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sábado, 13 de marzo de 2021

El hombre de Loizu, el primer "navarro"

Hallan un esqueleto humano completo de más de 11.700 años en el valle de Erro
Ha sido bautizado como el "hombre de Loizu" y data del 9.700 a.C.

Este viernes ha sido presentado el importante hallazgo realizado en la cueva Errotalde I, en el término municipal de Erro. El 'hombre de Loizu' es el nombre con el que se han bautizado los restos humanos completos más antiguos localizados en Navarra, que datan del año 9.700 a.C.

ALBA CIDONCHA SÁDABA Actualizada 13/03/2021 a las 09:17

El grupo Sakon Espeleologia Taldea halló en la cueva Errotalde I, en el término municipal de Erro -entre Loizu y Aintzioa-, el cuerpo humano más antiguo encontrado hasta el momento en Navarra, que data de alrededor del 9.700 a.C. y ha sido bautizado como hombre de Loizu. El descubrimiento ocurrió el 20 de noviembre de 2017 y tras este tiempo investigando la cueva y los restos, que se presentó ayer.

“Cuando lo encontramos no imaginábamos que era un hombre tan antiguo”, confiesa Andoni Gallardo Izcue, uno de los espeleólogos de Sakon que participa en las tareas de la cueva Errotalde I.
Cuenta que, cuando comenzaron las expediciones, querían explorar la cueva entera, que posee alrededor de 400 metros de largo según el mapa topográfico que realizó Andoni Abarzuza de Sakon. Andoni Gallardo afirma que es habitual que se encuentren restos en las cuevas, tanto de animales como de personas. “Cuando encontramos huesos sabemos cómo hacer, si son de animales prehistóricos -a veces aparecen especies extintas- llamamos a los paleontólogos, si aparecen huesos humanos a los arqueólogos”, asegura Gallardo.
Aun así, la mecánica es siempre la misma: “No tocar nada, sacar todas las fotos que se puedan y revisar la cueva para encontrar más restos al fondo”, termina el espeleólogo. Recuerda que la primera intervención que se realizó con el hombre de Loizu corrió a cargo de Maitane Tirapu de Goñi -antropóloga- y Jesús García Gazólaz -arqueólogo de la sección de Registro, Bienes Muebles y Arqueología del Gobierno de Navarra-.
“Junto a nosotros -detalla Andoni Gallardo- hicieron una primera valoración, se cogió una muestra y se envió para datar por carbono 14. Esto abre todas las vías para conocer de qué época es, si se trata de memoria histórica, si es antiguo, reciente o qué importancia tiene. La datación es lo que tarda mucho tiempo, por lo que se aprovechó para seguir haciendo otra visita y seguir explorando el sistema entero. 
La topografía de la cueva lleva un trabajo importante. Una vez hecha esa adaptación de la cueva para que pueda pasar el resto de expertos, se comenzó a preparar la cueva para que pueda trabajar con los restos”.
Se refiere a colocación de cuerdas y a todo el tema relacionado con la logística para poder moverse por la cueva, y permitir así el paso por las galerías estrechas y de difícil acceso que posee la Errotalde I.

El lugar donde lo enterraron
Loizu
Maitane Tirapu explica que el lugar donde encontraron el esqueleto completo del hombre de Loizu “no es una sala amplia. Tiene una piedra vertical, donde colocaron el cráneo. La colocación es espectacular. Trabajamos cada uno de lado, porque no puedes poner nada al ser un sitio muy estrecho”, advierte.
Dice, además, que una de las incógnitas que presenta este descubrimiento es “cómo ha llegado hasta ahí. Alguien lo ha llevado, pero no por la entrada que hay ahora. La cueva es demasiado baja, no puedes llevar una mochila de 10 kilos a la espalda, hay que ir lanzándola delante de la persona. Por lo que introducir un hombre de 17 a 21 años es un problema”, concreta la antropóloga.

Cómo es el hombre de Loizu
Una de las pistas que tiene este equipo de expertos, formado hasta el momento por 26 personas entre espeleólogos, antropólogos o arqueólogos, es que el cuerpo, si hubiera muerto en la cueva huyendo del frío o del hambre, estaría flexionado.
Sin embargo, las piernas están rígidas y “las manos colocadas sobre el abdomen, es de libro de posición”, apunta Maitane Tirapu. También es posible, entre las hipótesis que han barajado este grupo de expertos, que “llevase un fardo o un sudario por la colocación de los huesos. Alguien lo ha tenido que preparar”, señala la antropóloga.
Por las primeras observaciones que ha realizado el grupo formado por 26 expertos, el hombre de Loizu era un varón de entre 17 a 21 años, con una estatura de 1,60 metros, del periodo paleolítico y su cronología data del 9.700 a.C.
“En el momento en el que sacamos los huesos, desmontamos esa escenografía sepulcral que nos hemos encontrado. El registro tiene que ser absolutamente minucioso, por eso de momento ayer en 12 horas conseguimos extraer esto”, constata Jesús García Gazólaz sobre las piezas que se presentaron ayer en la entrada de Errotalde I.
Maitane Tirapu de Goñi observa que, en el cráneo del hombre de Loizu, “hay un evidente traumatismo, que, a simple vista, parece cercano al momento de la muerte. Se puede observar en los bordes, no se ve una remodelación, está coloreado de rojo el borde del orificio y es igual al resto del cráneo. Lo que significa que se rompió en el mismo momento y se ha teñido de lo que hubiera alrededor en el mismo momento”. La antropóloga no detalló si ese impacto fue intencionado o accidental. “Eso lo tendrán que investigar en la Universidad de Cantabria”, añadió.
Desde el Gobierno de Navarra vieron “la dimensión que supone este hallazgo y tras la primera entrada por parte de la Dirección General de Cultura con la antropóloga Maitane Tirapu, pensaron en formar un equipo de investigación lo más completo posible y buscar a los especialistas más adecuados”, recalca García Gazólaz.

Un equipo de expertos para analizarlo
Por ello, se unió al equipo Pablo Arias Cabal, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria, que identifica este hallazgo como “un resto único en España y un caso rarísimo en todo el continente europeo. Este hombre de Loizu corresponde a un momento justo de tránsito desde la última glaciación a los tiempos geológicos actuales, el holoceno, del cual hay muy pocos restos en toda Europa y ninguno en un estado de conservación tan excelente como este”. 
Pablo Arias Cabal, con el "hombre de Loizu"
Desde el punto de vista genético, declara el catedrático en Paleontología, podrán averiguar entre otros si el individuo pasó su infancia en lo que hoy es el territorio de Navarra o no, si pasó toda la vida en el mismo lugar, qué enfermedades pudo haber padecido o qué dieta seguía, ya que los dientes “están en perfecto estado”.
Pablo Arias señala que a ese equipo multidisciplinar se han unido expertos de la Universidad de Cantabria, la Universidad de Burgos, la Universidad de Uppsala, la Universidad de Nueva York, la Universidad de Cambridge o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Hizo especial hincapié en cómo el grupo Sakon de espeleología trató el hallazgo desde el primer momento que lo descubrió, “si esto hubiera caído en manos de alguien irresponsable no podríamos valorar adecuadamente los restos, porque si los huesos se hubieran movido unos centímetros o se hubieran manipulado, perderíamos parte de esa información arqueológica”, detalló.

Trabajo, compromiso y documentación
Espeleólogos que localizaron al "hombre de Loizu
Durante la presentación del hombre de Loizu, estuvieron presentes la consejera de Cultura y Deporte, Rebeca Esnaola Bermejo, quien puso en valor y agradeció el “trabajo, la coordinación y la buena disposición del valle de Erro porque ha sido difícil mantener la discreción con la presión de los vecinos y vecinas que veían que estaba pasando algo”, confiesa.
La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite (Carmelo: "Por tocar las narices un poco: si este hombre levantara la cabeza y descubriera lo que estamos viviendo en Navarra, seguro que se metería más adentro en la cueva"), apuntó que “todo el proceso va a ser documentado por medio de fotografía y vídeo profesional para tener buena documentación gráfica y comenzar las tareas de laboratorio, que serán de limpieza, restauración de todos los restos e intentar descubrir la causa de la muerte de nuestro hombre de Loizu”, termina.

CINCO CLAVES SOBRE EL HOMBRE DE LOIZU
¿CÓMO VIVÍAN EN NAVARRA SUS CONTEMPORÁNEOS?
Como explica el catedrático en Prehistoria Pablo Arias Cabal, en el momento en el que el hombre de Loizu vivía está a punto de inventarse la agricultura, “pero en la otra punta del Mediterráneo. Aquí llegará 6.000 años más tarde”. Por lo tanto, él y sus contemporáneos vivían exclusivamente de la caza, la pesca y la recolección. Acababan de salir de la glaciación y el clima “era un poco duro, aunque ya empezaba a ser templado, probablemente muy húmedo. El régimen de lluvias era distinto también, llovía más en verano que en invierno”. En el Pirineo navarro tenían más importancia las especies de roquedo como las cabras montesas, rebecos o el ciervo, animal más importante para ellos. Recolectaban vegetales y pescaban salmónidos.

2000 años antes que el de Loizu este hombre del magdaleniense -que vivió algunas temporadas
en la 
cueva de Abauntz, cerca de Arraiz, en la Ulzama-, trazó el primer mapa de
Europa Occidental y, quizás, se hiciera el primer selfie de la humanidad. 

¿QUÉ O QUIÉN HAY EN NAVARRA QUE SEA DE LA MISMA ÉPOCA?
Según el arqueólogo Jesús García Gazólaz, los poblados contemporáneos al hombre de Loizu en Navarra son las cuevas de Berroberria, Zatoya, el abrigo de Aizpea o la cueva de Abauntz.
ANTIGÜEDAD 11700 
Sus restos datan de este año, por lo que tiene más de 11.700 años de antigüedad.

¿A QUIÉN HA SUPERADO?
En el abrigo de Aizpea encontraron a una mujer que, hasta ahora, era la mujer más antigua de Navarra. El hombre de Loizu, asegura Jesús García Gazólaz, “le gana por 4000 años”.

¿POR QUÉ LO ENTERRARON ASÍ?
Todavía no se sabe. Pero sí que el sitio donde lo depositaron es intencionado. Lo colocaron de manera escenográfica, ritual y está cubierto de colorante rojo. Tiene un impacto, cercano al momento de la muerte, en el cráneo.

martes, 2 de enero de 2018

El Santuario prehistórico de Echauri

A la izquierda, algo más baja, Peña El Quiriaco; en el centro, El Cantero, con la cruz y las fechas (dentro del círculo); a la derecha del Cantero, más abajo, el Balcón del Cantero o de los lirios.
A 15 km de Pamplona tienes un santuario prehistórico, protegido por precipicios (mira la foto) inexpugnables. Puedes plantarte ahí arriba sin escalar, y tumbarte en el altar en el que, hace más de 2500 años, depositaban el cuerpo del guerrero celtíbero, fallecido en combate, para que los buitres lo transportaran al cielo.
Y en primavera se llena de lirios. 

Hoy domina el nombre de Peña del Cantero (o de los Canteros). Y con toda la razón: la hazaña que se pegaron aquellos dos -eso dicen- canteros en 1728, colocando una cruz en lo más alto de la peña (en línea con la ermita y la parroquia), marca un hito mundial, aún no suficientemente reconocido, en la historia del montañismo.
Pero, en los siglos anteriores, el nombre dominante tuvo que ser Quiriaco, San Quiriaco, como denomina a la zona donde se despeña el 'Barranco San Quiriaco' la Toponimia Oficial de Navarra.
Y es que hasta principios del siglo XX hubo en el 'Callejón de las trampas' una ermita dedicada a San Quiriaco. Así lo recoge F. Pérez Ollo. Todavía hoy podemos encontrar algún trozo de teja.

Quiriaco, nombre con imán
Pero, si acudimos a la Gran Enciclopedia navarra, descubriremos que 'Quirix', 'Cris' o 'Quiriaco', son posibles variantes de un nombre precristiano; que varias ermitas en honor de San Quiris o Sant Cris estuvieron ubicadas cerca de un dolmen (Navascués), en poblados prehistóricos (Echauri, Pueyo) o romanos (Santa Cris de Eslava)...

Por la grieta al Santuario
Por marzo, abril, los hay así de bonitos
Y lo que, guiados por el nombre de 'Quiriaco', encontramos en Echauri es sencillamente descomunal. 
Desde el 'Callejón de las trampas', por una increíble grieta natural, algo apañada por humanos -la única entrada posible-, accedemos a un recinto sagrado, un espacio de culto, con un altar sobre una roca, con escalones tallados para facilitar el acceso. Es el "Balcón de los lirios", protegido por un vertiginoso precipicio de decenas de metros de caída vertical.
Ese altar es un buen observatorio para contemplar la Cruz de los Cencerros, en lo más alto de la Peña del Cantero y admirar todavía más la temible hazaña de aquellos canteros.

Celtíberos en la zona
Esta zona de Echauri contiene varios yacimientos correspondientes a asentamientos que transcurrieron desde el Paleolítico Superior (35.000 hasta el 8.000 a. C.). Aunque el altar y sus rituales se atribuyen a la Edad de Hierro (desde el año 800 a. C. hasta la conquista romana de Hispania, que comenzó en el 218 a. C).
Ese altar sugiere -y así lo atestiguan todas las páginas que he consultado- la presencia en la zona de poblaciones celtíberas en los siglos anteriores a la llegada de los romanos (éstos derrotaron y expulsaron a sus enemigos celtíberos, y esta zona fue ocupada por los vascones, aliados de los romanos). El ritual celtíbero, para con los guerreros difuntos (hipótesis confirmada arqueológicamente), consistía en exponer el cadáver sobre un montón de piedras (un altar, por ejemplo) para que fueran devorados por los buitres y ser así transportados al cielo por esos animales sagrados.
De la mano del arqueólogo Javier Armendáriz, vamos a ver este increíble espacio de culto en el vídeo "Piedras con leyenda en Navarra"


Están clavadas tres cruces...
Aunque seguramente sea una curiosa coincidencia, llevo unos cuantos años intrigado con una alineación que había observado desde el pueblo de Echauri y que Google Maps y Earth corroboran con gran precisión:
A pie de calle: 1. Ermita de Santa Cruz  2. Cruz del Cantero  3. Cruz torre iglesia Echauri
Si lo miramos con Earth, el alineamiento es más que evidente:
Earth permite clavar una chincheta en el sitio exacto donde está la ermita y la cruz de la torre de la iglesia de Echauri. Cuando los unes con una línea recta, el resultado, más que sorprender, asusta:
¿Aquellos canteros observaron (a ojímetro, claro) en 1728 esta alineación y, colocando allí la Cruz de los cencerros, quisieron anunciar esa coincidencia -tres cruces en línea- a todo el mundo?
Un motivo más para jugarse el pellejo.

Actualización 20.04.19
He estado este viernes en Echauri y he sacado con mi cámara estas fotos de la alineación. 
1. Las imágenes de la cámara, al ser más nítidas que las de Google Maps, me han hecho caer en la cuenta de que había señalado mal dónde estaba la ermita (ya lo he corregido). En la ultima imagen, ampliación de la 2ª, se ve perfectamente la cruz sobre una columna, a la izda. de la ermita.
2. No he conseguido captar la Cruz de los Cencerros (pero sí saber dónde está con gran precisión: ver 4ª foto de esta serie), así que buscaré un teleobjetivo más apropiado y un día y hora con mejor luminosidad. Y mejor, con trípode.
3. La alineación, si no es exacta (la exactitud sólo existe en matemáticas, no en física) es muy aproximada. De todos modos, la alineación pasa por el Cantero y el Santuario prehistórico del Balcón de los lirios.
Conclusión: Tengo que conseguir una imagen, desde el mismo sitio que las dos últimas, en las que se vea la Cruz de los Cencerros. A ver si lo consigo.
1. Ermita de Santa Cruz  2. Cruz del Cantero  3. Cruz torre iglesia Echauri
1. Ermita de Santa Cruz  2. Cruz del Cantero  3. Cruz torre iglesia Echauri
1. Ermita de Santa Cruz  2. Cruz del Cantero  3. Cruz torre iglesia Echauri
La foto en color permite (22.04.19) situar la Cruz de los Cencerros con gran precisión
***
Gentileza de Santos Monreal Orradre
Para completar esta entrada, podéis pinchar en ésta que hice en 2010:

El enigma de la cruz de la Peña de los Canteros

sábado, 9 de enero de 2016

Primer selfie de la humanidad

Tras varios días con fiebre, por fin se sentía mejor. Lo había pasado muy mal solo, perdido, sin dar con la cueva durante los soles y las lunas de los dedos de una mano. Hoy no había salido de caza, pero mañana... estaba convencido de poder ya salir con sus compañeros.
No quería volver a perderse ni que ningún cazador pasara por lo que él había pasado. Quería marcar a fuego en su memoria los alrededores de la cueva para poder encontrarla en las siguientes temporadas. Así que esa mañana salió a la entrada del refugio y, con el buril que había preparado, fue grabando en una piedra todo lo que desde allí se veía.
Hasta tuvo un punto de coquetería y grabó su propia imagen, la que él veía reflejada en el cercano arroyo.


Han pasado 13000 (trece mil) años desde que aquel hombre del magdaleniense -que vivió algunas temporadas en la cueva de Abaunz, cerca de Arraiz, en la Ulzama-, trazara el primer mapa de Europa Occidental y, quizás, se hiciera el primer selfie de la humanidad. No puedo decir de aquel nómada que fuera navarro, ni vasco, ni ibero... Faltaban aún algunos miles de años para que llegara el neolítico con sus asentamientos, ciudades, naciones... 
Sin embargo nada me impide verlo muy cercano a mí por la sencilla razón de que hoy puedo ir a la puerta de esa misma cueva (a 25 km de Pamplona) y contemplar, y grabar, el mismo paisaje que él contempló, y grabó, hace 130 siglos


Una buena información resumida tenéis en Julio Asunción: La Cueva de Abauntz
Quien ha trabajado durante muchos años en el yacimiento es Pilar Utrilla Miranda, de la Universidad de Zaragoza:
28/09/1978 HDN ...Otro equipo, dirigido por la doctora Utrilla de la Universidad de Zaragoza. excavó la cueva Abaunz, en la Ulzama, donde se encontraron materiales del paleolítico superior a la época romana.

Esperemos que Iñaki Lacunza le haga una cancioncica al inquilino de la Cueva de Abaunz.