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lunes, 30 de septiembre de 2024

Nadie, ni siquiera Bardem, vale para todo

El "popular" restaurante vasco donde cenaron Penélope Cruz y Javier Bardem.
GTRES / AKELARRE
Bardem es un grandísimo actor, pero cuando se sale de lo suyo no deja de mandar mensajes triviales y políticamente correctos. Nadie vale para todo.
Pedro Charro DN 29/09/2024
"No voy a celebrar este premio -dijo Javier Bardem tras recibir el prestigioso premio Donostia-, pues la situación del mundo y el sufrimiento de Gaza no están para celebraciones". Sin embargo, acto seguido estuvo cenando en Akelarre, el templo, según dicen, del cocinero Subijana, tres estrellas Michelín, con el que se sacó una foto, lo mismo que al día siguiente en otro templo de comida fina donde posó con su mujer Pe, ataviados ambos con una boina, prenda que a nadie sienta bien y se despidieron con un sonoro "Eskerrik asko", muy integrados, aunque quizás no saben que en Euskadi se hablan tres idiomas: el euskera, el castellano y el silencio.
Tal vez cenar en Subijana no sea celebrar un premio, pero se le parece mucho, aunque la verdad es que si uno se va a privar de celebraciones por las cosas que pasan en el mundo, nunca celebraría nada.
"Los actores -declaró también Bardem- somos todos sensibles y empáticos", lo que es sorprendente. En cualquier profesión hay de todo: buenos y malos, empáticos y antipáticos, sensibles y duros de oído, pero los actores deben ser todos lo mismo. También se vio en el festival la película Nevenka de Bolláin, que no debe ser redonda, pues el arte no es lo mismo que las buenas intenciones.
Pero la auténtica sorpresa de este certamen fue “Tardes de soledad”, del catalán Albert Serra, en el que sigue al diestro Roca Rey: un retrato de la belleza y brutalidad del toreo que le ha valido ataques y descalificaciones. Una película contracorriente, una bofetada que corta el aliento, que inquieta a unos y otros, pros y contra, brutal y poética, con sangre que chorrea, toros que bufan y rituales para conjurar la muerte. No es para el que le guste los toros, sino el cine, ha dicho Serra, que ve en los toros algo profundo y auténtico. Jugarse la vida y salir airoso, es el mensaje, pues qué cosa sino la vida es lo que hay que celebrar.

Os aconsejo este artículo, posterior, sobre Bardem, de Gracia Armendáriz.

martes, 11 de julio de 2023

¡Aúpa Cayetano! ¡Aúpa Urmeneta!

Cayetano Rivera Ordóñez, hoy, en el plató de TVE
El torero ha aprovechado su presencia en el plató, tras el 5º Encierro, para reclamar la vuelta de las corridas de toros al ente público
DIARIO DE NAVARRA 11/07/2023
Cayetano, en su finca de recreo de Ronda
El torero Cayetano Rivera Ordóñez ha sido este martes uno de los invitados al programa de TVE posterior al encierro. El torero, que lidiará la corrida de mañana, miércoles, ha recordado su vínculo con Pamplona, y cómo antes de convertirse en torero estuvo presente como corredor de encierros.
"La primera vez que vine fue con mi abuelo (Antonio Ordóñez), que tenía mucha ilusión en que conociera las fiestas", ha señalado el torero.
Tras esta pregunta y antes de su despedida, el torero ha aprovechado sin embargo su presencia en el plató para lanzar un mensaje reivindicativo en favor de la presencia de los toros en TVE. Cayetano ha pedido la vuelta de la retransmisión de las corridas y ha señalado al actual Gobierno:
"Hace demasiado tiempo que llevo echando de menos las corridas de toros en Televisión Española y quiero aprovechar para recordar a este Gobierno que no puede seguir ignorando la tauromaquia de forma sistemática como ha venido haciendo", ha comenzado.
"Me gustaría que, para esta nueva etapa que nos espera a partir del próximo 23 de julio, nos den el sitio que merecemos y que nos reconozcan como lo que somos", ha concluido el diestro.
Las redes sociales no han tardado en hacerse eco de esta intervención, que se ha convertido inmediatamente en tendencia en Twitter con mensajes a favor (escasos) y en contra de sus palabras.
Entre esos comentarios (pincha), destacaría éste, de juzgado de guardia:
Elena @ElenaClemente44 4h
esperemos verte en una de esas corridas en las que el toro tiene suerte
Actualización 12 de julio
Lo siento, Elena Inclemente. Hoy no has acertado: "Triunfo (pincha) de 'El Juli' y Cayetano Rivera con tres orejas cada uno
Dos de las estrellas del toreo más queridas en Pamplona vuelven a ratificar su idilio con la Monumental"

Urmeneta y Cayetano Rivera
Hace poco más de un año descubrí una faceta en Mikel Urmeneta, el fundador de Kukuxumusu (ahora Katuki Saguyaki), que me sorprendió tanto que trastocó la imagen que tenía de él.
Mikel Urmeneta es taurino y animalista ¿eso es posible? (Publicado: 11/03/2022)
El torero Cayetano Rivera es uno de los muchos amigos de Mikel Urmeneta. Con ellos, Dani Álvarez habla en EITB sobre el mundo que les une: los toros y los Sanfermines. 
Un vídeo que os va a sorprender con una faceta bastante desconocida de Mikel -su afición a los toros- y con su risa franca y contagiosa que a mí me conquistó.
En él Cayetano explica la diferencia entre "antitaurino" y "animalista".
Mucha atención porque es un vídeo genial, simpático y del que no podemos perder ni un detalle:

miércoles, 17 de agosto de 2022

"Combat de taureaux à Pampelune", 1829

"Combat de taureaux à Pampelune" 1829 Charles (de) Séchan
No hace muchos años di con esta imagen -recortada y con bastante peor calidad- y me pareció leer "Pampelune" y "1829" en el texto del ángulo inferior izquierdo. Y empecé a elucubrar que, si era Pamplona y en aquel año, ese desastre de corrida podía haberse producido en la Plaza del Castillo. El toro, una alimaña, bien podría ser un carriquiri. 
Al no estar seguro, no me atreví a incluir la imagen en la entrada correspondiente. Pero la fui pensando.
"Combat de taureaux à Pampelune" es, además de una obra de arte muy cotizada, el primer testimonio gráfico de actividad taurina en Pamplona.

Título, autor y dueño
Charles (de) Séchan
Ahora sí, ya estoy seguro de lo fundamental del título ("Combat de taureaux à Pampelune" 1829), y de su autor ("Ch. de S.": Charles Séchan), he encontrado algunos datos.
Charles Séchan, nació en París, en 1803. Tendría 26 años cuando estuvo en la Plaza del Castillo, en julio de 1829.
La suerte ha llamado a la puerta de la Ciudad y, estos pasados Sanfermines, un galerista, Michel Menéndez, que ha puesto su nombre a la galería de la calle San Antón, nos asegura que este cuadro ha sido "la atracción de la exposición". Así pues, este cuadro lo tenemos ahora en Pamplona (yo lo he visto esta misma mañana).

Plaza del Castillo, una tarde de Julio
Además de en Sanfermines, se celebraban festejos taurinos por Santiago (25 de Julio) y San Abdón y Senén (30 de Julio). En cualquier caso, la escena del cuadro se produce en Julio. 
Presidencia en la Casa del Toril
Hasta 1843 (incluido) se celebraron corridas en la Plaza del Castillo. Se levantaba el cerco del improvisado coso taurino en su cuarta parte comprendida entre la Chapitela y las escalericas de San Nicolás.
Mirando el cuadro de Séchan, no es complicado ver dónde quedarían las escalericas (hueco tras el picador relajado) y que el palco de autoridades estaba en la primera planta de la Casa del Toril (a la derecha; actualmente, nº 37), desde la que la Corporación Municipal presidía el festejo.
Y viendo la longitud y dirección de las sombras, el sol ha pasado el mediodía y se encuentra al sudoeste. Es pues una tarde de julio.

Ganadería navarra, dehesa y sotos
"Toros en el Mochuelo" Prudencio Pueyo h.1890. 
Desde tiempo inmemorial y hasta mediados del siglo XIX, el ganado que se lidiaba en los Sanfermines pertenecía, salvo raras excepciones, a ganaderías navarras, con nombres casi legendarios como Carriquiri,  Espoz y Mina, Guendulain, Zalduendo...
Unos días antes de las corridas, los astados se trasladaban, a pezuña y por caminos discretos, desde la dehesa, conducidos por vaqueros —como se llamaban antiguamente a los pastores de reses bravas— y arropados con mansos, hasta un soto próximo a la ciudad. 
Durante siglos se utilizaron los de Esquíroz, Barbatáin, Mutilvas, Cizur Menor, Mendillorri y, preferentemente, el pueblo de Salinas de Pamplona, que, además de buenas hierbas, disponía de corrales para recoger las reses.
En el siglo XIX, al que corresponde el cuadro, pastaban en los sotos de Mutilva y la Cadena (San Juan), hasta 1893, en que se acomodaron en un gran corral de piedra (en el que se instalaron pesebres y puertas) construido en el soto del Sadar o Sario.
Trazo rojo, la Entrada; verde, traslado al Portal de Rochapea. Miguel Cía 1866 (pincha)
La noche anterior
El día de la corrida, «a la hora del alba», partía la torada desde el soto, conducida por un pastor a caballo y varios más de a pie. Lentamente, enfilaban por caminos discretos hasta la Vuelta del Castillo, siguiendo por las proximidades de la Puerta de la Taconera hasta la Cuesta de la Reina. Bajada ésta, ascendían levemente hasta el portal Nuevo, y por la Bajada de las Tenerías (hoy del Portal Nuevo) alcanzaban el corralillo de Santo Domingo, desde donde saldrían, a las seis de la mañana, hacia la plaza del Castillo

La Entrada
Izda: Casa Viscor (tras.), vista desde Chapitela;
dcha: 
vista desde Mercaderes
Recorrido: portal de Rochapea, calle de Santo Domingo, plaza Consistorial, para, por la trasera de Casa Viscor, subir por Chapitela hasta la Plaza del Castillo en donde se encerraban en corrales de la «Casa del Toril». 
Mientras la Plaza del Castillo fue plaza de toros (hasta 1843), la Entrada salió de las inmediaciones del Portal de la Rochapea y entró por Chapitela.
Un jinete iniciaba la carrera, a su vera cabalgaba un empleado municipal tocando el cornetín, seguían a corta distancia los toros arropados por mansos y manejados por pastores.
Hacia el último tercio del siglo XIX los jinetes fueron  yendo reemplazados por los mozos, convertidos en guías de las reses bravas. 
Pero en la época del cuadro (1829), todavía no existía el encierro tal como lo conocemos ahora.
También Juanito Gómez firmó sobre la Casa de los Toriles. 1953 AMP

domingo, 17 de octubre de 2021

¿Los toros, cultura? ¡Contracultura!

"Combat de taureaux à Pampelune". Charles de Séchan. 1829. Plaza del Castillo
Los toros no son cultura, son… contracultura                                 por Rubén Amón
Cada vez me resulta más atractiva la idea de disociar la tauromaquia de la cultura. Y no por subestimar el acoso del Gobierno ni la complicidad de la progresía mojigata, sino porque la trivialización del concepto de cultura ofende la profundidad y transgresión estética de los toros. 
Es el problema de la democratización como dogma. Y del valor igualitario con que se homologan las cosas. Todo es cultura. Y, por la misma razón, nada es cultura. La abolición de la jerarquía ha repercutido en un relativismo cultural que discrimina precisamente uno de los fenómenos más culturales que puedan concebirse en la acepción originaria: la tauromaquia. 
No ya por el espesor litúrgico, por la hondura ritual, por la dimensión popular, por el hedonismo, sino por su definición civilizadora y por su abrumador significado estético. No puede haber —ni hay— una experiencia más creativa que aquella que proviene del abismo de la muerte. El torero danza con ella. Eros seduce a Tánatos a las cinco en punto de la tarde. 
Reviste interés la alegoría porque arraiga la tauromaquia contemporánea en los orígenes mismos de la civilización grecolatina. El torero pertenece a la misma estirpe de los antiguos héroes, provistos de una misión y de un camino de perfección que los oponía al desafío consciente de la muerte. 
Inge Morath: Ordóñez
Es muy sencillo depauperar la reputación de la tauromaquia al pareado que propaga el neopuritanismo de izquierdas —“la tortura no es cultura”—, pero los clichés que caricaturizan el prodigio estético y plástico de una verónica de Morante —irrepetible, inmaterial— se resienten de un dogmatismo ciego con que la Administración sanchista promueve la restricción de libertades. 
Los toros pueden gustar o desagradar, apasionar o molestar, pero no se los puede despojar de su dimensión cultural polifacética. Están en el lenguaje y en la idiosincrasia. Están en las fiestas y en las aldeas, en la España más rural y en la más urbanita. Y representan un espejo fascinante al que se asoman muchas otras manifestaciones artísticas. Porque la tauromaquia es el arte extremo y transgresor al que aspiran todas las demás artes. 
La tauromaquia es cultura en sí misma y en todas sus terminales (el flamenco, la gastronomía, el folklore, el ecologismo…), del mismo modo que el toro bravo es el tótem que mejor describe la narrativa de la civilización mediterránea, desde el rapto de Europa y la remota devoción a Mitra hasta la eucaristía 'contemporánea' que traslada el rito de la corrida. 
Y los toros son cultura en su definición ortodoxa e institucional. No resultan glamurosas estas burocracias, pero conviene recordar que están reconocidos como Patrimonio Histórico Artístico y como Bien de Interés Cultural, de tal manera que la decisión de discriminarlos sobrentiende la prevaricación ideológica y hasta técnica en que incurre el Gobierno. 
Puede convenirle a la tauromaquia semejante acoso. Tanto se trivializa la definición de la cultura y se desquician sus fronteras, mejor se diferencia la originalidad de los toros como fenómeno incomparable e inimitable. 
Los toros no serían cultura, sino contracultura. Un rango superior. Una manera de reivindicar y hasta de celebrar las razones por las que resultan incómodos. La tauromaquia expone el tabú de la muerte a los ojos de una sociedad infantilizada. Reivindica al héroe verdadero entre la medianía de los héroes impostores. Convoca el rito y la liturgia frente al dominio de secularización. Enfatiza al varón y la virilidad. Premia la jerarquía y el mérito. No humaniza al animal, lo mitifica. Y traslada un ceremonial felizmente irracional y dionisiaco. Más se vulgariza la noción de la cultura, más a los toros les conviene diferenciarse de ella. E instalarse en el lugar que la cultura ha abandonado: la provocación, la transgresión, la emoción extrema

martes, 12 de octubre de 2021

Hermoso, ¡un gesto muy hermoso!

Ocurrió en la plaza de toros de Larraga, el domingo 4 de Octubre.
Toreaban los Hermoso de Mendoza, Pablo y Guillermo, padre e hijo.
Era el primer festejo celebrado en Navarra sin aforo covid y se llenaron los tendidos. La gente pasó por taquilla a pesar de la lluvia matinal y los negros nubarrones que se ceñían sobre Larraga.

Enrique Ezquerro
Entre el público, Enrique Ezquerro,  partidario de Guillermo, un aficionado que había venido de Aldeanueva de Ebro. Enrique es miembro de la Asociación IGUAL A TI y participa en la campaña de sensibilización sobre la discapacidad intelectual de esta Asociación.
A pesar de que la tarde no era la más propicia, el tirón del apellido Hermoso de Mendoza sigue logrando hitos como el que en la localidad se celebrase con éxito el primer festejo con lidia y muerte del siglo XXI a estas alturas del año.
El clan Hermoso se desplazó a Larraga en masa, y tras dos años sin pisar en público plazas navarras, tomaron la tarde de ayer como la fiesta anual dos veces aplazada por los años de la pandemia.

La faena de Pablo
Pablo sorteó en tercer lugar a un toro de Rosa Rodrigues de muchos pies con el que vibró la plaza desde que lo parara a lomos de Alquimista.
Pablo vio pronto las condiciones del animal y tras clavar un rejón de castigo fue raudo a por Berlín, con quien protagonizaría todo el tercio de banderillas. El toreo a dos pistas, las hermosinas, los quiebros fueron seguidos con animación por el público ragués que llegó a ponerse en pie con las pasadas por dentro del centauro de Estella.
El cinqueño portugués continuaba con su galope y Pablo disfrutaba con su último toro de la temporada a la vez que metía presión a la actuación posterior de Guillermo. El patriarca, en el ruedo, es de los que no hacen prisioneros. Tras poner dos cortas con Ilusión clavó un efectivo rejón de muerte tras el que vendría la concesión de un rabo y la vuelta al ruedo postrera del toro.

Y ahora, Guillermo
Guillermo venía de estar bien con su primero. El diapasón de su actuación se había disparado a lomos de Índico pisando terrenos comprometidos con banderillas de frente y quiebros de alto voltaje. Había marrado una vez con el rejón de muerte pero con el descabello estuvo mejor que Roberto Domínguez.
Salió el cuarto, tras la apoteosis paterna y el toro no se mostraba claro, ora corría de punta a punta de la plaza, ora se derrumbaba. La lluvia había hecho acto de presencia y parecía que se fuera a torcer la suerte de la tarde. Un certero rejón de castigo a lomos de Jíbaro precedió a una seria actuación con Ecuador donde el delfín de los Hermoso se trajo muy cerca al toro de Rosa Rodrigues. Tras tres rosas y un par a dos manos con Esencial, su caballo talismán del último tercio, Guillermo tumbó a la segunda al toro , que tardaría en rodar unos segundos.
(la mayor parte del texto es de Mariano Pascal Lizarraga, en DN)
Lo mejor de la tarde 
Lo mejor viene recogido en la foto de portada.
Enrique Ezquerro saltó al ruedo y -todavía con la mascarilla- paseó en hombros al padre de su ídolo. Guillermo iba también a hombros de otro portador.
Y de repente, la genialidad de Pablo de intercambiar los papeles -de portado a portador- con Enrique Ezquerro quien, ahora sí, sin mascarilla, por unos instantes fue el hombre más feliz del mundo.

A los mal llamados "animalistas"
Si lo fueran, estarían a favor del toro bravo, de la tauromaquia, y en contra de la extinción del toro de lidia. Porque no hay toro bravo sin torero.
Algunos que en su vida han sido incapaces de tocarle el cuerno derecho ni siquiera a un buey, se permiten el lujo de llamar asesino a un torero, que se juega la vida, y se alegran públicamente cuando el torero muere en el combate.
Va para ellos este gesto de humanidad de Pablo y estas palabras en las que explica su oficio y sus sentimientos hacia el toro y el caballo:

La tarde terminó con los protagonistas a hombros y la genialidad de Pablo Hermoso como colofón, sacando él a hombros a Enrique Ezquerro, aficionado de Aldeanueva y partidario de Guillermo Hermoso de Mendoza.

El primer festejo celebrado en Navarra sin aforo covid llenó los tendidos. Era en Larraga, en una plaza portátil y con dos figuras del rejoneo en el cartel, pero como comienzo de la nueva normalidad que nos va a tocar vivir, se comprobó que el público sigue dispuesto a retratarse en taquilla para ver un festejo taurino.
Si a ello le añadimos la climatología otoñal que sufrió este domingo la Península Ibérica, el mérito de la empresa fue doble, pues la lluvia matinal y los negros nubarrones que se ceñían sobre Larraga no animaban a lanzarse a una tarde de toros.
Pero el tirón del apellido Hermoso de Mendoza sigue logrando hitos como el que en la localidad se celebrase con éxito el primer festejo con lidia y muerte del Siglo XXI a estas alturas del año.
El clan Hermoso se desplazó a Larraga en masa, y tras dos años sin pisar en público plazas navarras, tomaron la tarde de ayer como la fiesta anual dos veces aplazada por los años de la pandemia.
Aunque la semana vino precedida por la Puerta del Príncipe de Guillermo en Sevilla, el éxito más rotundo vino ayer de la mano del patriarca. Pablo sorteó en tercer lugar a un toro de Rosa Rodrigues de muchos pies con el que vibró la plaza desde que lo parara a lomos de Alquimista.
Pablo vio pronto las condiciones del animal y tras clavar un rejón de castigo fue raudo a por Berlín, con quien protagonizaría todo el tercio de banderillas. El toreo a dos pistas, las hermosinas, los quiebros fueron seguidos con animación por el público ragués que llegó a ponerse en pie con las pasadas por dentro del centauro de Estella.
El cinqueño portugués continuaba con su galope y Pablo disfrutaba con su último toro de la temporada a la vez que metía presión a la actuación posterior de Guillermo. El patriarca, en el ruedo, es de los que no hacen prisioneros. Tras poner dos cortas con Ilusión clavó un efectivo rejón de muerte tras el que vendría la concesión de un rabo y la vuelta al ruedo postrera del toro.
Guillermo venía de estar bien con su primero. El diapasón de su actuación se había disparado a lomos de Índico pisando terrenos comprometidos con banderillas de frente y quiebros de alto voltaje. Había marrado una vez con el rejón de muerte pero con el descabello estuvo mejor que Roberto Domínguez.
Salió el cuarto, tras la apoteosis paterna y el toro no se mostraba claro, ora corría de punta a punta de la plaza, ora se derrumbaba. La lluvia había hecho acto de presencia y parecía que se fuera a torcer la suerte de la tarde. Un certero rejón de castigo a lomos de Jíbaro precedió a una seria actuación con Ecuador donde el delfín de los Hermoso se trajo muy cerca al toro de Rosa Rodrigues. Tras tres rosas y un par a dos manos con Esencial, su caballo talismán del último tercio, Guillermo tumbó a la segunda al toro , que tardaría en rodar unos segundos.
La tarde terminó con los protagonistas a hombros y la genialidad de Pablo Hermoso como colofón, sacando él a hombros a Enrique Ezquerro, aficionado de Aldeanueva y partidario de Guillermo Hermoso de Mendoza.


Ganado

Cuatro toros cinqueños de Rosa Rodrigues desmochados reglamentariamente. El 1º resultó muy parado, destacaron 2º y 3º que recibió la vuelta al ruedo.



REJONEADORES

Pablo Hermoso de Mendoza 2 orejas y 2 orejas y rabo. Guillermo Hermoso de Mendoza 1 oreja y 2 orejas.



PRESIDENCIA

A cargo de Carlos Suescun Sotés asesorado por Francisco Sagardía en el terreno artístico y Jesús Miguel Blanco en el veterinario. Estuvieron acertados.



incidencias

Lleno en el primer festejo celebrado en Navarra sin aforo Covid. Plaza de Toros portátil de Larraga, festejo celebrado tras la caída de abundante lluvia durante la mañana y un fino calabobos a partir del tercer toro. La música para amenizar el festejo corrió a cargo de un equipo estéreo. Pablo y Guillermo Hermoso de Mendoza salieron a hombros.