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lunes, 1 de abril de 2024

Soy Pepito Perdiguero

En las primeras Escuelas de Compañía, hacia 1944 
Quizás la intención del autor haya sido ridiculizar a Pepito Perdiguero. Pero éste, lejos de amilanarse, en primera persona, sin esconder nombre y apellido, se muestra orgulloso de ser el último de la fila, como Manolo García, décadas después. En esa España de la posguerra en la que los alumnos luchan ferozmente por ser el primero de la clase, Pepito Perdiguero se vanagloria de ser el último. Es un antihéroe.  La educación fomentaba la competitividad en vez de la colaboración y el trabajo en equipo. El de al lado no era un compañero sino un rival al que había que ganar. Sin ser una canción protesta, "Soy Pepito Perdiguero" sí que, por lo menos, le quitaba hierro a no ser el mejor.
Mis hermanos mayores la trajeron a la casa de Dormitalería, desde las Escuelas de Compañía, en los años 50. 

El autor
Viene citado por Manuel Túñón de Lara, "España: la quiebra de 1898", Madrid, Sarpe, 1986, p. 38: 
La siguiente copla, obra del Maestro Legaza Puchol, expresa con toda la precisión del saber popular nuestro pensamiento: 
Soy Pepito Perdiguero, soy una gloria española, el primero de mi clase empezando por la cola...
El compositor granadino de canción española José María Legaza (1898-1983), fue miembro fundador de la Sociedad General de autores. Natural de la localidad costera de Salobreña, Legaza se instaló muy joven en la capital del reino, donde cultivó su afición musical y consiguió pronto relevancia y popularidad con canciones como Mi barco velero y Bésame, bésame, que mantuvieron incorporadas a su repertorio Manolo Escobar y Marujita Díaz.
Promocionó a Antonio Molina:
Habiendo ya terminado el servicio militar y estando cierto día en un bar, canturreando, conoció al maestro de cante flamenco granadino José María Legaza Puchol, quien le dio las primeras clases de canto y le escribió la letra de las cuatro canciones que posteriormente grabó en su primer disco.
Tiene 130 registros en la BNE y entre ellos no figura Pepito Perdiguero, por lo que no sabemos la fecha de su composición. Pero teniendo en cuenta que 122 de ellos son posteriores a 1940 y que en la Prensa Histórica ya aparece citado Pepito Perdiguero en 1945, no arriesgamos mucho si decimos que esta popular canción fue compuesta en la inmediata posguerra.

Mester de Juglaría
En el año 1988, los segovianos de "Nuevo mester de juglaría", sacaron al mercado su trabajo "Para bailar" que consistía en un popurrí de temas tradicionales infantiles que completaban todo el disco. En el año 1989, participaron el programa de televisión española "Sabado Noche" interpretando parte de dicho trabajo. 
Aquí tenéis su actuación en ese programa con Pepito Perdiguero, Mambrú se fue a la guerra, El patio de mi casa y Soy la reina de los mares. 
Una delicia:
Soy Pepito Perdiguero, soy una gloria española, de mi colegio el primero... empezando por la cola.
Mi papá quiere que sea pronto un gran historiador. Y yo sé de Historia (de) España más que aquel que la inventó.
Sé quién fue Viriato, sé que fue un señor que nació primero y después murió.  Y que en la batalla de Calatañazor Alejandro Magno allí perdió el tambor.
Soy Pepito Perdiguero...
Es el mundo que habitamos un planeta singular. Y la Luna es más pequeña que una bola de cristal
Sé que el Manzanares pasa por Madrid y por Barcelona, el Guadalquivir. 
Sé también deciros en dónde está León, está en el Retiro dentro de un jaulón.
Soy Pepito Perdiguero...

jueves, 14 de marzo de 2024

Espléndida y besucona (dos canciones)

Otra del Seminario. Antes de que este recuerdo empiece a desvanecerse y se pierda en las brumas del olvido, prefiero recogerlo en este blog, que para eso lo cuido como a una mascota.
Fue en 1964-65 y yo ya estaría en 4º ó 5º curso. En el comedor, en la sobremesa, salió al "escenario" un chaval de los primeros cursos. Creo que llevaba todavía pantalón corto. Se apellidaba Gúrpide y era de Ochagavía. Interpretó, con una voz preciosa y a capela, una canción infantil. (Mirad qué cosa más bonita me ha llegado desde Tudela)
No penséis que me ha sido fácil encontrarla en YouTube. Cuando ya estaba disponiéndome a "ejecutarla" yo, me apareció esta versión del Coro del Colegio Español "Ramón y Cajal", de Tánger. Merece la pena escucharlas todas, pero os enlazo a la "nuestra"
Y ahora viene lo mejor.
Cuando, desesperado, no encontraba la canción en internet, se me ocurrió cantársela a Google tal y como yo la recordaba de mi adolescencia y me salió esto: Buurebüebli (Granjero, al parecer)
Como habéis visto y para mi sorpresa, la canción no es española sino de la Suiza alemana y allí sí que es popular, según se ve en el vídeo. Ahora se entienden las dificultades para encontrarla en castellano.
La letra (os pongo las dos primeras estrofas) no tiene nada que ver con la versión española:

Es Buurebüebli mani nid
(Suizo alemán)
Es Buurebüebli mani nid,
dass gseht me mir wohl a – juhe!
Es Buurebüebli mani nid,
dass gseht me mir wohl a!

Mues eine si, gar hübsch und fiin
darf keini fähler ha – juhe!
Mues eine si, gar hübsch und fiin
darf keini fähler ha!...
No me gusta el mozo granjero
(Español)
No me gusta el mozo granjero
Que asoma cuando me miras –¡yuhe!
No me gusta el mozo granjero
Que asoma cuando me miras!

Tiene que ser muy hermoso y bueno
No debe tener ningún defecto -¡yuhe!
Tiene que ser muy hermoso y bueno
No debe tener ningún defecto!...

Si alguien tiene curiosidad por conocer la letra completa, aquí tiene el enlace.


A cantar a una niña
Ésta no la aprendí, lógicamente, en el Seminario sino ya con 18 años. Ese pelín de picaresca que retrata la canción suele venir muy bien a los aficionados a la astronomía. Si, además, te gusta y entiendes de música, ésta es tu canción. Y lo que más me gusta es la versión gamberra que hacen de ella Ramsés, Isaías y Pantaleón, que le cambian hasta el título: "La niña besucona".
La niña besucona
A cantar a una niña yo le enseñaba
y un beso en cada nota ella me daba. 
Aprendió tanto, aprendió tanto,
aprendió muchas cosas menos el canto.

El nombre de las estrellas saber quería
y un beso en cada nombre yo le pedía. 
Qué noche aquella, qué noche aquella,
en que le di mil nombres a cada estrella.

Luego se fue la noche, llegó la aurora,
se fueron las estrellas, se quedó sola.
Y me decía, y me decía,
lástima no haya estrellas también de día.

domingo, 17 de diciembre de 2023

"La casa chiquitita", doble sorpresa y un misterio

Jardines de la Taconera Julio de 1954
Es una canción infantil que, hasta ahora, no había salido del ámbito familiar. Nos la ha cantado nuestra madre a los 10 hijos, preferentemente a la hora de darnos la papilla. Salvo algún caso, solía acabarse la papilla  antes que la canción.
En la hemeroteca de DN no aparece y en la Prensa Histórica sólo tiene una aparición, en Libertad diario nacional-sindicalista del 27 12 1966. Se trata de un reportaje sobre una Escuela-Hogar en Madrid para niñas que nadie quiere, regentado por las monjas de la Congregación de la Divina Infantita. Y empieza el reportaje con estas primeras líneas que veis a la derecha.
La Fundación Joaquín Díaz tiene una grabación, bastante decepcionante, de 1981 en Valladolid.
Llego, pues, a la conclusión de que esta cancioncilla no ha tenido mucha difusión y no es muy conocida.
Ésta es la versión que nos cantaba la madre con alguna variación y algún añadido de su cosecha:
En la casa chiquitita, asi, asi,
sale el humo blanco de la cocinita, asi asi
Prado chiquitito, río chiquitín,
fuente de chorrito, enano jardín
Larálala laralálala así la quiero yo
que muy bien que está
Le canta una cancioncita así, así,
con sombrero plano, cara rebonita, así así
Yo la contemplaba con mucho primor
y un día jugando, zas, se me rompió
Larálala laralálala así la quiero yo
que muy bien que está...
Cuando vengan Reyes, otra me traerán
y si no la traen ya la arreglarán
Larálala laralálala así la quiero yo
que muy bien que está mi chiquitita

Sorpresa doble
1ª. Al tener tan poca información y tan reciente, le tarareo a Google la cancioncilla y -agarraos- me sale esto:
Sí, Rumanía. Más vale que tengo una amiga rumana. Se lo mandaré y le pediré que me saque la letra, a ver si coincide con la nuestra.
Emile Jaques Dalcroze
Este hallazgo me ha hecho sospechar que quizás la canción no sea original de España, sino que ha llegado aquí de fuera, lo mismo que ha llegado a Rumanía.
Entonces he ido a la Biblioteca Nacional de España y -agarraos por 2ª vez- esto (pincha) es lo que he encontrado:
La casa chiquitita / Jaques-Dalcroze; adap., Condesa de Castella (1960)
Intérpretes: Coro Infantil del Colegio-Hogar de la Divina Infantita de Madrid; con acompañamiento de orquesta; director, Maestro Cisneros
Ahora entiendo por qué el reportaje de 1966 comenzaba con esa canción, que ya tenían grabada de 6 años antes.

Jaques-Dalcroze (1865-1950)
Émile Jaques-Dalcroze fue un compositor, músico y educador musical suizo que desarrolló la rítmica Dalcroze, un método de aprendizaje y de experimentar la música a través del movimiento.

¿Cómo y cuándo llegó a mi madre -educada en la escuela de Cemboráin, con doña Blasa- esta canción de la vanguardia educativa? 
"A principios del siglo XX se acentuó el debate metodológico y doctrinal de la educación física. Había quien abogaba por los juegos corporales al aire, otros por una gimnástica higiénica metodizada como la gimnástica sueca; y, más tarde, había quien defendía la gimnástica natural de George Hebert o quien prefería el método de gimnástica rítmica de Jacques Dalcroze".
Un misterio de difícil solución, ya que en la familia nadie lo sabe. De momento, mi hipótesis es Doña Blasa, quien llegó a Cemboráin en 1924, con 19 años.
Tampoco sé cuándo compuso Dalcroze la canción, pero he encontrado un dato que nos asegura que en 1934 ya sonaba en Torrevieja. Y ahora, teniendo el título exacto de la canción, la Prensa Histórica es más generosa y adelanta a 1917 (justo el año en que nació mi madre) la interpretación de "La casita chiquitita".

viernes, 9 de junio de 2023

Berenguela de Tudela, la Chata Pirigüeta


Berenguela, "la reina" de Tudela y Le Mans (hermanadas), ante la Puerta del Juicio
 Foto: Alejandro Toquero (Twitter)
Hoy Diario de Navarra trae esta bonita noticia: 

Un cuento acerca a los niños a la figura de la Reina Berenguela
Escrito por Mercedes Terrén con ilustraciones de Marian Gutiérrez, pretende que los pequeños conozcan la historia de Tudela de manera divertida.

Hija del Rey Sancho VI El Sabio y hermana de Sancho VII El Fuerte, nació probablemente en Tudela en 1165 y llegó a ser Reina de Inglaterra tras su matrimonio con Ricardo Corazón de León. Falleció en Le Mans, en 1230.
"Berenguela de Tudela, reina de Inglaterra" es el título del cuento.
Mercedes Terrén Miramón (escritora) y Marian Gutérrez Lavin Miramón (ilustradora), junto al cuento infantil 'Berenguela, reina de Inglaterra. BLANCA ALDANONDO
Pero -al menos la reseña de DN- no dice nada de la Chata pirigüeta (versión navarra de "La Reina Berenguela"), que también cantaban las niñas tudelanas. Se podía haber incluido, siendo, además, un cuento para niños.
Wikipedia nos dice que ha habido, al menos, cinco reinas con el nombre de Berenguela. 
Seguramente la reina tudelana no haya sido la causante de la canción infantil. Pero esa coincidencia es la excusa perfecta para desolvidar que en Navarra, en Tudela, nació una Berenguela, Reina de Inglaterra, y que -también en Navarra- la canción infantil "La Reina Berenguela" se convirtió en "La Chata Pirigüeta".
Veamos:

Si preguntas a Google por "la chata pirigüeta" (pincha), verás que la mayoría de las páginas son navarras. 
Extrañado por este hecho, he ido a la Fundación Joaquín Díaz y he encontrado que allí nuestra "chata pirigüeta" navarra se convierte en la "chata merengüela" o "Reina Berenguela" de Castilla y cantada por Rosa León.

Estamos, pues, ante una canción infantil, de antiquísimas reminiscencias, y extendida por todo el ámbito hispanohablante.

La "pirigüeta" navarra
Entiendo que en Castilla y León el pueblo, los críos... pasaran de "Berenguela" a "Merenguela" o "Merengüela", pero me llama la atención que en Navarra -y más habiendo tenido en el siglo XII una reina Berenguela- se haya convertido en "pirigüeta".
No quiero comerme mucho la cabeza con esta transformación, pero yo, al principio, relacionaba "pirigüeta" con "pizpireta" (mi madre la decía mucho para designar a una muchacha graciosa, presumida).
Alejandro Ciarra en su "Canciones Populares Infantiles en las calles de Pamplona -años 40-" también recoge la canción y relaciona "pirigüeta" con "perijuelo" (diablillo).
En El Villar Arnedo (Rioja) llaman, en cambio, "pirigüeta" y "pirivuelta" a la voltereta...
Lo mismo que en la Ribera, nos dice Iribarren en su Vocabulario navarro, "pirigüelta" equivale también a voltereta.
Estas versiones riojanas y riberas son las que, por ahora, más me convencen.

La Chata Pirigüeta en Sanfermines
Sea como fuere, dicha canción infantil ha formado, además, parte del Hit Parade Sanferminero. Un par de ejemplos:
Las canciones del año (1940, pinchad, merece la pena).-
Un periodista local publicaba una reseña festiva en la que desvelaba qué canciones eran las que entonaban los mozos de Pamplona ese año, y decía así: Hasta nuestro balcón, abierto, llegan esta madrugada, ininterrumpidos, los clamores de la gente indomable que espera a las siete de la mañana cantando el “¡No hay quien pueda!” (2'15"), “San Fermín tiene la culpa...” (pincha y baja un poco), “Uno de enero, dos de febrero...” (pincha, lee y alucina) o “La chata pirigüeta”.
En aquellos Sanfermines se producía una transformación muy curiosa: el banquero, el barrendero, el cura que venía del pueblo a fiestas de extranjis, todos, sin conocerse de nada, podían desgañitarse juntos cantando La Chata pirigüeta.

Y este documento de la hemeroteca del DN (05/07/1966):
Cartilla de urbanidad sanferminera  Para uso de Aborígenes y Forasteros, conteniendo 21 Consejos Prácticos sobre lo que se puede hacer en Pamplona por San Fermín, aunque se sea pamplonés, y lo que no se puede hacer, aunque se sea turista o extranjero.
Se puede:
Cantar hasta la afonía “La Chata Pirigüeta”, “Mustafá” (¿comodoro? jajaja ¡pomodoro!), “Juanita Banana” o “Favila y el Oso” (de ésta, ni idea), así como otros aires alegres y pegadizos, nacionales o extranjeros, bailando jota a jota hasta que se le salte el cuantajotas. Gastarse una fortuna en la tómbola y cuando, por fin, le sale algún billete premiado, regalárselo a una viejica o a un ciego, etc.
El vídeo
Para el audio he contado con la colaboración de mi hermana Anunchi, quien la canta tal y como la cantó de niña, exactamente como se ha cantado en la Pamplona de los años 50.
Para las imágenes, entrañables, las de Inge Morath en su primera visita a la ciudad, en 1954.

La Chata Pirigüeta (la versión navarra)

La chata pirigüeta, güi, güi, güi
como es tan fina trico, trico, tri
como es tan fina layún, layún...
se pinta los colores güi, güi, güi
con gasolina trico, trico tri
con gasolina layún, layún...
Y su madre le dice güi, güi, güi
Quítate eso trico, trico tri

Quítate eso layún, layún...
Que va a venir tu novio güi, güi, güi
a darte un beso trico, trico tri
a darte un beso layún, layún...
Su novio ya ha venido güi, güi, güi
ya le ha besado trico, trico tri
ya la ha besado layún, layún...
(Y le ha dejado las iniciales...)









Joaquín Díaz remata la letra así: Mi novio ya ha venido, ya me lo ha dado y me ha puesto el carrillo muy colorado.
En esta página, sin aportar ninguna prueba, aseguran:
Esta canción infantil se refiere a Berenguela, hija del rey de Castilla Alfonso VIII                                                                           
Actualización 20.09.2022
He encontrado un libro titulado "100 cantos populares asturianos", publicado en 1890 por José Hurtado (n. 1850) quien, con partitura y todo (pág 48), presenta esta letra:
[13] Nº 44.
Si te dan chocolate güi, güi;
tomalo boba
dengue dengue dengue,
tomalo boba,
lirón lirón lirón.
Que la reina de España güi, güi;
tambien lo toma
dengue dengue dengue,
tambien lo toma
lirón lirón lirón.






domingo, 11 de septiembre de 2022

Juegos infantiles en el XIX (dedicado al 11S 2022)

¡Quisiera ser tan alta como la Luna, para ver los soldados de Cataluña!
Hay una canción infantil que se ha cantado en toda España y que mira con simpatía a "los soldados de Cataluña". La tenía documentada en la Prensa Histórica en 1904, pero ayer dio un salto de medio siglo, hasta mediados del XIX (infancia del autor del artículo) y, además, presentada como "de toda la vida".
Lo que muestra la escasa tradición del separatismo catalán que nace ya en el siglo XX.

Canción española y plurigeneracional
Independientemente de a qué hechos históricos se refiera la letra (siempre anteriores a las Guerras Carlistas (1833-1876), lo que sí quiero destacar es que esta canción infantil sirvió a todos los niños de España (Cataluña incluida, hasta en las antiguas colonias españolas de Marruecos) en los siglos XIX y XX, en nuestros juegos. Me imagino a Francesc Maciá, Jordi Pujol, incluso a los más jóvenes Artur Mas, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras o Carme Forcadell... jugando al corro, contoneándose y cantando con orgullosa ingenuidad esta cancioncilla. ¡Lástima de camarica!
Y a los independentistas más maduritos, que no fueron educados en el secesionismo, tiene que resultarles especialmente difícil romper con España, ya que supondría, a la vez, romper con su infancia.
Y la infancia es un estado del que nunca deberíamos independizarnos.

BALADAS INFANTES (Hemeroteca 1887)
Ha vuelto el Verano.
Las muchachas han empezado ya á jugar al corro. 
Parece que las mismas niñas cantan todos los años en igual sitio, á idéntica hora, las mismas baladas extrañas, absurdas, pero con cierto tinte poético... Llegado el verano, ahí están las niñas en el mismo sitio de la calle cantando, cogidas de las manos. ¡Si parecen las mismas hasta por el semblante!
Sus canciones nos trasportan á otros tiempos en que hemos vivido ó que solo conocemos por la historia.
¡Oh! Quien fuera tan alto como la luna, 
Para ver los soldados de Cataluña
Cantan debajo de mi ventana con una melodía sencilla y elemental, despertando el recuerdo de antiguas guerras que nos cuentan las historias.
...Oyendo esto hay que creer en la perpetuidad de la tradición y la rutina. Los años trascurren y las canciones no cambian ni el tiempo de ellas tampoco. 
48 juegos, en pareados
Este es otro fenómeno digno de atención. He observado mucho á los niños y he tratado de analizar las costumbres y hechos de cuando yo lo era. 
De niño, en cambio, se somete á la ley del juego con una rectitud que ya quisieran obtener de sus subordinados todos los autócratas de este mundo de las revoluciones y los petardos. 
Observemos, si no, el año infantil.
Invierno: el imperio absoluto de la pelota que da contra la pared ó la cara de cualquiera (Nº 4; aún no existía el fútbol).
Primavera: como por ensalmo desaparecen las pelotas, y son reemplazadas por las aleluyas (imagen dcha., tebeos posteriores o comics actuales). No hay bando, decreto ó ley que se observe con tanto rigor y escrupulosidad. 
Cuando acaban las aleluyas empieza la jalma (es un costal que se pone a los animales de carga), el toro (24, aleluyas dcha.) y el atrapado á zurriagazo limpio. 
Hasta que avanza un poco el verano y se promulga la ley despótica de los huesos de albaricoque y los alubiones; todo muchacho que se estime posee su bolsa de alubias y forma parte en los garitos en que, á la polla ó á pares y nones, se pierde y gana como en cualquiera timbirimba, pero sin trampas; la ley del juego ante todo; nadie discute, todos se someten.
La trompa (o peonza, supongo) acecha la caída de las alubias para reinar hasta cerca del inverno.
Así estaba establecido hace cuarenta años, y así continúa. sin trazas de concluir el año infantil, más observado que el económico y el eclesiástico.

domingo, 14 de agosto de 2022

El día 15 de agosto pasé por la morería (act)


Este año por fin ha habido suerte y me he acordado. 
Hasta ahora siempre se me pasaba la fecha, pero este quince de agosto, nada más levantarme, he entonado el romance que aprendí de niño y que, en nuestra familia, empieza con el título de esta entrada. Por si acaso, lo he comprobado con una hermana de la que he recibido una ayuda fundamental para mostraros cómo era el comienzo y cuál era la tonada que empleábamos.
En esta conversación matinal podéis escuchar nuestra versión familiar:

En internet sólo hay otra página que empiece el romance con "El día 15 de agosto pasé por la Morería...". Pero, aunque seamos pocos, lo tenemos muy claro.

Origen: ¿calle o escuela?
Es maravilloso cómo han llegado hasta nosotros estos romances, seguramente nacidos al terminar la reconquista, allá por el siglo XVI. Dice mi hermana que si la Enciclopedia Álvarez... Seguramente, pero yo creo que sobre todo nos ha llegado por transmisión oral. Lo aprendimos de niños, quizás en la escuela, pero más en casa y en la calle.
Alejandro Ciarra -en el libro que recoge las canciones infantiles en las calles de Pamplona, allá por los años 40- no olvida algunos romances que hablan de reyes moros y de pobres lanceros que, sin duda, guardan cierto parentesco con éste de la hermana cautiva. Y fue también en las calles donde aprendimos ese de "En Cádiz hay una niña que Catalina se llama...".
Así pues, yo pienso que fundamentalmente ha sido la transmisión oral la responsable de que este emotivo romance haya llegado hasta nosotros.
Eso explica también la multitud de versiones que aparecen en la red, extendidas por toda España.
Versión Pío Baroja. A finales de los 40, cuenta Pío Baroja en "Desde la última vuelta del camino. Memorias":
En la calle de la Morería (Corral de la Morería, ¿te acuerdas?), cerca de la plaza del Alamillo, creo que oí por primera vez una canción, de la que no recuerdo más que las primeras estrofas; es la historia del caballero cristiano, que encuentra a su hermana lavando ropa, a la orilla de un arroyo, como una cautiva. Debe de ser una variación de un romance antiguo:
El día de los torneos
pasé por la Morería,
y vi una mora lavando
al pie de una fuentecilla.
- Apártate, mora bella;
apártate, mora linda;
deja que beba el caballo
de esas aguas cristalinas.
- No soy mora, caballero,
que soy cristiana cautiva;
me cautivaron los moros
día de Pascua florida.
Yo les pregunté a las chicas por qué sabían estas canciones de aire antiguo, y me dijeron que era la maestra del colegio la que se las enseñaba.

Sea como fuere, escuela o calle, de todas de todas las versiones, la que más me ha gustado ha sido ésta:

El día de los torneos
Romance anónimo, del siglo XVI, que narra una historia de la época de la Reconquista, cuando los moros luchaban contra los cristianos

El día de los torneos,
pasé por la morería
y vi una mora lavando
al pie de una fuente fría.

- ¡Apártate, mora bella!
¡apártate mora linda!
que va a beber mi caballo
de ese agua cristalina.

- No soy mora, caballero,
que soy cristiana cautiva;
me cautivaron los moros
siendo yo muy chiquitina.

- ¿Te quieres venir conmigo?
- De buena gana me iría,
mas los pañuelos que lavo,
¿dónde me los dejaría?

- Los de seda y los de Holanda,
 Aquí, en mi caballo, irían,
y los que nada valieran
la corriente llevaría.

Al pasar por la frontera,
la morita se reía;
y el caballero le dice:
- ¿De qué te ríes, chiquilla? 

- No me río del caballo,
ni tampoco del que guía.
Me río al ver estos campos
que son de la patria mía.

Al llegar a aquellos montes,
ella a llorar se ponía.
- ¿Por qué lloras, mora bella,
por qué lloras mora linda?

- Lloro porque en estos montes
mi padre cazar solía.
- ¿Cómo se llama tu padre?
- ¿Mi padre? Juan de la Oliva.

- ¡Dios mío !, ¿qué es lo que oigo?
¡Virgen Sagrada María!
Pensaba que era una mora
y llevo una hermana mía.

- ¡Abra usted, madre, las puertas,
ventanas y celosías,
que aquí le traigo la hija
(a la) que lloraba noche y día!




























Y lo mejor, sin duda, está en Joaquín Díaz quien la interpreta como sólo él sabe hacerlo:

Hemeroteca: Versión 2ª República en Baleares
Mahón, mayo de 1933

lunes, 24 de enero de 2022

Romance de La doncella guerrera

Pamplona Patio Escuelas San Francisco 1905
En las calles de Pamplona y en los patios de sus escuelas, en los juegos de corro, algunas veces las chicas cantaban viejos romances que conseguían que los chicos dejáramos nuestros juegos para escucharlas.
Uno de ellos es este de La doncella guerrera que Joaquín Díaz recogió con esta letra:

En Sevilla a un sevillano siete hijas le dió Dios
todas siete fueron hembras y ninguno fué varón.
A la más chiquita de ellas le llevó la inclinación
de ir a servir a la guerra vestidita de varón.
Al montar en el caballo, la espada se le cayó
por decir "maldita sea", dijo: -Maldita sea yo.
El rey que lo estaba oyendo, de amores se cautivó:
-Madre, los ojos de Marcos, son de hembra, no de varón.
-Convídala tú, hijo mío, a los ríos a nadar
que si ella fuese hembra, no se querrá desnudar.
Toditos los caballeros se empiezan a desnudar
y el caballero don Marcos se ha retirado a llorar.
-¿Por qué llora usted don Marcos?
- Porque debo de llorar,
por un falso testimonio que me quieren levantar.
-No llores alma querida, no llores mi corazón,
que eso que tú tanto sientes, eso lo deseo yo

Hay en YouTube unas cuantas versiones bellísimas, incluida la de Joaquín Díaz. Pero la que descubrí hace unos días me ha dejado encandilado. Es de Ana Sánchez-Cano y Alejandro Maciá.  Mirad y escuchad:

Menéndez Pidal
"Flor nueva de romances viejos" es fruto de toda una vida de trabajo de Ramón Menéndez Pidal (1869-1968). Entre las muchas deudas que la ciencia y la cultura españolas tienen contraídas con don Ramón, destaca la de la recuperación de las reliquias épicas y del Romancero. En una tarea que ocupó toda su vida, don Ramón fue combinando las investigaciones en archivos, de los que sacó a la luz joyas desconocidas, con el trabajo de campo por todas las regiones españolas, recogiendo de labios de las gentes la tradición ininterrumpida de la lírica popular. Fruto de ambos trabajos es este libro clásico, "Flor nueva de romances viejos", que recoge una selección de canciones épico-líricas de fondo heroico y caballeresco: historias de don Rodrigo, el Cid, o los Siete infantes de Lara; romances moriscos o de frontera, todos ellos situados en su contexto y anotados críticamente para su cabal comprensión.
Entre ellos...
LA DONCELLA GUERRERA
—Pregonadas son las guerras
de Francia con Aragón,
¡cómo las haré yo, triste,
viejo y cano, pecador!
¡No reventaras, condesa,
por medio del corazón,
que me diste siete hijas,
y entre ellas ningún varón!

Allí habló la más chiquita,
en razones la mayor:
—No maldigáis a mi madre,
que a la guerra me iré yo;
me daréis las vuestras armas,
vuestro caballo trotón.
—Conoceránte en los pechos,
que asoman bajo el jubón.
—Yo los apretaré, padre,
al par de mi corazón.
—Tienes las manos muy blancas,
hija, no son de varón.
—Yo les quitaré los guantes
para que las queme el sol.
—Conoceránte en los ojos,
que otros más lindos no son.
—Yo los revolveré, padre,
como si fuera un traidor.

Al despedirse de todos,
se le olvida lo mejor:
—¿Cómo me he de llamar, padre?
—Don Martín el de Aragón.
—Y para entrar en las cortes,
padre, ¿cómo diré yo?
—Bésoos la mano, buen rey,
las cortes las guarde Dios.

Dos años anduvo en guerra
y nadie la conoció,
si no fue el hijo del rey
que en sus ojos se prendó.
—Herido vengo, mi madre,
de amores me muero yo;
los ojos de don Martín
son de mujer, de hombre no.
—Convídalo tú, mi hijo,
a las tiendas a feriar;
si don Martín es mujer,
las galas ha de mirar.
Don Martín, como discreto,
a mirar las armas va:
—¡Qué rico puñal es éste,
para con moros pelear!
—Herido vengo, mi madre,
amores me han de matar;
los ojos de don Martín
roban el alma al mirar.
—Llevaráslo tú, hijo mío,
a la huerta a solazar;
si don Martín es mujer,
a los almendros irá.
Don Martín deja las flores;
una vara va a cortar:
—¡Oh, qué varita de fresno
para el caballo arrear!
—Hijo, arrójale al regazo
tus anillos al jugar:
si don Martín es varón,
las rodillas juntará;
pero si las separare,
por mujer se mostrará.
Don Martín, muy avisado,
hubiéralas de juntar.
—Herido vengo, mi madre,
amores me han de matar;
los ojos de don Martín
nunca los puedo olvidar.
—Convídalo tú, mi hijo,
en los baños a nadar.

Todos se están desnudando;
don Martín muy triste está:
—Cartas me fueron venidas,
cartas de grande pesar,
que se halla el conde mi padre
enfermo para finar.
Licencia le pido al rey
para irle a visitar.
—Don Martín, esa licencia
no te la quiero estorbar.

Ensilla el caballo blanco,
de un salto en él va a montar;
por unas vegas arriba
corre como un gavilán:
—¡Adiós, adiós, el buen rey,
y tu palacio real;
que dos años te sirvió
una doncella leal!

Óyela el hijo del rey,
tras ella va a cabalgar.
—¡Corre, corre, hijo del rey,
que no me habrás de alcanzar
hasta en casa de mi padre,
si quieres irme a buscar!
Campaniles de mi iglesia,
ya os oigo repicar;
puentecito, puentecito
del río de mi lugar,
una vez te pasé virgen,
virgen te vuelvo a pasar.
Abra las puertas mi padre,
ábralas de par en par.
Madre, sáqueme la rueca,
que traigo ganas de hilar,
que las armas y el caballo
bien los supe manejar.

Tras ella el hijo del rey
a la puerta fue a llamar.

Dice don Ramón: "Este romance, del que tengo un centenar de versiones modernas, no figura en cancioneros ni pliegos sueltos antiguos, pero sabemos que era muy conocido en el siglo XVI, porque en la Aulegraphia de Jorge Ferreira un galán de la corte portuguesa canta a la guitarra nuestros dos primeros versos, y los canta en castellano; hoy, ya traducido al portugués, se repite el romance en todo Portugal y en las islas Azores. También de Castilla se propagó a Cataluña, donde Milá recogió versiones de lenguaje castellano mezclado con catalán. Lo conocen igualmente los judíos de Tánger y de todo Marruecos, así como los de Hungría, Serbia, Grecia, Constantinopla, Asia Menor y Palestina. Un canto de asunto igual, y muy parecido al castellano en su plan y movimiento, está divulgado por el Piamonte y por otras partes del norte de Italia. También existe forma análoga en Francia. Fuera de los países latinos hay cantos semejantes en Grecia y Albania; una canción de Carniola se refiere igualmente a una doncella cuyo padre lo es de siete hijas sin ningún varón, y varias de las pruebas a que es sometida la muchacha disfrazada coinciden con las del romance."

lunes, 31 de mayo de 2021

Los amores de Paco me vuelven loca

Paco de Lucía y Casilda, el primer amor
"Los amores de Paco me vuelven loca..." No, no es Paco de Lucía, aunque éste tenía imán para atraer a las mujeres. Es una canción infantil con la que mis hermanas jugaban a la cuerda en las calles de Pamplona (y en toda España).
Pero su origen no es precisamente infantil. La segunda parte nos pone en guardia: "Yo me muero por Paco, Paco por otra".
Y termina con estos versos que dan pie a resaltar la coquetería femenina: "Date la vuelta, niña, date la vuelta, que quiero ver el corte (¿el talle?) de tu chaqueta"
Mi hermana Anunchi (que está que se sale) nos la canta y nos la explica.
Pero, como hemos dicho, su origen no está en los juegos de niños, sino en los juegos de amor de los adultos.
Y yo lo he encontrado, exactamente con esta letra, en Tenerife, en las Seguidillas, género que llegó de la Península en el siglo XVII, más concretamente, de La Mancha, lugar del que procede una inmensidad de Seguidillas y formas de interpretarlas.
Nada más escucharlas, me han recordado a nuestras "Jotas de Picadillo", en las que hombre y mujer "resaltan", respectivamente, las virtudes del sexo contrario.
En Canarias las llaman "Piconas", "Picantonas"... y, según dice Bien me sabe, las más refinadas son las Seguidillas de Tenerife, en donde, a diferencia de otras islas, los solistas se pisan (Seguidillas Robadas), es decir, comparten el último verso.
Mirad qué maravilla:
Ay, que te quise... como los cazadores a las perdices.
Cada vez que yo canto siempre me miras. Sígueme tú mirando toda la vida.
Señores tocadores pongan cuidado, porque las seguidillas se han terminado Y éstas son ellas... (éstas son las saltonas, las de mi tierra).
Los amores de Paco me tienen loca. Yo me muero por Paco, Paco por otra.
Y un cazador, cazando, perdió el pañuelo. Lo llevaba un conejo colgado al cuello.
En mi casa tengo un burro y en el burro mando yo. Cuando no, digo "arre" y cuando no, digo "soooo"
Como sé que, como yo, os habéis quedado con las ganas...