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jueves, 12 de abril de 2018

El avión estrellado en Peña. Documentación


El 11 de Noviembre de 1943, un avión 'Mosquito', pilotado por el jefe de ala D.C.B Walker y por el copiloto A.M. Crow despegó a las 11:13 horas desde la base de RAF Benson. Su misión aquel día era fotografiar objetivos militares en el sur de Francia. En la zona de Toulouse el avión fue alcanzado por antiaéreos alemanes y atravesaron los Pirineos con la idea de tomar tierra en algún lugar de las llanadas de Ebro, en una España neutral. Pero el avión comenzó a arder...
El 11 de noviembre era San Martín, fiesta grande en Peña, pequeño pueblo enclavado en un escarpe rocoso del sudeste de Navarra, en la linde con Aragón. Cuando salían de misa, oyeron un ruido y vieron que era un avión que dejaba una sospechosa estela de humo. Era el de los dos pilotos ingleses. Crow saltó y su paracaídas se abrió. Cuando lo intentó Walker, su paracaídas se enganchó en la cola del aparato y ambos se estrellaron en Verduces, un abrupto paraje de Peña.
La documentación que sigue nos cuenta lo que pasó  sobre todo con Walker. El copiloto Crow, que ese día tuvo más suerte, la perdió poco después, en una acción de guerra, el 29.12.1944, al año siguiente.
Son unos documentos que estaban en imagen. Los he pasado a texto porque así son más fáciles de encontrar.
Pero antes, para entrar en ambiente...

1. Carta de Gloria a su madre 11.11.1943 escrita a la tarde de ese mismo día
Quien firma la carta es Gloria. Le cuenta a su madre, como testigo presencial del accidente del avión, todos los pormenores e impresiones personales. Hay un detalle importante en el que Gloria se equivoca: la misión del avión no era bombardear sino fotografiar: era un avión de observación especial.
La carta, transcrita, la tenéis aquí: Peña, 11-XI-1943
Al final de esa entrada, tenéis también el enlace a todos los documentos que aquí se trancriben

2. Telegrama 11.11.1943, a las 17:50h
A esa hora sale desde Zaragoza para Madrid este telegrama:
"El General de la Región al General Jefe del Ejército Nacional del Aire:
Según comunica Comandante puesto Guardia Civil de Sos del Rey Católico, ha descendido en paracaídas un aviador de nacionalidad inglesa que ha sido detenido, encontrándose a disposición de esta Jefatura en dicho puesto. Avión no ha podido ….alizarse (parece que pone "localizarse"). Lo comunico a V.E. para su conocimiento"
Parece que en un primer momento, en Zaragoza no han recibido información de la Guardia Civil de Cáseda, sólo de la de Sos.

3. Informe del teniente 13.11.1943
Dos días después, desde Zaragoza, donde radica la Jefatura de la Cuarta Región aérea, se emite este informe con lo sucedido en Peña (avión siniestrado y Walker, el piloto fallecido) y el superviviente de Sos:
"Ejército del Aire 2ª sección del Estado Mayor Cuarta Región aérea
Informe del teniente de este Estado Mayor Don Gerardo San Román Alonso, jefe del Estado Mayor de la Cuarta Región aérea referente a la inspección realizada a los restos del avión inglés caído en las proximidades del pueblo de Peña Navarra el día 11 de noviembre de 1943.
Según manifestaciones de algunos vecinos del pueblo de La Peña (Navarra), el día 11 del corriente a las 12:30 horas, aproximadamente, vieron surgir de las nubes un avión bimotor que dejaba una larga estela de humo, creyendo por lo tanto que iba incendiado. Vieron también separarse del aparato un paracaídas abierto, suponiéndose era el piloto. El avión describió una amplía curva y, a gran velocidad, se estrelló contra un monte situado a unos 4 km del citado pueblo, oyéndose una gran explosión, y una vez que llegaron al lugar donde se había producido intentaron aproximarse a los restos del avión, no pudiendo hacerlo por las llamas que de ellos se desprendían.
Comunicado al puesto de la Guardia Civil de Cáseda, se personó en el lugar, tomando las medidas oportunas e impidiendo que la gente se acercase dedicándose a extinguir el fuego, lo que consiguieron al cabo de poco tiempo.
Personado en el lugar del suceso el teniente que suscribe, pudo observar que del avión de nacionalidad inglesa y a consecuencia de la explosión no quedaban más que restos esparcidos en una superficie de terreno de unos … x 100 metros, cuyos restos mayores corresponden a un motor de 12 cilindros y que presenta la inscripción siguiente C 267 BBN-BA-TD 1338 1SN – 1582, dos bujes de hélice, una rueda completa del tren de aterrizaje y el patín de cola. También se encontraban esparcidos restos humanos pertenecientes a uno de los tripulantes, siendo estos reunidos y dando parte inmediatamente al Juzgado de Instrucción del pueblo de La Peña para su traslado al cementerio de dicha localidad. Fueron encontradas también las chapas de identidad pertenecientes sin duda al tripulante que pereció, cuya inscripción es la siguiente D.C.B. Walker - CE - RAF - OFFR - 25126 y una fotografía del mismo.
El lugar donde se encuentran los restos del avión se denomina Barduces, término municipal de La Peña (Navarra), siendo difícil el acceso al mismo al ser monte abrupto y carente en absoluto de caminos, terminando el más próximo a 4 km aproximadamente.
En el pueblo de Sos del Rey Católico y en la Guardia Civil, se encontraba el otro tripulante del avión siniestrado que había sido conducido allí por dos vecinos de la localidad que se encontraban trabajando en el campo y presenciaron la toma de tierra en paracaídas del citado aviador, verificada a unos 2 km del pueblo, resultando ser oficial de la RAF y llamarse Arthur M. Crow, el cual manifiesta era el piloto del avión, que en el momento de lanzarse en el paracaídas observo que su compañero hacía lo mismo e ignorando su paradero, siendo trasladado a esta capital para su internamiento en Alhama de Aragón
Zaragoza 13 de noviembre de 1943 el teniente Gerardo San Román Alonso"

4. Gobierno Civil Navarra a Ministerio del Aire 17.11.1943
En Wikipedia se dice que entre 1941 y 45 fue Gobernador Civil de Navarra José López-Sanz Alamán, lo que parece coincidir con la firma del documento

"Gobierno civil de la provincia de Navarra
El comandante del puesto de la Guardia Civil de Cáseda, en escrito fecha 12 del actual me dice lo siguiente:
Excelentísimo Señor en el día de ayer sobre las 12:30 horas apareció un avión que por la dirección que traía procedía de la parte de Jaca a Soria, al cual se le observó que llevaba fuego a bordo por la estela de humo se describía en su parte trasera, parecía tener intención de tomar tierra. Al pasar por el término de Sos del Rey Católico (Zaragoza) uno de sus tripulantes se lanzó al espacio en paracaídas y el otro continuó pilotando el aparato, y al querer aterrizar chocó contra una montaña situada al oeste en el punto denominado Barduces, termino de Peña (Navarra) y por efecto del golpe recibido fue lanzado al fondo del barranco y de este a un árbol en el que se destrozo completamente, siendo lanzados los restos del avión a unos 200 metros, habiéndose encontrado el busto del aviador a unos 80 m del árbol citado, tanto sus miembros como el cráneo han aparecido magullados y esparcidos por las inmediaciones, cuyo cadáver se ha hecho cargo el Juzgado Municipal, el que procedió a su traslado al depósito y enterramiento, en la localidad ya mencionada.
En el día de hoy se ha personado en el lugar del accidente un oficial de la Cuarta Región aérea, el que hizo cargo de los restos del aparato así como de la documentacion recogida por la fuerza del cuerpo en los primeros momentos de acaecido el hecho. Inmediatamente de ocurrir el accidente se personó la fuerza ya mentada en el lugar del mismo compuesta por los puestos de Sangüesa y Cáseda estableciendo la vigilancia prevenida; al tener conocimiento el oficial que suscribe de lo ocurrido se trasladó a dicho punto y de las gestiones practicadas han dado por resultado conocer que el aparato era bimotor de observación especial, tripulado este por un piloto oficial y un capitán observador. Tanto estos como el aparato son de nacionalidad inglesa. El citado aviador piloto ha sido detenido por la fuerza del puesto de Sos del Rey Católico y en cuanto al segundo pertenecen los restos humanos encontrados.
Lo que tengo el honor de participar a Vuestra Excelencia para su superior y debido conocimiento.
Lo que traslado a V. E. como ampliación a mi telegrama de fecha 11 de noviembre del actual
Dios guarde a usted muchos años
Pamplona 17 de noviembre de 1943 El gobernador civil José López-Sanz
Excelentísimo señor Jefe de Estado Mayor del Ministerio del Aire Madrid"

5. De Torre de Peña a Vicecónsul  21.11.1943
Quien escribe esta carta-respuesta es Gabriel María de Ybarra, yerno de la dueña de la finca de Peña, la condesa de Casa Real, que -por lo que veo en Wikipedia- era entonces María Teresa de Elío y González de Amezúa (1907-1990). Él es quien se hace cargo del entierro de Walker.

Torre de Peña Sangüesa Navarra 21 de noviembre de 1943
Señor Viceconsul de la Gran Bretaña Costa, 2, Zaragoza
Muy señor mío:
Obra en mi poder su amable carta fecha 16 del corriente, en la que se refiere al accidente ocurrido en nuestra finca y la sensible pérdida de un valiente aviador británico. Obedeciendo a sus deseos paso a darle los detalles que solícita:
Sería aproximadamente la una del día 11 de noviembre cuando observamos un avión que, procedente del Pirineo, venía con rumbo a la sierra de Peña. Aunque el aparato se encontraba quizás a 2000 metros de altura pude percatarme de que venía incendiado por la estela de humo que dejaba tras de si. Descendía a gran velocidad en línea recta hacia el sur lo que me hizo pensar que el último tripulante, al lanzarse al espacio, había fijado el mando, que me extrañó no hubiera cortado gases. De pronto el avión hizo un viraje y retrocedió hacia las montañas y en un picado vertiginoso fue a estrellarse en un barranco, haciendo explosión y levantando una inmensa humareda. Al mismo tiempo pudimos ver un paracaídas que descendía hacia la parte de Sos, perdiéndose detrás de la sierra, sin que pudiéramos saber el lugar en que se había depositado.
Corrimos al lugar de la catástrofe y entre los restos del avión -jamás había visto uno tan completamente despedazado- descubrimos con dolor que había una víctima. No creo necesario entrar en detalles describiendo su estado. Sepa usted sin embargo que el cadáver se hallaba partido en trozos diseminados por el bosque incendiado.
Al día siguiente apareció aquí un joven piloto inglés a quien acompañé al lugar del suceso. Más tarde llegaron representantes del Ministerio del Aire que se hicieron cargo de los restos del avión. En cuanto al aviador fallecido, en cuanto el juzgado ordenó su levantamiento, los despojos fueron reunidos y llevados al pequeño cementerio de Peña, pueblecito enclavado en la finca donde recibieron sepultura. Habiendole encargado una cruz con la inscripción “Wing Commander D. C. B. Walker – R.A.F. 11 noviembre 1943 – R.I.P.”, con los datos suministrados por su compañero. Ayer he mandado decir una misa por su alma.
El barranco en que tuvo lugar el accidente se denomina Verduces. La finca de Peña en que está enclavado es propiedad de mi suegra, la condesa de Casa Real. Así que llegue a mi casa de Bilbao -para dónde salimos uno de estos días- enviaré a usted una fotografía de Peña, donde reposan los restos del infortunado aviador, por si desea usted hacérselos llegar a su familia cuando sea posible.
En cuanto a lo que me indica de los gastos, los producidos por el incendio no tienen apenas importancia y lo poco que se ha hecho por el pobre muerto se realizó con arreglo a las más elementales normas de la caridad cristiana. De añadidura he de manifestarle que, con ocasión de haber sido perseguido por la República, Inglaterra me brindó hospitalidad durante algunos años y ya usted comprenderá que hay cosas difíciles de olvidarse.
Mi dirección en Bilbao es San Ignacio 2 Algorta (Vizcaya) se la proporcionó por si le fuera de alguna utilidad.
Y sin otro particular de momento, queda de usted s. s.
q. e. s. m."

6. Cónsul a Ybarra 1950
Han pasado casi siete años desde la carta anterior y el Consul requiere a Ybarra detalles muy concretos sobre la propiedad del terreno en que está enclavada la tumba de Walker:

"16 de marzo de 1950 Excelentísimo Señor don Gabriel María de Ybarra, duque de la Peña Torre de la Peña, Sangüesa Navarra
Me permito dirigirme a V. E. sobre la cuestión de la sepultura de un aviador inglés Wing Commander D.C.B. Walker, quien murió el 11 de noviembre de 1943 y cuyos restos fueron enterrados en una tumba del cementerio de Peña.
Según los datos en mi poder V.E. tuvo la bondad de ocuparse de este entierro, y ahora quizás podría hacerme el gran favor de indicarme a quién debo dirigirme para obtener la información siguiente.
1. ¿A quién pertenece el terreno donde está situada la sepultura?
2. ¿El propietario actual vendería los derechos en perpetuidad a la Comisión Imperial Británica de sepulturas de Guerra?
3. En este caso, ¿habrá algún inconveniente en que la Comisión erija una lápida en la forma diseñada por ellos?
Como en los datos enviados a la embajada británica en el año 1943 solamente se indica que el pueblo de Peña está situado en una finca que pertenece a la familia Casa Real, ignoro si el cementerio mismo sería de propiedad municipal o particular de dicha familia, y por consiguiente con quién debo de tratar el asunto. Desde luego, ya comprendo que en este último caso tal vez no les sería posible acceder a los deseos de la Comisión y si es así tendré que estudiar la posibilidad de trasladar los restos a una tumba permanente en otro lugar.
Con mis gracias muy sinceras por todo lo que V.E. ha hecho para los restos de mi compatriota, y también en anticipación de este nuevo favor, me ofrezco de V.E. siempre su muy atento s. s.
q. e. s. m.
Firma del Consul"


7. Cónsul a Condesa 1952
El Consul británico comunica a a la Condesa de Casa Real, Mª Teresa de Elío, que un representante de la Comisión Imperial de Sepulturas de Guerra se dirige hacia Peña para colocar una lápida sobre la sepultura de Walker.

Consulado Británico Bilbao 14 julio 1952
Excelentísima Señora
En el cementerio de su propiedad de esa (Casa-Real) están enterrados los restos del aviador británico mister D.C.B. Walker caído durante la última Guerra Mundial.
La Comisión Imperial de Sepulturas de Guerra desearía, al igual que se ha hecho con otros aviadores también caídos y hallados en las costas del norte de España, colocar una lápida sobre la sepultura y arreglar ésta convenientemente, y a este efecto confiamos contar con el necesario beneplácito de V.E.
El portador de la presente mister J.R. Avery, y representante de la antedicha Comisión Imperial se dirige a esa (Casa-Real) a llevar a cabo el antedicho trabajo y espero de su amabilidad no haya por su parte inconveniente alguno. No me ha sido posible, por premura de tiempo, notificar a V.E. con anterioridad el viaje de Mr. Avery y le ruego encarecidamente se sirva disculparme por ello.
Anticipandole las más expresivas gracias por su atención, aprovecho con el mayor gusto la oportunidad para testimoniarle la consideración personal más distinguida y saludarle muy atentamente,
firma Cónsul de Su Majestad Británica
Señora Condesa de Casa-Real, Torre de Peña, Por Sangüesa, Navarra

8. Diario de Navarra 06.04.2018
Hace unos días, en Diario del Recuerdo de hace 50 años, aparecía el homenaje que el 06 de abril de 1968, se le hacía a Walker, el piloto británico que el 11 de noviembre (San Martín) de 1943 se estrelló con su avión Mosquito en Peña. Y allí lo enterraron.  
El pie de foto dice así: 
John Slessor, militar británico que viajó a Navarra para homenajear a un piloto británico fallecido en Peña durante la Segunda Guerra Mundial.  
Y la noticia:
Homenaje de Gran Bretaña a un piloto muerto en Peña
El teniente coronel John Slessor, agregado aéreo en la Embajada de Gran Bretaña en Madrid, viajó al deshabitado pueblo de Peña para, acompañado de miembros del Club Montañero de Sangüesa y otros del Club Deportivo Navarra, rendir un homenaje a la memoria del piloto de la RAF, capitán D. C. B. Walker, que en la Segunda Guerra Mundial se estrelló en Peña después de haber sido alcanzado su avión por las baterías antiaéreas alemanas en el sur de Francia. El acto tuvo lugar ante su tumba, visitada todos los años desde entonces, en Todos los Santos, por los citados montañeros.

9. Diario de Navarra 16-05-22
Nuevo reportaje, ahora de Javier Iborra con esta presentación:
Los países de la Commonwealth (Reino Unido y aliados) tienen 1.700.000 de sus muertos en las dos guerras mundiales repartidos en 23.000 cementerios por todo el mundo. Sólo uno de esos cementerios se encuentra en Navarra (Peña), y sólo uno de sus muertos se encuentra en él

Nota: todas las fotos de marco blanco son de Mendiak.net

lunes, 9 de abril de 2018

La misión del avión estrellado en Peña (Navarra)

Wing Commander Donald Cecil Broadbent Walker

En el testimonio de Gloria sobre el accidente del avión estrellado en Peña, por tres veces se hablaba de bombas e incluso se insinuaba dónde podían haber sido lanzadas:
  • “Ya había gente y la Guardia Civil, pero ya no dejaban acercarse a nadie, pues había varias bombas”
  • “ya que por lo visto traía la misión -así lo mostraban las bombas- de lanzarlas sobre parte de Francia”  
  • “y si han quitado las bombas que eran solo de (IC?)”
Ello ha llevado a algunas personas a dar por bueno dicho testimonio de una persona culta, sin duda, pero que no era especialista en el asunto.
Precisamente, ese mismo año de 1943, en febrero, se había encontrado en unas obras en la plaza del Vínculo una bomba sin explosionar de la Guerra Civil. Es lógico, pues, que la Guardia Civil de Cáseda y Sangüesa, que llegaron -como la testigo misma reconoce- antes que ella, acordonaran la zona y que, para mantener a la gente alejada, hablaran de una posible explosión.

Por eso me he puesto a indagar y en las páginas que he visto sobre el tema nadie afirma que el avión que pilotaba Walker tuviera la misión de bombardear objetivos militares y, menos, población civil.
Pero aún me da más seguridad el informe que la Guardia Civil de Cáseda remite al Gobierno civil de Navarra:

"El aparato era bimotor de observación especial"
Si el objetivo del avión de Walker no era bombardear, sino observar, ¿podemos saber qué misión concreta tenía encomendada?
Os parecerá mentira, pero he conseguido un trabajo que nos lo dice con pelos y señales. Lo tenía además bien cerca: en la Revista Pregón. Pero el problema que tienen esos documentos es que sólo aparece en los buscadores de internet el título. Por eso, para poner el documento completo al alcance de todo el mundo, voy a pegaros lo esencial.
Su autor es Miguel Javier Guelbenzu y el título "El eterno descanso del piloto inglés en el cementerio de Peña":

PEÑA, 11 DE NOVIEMBRE DE 1943

A las 11:13 horas (20) del 11 de noviembre de 1943 Walker y Crow despegaron en su Mosquito desde la base de RAF Benson. Algunos textos señalan que el plan de vuelo incluía sobrevolar y fotografiar las fortificaciones de Modane, en Rhóne-Alpes al sur de Francia(21). No es posible que fuera así, ya que en esa fecha la localidad sufrió un duro bombardeo por parte de la RAF: "Nuestros bombarderos han realizado un intenso ataque contra el centro ferroviario de Modane, ciudad fronteriza francesa próxima a la entrada del túnel de Mont Cenis. El cielo estaba despejado sobre el objetivo y las primeras informaciones indican que el ataque se llevó a cabo satisfactoriamente"(22). Generalmente, los reconocimientos aéreos sobre blancos destruidos se realizaban a partir del día siguiente al de la operación, como así ocurrió en aquella ocasión.

La localidad francesa de Modane y su estación ferroviaria antes 
y después del bombardeo del 11 de noviembre de 1943
Entonces, ¿Cuál fue el destino real del Mosquito de reconocimiento? La respuesta nos la dio Ross Sharp, director de Ingenería de The People's Mosquito(23), una organización británica sin ánimo de lucro dedicada a restaurar y devolver al aire aviones DH 98 Mosquito: "La misión consistía en evaluar el daño a varios objetivos en el sur de Francia, después de ataques realizados por los bombarderos Lancaster de la Royal Air Force. En particular, el equipo Mosquito debía prestar especial atención al viaducto de Anthéor cerca de Saint-Raphael, en la costa azul, que constituía un vínculo vital entre el sur de Francia e Italia"(24). El primer ataque al puente de Anthéor se había llevado a cabo la noche del 16 al 17 de septiembre de 1943 con 12 bombarderos británicos Lancaster que habían despegado de Blida en Argelia. Tras vo-lar sobre las olas cerca de 900 kilómetros erraron sus disparos, por lo que Walker y Crow solo pudieron confirmar que el puente se mantenía intacto. El mando alemán había evaluado adecuadamente el interés estratégico del viaducto y, en consecuencia, el litoral de la Cornisa de Oro francesa que va desde Saint-Raphaél a Théoule-sur-Mer, estaba plagado de baterías antiaéreas con proyectores muy potentes. El pequeño tamaño del blanco, además de la complicada aproximación final por encontrarse entre colinas escarpadas, obligaba a los aviones a volar muy alto o muy bajo, lo que afectaba a su precisión. El viaducto Anthéor no fue definitivamente destruido hasta la mañana del 15 de agosto de 1944(25)
El viaducto de Anthéor en la Cornisa de Oro íntegro y en el estado 
en que quedó tras su destrucción el 15 de agosto de 1944.
Después de tomar las fotografías, el Mosquito debía dirigirse a Gibraltar para repostar y retomar el vuelo hacia su base en el Reino Unido. Pero no tuvo suerte. Todo parece indicar que fue alcanzado por antiaéreos ubicados en la zona de Toulouse, perdiendo uno de los motores. 
Mosquito DH 98 en llamas tras estrellarse
Los daños parecían graves, por lo que la tripulación decidió atravesar los Pirineos y, probablemente, intentar un aterrizaje de emergencia en el aeródromo de Berdún (?), distante de Peña unos 50 kilómetros en línea recta. Era un campo de aviación que habían edificado los levantados en la Guerra Civil y, con toda seguridad, aparecería en las cartas de vuelo inglesas. Tal vez por la complicada gobernabilidad del aparato por los daños sufridos se desviaron de su primer objetivo, e intentaron llegar a alguna de las extensas llanuras cercanas al valle del Ebro para posarse allí. Sobrevolando ya la España neutral, el avión comenzó a arder, así que decidieron abandonar el aeroplano. El problema era que dejar la nave era algo muy complicado ya que por el diseño de la cabina, no era posible salir directamente del habitáculo. Había que dirigirse hacia la parte trasera de la aeronave por un estrecho pasadizo arrastrando el paracaídas pero sin colocárselo hasta llegar a una trampilla desde donde saltar una vez ajustada la tela: "El wingco [Walker] era una persona de porte atlético y como piloto tenía que esperar a que su navegante saliera primero, ya que los estrechos confines de la cabina no ofrecían otras opciones. En esa etapa nunca habían practicado con el paracaídas, ni tan siquiera mientras estaban con su avión en los hangares(26). En primer lugar se lanzó el copiloto Crow, que aterrizó cerca de Sos del Rey Católico sin dificultades. Walker se lanzó al vacío después, con tan mala fortuna que la seda se atascó en la cola del aparato que se estrelló sin que el piloto pudiera zafarse.

NOTAS
20 Royal Air Force Commands. Recuperado de http://www.rafcommands.com/forum/ showthread.php?16990-Wing-Commander-DONALD-CECIL-BROADBENT-WALKER-544-Sqdn&styleid= 3
21 J. Fernández Duro, La eterna soledad de un piloto de la RAF en Relatos de aviación. Anécdotas, cuentos e historias divertidas, La Felguera, Madrid, 2015, página 48.
22 EFE, La Guerra en el mar y el Aire en ABC (12de noviembre de 1943), página 9.
23 http://www.peoplesmosquito.org.uk/
24 Agradecemos a The People' s Mosquito las informaciones recibidas por correo electrónico el 25 de enero de 2017.
25 Anthéor passionnément! La guerre á Anthéor. Recuperado de https://antheortr/ antheor-2/histoire/la-guerre/
26 Ronald H. Foster DFC CDG, Focus on Europe. A photo-reconnaissance mosquito pilot at war, 1943-1945. The crowood press, Cambridge, 2004. págs 33 y 34.

En resumen:
Mapa con los posibles desplazamientos del vuelo de Walker y Crow. En color azul
 el itinerario más improbable, pasando por Modane para dirigirse después hacia 
Anthéor. En rojo, el vuelo desde Benson a Anthéor y Peña

sábado, 7 de abril de 2018

Peña, 11-XI-1943 Queridísima madre...

No hay palabras para expresar lo que se siente. Sólo una: ¡PEÑA!
Fue un 11 de noviembre de 1943, hace ahora 75 años. Peña celebraba a San Martín, su patrón, cuando, tras la Misa Mayor, escucharon un ruido proveniente del cielo. Al alzar la vista, vieron horrorizados que a un avión le seguía una larga estela de humo...

El 6 de abril del 18, en Diario del Recuerdo de hace 50 años, aparecía el homenaje que ese día de 1968, se le hacía a Walker, el piloto británico que el 11 de noviembre (San Martín) de 1943 se estrelló con su avión Mosquito en Peña. Y allí lo enterraron.
Peña siempre ha sido un imán para mí, especialmente después de que hace unos 30 años me hice con una casa en Gallipienzo desde la que se veía el roquedo sobre el que está enclavado (nunca mejor dicho) el pueblo. Fui decenas de veces, pateé sus ruinas, subí al cementerio y puse ramas de boj en las tumbas, incluida la de Donald Cecil.
Peña, desde Gallipienzo (pincha)
La primera entrada que hice en este blog, en 2008, hace ya 10 años, se titula "La última maestra de Peña". Os aconsejo que la leáis porque lo que vais a ver hoy parece una continuación, pero real, de esa entrada imaginaria. He estado en un tris de presentar la carta que vais a leer -de un testigo directo del accidente del avión- como si fuera de la maestra de Peña, doña Benigna, y dirigida a la maestra de Gallipienzo, doña Blasa. La verdad es que le iba como anillo al dedo. 
Pero siendo un documento auténtico y que no es mío, lo correcto es presentarlo como propiedad de quien lo recogió: Mikel Navarro Ayensa.
Lo que a mí ha llegado es una fotografía, y me las he visto para pasar la imagen a texto. De hecho hay algunas partes (por ejemplo, la firma, Julia?) que no acabo de pillar. Quizás vosotros me podáis ayudar.
Actualización 14.01.19
Y llegó en nuestra ayuda David Marañón. Me dice: "La carta está escrita por Doña Gloria Elio. Esta dirigida a su madre Doña Mª Luisa, propietaria de la finca. El Gabriel que cita es su marido Don Gabriel Ybarra.". Así pues, corrijo Julia? por Gloria. Mil gracias, David.

Es una carta de Gloria a su madre, escrita en Torre  de Peña (debajo de Peña, al norte) al terminar la jornada de fiesta mayor de San Martín, el 11-XI- 1943 (así escribíamos antes las fechas). Gloria, ya lo veréis, es una persona culta (podría ser perfectamente doña Benigna, ¡cachis!) y lo que cuenta está escrito todavía con la impresión de lo que acaba de ver.
Es un testimonio impresionante:

Torre de Peña -11 – XI - 1943
Queridísima madre:
¡Qué día más pródigo en acontecimientos el de hoy!!
Haz favor de pinchar
Con un sol bueno salimos esta mañana Gabriel y yo montados en los caballos; llegamos a Peña, donde había un gran gentío (recordemos que era el día del patrono, San Martín de Tours) y, después de descansar un rato, pasamos a la iglesia donde hubo gran misa y sermón, todo ello oficiado por el Cura de Rocaforte; a la salida y después de saludar a toda la gente, le invitamos a almorzar al párroco y con él salimos por el portillo que da salida al atajo.
Andaba -por variar- mucho viento y al bajar por el camino, junto a la mole del Castillo, dice el cura: “¡cuánto ruido hace el viento aquí!”. Sorprendido, atendió Gabriel y enseguida exclamó: “¡un avión!”.
Miramos todos hacia arriba; había justo una nube alargada, ligera, y a los breves momentos de mirar hacia el cielo, vemos salir de dicha nube un gran avión. Y cuál es nuestro espanto al advertir que le seguía una larga estela de humo detrás!!!
El avión bajaba a gran velocidad. Hubo un momento que se enderezó, pero bruscamente dio la vuelta, con lo cual pudimos advertir que era bimotor o trimotor y con gran estela de humo entraba en barrena y picaba hacia Verduces, desapareciendo detrás de ese monte y oyéndose a los pocos segundos una explosión tremenda, seguida de una nube enorme negra!!

Volvimos corriendo a pasar el portillo y nos encontramos a los peñuscos (gentilicio de los de Peña) mirando con horror el espectáculo y señalándonos un paracaídas que, muy alto en el cielo, se balanceaba por la sierra en dirección a Sos (al este del mapa).
Alguno fue hacia allí, pero lo interesante era ir al lugar del accidente, por si había habido alguna víctima. Rápidamente nos dirigimos todos y, después de una media hora de marcha, llegamos al sitio, encontrándonos que se trataba de un avión enorme y completamente destrozado; había tropezado contra una ladera y de allí había pasado a la de detrás, de forma que una val (un valle) se hallaba completamente llena de toda clase de despojos del avión y bastante humo.
Ya había gente y la Guardia Civil, pero ya no dejaban acercarse a nadie, pues había varias bombas* y, lo que es más terrible y que todos nos temíamos, un cadáver completamente carbonizado y destrozado, con el paracaídas desplegado junto a él. Figúrate la impresión que nos hizo a todos.
[Contra lo que dice Julia, la testigo del avión estrellado en Peña (Navarra), éste no llevaba bombas, sino que su misión era de observación. Veámoslo con detalle en La misión del avión estrellado en Peña (Navarra)]
Por las numerosísimos mapas y algún libro, observamos que se trataba de un avión inglés; traía los mapas del paso del Canal de la Mancha y uno del Bearne, ya que por lo visto traía la misión -así lo mostraban las bombas- de lanzarlas sobre parte de Francia.
¿Que les habría pasado, antiaéreos o avería? La cosa es que ese infeliz ha desaparecido para los suyos y que los demás -pues ese tipo de aparato lleva más de 2 tripulantes- ¿por donde habrán caído y cómo?
No te puedes imaginar la extensión tan grande que ocupaban todos los pedazos. Y se figura una (?) que el avión debió de dar un par de vueltas de campana. Fíjate por dónde, en este lugar tan apartado de todo, debíamos de ver uno de los horrores de esta guerra.
Esperamos con impaciencia el día de mañana, primero, para volver allí y poder recoger algo de papeles, mapas y si han quitado las bombas que eran solo de (IC?), mirar por dónde están los motores y luego, que nos figuramos que habrá movimiento de gente, aunque no sea nada más que el Juzgado a levantar los pedazos de ese pobre hombre que, me figuro, que habrá que enterrar en el cementerio de Peña.
El Niño y la señorita lo vieron perfectamente caer. Ya ves qué epílogo tan trágico ha tenido el día de San Martín! Lo que habrá sentido José María no haber querido aceptar nuestra invitación... Toda la tarde ha estado gente viniendo y por supuesto que Caseda se había desplazado entero.
Almorzamos con nuestro cura tardísimo
Falta algún trozo. Al principio hay unas líneas manuscritas que podrían ser el final (está la firma: Gloria). Yo entiendo esto: 
sucesos, ni acontecimientos inesperados en estas latitudes.
Cuideseme de que todo le haga bien. ¡Que horror (?) de guerra. Un abrazo de Gloria

Hasta aquí es el testimonio. Si alguien quiere ayudarme, puede descargarse el original en:

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La última maestra de Peña

... giré la vista hacia el norte y ¡allí estaba!: encima de una roca inmensa...
Aunque tenía la certeza de que Doña Benigna ya habría muerto hace tiempo, llevaba conmigo la carta que había encontrado en el desván. Estaba, junto con otras cartas anteriores, rodeada por una goma, al lado de un viejo libro, de una enciclopedia, de esas que de niños se usaban en la escuela.
Había comprado en Gallipienzo la casa de la maestra. En aquella casa había muchos libros de la escuela, cuadernos de ortografía y hasta pizarras que usaban los niños. Muchas veces los había ojeado y había recordado mis tiempos de escolar, el tintero en el agujero de la mesa, la estufa, el mapa de España, el Ángelus, las tablas de multiplicar, las canciones.
Haz favor de pinchar sobre la imagen de la escuela de Bétera
Aquella carta nunca llegó a su destino. Doña Blasa, así la llamaban en el pueblo, murió repentinamente y quién recogió la carta no se molestó en hacérsela llegar a su destinataria, Doña Benigna, la maestra de Peña. Pero, al menos, la guardó en el desván con el resto de sus escasas pertenencias. Y nadie había vivido allí hasta que yo compré la casa. Así que encontré intactos todos aquellos papeles que para mí eran un tesoro.
En la carta Doña Blasa le contaba a Doña Benigna que no se encontraba muy bien y que ya no se sentía con fuerzas ni humor para resolver el problema y el acertijo que le había enviado en una carta anterior. Las dos amigas, maestras ambas, además de contarse sus cosas, solían ponerse problemas en su correspondencia. Leyendo las cartas de Doña Benigna me quedé prendado, además de por la letra tan bonita que tenía la maestra de Peña, por la agudeza intelectual que tenían los problemas, inventados al parecer por ella, que le planteaba a su amiga.
No sé qué tienen los papeles viejos, pero uno enseguida quiere ponerles cara a quienes los han escrito y se siente identificado con quienes en ellos aparecen. ¿Quién sería Doña Benigna, cómo sería el pueblo de Peña que veía en la lejanía desde mi misma casa...? Así que, en la primera oportunidad, cogí mi flamante Dos Caballos y me dirigí hacia allì, por si en ese pueblo encontraba algún indicio de la que fue su maestra. El pueblo había sido abandonado hacía algunos años (a mediados de los 50) y, quizás, Doña Benigna estuviera enterrada en su cementerio. Dejé el coche en Torre y, al pasar junto a su ermita, me llamaron la atención unas estelas, provenientes del pueblo de Peña, que habían sido bajadas hasta allí. Miré y remiré, pero no encontré en ellas ni rastro de Doña Benigna. Así que seguí la Cañada de los Roncaleses hacia Peña.
La subida se me hizo dura. El asma no me dejaba respirar, y contemplar el paisaje era una buena excusa para parar y tomar un poco de aire.
Por fin, en un recodo, giré la vista hacia el norte y ¡allí estaba!: encima de una roca inmensa, de una sola pieza, (luego comprobé que era una pudinga) apareció el pueblo con su muralla y su torreón. Muy pocas casas permanecían en pie. Me hice muchas preguntas: ¿cómo podría sobrevivir aquella gente, sin tierras de cultivo, sin contacto cercano con la gente de la llanura? Quizás con la ganadería, con las cabras, rebaños de ovejas... Luego leí que ya estaban catalogados en Peña talleres de sílex del paleolítico. Es admirable cómo pudieron adaptarse a esas condiciones, durante miles de años, toda la cadena de generaciones de nuestros antepasados.
La entrada sur del pueblo hace que uno entienda por qué Peña fue una fortaleza. Entre la muralla y el precipicio no hay más remedio que pasar por debajo del arco, expuesto a lo que podía caerte desde los matacanes. Estuve mirando por las ruinas, queriendo encontrar algún rastro de la escuela. Pero, en vano. Así que decidí volver sobre mis pasos hasta el arco de entrada y subir al cementerio.
En una carta (Actualización 06.04.18 He encontrado una carta que bien podría ser la que aquí se comenta) Doña Benigna le contaba a Doña Blasa que un domingo 11 de noviembre de 1943, a la salida de misa, oyeron un gran estruendo y vieron caer un avión muy cerca del pueblo. Ella misma organizó a los hombres para que fueran a socorrer a las posibles víctimas y apagar el incendio. Encontraron al piloto, ya muerto, y le dieron sepultura. Desde entonces, los domingos después de misa, la maestra subía hasta el cementerio, limpiaba un poco todo y ponía unas flores en la tumba del inglés, como se empezó a llamar cuando miembros del ejército británico (punto 8) colocaron una lápida en la tumba de aquel joven.
La cuesta era muy empinada. Me imaginaba cómo harían para subir a los muertos hasta allí. Seguramente con algún burro. Llegué sofocado hasta el cementerio. La puerta de madera chirrió y se atascó un par de veces hasta que pude abrirla.
Efectivamente, allí estaba la tumba del inglés. Tenía puestas unas, ya secas, ramitas de boj. Leí la lápida y me traduje malamente lo que en ella ponía. Y le puse unas ramas nuevas.
Había otras lápidas rotas por el suelo y alguna estela incrustada en el muro, pero ni rastro de Doña Benigna.
Gentileza de Iñaki Ustárroz
Ya me iba, cuando un mirlo salió gritando escandalosamente del interior de unas espesas zarzas en una esquina del cementerio. Me asusté y me quedé mirando. Enseguida volvió y se metió por donde había salido: una especie de túnel bajo las matas. Me agaché y, al final del corredor, vislumbré lo que podría ser una tumba.
Saqué de la mochila el chubasquero y me puse los guantes de trabajo. Reptando, fui apartando los pinchos hasta llegar a los restos de una lápida. Reuniendo los trozos conseguí formar la lápida más increíble que jamás había visto:

Aquí yago yo, Benigna Landa,
maestra que he sido, durante
los dos últimos tercios de mi vida,
de este pueblo de Peña.
He dejado este mundo en 1950,
cuando tenía la edad de las dos
últimas cifras del año en que nací. (1)

¡¡¡Genio y figura!!!

NOTA DEL AUTOR: Se trata de un acertijo novelado. He tenido noticia de que algunas personas han ido a Peña buscando la tumba de Doña Benigna. Pido disculpas por no haberlo dado a entender más claramente. Aunque, dicho sea en mi descargo, siempre, con cualquier excusa, aunque sea un poco engañado, merece la pena subir a Peña. De todas formas, que quede claro: la tumba de Doña Benigna ni existe ni existió. Mira, por gentileza de Jesús Eslava, algunos datos de Peña de 1944:

(1) Doña Benigna murió en 1950 con 75 años, las dos últimas cifras del año en que nació: 1875

Nota: Si deseas ver más acertijos y problemas...

Mikel Navarro me señala este vídeo de Cuarto Milenio en el que Peña es el tema central:

Es increíble la cantidad de datos que he conseguido sobre la historia del avión estrellado en Peña. Para ver todas las entradas, pincha en la Etiqueta "Peña"