Mostrando entradas con la etiqueta cogidas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cogidas. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de octubre de 2019

Encuentro con Inés Artajo


- ¡¡¡El año que viene a ver si te pilla otra vez!!!
Ese fue el último grito que oí cuando, de vuelta a casa, doblaba la esquina de San Nicolás a Comedias.
La celebración había sido descomunal. No existe otro adjetivo. La cena, la sobremesa y el pacharán nos fundieron en un navrazo a unos desconocidos (al final aparecieron 6 ó 7) en una madrugada del mes de agosto de 1980.
Un lance del encierro del 14 de julio anterior tuvo la culpa. Un albaserrada, "Callejero", se cebó conmigo y si no es por aquellos mozos que me lo quitaron...
Cuando desperté de la anestesia y vi algunas fotos fue cuando me di cuenta de que me habían salvado la vida.

Al día siguiente se presentó en mi habitación una periodista de Diario de Navarra. Llamaba la atención lo joven que era. Me dijo su nombre, pero en el estado en el que yo me encontraba, no estaba muy seguro de quién me había hecho la entrevista.
Aproveché su presencia para hacer un llamamiento a todos los mozos que habían intentado ayudarme.

Bendita hemeroteca (gracias, Inés)
Han pasado casi 40 años desde entonces y este viernes, víspera del Pilar, en la terraza de un bar, con el fondo de bandurrias, guitarras y voces de unos amigos en la noche pamplonesa, se me acerca una mujer, que conocía mi blog Desolvidar, y me dice: "Eres Pachi Mendiburu, ¿verdad? Soy Inés Artajo, directora de Diario de Navarra".
Tras la sorpresa inicial, inmediatamente le agradecí aquel llamamiento que hizo a los que me salvaron la vida, porque creía, estaba casi seguro de que ella había sido quien me había hecho aquella entrevista de 1980 en el Hospital. Me contestó que, si así fuera, habría sido una de las primeras entrevistas, porque apenas tendría 20 años.
Esa misma noche, antes de acostarme, miré en la hemeroteca. Y efectivamente, fue Inés Artajo, la única mujer que dirige uno de los 40 mayores periódicos de España, quien me entrevistó.
"Es un enorme placer volver de nuevo a encontrarnos". Con 40 años más, pero en mucho mejores circunstancias: no en la UVI de un Hospital, sino nada menos que en la terraza del único bar que está dentro del terreno de juego del Campo San Juan. ¡Ahí es na!

Continúa en la UVI del Hospital (DN 16.07.1980)                                                   por Inés Artajo
«Quiero que los mozos que me quitaron el toro de encima vengan a verme. Me salvaron la vida y necesito darles las gracias» 
(Francisco Javier Mendiburu Belzunegui, cogido por un toro en el tramo de Ayuntamiento-Mercaderes en el último encierro) 
Aunque ayer no fue emitido ningún parte médico, el estado de Francisco Javier Mendiburu Belzunegui, de 30 años de edad, soltero, de Pamplona y profesor de instituto en San Sebastián, continúa evolucionando favorablemente en la UVI del Servicio de Cirugía Cardiovascular y Torácica del Hospital de Navarra. 
El joven resultó cogido por un toro en el último encierro de los Sanfermines a la altura de la Plaza Consistorial y arrastrado hasta el vallado de Mercaderes donde el animal volvió a cebarse con él. Francisco Javier Mendiburu presenta dos heridas en la parte posterior del muslo derecho (fue izquierdo) y otras dos en el hemitórax derecho —una en la cara posterior que produce desgarros musculares, llegando hasta el borde extremo de la escápula sin pasar de la parrilla costal, y otra herida que consiste en una fractura de la sexta costilla por delante y sección longitudinal de dicha costilla. Además tiene la pleura abierta y rotura pulmonar en dos puntos, lóbulo medio y cara superior del lóbulo Inferior. 
A última hora de la tarde de ayer, Francisco Javier Mendiburu estaba consciente y le acompañaba su hermana, Sagrario (ATS) y su novia Cecilia Ulzurrun que, desde el día de la cogida, no se habían separado del herido. Francisco Javier Mendiburu se ayudaba para respirar de una mascarilla de oxigeno que, de vez en cuando, se quitaba para expresarse con más claridad. Por otra parte se le habla aplicado suero, sonda y tubos de drenaje. A última hora tomó zumos y algún líquido. El herido comentaba que no sentía ningún dolor en la pierna pero que encontraba alguna dificultad y malestar en el pulmón cuando tosía. 

«¿Es grave?», preguntó al despertarse 
Francisco Javier Mendiburu es habitual corredor de los encierros desde los 18 años. Su recorrido preferido es el del Ayuntamiento hasta Estafeta. Este año, el joven solamente había corrido en el encierro del día 7 y en el último, en que sufrió la cogida. El día 14, Francisco Javier Mendiburu esperó a los toros, como siempre en el Ayuntamiento. «Vi — comenta— que llegaba el primer toro y que se echaba hacia el vallado de la derecha. Entonces, para apartarme de él, salté al medio de la calzada. Los otros toros le seguían de cerca y tuve que hacer un quiebro para pasar entre el que encabezaba la manada y los restantes. Entonces ya los tenía encima. Me di cuenta de que no me daba tiempo a correr delante de ellos e intenté sortearlos, por eso salgo en algunas fotografías dándoles la cara. Evité a todos menos al último que fue el que me dio la cornada en el tórax. El toro. tras cogerme, siguió su camino. Entonces yo no noté la herida y me levanté rápidamente para protegerme en el vallado.
Tan rápido que el toro se dio cuenta y vino otra vez a por mí y se cebó. Me di perfecta cuenta de lo que sucedía y pensé que ya había terminado todo. Era consciente de que no había más remedio que aguantar hasta que el toro se cansara. Lo veía encima de mí cada una de las veces que me corneaba y me empujaba. Parece increíble pero yo tenia entonces un sentimiento fatalista, pensando que ya no saldría con vida de sus cuernos.
Por fin, dos mozos citaron al toro y consiguieron quitármelo de encima. La gente me cogió, vi toda la camisa empapada de sangre y me metieron en la ambulancia. Yo mismo les dije a los camilleros dónde tenia las heridas y me trasladaron al Hospital». 
Francisco Javier Mendiburu Belzunegui fue intervenido quirúrgicamente desde las 8 hasta las 11,15 de la mañana. Al despertar sus primeras palabras se las dirigió a su hermana Sagrario. El mozo dijo: “¿Han hecho ya mi parte médico? ¿Es grave la cogida del pulmón?” Su hermana y el doctor Tomás Belzunegui –tío del herido, que había estado presente en la intervención quirúrgica- le respondieron «podía haber sido más, pero también podía haber sido mucho menos». 

La noticia llegó de Tarragona y por la tele  
Funeral por los dos muertos en el encierro del 13
Francisco Javier Mendiburu Belzunegui vive con su familia en la Plaza de Obispo Irurita. Tiene nueve hermanos más, dos de ellos casados. Su familia no se enteró de la cogida del mozo hasta las 9 de la mañana, cuando una de sus hermanas que se encuentra en Tarragona de vacaciones llamó por teléfono para dar la noticia. 
«Mi hermana –comenta Sagrario- estaba impresionada por el encierro del domingo (con dos muertos) y puso la radio. Al oír que un toro había cogido a Francisco Javier llamó rápidamente a la familia, que todavía desconocíamos la noticia». Se da la circunstancia de que en un primer momento los espectadores de la cogida creyeron que el herido no era Francisco Javier Mendiburu, sino su hermano Ramón –letrado del Ayuntamiento–ya que éste había dejado un jersey en la casa consistorial para correr en el encierro y diciendo que pasaría a recogerlo. Sin embargo, la tardanza de Ramón Mendiburu para recoger la ropa hizo sospechar que el cogido era él. Fue así como el hermano de Francisco Javier se enteró de que su hermano había resultado herido cuando fue a recoger el jersey y le dijeron, «¿pero no te ha cogido a ti el toro? Si han dicho tus apellidos por la radio y como no venias a recoger el jersey...». La novia de Francisco Javier Mendiburu se enteró de la noticia al ver el espacio televisivo «Tele-Norte». «Habían intentado avisarme por teléfono –comenta– pero lo tengo sin línea porque me van a cambiar de número». 

«Quiero conocer a los mozos que me ayudaron» 
Ayer, Francisco Javier Mendiburu Belzunegui quiso ver las fotografías que aparecieron en la prensa, con su cogida. Según comentaban los familiares, se había impresionado mucho al verse ante el toro que le corneaba. 
–Desde luego –señaló el mozo– éste ha sido mi último encierro (mentira). Ya no vuelvo a correr más. Ahora no hago más que darle vueltas a los dos mozos que hicieron rápidamente el quite para llevarse al toro de mi lado. Quiero agradecérselo personalmente y por eso les pido que pasen a verme por el Hospital. Les debo la vida y quiero verlos. Y lo mismo a los camilleros de la Cruz Roja que me trasladaron al Hospital. Me han comentado que llegué aquí antes de que sonara el último cohete avisando de que los toros estaban ya en el corral. Se dieron mucha prisa y eso fue importante para la operación. Quiero que se pasen todos por aquí. Necesito darles las gracias». 
Inés ARTAJO
Éste es el impresionante documento de la entrevista de Inés Artajo

martes, 12 de septiembre de 2017

1953, Callejón, el 'mozo del chaleco' (final)

En 1953 hubo dos montones:
el día 7 con los toros de Salvador Guardiola
el 12 con los de Francisco Ramírez de Ávila
He encontrado en las imágenes del NO-DO de los encierros del 53 un candidato a ser nuestro "mozo del chaleco". Si esto fuera cierto, las imágenes del no-do serían las del montón del día 7 y las imágenes de la cogida corresponderían lógicamente al final del montón del día 12:

jueves, 6 de abril de 2017

1953, Callejón, 'el mozo del chaleco'

Pincha sobre esta imagen y sobre la última de esta entrada
Nota: como no consigo arreglar el final de esta entrada, os invito a verlo pinchando en 


Rondará los 90 años. Ojalá siga vivo para, aunque tarde, hacerle justicia. Si alguien lo conoce, que haga el favor de enseñarle estas fotos.
Fue en 1953 cuando un toro negro y muy astifino se cebó con él en el Callejón. Como mínimo, tuvo que recibir dos cornadas, una en cada muslo. El único elemento común en las cinco fotos (ver foto final) son el toro y el 'mozo del chaleco'. 
Aquel año hubo dos montones, el 7 y el 12, y viendo en la segunda imagen a gente parada a la derecha, apostaría por que su cogida fue al deshacerse alguno de ellos.

La tragedia de este hombre
He conseguido cuatro (ya cinco) imágenes del mozo del chaleco. Bueno, pues en cada una de ellas pone una fecha distinta: 1917, 1953, 1956 y 1960. Con la de miles de fotos que se han hecho del encierro, resulta muy complicado relacionar entre sí esas imágenes y darse cuenta de que se trata de cinco fases de una sola cogida. La fecha disparatada de 1917 (sería con la Plaza Vieja) me ha hecho dudar -una vez más- de las fechas que suele atribuirse a fotos y vídeos del encierro. Pero, sobre todo, me ha ayudado muchísimo el que este mozo llevara chaleco, y ha sido también de gran ayuda los dos mozos caídos, uno encima de otro, y tan compenetrados que parecían una unidad. 

5ª imagen, de Mena, 1917
Le atribuyen la increíble fecha de 1917. Vemos a nuestro mozo en la misma puerta de entrada a la plaza y recibiendo, aparentemente, una cornada en el muslo izquierdo.
Nota: nuevos datos inducen a pensar que ésta puede ser la última foto

2ª. Anónima del 56
Clave para ver la relación esta foto tan conocida. He encontrado una página en la que me aseguran que esta postal, escrita por detrás, es de Bozano y de 1953 (ver enlace)
Y así decía en mi entrada de los encierros del 56, comentando esta foto que yo creía de ese año:
"Siempre me ha impactado esta fotografía. Especialmente el mozo, con el pantalón roto en la muslera derecha, que se encuentra con la cabeza bajo el toro (y no precisamente degustando criadillas). Y los dos mozos tendidos, uno mimetizándose con el otro, absolutamente quietos, a merced de lo que el toro decida. Y siempre queda la duda: ¿qué fue de ellos? No lo sé; sólo puedo garantizaros que no engrosaron la cifra de muertos".
El toro, que ha doblado las patas, acuna con su testuz a otro mozo que intenta colarse entre las dos espadas y la pared. Nuestro pobre mozo del chaleco tiene la cabeza aplastada por el peso de los cuartos traseros del animal y parece presentar un agujero -quizás de asta- en la muslera derecha. Observamos, en el ángulo superior izquierdo los dos mozos caídos a los que hemos aludido antes. El mozo de abajo -que no moverá un músculo- ha perdido la zapatilla del pie derecho, que tampoco cambiará de lugar.

3ª. Anónima 1960
Vemos al mozo del chaleco contra la pared izquierda del callejón y en una situación comprometidísima. De la pareja mimetizada, el de abajo sigue sin mover un músculo, mientras el de arriba ha levantado la cabeza, amagando una huída.

4ª. Rafael Bozano, 1953
 Ésta sí que la tenía bien catalogada. Parece que el toro cornea en la rodilla izquierda al mozo del chaleco que, de paso, se ha quedado sin la garra derecha del pantalón. El mozo de arriba de la pareja mimetizada está escapando y el de abajo sigue tan quieto como su zapatilla. Desde la esquina superior derecha alguien cita con un periódico al astado.

Ahora resulta bastante sencillo establecer la secuencia de esta cogida pero, creyendo que cada foto es de un año distinto no lo ha sido tanto.
Si es de justicia dar a cada uno lo que le corresponde, si lo aplicamos al encierro de Pamplona, es de total justicia otorgar al 'mozo del chaleco' -y no a otros tres- las fotos y las cornadas que haya recibido en esa cogida del año 1953.
Y sospecho que no le habrán quedado muchas ganas de volver a correr y -menos- de comer criadillas

Nota: si alguien encuentra más fotos del 'mozo del chaleco', ya sabe:
patximendiburu@gmail.com
Y muchas gracias

Actualización 06.04.17, 10:00
Acabo de encontrar esta otra foto de la izda. que confirma que se trata de uno de los montones del 53 y que coloca a la 1ª foto en último lugar y a ésta en el primero:

1ª imagen: final del montón
Un toro caído en la mitad, otro que no se decide y el tercero, dando leña. La pareja mimetizada hace muy bien en hacerse los muertos porque está entre dos fuegos.
El hombre del chaleco, ya en el suelo, ya tiene un agujero en su muslo derecho. El toro embiste al que tiene entre los cuernos y que casi aprisiona contra la pared en la "2. Anónima del 56". Al parecer, con la mano izquierda va a tropezar con la cabeza del 'mozo del chaleco' y dejarlo en la incómoda posición de esa foto. Incluyéndola, así quedaría la secuencia de 5 imágenes:
Este mozo del chaleco recibió una soberana paliza: para cuando vemos la 1ª foto, ya tiene una
cornada en el muslo, y la última imagen es espeluznante, con la rodilla atravesada por el cuerno.

Una foto más, la primera de toda la secuencia, me obliga a estirarla aún más:
Los dos mozos caídos uno encima del otro (arriba a la dcha.) han sido de gran ayuda

En 1953 hubo dos montones:
  • el día 7 con los toros de Salvador Guardiola
  • el 12 con los de Francisco Ramírez de Ávila
He encontrado en las imágenes del NO-DO de los encierros del 53 un candidato a ser nuestro "mozo del chaleco". Si esto fuera cierto, las imágenes del no-do serían las del montón del día 7 y las imágenes de la cogida corresponderían lógicamente al final del montón del día 12