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jueves, 28 de abril de 2022

José Martínez de Ubago, antes y tras el 36

José y Rosa vivieron una pasión en la Pamplona de 1900
Si Rosa Oteiza no hubiera sido discreta, José Martínez de Ubago no habría sido arquitecto diocesano ni alcalde de San Sebastián ni se le habría permitido volver a España tras la Guerra Civil.

Se casó en San Sebastián el 1 de abril de 1923 con María Concepción Aguado Guerrero (Burdeos, 1902), que residía en la bella Easo.
José Mtnez de Ubago
En febrero de 1930 ingresó en los rotarios y a principios de 1933 era aprendiz, con el nombre simbólico de "Miravalles", de la Logia "Altuna" núm. 15 de San Sebastián. Ya en julio del año siguiente la Asamblea de la Logia lo sentenció a darse de baja.
Perteneció al Partido Radical, de cuyo comité local de San Sebastián fue presidente. En 1932 sus correligionarios donostiarras le ofrecieron un homenaje al que se sumó el Centro Republicano Radical de Pamplona.
En las elecciones generales de noviembre de 1933 concurrió por Navarra en la candidatura del Partido Radical, cuyos cinco miembros lograron una media de 5.168 votos, el 3,4% del total, mientras él consiguió 4.248.
Del 9 abril de 1935 al 4 de enero de 1936 fue alcalde de San Sebastián.
En agosto de 1935 todos los concejales del Ayuntamiento y los gestores provinciales pidieron que se le concediera la Orden de la República.

Ángel G.-Sanz Marcotegui
García-Sanz: "Sobre sus vicisitudes posteriores hasta su muerte en 1953 véase la obra citada en la nota 2".Nota 2 García Sanz: "Comencé a hacerlo en El exilio republicano navarro de 1939, pp. 501-509", libro del que es Coordinador. 
De momento no he conseguido acceder a dichas páginas.
Pierdo su pista a partir de esas fechas, pero he encontrado un dato muy inquietante en "El comienzo de la Guerra Civil en Euskadi":

DOCUMENTO Nº 24
Telegrama de salida. Por cable (Francia). Diplomacia París. Nº 872-873. 26 de julio de 1936. (CADN, Madrid. Ambassade, serie B, legajo 167).
Según me han dicho durante estas últimas noches se han llevado a cabo “ejecuciones” clandestinas en San Sebastián47. Individuos que se dice pertenecen a los medios anarcosindicalistas (¿) se habrían presentado en las domicilios de diversas personalidades españolas, entre ellas un nacionalista vasco conocido, y las habrían asesinado. Parece ser que en estos momentos el mismo peligro amenaza a un antiguo alcalde y a un antiguo teniente de alcalde, ambos republicanos dicho sea de paso, el arquitecto Martínez Ubago y el escritor Melgarejo, ambos grandes amigos de nuestro país. Desgraciadamente tengo la impresión de que los poderes públicos siguen sin ser capaces de prevenir estos asesinatos.
Jean Herbette, en 1924

Está claro que si estos crímenes (que recuerdan singularmente la muerte de Calvo Sotelo) continúan, la causa del Frente Popular español sufrirá muy graves perjuicios ante la opinión pública del mundo entero y que particularmente se elevarán numerosas voces en Francia para denunciar la impotencia del Gobierno español, la anarquía de las regiones que le son fieles y la catástrofe a la que –se dirá– es inevitablemente conducido por sus complicidades con los terroristas.
Me permito pues pensar que sería urgente llamar la atención de la embajada de España en París y sobre todo la de los dos enviados españoles que han debido de llegar de San Sebastián, el señor Liceaga y García Larrache, sobre la imposibilidad en la que se encontraría el Gobierno francés para facilitar o incluso tolerar ningún abastecimiento ni crédito a las autoridades españolas en el caso de que crímenes análogos a los que acabo de mencionar se vuelvan a producir como consecuencia de la pasividad o impotencia de los poderes públicos. Los nombres de las dos personas que he señalado como amenazadas actualmente podrían ser citadas en los contactos y podríamos aconsejar a las autoridades españolas que permitiesen a los interesados –que no desarrollan ninguna actividad política- pasar a Francia con sus familias. Pero al margen de estos dos casos que conozco, hay probablemente muchos otros y no solamente en San Sebastián. Sería igualmente urgente dar una vigorosa advertencia que no dejará de tener eco en los medios donde se organizan los crímenes.
Jean Herbette (periodista y embajador, 1878-1960)

Es razonable pensar que José pasara a Francia con su familia. Cuando en septiembre de 1936 los requetés tomaron San Sebastián, de estar allí José, habría tenido problemas (masón, anticlerical, ex alcalde...). Al terminar la guerra, desde Francia habría tanteado las posibilidades de volver y cuando le aseguraron que no habría represalias, habría vuelto.
Pero todo esto es una hipótesis sin documentación. Me falta confirmarlo.

Actualización 23.04.2022
Gracias a Manolo Martorell, historiador, he conseguido los datos que me faltaban:

San Sebastián 13-9-1936 
Tras la caída de San Sebastián en manos de los sublevados, gracias a la amistad del cónsul general de Francia pudo embarcarse en el puerto y llegar a Bayona. Permaneció aproximadamente unos tres años en el País Vasco-Francés (Itxassou y Biarritz) y después regresó a España.
Mientras tanto, el Juez Especial n° 1 de la Comisión de Incautación de Bienes de Guipúzcoa le había instruido un expediente para declarar su responsabilidad civil. 
En enero de 1938 el gobernador militar había remitido copia del título de masón al gobernador civil de la provincia y presidente de dicha Comisión para que lo uniese al expediente. Además, había dado cuenta de este envío al Delegado Nacional de Servicios Especiales de la Secretaría Particular de Franco. 
De todos modos, en 1942, a instancias del juez instructor del Juzgado núm. 1 del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, responsable del sumario n° 1004/42 seguido contra él, el Delegado del Estado para Recuperación de Documentos en Salamanca informó de que el documento de baja referido más arriba reunía todos las características de autenticidad. Probablemente esta circunstancia favoreció su regreso a España. 
Efectivamente, un año antes del 42, desde julio del 41 hasta diciembre del 44 hay varias referencias en la hemeroteca de DN de sus viajes de ida o vuelta de San Sebastián:
22/07/1941 A San Sebastián el arquitecto don José Martínez de Ubago con su esposa e hijos.
No obstante, en 1952, un año antes de su muerte, el director general de Seguridad del Estado se interesó por sus antecedentes masónicos.
Fallece en San Sebastián, en 1953, con 76 años.

Reflexiones
1935 Alcalde SS. Característico mechón
Sobre él:
Se ve que los instructores de expediente desconocían totalmente su pasado con Rosa Oteiza.
Cuando en el 38 unieron al expediente el título de masón, si hubieran conocido su pasado con la que posó para la estatua de los Fueros, le habrían permitido volver a España?
Antes, en 1935, ¿habría sido alcalde de San Sebastián?
Antes aún, en 1920, si hubiera trascendido el escándalo de la no-boda en Santa Engracia (Zaragoza), ¿la iglesia le habría nombrado "arquitecto diocesano" en Pamplona?
Sobre ella:
Todo ello significa que Rosa fue discreta y no lo denunció, aunque sí lo hizo en Santa Engracia. Por tanto, no le guardaba rencor.
Según el obituario y la esquela, ni viuda ni casada ni madre. ¿Cómo pudo consentir quedarse -al menos, oficialmente- sin hijos? ¿A qué presiones tuvo que ceder?

martes, 25 de mayo de 2021

¿Por qué retrocedió el euskera? (A. García-Sanz)

Bajando el Esca hacia 1910. Marqués Santa Mª del Villar
“A los almadieros, en cuanto pasaban Burgui, el uskara ya no les valía de nada. Al regresar al pueblo hablaban con sus mujeres en uskara, que pasa a ser la lengua de la familia, de la intimidad. Pero son ellos mismos quienes convierten al castellano en la lengua importante” (García-Sanz)

Ángel García-Sanz: “El euskera retrocedió porque los montañeses sabían que no les era útil”
El historiador Ángel García-Sanz analiza en un libro la situación del euskera de 1860 a 1936

García-Sanz en la UPNA (J.C. Cordovilla)
La pandemia ayudó a Ángel García-Sanz Marcotegui a añadir más material al que ya llevaba recopilado durante años, a descubrir textos que ayudaran a comprender cómo había sido la situación en Navarra del euskera entre 1860 y 1936. Historiador “de la Internacional del pero...” el catedrático de la UPNA recogió fragmentos de periódicos y documentos de la época con los que ha construido un libro que contradice algunos lugares comunes sobre el retroceso del euskera en Navarra.

EL RETROCESO DEL EUSKERA. “LA REPRESIÓN NO FUE UN FACTOR CLAVE”
En su libro, y en su discurso, Ángel García-Sanz refleja cómo la prensa que más defendía al euskera en esta época, tanto la nacionalista, la de los euskaros (un grupo fuerista) como la conservadora, pone de relieve “que los responsables últimos de la pérdida de la lengua vasca eran los propios navarros. Hablan de vergonzosa pereza, indolencia, abandono, apatía, falta de voluntad, incluso alguno de la debilidad de la raza”, dice el historiador, que apunta la contradicción de que esos mismos periódicos incluyen escritos “que ponderan el valor de los vascones, el pueblo jamás conquistado, valiente y vigoroso”. El catedrático de la UPNA apunta que esos navarros eran conscientes “de que el euskera no les era útil. Hay pueblos donde dicen que quieren aprender castellano porque les sirve. Son muy pocos los que quieren prescindir del euskera pero son muchos los que dicen que lo que les interesa es el castellano”. García-Sanz en ese sentido señala que los montañeses sentían que se le tenía a menos en el resto de Navarra y ejemplifica su tesis con los almadieros del Roncal. “En cuanto pasaban Burgui el euskera ya no les valía de nada. Al regresar al pueblo hablaban con sus mujeres en euskera, que pasa a ser la lengua de la familia, de la intimidad. Pero son ellos mismos quienes convierten al castellano en la lengua importante”.
Aunque hay que tenerla en cuenta, la represión del idioma no fue el factor fundamental, dice García-Sanz. “Una de las pruebas es que la regresión del euskera avanza desde el sur y desde el nordeste, desde Roncal y Salazar, donde es más frágil. Si la represión hubiera sido la clave, el euskera se hubiera perdido lo mismo en Valdizarbe que en la Ulzama”. “Y ninguno de esos órganos de prensa que se quejan de la desidia de los navarros habla que eso se deba a un autoodio que trasladen las clases elevadas. No hubo tal, eso es una construcción actual”.

LOS DEFENSORES DEL EUSKERA. “LAS DERECHAS”
Durante el Franquismo, también
Ángel García-Sanz defiende que antes de la Guerra Civil, “guste o no guste, la Navarra oficial, mayoritaria, que incluía carlistas, integristas, conservadores, los euskaros y el PNV, eran todos vasquistas. Los principales defensores del euskera son las derechas”. “No se puede dudar de que la Diputación, la iglesia, los periódicos... eran vascófilos de corazón, otra cosa es que eso se tradujera en hechos prácticos”. El profesor llama la atención de que el panorama de los defensores y los reacios al euskera de nuestros tiempos es casi el contrario al de aquella época. “Los defensores del euskera hoy son las izquierdas, y los movimientos alternativos, que cuanto más rupturistas son más usan el euskera. Y lo hacen con un sentido de cruzada, de cumplir un deber, como hace un siglo lo hacían los canónigos integristas. En cambio, los que más lo defendían entonces, salvo el PNV, ahora son más fríos”.
García-Sanz, en todo caso, señala que los reparos de liberales y republicanos contra el euskera venían también porque veían “en la propaganda vascófila unos objetivos políticos, que podían ser legítimos pero que ellos no compartían”. De hecho, apunta que un periódico como El Demócrata Navarro, muy contrario al nacionalismo, no tiene problemas en dar voz “a adalides del euskera que se confiesan españoles, como el profesor Amador de los Ríos. Es la prueba de que no tenían nada en contra del idioma en sí”.

LA 'VASCOMANÍA'. “MÁS TEÓRICA QUE REAL”
Hoja en Lengua navarra (DN 68)
En su libro, García-Sanz habla de que desde mediados del siglo XIX se vivía una “vascomanía” en toda España y que el euskera tenía una gran consideración incluso entre estudiosos extranjeros. Sin embargo, “fue una efervescencia más teórica que real. Ya un especialista como Juan Madariaga ha dicho que este renacimiento fue modesto. Pero una cosa es tener una planteamiento teórico vascófilo y otra llevarlo a la práctica”. En todo caso, el historiador señala que este renacimiento, y la acción de instituciones como Euskal Esnalea, aunque no tuvieron “mucho impacto”, sí sirvieron para retrasar el retroceso del euskera, “del que todos eran conscientes”.

EUSKERA Y TRADICIÓN. “EN LOS PUEBLOS PEQUEÑOS”
El libro reproduce varios textos que defienden que el euskera era una barrera que impedía que se perdiera la religión y las costumbre tradicionales. “No tenían razón. Confundían la explicación con el hecho. Decían que en los pueblos pequeños, que eran casi monolingües euskaldunes, no entraba la impiedad ni los librespensadores… claro, es que no entraba nada, vivían más encerrados en su mundo”. De hecho, donde se pierde más el idioma fue en localidades más grandes como Elizondo, Lekunberri, Alsasua. “Es cierto que los contrarios a la imagen tradicional también vieron que esa promoción del euskera iba en contra de lo que defendían ellos”.

GUERRA CIVIL. “NO HUBO ERRADICACIÓN ABSOLUTA”
Premio a los niños de Zubieta por su nivel de euskera
Frente a autores que hablan que durante la Guerra Civil hubo una “lucha sistemática para erradicar el euskera”, García-Sanz ha encontrado textos entre quienes apoyaron el golpe que defendieron al idioma. Fue el caso de Eladio Esparza, de Diario de Navarra, o y Francisco López Sanz, de El Pensamiento Navarro, que salen por ejemplo al paso de algún caso de sacerdotes a los que se impidió predicar en euskera. “Dicen que eso no puede consentirse”. También la Agrupación de Estudiantes Tradicionalista empezó una campaña en radio a favor del euskera. “No hay una erradicación absoluta. Otra cosa es que estas figuras ven el euskera desde una perspectiva de carlistas e integristas, que lo consideran como parte fundamental de la manera de ser de la personalidad tradicional”.

EL RELATO. “SE HACE UNA HISTORIA MUY SIMPLISTA”
El catedrático de la UPNA censura que muchas veces ha habido autores que hacen “análisis que se abstraen del tiempo y las circunstancias, como si el siglo XIX hubiese sido inmutable”. A su juicio, “estamos en una tierra en que se hace una historia muy simplista, que habla de un grupo de vendidos a Madrid y de un pueblo llano, valiente y pobre. Pero Navarra cambió mucho y hay clases medias cada vez más amplias. Parte de la población se escapa a esa simplificación. El rico no es culpable por ser rico ni el pobre es siempre revolucionario y traicionado por las élites. No hay un sentido de que la historia es transformación, cambio”.

EUSKERA E IDENTIDAD. "ES UN TEMA POLÍTICO"
El profesor de la UPNA explica que en Navarra, hasta bien entrado el siglo XX, “la gente se sentía navarra, más o menos vasca y española. El problema es que todo se ha simplificado y ahora hay solo dos identidades predominantes, vasquista antiespañolista o navarrista españolista. Es penoso”. En ese sentido, García-Sanz califica de “muy sintomático” que a principios del siglo pasado “el nacionalismo declarara la guerra al término ‘vasconavarro’, que se usaba durante el siglo XIX con toda normalidad. Era una fórmula en la que Navarra estaba ligada al mundo vasco, pero de manera peculiar”.

Matías Múgica: "Es un error el gasto en euskal-
dunización donde no se habla ni chufa de euskera"
Ya situado en la actualidad García-Sanz asegura que hoy “nadie habla claro” sobre el euskera. “Es un tema político. Al fin y al cabo, implica decidir sobre el empleo de recursos humanos y financieros. Es un tema de oportunidad política”. “He vivido en cuatro pueblos, en cuatro barrios de Pamplona, he estado en instituciones, en el seminario, en la universidad privada y en la pública… y nunca he visto a nadie hablar contra el euskera por sí mismo. Lo que pasa es que muchos ven en la expansión del euskera un objetivo político, que puede ser legítimo, como también lo es no estar de acuerdo”.

“Me gusta lo que no se conoce”
Ángel García Sanz añadió a sus obras el apellido Marcotegui, el cuarto (el tercero es Pérez) para evitar confusiones. El profesor de la UPNA se llama igual que otro historiador, un eminente catedrático vallisoletano que falleció en 2014. “Un tipo excepcional”, dice. El caso es que de vez en cuando surgían confusiones. Por ejemplo, al catedrático castellano le preguntaban por sus obras sobre Navarra y al revés, o cuando iban a congresos, en los hoteles al que llegaba más tarde le decían que Angel García Sanz ya estaba allí. Por si fuera poco, ese mismo nombre lo comparte con un notable veterinario gallego. “El primer correo electrónico que recibí me lo mandó un hispano desde la biblioteca del Congreso de EE UU para preguntarme por un García Sanz que escribía de ganado”. Por eso, cuando los dos historiadores García Sanz coincidieron en un congreso en 1983, decidieron que había que hacer algo. Desde entonces el navarro firma sus obras como García-Sanz Marcotegui.
Ángel estuvo en el Seminario algún año más
Su infancia la pasó de pueblo en pueblo, siguiendo los destinos de su padre, que trabajaba para la Diputación. Nació en Morentín, en 1949, estuvo en Leitza, en Abárzuza y Navascués. Con 7 u 8 años, se dio cuenta de que le gustaban los temas políticos. “Mi primer recuerdo es el levantamiento de los húngaros en 1956. En el pueblo se hizo una colecta para mandar un bidón de gasolina a los ‘patriotas húngaros’. También recuerdo a un maestro, Domingo Eseverri, colocar una cruz negra en una bandera española el día de la muerte de Pío XII, en 1958”. Para el joven García Sanz, aquellos hechos le daban “la manera de salir del pueblo. Me gustaba mucho la geografía. Oía hablar de Tierra de Campos o Peñaranda de Bracamonte y me parecía la Luna”. Estudio en el seminario dos años, “me llevaron allí, pero me fui”, hizo el Bachiller en el instituto Plaza de la Cruz, se licenció en Geografía e Historia en la Universidad de Navarra y se doctoró en la Complutense. Comenzó en la enseñanza media en Guernica, entre 1973 y 1976, ganó la cátedra de Bachillerato del Instituto de Bergara, pero se quedó como profesor agregado en el Instituto Navarro Villoslada hasta 1986. Después la Universidad: tras cinco años en la Universidad del País Vasco, en 1991 ganó su plaza en la UPNA y en 2009 la cátedra. En agosto de 2019 se jubiló y desde entonces es profesor honorario del centro.
Verano 66 ó 67. Odériz. Ángel hacía 2 turnos de 8h.

Es autor de cerca de 30 libros. Casi todos hablan de un mismo lugar, Navarra, y una época similar, la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, pero ha tocado de todo: el socialismo, las guerras carlistas, el navarrismo… “Ahora me estoy fijando en las identidades y en el liberalismo, los grandes olvidados de la época”. “Me gusta lo que no se conoce”, señala. Así por ejemplo, descubrió la figura de Matilde Huici. “Supe de ella en el archivo de Tafalla, en un permiso para hacer un mitin, que ponía Huici. Fui buscando y resultó que era una mujer de Pamplona, que creó con Clara Campoamor el Partido Socialista Liberal, que fue la única mujer del anteproyecto de Constitución republicana, que hizo una labor pedagógica tremenda en el exilio en Chile. Y era completamente desconocida”. Como los son la gran parte de los que aparecen en una de sus aportaciones más llamativas, el Diccionario biográfico del socialismo histórico navarro, del que han publicado cinco de sus tomos y cuyos últimos volúmenes ha escrito con Ana Mª González Gil. “Quería que fueran 600 entradas y van ya más de 2.000”.
García Sanz, que está casado y tiene una hija, que dirigió muchos años la revista Huarte de San Juan, encuentra que “de historia todo el mundo parece saber mucho, y más en esta tierra”, y censura “el aire dogmático” que ha encontrado en otros autores. “Yo, cuanto más veo, menos entiendo, más interrogantes me surgen”.
Celedonio Leyún (Yaben)

‘LA SITUACIÓN DEL EUSKERA EN NAVARRA (1860-1939)'
Autor: Ángel García-Sanz Marcotegui.
Editorial: Lamiñarra.
Páginas: 304
Precio: 20 euros.

Y para postre...
20/02/1916 DN El otro es don Celedonio Leyún, a quien presentan los mauristas, y que luchará como tal maurista. El señor Leyún es navarro, y navarro de los buenos, de los que dan ejemplo a muchos paisanos suyos, porque lejos de su patria ha sabido conservar vivo el fuego de su amor al espíritu de su pueblo. Figúrense ustedes, si esto será así, cuando el señor Leyún, que reside hace muchos años fuera de Navarra hable su idioma natural, el vascuence, como sus paisanos de la Basaburúa. El señor Leyún es de Yaben, tiene una considerable fortuna, y es concejal del Ayuntamiento de Madrid.

martes, 12 de junio de 2018

Elorrietarricogorrigorricoecheamotagoiticoa


Cuando, de críos, nos preguntaban por el nombre más corto, solíamos decir Nicasio (ni-casi-o). Y el apellido más largo, solíamos responder: "Ese mismo: Más Largo". Y si nos preguntaban por el siguiente más largo, decía -de una tacada- el que da título a esta entrada.
Lo aprendimos los hermanos de nuestros padres -que no sabían vasco- y seguramente habrá sufrido alguna deformación, pero no creo que, necesariamente, un alargamiento.
Agradezco este artículo de García Sanz y las referencias a Javier Barreiro, por haberme hecho desolvidar aquellas gimnasias lingüísticas de la infancia

TRIBUNA CULTURAL 
El autor recuerda algunos casos de apellidos muy largos, varios de ellos de origen vasco. Y también habla de los apellidos más habituales y de cómo ellos dan para problemas de identificación 

Sobre apellidos largos y apellidos comunes                                                   por Ángel García-Sanz
Es bien sabido que el prurito de autoasignarse un rancio abolengo persiste en muchos de los que tienen apellidos dobles o muy largos, y más si son vascos. Buena prueba de ello es que se discuta sobre cuál es el apellido vasco más largo y el orgullo con que ostentan algunos el suyo. A título de curiosidad, aquí se recogen varias noticias al respecto y se hacen algunas observaciones sobre las ventajas y desventajas de los apellidos más comunes.  
En noviembre y diciembre de 1919 se exhibieron en el cine Euskal Jai [Desolvidar: el frontón se adaptó durante algunos años para la proyección de películas] de Pamplona los diferentes capítulos de la película La casa del odio (1918) que, como en toda España, tuvo gran éxito. Uno de sus atractivos era que hasta el penúltimo episodio no se daba a conocer quién era un misterioso y siniestro personaje, El encapuchado.   
En tono humorístico Diario de Navarra (7-XII-1919) se hizo eco entonces de que unos decían que era de Caparroso, otros de Zugarramurdi y otros que le habían visto tocar la guitarra en las fiestas de Oricáin. También añadía que quien lo sabía era el propietario de los almacenes de ropa Iruña, que habría prometido 50 pesetas en metálico a quien averiguara el nombre. 
Tres días después, en el mismo periódico y en El Pueblo Navarro, apareció la siguiente extraña noticia: 
“Se aclara el misterio.  Martín Joshé Mendivelza Iturriberrigorrigoicoecheachiqui, tío de Perla Buruzuri y primo del señor ‘Pandolfo’. Estos son los nombres y apellidos de El encapuchado que se ha exhibido en el comercio Iruña, los que coinciden en todo a los indicados por una distinguida señorita que oculta su nombre y que generosamente deja el importe del premio de 50 pesetas para los asilados de la casa de Misericordia, en nombre de los cuales damos las más exclusivas gracias”. 
No he seguido más el asunto, pero es indicativo del atractivo de los apellidos vascos largos entre nosotros. La siguiente noticia es otra muestra de ello.   
En 1922 un americano de origen griego alardeó de tener el apellido más largo del mundo: Paspatherodorokoumountongeotopoulos, 35 letras. Sin embargo, según un periódico francés, en la calle Sarmiento de Buenos Aires vivía un vasco cuyo apellido tenía 39: Juan Iturriberrigorrigoicoerrotaberricoechea (Fuente nueva roja de la casa del nuevo molino de arriba). El escritor Javier Barreiro comprobó que, en efecto, a principios de 1929, en la revista bonaerense Caras y Caretas aparecía el siguiente anuncio “Gran bazar de Calzado del vasco Don Juan Iturriberrigorrigoicoerrotaberricoechea. Sarmiento, 1200 esquina Libertad”.  
Es difícil saber si el anunciante tenía ese apellido, que también es el de un personaje de de la leyenda peruana El cigarrero de Huacho, de Ricardo Palma. En todo caso, desde luego, hay apellidos muchos más largos que los mencionados.   
En 1972, en un artículo, El mundo está lleno de apellidos extraños, un periódico informó de que un hawaiano se apellidaba nada menos que Kekoalaauliiionapalihaulliulickekoolay Kaapuawakamehameha, que significa “el pequeño barco que rodea las montañas blancas del lago de las montañas koola, donde vive Hamchameta el grande”. El periódico del que procede la noticia contrastaba este apellido con el de un hombre de negocios belga que se llamaba Antón O, y aseguraba que aún había un apellido más corto, ‘I’, porque ocupaba menos espacio.


[Desolvidar: Como podéis ver a continuación, Elorrietarricogorrigorricoecheamotagoiticoa deja pequeños a todos los que aquí se han propuesto y a otras palabrejas que llevan fama de largas que -ante estos monstruos- parecen enanas:

Iturriberrigorrigoicoecheachiqui
Paspatherodorokoumountongeotopoulos
Iturriberrigorrigoicoerrotaberricoechea
Kekoalaauliiionapalihaulliulickekoolay
Elorrietarricogorrigorricoecheamotagoiticoa (43)
Supercalifragilísticoespialidoso

Y para que veáis con qué soltura se dicen las cosas que se aprenden de niño...]

Obviamente desde una óptica alejada de preocupaciones aristocratizantes y del afán de exhibir orígenes linajudos, otros han mostrado su querencia por los apellidos más comunes: García, Pérez, González, etc. que corresponden a la mayoría de la población. 
Así, en 1931 El Socialista ponderaba la abundancia de Pérez, Garcías, Rodríguez, etc. en sus filas porque quienes llevaban esos apellidos constituían la “masa auténtica, sin fulanismos: pueblo legítimo y numeroso”, cuyo anonimato favorecía el sentido democrático y lo contraponía a “la tontería aristocrática o la debilidad literaria” de los que se preocupaban por el nombre. Llevar apellidos comunes, como los mencionados, era “el seguro contra el ridículo, porque a veces el apellido abruma. El apellido es como el traje, como el gabán, como la capa: cuanto más definido, más peligroso. Cuanto más común y corriente, menos ‘chic’, pero más elegante”. 
Con independencia de que se esté o no de acuerdo con el anónimo articulista anterior, lo que no previó son los numerosos problemas de identificación que generan los apellidos comunes. Un ejemplo: en 1983 un ilustre homónimo del firmante de estas líneas, Ángel García Sanz (1946-2014), catedrático de Historia Económica de la Universidad de Valladolid, al haberse producido algunas confusiones sobre la autoría de algunos trabajos de investigación, me propuso que cambiara mis apellidos. Dado su gran prestigio y que yo era principiante en estas lides, le dije que sí pero que lo teníamos un tanto complicado porque mi tercer apellido es Pérez. Entonces me preguntó por el cuarto, Marcotegui, y me instó a firmar Ángel García-Sanz Marcotegui. Así vengo haciéndolo desde entonces, aunque sin evitar del todo las confusiones, máxime teniendo en cuenta que hay otro Ángel García Sanz, un veterinario gallego que destaca por sus investigaciones sobre ganadería.  
 Ángel García-Sanz Marcotegui 
Universidad Pública de Navarra