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lunes, 18 de mayo de 2020

Vuelta del Castillo (Arazuri PCB)

No he podido evitar compararla con la actualidad (gira 360º)
¿Por qué "Vuelta del Castillo"? ¿Por qué "Plaza del Castillo"? ¿De qué castillos? ¿Dónde estaba el «Juego de Pelota»? ¿Glasis o glacis? ¿Qué es un poliorceta? ¿Y un manteísta? 
Te sorprenderás de lo que se puede aprender de Pamplona de la mano de Arazuri

Vuelta del Castillo
Desde el siglo XVII, uno de los paseos predilectos de los pamploneses ha sido el de «dar la Vuelta del Castillo», o sea, circundar la Ciudadela por sus glacis (hemeroteca DN 1903-50, "glasis" gana por 3-1). Más de uno pensará que se debía haber llamado «Vuelta de la Ciudadela» en vez de «Vuelta del Castillo», pero hay que tener en cuenta que esta fortaleza desde sus principios se denominó «castillo nuevo», para diferenciarlo del «castillo viejo» o castillo donde cayó herido Iñigo de Loyola, situado en el lugar en que hoy está el palacio de la Diputación Foral. A su vez, este castillo, cuando se levantó en la segunda década del XVI, se le llamó «Nuevo» para diferenciarlo del «Viejo», construído (esquina del Tropicana) por el rey de Navarra Luis el Hutin entre 1308 y 1310 . Por éste último se llamó Plaza del Castillo Viejo a nuestra singular plaza. 

La Ciudadela. En la sexta década del siglo XVI, y por encargo de aquel nuestro rey Felipe II, el ingeniero y capitán Fratín, llamado Jacobo Palearo o Paleazzo, hizo las trazas de esta nueva fortaleza en colaboración del Virrey Vespasiano Gonzaga y Colonna, duque de Trayecto y marqués de Sabioneda, competente poliorceta
Al hacer el proyecto, se vio que en su recinto iban a quedar incluídas dos iglesias extramurales, la de San Antón y la de San Lázaro. La primera se pudo conservar por quedar incluída dentro de uno de los baluartes, al que por ello se denominó de San Antón; la de San Lázaro fue preciso derribar para levantar el baluarte de la Victoria. Precisamente estos dos baluartes fueron derribados por la Ley del 22 de agosto de 1888 para edificar el primer Ensanche de la ciudad, hoy Ensanche Viejo. La Ciudadela, que constaba de cinco baluartes, al ser mutilada quedó como en la actualidad, con tres que se llaman Real, Santiago y Santa María. 
La inauguración del nuevo castillo tuvo lugar el 11 de julio de 1571. Dijo la misa el obispo de Pamplona don Diego Ramírez. Terminado el santo sacrificio, el obispo, en compañía de toda la clerecía y de todos los frailes de los monasterios de la ciudad, acudieron en solemne procesión a la bendición de las obras de la nueva fortaleza.
1953 vista aérea Ciudadela
El 28 de octubre de 1571, día del Bienaventurado evangelista y apostol San Lucas, el señor don Vespasiano Gonzaga hizo entrar y puso la primera guarnición en la Ciudadela de Pamplona, a la Compañía del capitán Alonso de Cosgaya. 
La Ciudadela se concluyó hacia 1648, pero antes de su terminación y por influencias de Vauban, entre 1644 y 1685, se completó con rebellines (en español antiguo) o medias lunas las defensas exteriores de la fortaleza. 
Del mismo modo que en la segunda mitad del siglo XVI se aprovecharon los materiales del castillo viejo para construir el nuevo, al levantar la Ciudadela se utilizaron las piedras del otro castillo. Así, hay datos de 1590 sobre el castillo viejo «...que se iba desmochando por un continuo despojo de materiales hacia el castillo nuevo».
Enrique Cock escribió en 1592: «...hubo otro castillo viejo que ya va casi asolado y no es de provecho». 
Por la Puerta del Socorro entraron
Como dato anecdótico diremos que la Ciudadela fue desde el siglo XVIII utilizada como prisión de hombres ilustres. Entre los personajes célebres que padecieron entre sus muros las angustias de la soledad y el encierro, figuran el Ministro Urquijo, el marqués de Leganés, el poeta Quintana, el conde de Floridablanca, el Virrey duque de San Carlos, el noveno duque de Medinaceli (que murió en ella), Tadeo Calomarde, Alberto Lista, el conde de Requena y otros muchos más.
En 1808, en la Guerra de la Independencia, la Ciudadela fue ocupada arteramente por las tropas del general francés D'Armagnac el 17 de febrero al aproximarse a por sus raciones de pan a la Ciudadela las tropas de los regimientos del 15, 47 y 70 de Infantería así como el Escuadrón 5.° de Cazadores del Mariscal Bessieres, simulando jugar con bolas de nieve, se aproximaron al cuerpo de guardia y aprovechando la sorpresa y con las armas escondidas debajo de los capotes, se apoderaron de la fortaleza. 

1915 en el Fuerte del Príncipe (luego Ruiz de Alda)
Hípica en la Vuelta del Castillo. Con motivo del Centenario de las Navas de Tolosa, en 1912, se celebraron pruebas hípicas en la Vuelta del Castillo. El premio «Pamplona», dotado con 1.000 ptas. fue ganado por el caballo «Gratitus» montado por Gustavo G. Spencer. Tomaron parte en la prueba «Nacional», el que luego sería famoso rejoneador Antonio Cañero y el padre del célebre jinete Goyoaga. En aquellas pruebas asistió el rey don Alfonso XIII el 17 de julio. Para completar datos sobre hípica en Pamplona, diremos que después de varios años de celebrarse concursos y pruebas hípicas en la Vuelta del Castillo (se celebraban en la zona hoy frontal con el final de la calle Yanguas y Miranda), se trasladaron al Fuerte del Príncipe (actualmente estadio Ruiz de Alda), en donde en 1925 el Regimiento de Almansa conmemoró la festividad de Santiago Apostol, con pruebas de saltos de obstáculos. Posteriormente, las pruebas hípicas se realizaron en el Club de Tenis, entre 1947-63 (las de 1959 fueron suspendidas). 

La Vuelta del Castillo como campo de aviación. Nuestro inolvidable amigo José M.a Iribarren escribió en Batiburrillo Navarro lo siguiente: 
«En los días 16 y 18 de julio del año 12, con asistencia de S.M. el Rey y en un campo situado donde hoy está la Misericordia, se celebraron en Pamplona dos festivales de aviación. Tomaron parte en ellos Vedrines, vencedor de la carrera París-Madrid, Leoncio Garnier, el español Loygorri y una bella aviadora, mademoiselle Driancourt. Hubo concursos de duración y aterrizaje, de habilidad, de lanzamiento y altura. Vedrines logró elevarse a 310 metros y las pruebas abundaron en accidentes Valía la silla tres pesetas». 

La Ciudadela pasa al ayuntamiento. Al fondo, el cuerpo
de guardia y el cuartel desaparecido. 1966/ J. Galle
La Ciudadela para Pamplona. El uno de diciembre de 1964, en la sesión plenaria del Ayuntamiento bajo la presidencia del Gobernador Civil de Navarra don Jesús López Cancio, acompañado por el General Gobernador Militar don Antonio Miranda Guerra, tuvo lugar la cesión de terrenos propiedad del Ramo de Ejército a la Ciudad. El documento de cesión fue firmado por el Alcalde don Juan Miguel Arrieta y por el General don Rodolfo Estella, Director Gerente de la Junta Central de Acuartelamientos. 
El 23 de julio de 1966 tuvo lugar el acto solemne de la entrega de la Ciudadela por el Ejército. El acto estuvo presidido por el Gobernador Militar de Navarra General don Ramiro Lago García y por el Alcalde Pamplona, don Juan Miguel Arrieta. 

Accidente VdelC Galle 1932
Vuelta del Castillo. De siempre, los glacis de la Ciudadela se han llamado Vuelta del Castillo, pero la carretera que los circunda, hace varios años que se llamaba Carretera de Circunvalación; para suprimir este absurdo dualismo, el Pleno del 29 de febrero de 1972, acordó dar el nombre de Vuelta del Castillo a la Carretera de Circunvalación, en su tramo comprendido entre la plaza de Juan XXIII y la plaza de los Fueros. 

Casa de Misericordia. Esta Institución fue fundada en 1692 por iniciativa del Ayuntamiento con la idea de «...recoger a los mendigos y pordioseros que, vagabundeando de puerta en puerta, no viven cristianamente, la mayor parte de ellos por desconocer la doctrina cristiana y los artículos de nuestra santa fe».
Con esta idea inicial y con el concurso de las autoridades, cabildo catedral, órdenes religiosas y vecinos de la ciudad, se inició, en 1702, la construcción de un gran caserón llamado por los pamploneses la «Meca», donde hoy está el Paseo de Sarasate, comprendiendo los terrenos hoy ocupados por el primer tramo de García Castañón hasta su cruce con Fernández Arenas, la casa número 7 del dicho paseo, el cine Príncipe de Viana, Caja de Ahorros Municipal, y las casas número 1 de García Castañón y 4 de Fernández Arenas. Aquel gran edificio fue inaugurado el 15 de agosto de 1706, bajo la advocación de nuestra Señora de la Misericordia. Bendijo dicho establecimiento el obispo don Juan Iñiguez de Arnedo, estando presentes en dicho acto las autoridades y el virrey, señor marqués de Solera. 
Para su sostenimiento se obtuvieron suscripciones de muchos pamploneses y de todas las órdenes religiosas, que aportaban anualmente sus limosnas en harina, pan, legumbres, patatas y trigo. 
Aún contando con estas aportaciones, el sostenimiento de esta Institución resultó más difícil de lo que en principio parecía, viéndose obligados a instalar un taller de pelairía para obtener algunos ingresos.
Al correr de los años hubo épocas en que la situación económica llegó a ser bastante precaria, como ocurrió en el último tercio del siglo XVIII, en el que el Ayuntamiento para obtener ingresos constantes acordó el 28 de febrero de 1777, «...que, a espaldas de la Casa de Misericordia, en el sitio que hay contra la tapia de los patios de aquélla, el cual, por no ser útil para otro efecto, ha solido servir de taller de canteros, se construya un juego formal de trinquete para la pública diversión, y que el producto que rindiese se refunda en beneficio... etc.». Este fue el origen del «Juego de Pelota», cuya entrada estaba por la antigua calle de San Ignacio y que aún recuerdan muchos pamploneses. Del mismo modo que se construyó este frontón se hizo posteriormente la Plaza de Toros, que hoy día, afortunadamente, deja abundantes beneficios (no tantos como muchos creen) para la Santa Casa. 
Como curiosidad hemos recogido las prohibiciones que se imponían en dicho frontón a los gramáticos para jugar o ver jugar; a los criados de los comerciantes, a los que sólo se les permitía la entrada los días festivos a partir de las dos de la tarde; a los licenciados manteístas los días de estudio, y a los sirvientes de las curias sólo se les dejaba entrar los días festivos y los días de tribunal de 1 a 2 y de 5 de la tarde en adelante. 
La Meca en la Vuelta del Castillo
La explotación del frontón no parece dió muchos beneficios pues en 1797 la Santa Casa hubo de pedir un préstamo con la garantía de 62 obligaciones del Banco Nacional de San Carlos que poseía por donación de un alma caritativa. En 1801, el conde de Agramonte hizo una exposición detallada de la angustiosa situación económica del establecimiento. 
A pesar de lo dicho, nuestra «Meca» supo vencer y llegar, cumpliendo su santa misión, al día 17 de septiembre de 1924, en que trasladó a todos sus asilados al Hospital de Barañain hasta el 19 de enero de 1932, en que se instaló definitivamente en su actual edificio, Pamplona. Calles y Barrios hoy en vías de renovación en la Vuelta del Castillo. El proyecto del nuevo edificio corrió a cargo de don Victor Eusa, y fue inaugurado y bendecido por el Dr. don Luciano Pérez Platero, obispo de Segovia. 
Fiacro Iraizoz escribió en julio de 1903 los siguientes versos: 
ANTE LA «CASA MISERICORDIA» 
¡ Asilo bienhechor!...¡ Santo retiro! 
¡ Con qué veneración tus puertas miro! 
¿Quién sabe si serás mi albergue ansiado? 
cuando allá en mi vejez, con mano inquieta, 
llame a tu puerta pobre y olvidado!... 
Para llegar a tí, ya llevo andado 
la mitad del camino... ¡Soy poeta!
Fiacro Iraizoz  julio de 1903
Fotos de la calle Vuelta del Castillo, comentadas por Arazuri (PCB)
Año 1905. Ferial de ganado en la Vuelta del Castillo.
Al fondo los cuarteles de Infantería e Intendencia.







lunes, 18 de enero de 2016

Iñaki con La Pamplonesa: ¡Inmenso!


Alguno me llamará exagerado, pero ayer domingo fue un día grande para Pamplona, uno de esos días que hacen Ciudad, que hacen a Pamplona -como muy bien ha dicho Miguel Ángel Alústiza- más amable, más acogedora. Nos ha hecho sentirnos orgullosos de ser pamploneses.
No ha sido debido a confluencias astrales, ni al determinismo del destino o de la suerte. Ha sido todo obra humana, debido a las decisiones de personas y entidades muy concretas: La Pamplonesa (Jesús Garisoain en la dirección, Ángel Ochotorena, armonización), Iñaki Lacunza (composición y voz) y la Casa de Misericordia (organización y presentación de Miguel Ángel) nos han dado un día memorable.
Todo empezó cuando -hace ya algunos años- Iñaki puso en una partitura lo que todos sentimos hacia La Pamplonesa, pero que no sabemos expresarlo tan bien como él. Desde entonces, no ha habido celebración en la que no se haya cantado Pamplonesa
No hace mucho, Ángel Ochotorena -en su afán de sacar a la banda a la calle- le preguntó a Iñaki qué le parecía si preparaba un arreglo para que cantara con ellos la canción que les dedicó. Iñaki -que es más bien dicharachero- se quedó mudo, sin palabras, y sólo acertó a levantarse la manga de la camisa y enseñarle los pelos del brazo como escarpias. ¿Te vale con esto?- acertó a decir.
Jesús Garisoain, tras la actuación conjunta, nos explicó -como luego vereís- que la canción de Iñaki les tocó la fibra porque ellos también necesitan que Pamplona les demuestre su cariño.
Ahí, pues, queda eso.
Hoy toca los vídeos de la actuación conjunta. Mañana subiré los correspondientes a la actuación en solitario y específica de La Pamplonesa.
Por cierto, he subido también algunas fotos a Facebook.

1. Pamplonesa, por Iñaki y Txema Lacunza
Y para que veáis que lo que he dicho antes es cierto, empiezo por el final: en esta celebración tampoco podía faltar Pamplonesa en la impresionante voz de un barítono de lujo: Txema



2. Momento a San Fermín. Iñaki con La Pamplonesa
Como bien señala Miguel Ángel en la presentación, estamos asistiendo a un momento histórico, a un momentazo -o como decimos en Pamplona-, a un momentico



3. Pamplonesa. Iñaki con La Pamplonesa
"Que alguien se acuerde de nosotros, que nos tenga presentes, que nos dedique una canción..." -así se sinceró con todos Jesús. Vamos, que también ellos tienen su corazoncito y que hasta allí les llegó la canción de Iñaki, que nunca olvidarán



4. Momento y En mi viejo San Juan
Un generoso aperitivo de chistorra y vino de la tierra terminó de lubricar las cuerdas de todos los presentes. El que hace, de vez en cuando- los desarreglos, me parece que soy yo



5. María la Portuguesa
Ángel -haciendo honor a su apellido- cuando se lanza, vale por un ochote. Hasta Carlos Cano envidiaría su acento. El propio Alcalde se queda ojoplático



6. Échame a mí la culpa
Pues yo quiero echarles la culpa -además de a quienes ya he señalado- a todos los participantes y a todos los presentes que, con sus aplausos, con su emoción, con su baile... han sabido dar a los artistas la gasolina que necesitan