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viernes, 24 de enero de 2025

Los padres de V.M. Arbeloa, en el Nuevo Casino

Pablo Larraz, Pilar Sáez, Iñaki Iriarte y Joaquín Ansorena. Foto J.R. Ganuza
Las cartas que cruzaron Josefina y Mateo muestran fielmente los motivos por los que más de 60.000 (de ellos unos 6000 murieron) voluntarios navarros dejaron sus familias y haciendas para defender sus tradiciones, atacadas por el Gobierno del Frente Popular.
Fue una gozada ver el imponente salón de actos del Casino Principal de Pamplona lleno hasta la bandera, con todas las sillas ocupadas y mucha gente de pie, llenando también el pasillo de acceso, para la presentación de “Las Últimas Cartas del Requeté”, una edición de Pablo Larraz y Pilar Sáez de Albéniz, que recoge la correspondencia que durante los 9 primeros meses de guerra mantuvieron Mateo Arbeloa y Josefina Muru, padres de "Manolín" (Víctor Manuel Arbeloa Muru, nacido el 1 de enero de 1936 y promotor en 1973 de la refundación del Partido Socialista Obrero Español en Navarra), quien excusó su presencia para no restar protagonismo a sus padres, pero que estuvo bien presente en las constantes referencias a su generosidad.
Se trata de 56 cartas que se cruzan marido y mujer, desde que Mateo se alistara el 19 de Julio de 1936 como voluntario, hasta que fue herido de muerte el 20 de Abril de 1937. 
En la presentación del libro, que introdujo el ex vicepresidente del Nuevo Casino, Joaquín Ansorena, participaron el profesor y escritor, Iñaki Iriarte, y los editores de la obra, Pablo Larraz y Pilar Sáez.
Os pongo una selección de lo que grabé, unos pocos flases en una exposición maravillosa:

1. Iñaki Iriarte: La Guerra Civil no fue una guerra de buenos y malos

2. Cosmovisión religiosa

3. Tienes que escribir como yo

4. Pilar Sáez: Recibir tu carta me acelera el corazón y para la guerra

5. Papel pequeño para corazones tan grandes

6. Foto de tres generaciones
Corpus (padre de ella, fue toda su vida un sencillo jornalero agrícola), Manolín (Víctor Manuel) y Josefina

7. Entrada en San Sebastián... ¡qué cosas!

8. Cumpleaños de Manolín

9. La muerte de Mateo (pincha)

10. Testimonio del capellán y poesía de VM Arbeloa
Pablo Larraz tuvo la feliz ocurrencia de grabar el testimonio de su tío abuelo, capellán de la compañía, sobre Mateo

Tras más de dos horas -que pasaron volando- salimos todos con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, más conscientes de la tragedia que les tocó vivir a tantas familias y del papel decisivo que jugó Navarra en la Guerra Civil.
Enhorabuena a todos los que hablasteis, lo hicisteis genial. Muchas gracias.
Y un agradecimiento muy especial a Víctor Manuel Arbeloa por este regalo tan íntimo de las cartas de sus padres.

sábado, 17 de agosto de 2024

Gracias, amigo Iñaki Iriarte, y...

...en cuanto puedas, vuelve.
Le pillé a Iñaki el 12 de octubre de 2017 en la av. Galicia, junto al Bar Stadium, enfrente de la Comandancia. Desfile de la Guardia Civil en honor a su Patrona, la Virgen del Pilar. Le pedí sacarle una foto y me regaló esta instantánea. Él puso la mano sobre el hombro del mayor como indicándome: "hasta aquí son los míos". Guapísimos, cara de buenas personas y con una sonrisa entrañable, sobre todo la chiquita. Gracias, Iñaki, también por esto.

Leo en Diario de Navarra que "Iñaki Iriarte renuncia como parlamentario foral por "motivos personales, laborales y de salud":
Ha sido su propio partido el que ha dado a conocer la decisión de Iriarte con un comunicado en el que ha agradecido su “gran labor y encomiable dedicación”. Lo ha hecho después de que Iriarte registrara su renuncia como parlamentario foral y según fuentes regionalistas -este medio ha intentado contactar sin éxito con Iriarte-, su salida obedece a motivos “personales, laborales y de salud”.
UPN ha destacado de Iriarte su “ejemplar trayectoria política y parlamentaria todos estos años, en los que se ha caracterizado por ejercer una incansable defensa de la convivencia pacífica, los derechos humanos, la libertad y la democracia. Sin olvidar su compromiso con la defensa de la identidad de Navarra como comunidad foral, propia y diferenciada frente a los postulados del independentismo vasco”.
Iñaki Iriarte es licenciado en Ciencias Políticas y Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, licenciado en Filosofía por la UNED y doctor en Sociología por la Universidad Pública de Navarra. También es profesor de la Universidad del País Vasco en la asignatura de Historia del Pensamiento Político, una dedicación que ha compaginado estos años con su actividad parlamentaria.
Iriarte ha destacado por su peso intelectual dentro de UPN. Su conocimiento del euskera y su sensibilidad a determinados temas sociales y de memoria le han otorgado un perfil específico dentro del partido. En uno de los últimos plenos del mes de junio, el partido le otorgaba libertad de voto en una declaración sobre Palestina, país al que le unen vínculos familiares, y cuya situación hoy le causa profundo dolor.
Creo que todos los que hemos tenido el privilegio de conocer a Iñaki le hemos animado a dar un paso al frente para, un día, presidir la Comunidad Foral. Por eso hoy es un día muy triste para sus amigos y para los que nos consideramos navarros y españoles. Hemos perdido al mejor candidato, al hombre que representaba la mayor esperanza para Navarra.
Y es que Iñaki es mucho Iñaki:
De vez en cuando, en el Paralamento de Navarra alguien abría las ventanas. Se iba esa atmósfera densa, triste, casposa que -para descojono general- encima iba y va de 'progre'. 
Y entraba Iñaki, una brisa fresca que nos aliviaba a todos.
Murmullos de "a ver que cuenta hoy Iriarte". Expectación.
Iñaki Iriarte nunca defraudaba, y daba leña a diestro y siniestro. Sabe más que todos y mucho más que los que creen saberlo todo. Repasad su currículo.
Encima, no usaba el euskera "para joder", sino por deferencia y porque el euskera es patrimonio de Navarra.
Para sorpresa de muchos, Iñaki era parlamentario de UPN. Sí, lo habéis oído bien, de Unión del Pueblo Navarro, de esos a los que gritan en Curia ¡¡¡UPN kanpora!!!.
Gracias, Iñaki. Respetamos tu decisión, pero nos has dejado sin esperanza.
Hoy los que no se consideran navarros y españoles respirarán aliviados. Mirad por qué:

domingo, 5 de noviembre de 2023

Gaza y el declive moral de Occidente (I. Iriarte)

Permitir que millones de personas, cientos de miles de ellas niños, sean privados de todo y asesinados impunemente, muchos condenados a agonizar lentamente bajo los escombros, y no condenarlo, rebaja nuestros grandes principios a una expresión de cinismo de la peor especie.
El Ángel de la Historia y Walter Benjamin
Gaza y el declive moral de Occidente
por Iñaki Iriarte
Walter Benjamin, un intelectual judío que, huyendo del nazismo, se suicidó desesperado en la frontera de Portbou, imaginó a la Historia personificada en la figura de un ángel, con el rostro desencajado, al mirar atrás y divisar la inmensidad de los horrores que sus avances causaban. Durante estos días, por cada una de las horas en la que los gazatíes continúan sin agua, sin luz, sin comida, sin analgésicos, sometidos a los inmisericordes bombardeos de uno de los ejércitos más poderosos del mundo, la mueca de amargura y espanto del ángel de la Historia se ha vuelto insoportable. Por desgracia, esto solo acaba de empezar. Los gazatíes ni siquiera cuentan con la compasión unánime de los occidentales. ¡Qué irreconocibles esos liberales, críticos de los nacionalismos y los narcisismos identitarios, defensores de nuestra Civilización cristiana, de la ilustración, de la tolerancia, felicitándose ahora en las redes de que Gaza sea arrasada y se practique un genocidio!
"Y de las masacres perpetradas por Hamás, ¿no dice nada?"
Verán, uno de los pilares de mi civilización es que los crímenes deben de ser purgados solo por quienes los cometieron. La "venganza de sangre" sobre vidas inocentes, que todavía no saben ni hablar, se la dejo a los bárbaros. Occidente tiene sin duda una deuda moral con el pueblo que padeció durante siglos los guetos, los pogromos, las expulsiones, las conversiones forzadas y la Shoah. Pero esa deuda no disminuye un ápice prestándole a una parte de ese pueblo -solo una parte, pero, aunque fuera todo, tampoco-, el apoyo político, económico, mediático y militar precisos para que pueda llevar a cabo expulsiones, robos, pogromos y masacres de civiles. Al contrario, ese apoyo occidental, especialmente por parte de la derecha, constituye un grave error político, moral y estratégico e, indefectiblemente, aumentará la factura que nuestros hijos y nietos se verán obligados a pagar en términos de descrédito internacional y autoodio.
Occidente es una civilización en claro declive. No por culpa de China, el islam o las pateras. Nadie nos obliga a tener perros en lugar de niños, como tampoco a delegar la educación de nuestros hijos en la pornografía 5G y las coreografías en Tik Tok. Las civilizaciones, recuerden a Toynbee, no mueren asesinadas: se suicidan. Y la nuestra no es una excepción. Todo suicidio tiene un desenlace material, pero una causa esencialmente moral. En concreto, la forma en la que el futuro suicida se percibe asimismo, su autoestima.
La verdadera grandeza de Occidente no ha residido en su tecnología, ni en su impresionante capacidad para generar riqueza. Si éstas han sido posibles es porque paralelamente supo crear un tipo de hombre y de sociedad inéditos. Ambos son una combinación (posiblemente inestable en el largo plazo) de cultura clásica, judaísmo paulino (es decir, cristianismo), humanismo renacentista y racionalismo ilustrado. Todo esto generó una serie de ideales como el respeto a la verdad y a la vida, la tolerancia, la igualdad, la libertad personal, el mérito individual, la solidaridad, la compasión, la templanza, la justicia y el espíritu crítico. Sé de sobra que a menudo tales ideales han sido burlados por los intereses materiales y las circunstancias históricas. Pero también que, a la postre, sobrevivieron a éstos y consiguieron, de hecho, modelar el futuro. De este modo, esos ideales fundamentaron el sistema democrático, el orden internacional y proveyeron a Occidente de una legitimidad moral sin parangón en la historia, hasta convertirlo en "luz y faro de las naciones". Por eso, incluso los mayores críticos del mundo occidental no han podido evitar reconocerse en los valores de nuestra civilización.
La incoherencia demostrada durante estas semanas es dinamita, no solo para esos valores y, por consiguiente, para nuestro prestigio en el mundo, sino también para nuestra maltrecha autoestima. Permitir que millones de personas, cientos de miles de ellas niños, sean privados de todo y asesinados impunemente, muchos condenados a agonizar lentamente bajo los escombros, y no condenarlo, rebaja nuestros grandes principios a una expresión de cinismo de la peor especie. El tipo de hombre occidental no sobrevivirá a la degradación de dichos valores como la cultura y la autoestima alemanas no pudieron recuperarse del horror de Auschwitz. Cuando la sangre deje de hervir por el recuerdo de los crímenes salvajes cometidos en los kibutz, cuando la autocensura cese y se comience a comprender a qué clase de matanza hemos asistido sin alzar la voz y sin actuar, fingiéndonos impotentes, nuestro rostro quedará desencajado, como el del ángel de Walter Benjamin. Pero ya será tarde. Para las familias de Gaza destrozadas, pero también para nuestros hijos y nietos, a los que habremos privado de la fuente de su orgullo y de su identidad.
Iñaki Iriarte. Profesor de la EHU/UPV

lunes, 8 de mayo de 2023

Reflexiones: Régimen Foral y Tráfico

Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Foral, en los actos del día de la Policía Foral que se celebraron el pasado junio 2022 JOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Ya lo dijimos. La Guardia Civil de Tráfico no tiene por qué cambiar de uniforme. Navarra, en uso de sus competencias, puede decidir que sigan los guardias en las carreteras. "Asumir las competencias de Tráfico es compatible con que la patrulla de la Guardia Civil pueda seguir prestando el servicio junto a la Policía Foral" (Javier Tajadura)
Navarra habrá de seguir siendo foral... o no será
por Iñaki Iriarte
Yanguas y Miranda, Arturo Campión, Iturralde y Suit, Serafín Olave, José María Iribarren… Probablemente para la mayoría de los navarros son sólo nombres de calles. Sin embargo, estos y otros autores de los siglos XIX y XX fueron los constructores, a veces contradictorios, de lo que entendemos (o hemos entendido) por “identidad de Navarra”...
(...)
Desde por lo menos la primera mitad del siglo XIX, ese amor por Navarra se identificó con la defensa de los fueros. Éstos -más allá del contenido concreto de instituciones como el mayorazgo o la libertad de testar- eran percibidos, primero, como una fórmula de lo que hoy llamamos autogobierno, sobre todo fiscal, y, segundo, como un pacto (no un mero “contrato”, que tiene una connotación comercial y cortoplacista) entre los propios navarros, por un lado, y entre éstos y el resto de España, por el otro. 
No es por el huevo, es por el fuero
Esa idea implicaba otras, como el reconocimiento del otro como un igual, asumir la mutua interdependencia, subrayar la necesidad de negociar, de ser pragmáticos, el deber de cumplir lo pactado y de ser leales, respetar la libertad ajena, evitar las rupturas, primar lo concreto (“el huevo”) y tener, en definitiva, los pies en el suelo. Eso sí: profunda y firmemente en el suelo, sin dejarse avasallar por nadie, como hombres libres. Esa mirada larga, en definitiva, que sólo se puede mantener cuando se viene desde muy lejos.
Hoy ese espíritu de pacto, hacia dentro y hacia fuera, y esa capacidad de autogobierno fiscal deben seguir protagonizando nuestra identidad colectiva. Sin ella, sin él, no iremos a ningún lado. Los problemas nos superarán y las divisiones internas nos destrozarán. Nuestros hijos dejarán de saber qué los une y nuestros nietos dejarán de entender a Navarra como su Hogar. Por eso, la Navarra del futuro habrá de continuar siendo foral, o no será.
Iñaki Iriarte López, profesor de la UPV y parlamentario foral de Navarra Suma

Tráfico y el debate 'hurtado' sobre qué es mejor para la carretera
Julen Garmendia, DN; Javier Larequi, de Equipo Europa; Javier Tajadura, catedrático de Derecho Constitucional; Aladino Colín, Co.Ciudadana; y Marcos Sánchez, DN
Foto: José Carlos Cordovilla
Un ejemplo claro de lo que supone el régimen foral es la asunción de competencias como Tráfico por parte de Navarra. 
El portavoz de la asociación Equipo Europa, Javier Larequi, y el catedrático de Derecho Constitucional Javier Tajadura, coincidieron en que el debate sobre las competencias no se puede reducir a un hecho cuantitativo “cuantas más competencias mejor”, sino que se trata de ver “qué competencias pueden prestar mejor Navarra, cuáles el Estado y cuáles la Unión Europea”. “En esta época electoral es bueno que haya ese debate, de por qué y para qué de las competencias”, sugirió Larequi a la vez que lamentó que ese debate se haya hurtado con motivo del traspaso de Tráfico. “Yo no tengo una opinión formada, porque lo que necesito es saber qué es mejor para que el Tráfico esté controlado en Navarra”, lamentó. “Es perfectamente defendible -añadió Javier Tajadura- que Navarra puede tener competencias de Tráfico, pero eso es también perfectamente compatible con que la patrulla de la Guardia Civil pueda seguir prestando el servicio junto a la Policía Foral dado el papel integrador y cohesionador de la Guardia Civil en España”.

martes, 16 de agosto de 2022

Navarra, 40 años amejorando

Este 16 de agosto se cumplen 40 años desde la entrada en vigor del Amejoramiento del Fuero.
Navarra, bonita, que cumplas muchos más y que yo los vea)

Cuarenta años del Amejoramiento del Fuero
Iñaki Iriarte
Este 16 de agosto se cumplirán 40 años desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, la Lorafna, más conocida como “el Amejoramiento del Fuero”. Algunos pensarán que son muchos años para una ley y que, por eso, es tiempo ya de actualizarla. Personalmente, creo que una ley de calado -semejante a una constitución- no solo puede durar muchos años -haciéndole, de acuerdo, algunas reformas menores-, sino incluso que conviene que perviva a lo largo de muchas generaciones, cuantas más mejor.

Solemos lamentarnos del “cortoplacismo” en política, y se trata, en efecto, de una propensión muy nociva. El que los políticos debamos de someternos cada poco tiempo al examen de nuestros conciudadanos tiene muchas ventajas, pero, lamentablemente, contribuye a que nos desentendamos no ya del largo plazo, sino del medio, porque cuando se avecinan las elecciones únicamente se tienen en cuenta las cuestiones y los resultados inmediatos o recientes. Por eso, las democracias necesitan de algún tipo de contrapeso que, sin menoscabo de la soberanía del presente, sirva para introducir los intereses futuros, sobre todo los de las generaciones que están por venir. Ese mañana que todavía no cotiza, pero que, sin duda, disfrutará y sufrirá de cuanto le legue el presente.

Pues bien, entre tales contrapesos están ese tipo de textos constitucionales análogos al Amejoramiento, que crean un marco jurídico, simbólico e institucional, en donde puedan ir encuadrándose las ocurrencias legislativas, sabias o necias, de los que, como diría Chesterton, andamos ahora por aquí. Con todo, es cierto que si los vivos se empeñan en tirar algo a la basura (sea un marco constitucional, sea su cultura), ni los muertos, ni los que están por nacer podrán impedírselo. Solo estos últimos tendrán ocasión de poner remedio a esa decisión, cuando los vivos estén ya para criar malvas.

Sea como fuere, nuestro Amejoramiento tuvo críticos desde antes incluso de ser promulgado. En concreto, desde que comenzaron a plantearse las distintas fórmulas para ubicar a Navarra en el nuevo estado de cosas que iba a sustituir el régimen del dictador Franco. Contra lo que hoy podría pensarse, las objeciones al proyecto de Amejoramiento no solo provinieron del nacionalismo vasco y la extrema izquierda. Así, hubo quienes plantearon una suerte de retorno al estado de cosas anterior a 1841, es decir, un reino navarro propio dentro de la Monarquía española. A su entender, la recuperación de competencias que ofrecía el Amejoramiento debía de ir mucho más allá y tenía que aprovecharse para derogar la Ley Paccionada (y la ley derogatoria o confirmatoria de fueros de 1839). Estas voces eran, sin duda, respetables, pero resultaron francamente minoritarias. La opinión pública navarra de la época, en efecto, se decantó por una solución menos bella, menos romántica, pero mucho más factible, que era precisamente la que ofreció la Lorafna.

Algunos nacionalistas vascos formularon críticas parecidas a las de quienes añoraban el Viejo Reyno, pero se trataba solo de una maniobra de distracción. El grueso de sus objeciones tenía mucho más que ver con una razón diferente: el Amejoramiento consagraba la existencia de Navarra como una comunidad diferente de Euskadi. Y fue y sigue siendo eso lo que ha provocado que la hayan atacado tan virulentamente durante estos 40 años. No tengan duda: si la Lorafna hubiese atribuido a Navarra la mitad de la mitad de competencias que finalmente estableció para Navarra, pero hubiese incluido en cambio mecanismos que facilitaran nuestra anexión a la Comunidad Autónoma Vasca, le bailarían un aurresku a diario.

Sin embargo, la crítica más recurrente al Amejoramiento durante todo este tiempo ha sido que no fue sometido a ningún referéndum. Es muy cierto que esa consulta al pueblo navarro no se produjo directamente. No se juzgó ni necesario, ni conveniente, porque era de vital importancia que quedara claro que Navarra no se constituía en comunidad autónoma y en sujeto político a consecuencia de la Constitución de 1978, sino que, aprovechando ésta, recuperaba facultades perdidas, en tanto sujeto preexistente a la Carta Magna. Convenza o no este argumento (sutil, si se quiere, pero muy relevante para el largo plazo), no cabe olvidar que la Lorafna sí fue aprobada, y muy mayoritariamente, en el Parlamento de Navarra -que representaba a todo el pueblo navarro- y en las Cortes Españolas -que también nos representaban en nuestra calidad de españoles-. Se trató, en definitiva, de un procedimiento absolutamente democrático. 
Para quien mantenga dudas, bastará recomendarle que investigue un poco acerca de los textos constitucionales del mundo que no se sometieron a referéndum y que han sobrepasado los 50 años de vigencia. Descubrirá entre ellos a muchas de las democracias más avanzadas.

Por lo demás, no deja de resultar contradictorio que hayan sido precisamente quienes defendían la inclusión de Navarra en el preautonómico vasco (aduciendo, por ejemplo, que en una asamblea de ayuntamientos en Estella en 1931 así se había decidido) quienes más hayan criticado el hecho de que no se produjera ese referéndum. El tiempo, en cualquier caso, dio la razón a esa amplia mayoría que se decantó por la opción de reintegrar y amejorar nuestras antiguas competencias forales. Porque, innegablemente, el texto del que hoy se cumplen 40 años ha servido de marco para convivir, para avanzar en derechos y servicios y para progresar económicamente. Por eso, ojalá que cumpla muchos más.
Iñaki Iriarte López. Profesor de la EHU/UPV
y parlamentario foral de Navarra Suma

viernes, 25 de marzo de 2022

Plan de Convivencia: la ética por los suelos

Iñaki Iriarte (NA+), Jabi Arakama (Geroa Bai), Inma Jurío (PSN), Ainhoa Aznárez
(Podemos), Bakartxo Ruiz (EH Bildu) y Marisa de Simón (I-E) CORDOVILLA
Si el Plan de Convivencia no sirve para condenar a ETA y que Bildu haga autocrítica, para que los Ulayar puedan volver a Echarri, Zubítur pueda disfrutar en la calle de las fiestas de Leiza y la Guardia Civil pueda vivir en Alsasua... ¿para qué sirve? Para blanquear a ETA-Bildu y así justificar los pactos del Gobierno Chivite.

Bildu vota ‘no’ al plan de convivencia porque iba a incluir la condena a ETA
El Parlamento rechaza el plan del Gobierno, ya que también NA+ se opuso por no recoger la oposición a cualquier pacto con quien no condena el terrorismo
BEATRIZ ARNEDO (DN)
Publicado el 22/03/2022 a las 22:54
No tenía por qué hacerlo, pero el Gobierno de Navarra llevó al Parlamento su Primer Plan Estratégico de Convivencia y el martes la Cámara lo rechazó, al votar en contra Navarra Suma y EH Bildu por motivos totalmente opuestos.
Martín Zabalza junto a María Chivite. ARCHIVO
Era previsible la oposición de NA+. La coalición de UPN, Ciudadanos y PP presentó varias propuestas, pero advirtió desde el inicio que una de ellas era imprescindible para dar su respaldo final al plan. En ella pedía la condena de todo tipo de terrorismo, específicamente del de ETA, por parte de todas las fuerzas, y que no se llegue a acuerdos políticos con quien no se sume a esa condena o justifique el terrorismo de la banda. El resto de grupos se opuso y rechazó así esta iniciativa.
El PSN no podía aprobarla, dado que gracias a EH Bildu y su abstención, María Chivite fue elegida presidenta. El Gobierno ha logrado sacar adelante todos los presupuestos de la Comunidad de la mano de esta coalición.
David Pla
El portavoz de NA+, Iñaki Iriarte, lamentó la “resistencia” de Bildu a sumarse a la condena del terrorismo de ETA y defendió la necesidad de que no se acepte pactar con quienes creen que los que cometieron esos crímenes son “presos políticos” o incluso les dan cargos políticos. “Pactar con ellos es pactar con quienes son admiradores declarados de los enemigos de la democracia, nos parece un error histórico, menos justificable además cuando había otras alternativas”.

LA PROPUESTA DEL PSN
La socialista Inma Jurío acusó a NA+ de “utilizar” políticamente la condena y rechazó que se vinculara “a que un Gobierno no pueda llegar a acuerdos con determinados partidos para realizar políticas que benefician a la ciudadanía”.
El Partido Socialista presentó una propuesta alternativa a la de NA+, para que el plan recoja la “necesidad de condenar cualquier tipo de terrorismo, y específicamente el de ETA, por parte de todas las fuerzas políticas”, sin añadir nada más. Sostuvo que si NA+ no aceptaba cambiar su propuesta por esta, el PSN la mantendría para incluirla en el plan.
Para Bakartxo Ruiz, de EH Bildu, la iniciativa de NA+ era “un chantaje” y criticó que el PSN propusiera esa condena “a rebufo”.
Así, avisó al Gobierno y sus socios de que tenían dos opciones: o dejaban el texto como estaba y no entraban a ese “chantaje” o decidían formar “otras mayorías para hacer las cosas de otra manera”. Argumentó que su rechazo no era por la palabra “condena”, sino por convertir al plan en una especie de “prueba del algodón”, algo que no iban a aceptar.
Araiz-Jurío: el abrazo de la vergüenza
El PSN decidió mantener su propuesta y fue aprobada, al contar con el apoyo de todos los grupos menos de Bildu, que votó en contra.
Después de más de tres horas de debate, cuando llegó la votación final de todo el plan con las medidas incorporadas al mismo, Navarra Suma y EH Bildu votaron que no, por lo que fue rechazado.

Intervención de Iñaki Iriarte (Desolvidar)
Inma Jurío, astuta y cobardemente, se ausentó antes de que interviniera Iriarte.  Y no me extraña... ¿Cómo se puede abrazar (y pactar) tan efusivamente a uno de los ponentes de la Ponencia Oldartzen? Iñaki achacó al PSN que no hubiera incluido la condena a ETA en el Plan de Convivencia hasta que la pidió NA+. Achacó a Bildu que siga sin hacer autocrítica. Recriminó a Geroa haber pedido un "cordón sanitario" frente a UPN y PP, mientras ellos gobernaban con Bildu. A EE les echó en cara el cambio de opinión sobre el Sáhara y terminó con una frase magistral: "¿El suelo ético del Plan de Convivencia? Mejor: la ética por los suelos"

martes, 15 de febrero de 2022

"Carta navarra", de Iñaki Iriarte

Amigo Iñaki: entre cruzarse de brazos y expulsar a Sayas y Adanero hay posturas más inteligentes que pueden salvar a UPN de la crisis. La peor salida, la expulsión. UPN no puede permitirse el lujo de prescindir de dos parlamentarios que gozan de la simpatía de la mayoría de la militancia y, presumiblemente, del electorado.
OTRAS VOCES A FONDO POLÍTICA EL MUNDO, VIERNES 11 DE FEBRERO DE 2022
Carta navarra                                                                                                          por Iñaki Iriarte
El autor argumenta a favor de la expulsión de los parlamentarios de UPN que no respetaron las órdenes de partido en la votación sobre la reforma laboral en base al concepto de representación parlamentaria
Es comprensible que UPN considere que ya no puede confiar en su trabajo y les reclame el acta
Defenderlos solo daña a la única opción política que ha servido para frenar el avance del separatismo

En la primera de las Cartas Persas Usbek pide a su amigo Rustan que le informe de lo que se dice en Isfahan acerca del viaje que acaba de emprender. "De sobra sé que no cuento con la aprobación de muchos". Yo inicio esta carta consciente también de que voy a contar con la desaprobación de muchos columnistas que durante estos días han opinado sobre el voto de los diputados Carlos García Adanero y Sergio Sayas en el pleno del 3 de febrero.
"Sayas y Adanero tienen mi respaldo y admiración"
En estas circunstancias. debo emprender la clásica captatio benevolentiae: admiro a la mayor parte de esos columnistas y. particularmente, a quien a mi juicio es la más brillante, Cayetana Álvarez de Toledo (autora de una tribuna sobre esta cuestión. A los diputados de todos los partidos). Tengo una buena relación personal con los dos parlamentarios protagonistas y les agradezco su trabajo en defensa de lo que, en el fondo, ha estado en juego en Navarra desde 1978: la libertad y la unidad de los españoles. Ambos dieron la cara -como todos los demás afiliados de UPN- en un tiempo en que yo, he de confesar, me dedicaba a escribir algún articulo en la prensa regional y a mis clases de Pensamiento Político en la Universidad del País Vasco.
Escaso feeling
Dicho esto, el pleito suscitado se me antoja extraordinariamente claro: dos diputados votan lo contrario de lo que les ha ordenado su partido; comprensiblemente, éste considera que ya no puede confiar en su trabajo y les reclama el acta. En definitiva, nada que no sucedería en cualquier otra formación política.
Se ha argumentado -ciertamente, no por parte de Álvarez de Toledo- que quien está de facto alterando el mandato del partido y la voluntad de sus votantes es la dirección de UPN, que «se ha vendido al sanchismo». Sin embargo, el Consejo Político del partido -su Parlamento- respalda a la dirección. Se responde que también este consejo se ha vendido. ¿No sucederá más bien que los órganos de ninguna formación pueden cruzarse de brazos cuando no se respetan sus mandatos?
Se replica que debería consultarse directamente a los afiliados. En ese caso, digamos adiós al principio de la democracia representativa y destituyamos, no a dos, sino a todos los diputados del Congreso.
En España, como en casi toda sociedad más grande que una comunidad de vecinos, la democracia debe tener un carácter representativo. Y a lo primero que se compromete todo representante es a dejar de representarse a si mismo, para poder representar a otros. Por eso, ya no puede actuar conforme a lo que le dicta su fuero interno. Si quien se postula para representarnos nos anuncia su intención de dejarse guiar por su «conciencia» -lo que sus adversarios llamarían «sus intereses personales»-, difícilmente podríamos votarlo. Su comportamiento será imprevisible y no cabría reclamarle ninguna explicación. Cayetana Álvarez de Toledo presenta la decisión de los dos diputados como un ejercicio de responsabilidad, en su calidad de representantes del conjunto del Pueblo Español, contra una partitocracia, que seria uno de nuestros grandes males.
Adanero denuncia la paliza que un grupo
de menas propinó a su hijo
Sin embargo, un partido no es otra cosa que un grupo de votantes organizado para ayudar a un candidato a recabar apoyos populares y ayudar a los demás votantes a exigirle cuentas por sus actos. Sin esa asociación de votantes, los representantes estañan abocados a representarse solo a si mismos y, en la práctica, en cada pleno habría que entablar 349 negociaciones por separado. Si, además, a los diputados les fuese lícito votar lo contrario de lo que habían dicho que iban a hacer, cada votación seria como jugar a la ruleta... y tampoco comprometería a nadie. Hobbes lo explicó con claridad: si no se respeta la palabra dada, no se puede llegar a ningún pacto y, sin pacto, la política desaparece.
El hecho de que tantos columnistas hayan bendecido un comportamiento que, si se repitiera mañana en otros partidos, tildarían de rebelión, se explica, por lo menos en parte, por el limitado conocimiento que percibo tienen de lo que defiende UPN y de Navarra, esa comunidad que en pleno siglo XXI insiste en denominarse no autonómica, sino foral.
Lastra insiste en acusarles de "transfuguismo".
Este foralismo no es ni mucho menos una suerte de prenacionalismo rancio, pero todavía apegado a la idea de España. No es tampoco un orgullo cateto por las jotas, enfrentado a otro orgullo cateto por el levantamiento de piedras. Prescindan de las caricaturas: no somos Villarriba contra Villabajo. Tampoco el fuero consiste en contribuir a la hacienda común con menos de lo que nos corresponde (y por eso reclamamos que sea solidario con el resto de España).
La idea de fuero -que, como otros conceptos políticos modernos, como soberanía o constitución, incorpora un mito- consiste sencillamente en una forma de entender la política como un pacto de longue durée. Un pacto cuyo contenido actualizan los vivos, pero que a la vez se reclama asentado en el pasado y orientado al porvenir. Un pacto entre navarros -de la ciudad y del campo, de la parte euskaldun y de la romance, de los individuos y el conjunto-, pero también un pacto con los demás españoles.
El fuero incluye, además, la primacía del derecho como elemento fundante de la comunidad politica, frente a la etnia o la lengua, e introduce las virtudes de la fidelidad, la libertad y la prudencia como ingredientes necesarios de toda constitución hecha para durar. Es Chesterton y Belloc, antes de Chesterton y Belloc. Es Burke en traje de roncalés. Un derecho histórico, sí. Pero ¿para qué existe el derecho, si no es para asegurar que lo pactado ayer sea respetado mañana? Lejos de ser un anacronismo en pleno siglo XXI, es una fórmula de convivencia que la experiencia demuestra que ha servido para sustentar una comunidad próspera y leal a España.
Habrá quien crea que, extinguido el foralismo, la Nación Liberal podrá reinar en Navarra. No. La decadencia del foralismo en el País Vasco sólo trajo consigo la hegemonía del separatismo (el sentimiento de lo local, ya sin el corsé de la fidelidad al pacto).
En Navarra sucedería lo mismo. Por eso, convertir la decisión equivocada de dos diputados en un «acto de responsabilidad ante la Nación» y ver en la lógica decisión de los órganos legítimos de su partido «una ruptura con el electorado navarro», solo daña a la única opción política que ha servido para frenar con éxito el avance del separatismo y su proyecto de ruptura de la convivencia.
Iñaki Iriarte es parlamentario Foral de UPN y miembro de su Consejo Político

jueves, 18 de noviembre de 2021

¡Grande, Iñaki Iriarte!

Más o menos, así lo cuenta el Diario de Noticias...
UPN pide perdón a las familias de Zabalza y Germán por no haber respaldado su "derecho a la Justicia"
UPN admite que durante los últimos 40 años no ha sabido trasladar su "cariño" a las víctimas de la violencia policial y del Estado, y pide "perdón" a sus familias si han estado "equivocados". "No todo lo que hemos hecho en estos 40 años ha estado bien", ha admitido hoy en el Parlamento el parlamentario Iñaki Iriarte que, en una intervención íntegramente en euskera, ha destacado que su formación "nunca ha hecho uso de la violencia contra nadie".
Mikel Zabalza
Ésta es la intervención de Iñaki Iriarte (minuto 51:57) en la comisión de Relaciones Ciudadanas en la que ha admitido la necesidad de hacer autocrítica (ha pedido perdón a las familias de Zabalza y Germán por no haber respaldado su "derecho a la Justicia"), pero ha insistido en que la condena de la violencia es una cuestión previa para volver al Plan de Convivencia, como le piden Geroa y el PSN. "Este no es un capricho de la derecha, es una cuestión fundamental", ha destacado.
Ha sido al final de su intervención cuando ha admitido que su partido no siempre ha sabido reconoce el dolor de esas otras víctimas. "Hacemos autocrítica. En casos como los de Mikel Zabalza, Mikel Arregi (calle en Lacunza) o Germán Rodríguez no supimos manifestar nuestro cariño a sus familiares ni respaldar como es debido su derecho a la Justicia. Y no nos cuesta pedir perdón a esas familias si nos equivocamos", ha argumentado Iriarte, que en cualquier caso ha recordado que su formación "siempre" ha defendido sus ideas políticas "por la vía de la palabra". "Sea como sea no hicimos uso de la violencia contra nadie. No montamos el GAL ni hicimos la guerra a quienes nos la hicieron a nosotros", ha destacado.

Os traigo también aquí esta intervención de Iñaki Iriarte sobre memoria histórica en el Parlamento de Navarra en marzo de 2020:

Apuesta por la convivencia
Iriarte ha defendido así la posición de su partido en lo relativo a la paz y la convivencia. Una cuestión "demasiado importante" como para ser "un tema partidista". "No debe ser el ingrediente de un juego de alianzas provisional, ni un ingrediente para sacar adelante unos Presupuestos", ha reprochado.
Santi Brouard
El parlamentario de Navarra Suma ha reclamado así "una mirada de larga distancia y una actitud responsable que no mire a los intereses de corto plazo". Y aunque ha admitido que en una "sociedad plural" hay que admitir "con naturalidad" que haya "diferentes posiciones políticas" sobre esta cuestión, todas ellas "legítimas", ha considerado imprescindible "un límite", que ha fijado en "la condena de la violencia". "Si no fijamos eso como límite lo arruinaremos todo", ha defendido.
"Condenamos el GAL, el BVE, los asesinatos de Muguruza o de Brouard, así como cualquier otro abuso o maltrato. Por eso exigimos a Bildu que diga que ETA era criminal y terrorista. Y que colaboren en esclarecer los crímenes que quedan por esclarecer", ha reclamado, una vez más, Iñaki Iriarte.
Iriarte ha justificado la decisión de su partido de retirarse del Plan de Convivencia porque, a su juicio, lo que pretendía era "engañarnos". "La mejor manera de no caer en una ratonera es no andar cerca en ella", ha alegado el portavoz de Navarra Suma, que ha negado que esa decisión perjudique a la convivencia en Navarra. Por ello, ha criticado que se utilice la convivencia "como un pretexto para construir un cerco alrededor de unas fuerzas políticas determinadas". "Esta seudo normalización está suponiendo un cerco contra nosotros", ha denunciado.

PERDÓN TIENEN QUE PEDIR OTROS               BLANCO SOBRE NEGRO Dulanz
Ni Navarra Suma, ni UPN son responsables de los casos de violencia contra nadie. Ni han apoyado, ni aplaudido, ni brindado por la muerte de nadie. Ni han renunciado a condenar cualquier asesinato. Navarra Suma no es Bildu. Es la antítesis de Bildu, que ni se arrepiente de su funesto pasado, ni condena, ni pide perdón, ni se ha movido un ápice. La reflexión de autocrítica hecha por el parlamentario de NA+ Iñaki Iriarte, ante la falta de “cariño” con algunas víctimas, no sirve para que otros intenten reescribir la historia a golpe de manipulación. NA+ no es responsable del terrorismo del GAL; tampoco fue partícipe de la pasividad con la que los partidos nacionalistas vascos contemplaron durante décadas el terrorismo etarra, ni de su falta de empatía social con las víctimas. Y NA+ no ha sido, han sido otros, los que han concebido un Plan de Convivencia con la única intención de blanquear a Bildu, sin exigirle una condena explícita del terrorismo, ni arrepentimiento, ni perdón.

sábado, 2 de octubre de 2021

Algunos no saben decir "España"

Partido Comunista de Euskadi en Navarra (PCE-EPK Navarra)¡Contento que no ponen la ikurriña!
El hecho de que “España” se haya convertido en una palabra insólita en los actos de memoria histórica representa mucho más que una anécdota.
Y lo mismo ha pasado con la bandera. En 1977 -precisamente un 14 de abril- el PC aceptó la bandera española, la rojigualda. 44 años después (mira la foto de portada), vuelta a las andadas: la de la 2ª República y "Partido Comunista de Euskadi en Navarra (PCE-EPK Navarra)". Una involución total.

Recuerdo, en los años de la Transición, la apuesta sincera por la democracia que hizo el Partido Comunista, partido que, a pesar de su tradición republicana, aceptó de corazón la bandera constitucional, dejando las banderías a un lado:

“En tanto que representativa del Estado que nos reconoce, hemos decidido colocar aquí hoy, en la sala de reuniones del Comité Central, al lado de la bandera de nuestro partido, que sigue y seguirá siendo roja, con la hoz y el martiIlo, la bandera del Estado español. En lo sucesivo, en los actos del partido, al lado de la bandera de éste, figurará la bandera con los colores oficiales del Estado. La bandera no puede ser monopolio de ninguna facción política ni mucho menos podríamos abandonarla a los que intentan hacer uso de ella para impedir el paso de la dictadura a la democracia (…..). ”
S. Carrillo, en rueda de prensa, 14 de abril de 1977
Recuerdo las banderas rojigualdas ondeando en el mitin que dio Carrillo en la Ciudad Deportiva Amaya el domingo 26 de Noviembre de 1978.
Han pasado 43 años y algunos progres pretenden todavía cambiarnos los colores de la bandera que la izquierda asumió en su día.

Iñaki Iriarte, parlamentario de Navarra Suma y autor del libro 'Cábalas vascas y navarras'.
IÑIGO ALZUGARAY
La II República, España y el Estado español, por Iñaki Iriarte
De entre todos los actos a los que he asistido en Navarra en recuerdo a asesinados durante la Guerra civil, apenas consigo recordar algún discurso por parte de los organizadores (no de los familiares) en el que se mencionase la palabra “España”. En su lugar se hablaba de “la República” y “el Estado español”. La primera venía sistemáticamente a encarnar la igualdad, la libertad, la justicia social, el progreso y, últimamente, hasta el feminismo. El “Estado español” parecía constituir, en cambio, el instrumento opresivo de las oscuras fuerzas de la reacción: los terratenientes, los curas, los capitalistas, los fascistas, la Guardia Civil. Sé que todo esto viene de lejos: “España” lleva tiempo convertida en una palabra tabú para todos los que se ubican a la izquierda del PSOE (y, a este paso, me temo que ha empezado a serlo ya en algunas federaciones socialistas), un término que no solo se evita mentar, para no ofender a los nacionalistas periféricos, sino en el que se ha dejado ya de creer en el fuero interno. 
Largo Caballero e Indalecio Prieto
Esta extraña expresión de masoquismo ideológico contrasta vívidamente con el discurso de las personas objeto de los homenajes. Con la excepción de los separatistas vascos y catalanes, los partidarios de la República hablaban constantemente de “España”, con tanta frecuencia y con tanta pasión y naturalidad como de la propia República. 
Valgan algunos ejemplos, tomados de los líderes del Frente Popular. En su discurso a las Juventudes Socialistas en abril de 1934, Largo Caballero, por aquel entonces Presidente del PSOE y Secretario General de la UGT, utilizaba la palabra “España” nada menos que en diez ocasiones. En fechas cercanas, su rival dentro del partido, Indalecio Prieto, declaraba en las Cortes: “Sentimos también España muy dentro del alma [...] que, aunque internacionalistas, aunque aspiramos a que lazos de fraternidad unan a todos los hombres, no es egoísmo execrable el amor preferente a la tierra donde se ha nacido”. 
También Manuel Azaña se refería constantemente a “España”, lo mismo que Dolores Ibárruri, la famosa Pasionaria. Esta última en su discurso de despedida a las Brigadas Internacionales del 1 de noviembre de 1938 agradecía a los combatientes extranjeros que hubiesen acudido a “salvar la libertad y la independencia de un país amenazado, de nuestra España”. Su compañero de partido, José Díaz, secretario general del PCE, también hablaba siempre de “España”, no obstante su convicción de que debía darse a los pueblos que la componían el derecho a disponer libremente de sus destinos. Pocos días antes de morir, el mítico líder anarquista Buenaventura Durruti arengaba a sus correligionarios diciéndoles: “Todos los trabajadores de España saben que si triunfa el fascismo vendrán el hambre y la esclavitud”. Incluso el dirigente de ERC, Compayns declararía -sincera o hipócritamente, esa es otra cuestión-, que la instauración de un régimen autonómico contribuiría “a fortalecer la unidad de España”. 

Escudo del Estado español durante la dictadura franquista
En cambio, la expresión “Estado español”, sin ser inédita, era mucho más infrecuente en los republicanos. Como ha demostrado el catedrático Juan Francisco Fuentes, dicha expresión formó parte sobre todo del lenguaje del franquismo, que intentaba eludir por medio de ella el problema de cómo definir su régimen ante el mundo y sus propios ciudadanos. Descartada la opción de llamarse “República” por razones obvias, en 1947 se declara oficialmente como “reino”. Pero innegablemente ésta parecía una denominación insólita, puesto que no había ni rey ni regente. De este modo, la mejor manera de solventar el galimatías fue definirse simplemente como “Estado español”. 
El hecho de que “España” se haya convertido en una palabra insólita en los actos de memoria histórica representa, me temo, mucho más que una reveladora anécdota acerca de la poca memoria de parte del memorialismo. Detrás de este detalle no solo se oculta la falta de continuidad de la izquierda actual con el discurso de aquellos republicanos de los que se reclama heredera. También su incapacidad para postular un proyecto de país que no incluya como condición la permanente posibilidad de una fragmentación de su territorio y, por lo tanto, de su sociedad. Con la ruptura de la convivencia que ello implicaría.
Iñaki Iriarte López 
Profesor de la EHU/UPV 
y parlamentario foral de Navarra Suma

jueves, 27 de mayo de 2021

La "Memoria y Concordia" de Iñaki Iriarte

La Memoria, para el separatismo y el Noticias, se reduce a la utilización -con mentiras, si hace falta- de las víctimas de la Guerra Civil (sólo las de un bando) para intentar tapar los asesinatos de ETA, que Bildu sigue sin condenar.
El Noticias tiró la caña con un cebo goloso y personalizado. Helena Taberna, la destinataria, se tragó el anzuelo: La Buena Nueva. ¿Y quién tuvo que poner las cosas en su sitio? Nada menos que el cura del vertedero de Góngora (V. de Aranguren), Jesús Equiza:
"Por un lado había mucha gente que me pedía que diese a conocer que la rehabilitación de los fusilados en la Guerra ya la realizamos a finales de los 70 y principios de los 80. Además, también quería dejar claro que el clero navarro defendió, al menos la gran mayoría, a su pueblo y no los delató ni formaron parte de las Juntas Locales de Guerra, como algunos han querido hacernos creer. De los 1.031 párrocos de Navarra en aquella época, solo 24 actuaron mal"

¿De verdad Memoria y Concordia quiere revisar el franquismo?
La creación por un puñado de amigos de la asociación Memoria y Concordia ha provocado casi a partes iguales parabienes y desatinadas acusaciones de “revisionismo”. Entre las más delirantes, ésta en Twitter: 
“Lo que busca @inaki_iriarte con esta asociación es blanquear que hace 80 años 
te sacaran de casa, te pegaran un tiro y te tiraran en cualquier esquina…”. 
Dudo que quien escribe esto asistiera a la presentación de Memoria y Concordia el pasado 19 de mayo. Estas fueron literalmente mis palabras: 
“Antes de presentar a nuestro invitado, me corresponde la honrosa misión de presentar en sociedad a la asociación Memoria y Concordia, que hemos formado un grupo de amigos y me ha tocado presidir.
La finalidad de Memoria y Concordia se resume perfectamente en su nombre. Buscamos fomentar una memoria histórica que favorezca la concordia entre los españoles del presente. Entre los descendientes de los carlistas y de los socialistas, los de los comunistas y los de la CEDA, los de la Falange y los anarquistas. O de los nacionalistas. En definitiva, entre los descendientes de los españoles de todas las tendencias que conformaron las dos Españas... Y por supuesto, también de aquella tercera España que trató de mantenerse al margen de la tragedia. Nadie, en cualquier caso, es rehén de las ideas, de las filias y las fobias de sus ascendientes. Nuestro propósito es servir de punto de reunión a todo el mundo que crea necesaria una memoria histórica serena y constructiva. Que no olvide a las víctimas, pero que sí se olvide de los odios. Nuestro país, toda Europa, todo el mundo, pasa por momentos de una gran transcendencia. No podemos permitirnos revivir los errores y la dialéctica de un pasado infausto.
Presentación presentación de Memoria y Concordia
Voy a leerles ahora la hoja de presentación de nuestra asociación: Han pasado 80 años desde que finalizara la guerra civil española y 44 desde que falleciera el dictador que tras su conclusión dirigió los destinos de España. A pesar del tiempo transcurrido desde ambos acontecimientos sus secuelas siguen presentes en nuestro país. Se da la paradoja de que, mientras que España goza de un sistema democrático avanzado, los españoles llevamos más de una década enrocados en un clima de enfrentamiento político interno.
Es innegable que a la salida del franquismo España tenía una deuda con las familias de los vencidos en la última de nuestras guerras civiles. El hecho de que no se emprendiese a nivel nacional una búsqueda sistemática de los restos mortales de los desaparecidos y el que no se ofreciese a sus familiares una vía para conocer la verdad acerca de las circunstancias de su muerte, constituyeron una injusticia manifiesta. A este respecto, queremos reconocer el trabajo de todos cuantos a lo largo de las últimas décadas han contribuido a dignificar el recuerdo de las víctimas de un conflicto fratricida, al tiempo que apelaban, como hacemos nosotros, a la concordia y la reconciliación.
La "Memoria" de Ana Ollo, al bolso
Sin embargo, igual que decimos esto también tenemos que añadir que en demasiadas ocasiones los crímenes ocurridos durante la Guerra Civil y el franquismo han sido utilizados de forma sectaria, con el propósito de reavivar el enfrentamiento entre españoles, descalificar a opciones políticas democráticas, acusándolas de ser las herederas del franquismo, y conseguir para algunos proyectos políticos (a veces, abiertamente contrarios al sistema democrático creado en 1978) una posición de pretendida superioridad moral.
Llama la atención el hecho de que, del mismo modo que a lo largo del franquismo se erigió un muro de silencio en torno a los represaliados republicanos, se haya producido durante los gobiernos democráticos un olvido patente e injusto de los represaliados por las autoridades republicanas o por las milicias que actuaban en su territorio. Se ha afirmado que dichas víctimas ya fueron reconocidas por el franquismo, pero ese reconocimiento no justifica el olvido sistemático por parte de unas instituciones democráticas que basan su legitimidad en la representación de todos los ciudadanos.
Testimonio de Valeriano Aristu, bombardeo Lumbier (25.09.1937)
Creemos que nuestra sociedad necesita nuevas formas de gestionar las políticas de la memoria. Políticas que busquen sinceramente el respeto, la reconciliación y el diálogo entre los españoles. Políticas que, sin renunciar a investigar lo sucedido en toda su crudeza, sean también capaces de poner en perspectiva histórica unos hechos acaecidos hace ya demasiados años para que sigan tensionando de este modo el presente de España. Políticas, en definitiva, que fortalezcan la convivencia y el pluralismo político e historiográfico.”
¿Alguien con un mínimo de buena fe ve aquí un blanqueamiento de algún crimen?
Iñaki Iriarte Presidente de Memoria y Concordia