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sábado, 12 de julio de 2025

"Un acordeón en el cielo"

Destino Sonora homenajea a Kike Los Arcos, acordeonista de “Los Iruña'ko”, con una emotiva canción para San Fermín 2025

Destino Sonora
En plena ebullición de las fiestas de San Fermín 2025, la música vuelve a ser protagonista con un homenaje que toca el corazón de muchos pamploneses: el grupo Destino Sonora ha lanzado una versión especial de la canción «Un acordeón en el cielo», un sentido recuerdo a Kike Los Arcos, acordeonista del emblemático grupo navarro Los Iruña'ko, fallecido hace casi dos años.
Óscar Salvoch
Compuesta por el músico Óscar Salvoch, esta pieza rinde tributo no solo a Kike, sino a toda la esencia de Los Iruña'ko, quienes llevaron el nombre de Pamplona por todo el mundo a través de su música y, en especial, de su vínculo inquebrantable con las fiestas de San Fermín. La canción imagina un reencuentro celestial de los cinco integrantes, que vuelven a cantar juntos al son de ese acordeón que, tras la partida de Kike, vuelve a sonar para reunirlos.
La letra, cargada de emoción, incluye referencias tan sanfermineras como el icónico estribillo «A San Fermín pedimos», y recoge versos que evocan la alegría, la nostalgia y la devoción compartida por generaciones:
«Un acordeón en el cielo llenó de alegría el lugar,
tanto que al mismo San Pedro le dio por ponerse a cantar…»
Con frases como «Kike Los Arcos se llama quien esa magia creó» o «una sonrisa en el cielo a todos iluminó», la canción no solo recuerda al músico, sino a la persona, querida y respetada, que dejó una huella profunda en la cultura popular navarra.
Desde su web www.destinosonora.com, el grupo invita a disfrutar de este homenaje que ya empieza a circular por redes y a sonar en charangas, radios locales y rincones festivos donde la memoria y la música siguen siendo parte inseparable del alma sanferminera.
Con este gesto, Destino Sonora recupera el legado de Los Iruña'ko y lo devuelve, en forma de acordes y emoción, a las calles de Pamplona. Porque hay melodías que no mueren, y hay acordeones –como el de Kike Los Arcos– que seguirán sonando para siempre, en San Fermín… y en el cielo.
Un acordeón en el cielo 
(Óscar Salvoch)

Un acordeón en el cielo
llenó de alegría el lugar,
tanto que al mismo San Pedro
le dio por ponerse a cantar;
desde la tierra se oía
cantar con gran devoción
a los mozos más valientes
encomendarse al patrón.
(A San Fermín pedimos...) 
…San Fermín se emocionó.
Un acordeón
en todo el cielo sonó
y a cinco amigos 
de nuevo reunió. (bis)
Una sonrisa en el cielo
a todos iluminó,

fue la de un hombre sincero
que a todos encandiló;
Kike Los Arcos se llama
quien esa magia creó,
mientras que desde la tierra
un acordeón se escuchó.
(A San Fermín pedimos) 
…y todo el mundo cantó.
A San Fermín pedimos,
por ser nuestro patrón,
nos guíe en el encierro,
dándonos su bendición.
Un acordeón
en todo el cielo sonó
y a cinco amigos 
de nuevo reunió. (bis)

sábado, 25 de febrero de 2023

Gaztambide y el misterio de los tacones rojos

Joaquín Gaztambide. en una imagen sin datar./EFE
"Es cuando se encuentran con la sorpresa de que el cadáver tiene zapatos de mujer. No solo eso, era un cadáver pequeño, mientras que a Gaztambide lo suelen describir como un hombre alto y fornido" (Óscar Salvoch)
Tudela abrirá el ataúd del músico, en el cual se hallaron unos zapatos de mujer en 1955, para cotejar su ADN

Gaztambide y el misterio de los tacones rojos                                                 AMAIA OTAZU
 De Madrid a Tudela en 1921
El paradero de los restos del músico Joaquín Romualdo Gaztambide y Garbayo (Tudela, 1822-Madrid, 1870) sigue siendo un misterio. Considerado uno de los compositores más importantes de la historia de España, con obras tan emblemáticas como La mensajera o La conquista de Madrid, Gaztambide murió con 48 años en Madrid, como consecuencia de una enfermedad hepática, y fue embalsamado y enterrado en la capital. 
Medio siglo después, en 1921, fue trasladado a Tudela:
"Nuestro director (Garcilaso), después de haber visto el cadáver en la Iglesia de San Sebastián, acompañó el féretro hasta la estación del Mediodía, donde lo introdujeron en un vagón enlutado y, acompañado de algunos parientes y autoridades tudelanas, viajó el cuerpo del maestro, llegando a Tudela en el tren correo, a las nueve de la mañana del día 19 de marzo de 1921." (DN)
Pero en 1955, al abrir el ataúd, se hallaron unos zapatos de tacón rojo de mujer, lo que puso en duda la identidad del cuerpo. La leyenda ha continuado hasta ahora, cuando el Consistorio tudelano ha localizado a un bisnieto suyo en Andalucía, con el que van a cotejar el ADN de los restos. 
Gaztambide fue uno de los principales impulsores de la creación y construcción del Teatro de la Zarzuela de Madrid. Si bien su nombre es poco conocido hoy, lo cierto es que el compositor navarro gozó de un gran reconocimiento en vida y en los años posteriores a su fallecimiento. 
Óscar Salvoch
No obstante, hubo que esperar hasta 1921 para trasladar sus restos a Tudela. El ataúd salió de Madrid, después de que escritores, músicos y literatos le homenajearan en un desfile. En su ciudad de origen fue recibido por una multitudinaria comitiva. La intención era que el cuerpo reposara en un panteón acorde a su fama, pero como todavía no se había construido, el ataúd fue almacenado en la capilla de la familia Garbayo. 
Almacenado porque allí estuvo hasta 1955, cuando el Ayuntamiento retomó la idea de construir un panteón. Por mera curiosidad, uno de los hermanos del también músico Fernando Remacha, que era médico, solicitó abrir la caja. "Es cuando se encuentran con la sorpresa de que el cadáver tiene zapatos de mujer. No solo eso, era un cadáver pequeño, mientras que a Gaztambide lo suelen describir como un hombre alto y fornido", relata el músico pamplonés Óscar Salvoch, estudioso y biógrafo de otra gran figura navarra, el tenor roncalés Julián Gayarre. La sorpresa dio paso, de nuevo, al olvido. Hasta ahora. En 2022 se conmemoró el 200 aniversario del nacimiento del compositor, lo que hizo que el Consistorio tudelano retomara el proyecto de identificar sus restos y construirle por fin un mausoleo. 
Alejandro Toquero
El alcalde de la ciudad, Alejandro Toquero, recuerda que Gaztambide fue "uno de les de los mejores músicos, no de Tudela, sino de España; una de las grandes personalidades que ha dado esta ciudad". Motivo por el que considera que "es de justicia" comprobar si ese cuerpo le corresponde y si la historia del posible cadáver equivocado es fruto o no de la rumorología. De ahí que autorizara a la archivera municipal a investigar el árbol genealógico. En un proceso largo se "ha logrado localizar a un bisnieto vivo de descendencia directa, un varón de edad avanzada que ha dado su permiso para que le hagamos las pruebas de ADN y disipemos cualquier duda", explica el alcalde. 
Toquero avanza que va a ser un trámite rápido, puesto que tanto la familia de Gaztambide como las de aquellos cuerpos que reposan en el nicho en el que supuestamente está el compositor han dado su autorización para abrirlo, obtener las muestras y realizar las comprobaciones. El regidor agradece la disposición del bisnieto de Gaztambide, que prefiere permanecer en el anonimato.
1956 Enero 4

domingo, 18 de octubre de 2020

Ricardo Visus, por Óscar Salvoch

"Ricardo Visus, heredero de la gran escuela de canto italiana", por Óscar Salvoch
El autor repasa la figura del tenor Ricardo Visus, fallecido el pasado jueves, y destaca las características de su voz, de los papeles que interpretó en el escenario y hace referencias a las escasas grabaciones que dejó como legado

Con la muerte del tenor Ricardo Visus acaecida la pasada noche del 15 de octubre de este año fatídico, se va uno de los últimos exponentes de la escuela de canto italiana, uno de los últimos cantantes que bebió directamente de las mismas fuentes de las que se nutrió Julián Gayarre para asombrar al mundo con su voz; uno de los privilegiados que la historia debería poner junto a otros más conocidos a nivel mundial y que fueron sus acompañantes en aquella aventura de llegar a Milán con el sueño de ser cantantes. Fueron aquellos compañeros de clase, por citar a algunos, los hermanos Alfredo y Francisco Kraus y la soprano navarra Lina Huarte.
Coincidieron los cuatro en la capital lombarda y lo hicieron en la clase de la misma profesora: la valenciana Mercedes Llopart. Con ella aprendieron los secretos del más puro bel canto que ella aprendió, a su vez, de su maestro, el profesor Francesco Lamperti, afamado y requerido por todos los estudiantes que acudían a Milán a instruirse en el arte del canto. Cabe apuntar que Lamperti nunca fue profesor de Gayarre pero sí llegó a ejercer de una suerte de representante que le proporcionó no pocos contratos al roncalés.
Sin embargo, Ricardo Visus concluyó que aquella técnica no iba bien a su voz y abandonó las clases de la Llopart buscándose otros profesores. Búsqueda que le llevó a continuar sus estudios de la mano de Zita Fumagalli, Arnoldo Fornassari o Franco Patané.
Corría el año 1960 y el camino recorrido hasta Milán no había sido fácil. Atrás quedaban sus primeras nociones musicales en el Seminario pamplonés de la mano de Domingo Galarregui, sus años como clarinetista en la Banda de Música de los Salesianos y sus apenas seis meses como coralista en el Orfeón Pamplonés, cuando este lo dirigía Juan Eraso, allá por 1958. Y de ahí a Madrid donde, tras conocer providencialmente a la soprano Ángeles Chamorro, ésta le aconseja que estudie con Ángeles Ottein. Tampoco fue fácil conseguir la beca que aquel año convocaba por primera vez en su historia la Fundación Juan March, circunstancia esta que provocó una divertidísima, y a la vez entrañable anécdota ya que, faltos de una organización para tales menesteres, y ante la imposibilidad de reunir a los expertos elegidos como jurado, Visus tuvo que ir casa por casa de cada uno de los miembros evaluadores cantándoles en sus respectivos domicilios y acompañándose él mismo con un acordeón. Uno de estos maestros evaluadores era el compositor Jesús Guridi.
Pero tal esfuerzo tuvo su recompensa y le fue otorgada aquella beca, a la que sumó otra, otorgada, en esta ocasión, por la Diputación Foral de Navarra, y que le permitió permanecer en Milán tres años más.
La carrera de Ricardo Visus despegó definitivamente tras ganar la Medalla de oro en el Concurso Internacional Gian Battista Viotti, en la ciudad de Vercelli.
Tenor lírico, encontramos en su repertorio óperas como Rigoletto, La Traviata, Lucia di Lammermoor, “La Bohème” o “L´amico Fritz”. Tampoco dejó de lado la zarzuela, ya que al regresar a Madrid fue nombrado primer tenor en el Teatro de la Zarzuela y primer tenor en la compañía de César Mendoza-Lasalle con la que recorrió no sólo España (en el Teatro Gayarre de Pamplona cantaría un “Rigoletto”) sino que paseó su voz por Italia, Argentina, Brasil o Estados Unidos.
En oratorio encontramos en su repertorio Elías de Mendelsshon, Miserere de Eslava o Jesucristo en la cruz de Remacha, cuyo estreno en el Teatro Real protagonizó.
Sn embargo la seguridad de un contrato ofrecido por la Universidad de Minessotta, en Mooread, le alejó de los escenarios tras una carrera relativamente corta pero plagada de éxitos. En dicha universidad desarrolló su carrera docente durante más de veinte años.
Kraus y Visus se saludan
Tampoco se prodigó mucho por los estudios de grabación. Apenas cinco singles grabados con la desaparecida discográfica catalana BELTER nos dejan un retrato de la voz de Visus. Una voz no muy grande pero de timbre claro y de gran belleza, que sorteaba cualquier cualquier dificultad de la partitura con aparente facilidad. Una voz alabada y admirada por colegas, cuyos testimonios pude recoger personalmente, como Lina Huarte, Alfredo Kraus, Francisco Kraus, Vicente Sardinero, entre otros. Incluso se llegó a publicar en una revista, en abril de 1967, un comentario en el que Alfredo Kraus decía: “ya me gustaría tener la voz de Ricardo Visus para mí”, comentario cuya veracidad no he podido contrastar, aunque en la visita que el tenor canario realizó a Navarra en 1999 y que tuve el honor de organizar, recordó la voz de Visus. Días memorables en los que aquellos jóvenes soñadores en Milán se reencontraban en Pamplona cuarenta años después.
Recomendable escuchar aquellas citadas grabaciones de Visus para la casa BELTER en la que podemos escuchar una de las, para mí, mejores versiones que se han grabado del Yo no sé qué veo en Ana Mari, de El caserío, preparada con su autor, o las jotas de El trust de los tenorios y La Bruja en las que presenta un delicado lirismo aplicado a la popularidad de la jota exento de alardes innecesarios. Las canciones de Falla, uno de sus compositores preferidos, dejan de manifiesto que en este repertorio era especialista. 
Y no olvidar la “Plegaria al Pilar”, que si bien el propio Visus manifestó siempre su descontento con el resultado de aquella grabación, la ejecución de esa difícil obra es, simplemente, impecable. Poco más se dejó ver por los estudios de grabación. Acaso un disco grabado en Estados Unidos ya en plena madurez acompañado de guitarra.
El jueves nos dejó Ricardo Visus. Un artista cuya grandeza es equiparable a su grandeza como persona. Y se fue como lo hacen los grandes. De puntillas. Sin hacer ruido. Nos dejó el gran tenor Ricardo Visus y el inigualable amigo Caíto.
Óscar Salvoch es el autor de 'Julián Gayarre, la voz del paraíso'.

Un año antes de su muerte, el Archivo Real y General de Navarra, Música y Artes Escénicas, le hizo a Caíto esta entrañable entrevista. Vais a ver aquí a Ricardo en su estado más natural, sin prisas, contando su biografía con esa gracia con la que  solo personas como él sabían llegar al corazón de la gente.
En cuanto empecéis a escucharle, os atrapará

martes, 6 de diciembre de 2016

Echenique, las identidades y el jardín español


Navarro, vasco, euskaldun
Viene muy bien que alguien, precisamente como Echenique, diga –y a casi todo el mundo le parece bien- algo tan elemental como esto: "Siendo navarro de nacimiento y sentimiento, me siento y soy vasco y euskaldun".
Recuerdo, allá por la transición, que declararse navarro no estaba bien visto. Teníamos que ser directamente vascos.
Pero la frase de Echenique implica también que se puede ser navarro y no ser ni sentirse vasco. 
Y es que ser navarro se dice de muchas maneras (para muestra, un botón), y ello garantiza la pluralidad de Navarra.
Quien primero debería tomar nota es el Gobierno de Barcos, que justo en ese día acababa de identificar “Día de Navarra” con “Día Internacional del Euskera”, y no cede en su empeño de hacernos a todos vasquitos –desde Vera hasta Tudela- a través de la euscaldunización.
Y una preguntica: ¿cómo se diría en euskera “soy vasco, pero no euscaldún”?
Y otra: ¿por qué siguen llamando (eso sí, con 'cariño') erdera a la lengua española? En Navarra, al menos, eso nos duele. Porque las dos lenguas son navarras y ninguna extraña, extranjera... ¿No debería exigírselo el Gobierno de Navarra a Euskaltzaindia?

España y Europa
Pero en las palabras de Echenique  hubo también dos grandes omisiones en lo que a las identidades se refiere: Europa –cuya bandera sigue sin ondear en el Parlamento- y, sobre todo, España.
Viniendo de alguien que participó en el primer Gobierno Vasco de Garaicoechea tendremos que conformarnos con esta frase: “Hay formas diferentes de sentirse navarro –dijo-  y ninguna debe ser excluida ni denostada”. Implícitamente sí reconoce el derecho que tenemos a combinar perfectamente nuestro ser navarro con ser y sentirnos españoles. Faltaría más.


Vieja postal de Isaba
El jardín español
Pero una cosas son la palabras bonitas y otra cosa son los hechos.
Leo en DN:
“El acto concluyó con la interpretación del zorcico El Roncalés, por el Coro Julián Gayarre. El programa de actos, donde se reproducía la letra, decía en su segundo párrafo El jardín español de flores sin igual (...), pero el coro cantó Un fragante jardín de flores sin igual (...), algo que fue comentado por algunos asistentes. La directora del Coro Mari Cruz Bona explicó que no hicieron ningún cambio, ya que es la partitura que ellos llevan años cantando”
Añade el Noticias que "El Roncalés" "emocionó especialmente al premiado", Echenique.


Hace algo más de un año, Marinela Ruiz de Luna –hija de Salvador Ruiz de Luna, autor de letra y música de El Roncalés, se puso en contacto conmigo porque había leído en Desolvidar la entrada "Gayarre y Nafar euskalduna" y quería saber mi opinión. Ella ya me adelantó que nadie de la Coral Julián Gayarre le había pedido permiso ni para traducirla ni para cambiar la letra, modificando el espíritu del mensaje de su padre.
Y le dije lo mismo que puse en aquella entrada, de 2012: que se trata de una versión parasitaria y escamoteadora, que intenta suplantar el "nicho ecológico" que ocupa desde hace más de medio siglo el "Vasco navarro soy...".
Aunque parezca increíble, la propia directora de la Coral me lo confirmaba:
La manipulación de la letra es casi como dices tú: en la original se dice "El jardín español, de flores sin igual" y en la versión manipulada se dice: "Un fragante jardín, de flores sin igual".
Yo, por mi parte, entiendo perfectamente que haya roncaleses que no se sientan españoles. Muy bien; que inventen una canción, con otra música y otra letra, que exprese sus intereses y que intenten popularizarla. Pero lo que no es de recibo es plagiar letra y música del auténtico himno del Roncal, asumido por propios y extraños, y desvirtuar de modo esencial, no sólo la canción de Ruiz de Luna, sino también -me lo confirma Óscar Salvoch- los sentimientos identitarios del propio Julián Gayarre:
  • hablaba uskara (euskera roncalés), pero eso no le llevaba a definirse como vasco
  • se sentía navarro y se enorgullecía de ello
  • y era español, con toda naturalidad
En resumen: uskaldun, navarro y español.

Como os podéis imaginar, cuando Marinela se ha enterado de lo que ha ocurrido en el Palacio de Navarra con la canción que creó su padre, ha puesto el grito en el cielo y piensa iniciar las acciones legales en defensa de los derechos de su padre, Salvador Ruiz de Luna.
Actualización 18:50. Este es el comentario que me ha mandado a Facebook Marinela Ruiz de Luna:
Apreciado Patxi, ya he mandado reclamo a SGAE y voy a abusar de tu aprecio mandando este escrito tuyo que tanto valoro. Gracias a ti que le haces justicia a Salvador Ruiz de Luna mi padre espero lograr la rectificación y justicia. Ten por cierto que llegaré hasta donde sea por proteger sus obras que, lamentablemente, la mayoría yace en el olvido en los viejos archivos de la sociedad de autores. Un gran abrazo y te tendré al tanto
Es evidente que se han conculcado los derechos de Ruiz de Luna desde hace años ("es la partitura que ellos llevan años cantando", dijo la directora), y la gravedad aumenta cuando ese insulto a la identidad de Gayarre y de gran parte de la sociedad navarra, que -como Gayarre- nos sentimos navarros y españoles, se ha producido en el Palacio de Navarra, organizado por el Gobierno de Navarra, en el Día de Navarra y en la entrega de la Medalla de Navarra a un izabar: Pedro Miguel Echenique Landiríbar, roncalés, como Julián Gayarre.
¡Infumable!
En Pamplona, a 6 de Diciembre de 2016. 38º Aniversario de la Constitución Española

Actualización 08.12.16
Hoy mueve el tema Diario de Navarra (pincha para leer mejor). Desgraciadamente, da por buena la versión de la directora de la Coral Julián Gayarre, quien atribuye a J.A.Huarte la versión falsificada: