Mostrando entradas con la etiqueta Espíritu de Ermua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Espíritu de Ermua. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de julio de 2026

M.A. Blanco, de 29 años, hace 29 años

Aurelio (tío de Miguel Ángel)  con una nieta en el panteón familiar
Miguel Ángel Blanco tenía 29 años cuando lo asesinaron, hace ahora 29 años. Su secuestro y asesinato, a cámara lenta, supuso un antes y un después. Miles, millones de personas que hasta entonces habían vivido indiferentes o con un rechazo superficial a ETA se movilizaron y ofrecieron sus nucas en lugar de la de Miguel Ángel. La Ertzaintza, en el País Vasco, y la Policía Nacional en Navarra tuvieron que defender las sedes de Herri Batasuna porque los ciudadanos, indignados, las asaltaban. Uno de los episodios más recordados tuvo lugar frente a la sede de HB en la calle Urbieta de San Sebastián. Allí, los ertzainas se despojaron de sus capuchas ante los manifestantes, marcando un punto de inflexión en la respuesta social contra el terrorismo.
Esos días nació el Espíritu de Ermua, la unidad de acción de todas las fuerzas democráticas frente al terrorismo. Pero enseguida afloraron las discrepancias y esa unidad se disolvió como un azucarillo. El PNV pronto se dio cuenta de que así no podía seguir recogiendo nueces y junto con el Partido Socialista alimentaron el, mal llamado,  ‘proceso de paz’ que exigía la negociación con ETA, la legalización de Batasuna y las concesiones políticas. La puntilla se la ha dado Sánchez y sus pactos secretos ("presos por presupuestos") con los verdugos de Miguel Ángel Blanco.
Chelo y Miguel, en la tumba de su hijo en Ermua, antes de 2007
Ellos, una vez superado el susto inicial, siguieron a lo suyo, cometiendo atentados que no suscitaran tanto rechazo social. Y se sacaron la espina consiguiendo que en 2007 la familia, harta de tanto ataque, se llevara a Orense los restos de Miguel Ángel.

Comentario de Carmelo
Cementerio de Faramontaos, en A Merca (Orense)
Carmelo me ha enviado su experiencia de lo que vivimos aquellos días. Si alguien desea contar su experiencia, puede poner un comentario:
Hola Pachi: que tal van los Sanfermines? Espero que muy bien.
"No pasa una semana sin que alguien le ponga flores"
(como en Ermua, pero al revés)
Te mando este recuerdo, y a otros amigos también, para que no olvidemos la actitud macabra y miserable de estos asesinos de Miguel Ángel Blanco.
El día anterior y el del asesinato me encontraba con mi familia en un hotel de Menorca, pendiente en todo momento de la decisión que posteriormente adoptaron con la mayor cobardía los asesinos etarras.
2 días después seguíamos pendientes de la TV sin movernos de la habitación, hasta que se oyó un disparo que nos encogió el alma a mi mujer y a mí; eso que sonó por la TV, era el disparo que cobardemente descerrajaron en la cabeza de un político de raza, con clase, espíritu y cargado de fuerza por defender la comunidad vascongada.
En ese momento ya no pude más por la tensión y la descargué llorando durante mucho rato, hasta que pude moverme y retomar nuestras vacaciones rotas por estos miserables asesinos.
Que dios tenga en su gloria a Miguel Ángel y  preparé a los cobardes que lo asesinaron la acogida que merecen.
Un abrazo Pachi

miércoles, 12 de julio de 2017

¿Quiénes levantamos unas manos blancas?

Miguel Ángel, sigues vivo
Quiero pensar que, cuando el grupo chantreano Barricada compuso en 1986 “No hay tregua”, no estaba pensando en ETA ni en García Gaztelu, Txapote, el asesino de Miguel Ángel Blanco.
Quiero pensar que, quienes, en la madrugada de ayer, en un bar de Jarauta, corearon esa odiosa frase “…pero alguien debe tirar de gatillo”, con la aún más odiosa aclamación de “¡¡¡ETA, ETA, ETA, ETA, ETA!!!”, no llevaban la ‘manita’ de “No a las agresiones sexistas”, y lo hacían bajo la exclusiva influencia del alcohol.
Quiero pensar que, en aquellos Sanfermines de 1997, los indignados por el asesinato de Miguel Ángel Blanco fueron tan numerosos que nuestro actual alcalde y nuestra presidenta del Gobierno levantaron con sinceridad las manos blancas.
Quiero pensar que ese Espíritu de Ermua sigue todavía vivo y sigue siendo el motor de nuestra lucha diaria por acabar con ETA en el plano político y social. En el militar, -a pesar de su teoría del "eterno empate"- ya fue vencida.
En Etxarri Aranatz, renovando el Espíritu de Ermua en casa de los Ulayar
"¿Alguien de Podemos levantó una mano blanca?"   por Antonio Pérez de Henares
Fue hace 20 años cuando el pueblo español se enfrentó al terror de ETA y lo derrotó en las calles, levantando sus manos blancas hacia el cielo, clamando por la liberación de un joven Miguel Ángel Blanco al que asesinaron ejecutándolo de dos tiros en la nuca, de rodillas, maniatado con alambres. Todos tenemos memoria de aquellos días, todos recordamos lo que hicimos, lo que sentimos y sufrimos. Hasta los muy jóvenes entonces, hasta los que eran niños. Fue tal la intensidad, el drama, la emoción colectiva que aquello, lo comprobamos hoy, aunque pueda suponerse definitivamente diluido, sigue profundamente vivo en nuestro recuerdo. 
Puerta del Ayuntamiento de Pamplona
Todos sabemos qué hicimos durante aquellos trágicos días de julio de 1997. También sabemos lo que los cómplices de ETA hicieron. Se escondieron en sus madrigueras. Pedían incluso protección a quienes dos minutos antes llamaban “txakurra” (perro), que es su manera de mentar a la policía. Cerraron las herrikotabernas y procuraron no asomar el morro por ningún lado. Pero se guardaron muy mucho de levantar la voz siquiera para pedir a ETA su liberación, y tras el asesinato tampoco hubo condena alguna excepto la consabida apelación genérica, mezquina y repugnante al cese de toda violencia. Como si no hubiera diferencia entre aquel a quien obligaban a poner la nuca y quien apretaba el gatillo de la pistola. 
Lidia Biurrun (IU), Pascal (PSN) y Chorraut (CDN)
Los dirigentes podemitas no se han recatado nunca, aunque procuran que no se sepa mucho, y hurtan el cuerpo si vienen mal dadas, en abrazar a quienes ahora son los herederos directos y confesos de aquellos filoetarras. Otegui es su aliado y su héroe. Iglesias ha expresado una y otra vez no solo sus simpatías sino su alianza y sintonía y alabado en sus reuniones y conclaves conjuntos su táctica y estrategia contra el “Régimen del 78”.   
Y hoy es pertinente una pregunta, a la que dudo que respondan excepto con alguno de sus mítines genéricos de cuando la verdad, no solo les incomoda, sino que han de esconderla porque saben que les avergüenza. Todos sabemos que hicimos. Y ellos, ¿qué hicieron? Algunos dirán que no estaban en edad, aunque hasta los muy jóvenes si la tuvieron, para salir a clamar por la vida de otro joven secuestrado, pero otros son ya talluditos y sí la tenían de sobra. ¿Alguno de los dirigentes de Podemos levantó una mano blanca? ¿Alguno salió a la calle, en cualquiera de las ciudades y pueblos de España, a gritar que no le asesinaran? ¿Lo hizo Monedero -34 años-, o Bescansa -26 años-, o Iglesias -a punto de cumplir los 19-? ¿Estuvieron junto a todos los que en verdad creen y respetan los Derechos Humanos y el más primordial de todos, el de la vida y, a los que defendieron la democracia contra el terror? ¿O estuvieron escondidos en sus covachas, callados y rumiando, como sus amigos filoetarras?     Los dirigentes podemitas no se han recatado nunca en abrazar a quienes ahora son los herederos directos y confesos de aquellos filoetarras.
Antonio Pérez de Henares es comentarista político