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domingo, 6 de julio de 2025

Rafael Huerta, primer herido grave en los Encierros 2025

Rafael Huerta Celaya, el escultor del Monumento al Encierro que hoy es una postal icónica de Pamplona, cometió un error imperdonable.
Pérez Cabañas
El monumento actual, en realidad, es la ampliación de la obra que él mismo había esculpido en 1994 con dos corredores y un toro. En 2007 se inauguró la versión ampliada en la avenida de Roncesvalles, de bronce, con 11 metros de largo y 4 de ancho, compuesta por un total de 19 figuras -6 toros, 3 cabestros y 10 corredores- entre los que se encuentra él mismo, ya que dio sus facciones al mozo que está tirado en el suelo, en la parte delantera del conjunto. No corrieron la misma suerte otras dos cabezas que originalmente tenían el rostro de dos personas conocidas, la del entonces concejal delegado de Cultura, Ignacio Pérez Cabañas (CDN), y del célebre corredor Julen Madina. La junta de Gobierno del Ayuntamiento de Pamplona acordó, meses antes de la inauguración, que el monumento no debía tener caras conocidas, por lo que Huerta tuvo que cambiar las efigies de Pérez Cabañas y Madina.
R. Huerta, con J. Madina, que me recuerda al Milagro de Lamberto (pincha)
El error de Rafael fue insistir en quedarse en el monumento en una situación muy, pero que muy, comprometida. Quizás, confiado en su revestimiento de bronce -un pasaporte para la eternidad-, pensaba que nada le podría pasar.
Fallecido en 2022, a punto de cumplir 94 años, para rato podía sospechar que la Inteligencia Artificial le iba a jugar una mala pasada.
Pero así ha sido. Hace unos días, Jesús Garatea y Alfredo Igartua me enviaron este vídeo, que corre por wasap, en el que se ve el anunciado desastre. Todo un ensañamiento con el mozo Rafael Huerta Celaya, primer herido de los encierros de 2025, percance del que esperamos que se recupere para que vuelva a su privilegiado, aunque comprometido, sitio habitual en el Monumento al Encierro.

Actualización  18 02 2026
En este vídeo de Navarra Televisión Rafael Huerta sale mucho mejor parado:

domingo, 29 de junio de 2025

La Zurriola donostiarra y la pamplonesa

Tras la puesta de sol fui ayer a la Zurriola pamplonesa. De camino, pasé junto a algunas terrazas repletas de gente que, lo reconozco, me dieron envidia. Pero al llegar allí la sensación de bienestar era tan grande que lamenté no haberme llevado el bocata y el vino. Hoy no me lo pierdo.

Gros y la Zurriola
La desembocadura del río Urumea fue formando, en su margen izquierda, un tómbolo arenoso (sobre el que está construida la Parte Vieja donostiarra) que unió el monte Urgull (antes isla) al continente. Y en la margen derecha se creó un gran arenal. Entre los montes Urgull y Ulía se formaba una ensenada denominada la Zurriola. El contacto entre el arenal y el mar formaba una gran playa seguida hacia el interior por un campo de dunas que acabaron en gran parte en manos de la familia “Gros”, cuyo apellido acabó por servir de denominación a la urbanización que sobre tal arenal se realizó, principalmente, durante los primeros años del siglo XX (La Zurriola. Geo Euskadi)
La playa de la Zurriola, también llamada playa de Gros, es una de las tres playas de  San Sebastián. Situada entre la desembocadura del río Urumea y el monte Ulía, tiene una longitud aproximada de 800 metros.
En 1994 se llevaron a cabo unas obras de reforma de la playa, anteriormente prácticamente inutilizable dada la virulencia de las aguas. Gracias a dichas reformas, que incluyeron la construcción de un espigón, la playa aumentó su longitud, sus aguas se hicieron aptas para el baño y su uso se multiplicó.

La ola orillera
Lo que no pudieron miles de toros, lo consiguió una ola orillera
Pero, a pesar de todo, sigue teniendo olas orilleras, esas olas que, en el peor de los casos, pueden causar lesiones medulares o incluso la muerte. Una de esas olas se cobró la vida de Julen Madina a finales de agosto de 2018 en ese arenal donostiarra. El famoso corredor de encierros permaneció cinco días ingresado en la UCI pero no pudo recuperarse de las graves lesiones que le provocó el impacto. Unos días después, el actual viceconsejero de Empleo e Inclusión, Alfonso Gurpegui, sufría el mismo accidente en la misma playa, aunque por suerte se quedó en un gran susto y varios días de dolores.
Mirad lo que puede hacer una de esas olas, pequeñita pero traidora y puñetera:
Etimología
"Zuri-ola" (blanca ola), aludiendo a la blanca espuma de esta brava playa. Así la retrata esta etimología popular, híbrida euskera-castellano.
Mayor consideración merece "zur-ola" (madera-taller, fábrica), referido al astillero que hubo en la zona. El problema es que en la documentación más antigua (pincha) siempre se cuela en la 2ª sílaba una "i", cuando no una "e": surriola, Zurriola, zurreola...

La Zurriola y el astillero
Santa Catalina. (Luis Murugarren)
Fermín Muñoz Echabeguren (San Sebastián, 1922) recoge en "Santa Catalina y astilleros" la existencia de "una pequeña barriada extramuros de la ciudad, puerto chico en el río Urumea, con su capilla, o basílica encomendada a Santa Catalina, hospital para peregrinos del Camino de Santiago, astillero en su ribera y con el nombre peculiar, Zurriola, con el que definía la existencia del astillero en ella existente y daba nombre a la ribera del rio Urumea hasta su desembocadura". 
También nos trae algunas noticias relativas al astillero y arenal de Santa Catalina, de la Ordenanzas establecidas para San Sebastián en 1489 por los Reyes Católicos:
“Otro sí… que ninguna persona ni personas no hagan ni hagan hacer nao ni batel ni pinaza ni otros navío de ningún grandor chico ni grande en nuestro término, ni lo saquen de ellos para ningún extraño extranjero, sin expresa licencia e mandado de nuestro Concejo o de nuestros Alcalde o Regidores, so pena de perder el tal o los tales navíos o su valor. E caso que la tal licencia den a algunos, que los Alcalde o Regidores hayan encargo de hacer guardar la licencia”.

¿"Zurriola" o "la Zurriola"?
En 2010 el Diario Vasco se sumó a una absurda campaña por "Zurriola", sin artículo, afirmando -sin presentar ninguna prueba- que "la Zurriola" (con artículo) era un error muy común entre los donostiarras en el que había caído el propio Ayuntamiento. 
Si el autor del artículo hubiera leído Las inquietudes de Shanti Andía, no se habría embarcado en semejante empeño.
En la documentación de Euskaltzaindia comprobamos que en un contexto de castellano mayoritariamente se utiliza el artículo "la": "al r. Urumea y su embocadura en el mar, en la ensenada llamada la Zurriola". En cambio, en euskera, se prescinde de él.
Hoy en día los donostiarras se siguen bañando en "la Zurriola" y quedan para surfear en "la Zurri". Y el propio Diario Vasco avisa a los lectores de las corrientes en "la Zurriola".

Nuestra Zurriola
Mirador Taconera A. García Deán 1911
No quiero terminar sin hacer constar el verdadero pretexto por el que me he embarcado en esta entrada dedicada a la Zurriola: una simpática reseña de 1906 en El Eco de Navarra en la que se aprecia la pelusa -por no tener mar- que desde siempre hemos tenido en Pamplona hacia las ciudades costeras cercanas: San Sebastián, Zarauz, Fuenterrabía...
Además, la ola de calor actual coincide con las noches tórridas que sufrieron los pamploneses en Agosto de 1906. Ayer estuve, a eso de las 10:00 h. y fue delicioso.
1906 08 28 El Eco de Navarra
Todas estas noches, en las cuales el calor aprieta de firme, es mucha la gente que sale a respirar el fresco viento que viene de San Cristóbal (fijaos que no dice Ezcaba y menos Ezkaba). El Mirador es, pues, nuestra Zurriola.