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jueves, 6 de marzo de 2025

Carnaval de Lanz, DN 1964

Diario de Noticias
Hoy os presento la primera crónica de Diario de Navarra sobre el Carnaval de Lanz (crónica completa). En ella encontramos la prueba irrefutable de que las imágenes del Carnaval de Lanz ("Navarra. Las cuatro estaciones", 1972) fueron rodadas ocho años antes, en 1964. 

El Carnaval de Lanz se ha celebrado, en el siglo XIX, no antes de 1819. En el XX, hasta 1937 (Guerra Civil), en 1944 y a partir de 1964, siempre, en dictadura y en democracia. En el XXI, siempre, con la excepción de los dos años de pandemia (2021 y 22). En total, unas 176 veces,  como máximo.

La prueba definitiva
En el DN del 11 de Febrero de 1964 tenemos la prueba de que las imágenes del Carnaval de Lanz ("Navarra. Las cuatro estaciones" 1972) fueron rodadas ocho años antes, en 1964. Vemos a Pío Caro Baroja. provisto de gruesas orejeras, dirigiendo a los dos técnicos de NO-DO. La escena de las tres máscaras deteniendo la huida de Miel Otxin, se podrá repetir (aunque creo que es exclusiva de la película) todos los años, pero la mancha de nieve, a los pies de la máscara de la derecha, hay que tener mucha paciencia y temperatura adecuada para dejarla exactamente igual otro año que no sea 1964.

Origen y continuidad
Juanito Gómez 1969
Si tiene razón el reciente y excelente trabajo de Jesús M. Usunáriz, la captura, ajusticiamiento y descuartizamiento de Miel Otxin rememora el caso de los "guardianos" (unos bandoleros que asolaron los caminos de Lanz y el puerto de Velate) de 1818. Es pues bastante exagerada la afirmación del Ayuntamiento de Lanz cuando el 29 de marzo de 1966 inició los trámites para que los carnavales de la localidad fueran declarados «Fiesta de interés cultural», que alegaba que la fiesta se venía celebrando «desde tiempo inmemorial».
Este carnaval fue suprimido, como en el resto de España, con la guerra civil (1937). Pero, gracias a la labor de José Esteban Uranga, que recogió su celebración con unas históricas fotografías, de la familia Baleztena y, en especial, del escritor José María Iribarren, se consiguió que se celebrara, por una vez, en 1944. Posteriormente tomó continuidad y universalizó gracias al documental y estudio que hicieron los hermanos Caro Baroja en 1964 para el NODO. 
Las autoridades de entonces comprendieron a tiempo que lo de Lanz no era un carnaval al uso, sino la rememoración folclórica de un acontecimiento histórico y, gracias a esa comprensión y al cine de los Caro Baroja, hoy podemos seguir disfrutándolo.

En el reportaje de Diario de Navarra, de 1964, que vais a leer se anuncia esa pretensión de continuidad: 
"Pero los de Lanz no quieren que todo se quede ahí y mantienen el secreto orgullo de que los pequeños que hoy gritaban espantados a la vista de personajes tan increíbles, puedan a su vez cargar en su día a Miel-Otxin sobre sus hombros y dispararle el tiro de gracia en la plaza de Lanz".
Y así ha sido.

DN Martes, 11 de Febrero de 1964.
Carnaval en Lanz (Diario de Navarra)
Juanito Gómez 1969
El gigante Mil-Otxin ha vuelto a bajar de las montañas . Hacía veinte. años que los mozos del pueblo no cubrían sus rostros para matar públicamente a este bandido legendario
Los más ancianos han enseñado a los jóvenes cómo ataviarse para las fiestas
Pero las abuelas olvidaron advertir a las nietas que era peligroso bajar a la calle si no querían ser apaleadas por los chachos.
Cuentan que cuando el bandido Miel-Otxin se asomaba al valle de la Ulzama, hasta las mismas montañas temblaban. Cuentan también que, si bien nadie conoce el final de este aventurero legendario, muchas generaciones se han esforzado en matarlo públicamente disparando sobre un gigantesco muñeco de paja. Palabra, que es fácil creer toda esta historia cuando se contemplan los carnavales de Lanz. El recuerdo de aquel rencor y la obsesión de una insaciable revancha han saltado por encima de los tiempos y ayer se firmó de nuevo la sentencia de muerte de este bandido que vivió allá, en los comienzos de una tradición que sabe Dios dónde se inicia.

LOS HERMANOS CARO BAROJA EN EL CARNAVAL
DN Martes, 11 de Febrero de 1964
Hacía veinte años que los carnavales de Lanz no se celebraban. José María Iribarren y José E. Uranga consiguieron reproducir una vez más las escenas de una comparsa que después de la guerra no había vuelto a disfrazarse. Las fotografías tomadas entonces fueron publicadas en el año 44 por la revista de la Institución Príncipe de Viana acompañadas de un estudio del Sr. Iribarren y todo parecía que el Carnaval de Lanz se había convertido definitivamente en un documento de archivo. Los hermanos Caro Baroja -Julio y Pío- han desempolvado de nuevo toda esta tragedia formidable para las cámaras de NO-DO. Bajo la dirección de Pío Caro Baroja. un equipo de técnicos filmaron ayer y filmarán hoy hasta la última secuencia de esta mascarada; para realizar un Documental que posiblemente dentro de mes y medio pueda contemplar todo España

ESTO TIENE QUE CONTINUAR
DN1964 Mayores Lanz Galle 
Pero los de Lanz no quieren que todo se quede ahí y mantienen el secreto orgullo de que los pequeños que hoy gritaban espantados a la vista de personajes tan increíbles, puedan a su vez cargar en su día a Miel-Otxin sobre sus hombros y dispararle el tiro de gracia en la plaza de Lanz. Todo ello sin que sea preciso apretar el recuerdo para que los ancianos reproduzcan exactamente la melodía del zortziko que deben interpretar los chistus que acompañan la comparsa.
—Hasía veinte años que yo no vestirme de chochu y otros tantos que el chirola no cogía. Ya no recuerdo bien notas.
El anciano quita el chistu a Pachi Cilveti que había acudido desde Pamplona con José Zumalde para acompañar la comparsa, y saca despacico las notas de este pasacalles que ha sonado en Lanz durante años y años.
Don Juan Bautista Olagüe, cerca de noventa inviernos sobre sus espaldas, miraba y remiraba ayer a los mozos con sus máscaras.
—Con más de setenta aflos ha bailado el zortziko por las calles —comenta don Eusebio Irurita, corresponsal nuestro en Lanz.

LOS MAYORES ENSEÑAN COMO DISFRAZARSE
Ziripot Juanito Gómez 1969
Los mayores disfrutaron ayer mucho más que los jóvenes. Se les iban los pies tras las notas del chistu cuando en la cocina de la posada el equipo de sonido de NO-DO grababa los pasacalles.
—Mire usted, aclaraban algunos de ellos, cuando éramos mozos no se crea que todo marchaba como ahora. Nootros ya desir a los mozos cómo vestirse según costumbre, pero hoy en día la juventud es muy indisciplinada y no hacen caso. Antes no se ponían tantas máscaras. Nos disfrazábamos, sí, pero a lo salvaje, no a lo señorito. Llevábamos pieles, muchas pieles sobre las espaldas y los brazos. Los mejores jabalíes los despellejábamos para la fiesta, y también corderos y algún corzo que salía. Por la cabeza, nada de caretas, nosotros éramos más cristianos que estos y llevábamos mantos de seda que nos prestaban las mozas. Como eran tan transparentes podíamos ver sin haser agujeros.

ZIRIPOT, EL ROLLIZO
Zaldiko Juanito Gómez 1969
Los preparativos de la fiesta han durado muchas horas. Ya el domingo la gente andaba alborotada y las serpentinas y los confetis, máscaras, sacos y pieles esperaban impacientes la hora de la puesta en escena. Cuando llegamos a Lanz, José Fermín Irurita se dejaba engordar de heno. Un saco en cada pierna, sin un solo rincón sin rellenar, otro a la espalda en las mismas condiciones y un manto por la cabeza —a úl tima hora faltó la tradicional blu sa negra— y el ziripot estaba en forma.
El ziripot es con el Miel-Otxin y el zaldiko, uno de los protagonistas de esta fabulosa mascarada. Nadie sabe bien qué papel juega en ella pero esta figura gruesa, grotesca y zafia tiene que caer varias veces en la carrera vertiginosa de la mascarada por el pueblo. El culpable de estas caídas es el tercer hombre: Lorenzo Iráizoz. el caballo de este carnaval en versión 1964. El zaldiko —otra incógnita— no se sabe tampoco por qué diablos arremete en cuanto puede contra el buen ziripot y lo revuelca en un suelo casi siempre enfangado. Ayer faltó el barro a esta cita secular, tal vez porque se asustó de unas temperaturas que hasta el mismo ziripot sentía a pesar de sus kilos de heno.

MIEL-OTXIN, EL BANDIDO GIGANTE
Miel Otxin Juanito Gómez 1969
Sobresaliendo por encima de toda esta comparsa, el bandido, el gigante, el temible y odiado Miel-Otxin. Miel-Otxin son tres metros de muñeco y treinta y cinco kilos de peso. Miel-Otxin es un manejo de todo cuanto puede aborrecerse y quemarse en esta tierra. Miel-Otxiri es un hombrachón con un corazón de piedra, unas manos extendidas en un gesto inútil y unos ojos de máscara vacíos, temibles, pero vencidos. A Miel-Otxin lo bailaron ayer Antonio Arístegui y Carlos Jorajuria con tanta gracia como si sobre sus hombros se apoyara la más hermosa de las doncellas.

HASTA LAS VACAS TEMBLARON
Coreando a los tres protagonistas, las máscaras, los chachos como también les llaman. Eran muy pasadas las doce y media cuando todos salieron de la posada y llenaron el pueblo con todo el terror legendario de sus gritos. Lanz, que es una inmensa y hermosa vaquería, no salía de su asombro. Las vacas estaban ayer asustadas y no sabían dónde guarecerse de tan insólito acontecimiento. Las calles, desiertas. En los balcones, las mozas contemplaban el paso del carnaval y las que bajaron a la calle —algunas abuelas olvida ron recordar lo que puede la fuerza de una escoba— tuvieron que correr más de un susto y escapar de aquel manojo de pieles, caretas, cencerros y escobas que sacu dían sin compasión a todo no enmascarado menor que pillaban.
—Cuando yo era mocete, de aquellos montes teníamos que ver el carnaval si no queríamos que nos sacudieran a palos. Y si nos fijábamos que alguno de ellos dejaba la mascarada, ya podíamos correr por los montes y escondernos bien...
El cortejo —seguido siempre por el ojo infalible de los objetivos del NO-DO- recorrió todo el pueblo parando dos veces para que unos herreros -los herreros más terroríficos que jamás pueda uno imaginar, vestidos de saco de pies a la cabeza— le clavaran las herraduras que perdiera en la loca carrera.
Hoy seguiré el drama. Miel-Otxin sabe que le quedan pocas horas de vida y que después del disparo a su triste corazón toda su furia va a quemarse en medio de la plaza. 
María Antonia Estévez

Y no podemos terminar sin volver a ofrecer las soberbias imágenes que se grabaron en aquel febrero de 1964, con menos nieve que en 1969:

martes, 25 de febrero de 2025

Carnaval de Lanz. Origen y aportaciones

José Esteban Uranga Carnaval de Lanz 1944
Trabajando en el Ibaialde de Burlada (1989-2010) solía ponerles a los alumnos, los días previos a las vacaciones, "Navarra. Las cuatro estaciones", de los hermanos Caro Baroja, un documento único que conserva para la posteridad una Navarra tradicional y rural, ya perdida debido a la industrialización. Pero entonces ignoraba muchas cosas que hoy intentaré corregir y completar.
Por ejemplo, cuando, el 28 de Febrero de 2011, subí a You Tube las dos partes del Carnaval de Lanz, pensaba que todos los capítulos de "Navarra. Las cuatro estaciones", de 1972, habían sido grabados en los dos años anteriores.
Desde entonces, he ido actualizando "Carnaval de Lanz, por los Caro Baroja" con los datos que me iban llegando. El más importante: las impresionantes imágenes del vídeo que yo subí se publicaron en 1972, pero habían sido rodadas en los carnavales de 1964. He conseguido la crónica de DN 11.02. 1964 (pincha), que lo confirma:
DN 12/02/1964 El reportaje publicado ayer por DIARIO DE NAVARRA llevó a Lanz a muchos curiosos -incluso un autobús- para presenciar el último día del Carnaval, que está siendo filmado por NO-DO en colaboración con una Productora de Cine extranjera. Al mediodía, el gigante, el zaldiko y el ciripot, con las máscaras o chachos, recorrieron las calles del pueblo entre la alegría de los pequeños y la nostalgia de los mayores que recordaban sus años jóvenes. Varias personas de edad intervinieron en la farsa y mos...
Comparando el vídeo de 1964 y el de 1972, la única diferencia es la voz del narrador.
José Esteban Uranga Carnaval de Lanz 1944
Origen y aportaciones
Siguiendo a Jesús M. Usunáriz, en "Un ritual milenario, un carnaval centenario: el caso de los «guardianos» o salteadores de Lanz (1818) y la invención de la tradición", este trabajo pretende establecer la relación entre, por un lado, el caso de los bandoleros de Lanz, que amenazaron la seguridad de los caminos y del puerto de Velate (Navarra, España) desde 1810, y la detención, el ahorcamiento y descuartizamiento (no te pierdas el comentario de Alfredo) de varios de ellos ordenado por la justicia en 1817-1818; y, por otro, la representación o mascarada del carnaval rural de Lanz que se ha conservado hasta nuestros días y que puede interpretarse a la luz de tales acontecimientos.
El primero en dar noticias de su celebración fue Resurrección María de Azkue, quien además sugiere la etimología del hoy llamado Miel Otxin. Azkue publicó, entre 1922-1925, su "Cancionero popular vasco" y al tratar en el volumen III sobre «Danzas» la relativa a la variante II de la «Kadira-dantza» decía lo siguiente:
A esta pieza llaman en Lanz (AN), donde la aprendí, Mila Otxin. La tarde del tercer día de Carnaval pasean por las calles de aquella pequeña villa la figura de un gigante, con acompañamiento de tamboril y toda la chiquillería. Cantan este aire. Al llegar a la plaza colocan al gigante de pie sobre el botarri (piedra en la que se hace botar la pelota al sacarla en el juego del largo) y le rematan a tiros. Antes simulaban que se confesaba y uno se encargaba de arengar al pueblo, diciendo que aquel forajido había robado mila otcin (mil doblones de a cuatro pesetas). Una mujer que hacía como de esposa se echaba a llorar, y luego ajusticiaban a Mila Otxin, denominación que, denotando primero la cantidad robada, pasó a significar al ladrón y luego la pieza musical que se tatareaba al acompañarle por las calles» (Azkue, [1922-1925], pp. 72-73). 
José Esteban Uranga Carnaval de Lanz 1944
Seguimos ahora a Caro Baroja en "Folklore experimental. El Carnaval de Lanz (1964)":
Estos carnavales de Lanz adquirieron posteriormente alguna reputación entre los especialistas en Folklore y Etnografía, a partir del momento en que una escritora inglesa, Miss Violet Alford, hizo referencia a ellos en cierto escrito que tradujo al español Pedro Garmendia. Llegó luego la guerra de 1936-1939 y las fiestas carnavalescas se suprimieron en toda España. El carnaval de Lanz dejó de celebrarse, como tantos otros. Mas he aquí que, 5 años después, dos navarros promotores de muchas tareas culturales, José Esteban Uranga y José María Iribarren, tuvieron la idea excelente de pedir que se levantara la prohibición, siquiera fuese por una vez. El Carnaval volvió a celebrarse (en 1944) con toda exactitud en sus detalles. 
Gracias, pues, a la labor de José Esteban Uranga, que recogió su celebración con unas históricas fotografías, de la familia Baleztena y, en especial, del escritor José María Iribarren, se consiguió que se celebrara, por una vez, en 1944. 
Posteriormente se revitalizó, universalizó y tuvo continuidad gracias al documental y estudio que hicieron los hermanos Caro Baroja en 1964 para el NODO.
Finalmente, en 1969 Juanito Gómez estuvo en Lanz, en unos carnavales pasados por nieve. En este enlace tenéis 8 bellísimas fotos.
José Esteban Uranga Carnaval de Lanz 1944
Y ahora, después de admirar todas las aportaciones a la pervivencia de este carnaval, vamos a ver las dos partes del vídeo de los hermanos Caro Baroja, sabiendo que son de 1964 (aunque publicadas en el 72), para valorarlas en toda su plenitud:
 

viernes, 19 de enero de 2018

Urbeltz sobre el carnaval (Lanz, Lastovo...)


Ciertamente la interpretación que hace Urbeltz del carnaval sorprende. Según él se trata de rituales para conjurar las plagas de insectos: langosta, tábano... Miel Otxin es la imagen del hambre, hambre provocada por la plaga de langosta. “Toda persona disfrazada es, en cierta manera, una persona insectizada”, apunta Urbeltz. Como veis, cuestiona las interpretaciones más comunes sobre el carnaval.
¿Vemos el Carnaval de Lanz (1964) de Caro Baroja, desde esa perspectiva? A ver qué tal
***
Urbeltz aúna los carnavales como un fenómeno único de la cultura europea
El antropólogo se fija en los casos de Lantz y Lastovo (Croacia) como rituales que advierten  de futuras calamidades

Urbeltz sobre el Carnaval                                                                         por Ion Stegmeier 
Cumplidas las “dos jirafitas”, como bromeó ayer por sus 77 años, el antropólogo Juan Antonio Urbeltz ha puesto el punto final a sus trabajos sobre el carnaval rural y su simbolismo. El libro “Morir” en la hoguera el Martes de Carnaval, publicado por Pamiela, es el compendio del trabajo de tantos años, y deja una conclusión clara: los carnavales no son fiestas aisladas de distintos pueblos singulares, en oposición a la cuaresma, sino que se trata de un fenómeno global europeo, que se entiende mejor al verla en conjunto, y que trata de conjurar con cierta teatralidad rural amenazas para esas localidades como plagas o epidemias. Siempre en territorios de pequeña escala.
Miel-Otxin, protagonista en Lantz. JESÚS CASO
Un tercio del libro lo emplea en dos ejemplos concretos. Urbeltz pone la lupa en dos carnavales tan distantes como complementarios: el de Lantz, en Navarra, y Lastovo, una islita al norte de Dubrovnik, en Croacia, con apenas 700 habitantes. “Son dos caras de una misma moneda”, explicó ayer. Detrás de ambas simbologías se oyen vuelos de insectos.
En Lantz está el gigante Miel Otxin, que se escapa, quiere salir del pueblo, pero lo retienen y lo meten dentro para enjuiciarlo. En Lastovo, al revés.  Allí el personaje se llama Poklad, no mide más de 1,20 metros, y quiere entrar en el pueblo deslizándose por una cuerda mientras hace explotar pólvora en su “vuelo” desde un pequeño monte cercano. 
Poklad, el personaje en Lastovo (Croacia). 
Miel-Otxin, explica Urbeltz, es la imagen del hambre, “es una tripa insaciable desde la raíz del pelo hasta la uña del pie”, pero esa hambre está provocada por la plaga de langosta. “El epítome (compendio, resumen, sumario...) de todas las langostas es el zaldiko, el caballito”, apunta. “Todas las lenguas de Europa, el euskera también, menos el inglés, dicen que la langosta es la caballeta (saltamontes, insecto), por tanto, es un insecto preñado que tiene el poderío del caballo y la fecundidad de la yegua, los dos en uno”, dice sobre este azote bíblico. Poklad, por su parte, significa “embajador” en croata, y anuncia la llegada al pueblo de una escuadra de “moros-catalanes”, alegoría también de la plaga de langosta. Ambos personajes acaban en llamas ante el jolgorio de la gente. Si le hubieran consultado de la capitalidad cultural de 2016, reconoció ayer, habría propuesto unir ambos carnavales en San Sebastián. Cree que la cuerda para Poklad habría quedado muy bien desde el monte Urgull hasta el puerto.
‘Dejar la carne’ y ‘podar’
Urbeltz, que hace menos de una semana estrenó en el Baluarte su último espectáculo de danza, Martin Zalakain, ordena en este libro la antropología del XIX y pone en solfa estudios como La rama dorada de James George Frazer, que explicaba que el carnaval era un ritual para expulsar el mal. “Los rituales carnavalescos que tenemos en el folklore vasco y europeo en general son formulaciones para contener el mal, no expulsarlo, sino contenerlo, que no entre”, advierte él.
Tampoco es partidario de relacionar estas manifestaciones con la cuaresma, como se ha solido hacer, sino con las calamidades que cíclicamente amenazan a esas poblaciones. “La iglesia a partir del siglo IV introduce la cuaresma pero el carnaval no está constituido por eso, sino por el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera, esos son los dos polos en los cuales todo el universo insectil está ciertamente en situación amenazante; en el carnaval está por venir y en San Juan ya ha explotado, entonces las hogueras, el humo con leña verde, es para dispersar teóricamente mosquitos y tábanos”, explicó ayer. 
Admite Urbeltz que el nombre de carnaval posiblemente sea eclesiástico, dejar la carne, pero no así en euskera. Iñauteri viene de inausi, podar, y aratuste de araztui, plantar árboles podados, tareas típicas de primavera.
Personas “insectizadas”
El euskera vuelve a dar más pistas por ejemplo con la palabra disfraz, que se dice mozorro o zomorro, como también se denomina a los insectos. “Toda persona disfrazada es, en cierta manera, una persona insectizada”, apunta Urbeltz. 
Juan Antonio Urbeltz sostiene su libro,
ayer, en la librería Elkar de la calle
Comedias, en Pamplona. CALLEJA
“Cuando estamos sentados y viene la chavalería mozorrotuak (disfrazados) con el triki a bailar y damos dinero para la merienda, hemos pagado el diezmo, hemos pagado a los insectos que están ahí, por tanto, no podrán venir a cobrar por segunda vez lo que ya han recibido, los tenemos ahí conjurados, pero estos insectos pequeños son muy desobedientes y por más que pagues se presentan una y otra vez”, explica el investigador de la cultura tradicional vasca que nació en Pamplona y se marchó a vivir de bebé con su familia a San Sebastián.
Los yoaldunas, figuras emblemáticas del carnaval en Ituren y Zubieta, también tienen relación con los insectos. Lo que hacen, concretamente, es disuadir a los tábanos, ya que además del ttuntturro (el gorro cónico), sus dos elementos principales son la ishopua, la cola del caballo que agitan con la mano, y el cencerro.  “Ituren y Zubieta nos permiten postular que todos los carnavales europeos con cencerros están en función de eso, el cencerro no tiene otra función en las sociedades tradicionales que con el ganado, no tiene otra función que espantar tábanos, sobre todo, de las partes blandas de la cara; por detrás, el animal lo hace él solo con la cola”, explica. En el libro recoge unos personajes muy parecidos a los yoaldunas en Karlovo (Bulgaria), y los llamados mamuthones en Mamoiada (Cerdeña).
Urbeltz fue ayer presentado en la librería Elkar Comedias de Pamplona por Aritz Ibáñez, de Duguna Dantza Taldea, quien lo definió de “revolucionario” en el mundo de la danza. También en ese campo, después de recorrer en los años 60 y 70 decenas de pueblos junto a su mujer para recuperar las danzas vascas en extinción, se puso a crear nuevas y a investigar sobre su simbología, porque la danza sin simbología, suele decir, se queda en aerobic.

“MORIR” EN LA HOGUERA EL MARTES DE CARNAVAL  
Representaciones dramáticas  en Lantz y Lastovo 
Autor: Juan Antonio Urbeltz 
Editorial: Pamiela Páginas: 352 Precio: 22 euros

martes, 9 de febrero de 2016

Agredida en el Carnaval de Lanz

Imagen del tercero de los hechos denunciados (ver secuencia)
Hay algunas personas -basta ver algún comentario en mi entrada sobre la mofa a La Dolorosa- que creen que en Carnavales (subversión del orden, crítica al poder...) hay que bajar el nivel de exigencia en lo que se refiere al respeto a las creencias, a las personas y a sus derechos.
El problema de esta gente es que por sistema a quienes se pide comprensión y tolerancia, encajando con humor las chanzas y bromas pesadas (cuando no directamente agresiones), es, en Navarra, siempre a los mismos: a Barcina, al PP, a UPN, a la Iglesia...
Hoy, gracias a un par de oportunísimas imágenes de Jesús Caso en Diario de Navarra, tenemos constancia de cómo un txatxo (personaje del Carnaval de Lanz) zarandea a una operadora de la televisión de una Comunidad vecina.
Esta mujer trabaja como cámara en EiTB, que seguía el desarrollo del Carnaval de Lanz. Y sintiéndose agredida, se ha visto obligada a sacar el siguiente comunicado:

Secuencia del tercero de los hechos denunciados
COMUNICADO DE LA OPERADORA DE CÁMARA AGREDIDA EN LANTZ
Quisiera aclarar a través de estas líneas los hechos acontecidos el día 8 de Febrero en el transcurso de parte de los actos del Carnaval de Lantz y que han supuesto para mi persona un claro (des)agravio como mujer y profesional así como un ataque sexista que no se debe consentir.
1. Que, estando desempeñando mi trabajo como Operadora de Cámara para el ente público ETB, sufrí un ataque sexista al verme agredida por varias de las personas que formaban parte del desfile y que me es imposible identificar ya que estaban completamente tapados. Uno de ellos, me abordó por detrás y se restregó en repetidas ocasiones, mientras yo realizaba mi trabajo. El segundo, con un palo en la mano, me lo introdujo entre las piernas, realizando movimientos verticales. Y finalmente, el tercero, me empujó casi haciéndome perder el equilibrio para posteriormente cogerme por los brazos y zarandearme.
2. Que condeno absolutamente este tipo de actuación como mujer, como persona y como profesional que llevo desempeñando mi trabajo casi 20 años, y que no quiero que se deje pasar este asunto. Que no se puede consentir este tipo de actuaciones, por mucha fiesta, carnaval, acto público… No se pueden tolerar. Nunca. Que considero que los dos primeros hechos enumerados anteriormente (en negrita, en el primer punto) es una cuestión de género, ya que ningún compañero de sexo masculino se vio involucrado en ningún tipo de situación como la mía.
3. Que en ningún momento fue el personaje “Ziripot” -tal y como se ha llegado a difundir- quien realizara este tipo de actuaciones.
4. Que me gustaría agradecer todo el apoyo recibido en las últimas horas por compañeros, amigos, la empresa en la que trabajo (Fase 3 S.A.), EITB a través de su subdirectora de informativos y redactores… Así como se ha tratado el tema en las redes sociales, por mensajes privados, en los medios de comunicación e incluso por la propia alcaldesa de Lantz que ha mostrado su condena a través de una llamada privada que he recibido esta misma mañana.
5. Que no quiero criminalizar en absoluto al pueblo de Lantz ni a sus carnavales sino a este hecho concreto que yo he sufrido, y que considero que nunca se debería haber dado ni por supuesto se debiera volver a dar.
En Pamplona a 9 de Febrero de 2016

Así pues, en Carnavales no todo vale, ni con La Dolorosa ni con las operadoras de EiTB
He subido algunas fotos, también de Jesús Caso y en Lanz, a Facebook para ilustrar la diferencia entre el juego y la broma, y la agresión



Como algunas personas han puesto en duda la oportunidad de la noticia en mi blog, y no acaban de verlo claro hasta que no lo ven en la prensa, pego aquí la información que sobre este tema trae Diario de Navarra del 10.02.16

Lantz condena la agresión sexista en su carnaval  
La alcaldesa, Isabel Baleztena, reprobó ayer la agresión sufrida el lunes por una operadora de cámara mientras lo grababa
Efe. Pamplona
La alcaldesa de Lantz, Isabel Baleztena, condenó ayer la agresión sexista sufrida el lunes por una operadora de cámara de ETB mientras grababa el tradicional Carnaval de la localidad, cometida por personas que representaban los personajes de Txatxos.
Testigos presenciales habían explicado a EFE que la agresión llegó por parte del joven que representaba al personaje de Ziripot, circunstancia que ayer desmintieron la alcaldesa y la propia víctima.
La operadora de cámara, que pidió expresamente que se respete su anonimato, explicó ayer en un comunicado que se vio agredida mientras trabajaba “por varias de las personas que formaban parte del desfile”, y a las que no puede identificar porque estaban completamente tapadas.
“Uno de ellos me abordó por detrás y se restregó contra mi cuerpo en repetidas ocasiones mientras yo realizaba mi trabajo. El segundo, con un palo en la mano, me lo introdujo entre las piernas realizando movimientos verticales haciéndolo llegar a partes íntimas. Y, finalmente, el tercero me empujó casi haciéndome perder el equilibrio para posteriormente cogerme por los brazos y zarandearme”.
La operadora de cámara señaló que “en ningún momento” fue el hombre que representaba al personaje de Ziripot el que cometió estas agresiones, y dijo que condena este tipo de actuaciones “como persona y como profesional” con veinte años de experiencia.
“No se pueden consentir este tipo de actuaciones por mucha fiesta, carnaval o acto público que sea. No se pueden tolerar. Considero que los dos primeros hechos enumerados anteriormente es una cuestión de género, ya que ningún compañero de sexo masculino se vio involucrado en ningún tipo de situación como la mía”, continuó. La operadora agradeció los apoyos recibidos, tanto de EiTB como de otros medios y de la propia alcaldesa.
“No quiero criminalizar en absoluto al pueblo de Lantz ni a sus carnavales sino a este hecho concreto que yo he sufrido, y que considero que nunca se debería haber dado ni, por supuesto, se debiera volver a dar”, agregó. La alcaldesa Isabel Baleztena, por su parte, habló ayer con la operadora para conocer las circunstancias de la agresión, en la que el personaje de Ziripot “no tuvo nada que ver”. Subrayó que “condena esta agresión, como todas las de este tipo”.

lunes, 28 de febrero de 2011

Carnaval de Lanz, por los Caro Baroja

          Año 2011: Ziripot y Miel Otxin, tras salir de la posada, rodeados de "txatxos". 
(Imagen de Eduardo Buxens ) 
 Años 64-72:   ...mientras el pueblo, indiferente a la suerte del bandido, baila el zortziko de Lanz...

Málaga 0 - Osasuna 1. Gol de 
Sergio (año 2011)
Domingo, lunes y martes anteriores al miércoles de ceniza (este año 2016, los días 8, 9 y 10 de febrero), tiene lugar el carnaval de Lanz. El día grande es el martes. No hay horarios: los personajes salen a partir del mediodía y al atardecer.

El carnaval de Lanz (Navarra), tal y como hoy lo conocemos, tiene su origen en el afán de los hermanos Caro Baroja (Pío y Julio) por recuperar una fiesta que, con la guerra civil, había sido, como todas las fiestas de carnaval de España, prohibida por las autoridades. Ambos se documentaron en los testimonios de los más viejos de la villa, y en 1964, gracias a la colaboración de José Esteban Uranga, consiguieron el permiso del Gobernador Civil para organizarla y grabarla en una película de 10 minutos: "El Carnaval de Lanz".

Ocho años después, en 1972, Pío y Julio recogen en "Navarra, las cuatro estaciones" las costumbres, celebraciones.., en definitiva, la cultura a punto de perderse en una tierra que, desde hacía más de una década, estaba dejando de ser agrícola y ganadera, y que abandonaba los pueblos para vivir en las ciudades. Y en ese empeño recogen usos, costumbres y fiestas de muchos lugares de Navarra.

Ignoro si las imágenes que os presento (extraídas del documental de 1972) son las mismas que las del 64 (actualización 01.05.16: sí lo son, sólo cambia la voz del narrador). Sea como fuere, el sabor que tiene todo el documental y, especialmente, la escena del baile final, con esos hombres mayores bailando vestidos de negro, resulta impresionante.

Veamos, pues, las imágenes grabadas por Pío Caro Baroja y escuchemos los textos de su hermano Julio. Aparecen personajes cargados de simbolismos: Un Ziripot bonachón, que se mueve a grandes zancadas, atacado por un hombre-caballo (Zaldiko); unos misteriosos herreros que hierran al caballo, unas máscaras alborotadoras (Txatxoak); y el personaje más importante: Miel Otxin (¿Miguel el criado?), un bandido en el que se proyecta ese lado oscuro que todos tenemos y que es juzgado, ejecutado a tiros y finalmente quemado en la hoguera, mientras el pueblo, indiferente a la suerte del bandido, baila el Zorztiko de Lanz.