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lunes, 26 de octubre de 2026

Por Espoz y Mina, al matadero de Arriasco

Nicolás Ardanaz, niños jugando al Encierro en Arriasco ("harri asko", "muchas piedras"). Años 50
El rústico tiro de caballos (2ª foto) arrastra al imponente veragua bajo la mirada de la Pamplona de 1904. Una estampa viva de un tiempo en el que el viaje del toro hacia el desolladero de Arriasco se abría paso, sin filtros ni camiones frigoríficos, por el mismísimo adoquín de Espoz y Mina.

Qué se hace hoy con el toro
En cuanto el toro es enganchado a las mulillas, se le arrastra fuera del ruedo hacia el desolladero de la propia plaza de Pamplona, un espacio que se transforma legalmente durante la feria en un local de carnización autorizado. Puedes ver cómo era este proceso en este vídeo de 1977.
1904, 9 de Julio "Sol y sombra"; por Espoz y Mina
Para garantizar la seguridad alimentaria, carniceros e inspectores veterinarios oficiales actúan a contrarreloj en el desolladero para completar el sangrado, desollado, eviscerado e inspección post-mortem. Si la carne es declarada apta, la canal (ver 8) se marca con el sello sanitario oficial.
La ley prohíbe la distribución directa desde la plaza, por lo que las canales se cargan de inmediato en camiones frigoríficos hacia un matadero central o sala de despiece homologada para asegurar su refrigeración y maduración. Esta función la cumplía históricamente el viejo Matadero de Arriasco en la Rochapea.
Tras el despiece, la carne llega a los establecimientos minoristas que han comprado los lotes de la feria. En Pamplona es una tradición arraigada que estas carnicerías cuelguen el cartel de "Hay carne de toro de lidia" al terminar San Fermín.

Y qué se hacía con el toro en 1904 
1922 Izda., restos Plaza Vieja y Espoz y Mina; dcha. Estafeta. La Avalancha AGD
Tenemos que cambiar el chip. En 1904 los toros se lidiaban en la Plaza Vieja, situada en el arranque del actual Carlos III, y el callejón de entrada del Encierro -y de salida para los toros, tras la muerte sucesiva de cada uno de ellos- estaba en la trasera del actual Teatro Gayarre.
1908. Traslado desde la puerta del Callejón (fondo centro) enfilando a Espoz y Mina
Todo lo que hoy se hace tras su muerte en el desolladero de la propia plaza, se hacía entonces en el Matadero de Arriasco.

Probable Recorrido
Salía de la Plaza Vieja por el callejon y, nada más salir, se olvidaba del recorrido del Encierro por Estafeta y giraba a la izda. para coger Espoz y Mina, camino de la Plaza de la Constitución (aunque los pamploneses le seguían llamando "del Castillo"). Atravesando de sur a norte la plaza, buscaba la calle Chapitela.
En aquellos años Chapitela atravesaba Calceteros, que casi llegaba a Estafeta, debido a la presencia de una manzana triangular -Casa Viscor- que, para alegría del vecindario, fue derruida en 1914.
Izda., vista desde Chapitela: 11 de Mercaderes, Casa Viscor (tras.), Calceteros.
Dcha., vista desde Mercaderes: Estafeta, Calceteros, Viscor (del.), Mercaderes
Una vez llegados a Mercaderes, se hacía, ahora sí, el recorrido del Encierro al revés, llegando a la Plaza Consistorial (antes de 1865, "Plaza de la Fruta") y bajando Santo Domingo.
Tras pasar el Hospital Militar (17), salían en ángulo recto por el Portal de Rochapea, dejando atrás el corralillo donde los toros habían pasado la noche. 
Tras esa empalizada estaban los toros. A. García Deán, 1902 ca.
Y bajaban la cuesta hacia el Puente de Rochapea (que no "de Curtidores", que es el barrio de Fábricas de Curtidos).
1895 Rochapea vieja Julio Altadill 
Nada más cruzar el puente, abrían el primer portón, pasaban bajo el escudo de Pamplona que hoy luce en el Caballo Blanco y llegaban al 2º portón donde estaba el Matadero antiguo.
Montaje de Mikel Thor, editado por Desolvidar
Arriasco, hoy
Si hoy cruzas el puente, verás que el portón con el escudo y el edificio anexo han desaparecido y en el mismo sitio que ocupó el Matadero hasta 1931, se alza el Club de Remo. 
Desde 2018, el Club de Remo luce un mural precioso con la Puerta de Rochapea.
Y yo creo que desde fiestas de la Rochapea de 2026, en esa misma fachada del mural, se reivindica (con el inevitable Arrano beltza de la Izquierda abertzale) un letrero con el nombre de la plazuela. Por cierto, el nombre oficial del barrio no es ni Errotxapea ni Arrotxapea, sino Rotxapea, aunque el romance navarro Rochapea es el único tradicional.
Plazuela del Arrasco o del Arriasco. Este título persistió hasta la tercera década del siglo XX. Hoy lamentamos profundamente se haya perdido este bonito topónimo, máxime cuando el de Errotazar está conservado.

martes, 15 de octubre de 2024

Arriasco (muchas piedras)

"Jugando al encierro en Arriasco". Nicolás Ardanaz. Años 50
"Harri" es piedra; "asko" es mucho. Muchas piedras. Nicolás Ardanaz no sólo quería fotografiar la escena de los niños, sino también el suelo empedrado. 
1900 ca. Fiestas en Arriasco. Miguel Goicoechea
Nos tienen aburridos con grafías mentirosas ("Txantrea") o extrañas a Navarra ("Etxabakoitz"; "Echavacoiz", en romance navarro, se escribe así desde 1400) y tienen muerta de pena y sin placa a esta plazuela con un nombre tan sonoro como auténtico. ¿A quién puede molestar que llamemos, oficialmente, a este rincón donde comienza el Encierrillo "Plazuela Arriasco - Arriasko Plazatxoa"?
No es hasta 1980 cuando aparece "Arriasco" en la hemeroteca de Diario de Navarra, coincidiendo con la publicación de "Pamplona, calles y barrios" de José Joaquín Arazuri. Fue Arazuri quien la rescató del olvido.
A la Calleja de los Toros hasta le pusieron su letrero y luego ha quedado integrada en los nuevos corralillos. En cambio, de la plazuela de Arriasco apenas si quedaba un triangulico de piedras, que no da ni para llamarla Arriguchi (pocas piedras). Y hoy están ocultas por la yerba. 
1925. Plaza Arriasco, Rochapea. Leoncio Urabayen
Impresionante el trabajo de Arazuri, quien con tristeza nos relata lo que fue en el pasado esta plaza, en contraste con lo que ha quedado de ella -ni siquiera su nombre en un letrero- en los últimos tiempos.
Echa una ojeada al álbum "Calleja de los Toros y Plazuela de Arriasco" para ver todos los detalles de esta Pamplona que se nos va ante nuestros ojos.
1929 Niños en Arriasco J.Galle Gallego
Esto escribió Arazuri, allá por 1979-80:
Pasando el puente de la Rochapea, a mano izquierda, en el comienzo de la calle de Errotazar, existe una plazoleta irregular, de suelo pedregoso, con múltiples y profundos hoyos, vergonzoso erial (1979-80) en el barrio más castizo y con más historia de todos los existentes en la vieja Iruña. Entrando hasta el fondo de esta plazoleta, a mano derecha, está el comienzo de un largo callejón, denominado popularmente «Calleja de los Toros», que llega hasta la calle de don Bernardino Tirapu. Esta plazuela, generalmente solitaria, sólo se ve concurrida en las noches de las Fiestas por los curiosos que en gran número acuden a contemplar la veloz carrera de los toros en el «Encierrillo».
1934. Rebaño de ovejas, algunas en el asca de Arriasco. (Desconocido)
El Ayuntamiento no se ha dignado conceder título a esta modesta plazuela, y si le hemos asignado el de Errotazar es por ser el que ostenta en los últimos planos de la ciudad. A través de los siglos a esta plazuela se le ha denominado con los siguientes nombres:
1. Plazuela del matadero de carnes. Al comenzar en 1588 el sacrificio de reses en el nuevo matadero municipal de la Rochapea, situado entre la orilla derecha del Arga y un espacio trapezoidal, éste fue bautizado con el nombre de Plazuela del matadero de carnes. El título persistió hasta finales del siglo XVIII o principios del XIX que es cuando aparece con la nueva denominación de:
1962. Pavimentación de  Arriasco, en la Rochapea. (Desconocido)
2. Plazuela del Arrasco o del Arriasco. Título procedente del vasco arri, 'piedra', y asko, 'mucho' ("mucha piedra"). Este título persistió hasta la tercera década del siglo XX. Hoy lamentamos profundamente se haya perdido este bonito topónimo, máxime cuando el de Errotazar está conservado. 

3. Plazuela de la Guardia Civil. 
1927 Inundación de la Rochapea. Estado de la -entonces llamada- plaza de la Guardia Civil 
El 18 de junio de 1920, se instaló en la casa de los pastores el cuartelillo y viviendas de la Guardia Civil de la Rochapea. En esta casa de los pastores, que sigue siendo en la actualidad propiedad del Ayuntamiento, estuvo la benemérita prestando sus servicios hasta las 12 horas del 22 de agosto de 1975.
Durante aquellos 55 años que persistió aquel cuartelillo en la casa de los pastores, los vecinos del barrio denominaron a la plazuela con el título de Plazuela de la Guardia Civil.
Hoy las hierbas ocultan las piedras
4. Plaza de Errotazar. Al desaparecer el cuartelillo, se olvidó el título anterior y ahora le llaman a la plazuela con el nombre de Errotazar. Si nuestros sesudos ediles se preocupasen un poco más de nuestra pequeña -pero entrañable- historia local, hace años habrían reconocido oficialmente el antiguo topónimo de Arriasco (o Arrasco), así como el de la próxima 'calleja de los Toros', títulos que, cual hijos de mala madre, no están (en 1979-80) reconocidos.
1926, julio. De I a D: Puerta del pastor; puerta de los toros; plaza de Arriasco, al fondo; 
valla que se abría y cerraba el paso hacia el observador.
La 'calleja de los Toros' ya fue reconocida en su día y hoy ha quedado integrada en los nuevos corralillos. Pero la plazuela de Arriasco está pidiendo a gritos una limpieza para que se vuelvan a ver las piedras a las que debe su nombre y una placa que desolvide tan entrañable topónimo.
Vamos, Asirón, que hacer algo bien no te va a quitar votos.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Plazuela de Arriasco (por J.J. Arazuri)

Rochapea vieja Julio Altadill 1895
A la Calleja de los Toros hasta le pusieron su letrero y quedó integrada en los nuevos corralillos. En cambio, de la plazuela de Arriasco apenas si queda un triangulico de piedras, que no da ni para llamarla Arriguchi. Impresionante el trabajo de Arazuri, quien con tristeza nos relata lo que fue en el pasado esta plaza, en contraste con lo que ha quedado de ella -ni siquiera su nombre en un letrero- en los últimos tiempos.
Echa una ojeada al álbum "Calleja de los Toros y Plazuela de Arriasco" para ver todos los detalles de esta Pamplona que se nos va ante nuestros ojos.
Buscaba, hace unos días, alguna foto del encierrillo por la Calleja de los Toros y -¡mira por dónde!- Ardanaz casi me la regala. La imagen de estos niños jugando al encierro, subidos al vallado, con la tapia del final de la Calleja, y las piedras, muchas piedras (arri asko) de la Plazuela de Arriasco lo compensa con creces.
Estoy convencido de que, si Ardanaz (1910-1982) hubiera sabido el destino que iba a tener esta plazuela, la habría titulado "Jugando al encierro en Arriasco". La toma demuestra que Nicolás no sólo quería sacar la escena de los niños, sino también la textura del suelo empedrado. 

Desde la puerta del, hoy, Club de Remo, una señora contempla entretenida el juego de los niños.
Esto escribió Arazuri, allá por 1979-80:
Pasando el puente de la Rochapea, a mano izquierda, en el comienzo de la calle de Errotazar, existe una plazoleta irregular, de suelo pedregoso, con múltiples y profundos hoyos, vergonzoso erial (1979-80) en el barrio más castizo y con más historia de todos los existentes en la vieja Iruña. Entrando hasta el fondo de esta plazoleta, a mano derecha, está el comienzo de un largo callejón, denominado popularmente «Calleja de los Toros», que llega hasta la calle de don Bernardino Tirapu. Esta plazuela, generalmente solitaria, sólo se ve concurrida en las noches de las Fiestas por los curiosos que en gran número acuden a contemplar la veloz carrera de los toros en el «Encierrillo».
El Ayuntamiento no se ha dignado conceder título a esta modesta plazuela, y si le hemos asignado el de Errotazar es por ser el que ostenta en los últimos planos de la ciudad. A través de los siglos a esta plazuela se le ha denominado con los siguientes nombres:
1890ca. Tras el puente el Matadero Municipal. A la derecha la antigua plaza del Arriasco, 
hoy llamada, no oficialmente, plaza de Errotazar. Primer plano, las lavanderas.
1. Plazuela del matadero de carnes. Al comenzar en 1588 el sacrificio de reses en el nuevo matadero municipal de la Rochapea, situado entre la orilla derecha del Arga y un espacio trapezoidal, éste fue bautizado con el nombre de Plazuela del matadero de carnes. El título persistió hasta finales del siglo XVIII o principios del XIX que es cuando aparece con la nueva denominación de:

2. Plazuela del Arrasco o del Arriasco. Título procedente del vasco arri, 'piedra', y asko, 'mucho' ("mucha piedra"). Este título persistió hasta la tercera década del siglo XX. Hoy lamentamos profundamente se haya perdido este bonito topónimo, máxime cuando el de Errotazar está conservado. (Nota de Desolvidar: hoy, casi cuarenta años después del libro de Arazuri, queda un pequeño triángulo de piedras. Ver imagen de la derecha y pinchar en el enlace.

Plaza de Arriasco 1925 Leoncio Urabayen
Casa de los pastores. El caserón que actualmente ocupa el lado noroeste de esta plazuela, y que en su modesta pero amplia fachada exhibe orgullosa el escudo de Pamplona, tiene la siguiente historia: 
  • Hay datos de 1640 (1. IDOATE, Florencio. «Pregón». San Fermín 1952) que atestiguan que en dicho lugar existía un lavadero de lanas propiedad de las monjas Agustinas Recoletas. Como ya hemos dicho al hablar del «prado de la lana» en la calle de Errotazar, el Ayuntamiento instaló, en el mismo siglo, otro lavadero de lanas.
  • De datos posteriores se deduce que las Recoletas construyeron en aquel solar nueve casas, que fueron destruidas en 1813 durante el sitio que padeció la plaza de Pamplona.
  • Desde septiembre de 1823 hasta abril de 1828, este prado, entonces propiedad del Hospital, fue convertido en cementerio provisional. El 6 de diciembre de 1828 el Ayuntamiento acordó trasladar los restos mortales de aquel cementerio al de Berichitos. El traslado se efectuó el 12 de febrero de 1829 en tres carros de bueyes, siendo acompañados los restos por el Ayuntamiento en pleno y el secretario que levantó acta de la ceremonia (2. Arch. Mun. Actas n. 81, fol. 6).
    Plano de 1900-1915
  • El 10 de abril de 1826, el Ayuntamiento (3. Ibidem. Escrituras, leg. 61,10 de abril de 1826) compró aquellos terrenos en favor del Ramo de Carnicerías por 5.000 pesos «...para fabricar en él una corraliza capaz para el acuvillamiento (acubilamiento) del ganado lanío de dichas carnicerías». Después construyó la casa de los pastores.
  • En 1861, en el fondo de aquella corraliza se instaló la Fábrica de Gas.
  • Hacia 1882, una parte de los terrenos comprendidos entre la fábrica de gas y la plaza del Arriasco se dedicaron a vivero municipal, hasta la tercera década del XX.
  • Desde los últimos años del XIX, los solares de la antigua fábrica de gas se convirtieron en corrales de toros y, desde 1899, se inició el nuevo espectáculo presanferminero de los desencajonamientos.
  • A principios del XX, vivía en la casa de los pastores el alcalde pedáneo de la Rochapea. En su puerta estaba de servicio permanente el señor Pantaleón, guarda municipal del barrio. En aquella lejana época, cobraban los impuestos municipales sobre los artículos de comer, beber y arder que entraban en el barrio, tres guardas rurales que el pueblo los distinguía por sus apodos: «el Santo de la Cueva», «el Cristo Alzado» y «el Caparrota».
Plaza de Arriasco Fiestas com. XX M. Goicoechea
Fiestas barriales en la plaza del Arriasco. El antiquísimo barrio de la Rochapea, a excepción de algunas fincas aisladas, estaba compuesto, en su mayor parte, por casas habitadas por hortelanos y unos pocos industriales, situadas en las dos únicas calles del barrio, las llamadas Camino Viejo de la Rochapea y Camino de Errotazar, y una plazuela, la del Arriasco, que resultaba ser como las plazas de los pueblos, el lugar de reunión y el punto de celebrar los festejos populares.
El Patrón de la Rochapea es San Lorenzo, y en su onomástica se celebraban sus fiestas. Ya de víspera se instalaba en la plazuela, junto a la casa de los pastores, un tablado adornado y cubierto de ramas verdes entre las que destacaban ricos piporropiles, que algunos años los colocaban imitando la forma de parrilla. Desde aquel improvisado quiosco, durante muchos años, alegró las fiestas con su gaita el señor Facundo, y posteriormente su hijo. Un trío que también se hizo popular fue el compuesto por los gaiteros Nicolás Virto y Jesús Lumbreras, con el tamboritero Prudencio Virto.
Maordomo Foto M. Goicoechea
El alma de las fiestas la componían los mayordomos, que en número de tres eran elegidos todos los años, uno hortelano y dos sirvientes o criados: Igualmente se nombraba una mayordoma de entre las hortelanas y dos de entre las criadas. Las mayordomas se encargaban de adornar las boinas de los mayordomos con cintas y escarapelas de colores. Los mayordomos y mayordomas tenían el privilegio de bailar entre ellos, como únicos danzantes, los tres primeros bailes, antes de iniciarse la danza general.
El programa de las fiestas era el siguiente:
  • Día 9 de agosto. Víspera del Santo, de 8 a 10 de la noche se disparaban cohetes y se encendían hogueras por diversos puntos del barrio.
  • Día 10. A las 8 de la mañana, misa solemne en el altar mayor de su parroquia de San Lorenzo. A esta ceremonia acudían, precedidos por los mayordomos y gaiteros, todos los vecinos del barrio, alegrando el ambiente con cohetes y música. Después del Santo Sacrificio, recorrían alegremente las calles de la ciudad, visitando primeramente al Alcalde y, después, a los principales propietarios de fincas en la Rochapea, así como algunos periodistas.
    San Lorenzo a fines del XIX Foto de Roldán en el AMP
  • Los días 10, 11 y 12, de cinco y media a ocho se celebraban bailes al son de la gaita, siendo el número cumbre el baile de la era. A partir de las ocho y media y hasta las once de la noche continuaba el baile amenizado por violines, bandurrias y guitarras. Estos últimos bailes eran los más animados por la gran concurrencia de vecinos de la ciudad, de toda clase social, que bajaban a la Rochapea a divertirse y cenar las suculentas magras, los pollos asados y los ricos rellenos.
  • El día 12 los mozos del barrio recogían gallinas de las casas en donde había mozas, con cuyas aves celebraban una opípara cena.
Pasadas las fiestas los mozos organizaban una cena en Casa Marceliano. En los postres hacían cuentas, pagaban a escote y.… a esperar el próximo año.
Una jota que se cantaba en aquellas fiestas era:
«Al cantarle a San Lorenzo 
es el verso una oración 
que todo el barrio dedica 
a su glorioso Patrón»
Inundación de la Rochapea. Estado de la entonces llamada plaza de la Guardia Civil en 1927.
3. Plazuela de la Guardia Civil. El 18 de junio de 1920, se instaló en la casa de los pastores el cuartelillo y viviendas de la Guardia Civil de la Rochapea. En esta casa de los pastores, que sigue siendo en la actualidad propiedad del Ayuntamiento, estuvo la benemérita prestando sus servicios hasta las 12 horas del 22 de agosto de 1975.
En 1999 se cumplió el deseo de Arazuri
Durante aquellos 55 años que persistió aquel cuartelillo en la casa de los pastores, los vecinos del barrio denominaron a la plazuela con el título de Plazuela de la Guardia Civil.

4. Plaza de Errotazar. Al desaparecer el cuartelillo, se olvidó el título anterior y ahora le llaman a la plazuela con el nombre de Errotazar. Si nuestros sesudos ediles se preocupasen un poco más de nuestra pequeña -pero entrañable- historia local, hace años habrían reconocido oficialmente el antiguo topónimo de Arriasco (o Arrasco), así como el de la próxima 'calleja de los Toros', títulos que, cual hijos de mala madre, no están (en 1979-80) reconocidos. 

jueves, 2 de noviembre de 2017

La calleja de los toros, arranque del encierrillo

1926, julio.De I a D: Puerta del pastor; puerta de los toros; plaza de Arriasco, al fondo; 
valla que se abría y cerraba el paso, hacia el observador. Esta modesta vía, llamada
 por el pueblo "Calleja de los toros", no ha sido (hasta tiempos recientes) digna de ostentar un título oficial
Y comentarios en Face tan bonitos como esos
1. Recuerdos
Como ya conté, hablando de las murallas, mi amigo Francisco era un enamorado del encierro. Seguramente porque vivía en Mercaderes. Fue él quien me metió la afición. 
Íbamos, a mediados de los 50 -con 6 ó 7 años- a los corralillos de Santo Domingo, cuando ya estaba puesto el vallado, e imitábamos el sonido del cohete (¡fsssshiiiii pum!) y salíamos zumbando, cuesta de Santo Domingo arriba, dirigiendo con cualquier papel -que hacía de periódico- (¡jeeé, toro!) a imaginarios morlacos.
Un día quisimos investigar el territorio -desconocido para nosotros- del encierrillo, los corrales del Gas (1)... y cruzamos el puente de la Rochapea (4), llegando enseguida a una plaza empedrada (3) con muchos cantos (‘Arri-asko’). 
Imagen del Sitna, de finales de los 60
Atraídos por el misterio, descubrimos que en una de sus esquinas desembocaba un sombrío y tenebroso callejón (2, que va de 3 a 1). 
Nos tranquilizó un poco ver que había algunos burladeros. Pero olía a miedo. Los toros tenían que estar cerca, al otro lado de la tapia de nuestra derecha. Nos asustamos de verdad cuando vimos algunas marcas de pezuñas, de astas en algún burladero... y nos daba mucha jilis andar por ahí. 
Casi al final de la calleja, justo enfrente de la puerta por la que suponíamos que salían los toros, había (uf, qué alivio!) una casa de varias -cuatro, creo- alturas.
Entramos (en aquellos años los portales estaban abiertos), y en cada planta había una ventana desde la que -¡oh maravilla!- se veía divinamente a nuestros -admirados y temidos- toros.
Aquella casa era un chollo y, a partir de entonces, "la calleja de los toros" con sus burladeros, los corrales del Gas y -sobre todo- aquella casa maravillosa, se convirtieron en nuestro lugar de aventuras sanfermineras.

2. TOROS (Calleja de los) José J. Arazuri “Pamplona, calles y barrios (T. III, Nov 1980)
Es el título, no oficial, de la calleja por la que corren los toros en el Encierrillo. La Calleja de los Toros comprende desde la puerta de los corrales, por la que salen las reses, hasta la plaza de Arriasco. El resto de esta calleja, o sea desde la dicha puerta de los corrales hasta la antigua caja de la vía del Plazaola, hoy comienzo de la calle de don Bernardino Tirapu, es «huerta de Chancharrana». Junto a esta calleja está la Calleja de Chancharrana, que cuando escribimos el primer tomo de Pamplona. Calles y Barrios desconocíamos su situación.
Ahora nos queda una duda: ¿dio la huerta el título a la belena, o ésta a la huerta?
Hoy en día la calleja de los toros ha quedado integrada en los nuevos corrales del Gas
3. "OTOÑO EN EL GAS" (DN 29.03.2005)
Así tituló Jesús Lasterra este óleo sobre lienzo pintado en 1960. Se trata de la ya desaparecida calleja de los toros que cada noche, hasta el 2003, recorrían los morlacos en los primeros metros del encierrillo. Para enmarcar el paisaje están los edificios del Paseo de Ronda que perfilan el horizonte de la Pamplona más antigua. Hoy en día la calleja de los toros ha quedado integrada en los nuevos corrales del Gas, inaugurados en junio de 2004. Por ello la parte inferior del cuadro de Lasterra tiene poco que ver con la imagen actual, sin embargo, ahí están, de nuevo marcando el perfil, los edificios con sus fachadas de colores del Paseo de Ronda, antes de espaldas al río y ahora vueltos hacia él.
Comparando con la foto 2ª, vemos que la 'calleja de los toros' coincide con el pasillo que 
recorre el visitante, que es también la salida de la manada para el encierrillo
4. Cuando cambió la calleja de los toros (DN 04.06.2014)
A.O. Pamplona
Algo más de un siglo estuvieron en uso los antiguos corrales del Gas, entre 1899 y 2003, de donde partía cada noche de San Fermín el encierrillo de los toros. Y como parte integrante de ellos y también de la carrera nocturna, la calleja de los Toros también pasó a la historia a comienzos del actual siglo, cuando los viejos edificios que la conformaban fueron derribados para propiciar el desarrollo del nuevo barrio de la Rochapea. Por aquella estrecha calleja discurrían los primeros metros del encierrillo, justo antes de cruzar el puente de la Rochapea para culminar la carrera en los corrales de Santo Domingo. 
En la primavera de 2004 el Ayuntamiento de Pamplona derribó los antiguos corralillos y con ellos desapareció también la calleja de los Toros, en la que ya se levantaba únicamente un edificio de viviendas que sería demolido posteriormente, en 2006. Perdido ya todo su encanto, la antigua calleja pasó a formar parte de los nuevos corrales construidos más cerca del cauce del río Arga, pegados a la plaza de Arriasco, y lo que antes fue una calle rodeada de edificios, se convirtió en el pasillo por donde el público accede a los nuevos corrales del Gas para ver los toros de la Feria. Tendrían que pasar todavía otros dos años para que el único edificio en pie de la calleja de los Toros, donde se ubicaban los portales 3 y 3 bis, de planta baja y cuatro alturas, cayera derruido por la excavadora. Aquella demolición tuvo lugar en el mes de marzo del año 2006.

5. Iñaki Lacunza canta al Encierrillo
El encanto y misterio del Encierrillo no pasó desapercibido para Iñaki Lacunza, quien le dedicó este impresionante tango: