Rincón de Belagua, Aunque no creo que sea en abril, es una imagen bellísima
No quiero que termine este mes sin subir a la red estas dos sencillas canciones dedicadas al mes de abril. Tenía con ellas pendiente una deuda, ya que llevan más de 50 años formando parte del repertorio familiar.
Aunque las cantamos vengan o no a cuento, el cumpleaños de Anunchi (31 de Marzo) es el más propicio para entonar en familia este par de canciones dedicadas al mes de abril. Están entre sí tan asociadas que la una sigue siempre a la otra.
Como muchas otras, éstas también las trajo a casa Nieves, la mayor de las hermanas, quien demostró desde moza su vocación por la enseñanza, enseñándonos todas las canciones que aprendía en las Colonias, Campamentos... o Escuela de Magisterio. Éstas, concretamente, las aprendió, hacia 1960, de Claverol, Francisco Claverol Arboniés, profesor de música en la Escuela Normal.
Como veis, llevan ya más de medio siglo formando parte del patrimonio familiar
Escuela Normal
1. Abril ha renacido
Así de sencilla es la letra:
Abril ha
renacido,
laalá, laalá.
el campo
está florido,
laalá, laalá.
y todo en la
campiña sonríe sin cesar.
Venid a la
montaña,
pasó el
invierno ya
Laalá, lalalá,
Laala, lalalá
laalaalaalaalá
2. Abril ya retorna
Ésta tiene un dúo bien bonito, pero no me atrevo con él. A ver si alguien se anima... Actualización: Ya me he animado yo
Son muy escasas las imágenes que existen de las Colonias de Zudaire. De ahí el valor que tienen -especialmente para quienes estuvimos de niños-, las que vais a ver aquí.
Antonio José Ruiz recogió 30" de Zudaire en su "Pamplona, lo que va de ayer a hoy". Lo hace, además, con una narración muy sentida:
En cuanto a las canciones, las dos primeras son específicas de las Colonias de Zudaire y las tres siguientes las aprendí allí. Veamos:
1. Estamos en la Colonia
En Zudaire no teníamos playa, pero sí que había un aliciente que a muchos nos fascinaba: el río de los corazones. Para cuando llegué yo (1958?), ya habían pasado tantas tandas que resultaba difícil encontrar alguno de esos fósiles con forma de corazón: los micraster. Aunque la canción no habla de ellos, he puesto un par de imágenes preciosas para que no caigan en el olvido.
Estamos en
la Colonia,
viviendo con
ilusión,
pues todo es
alegría
en esta
bella mansión.
Y todo es
querer gozar
en estos parques
de flores,
animadas
canciones
poder
entonar.
En este día
tan grato
en que el
director llegó,
las colonias
de Zudaire,
aire, aire, aire, aire,
las colonias
de Zudaire
le saludan
con amor.
2. Si te preguntan por Zudaire
Copiando la melodía de Silvanio Cervantes que luego los Requetés bautizaron en la Guerra Civil con el título de "Si nos preguntan: '¡Alto!¿Quién vive?'", en Zudaire era la 'canción-protesta' que, sin duda, triunfó sobre la versión oficial
Versión protesta Si te
preguntan por Zudaire,
responderemos
en alta voz:
“aburrimiento
y muchos palos,
carne de burro al por mayor”
Versión oficial Si te
preguntan por Zudaire,
responderemos
en alta voz:
“mucha
alegría y mucho gozo
buena comida
y al por mayor”
3. Romance a Pepete I
Alguna señorita me la enseñó y, la verdad, hoy sigo siendo capaz de cantarla sin ninguna dificultad. Seguramente porque la he traído al blog, en donde he intentado desentrañar su misterio.
4. Esos Altos de Jalisco
También ésta -aprendida en Zudaire, aunque con algún lapsus (purifito en vez de puritito)- ha sido muy trabajada en su entrada correspondiente
5. Cachito mío
Compuesta en 1957, esto me da una pista de que no pude haber ido a Zudaire antes del 58.
Bernardo Aguilera, Jesús Mari Bastida y Pedro Bartra
Hace un par de semanas recibí este correo y, buscando una mayor repercusión, he esperado a que pasara el puente foral para ponerlo en vuestro conocimiento:
Hoy, 20 de Marzo, quiero celebrar con vosotros la llegada de la primavera.
Y quiero hacerlo de un modo muy poco original: con una canción que lleva por título "Primavera" y que, quienes seguís este blog, conocéis perfectamente porque la habéis escuchado cantada en 1949 por Ana María González.
Hoy vais a escuchar una versión posterior, de 1974, interpretada por María de Lourdes con esa fuerza y calidez dignas de la que ha sido y es el mayor exponente de la canción mexicana.
El curso 72-73 lo pasé en Madrid. Bueno, fui allí en enero del 73, tras las navidades, ya que "la puta mili" y los constantes arrestos (pero de esto ya hablaremos en alguna próxima entrada) me tuvieron entretenido hasta mediados de diciembre del año anterior.
En Madrid, desde finales de los 60, estaba afincado un cantautor extremeño, Pablo Guerrero, quien el año 72 había lanzado en formato de casete, "A cántaros".
Fueron las canciones revelación del cantautor pacense, auténtica referencia de la trova en España, hasta el punto de que, con un poco de guasa, empezó a hablarse en los círculos universitarios del Madrid que yo frecuentaba, de "la Nova Canço extremeña".
En esta casete reivindicativa de libertades, además de la canción que da nombre al álbum, había preciosidades como "Hoy que te amo", "Para huir de la muerte"...
Ficha de "A cántaros" de la Biblioteca Nacional
Pero me llamó mucho la atención una canción que desentonaba del tono general serio y reivindicativo del resto: "Pepe Rodríguez, el de la barba en flor".
Como dice Pablo, Pepe Rodríguez es una mezcla de Cid Campeador y de Tenorio. Yo diría que más de Tenorio, ya que sus conquistas preferidas eran las mujeres, más concretamente las guiris.
Es una especie de romance, o mejor, de cantar de gesta, que cuenta las hazañas de este arquetipo de ligón español, que despierta la envidia de todos, en aquellos años de sequía sentimental y, no te digo nada, sexual:
Pepe Rodríguez, el de la barba en flor
(Pablo Guerrero)
Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
cuando cae la tarde, coge el metro hasta Sol;
sube las escaleras, silbando una canción;
mirada en ristre, llega a la Plaza Mayor.
Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
es celta y árabe, ibero y español,
romántico y torero, guitarrero y cantor,
de mujeres y vinos muy buen catador.
Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
del "American Pie" es gran degustador;
Arco de Cuchilleros baja con tal primor
que extranjeras y "guiris" le demandan amor.
Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
sabe inglés que aprendió de noche en un mesón.
Llega, pues, y sonríe; un vino y ya ligó.
¡Oh mío Pepe, el de la barba en flor!
Les habla de Unamuno, de Goya y de Colón,
de Segovia y Toledo, de playas y de sol,
y de Pablo Guerrero, por aquello del folk.
Bueno, esto último me lo he inventado yo.
Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
lleva a sus "guiris" a un piso coquetón,
y, después de unas copas, lo que allí sucedió
ni lo cuentan las crónicas ni lo contaré yo.
Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,
se porta como lo que es, un legítimo español,
y les regala un sombrero cordobés, cómo no!
y unas cuantas postales de Madrid con amor.
¡Oh mío Pepe, el de la barba en flor!
tus amigos te envidian por tu liberación,
vives como en Europa y salvas la tradición,
que los siglos te canten, como te canto yo.
Cuando, hace más de año y medio, busqué quién era el autor de la popular habanera "El abanico", todas las fuentes en Google me aseguraban que era J. Trayter. Yo, en mi ignorancia, pregunté en la Red por ese señor y resultó ser el seudónimo de José de Juan del Águila, que fue gerente de la Unión Musical Española y falleció en 1976.
Pasaron los meses y, cada vez que preguntaba por el autor de una canción, me sorprendía la fecundidad musical de J. Trayter: "La bella Lola", "Ya se van los pastores", "Un inglés vino a Bilbao"... Empecé a mosquearme.
El colmo fue cuando, conociendo al verdadero autor, me interesé por "Uno de enero, dos de febrero...", "Levántate pamplonica"... La SGAE me aseguraba que también era de J. Trayter, cuando de toda la vida había creído que su autor era Ignacio Baleztena, "Premín de Iruña", el creador del "Riau riau".
Un engaño a gran escala...
El señor Juan del Águila es autor de varios libros ("Villancicos de España", "Lo que canta el pueblo español", "Las canciones del pueblo español", "Seis habaneras tradicionales", "Doce habaneras populares"...) en los que aparecen partituras con todas esas canciones. Labor importantísima de recuperación de nuestro patrimonio musical popular. Hasta aquí todo correcto.
El problema está en que, incomprensiblemente (bueno, no tan incomprensible si cobra su porcentaje), la SGAE permite registrar como propias canciones anónimas del folclore español, y Juan del Águila ("J. Trayter" o "m.J. Cortina") registró como suyas centenares de partituras, generalmente de música popular, como villancicos, habaneras, jotas, cuplés o temas conocidos de zarzuela, asegurándose una participación en los derechos de las obras más beneficiosas.
He encontrado una página "Escuela de música on line" en la que aparecen unas cuantas partituras tomadas del libro de Juan del Águila "Las canciones del pueblo español". Si luego entráis en la SGAE, (donde se cobra), veréis que todas, absolutamente todas las que señalo, están registradas a su nombre.
Por no aburrir, os pongo una breve muestra. Pero, no por ser sucinta, os dejará de asombrar, como me pasó a mí.
(Nota: aunque la atribución de una canción a una u otra región es muy dudosa y, en algún caso errónea, he respetado la asignación que hace la Página musical para que podáis seguir sin dificultad las canciones).
Aragón: La ansotana, Dicen que no nos queremos, La fematera, Que no quiere ser francesa, Tienes la cara mañica...
Asturias: Tres hojitas madre, A coger el trébole, Asturias patria querida, A mí me gusta lo blanco...
Castilla la Mancha: Esta noche ha llovido, Jota de quintos, Mañana por la mañana, Molinero molinero. Morito pititón, Ya se van los pastores, Que vengo de lavar, Los toritos de Calera, Ya se murió el burro, Romance del Conde Olinos (Lino, dice él)...
Cataluña: Baixant de la font del gat, El rossignol...
Canarias: Esta noche no alumbra, Tus ojos morena...
Extremadura: Pajarito que cantas, La pirroquia, Vivan los aires morenos...
Un ingles vino a Bilbao (esta coral de Llodio no se mosquea al atribuir a Trayter esta habanera)
Villancicos:
Ay del Chiquirritín Camina la Virgen pura Campana sobre campana Campanilleros Dime niño de quién eres
Vamos pastorcillos
Los peces en el río
Yo me remendaba... (y bastantes más
... merecedor de un desengaño a la misma escala
Me da verdadera rabia encontrar villancicos, partituras de habaneras, de canciones populares (o conciertos como el del "Día de Navarra 2011". Pincha sobre este enlace, vete a buscar, escribe Trayter y lo encontrarás 5 veces) ... firmadas por José de Juan del Águila o, sobre todo, por su seudónimo "J. Trayter" usurpando la verdadera autoría de una persona anónima o, incluso, bien conocida. Les ruego a quienes editan partituras que, cuando se topen con alguna de este señor, las califiquen como "Popular, arreglos J. Trayter"
Me da tristeza que en los festivales de habaneras, de villancicos... de cualquier población tengan que pagar derechos de autor por cantar cualquiera de las canciones que hemos visto antes.
No tengo adjetivos para decir lo que siento en el Festival de Habaneras de Ribadesella, que se celebraba (eso, se celebraba) cada mes de julio, cuando, tras terminar las corales su actuación, todas juntas, con el público en pie y la mano en el corazón, entonaban el "Asturias patria querida"..: la SGAE y J. Trayter les sacaban, mientras tanto, el dinero de la cartera, también por el "Asturias..."
Este blog es de muy humilde difusión. Por eso te ruego que, si compartes lo que se dice, envíes el enlace de esta entrada a todos tus contactos para que esta injusticia, que llevamos padeciendo cerca de medio siglo, no se perpetúe hasta el año 2056 (los derechos de autor son vigentes hasta 80 años después de la muerte del mismo).
Dsd la Ermita de la Concepción, el domingo 4 de marzo de 2012, a las 18:12 (pincha)
Hoy, con mucha satisfacción, puedo dar por cerrada una búsqueda que me ha tenido ocupado más de 22 años.
Así escribía hace tres:
"Cuando, en 1990 llegué a Gallipienzo, me quedé agradablemente sorprendido de cuánto y cómo se cantaba en ese pueblo. Y los mayores me decían que eso no era nada para lo que se cantaba antes. Muchas de esas canciones ya las había oido yo de niño y para mí aquello era un viaje por el túnel del tiempo, como si de repente retrocediera a los años sesenta.
Pero entre todas esas canciones hubo una que me llamó mucho la atención. La música la conocía y la letra me sonaba algo. Me sorprendió su versión gallipienzana. ¡Con qué fuerza, mientras las copas en alto seguían el ritmo de izquierda a derecha, cantaban eso de..
Y en Valescura hay un segador
que se llama Catachoán!"
Escuchemos a Rafael Urdín (2009) y la versión original de Ana María González en 2012:
Primero aventuré (6 enero 2009), sólo por la letra, que esta canción era la versión local de "Primavera" de Pepe Guízar. Pero no podía demostrarlo, ya que la música original mexicana no aparecía por ninguna parte.
En Diciembre de 2010 encontré la prueba y, además, por partida triple: tres trocitos de "Primavera" cantados por el propio Pepe Guízar, las Hermanas Huerta y Guadalupe la Chinaca. Suficiente para ver que la música era prácticamente la misma.
Pero me faltaba la versión completa.
Una mezcla de azar (buscando "San Sebastián" de Pedro Ugalde por Ana María González) y de necesidad (el que la sigue...) han conseguido que hoy me haya hecho con la versión de "Primavera", la de 1949, de Ana María Gonzalez y con la, bastante posterior, de María de Lourdes. Estoy convencido que la "Primavera" de Ana María González fue la que se hizo muy popular a comienzos de los 50 en toda España (Navarra y Gallipienzo incluídos), toda vez que fue grabada en San Sebastián. Aquí tenéis el registro de la BNE:
¿Por qué fue transformada la letra original? Además de por haberse hecho muy popular, el estribillo de la canción tiene suficientes mexicanismos para que, al llegar aquí, la gente, al no conocer palabras como "milpa" o "jilotear" (echar el jilote), las transformara en otras que "quedaran bien". Algunos, incluso, manteniendo la melodía, sustituyeron casi toda la letra original (es el caso de Gallipienzo) por otra que expresaba los problemas de la gente del campo (asociada por aquellos años en la Hermandad de Labradores y Ganaderos).
Este vídeo va, precisamente, dedicado a aquel o aquellos labradores de Gallipienzo que aprovecharon una melodía tan hermosa para expresar sus reivindicaciones y su malestar.
Como señalaba antes, gracias a un amigo, he conseguido también la versión de María de Lourdes:
Hay una vieja habanera que a los mexicanos les hace llorar. Se titula "La Golondrina", aunque en aquel país la gente la llama en plural.
Esa golondrina tuvo dos hijas en España. Y guarda un mensaje secreto que muy poca gente conoce y que a los españoles, especialmente a los vascos, nos encanta. La golondrina mexicano-española
El autor de la música es el mexicano Narciso Serradell Sevilla, hijo de español (catalán) y mexicana. La compuso en 1862 sobre un poema anterior, pero del mismo año.
Sobre el autor del poema hay bastante discusión: José Zorrilla, Francisco Martínez de la Rosa... pero la opinión mayoritaria se lo atribuye al también español, de Bilbao, Niceto de Zamacois quien lo habría escrito en México, añorando su España.
Y les hace llorar porque, por el aroma nostálgico que desprende, desde siempre se ha utilizado en las despedidas. Podéis escucharla completa en la magnífica versión de Rondalla de Los Arcos (Navarra).
Y también, aunque sólo la música, la podéis oír en su propia salsa: en la despedida del Padre Sebas, en la película "El Padrecito" de Mario Moreno, "Cantinflas"
Bueno, pues esta vieja "Golondrina" tuvo, al menos, dos hijas.
La canción del viejo poeta La hija mayor (rondará los 100 años) tiene un nombre muy evocador: "La canción del viejo poeta", cuyo autor, aunque en la SGAE figura Antonio Iturriaga Herrera, es sin duda el claretiano Luis Iruarrizaga Aguirre.
Si queréis, podéis comprobar el "aire de familia" (sobre todo al comienzo) entre ambas canciones en este clip de Aramburu.
O también, con letra y todo, en la magnífica voz de "El bajo del viejo San Juan":
Pasar yo vi la alegre primavera
y, de ella al par, la más bella ilusión.
Pasó ante mí cual sombra fugitiva
y me llenó (y se me heló) de frío el corazón.
Y vi caer las hojas en otoño,
del vendaval al viento bramador.
Así pensé: los años se disipan
y caen, ay, las hojas del amor
La Golondrina de Pagán Y la hija pequeña, de nombre como su madre, tampoco me ha querido decir su edad exacta, pero, por las fechas de su autor (José Pagán López 1916-2009), no creo que tenga más de 75 años y casi me atrevo a asegurar que rondará los 50 añitos. La Golondrina de Pagán no es más que una armonización, bellísima eso sí, de la de Serradell-Zamacois. ¡Y qué bien la canta el Orfeón Donostiarra en este vídeo, marca de la casa! (vaya, me he dado cuenta de que el vídeo está bastante destartalado. A ver si lo arreglo un día de estos; lo siento):
Y no sólo la música, también la letra recoge varias palabras exactas del original. No ya las obligadas: nido, golondrina.., sino otras nada habituales: mansión, región. Incluso paralelismos como "adónde va tan alegre y ufana" (Pagán); "A donde irá veloz y fatigada" (Zamacois). Eso sí, a diferencia de la letra del bilbaíno, La golondrina de Pagán es alegre, optimista, esperanzada y más española.
Veamos la comparación entre ambas:
Letra de Zamacois:
Adónde irá veloz y fatigada
La golondrina que de aquí se va?
Oh!, si en el viento se hallará extraviada
Buscando abrigo y no lo encontrará.
Junto a mi pecho le pondré su nido
En donde pueda la estación pasar
También yo estoy en la región perdido
Oh, cielo santo! y sin poder volar.
Dejé también mi patria idolatrada,
Esa mansión que me miró nacer,
Mi vida es hoy errante y angustiada
Y ya no puedo a mi mansión volver.
Ave querida, amada peregrina,
Mi corazón al tuyo acercaré,
Oiré tu canto, tierna golondrina,
Recordaré mi patria y lloraré.
Versión de Pagán:
Se ve venir por la costa africana
la golondrina hacia España volar,
¿adónde va tan alegre y ufana?
a hacer su nido; en mi casa lo hará.
Si acaso vas, golondrina dichosa,
a hacer tu nido donde yo tanto amé,
dile a mi amada que no sufra ni llore,
que yo jamás, jamás la olvidaré.
Mansión de amor, celestial paraíso,
nació en mi pecho y mi dicha soñé;
voy a subir a las altas regiones
donde feliz, feliz siempre seré.
¡Golondrina!
España, mi patria idolatrada Y, para terminar, el motivo principal de esta entrada: el secreto de "La golondrina". Tengo que reconocer que, allá por 2011, lo ignoraba completamente. Y preguntando a personas mucho más sabias que yo, tampoco lo conocían. Fijaos en la letra de "mamá golondrina", la de Zamacois. Quienes me conocéis bien sabéis que me gusta jugar con las palabras. Cuando descubrí el mensaje secreto de "La golondrina", me quedé maravillado y, a todo correr, le pregunté a San Google (deberían canonizarlo). Y me respondió lo que me temía: que había descubierto el Mediterráneo.
Leyendo la primera letra (acrónimo) de cada verso , se nos muestra el mensaje secreto del poema: "AL OBJETO DE MY AMOR" (sic).
¿Y quién era ese amor del bilbaíno Niceto de Zamacois? No me arriesgo mucho si afirmo que se refería a su Patria, ya que escribió el poema y murió en México, añorando, como es natural, su España.
En Sanfermines... son muchos días y uno se acostumbra al bullicio que acompaña a La Comparsa, pero unos meses después, con menos gente y en las estrechas calles del Casco Viejo, impresiona a los propios pamplonicas la, no diré estridencia, sino la generosidad del sonido de las gaitas. Cada gigante lleva su música y van separados por muy pocos metros. Así que imaginaos: no bien te llega un gigante con su acompañamiento musical, ya estás escuchando al siguiente con su melodía correspondiente. Para el tercer gigante ya no te das cuenta y te parece que todo está diseñado por... el propio Sarasate. Pero si ese gigante se para justo enfrente de ti y con unos pasos característicos te dice: ¡déjame sitio, que voy! Y empieza a dar más vueltas que el Tiovivo de Garci, clava la parada y se va en el más estricto estilo pamplonés: el anonimato... uno se queda con ganas de abrazarlo.
Esta entrada está dedicada muy especialmente a todos los pamploneses que, por estar lejos de la ciudad de vuestros amores, no habéis podido disfrutar de esta mañanica de San Saturnino. Me gustaría que volvierais a encontrar hoy ese trocico de corazón que un día dejasteis en las calles de esta hermosa ciudad. Recibid un fuerte abrazo de Desolvidar.
Recién había pasado, como un huracán, el Mayo Francés con su "prohibido prohibir", "la playa bajo los adoquines", "seamos realistas: pidamos lo imposible" (se cambió a De Gaulle por Pompidou), las filosofías de Althuser, Marcuse y el freudomarxismo de Reich y los ídolos musicales del movimiento hippie y beatnik: Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan...
En España asistíamos entusiasmados a los conciertos de Raimon en la universidad, la negativa de Serrat a cantar en Eurovisión, las actuaciones de Manolo Díaz en la Universidad de Navarra y la primera huelga de su historia en este mismo centro... Frente a estos movimientos reivindicativos, seguía el Cordobés (¡qué bronca en Pamplona en los sanfermines del 65!) deleitándonos con su salto de la rana.
Pero Desolvidar no le va a hacer competencia a Cuéntame cómo pasó y va a ir al grano.
Como decíamos, corría el verano del 68, cuando, como una mezcla entre el huracán del Mayo Francés y los malabarismos de Manuel Benítez, triunfó Peret con una canción (compuesta en el 67) que arrasó: Una lágrima. Sí, la que cayó en la arena. Gocemos con la versión italiana (el lector atento caerá en la cuenta de los dos errores de quien ha subido este vídeo: ni Inglaterra ni 1964):
De izda. a dcha. Patxi, Vicente y Josemari. Oñate, curso 77-78
Hoy José María Romera ha escrito en su columna de La ventana un artículo que me ha conmovido. Me ha gustado especialmente su afán por desolvidar a dos grandes músicos, recientemente fallecidos, cuyas melodías nos han tocado muchas veces el corazón.
Y, como ejemplo, nos trae Josemari dos canciones muy representativas de cada uno de ellos que bien pudieran formar un triplete con el "Ne me quitte pas" de Jacques Brel.
Cuando he leído el artículo de Romera, me he dado cuenta de las limitaciones de la prensa escrita ya que no he podido escuchar las creaciones de esos tres aristas. Para que nadie más se quede frustrado, ahí va el artículo añadiendo los "epitafios sonoros":
Con pocas horas de diferencia han muerto esta semana dos músicos formidables. Uno se llamaba Jerry Leiber y el otro Enrique Cáceres.
Quizá los nombres no digan mucho, pero si hubiera epitafios sonoros poca gente dejaría de sentir un escalofrío de emoción familiar al oírlos.
Cáceres fue el vocalista principal de Los Panchos, aquel trío que cantaba boleros tan conmovedores como “Sin ti”. La canción habla del miedo a la ausencia del ser querido, uno de los universales poéticos de todos los tiempos, que en las guitarras y las voces de Los Panchos suena como un desgarrón afectivo de dimensiones cósmicas.
Leiber compuso una balada que viene a expresar lo mismo: “Stand by Me”, que se podría traducir como “No me dejes”. Hay un puñado de canciones mágicas que han hecho compañía a personas de todas las partes del mundo y se han instalado en las grietas de su biografía sentimental sin distinción de edades, culturas, gustos y geografías, y “Stand by Me” es una de ellas.
Lieber y Cáceres eran dos hombres mayores sobre quienes la ley del tiempo no se ha mostrado especialmente injusta. Se han ido tal vez cuando les tocaba, ni antes ni después. De hecho, esa forma anticipada de la muerte que es el olvido ya había empezado a hacer su trabajo sobre ellos desde hace unos años.
Pero dejan aquí un rastro de eternidad. Mientras haya hombres y mujeres que vibren de dulce melancolía o de honda tristeza al oír cualquiera de esas composiciones, su música ocupará un lugar tal vez más cierto que el de la existencia o el de la fama. Es la gloria de los grandes bardos populares, de los juglares modernos dotados de talento para sintonizar con las emociones comunes.
Tal vez, quién sabe, Cáceres y Lieber hayan ido al Olimpo de los músicos para hacer trío con Jacques Brel, el autor de la imprescindible “Ne me quitte pas”, instalada también en el espacio sentimental de “Stand by Me” y “Sin ti”.
Aquí quedan las notas de sus piezas flotando suspendidas en el aire, destinadas a perdurar al menos mientras los humanos conservemos una brizna de sensibilidad.
Es para mí un orgullo que la hija de José Novo Valle, autor de Soy texano, Más bueno que el pan, Hay una ventana en el cielo... se haya acercado a este blog:
"Hola a tod@s. Soy la hija menor de José Novo Valle. Él murió hace dos años, a la edad de 97. Buscando noticias sobre él, he encontrado este blog y me he emocionado mucho al saber que todavía recuerdan sus canciones. ¡Muchas gracias por "desolvidar" a mi padre!"
Muchas gracias a ti y a tu padre, al que seguro que ves en esa ventana que hay en el cielo (ver 7.)
Desde 1942, cuando se casaron mis padres, hasta el verano de 1960 (cuando pasamos a vivir en la calle Aralar) vivimos en Dormitalería, 18, entresuelo, justo enfrente del Arcedianato. La radio, instalada en la cocina, era la fuente principal de música, radionovelas, anuncios.. En esa humilde cocina escuchábamos en Radio Requeté el programa del "Tío Ramón", que siempre terminaba con la frase: "Y un beso muy fuerte para el tío Ramón".
En aquella época de mediados de los 50, a través de la radio, llegaban a España muchísimas canciones que yo creía procedentes de México (¡ya, ya! ¡Muchas venían de Vitoria!). Y ¡cómo no! llegaban también a aquella cocina por medio de la vieja radio. Nota: Me hace gracia que en algún foro del Noticias sientan rendida admiración porque saquemos estas cancioncicas del olvido Mirad qué bonitos comentarios de Face!
1. Además de "Primavera", de Pepe Guízar, de la que hablamos en su día, de aquella época recuerdo unas cuantas: "Escaleras de la cárcel", "Tres piedras negras", "Yo soy el aventurero", "Carta a Ufemia", "Qué más quisieras"...
2. A una hermana mía le encantaba escuchar desde casa a un grupo de mozos que cantaban en el atrio de la Catedral esa de "Soy texano", de José Novo Valle, con partitura de 1958. Es una pena que no haya sabido encontrarla para traerla aquí. A ver si alguien... (Actualización 06.06.11: conseguido gracias a la gentileza de P.M.O.)
Yo soy un texano pistolero, disparando el trigo recogí: saltaban los granos y, uno tras otro, en 500 sacos los metí.
Luego disparé por la culata y a una vaca pronto la ordeñé, con tal puntería que toda la leche condensada en bote la saqué.
Soy texano y disparando nací; soy texano y en Texas somos así.
A balazos escribí en un pelo esta frase con gran precisión: "Del hueso del hombre Dios la mujer hizo y ese hueso fue la perdición".
Contra los guijarros del camino a disparos también comencé; las piedras quedaron con tal simetría que un hermoso rancho edifiqué.
Soy texano y disparando nací; soy texano y en Texas somos así.
Pero, cuando menos lo esperaba, un invierno crudo comenzó; disparé a las nubes, y el fatal invierno bella primavera resultó.
También disparé contra mi suegra y la bala en su bigote dio; rebotó la bala, retembló la tierra y hasta la pistola reventó
Soy texano y disparando nací; soy texano y en Texas somos así.
3. "Más bueno que el pan" (Actualización 06.06.11: conseguido gracias a la gentileza de P.M.O.), también de Novo Valle, me hacía mucha gracia porque era un ejemplo de la evolución de las rancheras y corridos hasta rizar el rizo:
No hay una historia más cierta que la que voy a contar: la de un charro mexicano que era más bueno que el pan.
Cierto que era un borracho, mujeriego y jugador, pero, por lo demás, era de los charros el mejor.
Bien, es verdad que a disparos con todos andaba y que, además, a todita la gente insultaba, por lo demás, era un charro más bueno que el pan. Bien, es verdad que sin darse ni cuenta robaba, y que, al robar, muchas veces a algunos mataba, por lo demás, era un charro más bueno que el pan.
Este charro bondadoso de la cárcel se fugó, apoderóse del sheriff y de un árbol lo colgó.
Con la pistola en la mano en el pueblo era el terror, pero, por lo demás, era de los charros el mejor.
Bien es verdad...
4. Otra que se oía mucho era "La calandria", de Manuel Hernández Ramos, quien hizo la partitura ya en 1950, pero que no fue grabada hasta el 55 en España, concretamente en San Sebastián. La letra no tiene desperdicio. ¡Qué malas son algunas mujeres y qué buenicos los hombres!
Aquí la tenéis cantada por Pedro Infante:
En una jaula de oro, pendiente de un balcón, se hallaba una calandria cantando su dolor. Hasta que un gorrioncillo a su jaula llegó, "si usted puede sacarme, con usted yo me voy". Y el pobre gorrioncillo de ella se enamoró; y el pobre, como pudo, los alambres rompió. Y la ingrata calandria después que la sacó, tan luego se vio libre, voló, voló y voló.
El pobre gorrioncillo todavía la siguió p'a ver si le cumplía lo que le prometió. La malvada calandria esto le contestó: "a usted no lo conozco ni presa he sido yo". Y triste el gorrioncillo luego se regresó, se paro en un manzano lloró, lloró y lloró. Y ahora en esa jaula, pendiente del balcon, se encuentra el gorrioncillo cantando su pasión.
5. Y siguiendo con las avecillas, otra canción melancólica que me ponía muy triste: "Gorrioncillo pecho amarillo", de Tomás Méndez, que fue grabada en 1958 por Miguel Aceves Mejía:
Revoloteando el nido destruido, un gorrioncillo, pecho amarillo, con sus alitas casi sangrando, su pajarita anda buscando. Cuando se cansa, se para y canta; y hasta parece que está llorando;
luego se aleja y se va cantando; sólo Dios sabe que va llorando. ¡Ay pajarillo! mi gorrioncillo, pecho amarillo; no más de verte ya estoy llorando porque Dios sabe, al estar mirando, que ando sangrando igual que tú.
6. Dejando las aves y sus tristezas, pasamos a las alegres ovejas españolas. ¡Quién no recuerda "Mi ovejita Lucera"! Con letra de F. Almagro y música de M. Villacañas, fue grabada en 1957 por Pepe Mairena. Curiosamente, fue interpretada en los 80 por Joaquín Sabina, Krahe... parodiando a Emilio el Moro. Y lo más gracioso es que algunos piensan que la letra es de Sabina.
Tengo yo una ovejita Lucera que de campanillas le he puesto un collar.(bis) Me da queso, también me da lana y cuando la llevo, la llevo a pastar, yo la llamo y se viene a mi vera, corriendo ligera, diciéndome “baaa”. Me gusta cuando bala la ovejita: "beee..." Y cuando le contesta el corderito: "baaa..." Me sabe a musiquilla celestial ese dulce balar. Me gustan en las fiestas del lugar
los cohetes que al subir hacen: "xiuuu..." Y hacen "pum" y hacen "pam"; lo demás a mi plin, a mi plin lo demás. Mi ovejita se ha roto una pata; ¡qué lata, qué lata, que no puede andar! (bis) Yo la llamo, pobrecita mía, y está todo el día diciéndome: "baaa..." Ya no viene, no viene ligera; ¡mi oveja Lucera, qué pena me da!
7. Aunque mi hermana Sagrario la cantaba con otra letra, va para ella este nostálgico bolero, compuesto por José Novo Valle en 1960: "Hay una ventana en el cielo". La interpretan Los Montejo.
No es un sueño ni una quimera, pues lo veo sin cesar, en cuanto en la noche comienzan las estrellas a brillar. Hay una ventana en el cielo que está iluminada con luz celestial, y de vez en cuando por ella asoma mi madre su rostro ideal.
Esa ventanita dorada cuántas veces me hace llorar, porque sólo se abre en la noche y llegando el día se vuelve a cerrar. Yo no sé porqué llega el día con su intensa claridad, si tras la ventana se oculta esa imagen de bondad.
8. Me ha costado dar con ella, pero, en cuanto la he vuelto a escuchar, he sabido que era la misma versión que escuché en Dormitalería. Esta canción (que no es mexicana, sino española) se titula "Golondrina mensajera" y fue compuesta y grabada en 1958. Los autores de la letra son José Morales y A. Olmedilla. La música, de Tomás Sanmartín. La canta Lolita Sevilla.
Fue la canción de la emigración española.
Por mucho que intenta distraernos con la belleza de las "olas que vienen y van", no consigue disimular el terrible drama de la emigración. Y no sólo la que fue a América, Alemania.., la emigración exterior, sino también la interior.
Veamos como ejemplo un testimonio absolutamente real:
Recuerdo a mi madre llorando, cuando contaba cómo había ido a Algeciras a despedir en el barco a su madre y a sus hermanos y diciendo que nunca más los volvería a ver. Y así fue. Siendo yo niño había una canción que se oía mucho que decía: "Golondrina golondrina, tú que vas cruzando el mar, dale un abrazo a mi madre que allá en la Argentina está y si tu la ves que llora, tu la debes consolar, dile que aquí en nuestra España, nunca la podré olvidar". Todo el rato que duraba la canción, mi madre lloraba. Yo, en mi inocencia de niño, le preguntaba: "¿Por qué lloras?" Y ella me lo explicaba: "Toda mi familia está en Santiago del Estero, Campo Gallo y Buenos Aires."
Hoy que España es un país que recibe emigrantes, sirva esta canción para no olvidar que nosotros también lo fuimos.
La versión de Lolita tiene algunos leísmos y otros errores que he corregido, pero manteniendo la original:
Golondrina, golondrina, tú que vas cruzando el mar, dale(s) un abrazo a mis padres que allí (allá) en la Argentina están. Y si tú los ves que lloran, tú les (los) debes consolar; diles que aquí en nuestra España nunca les (los) podré olvidar. ¡Qué bonitas, qué bonitas que son las olas del mar! Cuando voy en mi barquita unas vienen y otras van.
Los luceros y la luna resplandecen (se reflejan) sobre el mar. Y yo sigo navegando con este alegre cantar. Ya viene la primavera, resplandece mi cantar, y las golondrinas vuelven de sus nidos a colgar. Canta golondrina, canta, que me gusta tu cantar; y entre cantos y sonrisas nuestros dias pasarán.
También tuvo su versión de esta canción el brutal desalojo de la Catedral de Pamplona de los trabajadores de Authi , el 31 de Mayo de 1974, por parte de la policía nacional. La música era el estribillo de la canción. Y la letra: "¡Qué bonita, que bonita/ que está nuestra catedral/ con 500 grises dentro/ hostia viene y hostia va".
9. Y, para terminar, también me llegó por medio de la radio de Dormitalería la habanera que más me gusta: "Paloma mensajera" de José Ruiz Gasch (Crevillente. 1900- 1977). Y esas viejas (y algunas muy actuales) canciones deLos Xey o "Las palomas del Pilar" por Los Bocheros.