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miércoles, 13 de agosto de 2025

El año dos mil y pico (volar, "cosa de hombres")

En 1959 hubo alguien que, viendo dibujos o imágenes como ésta, se planteó una sesuda reflexión: "Nuestras terrícolas están muy requetebién, pero, sólo por curiosidad, ¿cómo serán las mujeres celestiales?". Y compuso "El año dos mil y pico".

"El año dos mil y pico" fue una cancioncilla que me llegó en 1959, con nueve añicos, y que hace unos días, con 75, se empeñó en salir del cuarto oscuro del olvido. 
Si en el 2000, con 50 años, yo ya me veía un anciano, en el pico del 2025, con 75, ya me suponía criando malvas.
Pero sobre todo me parecía aventurar mucho. ¿Y si llegaba el fin del mundo antes que el dos mil y pico?
"El año dos mil y pico los hombres podrán volar metidos en un cohete por el espacio estelar"
En octubre de 1957 -tenía yo 7 añicos- vimos toda la familia el Sputnik, cruzando el cielo -ya oscuro- de Pamplona, desde los Jardines de la Taconera. Era el primer artefacto que el ser humano ponía en órbita.
Doce años después, el 20 de julio de 1969, el hombre llegó a la Luna con la misión Apolo 11. Los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin fueron los primeros humanos en caminar sobre la superficie lunar.
Los comienzos de la carrera espacial fueron prometedores, todo parecía posible. Pero aún no contábamos con las inmensas distancias. No es lo mismo ir a la Luna (a un segundo/luz) que al sol (a ocho minutos/luz). Recuerdo que les decía a mis alumnos de 1º de Bachiller: "Si en este momento os están mirando desde la estrella más próxima al sistema solar (Próxima Centauri, que se encuentra a aproximadamente 4.24 años luz de distancia de la Tierra), os verían en 1º de la ESO".
Pero el mensaje central de la canción en aquellos años me pasó desapercibido. Total, yo estaba predestinado para el sacerdocio. Me he enterado ahora: "Volar es cosa de hombres". Y a estos, sobre todo al " joven castigador", se les amplía enormemente el territorio de caza y con ello las posibilidades de matar de celos a sus novias terrícolas:
El año dos mil y pico los hombres podrán volar metidos en un cohete por el espacio estelar.
Algunos puede que vuelvan, algunos no volverán, y aquí nuestras solteritas suspirando así dirán:
Dónde está mi Pepe, dónde está mi Juan, dónde está mi Pedro, mi amor dónde está,
si será en la Luna, si será en el Sol, si será en Saturno donde está mi amor.
El año dos mil y pico el joven castigador podrá buscarse una novia hasta en la Osa Mayor.
Si allí las chicas son guapas, con ellos se casarán y aquí nuestras solteritas suspirando así dirán...
El que no llegó al "año dos mil y pico" fue el cantante, Pablo Del Río. Su nombre real era Pablo Cesariny y nació, de padres procedentes de la isla italiana de Córcega, en Madrid en 1935. Debutó como cantante profesional, con veinte años de edad, cantó esta canción en 1959 y murió en 1984. Sin pena ni gloria, ¡con lo guapo que era!

viernes, 16 de agosto de 2024

Galileo, 1610

Galileo presenta su telescopio al Dux de Venecia. H. J. Detouche
Las Pléyades (o Cabrillas)
En 1610 empezó a cambiar nuestra visión del universo gracias al telescopio. 
Galileo descubrió cuatro puntitos brillantes que parecían acompañar a Júpiter y girar alrededor de él. Se empezó a tambalear el Geocentrismo, defendido por una Iglesia basada en Aristóteles, según el cual todo giraba alrededor de la Tierra. Y fue un apoyo fundamental para el Heliocentrismo, la teoría propuesta por Copérnico y que le había costado la vida en la hoguera a Giordano Bruno.
Vio también que la Luna -a la que se definía como una esfera perfecta, de cristal- era rugosa y tenía "mares" y montañas, como la Tierra.
Galileo Galilei observó las Pléyades -las Cabrillas (pincha y escucha a nuestro Alberto)- a través de un telescopio y lo dejó plasmado en una publicación, el Sidereus Nuncius, en marzo de 1610. Donde el ojo desnudo sólo ve 6 ó 7 estrellas, él dibujó varias docenas. El universo era pues mucho más grande de lo que nos ofrecía la simple vista.

Anunchi, mirando la plaza desde el octavo
Viaje a Canarias en el verano del año 1978, un año después del accidente de Los Rodeos.
Al final de la estancia me sobró un dinero y me compré un pequeño anteojo (como ése del enlace, pero negro). 
Ahora que me acuerdo, hay alguna foto de una hermana, en bata, mirando por aquel trasto en el balcón de Obispo Irurita.
Aquel anteojo anduvo por casa, meses y meses, sin hacerle mucho caso, hasta que un día...
Mejor, una noche. Me llamó la atención una "estrella" muy brillante y apunté hacia ella. Vi que la "estrella" tenía 4 puntitos perfectamente nítidos a su alrededor y en un mismo plano. Como un sistema solar, en pequeñito. Tras preguntar a los sabios y consultar en los libros (no había aún internet) llegué a la conclusión de que la "estrella" era Júpiter y los 4 puntitos, sus cuatro satélites mayores.
Saturno y Júpiter, desde observatorios terrestres 
O sea, que con esa mierdica de anteojo se llegaba a ver los satélites de otros planetas. 
Deseaba que llegara la noche para ver cuánto habían girado los "4 puntitos" alrededor de Júpiter.
Y efectivamente, ahí seguían los 4, en el mismo plano siempre, pero a diferente distancia de Júpiter.
Cuando mis brazos se cansaron de mirar, apunté hacia otro objeto, también muy brillante, pero más anaranjado. Aluciné. Parecía tener un anillo  alrededor. No podía ser otro que Saturno.
En noches sucesivas, la Luna, muy agradecida en los cuartos; el cinturón de Orión, las Pléyades...
Aquel humilde anteojo me había acercado el cielo mucho más de lo que, por su escaso precio, podía imaginar.
Aquellos 4 puntitos se hicieron mis amigos: Ío, Europa, Ganimedes y Calixto. Los descubrió Galileo en 1610. Copérnico, Kepler, Newton, Einstein... y Carl Sagan me enseñaron cómo era nuestro Universo: hay más de cien mil millones de galaxias, cada una de ellas con cientos de miles de millones de estrellas. Para que nos hagamos una idea de su inmensidad: hay más estrellas en el cielo que granos de arena en todas las playas de nuestro planeta (aquí tenéis un cálculo que nos dice que hay más del doble de estrellas que granos de arena).
Fue el arranque de una afición, desaforada (mi hija Altair -07.07.82-, pagó el pato) durante tres años, que luego se fue calmando y que hoy sigue. Y que me ha permitido desentrañar algunos problemas que para mí eran todo un misterio.

jueves, 18 de enero de 2024

Astronomía llorona, desde Colombia

Exposición amanecer desde el Desierto de la Tatacoa, Colombia
Javier de la Cuadra llora de emoción generosamente, pero esas lágrimas no le impiden ver las estrellas ni comentar divinamente sus fotografías:

Me desperté a las 3:30 AM de hoy, 9 de enero, para hacerle fotos a la alineación de la Luna menguante con Venus, y me encontré con una sorpresa que no esperaba. Fue un amanecer absolutamente mágico. Lloré haciendo las fotos de la serie que verán a continuación. 🧵📷 (Súbele el brillo a la pantalla)

A eso de las 4:00 AM por el oriente se presentó el gran Venus junto a Antares, la estrella que se ve roja. Arriba quedó registrada una estrella fugaz. Pedí un deseo y seguí esperando a La Luna...

Luego se encendió una luz en algún lugar encima de la montaña y la neblina proyecto un precioso juego de luces en el cielo que parecía fuego. Pero mi sorpresa fue mayor cuando noté que en la foto habían quedado más estrellas fugaces! En este punto dije: Están lloviendo estrellas!... Deben ser las Cuadrántidas. Pero cuando salió la Luna comenzó la magia pura...

...Encendieron otra luz al lado de la luz de fuego y a los dos minutos se asomó esa hermosa Luna menguante entre los árboles y entonces lloré por primera vez en la madrugada. ¿Cómo no?

Le hice un primer plano a esa Luna menguante saludando detrás de los pinos de la montaña... Mística.

Me cogía la cabeza de lo perplejo que estaba mientras hacía las fotos. Porque es que iba aclarando el cielo a medida que amanecía y esta historia tomó unos matices increíblemente mágicos. Una lluvia de estrellas en medio de la Luna Menguante y Venus mientras amanecía el 9 de enero...

Pero cada segundo que pasaba el cielo iba tomando unos matices increíbles y esta serie se volvió una divina locura. Como dijo Charly García: "Por favor lloren"

Y ese instante preciso y precioso en el que el sol le dio vida a la luz del día la escena pasó a otro nivel.

Justo cuando esta escena pasaba frente a mis ojos comenzaron a cantar los pájaros, los gallos y el silencio se convirtió en la fiesta helada de un amanecer mágico.

A medida que la luz consumía el cielo, la luz de la Luna y de Venus se iba apaciguando y ese momento fue el que más me conmovió realmente. No sé, por alguna razón sentí que la Luna se despedía entregando ese trisito de luz menguante a ese cielo rosado, fucsia, naranja, azul, qué se yo...

Hice este primer plano de la Luna menguante en ese fondo rosado del amanecer y lloré. Lloré como un niño enamorado del universo, de nuestro planeta, de ese cielo, de la vida misma. Lloré por tanta belleza que nos rodea... Así termina esta historia de una lluvia de estrellas en medio de la luna menguante y Venus en el amanecer del 9 de enero del 2024. Gracias.

Para quienes preguntan desde dónde hice las fotos. Las hice desde mi casa en las montañas del municipio de Suesca, en Colombia. Acá les muestro como se veía el amanecer hacia el sur.

jueves, 25 de agosto de 2022

Mi primer "telescopio"

Las dos imágenes captadas dejaron como resultado el avistamiento de dos lunas
pequeñas llamadas Amaltea y Adrastea. Foto: NASA/ESA/CSA
Junto al Teide
Viaje a Canarias con un amigo en el verano del año... Tengo que mirar en un archivo personal titulado "Currículum" para saber con seguridad cuándo fue. Verano del 78: San Germán, un año después del accidente de Los Rodeos.
Empiezan a volver los recuerdos. Algunos buenos:
- la playa de Lanzarote, solitaria y con muchas "holoturias"; la muchacha con el brazo escayolado, "Itziarren semea, hori du mutila!" (solo silbada), la carrera por la playa (milagrosamente, había desaparecido la espondilitis; luego volvería); llamada al entrenador para comunicárselo; Tenerife, el Teide...
Otros, francamente malos:
- los diez (¡¡¡diez!!!) billetes de mil que, uno a uno, le birló a mi amigo un trilero y que, una vez desplumado, aún me pedía que le prestara de mi dinero. El sinvergüenza que tocó descaradamente el culo a una chavala que iba acompañada y decía, a limpio grito: "Veis, no pasa nada"; el extranjero que corría, gritando, tras el ladrón que le había robado la cartera...
Anunchi, mirando la plaza desde el octavo
Total que, al final, me sobró un dinero y me compré un pequeño anteojo (como ése, pero negro). Ahora que me acuerdo, hay alguna foto de una hermana, en bata, mirando por aquel trasto en el balcón de Obispo Irurita.
Aquel anteojo anduvo por casa, meses y meses, sin hacerle mucho caso, hasta que un día...
Mejor, una noche. Me llamó la atención una "estrella" muy brillante y apunté hacia ella. Vi que la "estrella" tenía 4 puntitos perfectamente nítidos a su alrededor y en un mismo plano. Como un sistema solar, en pequeñito. Tras preguntar a los sabios y consultar en los libros (no había aún internet) llegué a la conclusión de que la "estrella" era Júpiter y los 4 puntitos, sus cuatro satélites mayores.
Saturno y Júpiter, desde observatorios terrestres 
O sea, que con esa mierdica de anteojo se llegaba a ver los satélites de otros planetas. 
Deseaba que llegara la noche para ver cuánto habían girado los "4 puntitos" alrededor de Júpiter.
Y efectivamente, ahí seguían los 4, en el mismo plano siempre, pero a diferente distancia de Júpiter.
Cuando mis brazos se cansaron de mirar, apunté hacia otro objeto, también muy brillante, pero más anaranjado. Aluciné. Parecía tener un anillo  alrededor. No podía ser otro que Saturno.
En noches sucesivas, la Luna, muy agradecida en los cuartos; el cinturón de Orión, las Pléyades...
Aquel humilde anteojo me había acercado el cielo mucho más de lo que, por su escaso precio, podía imaginar.
Aquellos 4 puntitos se hicieron mis amigos: Ío, Europa, Ganimedes y Calixto. Los descubrió Galileo en 1610. Copérnico, Kepler, Newton, Einstein... y Carl Sagan me enseñaron cómo era nuestro Universo: hay más de cien mil millones de galaxias, cada una de ellas con cientos de miles de millones de estrellas. Para que nos hagamos una idea de su inmensidad: hay más estrellas en el cielo que granos de arena en todas las playas de nuestro planeta (aquí tenéis un cálculo que nos dice que hay más del doble de estrellas que granos de arena).
Fue el arranque de una afición, desaforada (mi hija Altair -07.07.82-, pagó el pato) durante tres años, que luego se fue calmando y que hoy sigue. Y que me ha permitido desentrañar algunos problemas que para mí eran todo un misterio.
Hace unos días, el 22 de agosto, nos llegaron las imágenes de Júpiter que tomó el telescopio espacial James Webb. Muestran auroras, tormentas gigantes, las lunas y anillos que rodean a Júpiter, tienen detalles que los astrónomos califican de "increíbles". Las fotografías infrarrojas fueron coloreadas artificialmente para resaltar las características.
Pero, ¿queréis que os diga la verdad? Demasiado maquillaje (ni siquiera se ve roja la Gran Mancha Roja), no transmiten, no me emocionan como la primera vez que vi los cuatro puntitos alineados alrededor de aquella "estrella". 
Será la edad.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

DART: Desviar un asteroide

Hace 65 millones de años el impacto de un gran meteorito contra la superficie de la Tierra provocó la extinción de los dinosaurios, la especie dominante, y de muchas otras formas de vida. Ayer, martes, la NASA lanzó una nave cuyo objetivo es impactar con un asteroide para desviarlo de su órbita con el fin de probar la tecnología necesaria para evitar una posible colisión contra nuestro planeta.

Misión DART de la NASA: una nave espacial que impactará con un asteroide para desviarlo
Esta misión ha sido considerada "histórica" por la NASA, ya que el objetivo es chocar con un asteroide para desviarlo de su órbita
EFE.LOS ÁNGELES
Publicado el 24/11/2021 a las 08:05
La NASA lanzó este martes una nave espacial que tiene previsto impactar deliberadamente con un asteroide en otoño de 2022 para desviar su órbita, en una misión de prueba que no tiene precedentes y que forma parte de la estrategia de defensa planetaria de la agencia estadounidense.
La misión Prueba de Redireccionamiento de Asteroides Doble (DART, en sus siglas en inglés) despegó puntualmente a las 22:21 hora local (6:21 hora GMT) a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9 desde la Base de la Fuerza Espacial en Vandenberg, California (EE.UU.).
Esta misión ha sido considerada "histórica" por la NASA, ya que el objetivo es chocar con un asteroide para desviarlo de su órbita con el fin de probar la tecnología que sería necesaria para evitar una posible colisión contra la Tierra.
La nave DART se dirigirá hacia el asteroide Didymos y su pequeña luna, Dimorphos, que será el blanco del impacto para alterar su órbita, que es inofensiva para la Tierra.
Según los cálculos de la NASA, Didymos y Dimorphos estarán relativamente cerca de la Tierra -a unos 11 millones de kilómetros- en el momento estimado del impacto.
Una vez que DART choque contra Dimorphos, la NASA examinará los cambios en su órbita alrededor de Didymos para evaluar si el método es viable para defender la Tierra, en caso de que en el futuro algún asteroide represente una amenaza para el planeta.
Para que el impacto sea efectivo, DART viajará a unos 6,6 kilómetros por segundo, una velocidad "increíblemente rápida" y necesaria para que el choque altere "un poco" la trayectoria de Dimorphos, del tamaño del monumento a George Washington -un obelisco de 155 pies de altura (47,2 metros) situado en la capital de EE.UU.-, pero con mayor volumen, describió en una entrevista con Efe el ingeniero de software en el Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins Luis Rodríguez, del equipo de DART.
La colisión será registrada por un satélite del tamaño de un maletín llamado CubeSat, que ha sido desarrollado por la Agencia Espacial Italiana.
Ese cubículo se desplegará poco antes de la colisión para capturar imágenes y vídeos del impacto y de sus efectos en Dimorphos.
Los datos de la misión, según la NASA, se combinarán con los de la misión Hera, de la Agencia Espacial Europea y prevista entre 2024 y 2026 para analizar con más detalle los asteroides y el cráter que DART dejará en Dimorphos.

viernes, 12 de abril de 2019

Primera imagen real de un agujero negro

Mareki Homnma, del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, exhibe la primera
imagen de un agujero negro, durante una rueda de prensa celebrada  en Tokio. EFE
Gracias al trabajo en equipo, han conseguido que radiotelescopios de diversos puntos del Planeta funcionen como un único radiotelescopio. Se han ahorrado construir uno inmenso, ya que han logrado que los 8 telescopios funcionen como uno solo, pero del tamaño de la Tierra. Con esta técnica de la interferometría, este Desolvidar, abierto en Pamplona, podría leerse desde Nueva York. Impresionante.

Así es un agujero negro (DN)                                            por    LUIS ALFONSO GÁMEZ Bilbao 
“Es un día extraordinario para la astronomía”. “Es un día histórico”. Con frases de este estilo empezaron a las 15 horas de ayer las cinco ruedas de prensa simultáneas -en Bruselas, Washington, Santiago de Chile, Tokio y Taipei- en las que los científicos del Telescopio Horizonte de Sucesos (EHT por sus siglas en inglés) presentaron al mundo la primera foto de un agujero negro. Un gigante de 6.500 millones de masas solares que está en el centro de la galaxia elíptica M87, a unos 55 millones de años luz de nosotros. El logro, en el que han participado investigadores españoles, se da a conocer en seis artículos en la revista Astrophysicial Journal Letters. 
“Por definición, un agujero negro es invisible; de él no puede escapar ni la luz”, explicó ayer Xabier Barçons, director del Observatorio Europeo Austral (ESO). Así que lo que se ve en la foto es un anillo brillante de materia que rodea el agujero negro, que se está precipitando hacia él. “Pero lo que vemos, sobre todo -destaca el astrofísico español-, es el horizonte de sucesos, la superficie negra que una vez que la cruzas no hay nada que salga de ella”. 

Predicción que se cumple 
La existencia de un cuerpo así fue propuesta por el geólogo y clérigo inglés John Michell en un artículo en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society of London en noviembre de 1784. Bautizó como ‘estrella oscura’ algo que Einstein predijo en 1915 que tenía que existir y que los astrofísicos llaman agujero negro desde los años 60 del siglo pasado. Estos objetos se forman al final de la vida de algunas estrellas que, tras quemar todo su combustible, explotan como supernovas, colapsan y empiezan a succionar el material y la energía que las rodea como si fueran gigantescos sumideros. Y cuanto más come, más engorda. 
A pesar de su nombre, un agujero negro no es un espacio vacío, sino todo lo contrario: se trata de una gran cantidad de materia comprimida en un espacio muy pequeño. Eso genera campos gravitatorios gigantescos, con una atracción en los más pequeños billones de veces superior a la que sentimos en la Tierra. Hay dos tipos de agujeros negros, los estelares -de hasta decenas de masas solares- y los supermasivos como Sagitario A*, que está en el centro de nuestra galaxia y tiene 4 millones de masas solares, y el de M87, con sus 6.500 millones de masas solares. El ‘monstruo’ fotografiado es una esfera de unos 9.000 millones de kilómetros de diámetro; es decir, “entraría en él el Sistema Solar hasta Neptuno”, ilustra Barçons, que añade que “se trata, además, de un agujero negro muy activo. Está tragando un montón de materia cada segundo”. 
Neptuno está a 30,1 UA (Unidad Astronómica: Distancia Tierra-Sol) del Sol
Aunque hay muchos agujeros negros estelares más cerca de nosotros que estos dos gigantes, el proyecto EHT se ha centrado en los supermasivos como Sagitario A* y el de M87 porque su inmenso tamaño hace que sean más fáciles de estudiar. Y así se ha conseguido la primera foto de uno de ellos. “Se trata de un hito histórico en la astronomía, logrado por un equipo de más de 200 investigadores”, dijo ayer Sheperd Doeleman, del Centro de Astrofísica HarvardSmithsonian (CfA y director del EHT. “Es un enorme logro para la Humanidad, una fotografía que imaginó un hombre solo hace un siglo, en 1915: Albert Einstein”, recordó el comisario europeo de Investigación, Ciencia e Innovación, Carlos Moedas. Para Barçons, “marca un antes y un después”. 
La red de telescopios que forman el EHT (Telescopio Horizonte de Sucesos)
Un telescopio en red 
“Hace años pensábamos que tendríamos que construir un telescopio espacial muy grande para ver un agujero negro. Al conseguir que radiotelescopios de todo el mundo funcionen como un solo instrumento, el equipo de EHT lo ha logrado esto décadas antes”, se congratuló Paul Hertz, director de la División de Astrofísica de la NASA. El EHT es un gran observatorio virtual formado por ocho telescopios repartidos por todo el mundo: Chile (dos), EE UU (tres; dos de ellos en Hawái), México, la Antártida y España (con el Observatorio IRAM Pico Veleta, una colaboración franco-germano-española). 
La red emplea para sus observaciones una técnica, la interferometría de muy larga base, que permite sincronizar esos telescopios y que funcionen como uno del tamaño del planeta con una resolución tal que permitiría leer desde París un periódico abierto en Nueva York. El próximo objetivo del EHT será Sagitario A*, “mucho más pequeño, pero mucho más cercano, a 26.000 años luz”, apunta el director general del ESO. 
La imagen hecha pública ayer es fruto de observaciones realizadas con esos ocho telescopios en red en abril de 2017. “Confirma claramente los modelos de agujeros negros en rotación. Observamos exactamente lo que habíamos previsto”, aseguró Fredéric Gueth, director adjunto del Instituto de Radioastronomía Milimétrica de Europa, del que depende el radiotelescopio de Pico Veleta (Sierra Nevada). El astrofísico Luciano Rezolla, de la Universidad Goethe de Fráncfort, mostró su satisfacción porque se ha transformado “un concepto matemático, algo que se explica con fórmulas en una pizarra, en un objeto físico que se puede observar”.

Un viaje al corazón de M-87
Y ahora, abróchense los cinturones.... Y, por favor, a toda pantalla!!!


Y una explicación, gentileza de Pedro Antonio González Crespo:

viernes, 20 de abril de 2018

Dos jotas para dos constelaciones (por Alberto Gurrea)

Hay muchas coplas populares dedicadas a los astros: Sol, Luna, el Lucero (Sirio, Venus -más que Júpiter-), Vía Láctea o Camino de Santiago... pero no tantas dedicadas a las constelaciones.
Por lo que yo sé, al menos en el hemisferio norte, la constelación más famosa es la Osa Mayor, popularmente conocida como el Carro, que aparece, incluso distinguiendo Mizar y Alcor, en grabados en piedra de la Prehistoria, de hace 10.000 años.
Orión, que sin duda es la más vistosa, no tiene en cambio su reflejo en las coplas.

Las Pléyades (Cabrillas) y Orión
Pero hay una constelación, Tauro, que contiene un pequeñísimo cúmulo de estrellas que siempre ha llamado la atención de la humanidad por lo bien diseñado: una joyero celestial. De hecho, fue uno de los primeros objetos observados por Galileo con el telescopio. Son las Pléyades, a las que, quizás por estar tan juntas, como un pequeño rebaño de 7 (a ojo desnudo) ejemplares, son conocidas popularmente como las Cabrillas.
Vamos hoy a desolvidar dos coplas que, en su día, estuvieron dedicadas a la Osa Mayor y a las Pléyades y que hoy, desgraciadamente, han perdido su referencia inicial.

1. Carrico: la Osa Mayor
Sobre Carrico ya dijimos lo que había pasado.
Hoy cantamos la versión de Ezequiel Endériz:
Carrico de cuatro ruedas
Vas por la calle temprano,
Despierta a esa doncellica
Que tiene el sueño pesado

A principios del siglo pasado, en cambio, ésta era la letra. Se refería claramente a la Osa Mayor:
Carrico de cuatro ruedas
Que andas por esos tejados,
Despierta a esa doncellica
Que tiene el sueño pesado

Y así la cantó Cecilio Navarro con su hija Consuelo. La BNE la ha puesto a disposición de todo el mundo.
Lo último que he encontrado sobre esta versión original ha sido el Carrico cantado por nuestro Ángel Zamora con la Orquesta de pulso y púa Villa de Chiva, en octubre de 2014. Una soberbia interpretación:

Y viendo que el "Carrico que anda por los tejados" ya no se cantaba porque la gente no lo entendía, dije entonces:
"Si no queremos extender el certificado de defunción para el Carrico original, estamos obligados a hacer una reforma de la letra, una actualización que, manteniendo el espíritu del Carrico, la haga más comprensible para todos pero, sobre todo, para las nuevas generaciones."
Y Alberto Gurrea ha tenido la amabilidad de hacer real esa propuesta con la nueva letra:
Carrico de siete estrellas
que rondas por los tejados,
despierta a esa doncellica
que tiene el sueño pesado

Y encima "a capella", que es también una estrella

2. Que las Cabrillas van altas: las Pléyades
Hoy decimos "que las estrellas van altas", expresión que no tiene mucho sentido ya que, al principio o al final de la noche, siempre habrá estrellas que vayan altas. Pero hay una época del año, otoño-invierno, en la que las Pléyades, si están muy altas (si ya se acercan o han pasado el meridiano), les están diciendo a los rondadores que ya es hora de retirarse.
En España (Canarias incluidas) se ha llamado a este bellísimo cúmulo estelar "las Cabrillas" y con la letra original de "Que las Cabrillas van altas" (echa una ojeada) hay cantidad de coplas y villancicos.
Especialmente me ha sorprendido este Fandango de Antonio Molina:
Ya se apagan los luceros y van altas las Cabrillas,
vente conmigo, chiquilla, al son de campanillero,
a la Feria de Sevilla

Otra vez Alberto Gurrea (¡qué paciencia que me tiene!) ha desolvidado la vieja letra que, mayoritariamente termina "anunciando nuestras faltas", pero Valeriano Ordóñez la ha recogido en Navarra terminando como aquí:
Vamos a la cama, mozos,
que las Cabrillas van altas
y la luz del día viene
anunciando la mañana

viernes, 21 de julio de 2017

Del Sputnik a la Estación Espacial

La Tierra, desde el interior de la Estación Espacial (Google Maps)
Sello de conmemoración
Hace casi 60 años, en octubre de 1957 -tenía yo 7 añicos- vimos toda la familia el Sputnik, cruzando el cielo -ya oscuro- de Pamplona, desde los Jardines de la Taconera. Era el primer artefacto que el ser humano ponía en órbita. Ahora me he enterado de que lo que vimos no fue propiamente el satélite, sino el cohete auxiliar que también alcanzó la órbita terrestre y fue visible como un objeto de primera magnitud.
Recuerdo también, allá por el 61-62, el comentario de la madre de un compañero: "¿por qué se meten esos rusos en el Reino de Dios?", Fuerte, ¿verdad? Ya entonces me pareció una mentalidad aún más infantil que la mía: la de quienes confunden el cielo con el Cielo, de los que creían que el Cielo estaba arriba y el Infierno abajo y las nubes algodonosas servían de sofá a angelotes regordetes. Algo no muy extraño entonces.
Sesenta años después, aunque el progreso en este campo de la navegación espacial no cumple las expectativas que se tenían a finales de los años 60, ya podemos visitar la Estación Espacial Internacional sin movernos del sofá.

La Estación Espacial
La Estación Espacial Internacional (ISS) gira sobre nuestro planeta a 400 kilómetros de altura desde hace 16 años. Desde entonces, por un breve período de tiempo, se ha convertido en el hogar de las personas que componen su tripulación, permitiéndoles investigar aspectos tan diversos como la reacción del cuerpo humano ante la microgravedad, el estudio de los ciclones, o la monitorización de los desechos de nuestros océanos
Y, cada noventa minutos, completa una órbita sobre la Tierra a una velocidad de 7,7 kilómetros por segundo, lo que hace que recorra cerca de 27.000 kilómetros en una hora. Subir a bordo de ella no es tarea fácil.

Sin embargo, Google Street View ha conseguido lanzar un cohete con éxito hacia la ISS. Desde ayer, será posible visitar telemáticamente la Estación Espacial Internacional gracias al álbum interactivo que ofrece la Compañía.
Las imágenes fueron recopiladas por el astronauta y mecánico de a bordo Thomas Pesquet, que utilizó parte de los seis meses que pasó a bordo para fotografiar el interior de los 15 módulos que componen la estación, y de los dos vehículos que posee: el SpaceX Dragon y el Orbital Cygnus (pincha sucesivamente de izquierda a derecha y de arriba abajo):


España, de noche
¡Quién nos iba a decir que un día íbamos a viajar -aunque sea virtualmente- en aquel Sputnik que vimos de niños desde la Taconera! Además sin los miedos y peligros que pasan quienes viajan en las naves reales.
Sólo nos queda levantarnos del sofá y navegar hasta el mueble-bar en busca de la mejor copa con el mejor vino de nuestra tierra para celebrarlo.
Apaga las luces (para contar todas estrellas) y a pantalla completa

lunes, 20 de febrero de 2017

Un porrón en el retrete (pamplonhelios)


En este fenómeno -que yo llamo "pamplonhelios"- se dan cita varias razones por cada una de las cuales ya merecería una entradica en Desolvidar. En primer lugar su dificultad es tan extrema como tirar una colilla y que se quede en posición vertical. En segundo lugar, pone en valor a una bodega de toda la vida, de las Casas de Eguaras, las más antiguas de San Juan. Tercero: da un respiro a dos palabras -retrete y porrón- que muchos creían desaparecidas. Y cuarto: ayuda a entretener esa segunda mitad del mes de julio, cuando la ciudad se queda como muerta después del fragor de la batalla sanferminera.

La Bodeguica Gala (mediados de julio)
Era a mediados de julio, después de los sanfermines, cuando lo vi. Estábamos haciendo una merienda-cena en la Bodeguica Gala, del barrio San Juan, y me di cuenta de que en el descansillo previo a la puerta del servicio se empezaba a insinuar unas sombras que se me hacían familiares. En pocos segundos el fenómeno se manifestó con nitidez. Era la imagen del letrero de la bodega proyectado sobre la pared de los servicios. La penumbra del descansillo ayudaba a que se percibiera con claridad. Con la misma rapidez con la que apareció, el pamplonhelio se fue diluyendo, en pocos minutos, hasta desaparecer.

Actualización 23.05.17: 20:39 comienzo del fenómeno; Fin, 20:52; puesta de sol, por el Gaztelu: 21:30


Cuando me giré para explicármelo me percaté inmediatamente de la excepcionalidad del fenómeno.
Fijaos en la altura del toldo (eso se puede controlar), en cómo el sol tiene que sortear ramas y hojas de los árboles, en que el reflejo tiene que pasar por un estrecho pasillo entre dos manzanas de las Casas de Eguaras...
La fachada de la Bodeguica Gala (date unas vueltas para comprobar las dificultades) mira al oeste, pero tiene enfrente otro bloque de las Casas de Eguaras que le tapa el Sol, que a esas horas se pone a la altura del Churregui, al noroeste. Sin embargo, unos ventanales (al sudoeste) de un piso alto que da a la Plaza Monasterio de Iranzu proyectan el reflejo del sol sobre la cristalera de la bodeguica, y las letras y un par de porrones se reflejan en la pared. Da la casualidad de que uno de los porrones se mete dentro, en la oscuridad de la antesala del retrete, con lo que, como podéis comprobar, destaca de maravilla.
Aquel 18 de julio, a las 21:40, no fui más lejos, pero ahora he avanzado unos pasos más. El próximo julio espero rematar la faena.

¿En qué ventana se refleja el sol?
En aquel momento, como digo, no me interesó, pero, al menos, saqué la foto que veis arriba y, a partir de ella, he llegado a la conclusión de que las culpables de este pamplonhelio son las del 7ºD de la Calle Monasterio de la Oliva, 60.

Como veis, el conjunto de circunstancias que tienen que coincidir para que se produzca el fenómeno son increíbles. Ya veis que en este caso la realidad supera la ficción.
Veamos cómo he llegado a esa conclusión.
Lo he hecho por dos caminos:
En primer lugar, he comparado la foto 2, de julio 2015 (en la que la sobreexposición no deja ver las ventanas "culpables") con otra imagen de ahora sin la molestia del sol:


El resultado de este primer método coincide con el de este otro camino:
He puesto la cámara justo donde se proyecta el reflejo del porrón en la foto 1. El resultado ha sido éste:


Son, pues, las ventanas de Mº de la Oliva, 60, 7º D:

Ésta sería, aproximadamente, la visión completa de este fenómeno excepcional:
1. Sol hacia el Churregui     2. Mº Oliva 60, 7º D     3. Bodeguica Gala
(Continuará)

miércoles, 8 de febrero de 2017

Pamplonhelios

Todos los días, cuando Pamplona le deja (no está nublado), el Sol juega con su amada, consiguiendo efectos sorprendentes. Son los pamplonhelios, fruto de ese amoroso juego entre Pamplona y el Sol. Se producen en tu casa, tu parroquia (bar o iglesia), tu barrio... Basta abrir bien los ojos. Si descubres alguno, ya sabes, cuéntanoslo.
Empezamos por el último:

5. La larga mano de la Ley (2021)
Hasta ahora, todos los pamplonhelios los había descubierto y trabajado yo, pero éste me lo han dado hecho. Lo he encontrado en Facebook
La fachada blanca (foto de portada) pertenece al nº 5 de Monasterio de Irache y mira al oeste. Pero tiene enfrente la fachada acristalada del Palacio de Justicia que mira al este. Cuando sale el sol, a primeras horas de la mañana, es cuando se produce este impresionante pamplonhelio. La fachada blanca del nº 5 adopta el cuadriculado grisáceo de la nueva Audiencia. Unas horas más tarde, vuelve a su ser.
Ésta es la explicación:

1. Un orbe en el cuarto de estar (2014 equinoccios)

A finales de marzo de 2014 me vi sorprendido por un orbe (o como se diga) que durante unos cuantos minutos se instalaba en mi cuarto de estar todas las mañanas.
Alguien, preocupado por mi salud, me aconsejó que fuera al médico. Y le hice caso. 
Para explicarle el posible motivo de la aparición de esas luces, le conté a Don Pedro que últimamente hablaba con la Dolorosa y las Vírgenes navarras. El hombre me miraba preocupado. Cuando le enseñé las fotos del orbe, se echó a reír y, tras tranquilizarme y hacerme unas preguntas sobre la ubicación y orientación de mi casa, sobre la fecha, hora etc etc, me dijo que comprobara la mirilla de la puerta. 
Dicho y hecho. Tenía razón.
Mi casa es una de las primeras de Pamplona que es saludada por el sol (cuando se anima) cada mañana. Resulta que la imagen del sol consigue atravesar la mirilla de la puerta (fotos 1 y 2) y tras atravesar el pasillo y todo el cuarto de estar (unos 10 metros), se posa en la pared del fondo, al lado de la cuerda de la persiana (fotos 3 y 4). 
¡No me digáis que no es un detalle increíble! Y otra cosa: ¡ese médico tenía que ser también astrofísico! Gracias, Don Pedro!
Podéis ver más imágenes, que en su día subí a Facebook, de este curioso fenómeno.

2. La Santa Viga de San Cernin (30.05.15)
APARECIO AQUI NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO AÑO DE 1487
En enero de 2014 saqué una entradica sobre una preciosa canción de Iñaki Lacunza dedicada a la Virgen del Camino. Como bien sabéis, cuenta la tradición cómo la Virgen se apareció en 1487 sobre una viga situada encima del altar mayor de la iglesia de San Saturnino. La Virgen fue trasladada a la capilla en donde hoy se encuentra, pero la viga, a pesar de todas las reformas, se mantuvo donde hoy está. Y para recordarlo, se escribió en ella el siguiente texto: 

APARECIO AQUI NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO AÑO DE 1487

A pesar de escribirse en letras de oro, es difícil leer el texto desde los bancos donde se sitúan los feligreses. Yo saqué entonces (un mediodía de enero) algunas imágenes, pero tuve que remarcar las letras porque no se leía prácticamente nada.
Pero este sábado, 30 de Mayo, el sol de Pamplona me hizo otro bonito regalo. Yo sospechaba (aunque lo veía muy complicado) que en primavera, al caer el sol, sus rayos podrían atravesar la vidriera de la pared oeste, y recorriendo toda la nave principal, incidir sobre la Santa Viga, haciendo brillar sus letras de oro.
Y, de modo también increíble, así fue:
Puedes ver aquí más imágenes subidas a Facebook y algunas explicaciones

3. La Bodeguica Gala (mediados de julio 2015)

Este fenómeno es extrañísimo y tienen que darse unas circunstancias muy especiales para que se produzca. De hecho, sólo dura entre 3 y 4 minutos y unos pocos días. Las fotos son del 18 de julio de 2016 y la hora, alrededor de las 21:40.


La fachada de la Bodeguica Gala (date unas vueltas para comprobar las dificultades) mira al oeste, pero tiene enfrente otro bloque de las Casas de Eguaras que le tapa el Sol, que a esas horas se pone a la altura del Churregui, al noroeste. Sin embargo, unos ventanales (al sudoeste) de un piso alto que da a la Plaza Monasterio de Iranzu, proyectan el reflejo del sol sobre la cristalera de la bodeguica, y las letras y un par de porrones se reflejan en la pared. Da la casualidad de que uno de los porrones se mete dentro, en la oscuridad de los servicios, con lo que destaca de maravilla.
Este "pamplonhelio" de la Bodega Gala ha sido actualizado.

4. Un ONVNI en San Miguel (Reyes 2017)

Fue concretamente el día 7 de enero a las 17:33. Desde la rotonda de la Parroquia de La Asunción, divisé un punto luminoso de gran intensidad en San Miguel, justo en el Santuario. Para observarlo mejor, crucé el puente (antiguo "de los suicidas") sobre la Avda. de Navarra que lleva a la AD San Juan, y recorrí el paseo que bordea por el noroeste a dicha agrupación. El punto luminoso, cinco minutos después, seguía viéndose con algo menos de intensidad y más rojizo

Tendré que comprobarlo, pero en principio sospecho de una galería de ventanas (entre las dos líneas rojas) que hay en la Hospedería, que bien podrían estar en el ángulo adecuado para reflejar el sol en el momento de la puesta:
Actualización en 2023, seis años después, con grabación en tiempo real: