego marchaste al cielo.
Obispo, mártir y apóstol, hoy te celebra Pamplona,
canta, reza una plegaria sin fin:
“¡bendito seas San Cernin, maestro de San Fermín!”
Fueron pasando los años, fueron pasando los siglos
y surgió un hermoso templo a la vera del Camino.
A las puertas de tu atrio te asomas San Saturnino,
con una dulce sonrisa recibes al peregrino. (bis)
Desde Grecia a Palestina, desde Toulouse a Pompelo,
recorriste mil caminos y luego marchaste al cielo.
Es día grande de fiesta. Se oye al Gallico cantar;
duerme, sueña tranquila nuestra ciudad,
porque, escondido en tu torre, siempre la protegerás. (bis)
Y San Saturnino también bailaba

Aurora a San Saturnino (M. Turrillas
Para celebrar el día de San Saturnino, patrón de la ciudad, las Bandas de Txistularis y Gaiteros del Ayuntamiento de Pamplona han editado un video con una obra muy poco conocida: la “Aurora a San Saturnino”, composición del maestro Manuel Turrillas conservada en su archivo musical. Acompañados por un cuarteto de metales de Sangüesa, el arreglo para esta formación es de I. Blasco Itoiz. 29 de noviembre de 2020 Iglesia de San Saturnino.

Ricardo Cantalapiedra, un tío normal

Conocí a Ricardo en el Madrid de 1972-73. Me enganchó desde el primer momento y -parece mentira-,  cincuenta años después, soy capaz de tararear y emocionarme con bastantes de sus canciones, sin haberlas escuchado, casi, desde entonces. Tan es así, que me ha dolido en el alma enterarme de que había muerto hacía tres años, en 2017... "¡La vida, qué perra es..!" 
Y lo que más me impactó en mi estancia madrileña fue la naturalidad con la que transmitía su mensaje, sin ponerse etiquetas de nada. Y menos de héroe, que lo era. 
«Ricardo Cantalapiedra era capaz e de hacerlo todo normal. De pasar del Seminario a Filosofía, de cantar en los coros de Iglesia —suya es la versión libre en castellano de "Blowin’ in the Wind", titulada "Saber que vendrás" que se cantó en todas las misas modernas— a los mítines del PCE e interpretar aquella historia de la clandestinidad que se llamaba "En casa de la Maruja". 
Porque era normal. Creció en la parroquia, se integró en las Juventudes Cristianas Antifranquistas —de entonces es su famosa frase de «más que Dios, nos unía estar hasta los cojones de Franco»—, de ahí al PCE. De recorrer las parroquias haciendo dúos con gente como Julio Iglesias a conciertos clandestinos en los colegios mayores, donde el primero que hablaba era Marcelino Camacho («ni nos domaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar»).
Marcelino y Josefina
Todo lo hacía normal, sin estridencias. Que en un concierto en Astorga la censura sólo le admitió una de las doce canciones presentadas, pues cantó esa canción durante una hora, unas vez tras otra, pues había sido contratado para una hora. Sólo a él le podía pasar que la Conferencia Episcopal le fuera a publicar un disco y se lo cargue la censura, como ya en 1977 la autoridad gubernativa le prohibiera un concierto en León.
Sólo a él le podía pasar, pues sólo él era capaz de convertirlo en una anécdota para novelas como ‘El libro secreto de los camareros’ o en una canción que cantaría escondido bajo las gafas del gran Ricki Bolero, del gran Ricardo Cantalapiedra». (Fulgencio Fernández. www.lanuevacronica.com - 27/09/2017).

Biografía (SGAE)
Ricardo Cantalapiedra nació en Carrizo de la Ribera, León, en 1944. Estudió el bachillerato en Madrid, y posteriormente, Periodismo y Filosofía y Letras –rama de Historia–. Siendo muy joven, aprendió a tocar la guitarra y empezó a componer sus propias canciones, que solía interpretar en los frecuentes recitales que, a principios de los años setenta, se programaban en las facultades de la Universidad Complutense y en los colegios mayores.
A finales de la década de 1960, colaboró con el grupo Aguaviva.
En 1968 sacó un single precioso, "Baladas para la guerra" en el cual está "Madre", canción que, increíblemente, hoy está desaparecida de los circuitos discográficos, pero no de mi memoria. Y quiero dedicársela a Akaitz Dorronsoro Cataráin, el hijo de Yoyes, la jefa de ETA («No quiero actuar en apoyo de una lucha que ha degenerado en algo terrible, dictatorial y mítico, contrario a mis valores y sentires más profundos y constantes en mi trayectoria»), que renunció al terrorismo (como ahora han tenido que hacer todos los demás) y, por ello, fue asesinada por Kubati, en presencia de su hijo. Cuando creció, a pesar de ser "el hijo de Yoyes",  los batasunos trataron de atraerle a su entorno.
Ese mismo año del 68, conoció a Manolo Díaz, que le produjo, en 1971, un LP, titulado "Once canciones", disco comprometido y contestatario que contenía canciones como "La balada de Juan Español", "Llanto por un poeta", "El hijo golfo" o "Un hombre vulgar".

De "La balada de Juan Español", tampoco he encontrado nada. Pero a mí me suena que podría ser una que me hacía mucha gracia -también de Cantalapiedra- en aquel año 72-73, en Madrid:
Me llamo Juan Pérez Gómez, soltero, sin compromiso; pecador, buena persona, algo loco y muy perdido. De familia muy derecha, aunque yo salí torcido, trotamundos y bohemio, sentimental convencido. No pertenezco a Falange, al Opus Dei ni al Partido. Conozco el hambre de cerca, la incomprensión y el olvido; soy celtíbero de origen, de vocación peregrino. Me llamo Juan Pérez Gómez soltero, sin compromiso; si en algo puedo servirte, aquí tienes un amigo.
Sé que me dejo unas cuantas frases, pero hasta ahí llega mi memoria.
Hoy no la canto pero, en cuanto dé con ella... preparaos (dejo aquí el hueco).

Tras aquella experiencia, Ricardo Cantalapiedra, con el apoyo de Patxi Andión, decidió darle un giro a su actividad creadora, y, en 1973, grabó un LP, de carácter más secular, compuesto básicamente de canciones satíricas, al que llamó "De oca en oca y canto porque me toca" (Philips.)
Dos años más tarde, Ricardo dio un nuevo giro a sus composiciones y grabó un nuevo LP titulado "En casa de la Maruja" (1975); disco mucho más lírico e intimista y último de su discografía.
No puedo evitar recordar -sobre todo para quienes tenéis perro- la Epifanía para Popea, con esos versos preciosos:
Y andará por el cielo, alborotando estrellas
Posteriormente, Ricardo se dedicó a trabajar como periodista en diversos medios de comunicación; destaca su colaboración con el diario "El País" como crítico musical, como reportero enviado a tierras africanas –concretamente a Ruanda– en situación de conflicto, y, muy especialmente, como columnista en el dominical dedicado a Madrid.
De cualquier forma, y a pesar de su retirada como cantante, Cantalapiedra reapareció en cafés y pequeñas salas de conciertos, vestido con su frack, con el pelo engominado y haciéndose llamar Rocky Bolero; apasionado cantante de boleros al que los escenarios siempre le resultaron irremediablemente atractivos.
Ricardo Cantalapiedra, primero como compositor y cantante, y posteriormente como periodista, es autor de varios libros, entre ellos, "Psicoanálisis de la canción de hoy" (1970), "Música pop y juventud" (1973), “El libro secreto de los camareros”, "Bestiario urbano" (1987) o "Madrid. Pasen y vean" (1997).
Sus últimos años los pasó entre atenciones médicas, cuidado y ayudado por el viejo amigo Jorge Lafora. Sus conocidos lo recuerdan como un ejemplo de ser entrañable, a quien siempre se recibía con agrado. Sobre todo, en el viejo Café de Mahón, en la plaza madrileña del Dos de Mayo, donde en los años noventa demostraba su clase en el juego del billar. Como siempre había alguien que le proponía algún tema más de conversación, acabó desarrollando una gran habilidad para desaparecer de los sitios sin que nadie se diera cuenta y sin despedirse.
Ahora lo ha vuelto a hacer (Ricardo falleció el 24 de septiembre de 2017).

Para que veáis lo bonito que escribe el enorme Cantalapiedra. os dejo el enlace a este artículo:

viernes, 27 de noviembre de 2020

Fuente del león y de San Lorenzo (Recoletas)

Aún se ve hoy claramente el nicho donde estuvo empotrada (Google Maps 2012). Gayarre, al loro
La fuente del León: 
"Si bajáis al Portal Nuevo, a la izquierda la veréis; es un arco rebajado, empotrado en la pared"

Fuente del león
Un poco más abajo, y debajo del muro de contención de los Jardines, estaba la Fuente del León; aún se ve hoy claramente el nicho donde estuvo empotrada.
Esta fuente se alimentaba de las aguas de Iturrama, canalizadas hasta dicho lugar.
La Fuente del León, según dice Fernando de Alvarado en su «Guía del Viajero en Pamplona», estaba ornamentada con una gran estatua de un león y tenía una verja de hierro. 
1948 Congreso Turismo. Baleztena, siempre ocurrente, ejerce de anfitrión
Don Ignacio Baleztena me recitaba, no hace mucho, estos versos, que había oído en sus tiempos mozos: 
«La gran Fuente del León se está muriendo de risa,
porque van las pamplonesas con sombrero y sin camisa.»
1866 plano  Miguel Cía Fuente del león detalle
También en aquellos tiempos las había de las que por presumir suprimían lo más necesario. 
Pamplona, como plaza fuerte, estaba siempre bien guarnecida, abundando los cuarteles y la tropa. Los roces del pueblo con la soldadesca debían de ser frecuentes, tanto que en todas las fuentes públicas tuvieron que rotular un caño para uso de los militares. Así nos lo demuestra la carta que el día 26 de octubre de 1855 escribió el Gobernador Militar de la Plaza al Alcalde de la Ciudad, por su requerimiento, en la cual le dice: «...el Regimiento de Mallorca recogerá con el carro el agua de la Fuente del León, y los rancheros y aguadores en ollas o cubos en el caño rotulado para militares de cualquier fuente». 
Suponemos que la fuente del León, antiguamente, y antes de construirse el muro de contención de los Jardines, estaba aislada en la hondonada que formaban el recinto amurallado de San Lorenzo, que existió hasta el siglo XVI, y la elevación de los actuales Jardines de la Taconera. Así se explica que estuviese rodeada de una verja de hierro y adornada con una gran estatua de león. Posteriormente se colocó en la hornacina, que muchos pamploneses, allá por 1980, todavía  la recordaban. 
A principios del siglo XX, Fernando de Alvarado dice: «La fuente hoy termina en una corona bajo la cual hay un pequeño león. Sirve también de abrevadero». 
Al construirse el muro de contención de los jardines, se instaló en una hornacina junto con un pequeño abrevadero. Hoy (ver foto), eso es lo único que queda. 
Un señor me contó que él recordaba una copla que decía: 

«La Fuente del León la hizo Nagusía. No la hizo mejor porque no lo sabía.» 
En 1831 se restauró esta fuente, según proyecto de Nagusía
La fuente del León fue tapiada al instalarse el ferrocarril de «El Irati»...
Pero está muy bien acompañada:

Fuente de San Lorenzo (luego, de Recoletas)
1880 ca Fuente San Lorenzo, desde la barandilla de los Jardines

1866  Miguel Cía Fuentes San Lorenzo y del león 
Proyectada para la plaza de la Fruta (hoy Consistorial), se construyó en el ángulo sudoeste de la plaza de las Recoletas, al final de la Calle Mayor (ver plano) En octubre del año 1884 fue trasladada al centro de la plaza, donde continúa con aire de monumento funerario.
La fuente de San Lorenzo 
tiene en su cima un florero;
si en Mayo no tiene flores, 
menos las tendrá en Enero.

jueves, 26 de noviembre de 2020

1861 Huertas de Santo Domingo

Huertas de Santo Domingo, autor desconocido AMP
Tras la sorpresa inicial ("¿ah, pero eso es Pamplona?) y la admiración por la antigüedad de la foto, de autor desconocido, pronto algunos elementos comienzan a hacérsenos familiares y aventuramos algunas hipótesis.
Si tenemos la suerte de adivinar que el monte del fondo es San Cristóbal, el puente del centro es el de San Pedro y el lejano edificio blanco y alargado es el convento de Capuchinos, ya hemos resuelto el principal de los problemas: situarnos.

1. ¿Dónde está el fotógrafo?
Alineación espadaña Capuchinos.-2º ojo Puente San Pedro
No penséis que tengo vista de lince. Es simplemente que esta foto en el AMP se ve mucho mejor.
Tenemos una alineación muy buena entre la espadaña del convento de Capuchinos y el 2º ojo del puente de San Pedro.
Como veis, el de San Pedro (o Puente del Abrevador, ya que el ganado que salía por el Portal de Francia -o Puerta del Abrevador, también- abrevaba justo ahí) tiene 5 ojos, los dos de los extremos, partidos por la mitad. Pues bien, la alineación pasa por la mitad del segundo.
Como ese punto es más impreciso que el de la espadaña, he empezado la alineación por el puente (1), he llevado la recta hasta la espadaña (2), he vuelto al puente (3) y he rematado en un punto de la barandilla de Santo Domingo -seis metros antes de la Capilla del Museo- en el que los tramos 1-2 y 2-3 coinciden en una única línea.
Izda: alineación total. Dcha: Parciales: Espadaña, San Pedro y punto 4 (a 6m. de la capilla)
Este sistema es de tal precisión que detecta diferencias mínimas. 
Por ejemplo, cabría pensar que el fotógrafo hubiera sacado la foto desde la torre cilíndrica, cuyo eje está a 6 metros (línea roja) de su verdadera posición (foto de la izda). Vamos al puente de San Pedro y vemos que las dos líneas no coinciden como si fuera una sola.
Muy satisfecho por haber averiguado desde donde sacó esta enigmática imagen, hace 159 años, ese fotógrafo desconocido, inmortalicé el momento marcando con una estrella ese punto (no digo exacto porque toda medida es, por definición, inexacta).

Empalizada: primitivo corralillo de Santo Domingo
Cinco individuos, entre la trasera de la empalizada y una casa  de las Huertas de Santo Domingo
Esa foto (la de portada, no la mía) es endiablada porque, si el fotógrafo hubiera girado unos grados a la izquierda y hacia abajo, veríamos la Cuesta de Santo Domingo y el Portal de la Rochapea, referencias muy claras para todo pamplonés (por lo menos). 
Llama la atención esa empalizada, rústico vallado que encerraba a los toros, venidos a pata desde el Sario, para correr el encierro a las seis de la mañana. Pamplona, hasta 1899, no dispuso del actual Corral de Santo Domingo.
Pues bien, hay varias fotos del Portal de la Rochapea, sacadas desde esa parte, en las que se ve la puerta de la empalizada.
A la izquierda, la puerta que mira hacia la Rocha; a la derecha, la que encara la Cuesta de Santo Domingo. El portal tiene una forma de L y donde se juntan los dos palitos está la puerta de la empalizada, con su cerrojo y todo.
Cuando empieza el encierro, está levantado el puente levadizo y, al abrir la puerta de la empalizada, los toros tienen que salir -pasando bajo del magnífico escudo imperial de Carlos I de España ("y quinto de Alemania" que decíamos en la escuela)- por la de Santo Domingo, como se ve en la imagen de la derecha.

Escaleras hacía Capitanía
Sorprende esa "oscura roca". Pero, de roca, na de na. A pesar del deterioro de la fotografía, es parte de la muralla -muy necesitada de arreglos y de limpieza de vegetación- en la que está enclavada la empinada escalera que da acceso a Capitanía (actual Archivo General de Navarra) desde el Medio baluarte de Parma, Plataforma de Palacio o Huertas de Santo Domingo.
Con esas líneas amarillas y algunas imágenes actuales, os aclararéis:

La escalera, tras meterse en el túnel, sigue ascendiendo, con un pequeño descanso, hasta alcanzar el nivel del mirador superior
Antiguo Gobierno Militar de Navarra y anterior Palacio Real. 1977 Zúñiga, José Luis


Esperemos que tras estas aclaraciones el "historietador kanpetxano" no se atreva a mantener estas perlas que aparecen en "Adiós Pamplona" (sic):
-"el farallón rocoso... la agreste roca...fue forrada de sillería en algún momento del lapso transcurrido entre ambas fotografías"
- "Casi en primer plano, por último, distinguimos a tres soldados de los que guardaban el cercano portal de la Rotxapea"
- "Tras muchas cábalas y pruebas, hemos deducido que la foto antigua se obtuvo desde una de las terrazas del antiguo Hospital de la Misericordia, actual Museo de Navarra, a cuyo personal debemos agradecer las facilidades dadas para la repetición de la imagen"...
Y alguna más...

martes, 24 de noviembre de 2020

Puerta de Francia, ahora sí

"Autor desconocido. Panorámica de la zona del Portal de Francia. Fecha: 1900 ca." AMP
Otra vez me he pasado de frenada. Si con el Mirador de la Taconera me pasé de largo, ahora -con esta foto titulada "Puerta de Francia"- me quedé a las puertas del Prado de la Cera, en vez de atravesarlo. La culpa, jugar con una sola alineación: no sabes bien en qué punto de la recta tienes que detenerte. En cambio, con dos, el punto donde se cortan las dos rectas te marca el stop.
He conseguido una 2ª alineación, mejor que la primera, entre el Torreón prismático de la Capilla Barbazana (donde está la webcam) y la primera puerta del Portal de Francia. Y vamos a jugar con las dos a la vez:
Izda: Torreón Barbazana-1ª Puerta; Dcha: Esquina Carmen-bal. Abrevador
Cuando hablo de primera puerta del Portal de Francia, me refiero a ésta del "hombre del saco" (esa puerta es doble y con foso y puente), la primera que te encuentras cuando subes a Pamplona, tras atravesar el puente de San Pedro.
Hombre con carga, en la 1ª puerta. Julio Cía 1935 AMP
Si trasladamos ambas verticales al SITNA más antiguo (1927-34), esas líneas se cortan en la confluencia, actualmente,  entre la calle Santa Alodia y Cruz de Barcacio. Pincha para ver mejor:
Recta rojiza: St. Alodia; 0: fotógrafo; 1: Cº Enamorados; 2: esquina NO del Prado
de la Cera; 3: Edificaciones; 4. Choperas Arga; 5: cañonera Abrevador;
5': 1ª puerta P. de Francia; 6: esquina Carmen; 6': torreón Barbazana
Y en Google Maps actual lo veremos muy claro:
0: fotógrafo; 1: Pº Enamorados; 5: cañonera Abrevador; 5': 1ª puerta
 P. de Francia; 6: esquina Carmen; 6': torreón Barbazana
Si todas estas referencias las trasladamos a la foto de portada, ya vamos desentrañando algunos de los enigmas que presenta esta imagen. Pongo especial énfasis en las novedades:


Catedral; Convento Carmen calzado; Adoratrices; Capitanía General
1. La línea horizontal amarilla es, ahora, el Camino de los Enamorados
2. Esquina noroeste de la tapia del Prado de la Cera
3. Edificaciones que rodean al Prado de la Cera por el Este Sudeste. Entre todas, destaca por su tamaño la nº 12. que me recuerda muchísimo a la casita de quesos El Caserío, "y de la que no sabía nada", pero ahora sospecho que es la principal del Prado de la Cera, que ocupa el ángulo SO.
5'. La línea de la izda. llega a la 1ª puerta, concretamente -mira la foto del "hombre del saco"- al pilar de nuestra izquierda

Problemas resueltos o en camino
En primer lugar, la seguridad de que esa tapia (2) pertenece al Prado de la cera.
En las dos fotos de abajo, clasificadas como "Prado de la Cera" se ven elementos comunes (F,15) con la foto que nos ocupa.
5'. Sobre la primera puerta del Portal de Francia, además de la foto del "hombre del saco", es muy famosa esta pintura de Basiano:
Basiano 1927. Primera puerta (con foso y puente) del Portal de Francia
En el centro, arriba, la 2ª puerta del Portal, la del puente levadizo
11. En cuanto al paso elevado señalado con ese número, el domingo le hice una visita y, efectivamente, se nota que han rellenado el largo hueco bajo dicho paso. Y sospecho que eso tiene algo que ver con el hecho de que Barquilleros no haya tenido ese nombre hasta tiempos muy recientes (1936). Me da la impresión de que, al ser la trasera de Carmen, hubiera sido un barranco para desaguar lo que caía desde Dos de Mayo.

12. En cuanto a la casa señalada con el nº 12, que me recuerda muchísimo a la casita de quesos El Caserío,  ahora sospecho que es la principal del Prado de la Cera (rectificado: la casa parecida a la de Quesos El Caserío es el Molino de la Pólvora o de Alzugaray), que ocupa el ángulo SO. Y si con alguna casa tiene parecido, es con ésta. Yo apostaría por que es la misma, aunque vista desde el lado contrario:
Instalaciones y trabajadores en el `Prado de la Cera`.Fecha:1934
La misma fachada desde el lado de la tapia. Nos permite ver la casa de la izda que aparece en el tríptico por dos veces: