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sábado, 4 de noviembre de 2023

A gusto, hablando y escribiendo en la lengua de Cervantes

"Como uno se siente a gusto hablando y escribiendo en la lengua de Cervantes, le complace observar el crecimiento de la comunidad a la que pertenece"
José María Romera DN 04/11/2023
Para ser un colectivo de segunda, no está mal la cifra de 500 millones de hablantes nativos que ofrece el último recuento del Instituto Cervantes sobre la extensión del español en el mundo. 
Lo de segunda no es opinión mía: es una deducción basada en el sentir ambiental. Extrañamente, el castellano arrastra entre buena parte de sus usuarios el estatuto de lengua vergonzante, cuando no directamente odiosa. 
Eso de llevarse a matar con el idioma propio tiene que ser insoportable, sobre todo por las noches, cuando uno se queda a solas con sus demonios. Pero en este país de héroes anónimos la gente ha aprendido a vivir con ello y practica una suerte de curiosa resiliencia lingüística. 
No es el caso de quien esto firma. Como uno se siente a gusto hablando y escribiendo en la lengua de Cervantes, le complace observar el crecimiento de la comunidad a la que pertenece. 
Pero más que ver al castellano creciendo en amplitud, preferiría comprobar que mejora su calidad. La cantidad de hablantes es un simple registro demográfico que no refleja la salud cultural de un idioma. De nada sirve tener más socios en el club si los distinguidos empiezan a darse de baja, como está ocurriendo con el nuevo bum de novelistas latinoamericanos que han optado por escribir sus obras en inglés, y además con notable éxito comercial y de crítica. 
Mario Tascón
Tampoco ayuda que las administraciones sigan usando un castellano acartonado y confuso, en contra del cual la Agencia Tributaria ha lanzado una campaña de simplificación del lenguaje en sus documentos de uso frecuente. Si Mario Tascón no nos hubiera dejado, ay, antes de tiempo, le habría gustado ver que su lucha por un lenguaje oficial más claro empieza a dar sus frutos. Ahora toca que el ejemplo de la Agencia lo sigan otros maltratadores del español, empezando por los políticos. 
En las últimas semanas, por motivos que no vienen al caso, he estado leyendo cientos de narraciones provenientes de distintos rincones del mundo hispanohablante. Poder percibir esas voces iguales y múltiples, lejanas y próximas, semejantes y variadas es un privilegio reservado a quienes compartimos esta hermosa lengua que acaba de alcanzar los 500 millones de hablantes. 
Cuidarla no parece mala idea después de todo.

sábado, 10 de junio de 2023

Leña al moro

El 6 de agosto de 1997, Fermín Cacho y Reyes Estévez iban a disputar la final de los 1.500 del Campeonato Mundial de Atletismo de Atenas. Sus principales rivales en la lucha por el ORO eran el marroquí El Guerrouj y el argelino Morceli. 
MARCA tituló en portada: "LEÑA AL MORO".
Un detalle que nadie comenta es que Fermín Cacho -zorro él- se subió a un montículo de piedras para estar -y ni aún así- a la altura de Reyes Estévez. (
Inevitable no recordar a Tomás Belzunegui, mi abuelo materno, cuando quedó "a vistas" en Santa Fe, al ver acercarse a aquella mocetona que sería mi abuela. ¡Se subió a una topera!)
El Guerrouj ganó la prueba, Fermín Cacho fue segundo, Reyes Estévez fue tercero y Morceli, vencedor en las ediciones de 1991, 1993 y 1995, quedó cuarto. En su edición del 7 de agosto de 1997, MARCA tituló en portada: "MORO, PLATA, BRONCE" (David Mosquera):
Dar caña; dar cera;  dar garrote; dar leña; dar tralla; pero alguien debe tirar de gatillo; repartir estopa; si la ven, quémenla en leña verde...
Las dos expresiones con sendos enlaces en rojo (pincha) me han costado serios disgustos. Y la de "dar garrote" me llevó a una discusión surrealista con un entrenador de atletismo que animaba a sus corredoras al grito de "¡¡¡dale garrote!!!". Recién había publicado las 4 entradas sobre la injusta ejecución de Toribio Eguía, la última pública (en la Vuelta del Castillo), a quien dieron garrote. Estaba muy sensibilizado.
Le envié esta foto de la dcha. y lo que decía la RAE: 
"Ejecutar el suplicio o el tormento de garrote (procedimiento para ejecutar a un condenado comprimiéndole la garganta con una soga retorcida con un palo, con un aro metálico u oprimiéndole la nuca con un tornillo)".
No hubo manera. Siguió impertérrito. Me dijo que ese grito motivaba a las corredoras. 
Exactamente la misma excusa para poner por megafonía "No hay tregua" en el Sadar, con ese odioso "pero alguien debe tirar de gatillo".

"Leña"                                                                                    José María Romera DN 10/06/2023
En el examen de Lengua de la EvAU cayó un artículo de Najat El Hachmi titulado Leña al moro, y preguntaron a los estudiantes cuál era el sentido de la expresión. 
El contexto ayudaba: había sido escrito a propósito del partido España-Marruecos del Mundial de Qatar y se refería a un hashtag injurioso que circuló entonces por las redes. No hace falta haber recibido muchas clases sobre registros lingüísticos y usos coloquiales para ver que no se trataba de un fino hallazgo poético sino más bien de un vómito con tintes racistas, tal como denunciaba la autora. 
Sin embargo, intuyo que los examinandos se habrán quedado en eso, sin indagar en la raíz de la expresión. Se trata de un enunciado exhortativo que en origen invitaba a apalear a un simio, probablemente para que obedeciera las órdenes de su dueño y ejecutara debidamente el número de circo al que estaba destinado. De ahí las fórmulas ampliadas del tipo “Leña al mono hasta que baile/cante”. 
Con el tiempo, el giro debió de sonar bien en medios policiales y no tardaría en incorporarse, ya en el orden metafórico, a la jerga del ramo para aplicarlo a situaciones más bien siniestras que el lector puede imaginar aun no habiendo visitado nunca los calabozos. 
En 1993 ya había un Leña al moro en Antena 3
Que finalmente pasara al ámbito del deporte era cuestión de tiempo, dado que el ingenio del graderío no conoce límites. Pero lo que no se suele mencionar es que el cambio de “mono” a “moro” no fue un hallazgo creativo de la masa anónima, sino obra de algún redactor deportivo tan amigo de las paronomasias como desafecto al mundo magrebí. 
Ocurrió concretamente en el Mundial de Atletismo de Atenas de 1997, antes de la final de los 1.500 en la que partían como favoritos Cacho, Morceli y El Guerrouj. Ese día los lectores del Marca desayunaron con una portada donde se podía leer, en tipografía chillona y a toda página, “Leña al moro”, una variante del clásico ‘a por ellos’ en versión desinhibida que a partir de entonces hizo fortuna entre los sectores más energúmenos de las aficiones. 
Habrá que recordárselo a esos cronistas deportivos que ahora se rasgan las vestiduras ante las manifestaciones de racismo en los estadios, como si les hubieran pillado por sorpresa. 
Quizá la prensa futbolera debiera empezar por mirarse al espejo.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Soñar con la Pamplona de Iriberri

Puente de Santa Engracia. Basiano, invierno 1961
Te propongo recuperar la costumbre de leer en la cama cinco minutos, antes de que te atrape el sueño. Son 75 capítulos que configuran la «historia pespunteada, de la ciudad», en palabras de Iriberri. Cada noche, un capítulo. Luego, cerrarás los ojos con la garantía de que soñarás con la Pamplona de tu infancia.

Prólogo de José María Romera
Por Pamplona. Rincones del tiempo desfilan personajes e historias, ríos y edificios, plazas y esculturas, estaciones y bares, árboles y aves, comercios y conventos, libros y cines, parques y bares, clubes de fútbol y viejos frontones: hilos de una trama urbana que configuran la «historia pespunteada, de la ciudad», en palabras del cronista que la aprecia y la siente propia. Lugares que envejecen y declinan y otros en los que el tiempo se ha 'quedado anclado en la añoranza de una lozanía perdida. Sostuvo Baudelaire con razón que «la forma de una ciudad cambia más que el corazón de un mortal». He aquí una ciudad que se transforma, a veces a velocidad de vértigo, y un mortal cuyo corazón permanece leal a los recuerdos. Es la ciudad interior de un pamplonés que la escribe de modo magistral con la pluma de los afectos y de los sueños, y nos brinda el placer de acompañarlo en su entretenido paseo por estos rincones del tiempo.

Imagen captada por Basiano
El edificio que se encuentra a la derecha del puente y pegado a él, en el cuadro de Basiano, es Industrias del Caucho (1939-2009).  Como curiosidad, en el año 1953, una explosión en esa fábrica causó a Agustín Celaya (el del Muthiko) graves heridas de las que tardó mucho tiempo en recuperarse.
Pero lo que más me ha llamado la atención es que el punto de vista del cuadro de Basiano es  reproducido al milímetro por una foto (U0130089) de la colección Arazuri tomada uno o dos inviernos después:
Mismos árboles, misma estación, mismos postes sobre el puente... ¡y con el fondo del Portal Nuevo!!!
La diferencia más llamativa es que después del invierno pintado por  Basiano, ha debido de haber una inundación que se ha llevado el césped y ha obligado a alargar el muro protector.
Y otra diferencia: a la derecha del N.º 1, "vemos" el Hotel Tres Reyes (ver imágenes de 1961) que en el cuadro parece coronado por una grúa. Por tanto, el cuadro sería de c.1961 y la foto es de 1963.
Pero dejémonos de temas prosaicos y volvamos a la poesía de Iriberri.
Aquí podéis descargaros gratis el la portada, el índice y el prólogo de José María Romera.

Actualización 18.01.23
Me envía Javier Igal Abendaño una foto de otro cuadro de Basiano del mismo puente de Santa Engracia, pero desde el punto de vista contrario, dando la espalda a Pamplona. 
Y con este texto:
"Otro Basiano de Santa Engracia. Ayer nos lo enseñaba en Tudela un amigo de JM Muruzábal sin saber qué era exactamente. Le afirmé que era Santa Engracia, que la torre del fondo era la iglesia de El Salvador. Me acordé de ti y ahora estoy viendo la entrada sobre Basiano en desolvidar".
Y me adjunta esta foto de la UPNA para corroborarlo:
Mil gracias, Javier

sábado, 8 de mayo de 2021

Calva, Calviña, Montera... que den ejemplo

«Todas, todos, todes» hasta por escrito. Eso es ya enfermizo IGNACIO GIL
Ya que algunas ministras se han empeñado en estropearnos el lenguaje de todos (todes y todas), ¿por qué no toman ejemplo de Josemari Romera y empiezan por cambiar su apellido masculino? Quedaría precioso: Carmen Calva, Nadia Calviña, Dolores Delgada, Irene y Mª Jesús Montera... Y en vez de Robles, Margarita Encinas

"Los franceses plantan cara a la escritura inclusiva"                    por José María Romera
El ministro francés de Educación, Jean-Michel Blanquer, ha firmado una circular de obligado cumplimiento por la que se prohíbe el uso de la escritura inclusiva en los centros educativos. 
Para borrar las diferencias de género, el francés escrito introduce en la palabra unos puntos colocados a media altura que separan sus morfemas masculino y femenino ("député·e·s"), al estilo del signo de la barra en castellano (diputados/as). 
Bueno, aquí no es exactamente lo mismo. El español se muestra más creativo y ofrece un mayor número de posibilidades, desde la arroba (diputad@s) o la equis (diputadxs) hasta la e ((diputades), esa prometedora tercera vía vocálica que algunos hechos recientes han catapultado a la fama. 
Tanto en un caso como en el otro, son soluciones que repugnan a la norma gramatical. 
Pero mientras en el ámbito del habla hispana se multiplican alegremente, los franceses han decidido plantarles cara y ponerse del lado de la morfología. La noticia resulta alentadora, y no solo por lo que tiene de defensa del idioma; viene a manifestar que, afortunadamente, no todo el mundo se está volviendo loco. 
Desde hace unos años se ha hecho circular la especie de que es lícito someter el lenguaje a tortura si es en pro de una causa superior. El fin embellece los medios, ya saben. Los educadores han contribuido en buena medida a esta moralización de las desinencias, en muchos casos convertida en coartada para la relajación en el respeto a unas normas gramaticales y ortográficas por ellos desconocidas. 
Recuerdo el caso de un instituto cuya dirección suprimió las tildes de nombres y apellidos en los listados de alumnos para no provocar discriminaciones (¿entre tontos y más tontos, tal vez?), y otro de un tutor que en sus comunicados a las familias sustituía las marcas de género por diminutas florecillas cargadas de valores y energía positiva. 
Los argumentos del ministro francés han sido concisos: la escritura inclusiva es impronunciable, dificulta la comprensión y, por encima de todo, atenta contra la gramática. 
Si hoy despreciamos la gramática en la escuela, mañana vendrá alguien a impugnar las leyes físicas, abominar de las vacunas o sostener que la Tierra es plana. 
Al tiempo.

domingo, 24 de junio de 2018

J.M. Romera: "No me toquen al Santo"

Josemari Romera, un escritor como la copa de un vino
Gentileza de Pío Guerendiáin
Cuando entreabrí los ojos, en la penumbra de la habitación, vi una cara muy morena, de un ser con una camisa de un blanco impecable y pañuelo rojo. Aturdido por la anestesia, me dije: "moreno... expresión bondadosa... ¡blanco y en botella! ¡San Fermín, sin mitra ni báculo, vestido de pamplonica, que me recibe en el cielo!".
Fue la impresión del primer instante. Enseguida, en el instante siguiente, reconocí a Josemari Romera quien, de pie, enfrente de mí, había estado esperando a que despertara de la operación y, ahora sí, sonreía con una mezcla de burla y compasión, como si se diera cuenta de mi despiste.

Lo que hoy vais a leer no es cualquier cosa.  Se publicó en el Navarra hoy del 14 de julio de 1982. Llevo muchos años detrás de él. Este artículo de J.M. Romera, escrito algún tiempo después de mi cogida, recibió en 1982 el Premio periodístico internacional 'San Fermín'. 
Desde entonces, y muy especialmente desde hace diez años, cuando empecé con el blog, he revuelto cielo y tierra para encontrarlo. Hace unos días, Josemari, sabedor de mis infructuosas pesquisas, dio con él, me lo envió y me hizo feliz.
Por lo que os he contado, comprobaréis que Romera conoce de primera mano el tema, que escribe 'a pie de obra' y que es un escritor como la copa de un vino (más apropiado que la de un pino).

No me toquen al Santo,                                                            por José María Romera
Hay santos severos, hieráticos, inasequibles y tristones, a los que conviene dirigirse con circunspección, arrobo y etiqueta y cuya veneración comporta mucha disciplina y sacrificio, mucho cilicio, mucha letanía, todo un procedimiento administrativo de ventanillas y pólizas.
A San Fermín, por el contrario, le va más la vía doméstica, el roce amigable y fraternal; atiende mejor si se le apea el tratamiento:
- Ferminico, oye, a ver si me arreglas lo de las letras, anda
- Fermincho, saca del apuro al abuelo, que de ésta dobla la servilleta
- Vale, moreno, tío, que te has portado
Y así, con esa familiaridad y esa campechanía, el santo diligencia favores a mogollón entre la parroquia, menuda clientela tiene el Santo; agradéceselo el personal a su manera, o sea, bautizando a los hijos o estableciendo vínculos matrimoniales a su vera, aquí la novia, aquí un amiguete de siempre, o salmodiando su nombre en las cenas, a la hora de los cánticos regionales, que es momento de mucha emoción y cuando se abren los corazones.
Y esta prodigalidad del Santo alcanza su grado máximo en fiestas, y de modo singular en los encierros, donde, por hacer uso de metáfora harto socorrida, San Fermín pone toda la carne en el asador aplacando a la torada, aligerando pies modorros y regulando, en suma, el tráfico durante el trayecto; testimonios sobran, y tanto que sobran, de tan benéfica tarea, pero no está de más hacer recordatorio de algunos para acallar a toda esa patulea de volterianos que no acaban de creérselo.
 
1. Díganselo a Pachi, que fue alcanzado por la manada en la Plaza Consistorial, sin que —error de cálculo, imprecisión cronológica, canguelo— tuviera tiempo de calentar motores, inmóvil como esfinge; las instantáneas ofrecen la imagen de un Pachi sorprendido de cara a una fiera de tamaño familiar, en raro ademán de tomar asiento y como tratando de explicarle —Pachi es profesor de filosofía— los pormenores del imperativo categórico kantiano, que viene a decir, y traduzco libremente, no vayas a joder al prójimo más de lo que a él le puedas consentir en el caso recíproco, un principio muy sabio pero de dudosa aplicación al ganado de lidia, como cualquier lector avispado puede muy bien suponer; el morlaco, claro, ni flores, le soltó un viaje al costillar —hay fotos del crucial instante— y lo mandó a tomar por saco hasta el bordillo de la acera (Almacenes Gutiérrez, textil en general), donde lejos de aplacar sus modos optó por ensañarse con Pachi, un guiñapo a estas alturas, lo puso en las cuerdas y allí le anduvo trasteando un rato con la noble pretensión de sacarle el mondongo; el momio claramente inclinado a favor del toro, nada daba un adarme por el mozo; pero el Pachi salió, vaya que si salió, del trance y a los pocos días estaba como nuevo.

2. Mayor difusión, alcanzó, en virtud de la condición forastera de la frustrada víctima, otro sucedido; y fue que un fotógrafo insensato tuvo la ocurrencia —hay quien muerde esquinas, quien se almuerza ración de escarpias— de opositar al Pullitzer del año colocándose en mitad de la calle con todo el cargamento de cámaras; oiga, advertía al morlaco que a la sazón comandaba la comitiva, dispongo de carnet de prensa y colaboro fulltime con el Newsweek, yo soy alguien, le decía el incauto, y le exijo el trato adecuado a mis merecimientos; y el toro, no puedo hacer distingos, usted me perdone, disuélvase o cargo; y cargó, y con mucha violencia; mas dispuso el Santo que, marrando el golpe, enganchase al audaz reportero por el correaje y lo arrastrara de tal guisa hasta los aledarlós de la Plaza; y en este lugar soltó el lastre, magullado pero indemne, del fotógrafo, quien a falta de mejor galardón se llevó algún zurriagazo del mocerío; desde entonces todos los días siete del mes de julio, indefectiblemente, llega por correo aéreo de Cincinatti, USA, un cirio para ser puesto a los pies de San Fermín.

3. Y por no aburrir va el último, escogido al azar entre los incontables sucesos de cuyo feliz desenlace se infiere la mano del Santo; y fue un cantamañanas, que, ancha es Castilla, se paseaba, no se sabe si sonajas o briago, que ambos son estados de muy semejante sintomatología, se paseaba, digo, por mitad del coso a la hora de la verdad; uy, a éste, se musitaba en los tendidos, a éste lo empapela el miura, este deja de fumar hoy mismo, va dado el pájaro; y bien que acertaron, porque un bicho algo cojitranco y que a mayor abundamiento venía bastante avisado lo vio y se dijo, es la mía, al garlopo éste me lo afeito en seco, y hacia él fue; del primer envite le despojó de camisa; del segundo, de pañuelo, y así sucesivamente hasta acabar la faena dejándolo sin un retal encima del cuerpo, con las miserias bien visibles, pero sin señal de rasguño, un milagro como una catedral; dicen que vuelto al siglo anduvo como alma en pena hasta que un funcionario municipal le procuró asilo en el psiquiátrico, donde fue dado de alta a los pocos meses, los pocos días o los pocos años, en este detalle difieren los cronistas, pero el caso es que conservó la vida, que no es moco de pavo.

Así que, atención, descreídos, gentuza que duda de la autenticidad de estas entrañables devociones, gañanes que no creen ni en Dios ni en la madre que nos vistió, atención que aquí se toleran muchas cosas; arrasen los jardines, acaben con todas las existencias de morapio de la ciudad, se mofen de las autoridades, ensucien las calles, griten, bailen, hagan lo que se les ponga en las partes, pero cuidado con esas risitas, esas muecas de sorna y choteo al paso del desfile procesional, esa falta de respeto al brillante palmarés de San Fermín; aquí se consiente mucho, pero ojo en materia de cultos, al Santo no me lo toquen, no me toquen al Santo, que me enciendo.

lunes, 26 de febrero de 2018

Homenaje a dos txibatos

Homenaje a los txibatos Igerategui y Otaño en Andoáin
Según sentencia, Igerategui y Otaño, de Andoáin fueron quienes, conociendo los movimientos de Joseba Pagaza, facilitaron al comando la información precisa para acabar con su vida.
Consciente de la importancia de la información, sobre todo para la policía, ETA siempre ha intentado desprestigiar a informadores y policías: Txibatos, txakurras...
¿Os acordáis de Kojon Prieto Y Los Huajolotes?:
Y como bien cantaba Kontuz-Hi 
en los conciertos que daba por aquí: 
"Txibato, los días que te quedan 
son una cuenta atrás"

Aunque los sigan llamando "Komando informatibo", en Andoáin han homenajeado a unos p.... txibatos.
En mi clase, de chaval, 'chivato' era lo peor que se podía decir de alguien.
Y si los homenajeados son unos txibatos, quienes los homenajean, ¿qué serán?
Nos lo dice, desde La  Ventana, José María Romera

HOMENAJES                                                                                             por José María Romera
Si penosos son los recibimientos públicos a etarras que salen de prisión, más hirientes resultan cuando suceden en el mismo pueblo donde cayeron sus víctimas. Hay ahí un contraste doloroso, una paradoja moral insalvable que convierte el acto en la expresión cínica de un desprecio no solo imperdonable sino innecesario.
Así ha ocurrido en Andoain donde, a los pocos días de celebrarse los quince años del asesinato de Joseba Pagazaurtundúa, fueron recibidos con todos los honores dos de sus verdugos. Se llaman Iñaki Igerategi e Ignacio Otaño, y habían terminado de cumplir las penas a las que fueron condenados por dar al comando la información que permitiría localizar y matar a su víctima. 
Empieza a ocurrir demasiadas veces. En el Parlamento vasco se habló del asunto el otro día, a raíz de la propuesta de varios grupos para prohibir esta clase de homenajes. Hay que decir que votaron a favor todos, salvo Bildu que se abstuvo. El argumento abertzale, que ya empieza a circular con la insistencia mecánica de las consignas aprendidas, es que no se trata de homenajes sino de recibimientos, tan legítimos como los que la familia hace a sus hijos por Navidad o los que la cuadrilla tributa al colega que regresa de Erasmus. 
Es un razonamiento tramposo. Por regla general nadie es recibido por sus familiares en la plaza pública, con aurreskus y banderas por medio, sino dentro de casa y en la intimidad de una mesa más o menos bien servida. Y los amigos se juntan en la sociedad sin necesidad de convocar a trescientos vecinos como sucedió en Andoain. 
Si cunde el ejemplo, cualquier día nos encontramos con muchedumbres que salen a la calle acompañadas de charangas para dar el ongi etorri a un violador y discursos pronunciados desde el quiosco en honor del ladrón de bancos que sale de la cárcel. 
Ya no hablamos de justicia ni de reparación, sino de pura y simple decencia. Lo que se debate aquí no es la paz ni la concordia, sino el deber de evitar sufrimientos añadidos. En este punto no querer distinguir entre lo privado y lo público lo dice todo.

lunes, 21 de agosto de 2017

Tiempo de duelo


Entre reaccionar con histeria y pasar la página con prisas hay un término medio: eso que los antiguos llamaban luto: un tiempo de transición entre la muerte y la vida que permitía hacer frente al duelo sin destruir la memoria
LA VENTANA José María Romera
NORMALIDAD
Cuando al día siguiente de su asesinato la cuadrilla de Inaxio Uria se reunió para jugar a las cartas en el bar de siempre, hubo quien lo interpretó como un gesto de cobardía, una vileza más de las acostumbradas en una sociedad donde la gente prefería mirar a otra parte. Ellos aclararon más tarde que su pretensión había sido rendir al compañero de partida un homenaje íntimo de la mejor manera que podían hacerlo.
Las Ramblas, 24 horas después del ataque
La consigna de vuelta a la normalidad ha reaparecido en las Ramblas barcelonesas al día siguiente del atentado y, en efecto, esas fotos donde vemos a la gente volviendo a pasear entre quioscos y flores han tenido algo de aleccionador. Y, si se quiere, de victorioso.
En efecto, no es un mal mensaje a los terroristas hacerles ver que su crimen no ha alterado las rutinas de la ciudad ni ha hecho mella en la moral colectiva.
Pero al mismo tiempo obrar como si nada hubiera pasado contribuye a facilitarle las cosas al olvido.
No creo que los fanáticos hayan perdido esta batalla: mataron, que era su objetivo.
Nadie discute que en esta guerra de mentalidades es preciso oponerse a los bárbaros con el ejemplo de un modo de vida que resiste a sus ataques, pero al hacerlo se corre el riesgo de caer en la indiferencia.
Hecho el primer tributo urgente al dolor y al espanto, es como si para demostrar que no cedemos al terror nos precipitáramos a derramar el serrín por el suelo. No es lo mismo regresar al trabajo haciendo de tripas corazón que llevar la sangre al molino de cada cual volviendo a las discusiones de siempre.
De la Puerta del Sol para las Ramblas
Entre reaccionar con histeria y pasar la página con prisas hay un término medio que consiste en saber qué ha pasado -aún faltan muchas piezas para completar el relato-, amparar a las víctimas, asimilar la tragedia y adoptar una postura cívica que no consista solo en ir al fútbol y tomarse alegremente el aperitivo en las terrazas.
Quizá se trate, no sé, de respetar aquello que los antiguos llamaban luto: un tiempo de transición entre la muerte y la vida que permitía hacer frente al duelo sin destruir la memoria.
Olvidar sí sería admitir la derrota.

viernes, 5 de mayo de 2017

Romera, y punto pelota


Dicen que lo bueno si breve... Pero, en el caso de Josemari Romera, es tan bueno... que da rabia que se acabe
LA VENTANA José María Romera
ELOCUENCIA
Tú eres como el sol de la mañana...
Si usted, amable lector, quiere estar al día en los usos del idioma, no necesita conocer los anglicismos de moda.
Ni son tantos como se dice ni es en ellos donde radica la verdadera vanguardia en los usos expresivos. Ponga su atención en otros términos más cercanos.
No estaría mal que cada vez que abra la boca empezara diciendo “a ver”: es una muletilla que, dicha en tono fatigado y como dando a entender que el interlocutor es tonto o abusa de su paciencia, otorga autoridad, empaque y distinción.
Si quiere ser rotundo, complete sus afirmaciones con un “sí o sí”.
Si en cambio tiene dudas de algo, diga que lo está “barajando”, aunque la baraja de sus opciones solo contenga un naipe.
En el caso de que pretenda ensalzar, destacar, distinguir o elogiar alguna cosa, póngala “en valor”, y si ocurre lo contrario, que se niega a admitirla porque va contra sus principios, no se olvide de mencionar las “líneas rojas”.
No obstante, tampoco sea inflexible y salga de vez en cuando de su “zona de confort”, pero no a tontas y a locas, sino procurando llevar una “hoja de ruta” que le asegure el acierto de sus decisiones.
No transmita, comunique ni informe: “traslade”, que es lo que se lleva.
En vez de comenzar, diga “arrancar”, y si en el camino resulta que se le complican las cosas, no se limite a confesar que la ha liado, sino diga que la ha “liado parda”.
Pero no se preocupe, porque siempre podrá hacer de la necesidad virtud y jactarse de “seguir creciendo”, o mejor, de “venirse arriba”.
¡¡¡Pobre Diosito, pobres amigos!!!
Y hágalo decididamente, sin vacilación, “desde el minuto uno”.
Así conseguirá empezar a “empoderarse”, pero no lo logrará del todo hasta que no se “visibilice” adecuadamente, si hace falta “incendiando las redes” con sus comentarios o dando algún “zasca” que otro.
Repita una y otra vez estas palabras, no vaya a ser que quede como “viejuno”.
Salga a la palestra del idioma a “darlo todo”, pero sin caer en el “postureo”.
Y cuando acabe de hablar, no diga que pone el “punto final”, sino un incorrecto “punto y final” con el que habrá demostrado ser un perfecto hablante de nuestro tiempo.  
opinion@diariodenavarra.es