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Los religiosos con los padres
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"Los jóvenes (nacidos en 1912, tienen 24 años) jesuitas navarros, hermanos gemelos, Moisés y Benjamín Mendiburu Itoiz, de Cemboráin (Navarra), que voluntariamente van a las misiones de China, llenos de entusiasmo y voluntad, a conquistar infieles. Son hijos de don Vicente (
Venancio) y doña Felipa, dándose la circunstancia de contar en su familia seis hijos religiosos (
ocho). Marchan estos simpáticos paisanos nuestros con el celoso misionero del Japón e ilustre pamplonés R. P. Moisés Domenzáin".
Moisés murió allí muy pronto, en 1940, sin cumplir 28 años. Benjamín, tras 13 años en China, tuvo que salir, en el 49, a Manila. En 1954, resentida su salud, volvió a España, al colegio de Tudela, en el que permaneció hasta que necesitó los cuidados paliativos del geriátrico que los jesuitas tienen en Loyola, donde murió en 2002.
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A bolazos en el Seminario de Tudela
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El curso 61-62, a los que éramos de Pamplona nos separaron -con 11 añicos- de nuestras familias y nos llevaron a Tudela, a hacer el primer año de Seminario. Mi tío Benjamín fue mi apoyo durante aquel curso. Cuando íbamos al cine, al salón de actos del Colegio, solía pasar un momento por el despacho del tío y me enseñaba cantidad de recuerdos que tenía de China.
Por su carácter dulce y amable, Benjamín fue muy querido en el colegio. Me contaron una broma que le hicieron los alumnos.
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Paco, Prisci, Benjamín, Severino, Narciso y Pepito
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Todo el mundo le llamaba «Schenfu» ("padre espiritual", en chino) y a él le encantaba hablar en chino y lo hacía exagerando la pronunciación, de tal modo que -de vez en cuando- se le escapaba alguna salivilla de la boca. Un día, cuando -invitado por los alumnos- empezó a hablar en chino, los chavales de las primeras filas abrieron los paraguas, entre el regocijo general.
A Benjamín siempre lo vi con sotana. Le gustaba jugar a pala, pero siempre con sotana. Al final de sus días, fuimos a verle algunas veces a Loyola. Y cuando murió, allí estaba, con su eterna sotana.
Encontré esta entrevista en la revista del Colegio de Tudela. Es del año 1989, cuando Benjamín tenía ya 77 años.
PERSONAJE P. Benjamín Mendiburu, S.J.
A la Galería de Personajes se asoma
hoy el P. Mendiburu «Schenfu». A excepción del P. Lasa es el
jesuita que lleva más años en el Colegio. Acumula mucha historia y
su testimonio puede resultar enriquecedor. A él acudimos con una
batería de preguntas.
Tengo entendido que usted pertenece a
una familia numerosa, de hermanos y de religiosos.
Pues sí. Hemos sido quince hermanos:
cuatro murieron de pequeñitos; once llegamos a mayores, y de estos,
ocho abrazamos la vida religiosa (cinco jesuitas). Tres de los
jesuitas hemos sido misioneros en China (Paco, Moisés y Benjamín), uno en la India (Narciso) y, la más
pequeña (Mª Jesús) en el Zaire. Considero una gracia extraordinaria de Dios el
que ninguno de esos religiosos hayan abandonado su vocación.
¿Qué le movió a entrar en la
Compañía de Jesús?
El ejemplo y las palabras del párroco
de mi pueblo, Cemborain (Navarra), nos facilitó la entrada en Javier
a los dos gemelos. Durante los cuatro años que estuvimos allí
conocimos a excelentes jesuitas y nos familiarizamos con la vida de
S. F. Javier al que soñábamos con imitar un día. Nuestros padres
no pusieron ninguna dificultad, sino todo lo contrario.
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Iz. a Dch: Simón Barrios, Benjamín, Isidra, Emilia, Pepito, Felipa (m), Narciso y Mª Jesús
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El haber estudiado en Javier, ¿influyó
en su vocación misionera? ¿Por qué en China?Sin duda porque a nuestra provincia
jesuitica nos correspondía entonces la misión de Wuhu, cuyo primer
obispo fue Mons. Huarte, de Leiza (Navarra). En Javier y aún más
en Loyola tuvimos contacto con misioneros de Wuhu, y su ejemplo fue
una invitación apremiante a seguirlos.
¿Cuántos años pasó en
China?
Sólo trece años. Pero fueron muy
agitados. Ya al final del primer año de chino en 1937 estalló la
guerra chino-japonesa que nos tocó vivir muy de cerca. Y cuando ésta
terminó en 1945 me tocó vivir la experiencia del régimen
comunista. Había estado enseñando filosofía dos cursos cerca de
Pekín, y allí conocí muy de cerca el sistema comunista en toda su
dureza. En la Navidad del 45 fui a Pekín como profesor de chino y
allí gozamos de una paz relativa. Pero ya en noviembre del 48 la
mayoría de los estudiantes abandonamos Pekín en busca de un sitio
un poco más seguro. Tras varios cambios de residencia, en mayo del
49 fui a Manila. Pasé en Filipinas cinco años. El continuado y
excesivo calor repercutió gravemente en mi estado de salud. Y a eso
se debió mi vuelta a España en abril de 1954.
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Tudela 1957 Gentileza A. Igartua
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¿Cuál fue su actividad apostólica?
En China, mi principal ocupación fue
enseñar la lengua a los noveles misioneros procedentes de diversas
naciones. Con este fin, mi primer trabajo fue componer un nuevo texto
con la ayuda de un profesor chino. Compuse también una breve
gramática para principiantes. Simultaneé la enseñanza con el
ejercicio de los ministerios sacerdotales de predicación, etc.
¿Guarda un buen recuerdo de aquel gran
país?
Mi recuerdo de China tiene mucho de
agridulce. Tuve momentos de gran alegría, pero también de mucha
ansiedad y preocupación por mi propia vida. No es nada grato
presenciar de cerca bombardeos, ver pasar encima de uno doscientos y
pico aviones, sin saber dónde van a descargar sus bombas. Dos veces
estuve en manos de bandidos. Tuve la experiencia de la ocupación de
nuestra casa por los comunistas, etc. Pero pienso también que muchos
compañeros jesuitas sufrieron bastante más que yo, pues yo nunca
estuve encarcelado, ni sufrí un juicio popular, ni fui expulsado por
ellos, como lo fue mi hermano mayor.
¿Qué sentimientos le provoca la
actual situación de China?
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Severino, Paco, Isidra, Narciso, Mª Jesús, Emilia, Benjamín, Prisci (mi padre) y Pepito |
Siento una enorme pena, porque a raíz
de la terrible matanza de Tienanmen, los aires de libertad ya no
soplan en el país. La represión es ahora la nota dominante. Los
días anteriores al cuatro de junio fueron para mí de una alegría
indescriptible. Yo soñaba entonces en un cambio radical como
últimamente está ocurriendo en el este de Europa. Por desgracia no
fue así, sino que el telón de bambú, se convirtió en telón de
hierro. Confío en el Señor en que también para China vendrán
tiempos mejores.
Y de retorno a España recaló en
Tudela, ¿cuáles han sido sus ocupaciones aquí?
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Comedor hacia 1900-30
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En 1954 llegué a Tudela como
Espiritual de pequeños del Colegio. Mi labor se extendía a cinco
cursos, hasta 3°. Comencé encantado mi trabajo. Pero muy pronto me
añadieron clases de francés con Preu y algunas cosas más. Fuí
Espiritual 12 años seguidos. Después de una interrupción de varios
años volví a serlo de nuevo. He trabajado bastante en nuestra
Iglesia, dando ejercicios, etc. Pero sobre todo, he tenido muchas y
numerosas clases de francés, religión, latín, griego, inglés. He
colaborado durante años en el culto y en las clases de religión en
la Compañía de María y también en la ETI. El curso 85-86 (con 74 años) fue mi
último de docencia.
¿Hay algo que recuerda particularmente
de su pasado de Espiritual o profesor?
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Campeones del Colegio en 1914
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Sí. Recuerdo la impresión que tuve
cuando me dijeron que un alumno mío de la ETI, al que yo había
confirmado en la clase de religión un día antes (para explicar la
ceremonia) y que me asistió a misa ese día y confesó y comulgó,
tuvo un derrame cerebral en la mañana del día siguiente y en cosa
de un par de horas murió. Tenía sólo 12 años.
¿Aprecia diferencias entre la juventud
con la que usted trabajó y la de hoy?
Sí y muchas. Cuando yo llegué se
exigía un disciplina mucho más estricta y el ambiente de estudio
era bastante mejor. Ahora, con tanta televisión, radio, etc. la
atención en clase se hace mucho más difícil y el rendimiento
escolar y religioso sufre necesariamente. Creo que la capacidad de
sacrificio y de trabajo era entonces mayor que ahora y que los
jóvenes salían mejor preparados para afrontar la vida real. La
formación religiosa era más profunda y la atención individual
mucho mayor al ser el número de alumnos en el colegio inferior al
actual y el personal jesuitico bastante más numeroso que ahora.
¿Ha cambiado el colegio mucho de
entonces a ahora?
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La Avalancha 1916 el Colegio, al Bocal
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Mucho. El sistema de coeducación
implantado hace varios años ha sido una de las causas. La asistencia
a los actos religiosos, por obligación, ha quedado muy mermada. Los
alumnos vienen de familias que con frecuencia no favorecen una
formación sólida en el aspecto humano y sobre todo en el religioso.
Y esta falta de base repercute negativamente en el colegio.
Son muchas ya las promociones de
alumnos que usted ha conocido, ¿qué le gustaría que esos alumnos
recordaran de su paso por este colegio, y de su contacto con usted?
Me gustaría que me recordaran como un
hombre que se ha esforzado por darles, ante todo, una sólida
formación religiosa, intelectual y humana; y que a pesar de mis
muchas limitaciones siempre he querido dejar una estela de bondad a
mi paso, con el fin de acercarlos más a Dios. Desearía también que
mi ilusión por las misiones, sobre todo a China, dejara un recuerdo
imborrable en ellos. No en vano muchos me llamaban y siguen
llamándome con el cariñoso apodo de Shenfu, palabra china que
significa "Padre Espiritual".
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Gentileza A. Igartua
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¿Cómo se ve la vida desde la altura
de los 77 años?
Yo la veo como un regalo de Dios y como
una oportunidad maravillosa para hacer el bien a los demás y para
santificarme, santificando a otros. Me explicaré. Estuve a punto de
morir en el Noviciado por una neumonía. Durante toda mi vida he sido
débil de salud...Y aquí estoy yo, el débil, con 77 de edad y 61 de
jesuita, y todavía en la brecha. ¿No es esto un gran motivo de
agradecimiento por el don de la vida? Los que leáis esto, pedid al
Señor me ayude a aprovechar bien el tiempo que Él quiera aún
concederme en su Providencia.
A todos ¡muchas gracias!... en chino,
¡shienshie!
Para que os sirva de guía y sepáis quién es quien...