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lunes, 10 de diciembre de 2018

Germán Ulzurrun: "Patio de Caballos" (15.07.81)

Cuando al aficionado en el encierro  le pasa esto, tiende a exigir más a los profesionales en la corrida
Haciendo caso a las razones que exponía al final de la entrada anterior, hoy dedicamos la entrada completa a uno de los firmantes de esa crónica, "Patio de Caballos", Germán Ulzurrun. 
Me dio rabia conocerlo personalmente tan tarde, ya que se nos fue al poco de un encuentro en el que congeniamos a la perfección y vimos que teníamos muchos intereses comunes.
Germán Ulzurrun nació en 1959 en Burgui (Navarra), vivió en la Chantrea y tenía ascendencia roncalesa. Pasó por las aulas de las MM. Josefinas, Irabia, Padre Moret y la Universidad de Navarra, donde se licenció en Periodismo en 1982. Entró a formar parte de la plantilla del Diario de Navarra, en 1984, y realizó un trabajo de enlace entre la redacción y el taller. Su último cargo fue el de jefe de sección en DN y, al mismo tiempo, desarrollaba una misión divulgativa de la historia navarra.
De Germán, fallecido el 16 de mayo de este año 2018, se podría decir -como anécdota- lo que decíamos de La última maestra de Peña: "murió cuando tenía la edad de las dos últimas cifras del año en que nació".
Quiero que os fijéis en el detalle de que, a pesar de licenciarse en el 82 y no entrar en plantilla hasta el 84, para el 81 ya estaba firmando -acompañado de Carlos Erce- todos los "Patio de Caballos" de los Sanfermines de ese año 1981.
***

Patio de caballos, DN 15.07.1981
La oreja que se llevó Capea quedó borrada por las toneladas de polvos de talco, harina, chocolate, serpentinas, champán, sangría, etc. que ayer se arrojaron por los tendidos, con más fuerza que nunca. Hubo bronca con insultos y almohadillas para Manzanares, semi «estriptis» espontáneo y al final, el suelo de los tendidos quedó con una gruesa capa de suciedad pegajosa y desagradable. Para hacerse una idea de lo que fueron las batallas entre las peñas a golpe de vino y sangría, además de harina, bastaría con decir que los efectos de la lucha llegaron a modo de nieve de diversos colores hasta los puestos más alejados de sombra. Un desastre.
El espectáculo comenzó con el primer bicho de la tarde. Una moza situada junto a una de las bocas de tendido de sol recibió sobre su cuerpo varios cubos de líquido champañoso y fue regada hasta empaparse. Ni corta ni perezosa se despojó de su camiseta, y la plaza puso su mirada en ella. Con los pechos al descubierto durante un ratillo, los de sol aplaudieron el streep-tease con furor. La moza, de pocos años, pretendió ponerse la camiseta para dejar de exhibir sus encantos. Pero tal vez por los nervios o porque la prenda estaba muy mojada, tardó en ponérsela. Se cantó con fuerza el «todos queremos más» y se corearon gritos de «otra, otra», como pretendiendo que se repitiese el numerito. Un trato totalmente distinto del que recibió el domingo aquel muchacho que hizo aguas en el callejón.
En medio del aburrimiento en la corrida de ayer, un espontáneo
saltó al ruedo y pudo darle varios pases a un toro del Niño de la
Capea. Lo hizo con más estilo y por mucho menos dinero que
algunas de las figuras que han pasado por la feria.  (Foto MENA)
Posteriormente, cuando el primer astado permanecía muerto en la arena, se descolgó desde el graderío alto una pancarta, de grandes dimensiones, con el sol antinuclear. Fueron muchos los minutos en los que el sol dibujado, que no el astro, permaneció por encima de las cabezas de los mozos.
De esos mismos tendidos surgiría más tarde el espontáneo. Se lanzó al ruedo durante la lidia del quinto de la tarde, que correspondía a Capea. Como el festejo estaba frío, los cuatro muletazos que logró dibujar al astado fueron muy aplaudidos por una mayoría de la plaza, mientras el sector más bullicioso le premió su arriesgada salida con gritos de «torero, torero». El espontáneo, que al retirarse se metió varios puñados de arena del redondel en sus bolsillos, se perdió en los asientos desde donde había aparecido al tiempo que se le ofrecían varias botellas.
Todavía hubo otros números. Por ejemplo, el de los dos mozos que se pasearon, uno de ellos vestido de mujer, por sombra, con la disconformidad de algún espectador que se sintió molesto. Pero la atención final estuvo en la guerra que llevaron a cabo los mozos situados a ambos lados del callejón de chiqueros. No era la primera vez que este espectáculo se veía en la plaza, y, como en el 80, terminó con aplausos mutuos entre los participantes en la batalla.
Que los sanfermines finalizaban era algo presente en el ambiente. Durante el que cerraba plaza se coreó el vals de Astrain, como queriendo demostrar que las energías no se han terminado a pesar de ocho jornadas agotadoras. Y agotados van a quedar los limpiadores de la plaza para dejar todo en sus debidas condiciones. Aquello quedó convertido en una pocilga, ofensiva, incluso. a la nariz peor educada. Esperemos que el olor desparezca para el 82.
Ruiz Miguel toca el pitón de 'Estopeño',
miura que pesó 659 kilos CANO

Manzanares: «Campaña contra mi»
Tiene gracia lo de José Mary Manzanares, que sin haber hecho absolutamente nada en los de esta feria, se permite echar las culpas de su falta de nervio a unas presuntas campañas de los críticos contra él. A eso se llama pegar una larga cambiada, pero sin toro.
El alicantino nos manifestó estar acostumbrado a que los cronistas no le pongan bien. Comentó que les lee y les escucha respetuosamente, pero acto seguido añadió:
—Con mucho mayor respeto que ellos. Porque ellos son deshonestos al falsear la verdad. —;,Todos?
—No, casi todos. Los que tienen las tribunas más importantes a nivel nacional. No se puede poner, agregó refiriéndose a la TV, imágenes de un torero a cien por hora e imágenes de otro a cámara lenta. Además resulta que los que están en la tele están al mismo tiempo en prensa escrita y radio, en todas las partes. Eso es un monopolio.
—Antes se decía que las críticas se suavizaban por medio de los sobres. Si ahora se meten con los toreros a fondo ¿es que ya no hay sobres?
Manzanares, padre e hijo en Dax 15.08.89
—Ignoro si siguen funcionando materialmente, pero a lo mejor sigue habiendo regalos o atenciones. Eso si.
—No podrás decir que en tu primera tarde estuviste bien...
—No me refiero a una corrida en concreto. Se me critica -ya por sistema- desde hace tiempo y además con una animosidad perversa. Hay una campaña contra mí.
Antes de iniciar el paseíllo comentó que esperaba realizar un buen cierre de feria para divertir al público pamplonés «que no ha pasado muy buenos ratos a lo largo de los festejos». También dijo que le correspondía matar al sobrero del Conde de la Maza, «como me viene ocurriendo con frecuencia».
El público pudo ver ayer lo que hizo Manzanares. Casi nada, por no decir nada. A pesar de que parte del respetable comprendió las dificultades de su segundo, las menguadas ganas del diestro cosecharon la bronca más gorda de toda la feria. Se le insultó, le tiraron almohadillas y le cantaron: «manos arriba, esto es un atraco» Y «vete y no vuelvas más».
Degolló a sus dos oponentes que murieron en medio de un gran charco de sangre. Permaneció. durante el tercio de varas de su segundo en la barrera, sin querer saber nada, ni tan siquiera intentar poner orden. Se intensificaron las muestras de enfado del respetable, que incluso llegaron a pagar los banderilleros soportando sobre sus cabezas una lluvia de trozos de merienda y melocotones. Las almohadillas cayeron sobre Manzanares cuando se disponía a abandonar la plaza. Le pedimos su opinión y nos respondió que «no es el momento más oportuno». Insistimos y por fin reconoció irse «totalmente disgustado».
—La gente no ha comprendido que a mí segundo no se le podía hacer nada.
—;.Por qué crees que ha sido así?
—Porque la gente viene influenciada por lo que le dicen.
Y la «figura» se marchó con sus buenos duros en el bolsillo, olvidando que la crítica que le aupó y le hizo torero en parte dice la verdad cuando alude a la cuesta abajo del alicantino. Al menos, eso ha quedado claro en la plaza de Pamplona. Y si no, que se lo pregunten al público.

Capea : El espontáneo ha estropeado el toro
Pedro Gutiérrez Moya consiguió en su segunda tarde cortar un apéndice. Estuvo voluntarioso, confirmando los deseos que dijo tener momentos antes del paseíllo.
—Voy a intentar salir a hombros, para que la gente se quede máscontenta de lo que está.
¿Qué te parece el encierro?
—Tengo mucha fe en la corrida del marqués. La he matado en dos ocasiones y me ha ido bien. Espe ro repetir aquí.
—El público espera mucho de este último festejo, que podría levantar la feria.
—Creo que saldrá contento. El cartel es muy bonito, de tres toreros jóvenes con ganas. Puede ser una gran corrida.
El Niño se equivocó. A su primero le hizo una faena cuajadita, no pudiendo evitar que lo desarmara en dos ocasiones. Mató de media y descabello y se le concedió la oreja. Un sector de la plaza pidió la segunda. Durante la lidia del segundo, saltó el espontáneo que no tuvo grandes dificultades para acercarse al bicho. Capea ya no hizo gran cosa y se limitó a mandar al animal a los matarifes.
A la salida le preguntamos si la aparición del espontáneo le había influido en su ánimo.
—Le hubiera pegado 15 pases a gusto, pero ese espontáneo me los estropeó.
—¿Crees que te has merecido la oreja en tu primero?
—Sí.
Toro del Conde de la Maza, Las Ventas, 22 de agosto de 2010
—¿Ha estado justificada la petición de la segunda?
—Creo que hubiera sido excesiva para la faena. Abrazado por admiradores, algunos de ellos embriagados, Capea desapareció por la puerta de conserjería, por la que volverá a entrar, casi con seguridad, dentro de 365 días.

Emilio Muñoz : «La corrida no ha embestido»
Emilio Muñoz llegó ayer a la plaza rodeado de gran expectación. Todos le preguntaban por el leve puntazo que le había propinado en la tarde del lunes un toro del Conde de la Maza. El sevillano respondía que se encontraba bien.
—¿Cómo has pasado la noche?
—Pensando en lo de hoy. La pierna me duele un poco pero es más la ilusión, que tengo puesta en esta tarde, que el dolor.
Se le comenta que ya no sonríe como hace dos temporadas y él responde:
—La vida se pone muy seria y hay que tomársela de esta misma forma.
—Pero a ti no te han ido hasta ahora las cosas mal...
Cristina Sánchez y Emilio Muñoz en San Fermín
—Los toreros somos personas y hay momentos en la vida de cada uno en que no se tiene ánimo para sonreír. Máxime cuando está en la Feria de Pamplona y la situación es difícil.
—¿Qué te dicen los toros de Domecq?
—Tengo buenos recuerdos. He toreado tres corridas y les he cortado las orejas.
Los deseos de Muñoz se deshicieron a lo largo de sus actuaciones. No pudo incrementar la oreja conseguida el lunes. Su primer toro derribó en tres ocasiones al montado, más por debilidad del caballo que por empuje del astado. El picador, Manuel Carrasco, salió a pie hasta la enfermería, en donde se le apreció una erosión en el codo izquierdo y contusión en el muslo derecho. El matador brindó al público y cerró su discreta labor con pinchazo, entera caída y dos descabellos. Era el momento de la merienda y los graderíos altos se quedaron más vacíos que nunca. En el que cerraba plaza tampoco tuvo suerte.
A su paso por el Patio de Caballos tenía cara de gran disgusto. Al diestro le rodearon el cuello con una faja roja y un incondicional le preguntaba con insistencia a ver si este año va a torear en Burlada.
—¿Qué ha pasado?
—La corrida no ha embestido. Sólo se ha dejado torear el de Capea. El público ha estado distraído durante casi toda la tarde.
—Vienen a divertirse, y hacen bien.
—¿Por qué ese disgusto?
— ¡Pero cómo quieres que esté! Después de lo que ha pasado no me puedo ir contento.
Eran las ocho y media pasadas cuando Muñoz montó en su flamante vehículo y entonces hasta los más reacios comprendieron que había llegado el momento de dar el cerrojazo a la puerta del Patio y a la Feria.
Carlos ERCE
Germán ULZURRUN

miércoles, 18 de enero de 2017

Beaumont, por las paredes (...de la presa)


Dos artículos, dos estilos, pero una misma conclusión: más vale que  el embalse de Itoiz salió adelante y que el actual Gobierno de Navarra ha reconocido la necesidad del binomio Itoiz-Canal de Navarra. 
Es un enorme placer que lo que en su día no dejaron hacer desde la oposición, hoy se vean obligados a hacerlo, aunque sea a regañadientes, desde el gobierno.
La Beaumont tiene que estar que se sube por las paredes... ¡de la presa! 

BEAUMONT Y LAS TONTERÍAS

LA VENTANA Germán Ulzurrun
La consejera de Interior, María José Beaumont, se ha presentado como un auténtico perito en cualificar tonterías. 
Como responsable de la Policía Foral, no los tiene ni contentos porque no llegan siquiera a garantizar la seguridad de un partido de fútbol en El Sadar, le repatea que los jueces ordenen que el expresidente Del Burgo lleve escolta, porque la bobada -¡ay, si hubiese sido ella la amenazada!-, cuesta 128.000 euros, mientras que una contravigilancia queda en 15.000. 
Valoremos, pues, con la misma pauta de tan ilustre cargo, otros dispendios chorrones nada baratos. 
El gobierno de  Barcos dice ahora -“la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”…-, que Itoiz es la mejor opción para garantizar el suministro de agua. 
Porque la gente de hoy bebe, cocina, lava la ropa más de dos veces al año, sin bajar al río, y se ducha en casa con champú, lo cual hasta mediados del XX constituía una rareza, porque entonces restregarse los sobacos ante una jofaina y usar cepillo de dientes era propio de afeminados. 
De modo que, en conexión con las mejores tradiciones tardomedievales, en los años 70, cuando Beaumont estudiaba Derecho con beca pública en la Universidad del Opus -extravagancia impropia de una progre-, surgió un movimiento contra los embalses bajo el lema insolidario de “el agua, p’al que le llueve”, en el que un grifo quedaba cerrado ante una bandera roja y gualda tachada.
¿Que no llueve? Pues nada, a seguir al estilo de los pies negros americanos.  
Feaumont en 2003
Beaumont, colegiada con toga, en línea con tal planteamiento, representó a cuantos presentaron alegaciones contra Itoiz. Anunció catástrofes medioambientales, aunque la mayor la protagonizaron unos cuantos bestias de su cuerda que cortaron los blondines, chafaron el hormigonado y jodieron la obra porque el embalse jamás se podrá llenar al no ser uniforme la pared. Además la lámina de agua, decían, provocó sismicidad; y poco menos anunciaron el fin del mundo. 
¿Dónde invirtió Beaumont curiosamente las rentas del trabajo? En comprar una casita en su pueblo, Artieda, aguas abajo del Irati; en zona catastrófica si se cumplen sus pronósticos funestos. Menuda tontería gastar los ahorros en algo que la riada pueda arramplar. 
Desde luego que esta mujer es toda una experta en sandeces. Lo tiene acreditado 

Itoiz-Canal: el tiempo da y quita razones

Javier Esparza Abaurrea
Hemos conocido de manos del Gobierno de Navarra que van a continuar con el proyecto Itoiz-Canal de Navarra y van a desarrollar la segunda fase para que el agua llegue a la Ribera.
La decisión supone una muy buena noticia para el progreso de Navarra y para el futuro de la Ribera.
Supone también el reconocimiento a todas las personas que hemos apostado desde siempre por este proyecto, que lo hemos defendido e impulsado por considerarlo vital para esta tierra.
E implica, al mismo tiempo, el reconocimiento expreso de que estaban equivocados quienes se opusieron desde el minuto uno.
Poco a poco, el tiempo va poniendo a todo el mundo en su lugar.
Hoy, más allá de acordarme de los partidos políticos y organizaciones que lo apoyaron desde sus inicios, vienen a mi memoria aquellas personas, en ocasiones desconocidas para la inmensa mayoría de la sociedad, a quienes debemos nuestra gratitud por haber sido capaces de defender este proyecto en los momentos duros, en los más difíciles.
Puedo asegurar que los hubo. Muy duros.
Hicieron su trabajo bajo una presión feroz de la izquierda abertzale, con amenazas y riesgo de sus propias vidas.

Defendieron este proyecto bajo una enorme coacción social en las localidades afectadas por el embalse.
Lo hicieron entre pintadas, panfletos difamatorios, intentos de aislamiento social, insultos y agresiones.
Cada una de esas personas defendió a capa y espada el impulso de toda Navarra y de sus pueblos, por convicción, con una enorme responsabilidad, pensando en el futuro y el desarrollo de otras zonas de Navarra, con una tremenda generosidad personal.
La oposición a Itoiz-Canal de Navarra fue dura y constante desde sus inicios y a lo largo de todo el proceso.
Repleta de mentiras para lograr paralizar el proyecto. La viví muy de cerca durante la etapa en la que fui alcalde de Aoiz:
  • Recuerdo que en sus inicios decían que la población de buitres (especie protegida) iba a desaparecer por las obras del embalse. Y, sin embargo, creció.
  • Recuerdo que insistían en que el agua no era para los navarros. Y hoy en muchas localidades de Navarra regamos y bebemos de Itoiz.
  • Recuerdo que mantenían que el Canal no se iba a hacer. El Canal está hecho en una parte y la obra continúa.
  • Recuerdo que jugaron con el miedo de la gente afirmando que la presa se iba a caer en cuanto se llenara. Y ahí sigue, en pie y sin un solo problema.
  • Recuerdo que dijeron que no generaba actividad económica y desarrollo, que era una ruina. En la actualidad vemos cómo genera empleo y retornos económicos.
Bellaumont (¡cómo mejora el poder!)
en su baño nocturno en Itoiz
Pues bien, después de todo lo que se dijo, el Gobierno de Navarra del que forma parte la consejera Beaumont, portavoz de los opositores a Itoiz, ha reconocido que la única alternativa al abastecimiento de agua de boca de calidad y de riego para la Ribera es Itoiz-Canal de Navarra.
Después de todo lo que se dijo, el Gobierno admite que el desarrollo de Navarra y su futuro pasa por terminar el Canal.
Por eso, sería el momento de pedir responsabilidades. Responsabilidades políticas por los retrasos que algunos generaron, por los sobrecostos que forzaron y, lo más importante, responsabilidades éticas por todo lo que mintieron y difamaron.
Responsabilidades por su miserable actuación.
Hoy sería el momento de que pidieran perdón por todo el daño causado, por haber roto la convivencia en nuestros pueblos, por haber dividido a familias con mentiras y más mentiras.
Momentos de soledad, de incomprensión, de amenaza, de miedo, de tensión, pero siempre se supo estar defendiendo lo que se creía bueno para Navarra.
No voy a dar el nombre de todas esas personas, algunas han fallecido y desde el cielo sonreirán al leer estas líneas, otras se reconocerán en este artículo, pero sí quiero terminar diciéndoles que ha sido un honor haberlas conocido, haber trabajado con ellas, haber compartido todos esos momentos. Lo cierto es que lo pusieron muy difícil, a algunos nos hicieron pagar un peaje personal altísimo.
Representan la fortaleza, la valentía, las convicciones y los principios propios de esta tierra para defender lo que pensamos, la libertad y la apuesta por una Navarra mejor para todos.
La sociedad navarra está en deuda con todos vosotros. Una manera sencilla de saldarla, al menos en parte, es no olvidar y contar esta historia tal y como fue para colocaros donde os merecéis y que nadie lo olvide.
Desde UPN nos empeñaremos en ello. Y trabajaremos para que la decisión del Gobierno no quede en una mera declaración de intenciones y para que la llegada del agua del Canal de Navarra a la Ribera sea una realidad que veamos lo antes posible.
Javier Esparza Abaurrea es presidente de UPN 

lunes, 31 de octubre de 2016

Puente de los Roncaleses. JM.Arlabán y G.Ulzurrun


El olvidado -casi- puente de los Roncaleses (DN 25.10.16)
Jesús Mª Arlabán Mateos es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Economista. 

A lo largo del verano he recorrido algunos de los numerosos lugares de interés que reúne el entorno de Yesa. En las líneas que siguen quiero comentar uno que creo pocos navarros conocen de primera mano, posiblemente por su remota ubicación y la dificultad de su acceso. Me refiero al puente medieval sobre el río Aragón conocido como puente de los Roncaleses, sin duda una obra singular por diversos motivos, situada además en un paraje de gran belleza.
Construido en el siglo XI, probablemente sobre los cimientos de uno romano, salvaba el río mediante siete arcos, con una longitud total de unos 100 metros y anchura de 3 metros, con una estructura asimétrica típicamente medieval, con perfil curvilíneo de pendientes hacia el centro y potentes pilas, protegidas con tajamares en ambos paramentos.
Su importancia, más que a razones estéticas, en mi opinión, se debe a su ubicación en una encrucijada de caminos y a su azarosa historia. En efecto, en ese punto concurren tres vías históricas: una calzada romana, el Camino de Santiago aragonés, que entra en Navarra por Yesa, y la Cañada Real de los Roncaleses por donde transitan los rebaños que desde Roncal bajan a las Bardenas.
Por otra parte, las dovelas de sus arcos han contemplado durante siglos transitar por las aguas del río las almadías, en un modo tradicional de transporte totalmente sostenible, que diríamos hoy.
En cuanto a la historia, entretejida con brumas de leyenda, nos cuenta que en este paraje se libró en el siglo VIII la batalla de Olast, en que los guerreros roncaleses vencieron a un ejército árabe, a cuyo caudillo abatido una mujer roncalesa cortó la cabeza, hecho que se recuerda en el escudo del Valle y de sus pueblos.
La gran avenida de agosto de 1787 arruinó el puente, aunque fue rápidamente reconstruido por la imperiosa necesidad de su uso.
De nuevo, esta vez por la mano del hombre, fue cortado durante la primera guerra carlista, recuperándose posteriormente su funcionalidad mediante plataformas de madera que salvaban los arcos rotos. Finalmente, un incendio ocurrido en los años 30 del pasado siglo las destruyó, lo que, unido a la construcción aguas arriba del puente actual en la carretera Yesa – Javier, condenó al olvido y a la ruina al histórico Puente de los Roncaleses.
No es de extrañar que después de tantos avatares y más de 80 años de abandono, la situación actual del puente sea de completa ruina. Solo quedan en pie tres de los siete arcos de que constaba, más las pilas y arranques del resto, que presentan además graves y variadas patologías que no puedo detallar en este artículo. Limitándome al arco más próximo a la margen derecha, el único accesible a pie enjuto, la impresión que da es que cualquier tormenta extraordinaria, pequeño movimiento sísmico, caída de alguna dovela, etc. podrían provocar su desplome.
En estas circunstancias, el futuro del puente está ligado al Plan de Restitución Territorial (PRT) del recrecimiento del embalse de Yesa, en el que está incluida su restauración. Haciendo un poco de historia, en junio de 1999 se anunció el concurso de obra para su realización. En el proyecto estaba contemplado el citado Plan, con una importante asignación económica, justificado en base al artículo 130.4 de la Ley de Aguas.
Con la finalidad de asesorar al Ayuntamiento de Yesa ante las extraordinarias circunstancias que se le presentaban, en julio de ese mismo año redacté y entregué al entonces alcalde - absolutamente pro bono - un estudio sobre la incidencia de las obras sobre la población de Yesa, proponiendo posibles medidas a adoptar y compensaciones a solicitar, estudio que, días más tarde, presentó el alcalde al presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, en reunión a la que asistí a petición de aquél.
Entre las propuestas se encontraba la restauración del puente que nos ocupa y de su entorno, así como la habilitación de un paseo fluvial que, desde las proximidades de la presa podría llegar hasta Javier y Sangüesa. Es de justicia comentar que, a lo largo de los últimos años, se han ejecutado obras con cargo al PRT, pero no le ha llegado el turno a la citada restauración. Hasta donde yo conozco, existe un proyecto aprobado, consistente básicamente, con buen criterio, en repristinar y consolidar lo que queda en pie y recuperar la funcionalidad del puente mediante la instalación de pasarelas de acero cortén que salven los vanos derruidos. El correspondiente informe de viabilidad fue aprobado por la Secretaría de Estado de Medio Rural y Agua en diciembre de 2011, estableciendo que su ejecución era preciso “realizar a corto plazo”.
Pese a ello, a día de hoy no se ha iniciado ninguna actuación, mientras el puente sigue deteriorándose.
Desearía que estas humildes líneas sirvieran como aldabonazo para que los responsables de las Administraciones implicadas - Confederación Hidrográfica del Ebro, Gobierno de Navarra y Ayuntamiento de Yesa – abordasen de una vez por todas las actuaciones precisas para proceder sin dilación a la restauración del histórico y casi milenario puente de los Roncaleses, antes de que su ruina sea irreversible.


MIRADAS A LA HISTORIA 
El autor repasa la historia del puente de los Roncaleses, necesario para la trashumancia, que fue destruido en 1823, en el marco de la Primera Guerra Carlista
Germán Ulzurrun

El puente de los Roncaleses en Yesa, ruina cargada de historia (DN 28.10.16)
Escribe Jesús María Arlabán (Diario de Navarra, 25 de octubre, pág. 16) un artículo de opinión muy interesante y bien documentado por título ‘El olvidado -casipuente de los Roncaleses’, que en su síntesis histórica ofrece una pequeña laguna que conviene rellenar, la de su inutilización durante la Guerra Realista o de la Constitución (1821-23) a cargo de las tropas liberales por orden del gobierno, y que debió efectuarse en las últimas semanas de 1822 en un intento de acorralar en los valles de Salazar y Roncal a los voluntarios realistas, partidarios de Fernando VII como rey absoluto.
Veamos los antecedentes. El uno de enero de 1820 el entonces teniente coronel asturiano Rafael de Riego se había negado en Las Cabezas de San Juan (Sevilla) a acatar la orden de embarcar en Cádiz a sus soldados abordo de unos barcos vendidos por el zar de Rusia a España, que tenían las maderas podridas y con los que se pretendía transportar tropas rumbo a Venezuela para sofocar el levantamiento del insurgente Simón Bolívar. El embajador ruso Tastichef y el general absolutista Francisco Javier Eguía habían cerrado entre ambos un negocio tan lucrativo para sus bolsillos como nefasto para la seguridad de los soldados. Riego, a diferencia de Miguel López Baños y Antonio Quiroga -quienes también estaban en la pomada-, dio por su cuenta un cariz político al pronunciamiento al proclamar como vigente la Constitución de Cádiz de 1812, abolida por Fernando VII en abril de 1814 con el apoyo de las bayonetas del general navarro Francisco Javier de Elío y Olóndriz. La guarnición de Pamplona apoyó la vigencia constitucional el 11 de marzo de 1820 y desde aquel momento comenzó a fraguarse una conjura a cargo de un grupo amplio de clérigos y varios notables navarros partidarios del rey absoluto, que terminó en una cruenta guerra civil. Los realistas constituyeron a partir de diciembre de 1821 dos partidas armadas contra el gobierno constitucional, comandadas por el teniente coronel Santos Ladrón de Cegama, natural y vecino de Lumbier, y del capitán Juan Villanueva, más conocido como Juanito el de la Rochapea, ambos absolutistas acérrimos a quienes más adelante se uniría el también navarro Juan Bautista Guergué.
La noticia de derribo del puente de Yesa, además de la de todos los que salvaban el cauce del río Irati, la aporta el sacerdote Andrés Martín Arriaga, por entonces párroco de Uztárroz, autor de la Historia de la guerra de la División Real de Navarra contra el intruso sistema, llamado constitucional, y su gobierno revolucionario. El texto de Andrés Martín, un sacerdote de armas tomar que ejerció de maestro de confesores, espía, contrabandista de armas, prisionero de los napoleónicos, periodista y cronista de guerra, fue publicado en Pamplona por la imprenta de Javier Gadea en 1825, y a día de hoy puede descargarse íntegramente en el ordenador doméstico con formato pdf desde la Biblioteca Navarra Digital (Binadi), donde también está digitalizada la obra manuscrita.
El dato, localizable en la página 184 de la edición de Gadea, explica los apuros sufridos en aquellas fechas por el ya por entonces coronel Ladrón de Cegama, quien años después sería el primero en pronunciarse en Tricio (La Rioja) en favor de Carlos María Isidro a título de rey tras la muerte de su hermano Fernando VII, en detrimento de los derechos dinásticos de Isabel II. Fue el fundador del carlismo.
El 28 de diciembre de 1822 Ladrón de Cegama marchaba con su tropa desde Ujué para dirigirse por Gallipienzo, Aibar y Lumbier a Liédena. Tras un pequeño descanso reemprendió la caminata por Castillonuevo, Salvatierra de Esca, Burgui y Vidángoz camino de Navascués. “Noticioso por entonces —escribe el párroco de Uztárroz— de que el enemigo por un plan combinado de su gobierno, derribó todos los puentes del río Irati, incluso el de Yesa, por donde pasa el Aragón, con el objeto de aislar a todos sus contrarios en las montañas de Roncal y Salazar, y de atacarlos con fuerzas superiores en el pequeño recinto de este país fragoso y casi inaccesible por la intemperie de los elementos, y a la abundancia de nieve, de que estaba cubierto a la sazón, quiso sacar sus tropas de un círculo tan estrecho y peligroso”, de modo que Santos Ladrón optó por intentar trabar batalla contra los constitucionales en Lumbier y ordenó al coronel Marcos Núñez Abreu que se desplazara para apoyarle desde Ochagavía, lo que estuvo a punto de convertirse en un desastre por las incidencias meteorológicas en la sierra de Santa Bárbara. Ocurrió entre los días 2 y 3 de enero de 1823.
Al no poder enfrentar una fuerza suficiente Ladrón de Cegana decidió retirarse de vuelta a Ujué, localidad en la que los realistas contaban con apoyos sólidos. ¿Cómo cruzó el río Aragón con parte del puente derribado? Lo vuelve a aclarar Andrés Martín, quien señala que lo efectuó entre Yesa y Javier “por medio de una escalera de palos que llevaba consigo para el intento” que debió salvar el tramo destruido del puente. Para cubrir tránsito tan lento como delicado necesitó del apoyo de todo un batallón de soldados realistas en la margen derecha del Aragón.
La pregunta consiguiente que se puede plantear es, camino de la trashumancia a las Bardenas, ¿cómo se las ingeniaron los pastores roncaleses para cruzar con sus rebaños desde septiembre de 1823 con el puente sin reconstruir? La utilidad informática Archidoc, herramienta de indexación de documentos en el Archivo General de Navarra, no me ha a aportado pistas. Tal vez entre los legajos antiguos que guarda la Junta General del Valle del Roncal pudiera hallarse alguno que explique cómo y cualdo se reparó el puente, posiblemente con unos tablones de pino provisionales, para que las preciadas ovejas no se ahogasen en el río.
Lleva razón el ingeniero Jesús María Arlabán. Es muy triste que una Navarra que saca pecho y presume de su alto nivel cultural, tradiciones e historia propia, consienta que un monumento único cargado de tan gran simbolismo quede por completo a merced de la ruina. El puente de los Roncaleses de Yesa.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Germán Ulzurrun: La violencia justificable


El hecho de que Germán Ulzurrun utilice un humor sin acidez y unas expresiones tan suyas, tan nuestras, le dan a su crítica todavía más mordiente. Aire fresco y sano para una sociedad enferma, cuando Germán se asoma a La Ventana.

Germán Ulzurrun: La violencia justificable

Germán Ulzurrun La Ventana. DN
Cuando el nacionalismo vasco afronta hechos violentos, de los suyos, se queda en bragas enjutas por vestimenta argumental.
La paliza a cuatro personas en Alsasua -salvo que los guardias civiles no tengan tal condición y sean como judíos para los nazis-, evidencia falta de fe profunda en la democracia, que consiste en convivir pacíficamente con los que no son de tu cuerda.
De Bildu no cabía esperar la menor condena porque desayunan animadversión y almuerzan fobia. Los kaleborrokeros lo tienen claro: es un montaje policial en el que el teniente se jibó el tobillo esquiando, y además se había dedicado a provocar, porque para ellos vestir uniforme en el ejercicio profesional es un insulto insufrible.
El alcalde, Javier Ollo (Geroa Bai) traspasa las culpas a los medios informativos porque no reflejan la realidad del pueblo. Habrá que eludir el incidente y contar que por la villa pasa el tren y que los chimbos (2.2) alegran con sus trinos las riberas del Alzania.
Para Daniel Innerarity, filósofo, los soplamocos no le llevan a reflexión pública alguna, porque su pensamiento profundo ha debido de esconder la reprobación en caverna oculta por la sierra de Andía.
A la portavoz del Gobierno foral, María Solana, no le he oído decir ni anjo (ni mu); le causó en su día tanta risa el tartazo a Barcina que con esta ración generosa de tortas, aunque no sean de txantxigorri, lo coherente sería que le provocasen un alegrón.
Gracias, Consuelo
Beaumont, consejera de Interior, va a lo de siempre, que es investigar; si el incendio por Tafalla requirió los servicios de Mortadelo y Filemón para saber por qué las llamas se desmandaron, esta vez pretende que Anacleto, agente secreto, desvele los entresijos.

Y con Uxue Barcos, que va de hada Campanilla, el asunto está condenado con contundencia sin dedicarle un minuto. Aunque, últimamente, no alardea de ser presidente de todos los navarros dado que muchos no caben en su agenda: guardias civiles, policías de cualquier uniformidad, militares, funcionarios de Justicia -de los que esperan que les abonen la extra de una puñetera vez-, y toda suerte de maketos que consideran que en su actuación hay mucho postureo, sectarismo y escasa preocupación por el interés general. 

miércoles, 20 de enero de 2016

Con amigos así... ¿para qué quiero enemigos?

Koldo Itsasotínez: "Esta vez sí hemos llegado a la médula de la Navarra católica, foral y española"
LA VENTANA Germán Ulzurrun
Nuestra defensa, ¿sigue vacante? 
Una de las afirmaciones más solemnes de los últimos tiempos, cuando Yolanda Barcina terminaba su estancia en el Palacio de Navarra, corrió a cargo del filósofo bilbaíno Daniel Innerarity, también premio Príncipe de Viana, cuando aseguró que “la defensa de Navarra está vacante”. 
Como han pasado suficientes meses desde el advenimiento del cambio liderado por Geroa Bai, en cuya lista se presentó en diciembre, sería muy interesante, para no perdernos por la fronda de los sofismas y las entelequias epistemológicas, que, al modo de Aristóteles, nos explicase a los simples mortales las bondades del nuevo quehacer político. 
Es de suponer que esa vacante en la defensa que dejó Barcina la ha asumido Barcos de manera decidida. A ver. Sanidad, Educación, régimen fiscal propio, participación ciudadana y política, ¿en qué han mejorado desde que ha llegado el autodenominado gobierno de progreso? 
Lejos de buscar consensos amplios, al margen de las palabras bonitas, la realidad es que nos manejamos ante un autoritarismo puro y duro. 
Si la promoción en la enseñanza del euskera va a servir para machacar al inglés, ¿dónde está el beneficio general? 
La supresión del convenio de asistencia sanitaria con la Clínica Universidad de Navarra, ¿va a mejorar o a empeorar las listas de espera en el Servicio Navarro de Salud? 
Somos campeones en presión fiscal y pagamos más impuestos que nadie, ¿en qué favorece al contribuyente? 
Hombre, si por libertad de expresión se entiende que un presunto artista se mofe con dinero público de las creencias religiosas de una parte importante de la sociedad, pues entonces es que en esta vida todo es subvencionable. Incluida la Universidad de Navarra. A no, esa no; para nada. 
Pues mire usted, quien esto escribe pudo estudiar Periodismo gracias a dos factores: el esfuerzo laboral de sus padres, y que el denostado Opus Dei apostó por Navarra como sede de estudios superiores. Los tiempos cambian y el abanico de oportunidades es hoy muy superior, afortunadamente. 
La coz de Koldo Martínez, otro filósofo de la bioética, demuestra que lo que mejor sabe hacer el nacionalismo es descalificar y menospreciar. 
La defensa de Navarra sigue, sin duda, vacante.

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