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miércoles, 31 de enero de 2024

Mujer uniformada, en Gonzaga (1915-18)

Digo "uniformada" y no "militar" porque, en la Primera Guerra Mundial, aunque no pocas empujaron a los gobiernos para que les permitieran luchar dentro de los ejércitos llevando los uniformes militares y mostrando los colores de la patria, a la mujer apenas se le permitió llevar a cabo actividades relacionadas con la guerra, sólo en aspectos de la vida estrictamente civiles, no como soldados. No fueron uniformadas, y tampoco se les permitió llevar armas, de modo que nunca se les reconocería ningún estatus de combatiente. Las únicas excepciones fueron Rusia y Estados Unidos.
enfermera sanidad militar
Y entre las mujeres autóctonas, esto es lo que he encontrado:

21/02/1913 DN.
En las prácticas de aviación, realizadas últimamente en Cuatro Vientos, no fué la señora Bueno la única mujer que se elevó. en aeroplano. La señorita de González Tablas, hija del teniente general don Ramón, montó en el aparato de Garnier é hizo un vuelo de mucha altura y de bastante duración. El aeroplano llegó hasta el Manzanares e hizo el viraje por encima del Campo del Moro. La intrépida excursionista se mostró encantada de su viaje y recibió muchas felicitaciones por su serenidad.
Así pues, ese uniforme femenino en el baluarte Gonzaga, en los años de la Primera Guerra Mundial, es algo absolutamente excepcional de lo que debería haberse hecho eco la hemeroteca. Pero no he sabido encontrarlo.

Quien ha subido esta imagen a Face dice: "En la trasera de la foto pone que con uniforme falangista, pero de esto no estoy seguro".
Y hace muy bien en no fiarse. "Falange Española fue un partido político español...​​ fundado el 29 de octubre de 1933...". Y esa foto de la uniformada es anterior a septiembre de 1931, cuando se colocó la barandilla en lo que luego se llamó "Vista Bella", dos años antes de la fundación de Falange. Y lo que "luce" en el brazo izquierdo no es precisamente el yugo y las flechas. Más parece una bomba de las que soltaba la aviación en la Primera Guerra Mundial.
Hay en el AMP alguna foto que nos va a ayudar muchísimo a situar a esta mujer, no sólo en el espacio, sino también en el tiempo.
1914 Istúriz. AMP
En ella señalo cuatro detalles:
Entrada a Pamplona por la Puerta de Rochapea
1. En el rectángulo amarillo se ve franca la entrada a la ciudad, que ya no está filtrada por la Puerta de la Rochapea, desmontada en 1914. En la foto de la mujer no se aprecia con tanta claridad, pero tampoco se ve dicha puerta.
2. En el círculo rojo de la izda. señalo que la antigua fábrica de fideos (delante del inmenso Molino de Alzugaray) está necesitada de una capa de cal que, en la foto de la mujer, ya se le ha aplicado.
3. El círculo rojo de la dcha. destaca que la bohardilla solo tiene un ventanuco, mientras que en la foto de portada ya tiene dos.
Estos tres primeros puntos nos convencen de que la foto de la uniformada es algún año posterior a ésta del AMP. Podría ser de entre 1915 y 1918.
4. Finalmente, la línea roja señala el punto donde posó esa temeraria mujer: entre el chaflán (pincha) de Gonzaga -a la izquierda-, construido en 1906, y el foso que, en "ele", iba hasta la actual arcada de Teobaldo.

En resumen...
Así pues, aunque no sabemos quién es el autor de la foto ni la persona fotografiada, sí conocemos con exactitud el punto del baluarte Gonzaga donde se hizo (al lado del chaflán de Gonzaga) y el cuándo (1915-18).
Pero ese uniforme me intriga mucho. ¿Tendrá algo que ver con los alemanes que vinieron refugiados en 1916 desde el Camerún?

miércoles, 19 de septiembre de 2018

1916, Alemanes en el Arga (2)

Esta entrada viene de 1916, Alemanes en Pamplona (1)
Caminito de Alemanes
Bar Iru-bide. A la izda, camino de Alemanes
(doble gentileza de José Zubero)
Saliendo de Pamplona, cruzamos el puente de la Magdalena y seguimos el curso del río. Enseguida dejamos atrás la presa y Molino de Ciganda, con el 'Río de los Quintos' (al que Pío Baroja llamaba "la Peñica"), y, en la bifurcación, pegados al Arga, tomamos el 'Camino de Alemanes' (hoy 'Padre Adoáin'). En ese momento nos giramos para contemplar una de las imágenes más bellas de Pamplona, la que recoge esta postal de 1892-1900, a partir de un cliché de Julio Altadill, con las torres de la Catedral reflejadas en la mansa corriente del río.
Siguiendo el 'Camino de Alemanes', enseguida vemos el lugar en el que los que vinieron de Camerún en 1916 acostumbraban a bañarse, hacer gimnasia.., el Río de los Alemanes.
Estamos en 1910 y 200 metros río abajo de la pasarela de Alemanes. Saludamos a la lavandera (tan mimetizada que cuesta verla), contemplamos el convento de Capuchinos extramuros, con el fondo de San Cristóbal, y nos fijamos en una curiosa edificación en la península fluvial de Aranzadi que parece un hórreo, pero que, lógicamente, no es el que en la segunda mitad del siglo XX Eugenio Arraiza ("Seguro que muchas y muchos...", en fin, lo políticamente... gilipollas) regaló a su esposa en su cumpleaños. En el recuadro se ve que no tiene techumbre rectangular, sino octogonal.
El osasunista Íñigo Pérez pasó aquí su infancia, en la huerta de su familia
Río Alemanes (por Carlos Font)
Alemanes en gimnasia
Los alemanes en Pamplona pronto se adaptaron a la vida en la pequeña ciudad y fue tal su huella que bautizaron lo que hoy se conoce como Pasarela de Alemanes: el puente peatonal actual sobre el río Arga para facilitar el paso de los peatones. Algunos de estos alemanes tenían la costumbre de bajar a bañarse al río Arga, incluso en invierno, y llegaban a romper el hielo de la superficie para poder bañarse. Tal era su afición, que Karelius A. Arnisan, internado alemán, recibió licencia municipal del Ayuntamiento en 1919 para construir una caseta de baños en este paraje de la Magdalena. Esa zona se empezó a denominar como "Río de los Alemanes”, siendo el primer lugar (1) que existió para bañarse con caseta, trampolín, cuerda que atravesaba el río para proteger a los que no sabían nadar y corchos que se alquilaban para poder nadar. El Ayuntamiento de Pamplona recogió en sus Actas Municipales el otorgamiento de la licencia municipal a Karelius en las siguientes líneas: ”Se dio lectura a otro informe de la Comisión de Fomento, proponiendo se autorice al súbdito alemán Don Karelius A. para establecer en el barrio de la Magdalena y orillas del Río Arga, una barraca para baños y se acordó aprobar dicho informe”.
(1) Siento llevar la contraría a Carlos Font pero, para cuando llegaron los alemanes, ya existía la Huerta del 
Mochorro, que se hizo célebre en las tres primeras décadas del siglo XX, por haberse instalado en ella 
los primeros baños organizados de la ciudad, y en donde se bañaban «casi juntos» los hombres y las mujeres.
Pero, como decimos, no sólo era bañarse lo que hacían, sino que también realizaban ejercicios gimnásticos que llamarían muchísimo la atención de los pamploneses que se acercaban curiosos.
Altadill 1908. Zona luego llamada "Río Alemanes"

Actualización 08.04.20
En la hemeroteca DN he encontrado esta reseña:
03/09/1920 Caseta de baños A orillas del Arga, aguas abajo de la presa de Ciganda, donde establecieron los alemanes -que aquí estuvieron internados- una caseta de madera que la utilizaban para desnudarse y guardar sus ropas mientras se bañaban, se ha construido un pequeño pabellón de obra de fábrica que ha venido a llenar una necesidad que se dejaba sentir hace mucho tiempo en Pamplona.
AGN (Archivo abierto) Y en AGN he encontrado esta foto (la fecha que da AGN es "1936-38"; tengo que investigar si no puede ser de 1920, la misma caseta de la que habla la hemeroteca). Éste es el pie de foto del Archivo General de Navarra:
Galle Gallego, José. FOTÓGRAFO. 1936-1938 Vista general de la zona para el baño
de adultos en época estival, habilitada por el Ayuntamiento de Pamplona en el río
Arga en el paraje de Alemanes. A la izquierda, el Arga. A la derecha, casetas muni-
cipales para bañistas en un paseo flanqueado por sendas hileras de arbolado.
Ambos datos demuestran que, una vez que se fueron los alemanes, la zona de baños no quedó abandonada, sino que continuó siendo usada por los pamploneses y promocionada por el Ayuntamiento.

En busca del pasado
Foto EDUARDO BUXENS
Casi un siglo después, he ido con mi cámara a ver si encontraba algún recuerdo de la estancia de los alemanes en el río. Me habían dicho que hace unos 20 años se podía ver, todavía, la plancha de cemento de aquella caseta y unas escaleras que bajaban al Arga.
Cruzo la pasarela de izquierda (Aranzadi) a la derecha (Padre Adoáin, 'camino Alemanes') y sigo el paseo a la derecha, río arriba, hacia el fotógrafo. Camino 30 ó 40 metros y aparece una rampa que lleva al cauce del río. En la bifurcación, cojo las losas de mi derecha y contemplo esta increíble escalera:
Desde la margen derecha y desde la orilla de enfrente
Aunque ya no encontré nada más, con esta maravilla me quedé más que satisfecho. Un falso plátano (foto de la derecha) aprovechó que los alemanes se fueron para crecer a sus anchas en el centro mismo de la entrada a la escalera.
Como tengo algo más de material visual, voy a ir subiendo unas fotos a Face con sus comentarios.

Toponimia Oficial de Navarra
No quiero terminar sin señalar una carencia muy importante. "Alemanes", "Camino de Alemanes", "Río de los Alemanes"... son topónimos de Pamplona.
Sin embargo, entro en esa página (TON) y pregunto por "Alemanes" y me sale Larraona, Tulebras.., pero no Pamplona.
¿Alguien tiene alguna explicación?
02.10.18
No hay tal carencia. No he sabido buscarlo. Tenía que haber buscado por "contiene ALEMANES". Mikel Belasko me manda, unas semanas después, un enlace a Toponimia
08.04.20
En la nueva actualización, la Toponimia Oficial de Navarra ha desaparecido completamente. Ya no se puede encontrar -como podéis comprobar pinchando en los enlaces- absolutamente nada. Mi más enérgica protesta por este ataque a la libertad de investigación.

lunes, 17 de septiembre de 2018

1916, Alemanes en Pamplona (1)

Casa Lange, esquina Estafeta-Bajada Javier
Casa Lange. Oía, leía ese nombre de niño, en los 50, y se me hacía muy extraño. Y con razón. Hacia el 90, trabajé en salchichas El Alemán, en Navarrería. Hoy (por ayer) me he enterado de que en Pamplona hay unos cuantos apellidos alemanes (Froechlich, Kelett, Otzmann, Piltz, Raschee, Schulhauser, Standfurss...) que tienen el mismo curiosísimo origen.  Mañana se lo preguntaré, también, a mi amigo Juan Frommknecht. Mirad, mirad...
Actualización 11.11.18 Acaba de llegar este hilo de la Embajada española en Malabo (Gracias, Mikel)

Los alemanes del Camerún en Pamplona                                                por Carlos A. Font 
En escasos meses vamos a conmemorar el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Aunque España declaró rauda su neutralidad en la guerra, no significa que se desinteresase por los acontecimientos. El gobierno español, con apoyo del rey Alfonso XIII, emprendió una política humanitaria de largo alcance que fue reconocida por todos los países beligerantes.  
Las fuerzas alemanas se retiran a
territorio español (enero 1916)
En un lejano rincón del África Ecuatorial, la frontera entre la Guinea española y el Camerún alemán, se comprobó hasta dónde llegó esa política humanitaria del gobierno español. La escasa guarnición militar alemana que defendía su colonia del Camerún fue derrotada por las tropas aliadas al cabo de casi dos años de campaña. Las tropas alemanas emprendieron, junto a miles de askaris (soldados nativos) y decenas de miles de civiles cameruneses (mujeres, ancianos y niños), una ardua travesía por la selva huyendo de las tropas franco-británicas. Esta masa de refugiados, comandadas por el teniente coronel Zimmermann, se internó en el territorio neutral de la Guinea Española. Tras unos meses caóticos, azotados por el hambre y las enfermedades, los refugiados alemanes y cameruneses fueron alojados en unos campos de internamiento en la isla de Fernando Poo (actual Bioko). El destino final de los alemanes no iba a estar en las soledades tropicales puesto que el jefe del gobierno español, el conde de Romanones (liberal y francófilo), decidió trasladar a todos los alemanes europeos a diversas ciudades españolas donde serían internados hasta el fin de la guerra.
Las ciudades elegidas para el alojo de los alemanes fueron Alcalá de Henares, Zaragoza y Pamplona, todas ellas alejadas, relativamente del mar, para evitar posibles tentaciones de fuga a través de los submarinos.

Pero algunos lo intentaron
pincha en el enlace
La historia más asombrosa en que se vieron envueltos los alemanes internados en España fue la fuga de prisioneros que protagonizaron en octubre de 1916. La historia comenzó cuando se conoció la noticia de que un oficial alemán, procedente del Camerún, había llegado a un puerto belga desde Vigo. El escándalo llegó a los tabloides españoles cuando los británicos capturaron un patache (velero) español, el “Virgen del Socorro”, con veinte alemanes a bordo y resultó que la embarcación ¡zarpó de Vigo y fue comprado por los mismos alemanes fugados! 
 Karl Klett. Cortesía familia 

Entre los fugados se encontraban muchos alemanes internados como el sargento Dietrich Grnetschuss, internado en Alcalá de Henares, y otros muchos alemanes provenientes de su internamiento en Pamplona como el oficial Carl Schauf, el oficial de la Landwehr, Leopold Kutz o el sargento Hans Frittsche. El jefe y organizador de la expedición fue un tal Koch, quien estuvo en Pamplona y lo organizó todo. Con la connivencia del cónsul alemán en Vigo, el velero usado para la fuga “Virgen del Socorro”, adquirido a un armador gallego, se amarró al costado del vapor alemán “Wehrt”, internado en el puerto de Vigo, para aprovisionarse. Errores de navegación y las inclemencias meteorológicas hicieron que las patrullas navales inglesas lograran capturan este barco de fugitivos. La sorpresa en España fue mayúscula ante el descaro con que actuaban los alemanes, contraviniendo todos los compromisos adquiridos de no salir del país, y dejando en muy mal lugar a las autoridades españolas incapaces de controlar a unos prisioneros alemanes.
Mayo de 1916 grupo de alemanes que llegó a Pamplona. Origen: El abuelo alemán

Pamplona, hospitalaria
Todos los tabloides de la prensa navarra (Diario de Navarra, El Pueblo Navarro, La Tradición Navarra,...), independientemente de la línea ideológica que profesaran, se esforzaron en presentar una buena acogida a los alemanes. En las páginas de Diario de Navarra del 7 de mayo de 1916 podemos leer: “Sean bienvenidos los alemanes del Camerón (así de escribía entonces), y solo deseamos que la estancia entre nosotros les sea grata y que cuando regresen a su patria lleven buen recuerdo de Pamplona”. Otros periódicos mostraban una germanofilia muy acusada rebasando las líneas de la corrección. Tal caso presentaba el portavoz oficial de la Junta Regional del Partido Integrista de Navarra, La Tradición Navarra, que invocaba permanentemente la unión de los católicos contra las tendencias liberales. 
La Alemana en 1930. Postal
comercial. Col. Soria. AMP

A la llegada de los primeros alemanes les tributó el siguiente recibimiento: “Sean bienvenidos los súbditos del káiser Guillermo II; y nuestro deseo mayor será que cuando vuelvan a su patria puedan decir a sus compatriotas que al pie del Pirineo existe un pueblo noble que nos abrió los brazos en el día de nuestra desdicha. Ese pueblo es Navarra; y sus hijos, los habitantes de Pamplona”.
La llegada de los alemanes del Camerún despertó mucho interés y curiosidad entre los pamploneses. Conscientes de la responsabilidad de alojar a unos refugiados en guerra la población se esforzaba en proveer todo lo necesario a los recién llegados. El primero en pronunciarse fue el Ayuntamiento de Pamplona, en boca de su alcalde, Manuel Negrillos y Goicoechea, quien promulgó un bando haciendo saber la llegada inminente de los alemanes a Pamplona y cómo debían recibirlos los vecinos. El alcalde rogaba a sus vecinos que “se abstengan de hacer ninguna clase de manifestaciones que puedan ofender los sentimientos de nadie, y obligarme a adoptar medidas para evitarlo y que yo sería el primero en lamentar”. 

Integración
ABC 27.12.16
Los recién llegados fueron instalados en La Ciudadela, donde los militares españoles habilitaron una serie de pabellones, y. posteriormente, el resto de alemanes se fueron acomodando en la ciudad. Los alemanes recibieron una lista con las direcciones y los precios de las fondas de la capital navarra. No hay unanimidad para acordar cuántos alemanes llegaron a Pamplona en los primeros días de mayo de 1916 pero las cifras oscilan entre un mínimo de 200 y un máximo de 247 individuos. Conforme pasaba la excitación de los primeros días por la acogida de los alemanes del Camerún en Pamplona, poco a poco se iban integrando en la vida de la ciudad. Los alemanes intentaban pasar desapercibidos, pero resultaba imposible por sus uniformes coloniales, ademanes extraños y lengua, lógicamente, foránea.
La Hormiga del Oro 24.04.17  los tres jóvenes
cameruneses bautizados en Pamplona, junto al obispo
Un timbre de exotismo lo desplegaron los criados africanos (cameruneses) que acompañaron a los alemanes en su retiro pamplonica. La mayoría eran criados personales de los oficiales del ejército alemán. Algunos profesaban la religión católica (o protestante) obra de las numerosas misiones religiosas alemanas que estaban establecidas en el Camerún. Sin embargo algunos cameruneses “se hicieron católicos” en Pamplona como los jóvenes Madan, Onana y Achombo, quienes fueron bautizados en la Catedral de Pamplona por el mismo obispo de la ciudad. Los jóvenes cameruneses recibieron los nombres de Jesús, Pedro y Pablo. Una vez bautizados, y llevando cada uno un cirio encendido, ocuparon los neófitos un lugar preferente en el presbiterio, al lado del Evangelio, y detrás se colocaron los padrinos de bautismo y el padrino de la confirmación. Después de la ceremonia religiosa los padrinos y sus ahijados se dirigieron al Palacio Episcopal donde fueron recibidos por el obispo (momento de la foto).  
Otros alemanes recibieron honores de distinto tipo, esta vez militar, y procedentes de su patria. El káiser Guillermo II, completamente informado de la estancia de sus súbditos en suelo español, quiso tener un detalle de homenaje con ellos y concedió varias condecoraciones (Cruz de Hierro) por sus méritos de guerra contraídos en la guerra de Camerún. Los agraciados fueron el comandante Haedicke y el primer teniente Reder con la Cruz de Hierro de Primera Clase.
La mayoría de los alemanes acogidos en Pamplona llevaron una vida discreta, correcta y sin alteraciones disfrutando de la neutralidad de su país de acogida. Como todo en la vida, siempre hay excepciones y el El Pueblo Navarro nos brinda una de ellas. El cabo Peter Mosser se caracterizó por su irreverencia y el protagonismo de varios incidentes que perturbaron a la capital navarra. En diferentes ocasiones tuvo que ser arrestado por su mal comportamiento ya que “sin motivo alguno, insultó e injurió a las señoritas telefonistas desde el aparato de un café pamplonés; el que raptó y engañó a una agraciada joven que habitaba en la calle de San Gregorio; el que diversas veces tuvo que ser detenido por escandalizar en las cercanías del convento donde su víctima fue recluida y el que en los salones del Centro Aragonés promovió un fuerte alboroto e intentó agredir a los socios que en ellos se encontraban tranquilamente”, relataba el periódico.
A partir de 1919, con el fin de la guerra y la firma de la Paz de Versalles, los alemanes del Camerún internados en Pamplona fueron regresando, paulatinamente, a Alemania. Los alemanes internados en Pamplona se dirigieron al puerto de Bilbao para su salida a Alemania a la cual llegaron a las pocas semanas. La despedida fue emocionante para muchos alemanes, después de haber permanecido cerca de cuarenta y dos meses en Pamplona, como recogía las páginas de Diario de Navarra en noviembre de 1919: “los alemanes, dominando a duras penas la emoción que les embargaba, y se limitaban a balbucear algunas palabras de gratitud y de cariño. Al salir los alemanes prorrumpieron en vítores a España y a Pamplona que fueron contestados con vivas a Alemania por los circunstantes.” El recuerdo de la estancia de los alemanes del Camerún en Pamplona fue duradero sobreviviendo hoy en algunos pamploneses de apellido germánico.  

Carlos A. Font es historiador y autor de 
Los alemanes del Camerún... 

Nota: en cuanto consiga un material muy importante, continuaré con la 2ª parte: "Alemanes en el Arga"