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jueves, 14 de noviembre de 2024

Doxandabaratz 1. Significado y origen

1. Doxandabaratz  3. Tío Silvestre
El tío Silvestre vivía en la calle San Nicolás 1-3º. Entrabas por las Escalericas, pero tenía un gran ventanal que daba a la Plaza del Castillo.
Flecha: el 3º, sin reflejos: estaríamos nosotros
Hasta 1960 -cuando, a mis 10 años, dejamos Dormitalería-, las visitas a casa del tío Silvestre eran frecuentes, sobre todo en Sanfermines, cuando veíamos los fuegos tan ricamente (foto dcha.).
No tenía entonces ascensor y subíamos por unas impresionantes escaleras de caracol que tenían un rellano en cada piso. 
En el primero, en un letrero dorado, ponía un contundente DOXANDABARATZ.
Las muchas decenas de veces que subí durante los 14 primeros años de mi vida -mi tío murió en 1964-, siempre me quedaba anonadado ante un nombre tan hermético e impenetrable. Sospechaba que era vasco, pero así como el significado de mi apellido era nítido (ya me lo explicó mi padre: "mendi, monte y buru, cabeza"), ese DOXANDABARATZ no había por dónde cogerlo, era para mí todo un misterio.
Al morir mi tío, dejé de subir al tercer piso, pero la espina continuaba clavada. 

Significado
Pasaron los años, dos décadas... y trabajando en San Sebastián me dio por aprender vasco y saqué el EGA (sin necesidad de ir a Estella). Yo pensaba que con tan flamante título iba a traducir de corrido la inquietante palabra, pero sólo conseguí resolver el final: 
cromlech de Ocabe. Pico de Orhi, izda
Baratze, baratza
es el nombre vasco de la huerta, huerto, jardín... aunque su significado antiguo, según algunos autores, pudo ser el de 'enterramiento', lo que explica su presencia en lugares (a los cromlech se les llama "Mairu o Jentil baratza") donde es inverosímil una huerta (¡¡¡Ahora entiendo por qué a nuestro cementerio de Berichitos los castizos le llaman "la huerta Larequi"!!!).
Tras este primer hallazgo, pasaron casi cuatro décadas... Y esta mañana, casi con 75 años, se ha hecho la luz:
¿Qué tal si la D inicial de "DOXANDABARATZ" no formara parte de la palabra y fuera seguida de un apóstrofo que se perdió? Como D'Artagnan... Esa D' la tenemos en nombres que empiezan por vocal, por ejemplo Johan d'Echavacoiz (1400. El batúa "Etxabakoitz", hoy oficial, no atenta, pues, contra el Castellano, sino contra el Romance navarro).
Quitando la "d" inicial y el "baraz" final, nos queda... ¡Ochanda! ¡Otsanda! (Lobezna) designación cariñosa, familiar y femenina de Otso (lobo), muy común durante la Edad Media. Mira el apellido Ochandorena ("lo de, la propiedad de Ochando"). Ochoa, Ochanda, Ochando...
Doxandabaratz es pues d'Otsanda baratza: la huerta (o tumba) de una señora llamada Ochanda (Lobezna).
Nota: Hay quien traduce "Oxanda" por "lobo grande" (otso aundia). Esta versión es absolutamente falsa, porque ignora la existencia del hipocorístico medieval Otsanda (lobezna) y Otsando (lobezno).

Origen del apellido
En este Árbol de linajes ponen el origen en Itxassou (en euskera: Itsasu), localidad y comuna francesa situada en el departamento de Pirineos Atlánticos, en la región de Nueva Aquitania y el territorio histórico vascofrancés de Labort
La cuarta generación (Etienne) llegó a Tafalla (donde nacieron los Doxandabaratz que vamos a tratar) a mediados del XIX.

Como podéis imaginar, me ha picado la curiosidad por saber quienes vivían detrás de esa puerta de San Nicolás 1-1º, pero eso merece otra entrada.

jueves, 1 de septiembre de 2022

El Caracol (pabellón E del Hospital de Navarra)

A pesar de ir al Hospital desde mi más tierna infancia -ya que mi tío Silvestre fue su administrador y mi padre trabajó allí-, nunca me había planteado por qué el pabellón llamado "el Caracol" tenía esas escaleras (de caracol) en sus esquinas y terrazas corridas en cada una de sus tres plantas.
En el del medio (aún existe) vivía el tío Silvestre. Años 30. Gentileza de Castells
La respuesta me la ha dado Virginia Redín quien hace más de un año escribió:
18 de marzo de 2021 
Paseando ayer por la tarde con "padre" (el mío) por el recinto hospitalario donde nació y vivió me contó que el edificio del caracol se construyó así para que las familias de los "infecciosos" pudiesen visitarles sin necesidad de acceder al interior y sin riesgos de contagio. El acceso a las habitaciones por escaleras y balconadas externas les permitían quedarse fuera y ver al mismo tiempo a sus seres queridos ingresados. ¡Qué curioso!!!!
La página de Salud Navarra lo corrobora:
Destacamos por su singularidad:
El Pabellón E o también llamado "El caracol" por la forma de las escaleras y corredor exterior que lo rodea. Fue inicialmente utilizado para el ingreso de los enfermos de tuberculosis, y para poder visitarlos sin ser contagiado las visitas se realizaban por las escaleras y corredor exterior.
En esta imagen de Galle, de marzo de 1932, vemos que todavía tiene una sola planta el pabellón que luego tendrá tres y estará acondicionado para los tuberculosos. La otra flecha señala el chalet del administrador.
Pabellón de tuberculosos (Roldán) Éste es el que inauguró Alcalá Zamora
Seis meses después...
17/09/1932 ...y media de la tarde, salió el Presidente (Alcalá Zamora), con su séquito a los acordes del Himno de Riego con dirección a Barañain. . Los pabellones de Barañain se hallaban adornados con profusión de plantas, y en cada uno de aquellos ondeaba la bandera nacional. El doctor Lite, director del establecimiento, saludó al Presidente y seguidamente los visitantes se dirigieron al pabellón de tuberculosos que se iba a inaugurar. 
Así pues, el Pabellón E (todavía sin las características que le dieron el nombre de El Caracol) fue inaugurado en septiembre de 1932.
De esta visita de Alcalá Zamora a Pamplona y al Hospital de Barañáin tenéis 5 fotos en el AMP.

Los tupis
1935 porcentajes: cirugía, medicina general,
infecciosos, tuberculosos, especialidades, der-
matología, ancianos, indigentes, indefinidos.
Precisamente, un hermano de mi madre, Tomás Belzunegui, fue algunos años el médico encargado de ese pabellón y -según me contaba mi querido tío Juanito- el primer año, allá por el 54, los enfermos le hicieron una poesía en agradecimiento a su atención. Juanito, hombre de prodigiosa memoria, me la recitó completa y empezaba (o se titulaba) así: "Los tupis saludan a don Tomás". 
Y es que, con toda naturalidad, se utilizaba esa palabra que también está recogida en el Vocabulario navarro de J.M. Iribarren:
"estar o ponerse tupi" germ. Estar o ponerse tuberculoso [Pamplona]
Decíamos en la entrada dedicada al Sanatorio de Biurrun que "hacia el año 1958 la tuberculosis se consideró erradicada". Pero las sucesivas reformas que sufrió el Caracol respetaron su personalidad y se mantuvieron las terrazas corridas y las escaleras de caracol como testimonio de la función que había cumplido.

martes, 9 de noviembre de 2021

Al Rosario de los Esclavos

Julio Cía 1933 Entrada empedrada del Arcedianato Andén central Catalpas Claustro, al fondo
Como decía en la entrada dedicada al tío Silvestre, él marcó mi primera educación.
Consciente de las dificultades de mis padres para dar estudios a todos los hijos, el día que nací yo (14.12.49) le dijo a su sobrina (mi madre): "a este chico yo le pago los estudios, si va al Seminario".
Y ayudado por Carlos, mi hermano mayor, empecé con el manual del monaguillo, todo en latín y sin traducción:
-Introibo ad altare Dei
-Ad Deum qui laetificat juventutem meam
Primero en la Catedral, luego en San Juan Bautista, los últimos años en Los Caídos y en Cristo Rey.
Para cuando me juntaba con mis compañeros en la escuela de Compañía, yo ya llevaba un par de horas ayudando misas.
Del 59 al 61, dos años en la Escolanía Santa María la Real, donde además de ayudar a misa, cantábamos para las iglesias.

Al Rosario con el tío Silvestre
Y mientras tanto, todas las tardes, desde que aprendí a andar, pasaba mi tío por casa, se sentaba, se tomaba un vaso de agua y nos íbamos al Rosario.
Hasta el 60 vivimos en Dormitalería 18. Así que el recorrido lo teníamos claro: cruzábamos la calle, entrábamos en el Arcedianato y, derechos, por el andén central (ver foto de portada), al Claustro. Si llovía fuerte, usábamos la galería cubierta de la derecha. Recorríamos la crujía oeste hasta la Puerta del Amparo. 
Con él nunca tuve miedo de atravesar el claustro en las noches de invierno, cuando sus zapatos retumbaban (nunca mejor dicho) sobre los centenares de tumbas que yo creía ocupadas.
Y ya estábamos con las letrillas y con eso de:
- Os anticus Domine... (así entendía yo de niño, hasta que me corrigió Pablito Ibáñez Olcoz)
-Virgen del Sagrario, Reina celestial, libra a tus esclavos de culpa mortal...
-Salve, Virgen bella, Reina, Virgen Salve
-Tus hermosos ojos, llenos de piedades, a nosotros vuelve, Soberana Madre...
Desde hace 220 años se han cantado así.
Aquí tenéis alguna de las letrillas, por ejemplo, ésta que se canta tras el tercer misterio:

Tras los cinco misterio, el personal se levanta para procesionar, pero antes...
Llega el momento de la procesión: faroles, estandartes. Antes, sobre todo en el mes de octubre, aquello era impresionante. Se daba la vuelta a la girola. Hoy, muchísimo menos, pero ahí están, al pie del cañon. Y salen al claustro. Un lujo
Antes de las letanías, un solemne "Dios te salve":

De niño, cuando veíamos al Marqués de la Real Defensa con sus bigotazos y la bandeja, el tío me daba siempre una ochena para que yo la echara. Pero, para cuando anduviera un poco necesitado, cogí la habilidad de, a la vez que echaba la ochena (para meter ruidico), coger otra moneda (dos reales, peseta...) de más valor para comprarme algo en el Ultramarinos de Jesús.
Las letanías arrancan en griego y siguen en latín. Todavía, si me dan pie, soy capaz de seguir con unas cuantas. Eran el punto flaco de mi padre. Se quitaba la correa porque nos solíamos reír, sobre todo con la de "Regina sine labe originali concepta", un trabalenguas, y aquello acababa como el Rosario de la Aurora: a farolazos.
Y el Rosario de los Esclavos termina con el "Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, líbranos señor de todo mal":
Al final, una visita al cuarto de los faroles:
Y un par de regalos de Pío Guerendiáin:
Y la noticia -que me pasa Miguel Ángel Bretos- de las nuevas andas procesionales para Santa María la Real:

sábado, 22 de diciembre de 2018

Silvestre Belzunegui, 'el tío Silvestre'

Julio Cía 1933 Entrada empedrada del Arcedianato Andén central Catalpas Claustro, al fondo
Me enfado conmigo mismo cuando, entre la cantidad de temas y personas que han salido en Desolvidar durante sus 10 años años de existencia, veo que aún no tengo puesta la etiqueta de Silvestre Belzunegui Sarasa, el tío Silvestre, la persona que más influyó en los primeros años de mi vida.
Foto Galle años 30
En mi descargo sirva que, antes de que mi madre muriera en 2010, me preocupé de sonsacarle la información que tenía sobre el hermano menor de su padre, y que el ordenador -bastante más ordenado que yo- la ha sabido conservar hasta hoy.
Unas magníficas fotos del Hospital, que subió José Castells, encendieron todas las alarmas. Y es que, en ese chalet pequeño, el del medio, vivió mi tío abuelo como administrador que fue del Hospital. Por cierto, el SITNA de 2017 certifica que aún existe -como único superviviente de los tres- y el Maps nos informa que sigue siendo usado por Adona (Donantes de Sangre).

Quién fue Silvestre Belzunegui
A la dcha, Benita, "la Pitirri", con su hermana Josefa
Como mi madre, el tío Silvestre nació en Cemboráin (Valle Unciti), en Casa Macaya. Hacia 1884. Era el hermano más pequeño del abuelo materno, Tomás. 
Estaba destinado a ser ayudante de pastor ('navarzalico', decía mi madre). Pero es enviado a Pamplona, a cuidar a un señor paralítico, un tal Echeverría, del que, desgraciadamente, no tengo muchos datos. Este señor le ayuda, económicamente, a hacer la carrera de Magisterio. Supongo que habría visto que Silvestre era un chaval despierto y que valía para el estudio.
En 1908, con 24 años, se presentó a unas oposiciones para auxiliar de Diputación (3ª col., abajo), obteniendo una de las plazas.
Conoció a Benita Gómez Ganuza, también maestra, a quien llamará siempre con cariño "La Pitirri" y con la que se casa el 26.11.19.
No tienen hijos. Viven en el 16 de la calle Navarrería, en el 4º piso.
Según mi madre, hizo Oposiciones para Grado? Superior.
En su despacho y dedicatoria a mi madre
Con la República, fracasa el anterior administrador del Hospital y, hacia el 34-35, es nombrado Administrador del hospital provincial. El matrimonio ocupa el Chalet del centro, el único de los tres que aún existe.
En la hemeroteca de DN siempre aparece en actos sociales de importancia, rodeado de las personalidades de la época, y catalogado como "celoso Administrador de los Establecimientos de Beneficencia".
Al jubilarse (supongo que con 65 años) hacia el 49 (el año que nací yo), va a vivir a San Nicolás 1, 3º, algunas de cuyas ventanas dan a la Plaza del Castillo. Desde ellas veíamos los fuegos artificiales en Sanfermines.
Gustaba de ir a su casa natal de Cemboráin los domingos. Era -me decía mi madre- un tío muy querido.
Fallece el 23 de Febrero de 1964, con 80 años.
***
Él fue para mí el abuelo del que, por circunstancias de la vida, no pude disfrutar. Y el que, durante mis diez primeros años, estuvo casi todos los días un rato conmigo.
El tío Silvestre era un hombre serio, bastante distante, que inspiraba más respeto que cariño, que ternura. Pero conmigo fue muy bueno y hasta me soportó alguna broma poco afortunada sin reñirme.
Era un hombre de un solo chiste:
- ¿Qué te van a traer los Reyes?
- ¡Un correquetecagas!
Él preguntaba y él se respondía. Y él solo se reía. Pero a mí me hacía gracia que un hombre tan serio me dijera esas cosas.
Con él nunca tuve miedo de atravesar el claustro en las noches de invierno, cuando sus zapatos retumbaban (nunca mejor dicho) sobre los centenares de tumbas que yo creía ocupadas.
Fue un hombre recto, estricto, delgado como un sarmiento, pero fundamentalmente bueno y honrado.

Marcó mi primera educación
Consciente de las dificultades de mis padres para dar estudios a todos los hijos, el día que nací yo (14.12.49) le dijo a su sobrina: "a este chico yo le pago los estudios, si va al Seminario".
Y ayudado por Carlos, mi hermano mayor, empecé con el manual del monaguillo, todo en latín y sin traducción:
-Introibo ad altare Dei
-Ad Deum qui laetificat juventutem meam
Primero en la Catedral, luego en San Juan Bautista, los últimos años en Los Caídos y en Cristo Rey.
Para cuando me juntaba con mis compañeros en la escuela de Compañía, yo ya llevaba un par de horas ayudando misas.
Del 59 al 61, dos años en la Escolanía Santa María la Real, donde además de ayudar a misa, cantábamos para las iglesias.

Rosario de los Esclavos
Y mientras tanto, todas las tardes, desde que aprendí a andar, pasaba mi tío por casa, se sentaba (alguna vez le quité la silla, de broma, pero casi...), se tomaba un vaso de agua y nos íbamos al Rosario.
Como bien sabéis, hasta el 60 vivimos en Dormitalería 18. Así que el recorrido lo teníamos claro: cruzábamos la calle, entrábamos en el Arcedianato (ver foto de portada) y, derechos, por el andén central, al Claustro. Si llovía fuerte, usábamos la galería cubierta de la derecha. Recorríamos la crujía oeste hasta la Puerta del Amparo. Y ya estábamos con eso de:
-Virgen del Sagrario, Reina celestial, libra a tus esclavos de culpa mortal...
-Salve, Virgen bella, Reina, Virgen Salve
-Tus hermosos ojos, llenos de piedades, a nosotros vuelve, Soberana Madre...
Cuando llegaban las letanías, procesionábamos por la Catedral, girola incluida. Cuando veíamos al Marqués de la Real Defensa con sus bigotazos y la bandeja, el tío me daba siempre una ochena para que yo la echara. Pero, para cuando anduviera un poco necesitado, cogí la habilidad de, a la vez que echaba la ochena (para meter ruidico), coger otra moneda (dos reales, peseta...) de más valor para comprarme algo en el Ultramarinos de Jesús.

Muerte del tío Silvestre
Con casi 12 años fui al Seminario. El primer curso, en Tudela y el resto, hasta los 17 años, en Pamplona. 
'Un viático en el Baztán' Ciga 1917
Entre que dejamos Dormitalería (1960) y yo ya estaba en el Seminario, la relación con el tío Silvestre ya no era casi diaria, como hasta entonces.
El 23 de febrero de 1964 falleció mi tío. Me avisaron y fui a su casa del número 1 de San Nicolás. Subí las escaleras de caracol hasta el tercero y allí lo vi, igualico que si estuviera dormido. 
Yo ya había acompañado muchas veces en el Viático, tocando la campanilla por aquellas estrechas calles, entrado en portales muy oscuros y había visto bastantes muertos. Por eso pensaba que no me iba a afectar ver muerto a mi tío. Pero aquella noche...
Más vale que el dormitorio era común, de camas separadas por una taquilla, pero aquella noche se me apareció el tío. Estaba al lado de mi cama, algo elevado sobre el suelo. Era una figura luminosa, que brillaba en la penumbra del dormitorio. Miedo no, pavor fue lo que sentí. Tuve que gritar porque enseguida apareció una sombra más oscura que, en vez de asustarme, me tranquilizó: era el prefecto con su negra sotana.

Una anécdota de Nieves
Nieves, seis años mayor que yo, recuerda que, una vez que le sacaron una muela,  la tía Pitirri le dio, en el chalet de la foto, un bollito con mantequilla, bien blando, para que se lo pudiera comer. 
Y que otra vez coincidió su visita con la Campaña de Navidad que, por estas fechas, se hacía para conseguir juguetes para los niños que pasaban las Navidades ingresados en el Hospital y que no tenían otros Reyes que los procedentes de los pamploneses de buena voluntad. Nieves tendría 6 ó 7 años y el tío Silvestre le fue a enseñar aquellos juguetes que ella -por falta de costumbre- nunca jamás en la vida había pensado que podrían existir. "Aquello fue como ponerme un pincho de jamon -vuelta y vuelta-, con pimientico verde, olerlo y no poder hincarle el diente" -dice gráficamente. 
Pero el tío tuvo el detalle de regalarle una muñeca que estaba apartada porque se le había roto la cabeza. Nieves, un poco triste, llegó a casa con su muñeca rota, pero la mamá enseguida lo solucionó: llenó la cabeza de esos rizos de papel de celofán y le hizo un gorrico para tapar el destrozo. Y Nieves iba tan contenta con su muñeca.
Pero el tío no le quitó a ningún niño un juguete para dárselo a su sobrina.
Así era aquel hombre, "honrau a carta cabal".
Un placer haberte conocido. Y perdón por mi lamentable retraso.