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miércoles, 25 de octubre de 2023

La trampa del reloj de sol de San Nicolás

Imagen de Dezakegu (amejorada)

Era una gozada ponerse malito (sólo un poco) de algo que tuvieran que verte por rayos. Mi tío Tomás pasaba consulta en la calle San Nicolás, 76-2º, justo donde estaba el reloj de sol. En la puerta, una placa dorada con esta leyenda: "Tomás Belzunegui. Médico. Pulmón y corazón. Rayos X". 
Fue yendo a la consulta de mi tío, a mediados de los años 50 cuando, con unos cinco-seis años, conocí ese bonito reloj, tal y como se ve en la foto de portada.

Dibujo, leyenda y fecha
"Sol no afeitado, tiempo mojado". Y acompaña a la leyenda el dibujo de un sol de luenga barba y una nube descargando generosa lluvia.
Significado: si vemos el borde de la cara del sol nítido (lampiño), día sin lluvia; en cambio, si vemos los bordes del sol borrosos (no afeitado), chubasco seguro.
En cuanto a la fecha, parece claro que no se corresponde con el dibujo, que parece mucho más moderno

1944 "Casa del reloj" Julio Cía
1944 "Casa del reloj" Julio Cía - Google Maps 2018
Como tantas otras veces, el Archivo Municipal nos echa una mano para entender esta incongruencia.
La foto de Cía del AMP (pincha) nos muestra una casa con una planta más que la actual. Han eliminado el único balcón que daba a la plaza y han ampliado las ventanas, pero a costa del espacio dedicado al reloj.
Comparación 1797- 1952
Como sospechábamos, vemos que en la foto de Cía no está el dibujo moderno del sol barbado, pero tampoco el refrán.
Si el reloj antiguo daba la hora desde las 5 de la mañana hasta las 4 de la tarde, el moderno se limita a darla desde las 7 hasta las 2 y media. Pero en el moderno se diferencia mejor entre las medias y las enteras.
El anclaje del gnomon (la barra cuya sombra proyectada indica las horas en un reloj de sol) es también diferente. Por cierto, Julio Cía sacó la foto a las 10:25, aproximadamente.
Pero lo que más nos desconcierta es el cambio de fechas. En la foto de Cía parece leerse 1797 (más que 1787 y mucho más que 1707). ¿Por qué en el moderno se marca el año 1770?
No he encontrado ninguna explicación (ver Nota, al final). 

El Diario en el Recuerdo
En junio de 1952 terminó la reforma del edificio de la calle San Nicolás, 76. Por cierto, la 1ª vez que aparece en la hemeroteca la consulta de mi tío Tomás en la Casa del Reloj es el 29 de julio de 1954, dos años después de la reforma del edificio y la sustitución del reloj.
En 2002, Diario de Navarra recuerda el 50º aniversario:
Como veis, el redactor no debía de tener un buen día, pues cometió tres errores en una reseña tan breve:
1. El antiguo reloj llevaba la fecha de 1797. En 1770 lo data el nuevo, el de 1952.
2. El refrán es "Sol no afeitado..."
3. Y la más gorda: la foto que corresponde a esta reseña es la del reloj de sol del número 76, no el de la iglesia de San Nicolás.
Por todo ello, quiero agradecer al Archivo Municipal que haya puesto en abierto la foto de Cía. Gracias a ella hemos podido conocer cómo era de verdad el reloj antes de su sustitución (que no reforma) por el nuevo. Y que una mentirijilla (1770), repetida todos los días desde 1952, no se convierte en verdad.

Nota sobre el cambio de fechas
1852 02 18 El Omnibus
¿Por qué ese cambio de fecha, de 1797 a 1770? Es inevitable pensar en la competencia que le hacía el reloj de sol de la Catedral.
En el proyecto (1783) de Ventura Rodríguez de la fachada de la Catedral de Pamplona aparece dibujado en la torre sur un reloj de sol que luego Ochandátegui llevó a cabo. Esa fecha de 1783 del reloj de la Catedral supera por catorce años al reloj de la calle San Nicolás.
Este proyecto de Ventura Rodríguez está fechado en febrero de 1783
Sospecho que quien en 1952 "reformó" el reloj antiguo (1797), vio la ocasión de batir el récord de antigüedad en Pamplona y no se anduvo con chiquitas: fechó el nuevo reloj en 1770, con amplio margen sobre 1783, porsiaca.
Aquel ambicioso no podía saber entonces que Miguel Ángel Bretos iba a descubrir el reloj de sol del antepecho de la torre del Gallico de San Cernin, que acompañaba al reloj mecánico que ya existía en el siglo XVI.
Miguel Ángel Bretos (pincha) apunta con su portaminas, a modo de gnomon,
el lugar donde estaba en reloj de sol
La trampa de este reloj de sol me recuerda al caso de aquella placa ("hasta aquí llegó el Ebro...") que recordaba una famosa inundación en Tudela:
- ¿Hasta allí arriba llegó el Ebro?
- ¡Qué vaaaa! Mucho más abajo, pero como los chavales le tiraban piedras...

martes, 26 de septiembre de 2023

Los pinos de la Cruz Negra (1975)

La carrera del proletariado le divierte al jubilado

La construcción de la Plaza de los Fueros (15-10-1973 a 16-06-1975) trajo una polémica -sólo en los periódicos y en los bares- con un bosquete de pinos situados en la isleta donde hoy está la Cruz Negra. Al final, la mayoría de los vecinos y el Ayuntamiento se pusieron de acuerdo -algo extraño, hoy en día- para derribarlos.
En la hemeroteca aparecen como "los pinos de la Plaza de los Fueros", "... del arranque de Sancho el Fuerte", "... de Abejeras"... Pero, viendo esta foto de 1965...
1965  Cruz Negra en la confluencia de la calle Abejeras con la avenida de Zaragoza. Gallo, Javier
Y, sobre todo, esta foto actual de Pablo Lasaosa (dcha.), en la que se ve que la Cruz Negra ha sido trasladada a la misma isleta (ahora rebajada) de los pinos (aunque de menor porte), comprenderéis el título de esta entrada.
1952 La Cruz Negra, tras las obras de ensanche de la carretera de Zaragoza. Cía AMP
Con la cruz no hubo problemas. En abril de 1974, a raíz de la construcción de la plaza de los Fueros, la Cruz Negra se desmontó y se depositó provisionalmente en un almacén municipal. Unos meses más tarde, fue reconstruida y vuelta a colocar en su actual ubicación, a pocos metros de su emplazamiento original: más "hacia Pamplona" y más hacia la izquierda, al oeste, en la isleta, nivelada, donde quedaron los cuatro pinos.
1960 Zubieta y Retegui. El bosquete, entre Circunvalación, Sancho el Fuerte y Abejeras
Pero con los pinos, la polémica en Pamplona estaba servida. El primero (marzo del 74) que hizo saltar la liebre fue Fernando Pérez Ollo, en un apunte firmado como "Práctico Goiti" (gracias, Iriberri):
Cae el penúltimo pino. A la dcha. el muro que sujetaba la plataforma
02/03/1974 DN
Goiti, pienso que hay más de 12
Por eso, con el tiempo, enmarcando la joya de nuestro pentágono municipal, dulcificando la prisa y el stress de una avenida que debe ser veloz, estarán esos árboles hoy sólo promesa y termómetro de civismo. En las obras de la Plaza de los Fueros estén haciendo juegos de birlibirloque para no tocar la breve mancha de pinos que se yergue en el arranque de Sancho el Fuerte. Los acuerdos municipales exigen el respeto de esas coníferas y la verdad es, hasta ahora, que las marcas y cotas de trazado y movimiento de tierras no tocan los troncos de esos ejemplares, aunque los hayan afeitado hasta cierta altura. La gran pregunta es si los doce pinos durarán o llegará un momento en que parezca ridículo conservar ese islote verde frente a la maravilla urbanizadora de una plaza. Uno, sin querer, recuerda esas avenidas romanas en que, de repente, el tránsito hace una curva trazada para respetar un viejo árbol. Nuestro caso parece más fácil, pero el tiempo dirá si lo era o no. PRACTICO GOITI
No había terminado Goiti su apunte cuando, dos semanas después, leemos en DN:
15/03/1974 DN
Del bosquecillo de pinos en el arranque de Abejeras y Sancho el Fuerte ya quedan sólo cuatro ejemplares. 
El último pino. La noria se recorta en la falda de San Cristóbal
Así pues, para marzo del 74 ya se habían llevado por delante ocho ejemplares. Terminaba entonces su mandato, como alcalde, José Javier Viñes Rueda (Septiembre 1972 Junio 1974) 
Pasan los meses, más de un año... Y en mayo de 1975 (alcalde, José Arregui Gil, Junio 1974 Febrero 1976) nos llega esta reflexión desde la Comisión Permanente del Ayuntamiento, por donde rondaba Tomás Caballero:

20/05/1975 DN
Se acabó
Si prosperan ciertas ideas llegadas hasta la Comisión Permanente, los cuatro pinos del arranque de Abejeras (Plaza de los Fueros) tienen sus días contados. Supervivientes de un grupo más numeroso diezmado por las obras, quizás sigan dentro de poco el mismo camino de sus hermanos. Pero todavía no está firmada la sentencia de muerte. Los ediles andan indecisos. Estamos, por lo tanto, a tiempo de expresar opiniones. 
- ¿Qué razones invocan para tirarlos? 
- Unos dicen que son antiestéticos. El Jefe de Tráfico, que peligrosos. En la Permanente estamos contrastando opiniones. Luego hablaremos de las razones. Pero vayan por delante unas líneas para situar mejor el problema. Hace tres años, cuando la Plaza de lo Fueros era sólo un proyecto, se dijo oficiosamente que cualquier tipo de obra respetaría por lo menos en su inmensa mayoría el grupo de pinos de Abejeras. Luego vinieron las obras y de la noche a la mañana acabaron con el pinar. 
Más opiniones, cartas al director... Al final la opinión mayoritaria de los vecinos de la zona parece ser partidaria del hacha (mejor, de la maroma). Tiene gracia una carta en la que unos vecinos se atribuyen un mérito especial para opinar: "cruzamos cuatro veces al día la Plaza de los Fueros".
Ahí yace el último pino. La noria se recorta en la falda de San Cristóbal
1964 el bosquete en el arranque de Sancho el Fuerte
Llega el 15 de junio, víspera de la fecha de entrega de la obra:
15/06/1975 DN
No habrá inauguración oficial de la Plaza de los Fueros. Se derribarán los cuatro pinos. "La fecha tope de entrega de la obra es mañana, l6 de Junio, pero la Plaza de los Fueros ya está abierta al público, dijo ayer don Tomás Caballero en la reunión habitual de 1os sábados con los informadores, sobre la sesión de la Permanente.
En una fecha cercana a los Sanfermines del 75 (se ve una noria en Yanguas y Miranda; gracias, primo Manuel),  el Ayuntamiento acabó con los cuatro pinos de la Cruz Negra, al parecer, con el aplauso del vecindario de la zona. 
Y es que aquellos pinos tenían dos problemas: demasiado porte y el estar sobre una plataforma desnivelada en metro y medio, sujetada por un muro que dificultaba la visión para el tráfico.
Y a fin de cuentas, la mayor plaza de Pamplona no ha quedado nada mal.
En el círculo, la isleta de la Cruz Negra, casi oculta por las nuevas coníferas
Nota: las fotos del derribo de los pinos -alguna tan simpática como "la carrera del proletariado- son de mis primos Belzunegui Otano, vecinos de la zona. Gracias a ellos, hoy podemos desolvidar aquella pequeña anécdota de los presanfermines de 1975.

Actualización 28 sept. 2023
Me ha llegado un comentario muy bonito de Anamary Olaverri que pide a gritos una foto muy concreta:
1957 Estación del Irati y Plazaola entre la calle de Yanguas y Miranda y la avenida de Zaragoza
Anónimo (?)
Durante toda mi infancia, todos los jueves por la tarde -que era cuando los niños de los 50 y los 60 no teníamos clase- mi madre, mis hermanos y yo emprendíamos la ruta desde el Casco Viejo hasta Abejeras para pasar la tarde merendando con los tíos y primos de mi familia paterna que residían todos allí, en las antiguas casas que había a continuación del colegio Santa Catalina. La Cruz Negra la veía cada jueves después de dejar atrás la tapia del Plazaola y no era consciente entonces de que pasados muchos años supondría una alegría para mí, constatar que ahí sigue, al otro lado de su ubicación original y un poco oculta por los pinos, pero siendo un vestigio de lo que marcaba el comienzo de la, para mí, querida calle Abejeras.

martes, 12 de abril de 2016

Al margen: Artola (Actualización)

Banco: Pedro (Rosfer, de pie), Beru (fumando), Estanis (leyendo) y Encinas (barba oscura)
¿Quién era Artola?
(Ver algunos comentarios de Facebook. Gracias a la información aportada por Pilarcho Sarasa, sabemos ahora que el nombre completo de Artola era: José Ignacio Artola Aguirre, de Tudela -según Ricardo Ollaquindia. Y que fue cogido en el encierro del día 9 de 1980. Fueron, por tanto, toros de Fermín Bohórquez)

Estanis en su primer día en el Zagit
Todo el mundo le llamaba por el apellido y nadie por su nombre.
Unos dicen que era de Tudela, otros que de Vitoria. Hay quien asegura que tenía un euskera como de la zona de Lesaca. Ahora mismo me acaba de decir otro que era de Alsasua.
Me cuenta una amiga que sus padres le bajaron su propio colchón, para que no durmiera sobre cartones. Otro amigo, Estanis, que llevaba el famoso Bar Zagit, el de la Plaza Roja (Mº de Iranzu), le encargaba que recogiera los vasos que quedaban por la plaza, y a cambio recibía un bocadillo y una botella de vino. Porque Artola bebía generosamente.
Que murió en la bajera de la calle San Alberto, en el barrio de San Juan, afirma alguna gente. Pero la mayoría asegura que, tras el incendio, desapareció del barrio. Yo oí que lo habían encontrado muerto, al tiempo, en un portal.
Sobre su muerte acaba de entrar (13.04.16, a las 09:45) este comentario. Muchas gracias:
Patxi Paz Lo conocia del barrio de San Juan, murió de un infarto en la puerta del bar La Bodega en la calle Martín de Azpilicueta, y dormía en una bajera de la calle Virgen del Puy que posteriormente incendiaron !! Siempre te pedía un pitillo o te ofrecía un trago de vino de su cartón; buenas conversaciones nos daba en la puerta del taller ADA que había en la calle Monasterio de la Oliva. Un figura !! D.E.P
Todo el mundo coincide en que se hacía querer, que era muy simpático, como un niño, inofensivo. Tan inofensivo que algún otro, también marginado, se aprovechaba de él.
Era, algo así, como la mascota del barrio San Juan.
Unos le echan la culpa de su marginación a un accidente de tráfico que le dejó un poco "p'allá". pero que antes había tenido el oficio de tornero. Otros, que ya era  así de nacimiento.
Cuando le pilló el toro, en 1980 (esto sí que es seguro, pero -para variar- no sé si el 7 o el 8 -al final, el 9), me dije que tenía que ir a verle. Pero ya sabéis lo que son los sanfermines: un día por una cosa, otros por otra... Al final fui el 14, pero a las 08:05, y para quedarme un par de semanas. Desde entonces, que hablamos de nuestras operaciones, se deshacía en elogios hacia mi tío Tomás Belzunegui que, en alguna otra ocasión, le había hecho una intervención maravillosa.


La cogida de Artola
En las terribles imágenes que vais a ver, hay un montón de gente en ese ángulo muerto del Ayuntamiento. Afortunadamente, lo hicieron desaparecer enseguida.
Artola lleva en la mano, envuelto en papel o plástico, algo que parece un bocadillo. No lo suelta en ningún momento.
Estoy convencido de que Artola estaba ahí porque creía que ya había acabado el encierro y quería pasar hacia la calle Mayor o Nueva.
El toro le metió una buena cornada en el muslo que tardó en curarse bastante tiempo, según me decía. Cuando ya sanó del todo, se hizo con algunas fotos de la cogida y las enseñaba por la calle. Alguien se encargó de hacerle fotocopias para que pudiera intercambiarlas por un bocadillo o una botella de vino.
Artola, aunque caías bien y la gente te quería, no tuviste mucha suerte en la vida. Espero que luego te haya ido mejor. Supiste hacerte un hueco en nuestro corazón y en nuestros recuerdos.

Lo siento, pero You Tube considera que la Historia y el Encierro de Pamplona ofenden gravemente la sensibilidad. Y me lo han eliminado. A lo largo del día, intentaré arreglar esta injusticia.

Arreglado (espero). Aquí podéis ver la cogida de Artola en el minuto 2'27"

Testimonios
Un par de testimonios de personas que trataron con él
Testimonio de Paqui, vecina calle San Alberto:



El testimonio de Paqui de la bajera de C/ San Alberto queda confirmado por David A.U.:
Apreciado PatxiLa bajera donde se quemó el pobre Artola estaba en San Alberto 9., trasera, frente al gimnasio del CP Jose María de Huarte. Hasta hace pocos años, y quizá aún, se notaba ladrillo ennegrecido en el primer piso.En el incidente estuvieron implicados Artola y un mendigo apodado "el portugués" . Discusión, pelea, intento de quemar uno al otro, pero no sé
Un saludo 

Testimonio de Estanis, dueño del Zagit, que desvela una faceta desconocida: el pasado laboral de Artola en Alsasua.




10:00h del 13.04.16. Ignacio Murillo nos envía estas declaraciones y este recorte de DN sobre la cogida:
Estimado Patxi; 
Te hago llegar el parte médico del 9 de julio de 1980 con la cogida de Artola y unas declaraciones que he rescatado suyas. 
También una foto, no de mucha calidad, rescatada del periódico. 
"Había estado viendo el encierro, bajé a la calzada creyendo que ya habían pasado los toros pero quedaba uno"
Según cuenta él mismo, era originario de Tudela, de profesión marmolista. Tenía 29 años en 1980. 
"Nunca corro en los encierros, pero los suelo ver de cerca. Cada vez que lo pienso me pongo nervioso. Creo que, a pesar de todo, el animal aún fue noble, porque me podía haber destrozado". 
Un saludo cordial,
Ignacio

Actualización 16 de Junio de 2020. Esquela
He conseguido la esquela que le pusieron unos amigos del barrio. Artola murió con 33 años:
EL JOVEN José Antonio Artola Aguirre, recientemente fallecido -R. I. P. Sus amigos INVITAN a la misa que en sufragio de su alma se celebrará MAÑANA DOMINGO, día 18, a las SIETE de la tarde, en la iglesia parroquial de la Asunción (Barrio San Juan), por cuya asistencia les quedarán muy agradecidos. PAMPLONA 17 DE MARZO DE 1984.

domingo, 27 de marzo de 2011

Tomás Belzunegui Sarasa: mi tío Tomás

Tomás Belzunegui Sarasa
[Actualización 06.11.11. Mi tío Narciso me ha mandado, nada menos que desde la India, unas casetes con las voces de unos cuantos miembros de mi familia (tanto paterna como materna) que celebran el 80º cumpleaños de mi abuela Felipa Itoiz. La grabación, dirigida a Narciso, que estaba en la India, está hecha en Cemboráin, concretamente en la cocina (se nota, ¿verdad?) de casa Esteban, un poco antes del mediodía del 30 de abril de 1966 (este dato, que se me resistía, se lo debo, indirectamente, a "la que data", mi hermana Mariví). En aquel año Osasuna estaba en Tercera División, aunque a punto de subir a Segunda. Quien "lleva el micrófono" es Pepito. Se escucha también a mis tíos Benjamín, Isidra, Severino, mis padres Prisci y Ramona... Están también presentes, además de la abuela Felipa, el tío Germán y la tía Antonia, aunque no se les escucha. Pero, como esta entrada lo exije, se oye sobre todo a Tomás.
Impresiona escuchar la frescura de unas voces de hace 45 años, de personas que ya no están entre nosotros. Lo que invita a reflexionar sobre lo efímero de la vida humana.
Podéis verlos a todos en esta preciosa imagen de, creo, 1958 ( sí, 31.07.58, pincha el enlace)

Santuario de Loyola, creo que en 1958 o 59 (sí, 31.07.58). Primera comunión de Ramón y Javi y
1ª misa de Pepito (otros para entonces ya habíamos ido a muchas). Pincha para ver mejor
Ya perdonaréis la calidad del sonido, pero no soy ningún experto en digitalizar casetes:

aquí termina la actualización]

 Corre por ahí un viejo chiste que dice:
- ¿cómo meterías 100 catalanes en un seiscientos?
- Echando dentro una peseta. (Es de aquella época)
- ¿Y a 100 navarros?
- ¡A que no hay cojones!
Pues el Premio Tomás Belzunegui tiene los dos ingredientes del chiste ya que, al estímulo económico y publicitario (publicación en la revista "Cuadernos gerontológicos"), añade un bonito reto personal. Así que, seas navarro, catalán o de donde seas, te invito desde Desolvidar a participar.

¿De qué se trata?
El Premio Tomás Belzunegui 2011, premiará a los tres mejores artículos literarios (600, 300 y 200€ respectivamente y publicación en la revista "Cuadernos gerontológicos") y al mejor trabajo audiovisual (600€), que recoja la imagen positiva de las personas mayores en un contexto intergeneracional. Además, siguiendo la estela de 2010, se mantiene una categoría, denominada "Senior", abierta a la participación de navarros mayores de 60 años, en la modalidad literaria -periodística (600€). En todos los casos se entrega el correspondiente certificado.
Como ves, suficiente estímulo para meterse de cabeza en el seiscientos.
El Premio (que vive su undécima edición) fue presentado en la Casa de Misericordia de Pamplona el pasado 25 de febrero. Allí se destacó el avance positivo que se ha producido en el tratamiento de la imagen de los mayores a pesar de que todavía existen muchos estereotipos y discriminaciones por razón de la edad y un pronunciado distanciamiento generacional. Señalaron también los presentadores del premio que las personas mayores han adquirido un alto grado de concienciación sobre su identidad, autonomía y nuevos papeles sociales, lo que no quita para que, desgraciadamente, persistan algunas actuaciones de sobreprotección y suplantación de sus intereses por sus propios familiares y por parte de algunos sectores de la sociedad, cuando no episodios de verdadera discriminación.
Aunque el perfil del concursante en este Premio es mayoritariamente el de una persona joven, se invita también a las personas mayores a participar en el Concurso. 
Te pongo aquí este enlace para que puedas descargarte las bases del concurso. 
El plazo de admisión de los trabajos, para todas las modalidades, finalizará el día 8 de Octubre de 2011.


Marisol Otano, viuda de Tomás Belzunegui, en una entrega del premio









¿Por qué se llama el premio "Tomás Belzunegui"? ¿Quién fue Tomás Belzunegui?
Tomás Belzunegui Sarasa (1925-1993): Fue el creador e impulsor, en 1980, del Servicio de Geriatría del Hospital de Navarra (Pamplona). En su memoria, la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología convoca y gestiona el Premio que lleva su nombre, con el fin de reconocer los mejores escritos periodísticos-literarios, imágenes y audio, que sobre las personas mayores se realicen en Navarra. El Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Pamplona, la Universidad Pública de Navarra, la Universidad de Navarra, la Asociación de la Prensa de Pamplona y Diario de Navarra, colaboran en este proyecto.


El tío Tomás
A estas alturas del relato más de uno habrá caído en la cuenta de que, además de todas las cosas tan importantes que hizo, Tomás Belzunegui fue mi tío. Sí, hermano de mi madre, Ramona Belzunegui Sarasa.
Por ello voy a acercaros a la figura de "Tomás Belzunegui" por medio de los recuerdos que guardo del "tío Tomás" desde mi más tierna infancia.
De cuando empecé a adquirir "el uso de razón" tengo recuerdos muy vagos (yo era muy crío, unos 5 años) pero hay algunos de ellos que nunca he olvidado.
El tío Tomás era un hombrón, para mí, un verdadero gigante. Por los años cincuentaitantos solía ir de vez en cuando por Dormitalería (en esa calle estaba nuestra casa).

Calle Dormitalería 18 entresuelo
El único sitio para recibir era la cocina. Y el tío Tomás tenía la costumbre de sentarse encima de la mesa de la cocina. Y además, justo en el medio. Mi madre temblaba (por la mesa, claro) cada vez que se sentaba así. Sería porque se había echado novia (Marisol), pero por aquellos años estaba especialmente contento y solía cantar, refiriéndose a ella, algo parecido a esto:



"Mi chiquita vale un mundo 
y no la cambio por nada. 
Yo tengo la mejor moza, 
la mejor moza de España. 
No hay ojos como los suyos 
ni boca como su boca. 
La envidian los ruiseñores..."


(A mi hermana Nieves le salió de repente todo eso y me la cantó. Yo me acordaba sólo de la mitad)


Y quizás recordando su tiempo en el servicio militar, solía cantar esta otra:


Soy médico cirujano
del Hospital Militar;
en la salud del soldado 
tengo un cuidado especial.
Y yo dejo a mis reclutas
sanitos como manzanas;
es la salud del ejército
la esperanza de la Patria

(Ésta se la debo a mi hermana Esperanza que realmente me ha hecho desolvidarla)

El otro recuerdo es menos gracioso, al menos para mí. El tío Tomás era fumador y a mí me llamaba mucho la atención que sacara el humo por la nariz. Como era muy dado a las bromas (lo recuerdo muy vitalista y alegre), una vez me sentó en su pierna (esta vez se había sentado en una silla) y me dijo que también sabía sacar el humo por las orejas. Yo le dije que eso era imposible, que no lo podía hacer ni siquiera él. Entonces me pidió que pusiera mi mano sobre su pecho, pero apretando muy fuerte, y me aseguró que así sí que podría hacerlo. Dio una profunda calada y yo miraba sus orejas y... Debió de ser más el susto (al sentir en el dorso de mi mano sobre su pecho el calor de la brasa del cigarro) que otra cosa, pero, a partir de ese día, ya no me dejé sentar en sus rodillas.
De todas formas, tuve mi momento de venganza, algunos años después, en una comida familiar. Yo estaba comiendo enfrente de él y, al pelar a mano una naranja, salió un chorrito increiblemente certero que, bien cargado de ácido cítrico, fue a dar en su ojo. Así que ¡en paz!
Recuerdo también que tenía la consulta en la Plaza de San Nicolás, esquina con San Miguel, justo donde un reloj de sol que todavía se conserva. Creo que el letrero decía: "Tomás Belzunegui. Médico. Pulmón y corazón. Rayos X".
Consulta del tío Tomás
El tío Tomás trabajó muchos años en el Hospital de Navarra. Era un hombre muy campechano y tenía un carácter muy rocero con los enfermos. Era famoso especialmente su "ojo clínico" a la hora de emitir un diagnóstico. Había en el hospital un pabellón que en sus esquinas tenía sendas escaleras espirales y que popularmente se llamaba El Caracol. Ahí estaban los que padecían tuberculosis. Pues bien, el tío Juanito (hermano de Tomás y Ramona) me solía recitar, cuando yo iba al Hospital a "ayudar" a mi padre, algunas poesías que los "tupis" dedicaban todos los años "a Don Tomás".


Hospital de Navarra. Años 56-57
Bueno, y nada más. Animaos a participar en el Premio y ¡cuidadín, cuidadín! que yo, que soy sobrino, también me voy a presentar.