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jueves, 25 de agosto de 2022

Mi primer "telescopio"

Las dos imágenes captadas dejaron como resultado el avistamiento de dos lunas
pequeñas llamadas Amaltea y Adrastea. Foto: NASA/ESA/CSA
Junto al Teide
Viaje a Canarias con un amigo en el verano del año... Tengo que mirar en un archivo personal titulado "Currículum" para saber con seguridad cuándo fue. Verano del 78: San Germán, un año después del accidente de Los Rodeos.
Empiezan a volver los recuerdos. Algunos buenos:
- la playa de Lanzarote, solitaria y con muchas "holoturias"; la muchacha con el brazo escayolado, "Itziarren semea, hori du mutila!" (solo silbada), la carrera por la playa (milagrosamente, había desaparecido la espondilitis; luego volvería); llamada al entrenador para comunicárselo; Tenerife, el Teide...
Otros, francamente malos:
- los diez (¡¡¡diez!!!) billetes de mil que, uno a uno, le birló a mi amigo un trilero y que, una vez desplumado, aún me pedía que le prestara de mi dinero. El sinvergüenza que tocó descaradamente el culo a una chavala que iba acompañada y decía, a limpio grito: "Veis, no pasa nada"; el extranjero que corría, gritando, tras el ladrón que le había robado la cartera...
Anunchi, mirando la plaza desde el octavo
Total que, al final, me sobró un dinero y me compré un pequeño anteojo (como ése, pero negro). Ahora que me acuerdo, hay alguna foto de una hermana, en bata, mirando por aquel trasto en el balcón de Obispo Irurita.
Aquel anteojo anduvo por casa, meses y meses, sin hacerle mucho caso, hasta que un día...
Mejor, una noche. Me llamó la atención una "estrella" muy brillante y apunté hacia ella. Vi que la "estrella" tenía 4 puntitos perfectamente nítidos a su alrededor y en un mismo plano. Como un sistema solar, en pequeñito. Tras preguntar a los sabios y consultar en los libros (no había aún internet) llegué a la conclusión de que la "estrella" era Júpiter y los 4 puntitos, sus cuatro satélites mayores.
Saturno y Júpiter, desde observatorios terrestres 
O sea, que con esa mierdica de anteojo se llegaba a ver los satélites de otros planetas. 
Deseaba que llegara la noche para ver cuánto habían girado los "4 puntitos" alrededor de Júpiter.
Y efectivamente, ahí seguían los 4, en el mismo plano siempre, pero a diferente distancia de Júpiter.
Cuando mis brazos se cansaron de mirar, apunté hacia otro objeto, también muy brillante, pero más anaranjado. Aluciné. Parecía tener un anillo  alrededor. No podía ser otro que Saturno.
En noches sucesivas, la Luna, muy agradecida en los cuartos; el cinturón de Orión, las Pléyades...
Aquel humilde anteojo me había acercado el cielo mucho más de lo que, por su escaso precio, podía imaginar.
Aquellos 4 puntitos se hicieron mis amigos: Ío, Europa, Ganimedes y Calixto. Los descubrió Galileo en 1610. Copérnico, Kepler, Newton, Einstein... y Carl Sagan me enseñaron cómo era nuestro Universo: hay más de cien mil millones de galaxias, cada una de ellas con cientos de miles de millones de estrellas. Para que nos hagamos una idea de su inmensidad: hay más estrellas en el cielo que granos de arena en todas las playas de nuestro planeta (aquí tenéis un cálculo que nos dice que hay más del doble de estrellas que granos de arena).
Fue el arranque de una afición, desaforada (mi hija Altair -07.07.82-, pagó el pato) durante tres años, que luego se fue calmando y que hoy sigue. Y que me ha permitido desentrañar algunos problemas que para mí eran todo un misterio.
Hace unos días, el 22 de agosto, nos llegaron las imágenes de Júpiter que tomó el telescopio espacial James Webb. Muestran auroras, tormentas gigantes, las lunas y anillos que rodean a Júpiter, tienen detalles que los astrónomos califican de "increíbles". Las fotografías infrarrojas fueron coloreadas artificialmente para resaltar las características.
Pero, ¿queréis que os diga la verdad? Demasiado maquillaje (ni siquiera se ve roja la Gran Mancha Roja), no transmiten, no me emocionan como la primera vez que vi los cuatro puntitos alineados alrededor de aquella "estrella". 
Será la edad.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Altair, "Mérito Ciudadano" 2013


En el marco de la celebración de la Constitución Española, algunos de cuyos artículos han sido leídos por la Delegada del Gobierno, el Alcalde de Pamplona, el Presidente del Parlamento de Navarra.., han sido otorgadas diversas condecoraciones a miembros de la Guardia Civil y Policía Nacional y a diversos ciudadanos que han tenido a lo largo del año actuaciones humanitarias y solidarias dignas de reconocimiento.
Como ya destacó la prensa, y recogió este blog, entre esas personas se encuentra mi hija Altair quien ha recibido su galardón de manos de Enrique Maya, Alcalde de Pamplona, y de Carmen Alba, Delegada del Gobierno.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Orgullo de padre: la hazaña de Altair

Salvan la vida a un hombre que sufrió una parada cardíaca en civivox Iturrama

H.A.B., DE 68 AÑOS, CAYÓ DESFALLECIDO ANTES DE UNA ACTIVIDAD DE BAILE Y FUE REANIMADO
La directora (esto es, mi hija Altair) y el socorrista de centro actuaron en segundos con un desfibrilador
Altair Mendiburu y Patxi González, ayer en civivox Iturrama con el desfibrilador. 

martes, 13 de noviembre de 2012

La hazaña de Eratóstenes

La cisterna portuguesa Mazagán (El Jadida)
Dedicatoria
Hace muchos años... (parece un cuento, ¿verdad?), allá por 1980, teniendo que dar una clase de filosofía, me topé con una lección que me motivó tanto que, en los siguientes años, dediqué mis días y, sobre todo mis noches, a observar con un telescopio los cielos, intentando entender lo que ocurría allí arriba (y aquí abajo). El plato roto de esa afición lo pagó mi hija. Si hoy se llama Altair, es por culpa de esa pasión desmedida, como casi todas las que me atrapan, que se apoderó de mí.
Aunque no me sienta muy culpable (al fin y al cabo es un nombre precioso), hoy quiero dedicarle a ella, a Altair, esta entrada. Y quiero decirle que en las noches de verano, cuando se manifiesta en todo su esplendor el "Triángulo de verano", les digo con orgullo a quienes están conmigo: "esa es Vega, esa otra Deneb... y aquella, la que tiene debajo una menos brillante, es Altair, como mi hija"

Introducción
Después de visto, todos somos muy listos... Pero, para valorarlo adecuadamente, hay que retrasar el reloj de nuestros intereses, conocimientos y medios técnicos en, casi, 2 250 años.
Sucedió en Alejandría, la ciudad egipcia del delta del Nilo, fundada, como su nombre indica, por Alejandro Magno (356-323).
Éste tuvo de preceptor nada menos que a Aristóteles; y en su corta, cortísima vida (33 años, la edad de Cristo) conquistó la mayor parte del mundo conocido por los griegos.
Tras la fundación de la ciudad (331 a.C.), el centro de la civilización griega se trasladó de Atenas a Alejandría y, gracias al reinado de los Ptolomeos en Egipto, se mantuvo a un alto nivel durante los dos siglos siguientes. Es el llamado período helenístico o alejandrino.
Por el Museo y la Biblioteca de Alejandría pasaron celebridades como Euclides, Apolonio, Hiparco, Aristarco.. y Eratóstenes

Eratóstenes (273-192). Los hechos observados
Eratóstenes se educó en Atenas, pero pasó más de la mitad de su vida en Alejandría. Algunos le aplicaron con menosprecio el seudónimo de beta, aludiendo a que no era el primero (alfa) en nada. Pero a él no le gustaba especializarse, sino que, como Aristóteles, era universalista.
Como rector de la Biblioteca, tenía la responsabilidad de conocer el contenido de la misma. Un día cayó en sus manos un papiro que contaba que en un puesto avanzado de la frontera meridional, cerca de la primera catarata del Nilo, en Siena (actual Asuán), un palo vertical no proyectaba sombra en el mediodía del 21 de junio. En el solsticio de verano, a medida que avanzaban las horas, las sombras de las columnas del templo iban acortándose. Al mediodía habían desaparecido. En ese momento, podía verse el sol reflejado en el agua del fondo de un pozo profundo.
Sin embargo, en Alejandría no ocurría lo mismo. Los palos verticales, al mediodía del 21 de junio, proyectaban una sombra evidente.
Este fenómeno, que mucha gente conocería, no le pasó desapercibido a Eratóstenes.

Primer paso: Tierra curva
Y empezó a razonar: si la Tierra fuera plana y el Sol tan alejado que sus rayos sean paralelos cuando llegan a la Tierra, entonces  en Alejandría (Aen Siena (Bdebería ocurrir lo mismo. Y, sin embargo, no sucede así. Por tanto, la Tierra no es plana. Una Tierra con una superficie curva, en cambio, explicaría perfectamente los hechos observados.

Segundo paso: medición del ángulo
Eratóstenes midió el ángulo (α) que los rayos del sol formaban con un palo vertical (gnomon. Imagen de la izquierda) en Alejandría al mediodía del 21 de junio, obteniendo un resultado de α = 7,2º.
Segundo paso                                             Tercer paso
Tercer paso: ángulos subtendidos
A quienes somos de letras (a mí al menos) éste es el paso que nos resulta más sorprendente. Ese ángulo α = 7,2º es exactamente el mismo que formarían dos estacas verticales, una en Alejandría y otra en Siena, si las prolongáramos hasta el centro de la Tierra:

Cuarto paso: una regla de tres
Suponiendo que la Tierra sea una esfera, hagamos una simple regla de tres:
7,2º es a 360º, como la distancia entre Alejandría y Siena (que están prácticamente en el mismo meridiano) es a la circunferencia total.
Nos falta conocer la distancia entre las dos ciudades.
Unos dicen que Eratóstenes contrató a un hombre para que la midiera a pasos; otros hablan de un pelotón de soldados con una marcha regular.
Sea como fuere (convirtiendo la unidad de medida (el estadio) a kilómetros), daba un resultado de 800 km. Y resolviendo la regla de tres [(800x360):7'2], nos salen 40 000 Km.

Conclusión
La hazaña de Eratóstenes fue una notable demostración de que la inteligencia del hombre podía dominar porciones del mundo de un orden de magnitud superior al mundo que Alejandro Magno sometió por la fuerza física.
[Actualización: Qué gran razón tiene J.J.M cuando señala el puñetero caso que  "la comunidad científica" le hizo a Eratóstenes hasta prácticamente la Edad Moderna. Ver abajo el comentario]
Y para quienes queráis asentar estos conocimientos y recordar aquella divina serie, Cosmos, del inolvidable Carl Sagan, ahí va el capítulo correspondiente:

miércoles, 7 de julio de 2010

El 7 de julio unos "Ojos azules" se colaron en la Procesión

(consejo: como al vídeo le cuesta descargar, antes de leer la historia, dadle al play para que lo vaya haciendo mientras leéis el texto. Luego le dais a ver de nuevo)

Aquel grupo se había formado unos días antes del 7 de julio. Ni siquiera tenía nombre. "Anónimo pamplonés", decían unos. "Ojos azules", decían otros. Hubo quien sugirió: "Los castas y los castos".
Esperaban nerviosos en el número, 37 de la Calle Mayor (Mercería García), la llegada de alcaldesa y concejales. Gracias a las gestiones de algunas personas se había conseguido que Protocolo concediera un minuto para que la Corporación parara a escuchar la jota más hermosa de Navarra.
Pasaron los danzaris, pasaron los gigantes y sus gaiteros. Al final, llegó la Corporación. Y se detuvo.
Un mozo (en sanfermines sólo hay mozos y mozas) de blanca barba y el escudo de Navarra en la camisa atravesó decidido el cordón de munipas y el pasillo de concejales y se acercó a Yolanda Barcina, la Alcaldesa de Pamplona. Desolvidar pudo escuchar lo que aquel mozo le dijo con palabras entrecortadas por la emoción: "Esta hermosa jota va dedicada a la mujer navarra, especialmente a las que, como tú, habéis elegido ser de esta noble tierra". Y le dio un pañuelo sanferminero y dos besos. A continuación volvió con el grupo, que ya empezaba a cantar "Tiene los ojos azules".
Y, en sus adentros, dedicaba muy especialmente la jota a una moza llamada Altair que ese mismo día cumplía 28 años. Desolvidar supo que era su hija.


Tiene los ojos azules

(La navarra que más quiero)

Tiene los ojos azules.
Tiene los ojos azules,
más azules que turquesas,
azules como la mar
y como el soñar en una ilusión,
de tanto mirar al cielo.

De tanto mirar al cielo,
la navarra que más quiero,
porque esa es mi voluntad
y ese es mi querer hacia una mujer,
tiene los ojos azules.