Tras leer el título de esta entrada, alguno pensará que me he vuelto loco.
Otros, que ya lo estaba.
Habrá quien sospeche (y con razón) que ahora me pondré a cantar nostálgicamente el "repertorio de canciones patrióticas" de los años 50, como aquello de:
A mi Patria le robaron, tierra hispana del Peñón. Y hoy tus rocas son holladas por el asta de un extraño pabellón...
O esa otra que, aunque nada tiene que ver con Gibraltar, resaltaba el valor de la camaradería:
Te enseñaré una soberbia canción de amor y de luceros...
Y esa otra canción, ejemplo de humildad, que empezaba así:
Despertóse ya el león de la España inmortal, que al rugido de su voz hizo al mundo retumbar...
Y ésta para que mi hermana mayor desolvide su estancia en Vera de Bidasoa:

Pero, a pesar de esta concesión a la nostalgia, el objetivo de esta entrada no es ideológico, sino sacar del olvido, desolvidar, una canción sobre
Gibraltar que junto con otras, como las que acabamos de oir, aprendimos (enseñadas, por supuesto, con objetivos ideológicos) de nuestros maestros en las escuelas, de las señoritas en las Colonias, de los Jefes en los Campamentos de la OJE, o directamente de nuestros padres, allá por los años 50 (y supongo que anteriores).
Se trata de una canción de título desconocido (al menos, para mí) y a la que he malbautizado (ya veréis por qué) con el gráfico título de esta entrada: "La bandera inglesa en el Peñón de Gibraltar, ¡qué vergüenza da!", para que podáis caer en la cuenta. Os doy un pequeño aperitivo por si alguien aún no la reconoce:
España fué la nación que más lauros conquistó; por la tierra y por el mar extendió su autoridad; al grito sacrosanto de Castilla y de León, clavaba en lo más alto su glorioso pabellón. Tiempo feliz que de fijo para siempre ya pasó...
Y, si aún no caes, otra ayudita más:
Y más que de
desolvidar la canción como tal, se trata de desocultar la relación entre la letra de dicha canción y su autor.
El autor de la música, a pesar de haber investigado en la
SGAE y en la
BNE, me es totalmente desconocido. Supongo que, como tantas otras del repertorio del Frente de Juventudes, habrá sido compuesta (o copiada) cuando se celebraba alguno de los cursos para titulares de Jefes de Campamento a principios de los 40.
[Actualización 03.10.16: "
No es un himno de la posguerra, sino de plena guerra de 1936. Mi generación lo cantaba con frecuencia en el seminario de Alsasua desde julio de dicho año. Desconocía que procediese de la pluma de Rubén Darío. Nuestra versión estaba algo adulterada y la recuerdo de memoria. Gracias". Un abrazo, Tarsicio de Azcona]
Pero, como digo, lo que hoy nos importa es la letra. Yo (y todas las personas de mi entorno a las que he preguntado) pensaba que el poema habría sido también creado por esos años de la posguerra de cara a enaltecer el nacionalismo español. Como dice uno de mis comunicantes: "En la posguerra había muchas canciones 'tipo facha' que se cantaban en las escuelas. Esa canción en concreto tiene todos los elementos que caracterizan al nacionalismo exaltado: mitificación del pasado histórico (
tiempo feliz) tristeza por el presente (
que debía ser por siempre, pasó) y compromiso de corregirlo en el futuro (
pero ha de llegar el día...)".
Y estaba yo pero que muy equivocado. No porque la letra no responda al nacionalismo radical (que lo retrata fielmente), sino por el contexto temporal en el que se hizo (ya que es muy anterior al franquismo) y, sobre todo, por el autor de la misma.
Cuando sepáis quién hizo el poema, alucinaréis, como me ha pasado a mí.
Vamos a jugar un rato y voy a daros algunas pistas:
1.El autor, no es español, aunque toda su amplia obra está escrita en dicho idioma.
2.Es llamado nada menos que "príncipe de las letras castellanas" y es "jefe de fila" de una muy conocida tendencia literaria.
3.La letra es de 1904.
4.Es también autor de una poesía-cuento que seguro has recitado en tu infancia por aquellos años 50:
"...Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un quiosco de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita tan bonita, Margarita, tan bonita como tú..."
¡Ya! ¿no? Pues, sí: ¡
Rubén Darío! Máximo representante del
Modernismo literario en lengua española. Posiblemente el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico.
 |
| pincha para leer mejor |
Paradójicamente la poesía pertenece a una obra en prosa, de 1904, titulada "
Tierras solares". En ella se recogen las crónicas que Rubén Darío enviaba al periódico bonaerense "La Nación". Crónicas sobre el periplo por Barcelona, Málaga, Granada, Sevilla, Córdoba... que estaba realizando R. Darío.
Veamos el contexto del poema dentro del capítulo titulado "
Gibraltar":
Llega el poeta a Algeciras y se percata de que está en un territorio ya no totalmente español: hoteles ingleses, prensa inglesa... Al día siguiente toma un vapor para ir al Peñón. En el mismo va también un tal Paquito con una guitarra. Una señorita inglesa se le acerca y le pide que cante algo. Paquito se excusa y se acerca a R. Darío diciéndole que para él, al no ser inglés, sí cantaría ya que, aunque va a Gibraltar a sacarse unos cuartos con el cante, odia a los ingleses. Y, a ritmo de tango (¡qué curioso, porque ahora es un pasodoble!), desahoga Paquito "lo que siente el corazón popular":
"España fue la nación
que más lauros conquistó;
por la tierra y por el mar
extendió su autoridad;
al grito sacrosanto
de Castilla y de León,
clavaba en lo más alto
su glorioso pabellón.
Tiempo feliz que de fijo
para siempre ya pasó.
Al comparar la antigua situación
con la actual, causa pena y dolor.
De ira y de vergüenza
deberíamos llorar
al contemplar, y es la verdad,
que nuestra dignidad
manchada está
desde que vio ondear
la bandera inglesa |
en el Peñón de Gibraltar.
Qué vergüenza da,
que vergüenza da, y es la verdad.
Aunque el mundo sabe
que ese invencible Peñón
hoy es inglés
por una traición.
Porque jamás pudo vencer
el pueblo inglés al español,
y en lucha igual, franca y leal,
el Águila se humilla ante el León.
Pero ha de llegar
el día en que volvamos
nuestro Peñón a recobrar
y ese día cerca está,
y subiendo a lo más alto,
y allí gritando ¡viva España!
nuestro glorioso pabellón clavar.
|
Escuchémosla, a ritmo de pasodoble, interpretada a capela por la impresionante voz de "Xilef" (¡lástima ese resfriado!), colaborador del "Dúo Pampilona".
En nuestra versión familiar, con algunas diferencias poco importantes, el final es, sin embargo, mucho más contundente:
Pero ha de llegar un día en que España
ese Peñón vuelva otra vez a conquistar
y al grito de ¡viva, viva ,viva España!
¿Pensaba Rubén Darío así? Yo creo que no (o al menos no del todo) por dos razones:
1. Aunque la letra es suya, la pone en labios de Paquito y él se cubre las espaldas respondiéndole a Paquito que admira a esos "fuertes y temibles hombres" ingleses.

2. Cuando las crónicas son recogidas para editar "Tierras solares", le pide a última hora a su editor que retire "por demasiado patrióticas" las páginas dedicadas a Gibraltar.
Estas razones, aparte del "natural" olvido de los "
autores de coplas" (recordemos a Manuel Machado), pueden también estar detrás de una muy consciente intención de ocultar al autor del poema (con una vida personal no muy recomendable y máximo representante del Modernismo, lo que tampoco sonaria muy bien en los oídos franquistas).
De todos modos, cualquiera que fuera la intención de R. Darío, o los motivos por los que ha quedado oculta su autoría del poema, lo que queda claro es que la letra de "La bandera inglesa en el Peñón de Gibraltar" es del autor de "
Cantos de vida y esperanza" o de "
Marcha triunfal".