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miércoles, 1 de abril de 2020

J.M. de Huarte y el "reloj de sangre" (Ciudadela)

1ª hipótesis: Reloj de sangre (?) y reloj de bolsillo
Hace ya unos cuantos años encontré una postal de Lucien Roisin con una imagen de la Puerta principal de la Ciudadela (la de la Avenida del Ejército) pamplonesa, cuyo pie de foto me sorprendió tanto que -hace unos cinco años- me hizo iniciar un camino de investigación.
El pie de foto original dice así:
18 - PAMPLONA Portal de entrada y Reloj de Sangre                        L.ROISIN
de la Ciudadela y Lápida conmemorativa del Virey Duque de Trayecto (s  XVI)

Miré por todos los sitios, pregunté a diestro y siniestro, me fui a la Puerta de la Ciudadela, la fotografié de arriba a abajo, hablé con los encargados de atender a los visitantes... Nadie sabía nada de ese dichoso reloj de sangre. 
Desesperado, me puse en contacto con Juan José Martinena, quien en tantas ocasiones me había sacado de apuros. Pero en este caso, no hubo suerte:
Amigo Pachi:
En esta ocasión siento decepcionarte. Tengo esa postal desde hace muchos años en mi colección y nunca he conseguido interpretar esa enigmática denominación que lleva impresa al pie de la foto. Solo me consuela, y no mucho, el hecho de que ni mi colega Pepe Molíns, tantos años archivero municipal, ni mi consuegro, artillero recién retirado del Ejército, ni mi amigo Luis Eduardo Oslé, ex-coronel del regimiento de Infantería América de guarnición en Pamplona, doctor en Historia e hijo a su vez de coronel del mismo regimiento, me han sabido dar una explicación razonable...
Puerta principal y cuerpo de guardia, desde el interior de la Ciudadela
Así que tuve que enfrentarme al problema sin ninguna ayuda (al principio). Primero, empecé con la pregunta básica:

¿Qué es un "reloj de sangre"?
De todas las acepciones que ofrece la RAE, la que mejor lo define es "reloj de campana"
En la Prensa Histórica encontré algunas respuestas. El ejemplo más claro, el de la ciudad de Alicante. Dice así el ejemplar de la Revista Contemporánea de 30.11.1891:
"El reloj de sangre trae muchos recuerdos á la memoria de los que de niños tuvimos la fortuna de habitar en Alicante, en cuyo alto castillo de Santa Bárbara, inmensa á la vez que airosa mole que defiende á la ciudad, hay constantemente un centinela que cuida de repetir con una campana las horas que da el reloj de la colegiata de San Nicolás."

Como veis, no hay duda de a qué se llama reloj de sangre. Pero lo mejor lo encuentro en el ABC de 15.12.1904, trece años después de la anterior reseña:
"Esta torre fue construida el año 1846 por el maestro Petez (?), que aun vive en Alicante, teniendo en la actualidad ochenta y cuatro años.
En ella se colocó una campana que tocaba un centinela cada cuarto de hora, y por la cual se regía el horario del castillo, asi como los huertanos de Alicante."
¿Por qué se le llama "reloj de sangre"?
Un reloj de sangre era una campana en la que se tocaba la hora a mano, a músculo, de ahí lo de sangre. Quizá para diferenciarlo de los otros relojes: mecánico, de sol, de arena, de agua...
Así pues, el de reloj de sangre es una "campana accionada por la fuerza humana para dar la hora"

¿Hubo en la Ciudadela un reloj de sangre?

Y volviendo a la Ciudadela de Pamplona, a la postal de Roisin, ¿no pudo haber habido -quizás en la estancia que está sobre la puerta de entrada- una campana por la que se rigieran las actividades de los militares en la Ciudadela?
En estas cavilaciones estaba, cuando me llegó un correo que me decía que esa campana existe, pero que está... ¡¡¡en Jaca!!! Mirad con atención la triple imagen que encabeza este apartado 
Hola, Pachi:
Pues a la vista de estos nuevos datos, creo que algo de eso pudo haber en Pamplona. Te lo digo porque en la ciudadela de Jaca, empezada en 1598 y cuya puerta parece calcada de la puerta principal de la nuestra, la que da a la avenida del Ejército (aunque la aragonesa felizmente conserva su integridad, con los fosos, puente, etc.), encima de la logia (ver 4ª acepción) de arquillos de medio punto de la torreta se mantiene todavía una espadaña de tres huecos, del tipo de las que tienen muchas ermitas e iglesias conventuales, en uno de los cuales se puede ver todavía la campana que servía para los avisos y llamadas a la guarnición de la fortaleza. Y algo así pudo haber habido aquí, aunque no aparece dibujado en los dos planos en perspectiva que se han conservado, que datan de hacia el año 1600. Como se suele decir, siempre hay tiempo para aprender algo. Saludos cordiales
J. J. Martinena
Puerta principal y espadaña con su campana, desde el patio de armas de Jaca
Demasiada reforma para encontrar nada
Así pues, la puerta de entrada de la Ciudadela de Jaca, gemela de la de Pamplona, guarda -encima de la puerta principal- una estancia similar a la que tiene Pamplona y, sobre ella, una espadaña con una campana que, si alguna vez existió en la vieja Iruña, no ha dejado otra huella que la enigmática expresión de la postal de Lucien Roisin: "Pamplona, Portal de entrada y Reloj de Sangre de la Ciudadela".
Ya dijimos que la precisión de Roisin era proverbial y que es difícil pillarle en algún error en sus postales. Por ello, desde un principio pensé que de algún sitio habría sacado él esa expresión tan sorprendente.
Parte interior de la techumbre del que
ya podemos llamar  "Reloj de Sangre"
Y si nunca hubo espadaña en Pamplona, sí tuvo que haber campana, quizá colgada de la techumbre, en el interior de esa estancia que no tiene nombre, pero a la que desde hoy podemos llamar "reloj de sangre", como, al parecer, hace Roisin.
Por mí, enigma resuelto. A partir de ahora, cuando vea la postal de Roisin y su "reloj de sangre", ya sabré dónde mirar. 

José María de Huarte lo confirma
Así de optimista concluía hace 4 años pero, en mi fuero interno, no las tenía todas conmigo ya que sólo contaba con un único testimonio, el de una única postal de un único editor: Roisin.
Pero ayer, cuando vi la maravillosa fotografía de Belzunce, sin mucha fe, volví a mirar a ver si aparecía algo. ¡Y vaya que sí apareció!
Os pongo una sucinta biografía para que veáis de quién se trata:
Retrato de José María de
Huarte pintado por Zuloaga

José María de Huarte y Jáuregui (Pamplona, 1898-Madrid, 1969), hombre de gran formación intelectual que desempeñó el cargo de archivero-jefe del Archivo Real y General de Navarra y llegó a ser Académico Correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando. Su erudición abarcó diversas materias, especializándose en temas de genealogía y heráldica.

De él dice Juaristi en "Los caminos de Navarra":
"Para todos tiene Joshe María Huarte una indicación precisa, una respuesta que lo aclara todo: la palabra indescifrable, el vacío de cien años, el folio perdido y hallado en la carpeta número 1.475 de la estantería 36 de la segunda galería de la sala primera...".
No se puede dar en el clavo mejor.

Y en este documento de la hemeroteca de DN, de 1930, como la postal de Belzunce, José María de Huarte nos confirma lo que decía Roisin. Ésta es la frase de Huarte y Jáuregui, cuando habla de la Ciudadela:
el reloj de sangre erguido sobre el túnel de las guardias
O sea, que a la estancia que está sobre el túnel de entrada, en la puerta principal de la Ciudadela, al lado del Cuerpo de guardia, en 1930, se le llamaba "reloj de sangre".
Como, por la misma época, decía Roisin.

En la conferencia, Huarte no se detiene a explicar qué es un reloj de sangre, por qué se le llama así... Parece que sus oyentes, en el Casino Militar, lo dan por supuesto.
Os pongo el documento completo para que veáis la frase en su contexto:

José María de Huarte "Recuerdos Militares de Pamplona" 
Conferencia leída en el Casino Militar de Clases el día 28 de Noviembre de 1930 

"...finalmente, me producía verdadero placer trasponer los umbrales de la estratégica puerta de socorro que conduce a la llamada Vuelta del Castillo, para en sus avanzadas bajar o levantar el pesado y rechinante rastrillo, que todavía funciona como una supervivencia marcial de las edades que pasaron.
El color de las piedras; la maleza que al crecer por los fosos y por las plataformas prestaban a su hermoso conjunto cierto aire selvático, y las lápidas colgadas en los muros con los blasones y los nombres de los virreyes que intervinieron en su fábrica, era un constante motivo de inspiración que parecía inagotable, tanto más, cuanto no había paraje que no tuviera su leyenda o su historia. 
Sobre todos descollaba el hoy derrocado calabozo del fraile, donde un buen religioso, según se refería por tradición en las vigilias de las guardias, perdió completamente la cabeza a poco de ingresar en él en calidad de preso, víctima de las persecuciones que tanto ha cultivado la política para satisfacer las propias en los períodos de su auge...
Belzunce, 1930
Las vicisitudes militares de después nos congregaron de nuevo en la Ciudadela a los primitivos camaradas y a otros muchos, con motivo de las órdenes de concentración, dictadas a raíz de los dolorosos acontecimientos de la guerra de Africa Dobladas fueron entonces allí como en todos los regimientes, las actividades de instrucción y las obligaciones del servicio; la continuidad de las guardias y la frecuencia de las revistas militares, la compenetración entre nuestros pundonorosos jefes y nosotros sus subordinados, poseídos del afán, de atender cada cual a las obligaciones de su cargo. 
Ya me perdonareis que hable de mis personales recuerdos más de lo discreto, pero de ellos voy a deducir los que quedan por narrar de nuestra ciudad y que en más de una ocasión rememoré para entretener mis ocios de cabo, sargento y suboficial, cuando estaba de cuartel, de semana o de guardia. 
Ningún entretenimiento me producía más agrado que efectuar un rodeo por toda la muralla después del poético toque de oración o mejor aún del de silencio. Seguir el itinerario de las rondas de noche por aquellos lugares, era un poderoso incentivo para mi fantasía, que poblaba de actividad el reloj de sangre erguido sobre el túnel de las guardias, las plataformas de cañones, y de centinelas las garitas y puestos avanzados. Las murallas de la ciudad recuperaban entonces su oscurecida grandeza y la historia me refería, erguida sobre su ingente pedestal, todos sus secretos en la noche..."

viernes, 12 de enero de 2018

Pamplona. Plaza de España (postal de L. Roisin)


Os traigo hoy una curiosidad que a más de uno le habrá sorprendido: unas postales de los años '20 con este título: "31. Pamplona. Plaza de España. (Lucien Roisin)".
Entre 1922 y 1931 el solar estuvo vacío, como en la imagen. La gente lo llamaría de algún modo, pero eso de "Plaza de España" me da que sólo existió en las postales de Roisin.

Para situarnos
La calle que vemos de frente es Espoz y Mina, que nos mete en la Plaza del Castillo en la que destaca por su blancura el Hotel La Perla.
Vemos, en primer plano el solar vacío que dejó la Plaza Vieja (de toros), demolida tras el incendio de agosto de 1921.
Por encima de los tejados, a mano derecha, nos sorprende una bonita alineación entre la torre de San Agustín y la sur de la Catedral, que nos va a venir bien para saber dónde estaba el fotógrafo,

A por la fecha
La imagen se obtuvo desde los pisos más altos del número 7 de Carlos III, esquina Cortes de Navarra.
La imagen fue sacada entre 1922 (ya no quedan en el solar restos de la Plaza Vieja) y 1932 (el nuevo Gayarre abrió sus puertas en mayo de ese año, ocupando el solar vacío).
Pero vamos a intentar precisar un poco más la fecha.

1. Finales de 1921
Ya se ha producido el incendio de agosto de 1921 y se observan en la plaza labores de desmonte. Esta imagen tiene que ser del tercer cuatrimestre de ese año.

2. 1925ca
En origen (Ejército del Aire) no pone fecha, pero no es difícil inferir que oscila entre 1922 (ya no está la Vieja Plaza de toros, en el arranque de Carlos III) y 1925 (aún no han empezado las obras del edificio de Telefónica, entre 1925 y 27, en la esquina de Amaya con Cortes de Navarra). Pero sí ha empezado a construirse el número 7 de Carlos III, de donde se sacó la imagen de portada. Y como el de Telefónica siguió al número 7, me inclino por hacia 1925.
La Plaza del Castillo (antigua Constitución), cerrada por el Teatro Gayarre (desde 1903 se llamó así al Teatro Principal).
Ya se ha urbanizado con arbolicos parte del solar que ocupaba la antigua Plaza de Toros

3. 01.03.27
Esta imagen nos aclara mucho. El edificio de Telefónica (1925-27) ya tiene la estructura hecha y el de su izquierda (el nº 7, desde el que se hizo la foto) aún no se ha terminado. En la página de Telefónica dan la fecha de 01.03.27. Eso significa que para finales del 1927 ya ha podido ser sacada la foto de portada de la que tratamos y que el margen queda reducido a fines del 1927-1931.
Espoz y Mina, a la izquierda, y Estafeta, de frente.

4. Ruiz de Alda, vuelo de 1929
Vuelo de Ruiz de Alda de 1929. Sobre el solar de la "Plaza de España" se ve la sombra de los dos edificios ya construidos: más larga, la del nº 7 y más pequeña la del edificio de Telefónica (pincha sobre la foto), que al principio no tenía más que dos plantas
El Gayarre sigue todavía cerrando la salida de la Plaza del Castillo. Y lo seguiría haciendo hasta 1931, cuando fue derribado y su fachada trasladada al lugar actual de Carlos III, donde abrió sus puertas en mayo de 1932, ocupando el solar que dejó libre la Plaza Vieja.

5. 1931-32

Una broma de Roisin
Lo más gracioso es que, según Lucien Roisin, ese solar se llamó "Plaza de España" y que con ese nombre lució sellos de la República Española.
Llevo unos cuantos años topándome con estas postales y mirando en internet, en Arazuri... y nunca he encontrado ningún dato que avale la existencia de "Plaza de España" en Pamplona. Y menos en un tiempo tan reciente, que todavía vivirá gente que guardaría memoria de ella.
Tengo, pues, el convencimiento de que a la "Plaza de España" pamplonesa le pasa lo mismo que al "Reloj de sangre" (ya,ya... confirmado, era cierto) de la Puerta de la Ciudadela: que -en Pamplona- sólo existen en las postales de Roisin.
Pero, al menos como curiosidad, ahí quedan:
Y aún más curioso es que la Exposición virtual de Lucio Urabayen la da por buena, sin poner ningún pero.
Para terminar la historia, el 13 de noviembre de 1936, el tramo de calle entre Carlos III y Amaya-Estafeta recibió el nombre de Duque de Ahumada.

domingo, 1 de octubre de 2017

Lavanderas de Navarra

Burlada Puente Viejo  1917 Carmelo Butini
Hace ya muchos años que las lavanderas dejaron de realizar su trabajo a orillas de los ríos navarros. En sus aguas no se ven ya reflejados los rostros de esas sufridas mujeres que vieron pasar sus vidas arrastradas por la corriente. 
siempre te encuentro lavando;
la hermosura de tu cara
el agua la va llevando
El 8 de Marzo de 2013, el Ayuntamiento de Pamplona reconoció el trabajo de esas sufridas mujeres, dándole a la zona cercana al Puente de Rochapea el nombre de "Soto de las lavanderas".
Pero, aunque las de Pamplona hayan sido las más conocidas (y reconocidas), en toda Navarra las mujeres fueron a los ríos y lavaderos. Por eso me gustaría recoger (mi correo: patximendiburu@gmail.com) en esta página más imágenes de pueblos y ciudades de Navarra con las mujeres desempeñando este oficio, con todos los datos (lugar, fecha aproximada...) necesarios para su correcta identificación  Con ellas formaremos un álbum en Facebook ("Lavanderas de Navarra") que iremos aumentando con nuevas aportaciones y que complementa al que ya creé sobre las lavanderas de Pamplona.
De momento, lo comenzamos con estas fotos que he ido reuniendo:

Burlada Puente Viejo 1917 Carmelo Butini
Si la comparáis con la de portada, veréis que es la misma, sólo que obtenida con unos instantes de diferencia y desde otro ángulo. Imagen impresionante:

Estella. Riberas del Ega. Roisín
Siendo de Roisin esta preciosa postal, me extraña que no aparezca la fecha por algún sitio, Yo calculo que tiene que ser de la 2ª o 3ª década del siglo XX:

Sorauren Puente sobre el Ulzama 1963 Nicolás Ardanaz
Otra imagen de una calidad extraordinaria, como casi todas las de Ardanaz. Se me hace muy extraño que aún en el 63 las mujeres fueran al río, cuando hacía años que había agua corriente en las casas e incluso lavadoras

Tudela Queiles-Ebro 1903 (parece)
Pintura del cuento
Sobre una pintura muy parecida a la postal de abajo, en un cuento de aspecto histórico, de 1212, de la época de Las Navas, se dice lo siguiente: 
"...y no paran de mirar a tantas y tantas mujeres, con los cestos de ropas en la cabeza, que van descendiendo por el pilar del puente Mancho hacia el río Queiles, donde hay una ribera lisa y unas pilas de piedra para lavar la ropa...
...Atraviesan el puente de madera y se dirigen hacia las ruinas del molino de agua Alitoli o también llamado toltoli, se introducen en ellas y se asoman por la parte del río. Hay casi cien lavanderas, unas muy serias, sacudiendo la ropa o colocándola para orear o extendiéndola por el verde.
Pero luego están las más jovencitas, que se han percatado de  su llegada y se hacen querer y tontean más de la cuenta, enseñándoles una pierna o un pecho. Además, como el río en esta época del año lleva poco agua, las más atrevidas vadean y hacen incursiones hacia el molino."
Postal Tudela Queiles-Ebro Noviembre, 7/ 1903 (parece)

miércoles, 31 de agosto de 2016

Resuelto el enigma del Reloj de Sangre de la Ciudadela

(1) Postal de Roisin (2) Ciudadela de Pamplona,hoy, (3) Ciudadela de Jaca
Esta estrada es continuación de  Un Reloj de Sangre en la Ciudadela pamplonesa


Me dice Pedro Novella que un reloj de sangre era una campana en la que se tocaba la hora a mano, de ahí lo de sangre. Quizá para diferenciarlo de los otros relojes: mecánico, de sol, de arena, de agua...
Y volviendo a la Ciudadela de Pamplona, a la postal de Roisín, ¿no pudo haber habido -quizás en la estancia que está sobre la puerta de entrada- una campana (2ª hipótesis) por la que se rigieran las actividades de los militares en la Ciudadela? Esta misma mañana voy a darme una vuelta por ahí, a ver si encuentro alguna señal de su existencia.
¡Hay que buscar esa campana!

Demasiada reforma para encontrar nada
Así terminábamos esa entrada.
He ido a la Ciudadela, en busca de esa dichosa campana, o de algún vestigio, información... de su existencia y, cuando he llegado a casa me he encontrado con este bendito correo que me dice que esa campana existe, pero que está...    ¡¡¡en Jaca!!! Mirad con atención la triple imagen de cabecera
Hola, Patxi:
Pues  a la vista de estos nuevos datos, creo que algo de eso pudo haber en Pamplona. Te lo digo porque en la ciudadela de Jaca, empezada en 1598 y cuya puerta parece calcada de la puerta principal de la nuestra, la que da a la avenida del Ejército (aunque la aragonesa felizmente conserva su integridad, con los fosos, puente, etc.), encima de la logia (ver 4ª acepción) de arquillos de medio punto de la torreta se mantiene todavía una espadaña de tres huecos, del tipo de las que tienen muchas ermitas e iglesias conventuales, en uno de los cuales se puede ver todavía la campana que servía para los avisos y llamadas a la guarnición de la fortaleza. Y algo así pudo haber habido aquí, aunque no aparece dibujado en los dos planos en perspectiva que se han conservado, que datan de hacia el año 1600.    Como se suele decir, siempre hay tiempo para aprender algo. Saludos cordiales
J. J. Martinena


Puerta principal y espadaña con su campana, desde el patio de armas de Jaca
Como veis, parece que a Martinena le convence esta 2ª hipótesis del Reloj de Sangre como una campana que, accionada por un centinela, regía las actividades del mundo militar.
Y él mismo nos ha facilitado el dato que nos faltaba para que todo cuadrase: la puerta de entrada de la Ciudadela de Jaca, gemela de la de Pamplona, guarda -encima  de la puerta principal- una estancia similar a la que tiene Pamplona y, sobre ella, una espadaña con una campana que, si alguna vez existió en la vieja Iruña, no ha dejado otra huella que la enigmática expresión de la postal de Lucien Roisin: "Pamplona, Portal de entrada y Reloj de Sangre de la Ciudadela".

Parte interior de la techumbre del que -desde hoy- es el Reloj de Sangre
Ya dijimos que la precisión de Roisin era proverbial y que es difícil pillarle en algún error en sus postales. Por ello, desde un principio pensé que de algún sitio habría sacado  él esa expresión tan sorprendente. Y si nunca hubo espadaña en Pamplona, sí tuvo que haber campana, quizá colgada de la techumbre, en el interior de esa estancia que no tiene nombre, pero a la que desde hoy podemos llamar "reloj de sangre", como, al parecer, hace Roisin.

Por mí, enigma resuelto. A partir de ahora, cuando vea la postal de Roisin y su "reloj de sangre", ya sabré dónde mirar. Y os agradezco a todos los que habéis ayudado con vuestros comentarios, o siguiendo con interés la marcha de esta apasionante investigación. Y muy especialmente a Pedro Novella y Juan José Martinena, sin cuyas  aportaciones hoy seguiríamos inquietos, sin poder dormir a pierna suelta, como haremos hoy.

jueves, 23 de abril de 2015

Un Reloj de Sangre en la Ciudadela pamplonesa

1ª hipótesis: Reloj de sangre (?) y reloj de bolsillo
Lucien Roisin (París, 1884- París o Barcelona, 1943) fue un fotógrafo y editor francés, afincado en Barcelona, cuya obra alcanza una gran importancia, tanto por su extensión en el espacio físico (con imágenes de toda la geografía española) como por su extensión temporal (desde los años 20 a los 50).
Es conocido muy especialmente como editor de postales. Muchas de las cuales las hizo él, directamente, y otras se las compraba a fotógrafos locales.
En multitud de ocasiones, cuando he buscado imágenes antiguas de Pamplona y de Navarra, me he topado con ese nombre, y he admirado la calidad de sus imágenes y la precisión de la información que aporta en cada una de ellas.
He subido a Facebook un breve muestrario de sus postales pamplonesas para que comprobéis la veracidad de lo que digo: calidad y precisión.

Actualización 15.06.15: He recibido de Maku Belzunegui unas postales de Roisín (y alguna cosilla más), entre las que se encuentra una del Reloj de Sangre de la Ciudadela, que, además de mejorar la calidad de las que había conseguido de Internet, tienen la virtud de haber sido coleccionadas por ella cuando era niña. Gracias, Maku. Las he añadido al álbum titulado "Pamplona. L. Roisin" con el nombre de la donante. Disfrutadlas.

Pues bien, hace ya unos cuantos años encontré una postal de Lucien Roisin con una imagen de la Puerta principal de la Ciudadela (la de la Avenida del Ejército) cuyo pie de foto me sorprendió tanto que me hizo iniciar un camino de investigación cuya última etapa es esta entrada.


El pie de foto original dice así:
18 - PAMPLONA Portal de entrada y Reloj de Sangre                        L.ROISIN
de la Ciudadela y Lápida conmemorativa del Virey Duque de Trayecto (s  XVI)
 Dejando de lado lo de "VIREY", forma antigua de "virrey", llama la atención la extraña expresión de "reloj de sangre". ¿De dónde ha sacado el siempre tan preciso L. Roisín que en la puerta de la Ciudadela hay un reloj de sangre? ¿Qué es un reloj de sangre? 
Miré por todos los sitios, pregunté a diestro y siniestro, me fui a la Puerta de la Ciudadela, la fotografié de arriba a abajo, hablé con los encargados de atender a los visitantes... Nadie sabía nada de ese dichoso reloj de sangre. 
Desesperado, me puse en contacto con Juan José Martinena, quien en tantas ocasiones me había sacado de apuros. Pero en este caso, no hubo suerte:
Amigo Patxi:
En esta ocasión siento decepcionarte. Tengo esa postal desde hace muchos años en mi colección y nunca he conseguido interpretar esa enigmática denominación que lleva impresa al pie de la foto. Solo me consuela, y no mucho, el hecho de que ni mi colega Pepe Molíns, tantos años archivero municipal, ni mi consuegro, artillero recién retirado del Ejército, ni mi amigo Luis Eduardo Oslé, ex-coronel del regimiento de Infantería América de guarnición en Pamplona, doctor en Historia e hijo a su vez de coronel del mismo regimiento, me han sabido dar una explicación razonable.
Personalmente, a título de "supositorio" como decía el cashero aquel, pienso que tal vez se conociera con ese siniestro apelativo, sin duda con carácter alegórico o simbólico, el dispositivo ese de las cadenas del desaparecido puente levadizo, que con unas (al parecer) bombas o proyectiles a modo decontrapeso, pudieran evocar las pesas de un reloj y de paso, recordar a los militares que su tiempo debe ir subordinado al servicio a la patria, un poco en la línea del "Todo por la Patria" que tradicionalmente se podía leer en un cartel colocado sobre la puerta de los cuarteles y edificios militares y las casas-cuartel de la Guardia Civil.
Y eso es cuanto se me ocurre en relación con tu consulta. 
Un cordial abrazo

J. J. M.   
Ambos, pues, coincidimos en que se trata de un reloj de sangre en sentido metafórico, al comparar, quizás, el mecanismo del antiguo puente levadizo con un reloj de bolsillo y su cadena, como se intenta en la foto de portada.
Pero, ¿por qué de sangre? Sobre esto lo único que he encontrado es esta frase lapidaria en una extraña página:
En época de guerra, el tiempo no se mide con arena, sino con sangre
Bueno, pues este es el reto. A ver si alguien nos aporta un poco de luz en este asunto tan pamplonés, y podemos, por fin, conciliar el sueño.
Contacto: patximendiburu@gmail.com


***
Actualización 31.08.16
Cara del Moro, Castillo de Santa Bárbara y Garita de la Campana

Un correo de Pedro Novella, dedicado en alma y cuerpo a la investigación y catalogación de relojes solares, me obliga a retomar la investigación sobre el reloj de sangre de la Ciudadela de la postal de Roisin. 
Me dice que en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica hay varias referencias al "reloj de sangre". Suelo mirar habitualmente en esa biblioteca, pero reconozco que en este caso se me había debido pasar porque, como bien señala Pedro, allí hay una muy interesante línea de investigación.
Omito algunos significados de "reloj de sangre" que  allí aparecen ("péndulo sostenido por dos dedos y que se mueve por magnetismo"), u otros, poéticos (Borges: "En mi pecho, el reloj de sangre mide / el temeroso tiempo de la espera") o literarios (Cela: "Reloj de arena, reloj de sol, reloj de sangre", 1989) y me centro en el significado que aparece en más ocasiones y que creo que puede darnos mucho juego: el de reloj de sangre como una "campana accionada por la fuerza humana para dar la hora"
El ejemplo más claro es el de la ciudad de Alicante. Dice así el ejemplar de la Revista Contemporánea de 30.11.1891:
El reloj de sangre trae muchos recuerdos á la memoria de los que de niños tuvimos  la fortuna de habitar en Alicante, en cuyo alto castillo de Santa Bárbara, inmensa á la vez que airosa mole que defiende á la ciudad, hay constantemente un centinela que cuida de repetir con una campana las horas que da el reloj de la colegiata de San Nicolás. 

Como veis, no hay duda de a qué se llama reloj de sangre. Pero lo mejor lo encuentro en el ABC de 15.12.1904, trece años después de la anterior reseña, cuando comienza la demolición de la Torre del Reloj:


Izda: la Torre del Reloj, en el Castillo de Alicante, antes de empezar su demolición
Dcha: los trabajos de demolición de la Torre (Fots Amad.)
Demolición de una torre célebre
La famosa torre del Reloj de Sangre en el castillo de Santa Barbara, de Alicante, que constituía un peligro inminente por amenazar desplomarse y caer sobre el caserío de parte de la poblacion, ha sido demolida.
Esta torre fue construida el año 1846 por el maestro Petez (?), que aun vive en Alicante, teniendo en la actualidad ochenta y cuatro años.
En ella se colocó una campana que tocaba un centinela cada cuarto de hora, y por la cual se regía el horario del castillo, asi como los huertanos de Alicante. La primitiva campana fue sustituida por la que en la actualidad tenía, en la cual se lee: Santa Bárbara. Año 1853. La torre estaba enclavada en un ángulo del parapeto, en la batería llamada del Macho, situada a doscientos metros de altura sobre el barrio del Portiget. Por efecto del tiempo y, más que nada, por haberse abierto uno de los pilares de la torre por el gran peso del mazo que servia par a dar los toques, la torre amenazaba desplomarse, lo que, de ocurrir, hubiera producido muchas desgracias, pues las piedras hubiesen caído sobre las casas que existen en el paseo de Gomis, frente a los baños. Ha habido que hacer un andamiaje especial rodeado de una fuerte red metálica, por si se desprendía repentinamente alguna piedra, y los hombres que han trabajado han estado constantemente atados. Con la pericia que tiene, el inteligente capitán de ingenieros D. José Navarro ha dirigido estos trabajos tan bien y con tal rapidez, que el miércoles último ha quedado desmantelada toda la torre, sin que hayan ocurrido desgracias y evitando un día de duelo a Alicante, como hubiera sucedido de no haberse quitado esta torre con las precauciones con que se ha hecho. 

Aquí tienes, en Google Maps, la Garita de la Campana
Aunque no sepamos por qué se llama reloj de sangre (ahora ya sabemos) a los toques de campana, sí parece claro -al menos en el lenguaje militar- qué puede ser un reloj de sangre.
Actualización 21.04.21
Recientemente se ha encontrado en las huertas de la Magdalena de Pamplona una "noria de sangre". Las norias de sangre deben su nombre a que la fuerza motriz era llevada a cabo por animales de tiro, como mulos y burros.
Y volviendo a la Ciudadela de Pamplona, a la postal de Roisín, ¿no pudo haber habido -quizás en la estancia que está sobre la puerta de entrada- una campana (2ª hipótesis) por la que se rigieran las actividades de los militares en la Ciudadela? Esta misma mañana voy a darme una vuelta por ahí, a ver si encuentro alguna señal de su existencia.
¡Hay que buscar esa campana!

Esta entrada continúa y culmina con éxito en:
Resuelto el enigma del Reloj de Sangre de la Ciudadela (la campana se ha encontrado en la Ciudadela ¡¡¡de Jaca!!!)