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miércoles, 10 de julio de 2024

Concurso Carteles 1907. Pañuelo rojo

Álvaro Galbete Etuláin, bajando Chapitela en el coche; Cartel Fiestas 1907, con Olegaria
Andaba buscando el origen, el comienzo del pañuelo rojo de nuestras fiestas en la Prensa Histórica, cuando tuve la inmensa suerte de encontrar este artículo de El Eco de Navarra, de febrero de 1907. Se trata de una crítica -sin contemplaciones- de los cinco bocetos presentados al cartel de fiestas de ese año. Pronto me di cuenta de que el cartel que promocionaba el periódico era ese famoso en el que aparece Álvaro Galbete, acompañado de Olegaria Guerendiáin, alumbrando con su coche la traída de los toros desde El Sario.
Llama la atención que el crítico (un tal "I."), que en un par de líneas despacha los tres primeros bocetos y califica el de Ciga de "un cromo", desconozca la identidad de Álvaro Galbete -el dueño del coche que más admiración despertó en la Pamplona de las primeras décadas del XX-, al que califica de "distinguido forastero". Galbete, en 1932, asesinará a Ezequiel Seminario (pincha), el Provisor, porque éste tramitaba con éxito el divorcio de Olegaria, que le había acusado de maltrato y adulterio.

Concurso Carteles 1907
Pues ya están en el Ayuntamiento cinco bocetos del cartel anunciador de nuestras fiestas, voy á hablar algo de ellos, y muy especialmente de uno, del que firma don Ricardo Tejedor. 
Los dos presentados por la casa Ortega, de Valencia, son muy artísticos, pero no son propios para el anuncio de nuestras fiestas. 
El boceto de Ciga gano el concurso de 1908
El que firman les señores Ibañez y Sanchez es poco atrayente, poco artístico, aunque tiene trozos muy decorativos. 
El que firma el señor Ciga, es bonito, un cromo, algo así como una fotografía iluminada. En él, sin que ahora entremos á analizarlo, ha dejado su autor la huella de una labor enorme, de una tarea grandísima. La figura del primer término está perfectamente dibujada, y tendría mucho más carácter aquel guapo mocetón si no tuviera remangadas las mangas de la camisa. El predominio del rojo forma una iluminación general de carmín algo chillona. Este predominio hace resaltar mucho el azul de los pantalones del pamplonica y la blancura de su camisa y sus alpargatas. Con todo, sin embargo, podríamos estar conformes, porque realmente, la labor del señor Ciga, es plausible, pero en lo que no ha estado afortunado es en la elección de motivo. Esto habrá de reconocerlo el propio autor. El motivo de su cuadro es el eterno motivo. Un trazo del redondel, un torero saludando, un tipo de la tierra, una guitarra, un cortinon, etc , etc. 
Hay que buscar en el boceto dos cosas, la perfección de lo establecido, que desde luego resulta una aparente innovación, ó la novedad y la originalidad, la presentación de algo que dé nuevas sensaciones. 
Las dos cosas ha conseguido don Ricardo Tejedor, que ha presentado un boceto primoroso. Y digo que ha conseguido dos objetivos y debe decirse que ha conseguido tres. 
Primero.- Hacer una obra de arte que se puede presentar en cualquier sitio donde el Arte triunfe y reine. 
Segundo.- Ha realizado una obra originalísima, por haber elegido un motivo completamente nuevo sobre el cual no se ha pintado nada á pesar de ser interesantísimo. 
Tercero.- Ha compuesto un cuadro en el que resalta el carácter típico de nuestras fiestas populares. Ha trasladado al lienzo la nota más intensamente pamplonica de nuestras fiestas.
Hasta ahora no ha tenido Pamplona, como lo han tenido algunas poblaciones, un cartel anunciador de sus fiestas en el cual se hermanaran, se juntaran, se estrecharan en íntimo abrazo el Arte y el carácter de las fiestas, el Arte y el espíritu de las fiestas. 
¿Es esto verdad, amigo Zubiri? 
Hoy hay uno, como en otra ocasión no muy lejana debió haber otro. 
El señor Tejedor ha escogido la nota popular del encierro de los toros, única en España y aún no presentada al público en carteles anunciadores, y con esa nota ha compuesto, ayudado de su gran temperamento artístico y de su dominio sobre la técnica pictórica, un cuadro primoroso. 
La torada ha salido del Sario y se dirige á Pamplona. Delante corre un grupo de pamplonicas con la vestimenta propia de esos días. 
Es de noche. 
Un automóvil trae distinguidos forasteros á Pamplona, y en la carretera los reflectores del auto iluminan el interesante grupo que forman la torada y los muchachos que corren delante de ella. 
El chauffeur detiene el auto, y una mujer se levanta de su asiento sorprendida ante aquel extraño espectáculo. 
¿Cómo está expresado todo esto? Como tenía que expresarlo un artista de alma. 
La luz de los reflectores, muy bien entendida, contrasta primorosamente con el azul oscuro del cuadro. La torada constituye un grupo en el que toros y mansos tienen la designación y relieve perfectos, dados por hábiles pinceladas. 
El automóvil y sus figuras en primer término, oscuros y suavemente iluminados en los contornos, en los bordes por el reflejo de la luz están perfectamente entendidos. 
Un muchacho, vestido con blusa azul, boina y pañuelo rojo, que corre en primer término y que destaca su. figura en la penumbra, vive, corre, parece animado de movimiento. 
Las demás figuras corresponden al conjunto del cuadro. 
¿Puede darse una nota más pamplonesa? 
Debe tener en cuenta la comisión de Fomento (ya se yo que lo tiene, y me alegro mucho) que hay que buscar Arte, porque en este hallarán siempre el general aplauso; que hay que seguir los caminos por donde se va á premiar al artista verdadero; que hay que desechar las eternas variaciones sobre el mismo tema, sobre las guitarras, sobre los guiñoles que dan las fotografías de trozos de tendido, que son iguales en todas partes donde se corren toros, que hay que llevar al cartel anunciador de nuestras fiestas la nota, el color típico (sin que esto del sabor local deje de tener sus contrariedades), pero el color verdaderamente típico, peculiar, genuinamente pamplonica.
 
Los elogios de que ha sido objeto el boceto del señor Tejedor por parte de los señores concejales y de cuantos lo han visto, son una prueba más de su mérito. 
Yo felicito sinceramente al señor Tejedor.
"I." El Eco de Navarra, 15 de febrero de 1907
***
Así pues, ese pañuelo rojo, que la mayoría de pamplonicas llevamos -como Nico Williams- de corazón (y los de Curia -con Asirón a la cabeza- llevan de conveniencia, para disfrazarse de pamplonicas), tiene su comienzo destacado en el cartel de fiestas de 1907. 
Pero de esto hablaremos con más detalle en una próxima entrada.

miércoles, 15 de mayo de 2024

Supervisando el Encierro

1905 ca. El alcalde Joaquín Viñas supervisando el tramo final del encierro. Al fondo, el almacén de Artola, número 87 del final de Estafeta. AMP
"1905 ca. El alcalde Joaquín Viñas haciendo el recorrido del encierro con la vara, símbolo de autoridad municipal, en el tramo final. Detrás de él aparece el concejal Joaquín Sáenz Oroquieta.
Almacén de Hierros y Aceros Ángel Artola.".
Ésta es la información que proporciona el Archivo Municipal. Un consejo: no quieras saber más porque te puedes liar. Con la información que da el archivo y lo que todo pamplonés sabe, tienes que situar perfectamente esa imagen.
Yo he cometido el error de intentar saber dónde estaba exactamente Artola (Estafeta 76) y el lío ha sido morrocotudo, porque los dos "Artola" de las fotos están al final de Estafeta, pero el de la foto de portada está en la acera de los impares (hoy bar Txirrintxa) y este último (Kukuxumusu), en la de los pares.
1920. Final de la Calle Estafeta, 76. (Carlos Amat)
Hasta los SF-1922 el Encierro terminaba en la Plaza Vieja. Como se ve en la foto de cabecera del vídeo, el final de Estafeta estaba vallado y los toros tenían que girar 90º a la derecha (en la dirección de la carrera) para entrar en la plaza (magnífico vídeo, no te lo pierdas):
Volviendo a la foto de portada, Joaquín Viñas y Larrondo -alcalde de Pamplona (1902-1907 y 1909-1913) y que con el arquitecto Serapio Esparza hizo el diseño del Segundo Ensanche (1916)- ya ha supervisado Estafeta y ha girado a su derecha. Está recorriendo Espoz y Mina (hoy Duque de Ahumada) para entrar en la antigua Plaza de Toros.
Vemos muy bien la esquina del precioso Mirador (N.º 76 de Estafeta) que ha doblado el alcalde y que aparece en todas las fotos hasta la actualidad (pincha):
1920 1. Plaza Vieja; 2. Esquina del mirador; 3. Final Estafeta; 4. Artola Estafeta 87 (Casa Galdúroz)

Esta que viene a continuación tiene un punto de vista similar al de la foto de portada, sólo que más elevado, ya que está sacada desde la Plaza Vieja.
La manada está tomando la curva de la casa del mirador y vemos que en el lateral de Casa Galdúroz no hay ningún letrero. Por tanto, tiene que ser anterior a 1905, fecha de la foto de portada.
Vemos también la valla de la derecha, la que cierra Estafeta y continúa hasta la entrada a la plaza. Es la misma valla que se intuye en la foto de portada, repleta de público.
Y suponemos que tiene que haber otra valla a nuestra izquierda.
Efectivamente, hay un peligroso rincón que hoy no se habría permitido.
1918. La manada por Duque de Ahumada, enfilando el callejón de la Plaza Vieja
Se lee con toda nitidez el cartel que antes era de Artola y que la hemeroteca nos lo completa: 
"Taller de carretería y carruajes Hijos de B. Labarta y José Bon". Y añade hasta la dirección: Estafeta, 87.
Como alguno se habrá quedado con ganas de ver la entrada a la plaza, aquí tenéis nada menos que tres momentos sacados desde los balcones de Casa Galdúroz, encima del actual Txirrintxa:
Tres momentos de la entrada a la Plaza Vieja. La entrada estaría donde está (en este enlace) la puerta junto al Niza
El cartel de Ciga
No puedo terminar sin mencionar este cartel de fiestas, de Javier Ciga, que fue seleccionado para 1917.
Faltaban todavía 5 años para que cambiara el recorrido y abandonara Espoz y Mina (hoy Duque de Ahumada). El toro ha roto el vallado que desde Casa Galdúroz encauzaba a la manada hacia el callejón.
Fijaos en las marcas numeradas de los tablones, los adoquines del suelo.
Los mozos, de blusón blanco y alpargatas blancas de fiesta, llevan pañuelo rojo, aún poco habitual. Vemos el final de Estafeta, el saliente del bar Fitero, enfrente, la entrada a Tejería y -¡cómo no!- el precioso mirador de Estafeta 76 que da a Duque de Ahumada.
Un cartel delicioso.

jueves, 23 de junio de 2022

"El mercado de Elizondo", de Ciga, en donde se pintó

Hola, desolvidadizos: 
Sabéis de mi afición por localizar el lugar representado en un cuadro, en una fotografía (alguna, como "El niño de la hogaza" - y ya van cuatro entradas-, se me sigue resistiendo).
Pues ayer, con Erymen (Ermitagaña y Mendebaldea), hicimos una fresca excursión por el Larún, Dancharinea, Zugarramurdi... para rematar en Elizondo.
En algún sitio había leído que un cuadro de Ciga -"El mercado de Elizondo"- había sido situado en el lugar donde fue pintado, allá por 1914.
Era una ocasión pintiparada para comprobar, in situ, los cambios en más de cien años.
El futuro Civivox del Ensanche, en Salesianos, acogerá la colección permanente de Javier Ciga
Entramos en Elizondo desde Elvetea y giramos a la derecha por Francisco Joaquín Iriarte, para buscar el aparcamiento, junto al Centro de Salud, donde nace la calle Jaime Urrutia. Allí pregunté a dos señoras. Les precisé que me habían dicho que podía estar en los soportales del Ayuntamiento. Una de ellas nos acompañó hasta allí para demostrarnos, según me dijo, que nos habían engañado. Efectivamente, los porches del Ayuntamiento no tienen ningún parecido con los del cuadro de Ciga.
En la trasera del Ayuntamiento había una cuadrilla de quinceañeras y, aunque la mayoría sonrieron cuando les planteé mi objetivo, una de ellas me dijo que sí, que siguiendo la calle Jaime Urrutia, en unos arcupes, estaba la reproducción del cuadro en su lugar original.
Números 27-29; 29-31; 31-33 (única columna)
Fue sencillísimo encontrarlo en los soportales de los números 27-29-31-33, de la citada calle, porque esos porches están hoy casi igual que en aquel 1914.
El mercado de Elizondo. Análisis
Tal y como explica Pello Fernández Oyaregui, presidente de la Fundación Ciga, "el cuadro es un alarde en cuanto a composición y perspectiva. El pintor realiza un juego de luces y sombras, creando una caja escénica por donde se reparten los personajes. Capta la atmósfera y recrea un espacio real. 
El Ayuntamiento de Pamplona y la Fundación Javier
Ciga reafirman su compromiso de crear una exposición
permanente del legado artístico del creador pamplonés
En cuanto a la interpretación iconológica, Ciga no se queda en los citados virtuosismos técnicos y concentra toda su atención en el alma de sus protagonistas: aquellas caseras de vida difícil, que hacían frente a una cruda realidad, marcada en sus rostros y reflejada en sus resignadas e inquietantes miradas. Destaca la figura central, revestida de una gran dignidad moral. Su mirada incisiva, directa, nos interroga y nos lleva a hacer una reflexión sobre la condición humana... El cuadro constituye un documento sociológico y etnográfico, que ilustra cómo era el mercado de Elizondo, donde las echecoandres vendían sus humildes productos".
El cuadro fue pintado en el año 1914 y fue incluido en el Salón de Primavera de 1914. Y del éxito logrado se hizo eco tanto París como su Pamplona natal.
Tras la única columna (ver cuadro), Ramona Erro, mujer de Berasáin, ante casa Muniortea
1913-22 Elizondo. Detalle (Arcos de la calle Jaime Urrutia)
Reseña para Google Maps
Con el fin de que nadie pase las penurias que pasé yo para encontrar el lugar los arcupes donde Ciga pintó "El mercado de Elizondo", voy a mandar a Google Maps la siguiente reseña:
En la primavera de 2021 fue colocada una pequeña reproducción del cuadro de Javier Ciga, "El mercado de Elizondo", justo en el lugar donde fue pintado en 1914. Así se puede comprobar que ese arcupe apenas ha cambiado en un siglo.
La idea partió de un vecino que la trasladó a la Fundación Ciga. El Ayuntamiento de Baztán se hizo cargo de la impresión y de la colocación el panel.

viernes, 26 de marzo de 2021

Arrieros somos, y en Casa Paco...

En el centro, el Rincón de San Nicolás. Y con los toldos echados, Casa Paco
Casa Paco, donde los arrieros se encontraron
Negocio centenario por el que han pasado cuatro generaciones de la familia Pueyo, Casa Paco cambió de dueño hace dos años. Javier Vinacua reformó el local, pero manteniendo todos los elementos que le dan ese toque de casa de comidas a la que acudían arrieros de los pueblos, militares, viajantes y, en Sanfermines, los ‘divinos’ (Nota 2) del encierro
Javier Vinacua, Gianina Grapan y José Lorenzo Zabalegui, en la terraza de Casa Paco,
en el Rincón de San Nicolás. 
CALLEJA
Cuando Javier Vinacua adquirió Casa Paco hace dos años, en ningún momento se le pasó por la cabeza cambiar el nombre del bar restaurante. Hizo un lavado de cara al local y algún retoque en la oferta gastronómica. Nada más. Es consciente de que tiene entre manos uno de los establecimientos de hostelería más antiguos y de mayor solera de Pamplona. Javier habla con respeto y admiración de José Luis Pueyo Arizcuren, que ahora tiene 80 años y es nieto de Paco Pueyo, quien dio el nombre a esta casa de comidas. Esa relación de amistad entre Javier y José Luis nació en el barrio de San Juan hace ya muchos años. “Yo trabajaba en un bar y José Luis, que vivía cerca, venía a tomar el café”, explica.
5: Tomás Pueyo Palacios; 2 y 8:
hnas de Tomás; 1: marido de la 2
Allí fue conociendo retazos de la historia de este rincón, al abrigo de la iglesia de San Nicolás. El primer documento que los Pueyo tienen del local original data de 1908 y es un cuadro del pintor navarro Javier Ciga (Nota 1), a quien parece que Tomás Pueyo hospedaba en una habitación con vistas a la calle Lindachiquía. Hay también una foto de 1929 (ver dcha) en la que se ve el cartel Sidrería Vinos y Licores y debajo posan como en un equipo de fútbol los miembros de la familia. Allí está Tomás Pueyo, que fue quien montó la tienda almacén junto a su mujer, Balbina. Con su coche de caballos vendía sidra y vino a granel por las casas y también hacía de taxista. El violinista Pablo Sarasate hacía uso de sus servicios, cuando llegaba a la estación de tren o se iba de gira. “Sobre todo venían arrieros y gente de los pueblos a hacer recados y ataban aquí las mulas. Luego se volvían bien cargados”, explica Javier Vinacua.

FRECUENTADO POR MILITARES
Paco, hijo de Tomás, fue el que convirtió la sidrería en casa de comidas, primero con bocadillos y luego con platos más elaborados. “La abuela puso una cocinilla y pronto cogió fama como cocinera”, añade el actual dueño. La tercera generación, los hermanos Javier y José Luis, consolidaron el negocio, con el actual comedor de 60 plazas. Hace medio siglo, el restaurante era muy frecuentado por los militares que se alojaban en los cuarteles junto a la Ciudadela y de jóvenes que venían a hacer la mili. Y también seguían acudiendo gente de los pueblos y viajantes. El establecimiento celebró hace 13 años el centenario, cuando esa tercera generación iba pasando el relevo a la cuarta, de la mano de Luis, hijo de Javier, y Jorge, vástago de José Luis, que finalmente decidieron tomar otros caminos profesionales.
1 y 3: Javier y José Luis Pueyo Arzcuren
2: Luis Pueyo Mendibil, hijo de 1.
Javier Vinacua, con años de experiencia en el bar Fitero, se lanzó a esta aventura empresarial. “Quería mantener el espíritu de taberna, adaptado al siglo XXI. Sí que hicimos una reforma, de los baños, la fontanería y la instalación eléctrica, pero la fachada la dejé tal cual está desde hace tres décadas”, comenta. El interior luce los muros de mampostería y ladrillo rústico, así como la vieja chimenea, que se ha mantenido como elemento decorativo. “También cambié la barra porque para acceder a ella había que agacharse y me parecía infrahumano estar pasando por un agujero de 1,20 metros”. 
Javier Vinacua reinaguró el local el 1 de julio de 2019, cuando no había visos de que el planeta se enfrentaba a una pandemia. “Vivimos tiempos difíciles, pero si salimos de ésta podemos durar otros cien años”, bromea. La comida de puchero sigue siendo la protagonista. “Cazuelas, ajoarriero, menestra, rabo, alubias rojas..., todo casero y a poder ser de cercanía y de temporada”, comenta sobre el menú del día.

DESTACADOS
Apertura No se conoce la fecha exacta de su apertura, pero hay un cuadro de Ciga (Nota 1) que constata que ya en 1908 era punto de venta de sidra, vino y licores. Después de la Guerra Civil, Francisco Pueyo cambió el cartel por el de Casa Paco.
Los Sanfermines Al local acuden a almorzar a un grupo de ‘divinos’ (Nota 2) del encierro, a veces, con séquito de periodistas.
Menú diario y de fin de semana Entre semana hay menú del día por 15 euros con tres primeros, tres segundos y tres postres a elegir. Son también afamados los almuerzos, de huevos fritos con distintas opciones a elegir, así como callos, menudicos, ajoarriero, migas...

Nota 1
Creo que se confunde la foto de 1929, en la que se ve el letrero "Sidrería Vinos y Licores", con el cuadro de Ciga. No creo que haya ningún cuadro de Javier con ese letrero, pero sí que hay dos cuadros suyos con los siguientes títulos: "Retrato infantil de los Hnos. Pueyo", fechable en 1908, y "Retrato infantil de Josetxo Pueyo", fechable en 1908-10. Esos "Pueyo" bien podrían ser familia de Tomás Pueyo. Y puestos a aventurar, el óleo 2 "Vistas de buhardillas de Pamplona", quizás haya sido pintado desde la pensión -con vistas a Lindachiquía- donde estaba hospedado. Pero esto último es más difícil de comprobar.
Nota 2
Divinos del Encierro, porque corren divinamente.
Me dice Miguel Ángel Eguíluz que el almuerzo del día 14 en Casa Paco era sagrado. Discursos emocionados, camaradería, abrazo grupal por haber salidos vivos un año más... Y la foto colectiva:
Miguel Ángel Eguíluz, un gran corredor. Entre Antonio Miura y Joe Distler

Julen Madina, todo corazón, no mereció morir así. Fue su último almuerzo

Foto colectiva junto a Casa Paco

lunes, 14 de septiembre de 2020

Casa Zozaya (Estafeta-Plaza del Castillo)

El ventanuco donde apoya los pies para trepar a la verja, la espiral de la portada... 
Todo en su sitio en Casa Zozaya
Ciga la hizo popular
"Son los Sanfermines de 1909, anunciados por un bello cuadro de Ciga que representa el encierro en la Estafeta. El que, según Fernández, era ya “maestro de la perspectiva” había pintado la escena de un toro persiguiendo a un corredor que logra asirse a la verja de la antigua Casa Zozaya, mientras otro joven -pañuelico colorao,  blusón y alpargatas- lo cita para llevárselo calle arriba." (Fundación Javier Ciga)
"Tú vives la vida del pueblo y con maestría que no te imitarán quienes no viven en ese ambiente, trasladas de tu paleta, con sus mejores colores,  su manera de sentir y vivir en esos días, días que nos recuerdan nuestras mocedades y que han quedado grabados en nuestros corazones, porque ¿quién que, como tú y yo, haya corrido delante los toros no se ha tenido que agarrar alguna vez á las rejas de casa Zozaya?" (Peresliso a Ciga; DN Hemeroteca 3 de Abril de 1909).

Es a finales de los 80 cuando, en la hemeroteca de Diario de Navarra, cambia el nombre a "Palacio de Goyeneche" . Hasta entonces, siempre "Casa Zozaya".
El Palacio de Goyeneche, a la izquierda, con su característica linterna
Casa Zozaya, un palacio con la fachada atrás
El acceso principal al palacio de Goyeneche estuvo originalmente en la calle Estafeta, donde tiene la portada de piedra y el escudo. Su origen se remonta al siglo XVIII, época de la mayor parte de las casas señoriales de Pamplona.
1868 Bajada San Agustín. Espadaña.
Sin torre (1899). Linterna Casa Zozaya
Por aquel entonces su propietario fue Pedro Fermín de Goyeneche, adinerado caballero baztanés residente en Madrid. La casa principal empezó a construirse en 1738. Se trata de un edificio de cuatro plantas, característico de la primera mitad del siglo XVIII en Pamplona, época en la que el enriquecimiento de algunas familias se refleja en la construcción de mansiones suntuosas. 
El Palacio de los Goyeneche presenta dos fachadas blasonadas, una en el número 38 de la calle Estafeta y otra en la Plaza del Castillo. Su fachada principal mira hacia la calle Estafeta, ya que por aquellos entonces, todavía Pamplona estaba volcada hacia su interior, aunque la Plaza del Castillo no tardaría en convertirse en centro neurálgico de la ciudad.
Su pasado más reciente es la rehabilitación llavada a cabo por la promotora FERCOSA, quien lo compró a la familia Arizcun Zozaya. La reforma, además de la fachada, afectó también al interior. Una vez terminada la obra se le dio utilidad comercial con la puesta en venta de pisos y apartamentos.
Imagen de Rufino Lasaosa
La linterna de Casa Zozaya 
Desde la plaza del Castillo se puede contemplar la linterna que ilumina la caja de escalera de la edificación. Y tanto antes (3ª foto), como hoy, desde la Plaza de Compañía.
En algunas fotos del AGN, sacadas desde el domicilio de Altadill en Calceteros aparece alguna linterna que quizás dio pie a pensar que podía ser en Casa Zozaya, donde estuvieran las "Señoritas de la Torreta". Pero -dejando aparte las alineaciones- la linterna de Casa Zozaya (las dos de la izquierda) poco tienen que ver con lo que aparece en las tres de la derecha (pincha foto).

miércoles, 22 de agosto de 2018

Al fin, una buena noticia sobre Ciga

Descolgando el cuadro de Eulalia Ariztia (1917), la esposa de Javier Ciga,
cuyo autorretrato espera en el suelo a que sea desalojado. (Ondikol)
Tras las pésimas noticias, desde que gobierna el Cuatripartito, sobre Javier Ciga, por fin una buena: se ha encontrado en el Archivo de Navarra un boceto inédito de un cartel con el que Ciga se presentó al concurso de San Fermín 1912.
En acuarela, lo presentó al de ese año, que no ganó, y ahora se ha encontrado en  el Archivo de Navarra
Los seis carteles de Javier Ciga que anunciaron en su día los Sanfermines (pincha)
L.P.M.  Pamplona
El Museo de Navarra va a incorporar a su colección el boceto inédito de un cartel que Javier Ciga realizó para el concurso que decidiría el anunciador de las fiestas de San Fermín de 1912 y que ha sido hallado en el Archivo de Navarra.
A la dcha. Pello Fernández Oyaregui
El presidente de la Fundación Ciga, Pello Fernández Oyaregui, resaltó ayer la importancia del hallazgo, precisamente por ser el original, ya que lo habitual es que se conserven las litografías que se realizaban a partir de los carteles originales y que se colocaban después por la ciudad. Para éste, Ciga utilizó acuarela. Se trata de uno de los ocho carteles que presentó a concursos de distintos Sanfermines (excepto para los de 1909, en que concursó con dos bocetos), siendo premiados seis de ellos (los que veis en la imagen de portada). 
Al certamen de 1912 concurrieron 12 artistas, resultando ganador el del pintor granadino José García Lara.
Respecto del de Ciga, Fernández Oyaregui, que destacó su virtuosismo técnico, indicó que se trata de una pintura alegórica e histórica, como puede observarse de las escenas representadas.
Villava. Palacio Congreso  Viticultura. (Peritos Agrícolas)
Así, la parte inferior izquierda la ocupa un episodio de las Navas de Tolosa, teniendo en cuenta que en ese 1912 se conmemoraba el séptimo centenario.
De hecho, la Diputación foral había organizado una serie de actos conmemorativos, como el Congreso Nacional de Viticultura, que coincidió en el tiempo con la inauguración de la Escuela de Peritos Agrícolas de Villava.
Y todo esto aparece en el cartel, con la exaltación de la agricultura —en concreto del cultivo de la vid— mediante la figura femenina: es una matrona romana (ataviada con túnica y estola) que representa la fecundidad. En su mano derecha, la corona de laurel, símbolo de la victoria. Y junto a la figura femenina, el labriego, real, sentado al lado de hojas de parra y uvas.
Aunque el cartel no resultó ganador, la Diputación foral lo adquirió por la misma cuantía que se otorgó al ganador: 500 pesetas.

Me gustaría que os fijarais en algunos detalles:
0. Javier Ciga fue uno de los primeros afiliados al Partido Nacionalista Vasco (carnet nº 36)
1. No hay ni una sola palabra en vasco en ninguno de los 7 carteles suyos. Ni siquiera un Pamplona-Iruña. Hoy -que se habla mucho menos euskera y menos 'natural' que hace un siglo- no le habrían dejado ni presentarse al concurso.
2. El lema (abajo del todo, a la dcha): "Dios y Navarra" (acordaos del J.E.L. de los hermanos Arana)
3. El escudo de Navarra y el de Pamplona, los dos, comparten la misma corona real.
4. El campesino lleva en sus manos la laya. Pero no es la misma con la que layaba mi padre (ver, al final, sabrosísimos comentarios) en el campo de la Pomera (Cemboráin, Valle Unciti) o los layadores de San Martín de Unx. Se parece más a la del norte de Navarra. Los hermanos Caro Baroja nos lo explican al ritmo de la música (la jota es de Juan 'Navarro' Zabalegui) adecuada a cada laya. 
¡Hasta en la laya es diversa Navarra!:

lunes, 16 de julio de 2018

Cerrado el Museo Etnográfico de Elizondo

La puerta de acceso al museo con el aviso del cierre (desde el 1 de Julio) de las instalaciones. Foto J. M. Ondikol
Cuando, el día 13, en el tramo final de fiestas, leí en DN el artículo de José Mª Muruzábal, no pude menos que llamarle para que se desahogara, por el disgusto que llevaba encima: "Me constan las lágrimas de los miembros de la Fundación Ciga, y especialmente de su presidente, Pello, recogiendo los cuadros". Y es que el cierre del Museo Etnográfico de Elizondo supone un desprecio a la figura del pintor Javier Ciga y a la cultura de toda Navarra, especialmente del Baztán.
(pincha en todas las imágenes)

‘Kultura kanpora’: adiós Ciga                                                                 José Mª Muruzábal
Me duele profundamente tener que escribir estas líneas, pero en el fondo es lo único que se puede esperar en esta Comunidad de Navarra. Y me duele porque, dado el panorama cultural actual de nuestra tierra en lo que se refiere a las artes plásticas y museos, la situación roza ya lo lamentable, a la cola de cualquier provincia del Estado. Por ello, la noticia del cierre de un Museo es algo que causa absoluta tristeza y desazón. Y más si se trata de un Museo querido y admirado como es, mejor era, el Museo Etnográfico de Elizondo. Querido, para mí, porque albergaba una excelente colección de cuadros de Javier Ciga, uno de los más grandes artistas que ha dado esta tierra. 
Viático Baztán - 1917
Pero claro, poco podíamos esperar sabiendo que el tema estaba en manos de Bildu, que gobierna en el Ayuntamiento de Baztán. Parece ser la consigna máxima de este grupo político, ‘kultura kanpora’ (fuera la cultura). 
Llevábamos mucho tiempo esperando la triste noticia. No han sido capaces de solucionar una infraestructura cultural por poquísimo dinero; han demostrado una incapacidad y una incultura extraordinaria, digna de contarse en los anales de Navarra. 
Demuestran que la cultura del país, y una renombrada figura como la de Javier Ciga, les importa tres pimientos. ¿Entenderán que no es algo básico para su proyecto de construcción nacional?
Autorretrato - 1951
Si Gurutze Ciga levantara la cabeza, los había de correr a boinazos por todos los rincones de su querido valle. ¡Qué vergüenza dan! ¡Qué día tan triste para la cultura y las artes plásticas de Navarra! No puedo entender cómo tratan así a Javier Ciga, emblema del sentir vasco dentro del arte navarro del siglo XX, figura señera de nuestras artes plásticas, que sufrió en sus carnes la represión de los fascistas por sus ideas.
Pues estos, que han desmantelado el Museo de Elizondo, son muy parecidos a aquellos otros. Y todo, con el silencio y la complacencia culpable de Geroa Bai, que calla, no vaya a ser que Bildu se moleste. ¿Señora consejera, no estaba arreglado el asunto? Pues a ver si en los pocos meses que les quedan son capaces de hacer algo positivo, que en sus manos está. 
Lamento, y me duele, el trago que están pasando mis amigos de la Fundación Ciga. Son un grupo de amantes de Javier Ciga, y del sentimiento vasquista de Navarra, que llevan una detrás de otra.
Gentileza de Javier Igal A.
Ayer, Bildu les negó una exposición permanente del pintor en Pamplona. Asirón, Beloqui, y la ayuda de cierto técnico lamentable, dijeron nones al proyecto. Fue increíble, con el silencio de Gómez, Cabasés y compañía. ¿Te acuerdas, Maider, lo bien que te recibió Gurutze en su casa? Espero que el próximo ayuntamiento, y sus responsables de cultura, tomen nota también de la actuación de dicho técnico, que está contribuyendo a dejar el espacio expositivo de Pamplona como un erial. Parece la misma consigna: kultura kanpora!  
Si ayer fue ese episodio, hoy es el cierre del Museo de Elizondo, junto a la exposición permanente de Javier Ciga. Me constan las lágrimas de los miembros de la Fundación Ciga, y especialmente de su presidente Pello, recogiendo los cuadros. Mañana, tal vez nos llegue el cierre de la sala Ciga del Museo de Navarra, dentro de esa remodelación que anuncian los responsables de dicha institución. Uno ya no entiende nada de nada, hay que desvestir un santo para vestir otro.
El único pintor bien representado en el Museo… ¡fuera esa sala! Creí entender en su momento que una parte importante de los cuadros fueron donados por la Familia Ciga con la condición de que hubiera una sala de Ciga en el Museo. Como amante del arte navarro reivindicaré, si llega a darse esta anulación de la sala Ciga del Museo, que la Fundación Ciga solicite la devolución de aquellos cuadros. Si el Museo de Navarra fuera incapaz de mantener la sala Ciga, que los cuadros regresen a la Fundación. 
En fin, que si no fuera por lo lamentable de todo este asunto, parecería un guión para película de Paco Martínez Soria.
Esto debe ser el kanbio que anunciaba el cuatripartito que intenta dirigir la Comunidad. Efectivamente, Sra. presidenta y Sra. consejera de cultura, ¡estamos teniendo ‘kanbio’! Si con el anterior gobierno de Yolanda Barcina las cosas fueron mal para la cultura y, en especial, para las Artes Plásticas, con el gobierno de Uxue Barkos las cosas efectivamente han ‘kanbiado’… pero a peor. Ya sabemos que se pondrán de perfil, que sacarán su brillante verborrea, que la culpa será de Bildu o será la culpa del cha cha chá. Ahora pondrán el “caramelico” de una exposición de Javier Ciga en Bertiz; incluso este alcalde de Baztán, el que ha demolido el Museo Etnográfico, dice que igual se podrá montar una exposición permanente en Bertiz, que es un sitio magnífico, etc. etc. etc. Verborrea y más verborrea. 
Amigos de la Fundación Ciga, amigo Pello, que lo lamento profundamente, pero esto es Navarra y es lo que hay. No puedo decir más que ¡ánimo amigos! Yo, desde luego, paso de ir a ver la exposición de Bertiz; será la primera exposición de Ciga que no veo desde hace muchísimos años, pero de verdad que no tengo el cuerpo para eso ni para aguantar tanto gestor inútil. 

José Mª Muruzábal del Solar es profesor e historiador del arte navarro

domingo, 31 de julio de 2016

Angulas (de Ciga) para el buey (de Bildu y Cia)

Los seis carteles de Javier Ciga que anunciaron en su día los Sanfermines.

ANGULAS PARA EL BUEY
BLANCO SOBRE NEGRO
Dulanz
No hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Hace año y medio, la Fundación Ciga ofreció al Ayuntamiento de Pamplona la cesión de 80 obras del pintor, y hasta ahora. Ni palabra. La callada por respuesta, lenguaje de los incompetentes. El interés que los munícipes del cambio demuestran por el arte contemporáneo es el del bombero torero por la energía eólica.
Sokadantza (baile de la cuerda) (1914)
Contar en el centro de la ciudad con una colección permanente de uno de los pintores navarros más reconocidos y cotizados les inspira tanto como mirar a las musarañas.
Mercado en Elizondo, 1914
Otra cosa son los gaztetxes, los ‘abeles azcona’ y las camisetas serigrafiadas. Cultura de la buena. De la que perdura en la retina no más de una hora y en el recuerdo, ni eso.
"El Viático en la montaña Navarra. El Baztán” (1917)
Les ponen en bandeja poder exhibir en el casco antiguo un legado artístico durante 25 años y se lo tienen que pensar. Será la falta de costumbre de darle al coco. Se les ha pasado hasta la prórroga. Lo que para unos es una oportunidad, para otros, un rompecabezas. Lo peor del desinterés oficial es no tener ninguno.