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viernes, 15 de marzo de 2024

Mañuetero

Atentos al retrete (flecha) y al tejado de zinc ("Zinc Palace") J. Cía 1954
mañuetero. Ése es un mañuetero, suele decirse en Pamplona del pelotari ducho en tretas y artimañas. Proviene esta palabra del frontón de la Mañueta en Pamplona, donde actúan jugadores, maestros en malicia y habilidad. (V. Navarro Iribarren)

José Joaquín Arazuri PCB
1933 y 54. Cruce Mercaderes-Mañueta-Navarrería.
F. Moderno, Mañueta 13, al fondo, a la izda. J. Cía
Si por algo se hizo famoso el frontón de «la Mañueta» (1913-54) fue por los absurdos e inverosímiles desafíos. José Luis Larrión (El Pensamiento Navarro, N.º del 12 I 17 de junio, 1966) recogió los siguientes (prefiero ponerlos separados para que nos dé tiempo a saborear cada una de las situaciones): 
1. Jugar con los pies atados; 
2. restar la pelota de rodillas o sentado; 
3. girar una vuelta entera antes de darle a la pelota; 
4. jugar de revés, o con dos bolas de plomo colgadas de las rodillas, de modo que al correr le golpeaban las espinillas; 
Chavales en el frontón de la Mañueta Galle
5. con un tablón sobre el hombro, que tenía la gran ventaja de que al girar golpeaba al contrario o le obligaba a huir; 
6. con el torso desnudo y sujetando una gran sandía sobre el hombro (del cual resbalaba con el sudor); 
7. con una venda en la frente de la que colgaban de dos hilos sendos garbanzos que golpeaban los ojos al correr; 
8. atados a una columna con una larga cuerda; 
9. con una silla en una mano en la que había que sentarse para restar la pelota; 
10. con un perro debajo del brazo; 
11. con un velador de mármol sobre el hombro; 
12. con el perro del contrario atado a su pierna, mientras el dueño del chucho le llamaba continuamente; 
13. amarrado a un ciego (en esta extraña simbiosis, una pareja muy compenetrada ganaba siempre); 
Mozorros y Kiliki en la Semana Santa pamplonesa
14. jugar vestidos de mozorros con las caperuzas puestas; 
15. con un saco de arena al hombro; 
16. o tener que tañer una campanilla situada en un rincón del frontón antes de restar la pelota; 
17. o subir al graderío igualmente antes de darle a la pelota; 
18. o jugar dos a dos atados por las muñecas, tobillos o ambos; 
19. o de tres en tres, igualmente atados, pero el del centro en sentido contrario de los otros dos; 
20. y por fin, uno de los partidos más frecuentes era el de jugar a restar al segundo bote. 

¡Qué no daríamos muchos por que existiera alguna grabación con una, siquiera una, de las veinte modalidades en las que se jugaba a pelota en el frontón de la Mañueta! Por cierto, ¿cuál de las 20 preferirías ver? Yo con la 12ª me conformo.

DN 27 09 1987
Una de las costumbres de aquel frontón, que con los años fue ley, era la de aceptar como buena toda pelota que hubiese botado dentro de la cancha, aunque después pegase en las columnas, retrete o llegase al graderío. Los asiduos del frontón, la mayoría hábiles pelotaris, adquirieron tal destreza y exactitud en las jugadas, que mandaban la pelota a los puntos más inverosímiles que resultaba difícil, por no decir imposible, restarla. Había uno que su especialidad era la de meter la pelota en el retrete en cuanto veía que un espectador entraba o salía de la garita. Así nació una nueva palabra navarra, la de "mañuetero", que José M.ª Iribarren la recogió como: «pelotari ducho en tretas y artimañas». La palabra saltó fuera de la cancha aplicándose a los marrulleros y habilidosos en las diversas actividades humanas. 
De aquellos mañueteros famosos, todavía se recuerda a Zubielqui, buen jugador, consumado actor en la cancha para impresionar al contrincante, al que desconcertaba con sus múltiples simulaciones de enfermedad y fallos orgánicos que llegaban hasta el del vómito de sangre; a José Azcona, «Azconitiain», un artista en las dejadas, y a Jacue, el artista que levantaba al público de sus asientos con sus genialidades y sobre todo con su gracia y simpatía.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

13 de diciembre, Santa Lucía

Modistas, en el día de Santa Lucia. Navasal Porches San Nicolás Galle 1927
El 13 de diciembre, Santa Lucía, es -por razones astronómicas y religiosas- muy especial en el hemisferio norte. Y el 13 de diciembre de 1872 -por motivos culinarios- es una fecha señalada en el calendario pamplonés.

Culinarios: Churrería "La Mañueta" (150 aniversario)
Exposición (junio 2022) de la churrería La Mañueta por Pío Guerendiáin EDUARDO BUXENS
Un 13 de diciembre de 1872 -hace ahora 150 años- en el número 13 de la calle Curia, un cirbonero, Juan Fernández Calero, fundador de una saga elaboradora de masas fritas, abrió una Churrería que, 18 años después, en 1890, se trasladaría a Mañueta 8.
"Tras él -dice un bisnieto-, los abuelos Elías (ver enlace y comentario) y Faustina, después mis padres, Josecho y Paulina, y luego sus hijos, hemos continuado con lo que se ha convertido en una tradición".
Desde hace décadas, esta churrería castiza ha quedado inmortalizada como "La fragua de Vulcano" en las fotos de Pío Guerendiáin.
Iriberri -¡cómo no!- también se ha acordado de este 150 aniversario en un bonito artículo.
Galería de la celebración del 150 aniversario

Astronomía: El Perihelio
La velocidad de traslación aumenta al llegar al perihelio,
mientras que la de rotación es siempre la misma
Mientras la velocidad de rotación de la Tierra sobre su eje permanece igual (una vuelta en 24 horas), la velocidad de traslación -alrededor del sol- no es constante y el día 5 de Enero alcanza su máximo. Ese día pasamos por el perihelio (peri = alrededor de y helios= sol) que es el punto más cercano a nuestra estrella.
Ese puñetero perihelio es el responsable de un problema que me tuvo loco durante unos treinta años y que ya comentaba en la entrada titulada "Por Santa Lucía alarga la tarde, pero aún mengua el día": el problema de que la tarde empieza a alargar para el 13 de diciembre, mientras que la mañana no lo hace hasta después de Reyes (6 de enero). Mientras tanto, mientras la mañana aún no ha ganado por Reyes ni un minuto, la tarde ya ha crecido más de 20 desde Santa Lucía. 
Estos hechos observados podríamos resumirlos en este par de pareados:
Para diciembre trece
la tarde ya crece.
¿Y la mañana?
Hasta pasado Reyes no gana
Comentemos estos refranes:
1. "Por Santa Lucía (13D), acorta la noche y alarga el día". Falso. Alarga la tarde, pero las horas de luz no ganan hasta después del solsticio de invierno (20-23D)
2. "A partir del solsticio de invierno (20-23D), tarde y mañana crecen". Falso. La mañana no gana hasta después de Reyes (10-11E)
3. "Por Santa Lucía, alarga la tarde, pero aún mengua el día". Éste es el refrán correcto.
Por supuesto, todo esto sólo vale para el hemisferio norte.

Santa Lucía, patrona de la aguja
Santa Lucía es la patrona de la vista: "Que Santa Lucía te conserve la vista". Más que por algún detalle macabro de su martirio, la relación entre Lucía y los ojos, que hace de esta santa la protectora de la vista y que se expresa tan gráficamente en la iconografía de la Edad Media, deriva seguramente de la cercanía etimológica del nombre latino "Lucía" con la voz latina lux, lucis (luz).
Es pues patrona de los gremios de la aguja, oficio para el que hace falta buena vista: sastres, costureras, modistas...
1924 Gran Hotel (detrás, torres San Saturnino) Sastres AMP001642
En Pamplona, estos gremios celebraban la festividad religiosa de Santa Lucía en la parroquia de San Cernin, concretamente en la Capilla de San Antonio. El retablo, realizado en el taller de Istúriz en 1905, muestra una imagen de San Antonio de Padua traída del convento de San Francisco, desaparecido en 1842, acompañado de Santa Lucía y Santa Bárbara, procedentes ambas imágenes de la capilla de Santa Ana derribada cuando se levantó la capilla de la Virgen del Camino.
En Tudela, por lo visto en la hemeroteca, duró mas que en Pamplona la celebración religiosa y lo hacían en la iglesia de Santa María Magdalena.
Jóvenes modistas AMP001530
La fiesta, en la hemeroteca de DN
13/12/1911
Hoy es la fiesta de Santa Lucia, patrona y abogada de las modistas y de todas aquellas personas que vivan de la aguja. Santa Lucía tiene un altar en San Cernin, y son muchísimos los devotos que hoy elevarán ante él sus preces a la Santa pidiéndole la conservación de la vista. Las modistas, los sastres, etc., etc., guardan hoy, con este motivo, medio día de fiesta.
Empleadas del taller de la modista Rosalía Senosiáin en Pamplona, plaza de San Francisco nº 73 (actual El Peso Telas, calle Nueva nº 71)
14/12/1921
Santa Lucía La festividad de la Santa Patrona de los que pertenecen al gremio de aguja, se celebró por estos con todo rumbo. Por la mañana tuvieron misa y al mediodía y por la tarde, y aun por la noche, reunidos en grupos, festejaron la fiesta de la Patrona, comiendo unos, bailando muchos y entretenidos todos en animadas reuniones, plenas de alegría y de fraternal compañerismo. Los patronos sastres fueron de excursión a Irurzun, donde comieron, los oficiales tuvieron baile por la tarde y comida por la noche y las modistas en sus talleres, convertidos ayer en centros de diversión; y otras de excursiønes campestres pasaron el día lo mejor que pudieron.
Costureras de Artajona máquina de coser Singer 1898 Oficialdegui
16/12/1951
Vaya día de Santa Lucía, tan hermoso el que disfrutamos. En verdad que Febo se portó admirablemente en este día y lució sus mejores galas en la fiesta de la Mártir italiana, Patrona de las modistas, no sé por qué han de calificar a las simpáticas usuarias de aguja, de modistillas, aunque quizás sea porque son la mayoría jóvenes que en futuro no lejano serán etxecoandres y todavía no tienen el grado de esposa o madre para ser calificadas de "modistas".

15/12/1974
Sta Lucía, en San Cernin (C. San Antonio de Padua)
Un año más se celebró la festividad de Santa Lucía, patrona y abogada de la vista. El programa de actos fue más reducido que en años anteriores y la afluencia de fieles a la iglesia para visitar á la Santa, tampoco fue tan abundante como en otros tiempos. Las modistas celebraron la fiesta asistiendo a la Misa principal y después se reunieron para tomar el aperitivo, finalizando con una comida en un restaurante de la ciudad. Por su parte, los ciegos asistieron a la fiesta y se reunieron también en comida de hermandad. Por lo que hemos podido apreciar la festividad de Santa Lucía está decayendo en cuanto a esplendor. No atrae a los fieles tanto como antes y las causas no las sabemos, aunque la realidad es que esto es algo lamentable. Santa Lucía ha sido una santa que siempre ha tenido devotos en buen número y...

En los años 70 Albano sacó una canción dedicada al día de Santa Lucía y no sé como ha llegado a mi mente:
El 13 de diciembre, Santa Lucía
 es el más importante y hermoso día.
 Ese día de diciembre he comprendido
 que sin amor un hombre está perdido.

Aquí tenéis un simpático enlace con las modistas en su día y del bracete

lunes, 27 de septiembre de 2021

La Churrería de la Mañueta, Pío y Sara

Impresionante fotografía del interior de la churrería de «La Mañueta» en el
momento que extraen de la caldera una rosca de churros. Foto Pío Guerendiáin
La castiza churrería de la Mañueta continúa en la actualidad con la estima que se ganaron durante décadas de trabajo y honradez (y algún trabajillo extra, como los gigantes de la Mañueta). La churrería  lleva en el mismo sitio 130 años. Y Pío Guerendiáin (pincha) la viene retratando más de 50. Sólo así se puede conseguir que algunas, como Sara Nahum, crean estar en La Fragua de Vulcano.
Churros en Pamplona (Arazuri, PCB)
El dato más antiguo que hemos conseguido es del año 1865. En aquel tiempo, en la «Bajada de San Agustín» (como así se llamaba entonces a la actual calle de «Javier [San Francisco]»), en la casa número 4, se estableció un tal José María Ruiz. También en el mismo año, Faustino Zaragoza hizo lo propio en la casa número 38 de la calle de San Gregorio. El título de ambas tiendas era el de «ROSQUILLEROS Y BUÑOLEROS», aunque algunos días de la semana elaboraban también churros. 
Pero antes, ya desde finales del siglo XVIII y principios del XIX, se comienzan a ver algunas barracas en el Salón Viejo de la Taconera (hoy Paseo Sarasate) y a instalarse algún puesto modesto de churros en el día de San Juan. 
Ahora bien, la pequeña historia de las churrerías en Pamplona se inicia en 1872, con la primera churrería de prestigio y calidad que, además, ha llegado hasta nuestros días.

La Mañueta
La Mañueta Pío Guerendiáin, años 70
El 13 de diciembre de 1872 (el año que viene, 150 aniversario), llegó procedente de Cintruénigo, Juan Fernández (y su nieta, Paulina Fernández, llegará a centenaria) con su esposa instalando una churrería en el número 13 de la calle Curia. Unos años más tarde, en 1890, se trasladaron a la calle Mañueta, en donde continúan en la actualidad. A Juan, fundador de «La Mañueta», le sustituyó su hijo Elías y su esposa doña Fausta, a éstos le sucedieron su hija Paulina y su esposo don José Elizalde. 
La castiza churrería continúa en la actualidad con la estima que ganaron durante 121 años de trabajo y honradez, manteniéndola con un grupo formado por los padres e hijos, todos licenciados universitarios, con el orgullo de sustentar el prestigio que consiguiera aquel cirbonero con su esposa y sus sucesores, alcanzando tan alta estima. 
Eran tiempos en que la docena de churros, bien grandes y gruesos, se vendía la docena a 30 céntimos y la rosca entera a 1 peseta. 
Año 1914.-Animación en las ferias después del Encierro. Era el momento de comer churros
y tomarse una o más copas de anís. Algunos soldados, vestidos con traje de verano. Se ve, 
y se puede leer, el letrero de «Antigua churrería de la Calle Mañueta». Foto Vicente Istúriz
En estos últimos años «La Mañueta» abre los domingos y días festivos desde octubre hasta mediados de diciembre. Después cierran hasta la primavera en que se abre domingos y días festivos hasta después de Sanfermines.
Una historia familiar con sabor a churros                                                Sara Nahum en DN
Paulina fue al internado con mi abuela Juanita. Compartían habitación. Pueden imaginar lo amigas que eran. Esas amistades indestructibles que se forjan echando de menos a tu familia todas las noches. 
Los niños Nahum y los niños Elizalde se criaron como primos. Solo los tragaldabas de los Nahum podían tener como primos a unos churreros. Solo los morros finos de los Nahum podían tener como primos a los mejores churreros del universo. 
La vida es maravillosa. Por eso yo siempre que he entrado en La Mañueta he sentido esa punzadita dentro de estar en casa. En la casa del pueblo. 
La sentía cuando me llevaba mi padre de pequeña en San Fermín y miraba a esos hombretones Elizalde alrededor del fuego como Vulcano en su fragua, con la misma atmósfera oscura que pintó Velázquez en su cuadro. Y escuchaba las risas y el comadreo y pensaba que qué suerte tenía esa familia de reencontrarse cada año durante unos días alrededor de esas calderas de aceite con sus delantales azules y sus gorros blancos de marines . Yo también quería formar parte de esa historia viva de Pamplona. 
Y lo seguía pensando años después cuando iba de empalmada con mi amiga Marta, cubata todavía en mano y sin perdonar la tradición, aguantando la cola que hiciera falta sabiendo que el esfuerzo merecía la pena. Siempre lo hacía. 
Porque pocas sensaciones hay mejores que ese primer mordisco a un churro de La Mañueta. “Es otro producto” repetíamos como un mantra Marta y yo cada mañana. No es parecido a ningún otro churro del mundo. Y les habla una degustadora de churros profesional. 
Los que me conocen saben que no puedo ver un puesto callejero y no caer en la tentación. Siempre y en todo lugar. Pero saben de lo que hablo. Otro producto. 
Y a La Mañueta se le une la magia de que son muy pocos los días al año que abre. Como uno de esos fenómenos astronómicos que solo se pueden disfrutar en contadas ocasiones y tienes que abrir mucho, mucho los ojos para no perdértelos. 
Porque vuelan. Y, afortunados nosotros, estamos en uno de esos momentos en los que se alinean los planetas y la fragua de Paulina se vuelve a iluminar. 
Y ya no está Josecho, su marido, y se sigue haciendo muy raro no ver a Pepe ni a Maripauly por ahí… la casa del pueblo necesita todas sus risas, pero el sábado fue San Fermín Chiquito y La Mañueta abrió de 7h45 a 11h y también todos los domingos de octubre, y solo por eso ya tenemos motivos para sonreír un mes. 
Y dos. Y tres. La vida es eso, ratitos de felicidad absoluta que compensan todo los demás. Agua, harina y sal. A veces solo hace falta eso.
Sara Nahum -de origen sefardí, con raíces en Itzmir (Turquía)- es periodista

lunes, 23 de marzo de 2020

Churrerías en Pamplona (J.J. Arazuri)

Impresionante fotografía del interior de la churrería de «La Mañueta» en el
momento que extraen de la caldera una rosca de churros. Foto Pío Guerendiáin
La castiza churrería de la Mañueta continúa en la actualidad con la estima que se ganaron durante décadas de trabajo y honradez. La churrería  lleva en el mismo sitio 130 años. Y Pío Guerendiáin (pincha) la viene retratando más de 50. Sólo así se puede conseguir que algunos creamos que estamos en La Fragua de Vulcano.

Año 1895-1900.—Un churrero sacando del caldero con el aceite hirviendo una gruesa rosca 
de churros. Al fondo se ven varias casas del Ensanche, hoy llamado «Viejo», en construcción.
También se ven varias señoras a la moda de aquella época, con las faldas hasta el suelo
El dato más antiguo que hemos conseguido es del año 1865. En aquel tiempo, en la «Bajada de San Agustín» (como así se llamaba entonces a la actual calle de «Javier [San Francisco]»), en la casa número 4, se estableció un tal José María Ruiz. También en el mismo año, Faustino Zaragoza hizo lo propio en la casa número 38 de la calle de San Gregorio. El título de ambas tiendas era el de «ROSQUILLEROS Y BUÑOLEROS», aunque algunos días de la semana elaboraban también churros. 
Pero antes, ya desde finales del siglo XVIII y principios del XIX, se comienzan a ver algunas barracas en el Salón Viejo de la Taconera (hoy Paseo Sarasate) y a instalarse algún puesto modesto de churros en el día de San Juan. 
Ahora bien, la pequeña historia de las churrerías en Pamplona se inicia hace 121 años con la primera churrería de prestigio y calidad que, además, ha llegado hasta nuestros días.

La Mañueta
La Mañueta Pío Guerendiáin, años 70
El 13 de diciembre de 1872, llegó procedente de Cintruénigo, Juan Fernández con su esposa instalando una churrería en el número 13 de la calle Curia. Unos años más tarde, en 1890, se trasladaron a la calle Mañueta, en donde continúan en la actualidad. A Juan, fundador de «La Mañueta», le sustituyó su hijo Elías y su esposa doña Fausta, a éstos le sucedieron su hija Paulina y su esposo don José Elizalde. 
La castiza churrería continúa en la actualidad con la estima que ganaron durante 121 años de trabajo y honradez, manteniéndola con un grupo formado por los padres e hijos, todos licenciados universitarios, con el orgullo de sustentar el prestigio que consiguiera aquel cirbonero con su esposa y sus sucesores, alcanzando tan alta estima. 
Eran tiempos en que la docena de churros, bien grandes y gruesos, se vendía la docena a 30 céntimos y la rosca entera a 1 peseta. 
Año 1914.-Animación en las ferias después del Encierro. Era el momento de comer churros
y tomarse una o más copas de anís. Algunos soldados, vestidos con traje de verano. Se ve, 
y se puede leer, el letrero de «Antigua churrería de la Calle Mañueta». Foto Vicente Istúriz
En estos últimos años «La Mañueta» abre los domingos y días festivos desde octubre hasta mediados de diciembre. Después cierran hasta la primavera en que se abre domingos y días festivos hasta después de Sanfermines.

La Estrella
Inge Morath 1954 Calle Eslava letrero -estrella de 12 puntas (mitad 
de la imagen, arriba)- de la Churrería La Estrella (pincha)
Pocos años más tarde, en 1876, se empadronaron en Pamplona, procedentes de la Rioja, un matrimonio compuesto por Gaspar Roa (¡entrañable Joaquín!) y su esposa Inés. Pronto se instalaron en una casa en la Belena de las Pellejerías comprendida entre la entonces calle de Pellejería y la calle Mayor, en sus números pares. Tres años más tarde, al Ayuntamiento decidió ensanchar las Belenas y en 1879 mandó derribar las casas del lado izquierdo, según se mira desde la Plaza de San Francisco hacia la calle de los Descalzos. Cuando llegó el 10 de marzo de 1883 se aprobó hacer desaparecer los títulos de las belenas y dar a la nueva vía el nombre de Don Hilarión Eslava.
Familia Roa en las barracas primer Ensanche, junto a la Ciudadela SF 1920-29
Aquel matrimonio riojano se estableció instalando una churrería en la planta de su casa, poniéndole el pomposo y bonito título de «La Estrella». En los primeros años, Inés le ayudaba en la churrería, pero pronto fueron adquiriendo renombre y clientela suficiente para precisar algún empleado. Pronto «La Estrella» y «La Mañueta» fueron, hasta hace poco tiempo, las más renombradas en nuestra ciudad.

Año 1912.-Las ferias en el Ensanche Viejo. Un churrero, con el
tejeringo, inyecta la pasta que, frita, se convertirá en sabrosos churros
La Juliana 
Después de la Guerra Carlista, en donde hoy está la calle del General Chinchilla, se instalaron aproximadamente una docena de modestas barracas, entre las cuales destacaba la llamada «Churrería de la Juliana». Con el tiempo, la buena de la Juliana prosperó y trasladó su negocio a la calle Comedias, y el 13 de junio del año 1900 volvió a llevar la churrería a la casa número 20-22 de la calle de San Nicolás.

Año 1912.-Después de inyectar la pasta es preciso desarmar el tejeringo, limpiarlo bien
y rellenarlo con pasta recién hecha para continuar friendo roscas de churros.
 En las horas de mucha demanda, el caldero de aceite no debe estar sin freír
Churrería de Garjón y Ros 
En 1882, Lorenzo Garjón y Ros tenían una churrería estable en la Cuesta del Palacio, aunque hay datos de que ya montaban, desde hacía años, una churrería en las Barracas por las fiestas de San Fermín.

Churrería de Balbino 
Año 1902.-Churrerías,  por fiestas, en el Ensanche Viejo, frente a la Ciudadela.
A la izquierda la caseta de «La Mañueta». A la derecha está la churrería
de Balbino con el letrero de: «Churrería Balbino de la Calle Zapatería»
Cuando piensa uno que tiene todo completo, salta la liebre en una foto antigua que posteriormente se extiende a dos. La sorpresa fue al leer en la parte posterior de una foto de 1907, el siguiente texto: «Churrería de la Zapatería» (la de Balbino), y en otra foto de 1902, pude descifrar con paciencia y lupa de gran aumento, este otro texto: «Churrería Balbino de la calle Zapatería». Así, sin revolver ningún Archivo, dí con pruebas seguras de que a principios del presente siglo existió un churrero que se llamaba Balbino, que tenía una churrería en Zapatería y que por lo menos le duro el negocio del año 1902 a 1907, ambos inclusive.
Año 1907.-Parte posterior de la churrería de Balbino, el de la calle Zapatería
Las churrerías a principios del siglo XX 
Año 1916.—Varios churreros friendo roscas. Foto Roldán
Aquellos tiempos no cambiaban, la mayoría existentes en Pamplona, cuando llegaban las fiestas, instalaban churrerías en las Barracas. Después de los fuegos artificiales, todos a las Barracas. En aquellos años la mayoría de los churreros instalaban, detrás de la churrería, toldos para prevenir posibles borrascas o tormentas que con tanta facilidad se desencadenaban. También colocaban veladores y sillas plegables, en las que servían con los churros, copitas o vasos de anís, entonces el licor que más se bebía. Eran tiempos que por una peseta se servía una rosca de aquellos gruesos churros.
Año 1918-1920.-Como todos los días después del encierro, los churreros trabajaban
activamente hasta media mañana, las mujeres con sus manguitos limpios,
cortando y sirviendo docenas y más docenas de churros. Foto Luis Rouzaut
Después de los años veinte de nuestro siglo, iban cambiando las churrerías: en lógica competencia, restauraban y repintaban sus casetas, instalaban esferas recubiertas de espejos de colores, algunas, además de los manguitos blancos y limpios que usaban siempre, hasta se ponían impolutos gorros albos; más tarde aparecieron los megáfonos, la profusa iluminacion, las patatas fritas, se suspendió la venta del anís, desaparecieron los veladores, los hornos de piedra o ladrillo en los que se freían en aceite hirviendo aquellas roscas, que el sufrido churrero inyectaba con el tejeringo, mientras soportaba con resignación el insoportable calor del aceite. Igualmente desapareció aquel Ensanche Viejo terroso, sin términos medios, o se asaban por el calor bochornoso o por el viento violento se llenaban de polvo, o si llovía el lodazal cubría el suelo y si había calma, el ambiente se llenaba de olor a aceitazo frito.

viernes, 5 de julio de 2019

Sabicas on Fire

José Mercé. cantaor,  junto a Tomatito, nos presenta a Sabicas
Vuelve de nuevo al Flamenco on Fire… 
Es una maravilla. Ha crecido de una manera impresionante. Toda España está pendiente de Pamplona. Eso me encanta, es importantísimo. Y es una satisfacción que el flamenco haya cogido este auge en el norte. 
¿Un norte que por ejemplo ya ha sabido poner en su sitio a la figura del maestro Sabicas? 
Yo creo que a Sabicas nunca se le pondrá en el lugar que se merece. Porque ha sido uno de los padres del flamenco. Afortunadamente hoy en día se le conoce mejor. Pero Sabicas, junto a Ramón Montoya y Paco de Lucía, ha sido lo máximo que ha dado la guitarra flamenca. Algo que no sólo se lo tenemos que agradecer todos los flamenco sino todo el mundo. 
Paco de Lucía comentaba que el primero que abrió las puertas del flamenco no fue él sino Sabicas… 
Dijo la pura verdad. Las palabras de un genio sobre otro genio. Es una maravilla, esa sencillez y esa humildad. Siempre digo que cuanto más grande es el artista más humilde es.
Foto de Paco Manzano

SABICAS, el genial mañuetero flamenco
En aquel verano del 82, Sabicas, después de más de 40 años sin pisar Pamplona, se acercó a la ciudad que le vio nacer. Era 5 de Julio, víspera de la Víspera, fecha idónea para el regreso de “navarros por el mundo”, y salvo para antiguos del lugar o algunos afectados por la fiebre flamenca, para la mayoría de los pamploneses era un perfecto desconocido.
Por eso, cuando el entonces alcalde Julián Balduz, en el homenaje que se le tributó en el salón principal de la Casa Consistorial, dijo aquello de “junto a Gayarre y Sarasate, se encuentra hoy aquí otro músico universal” y cuando añadió “este hombre ha elevado el sentido del flamenco popular a categoría infinita”, a lo que Sabicas contestó -visiblemente emocionado, entre lágrimas- : “Miren, yo me presento por ahí como un gitano, navarro y pamplonés, orgulloso de serlo”, muchos pamploneses se dieron cuenta de que en Pamplona había nacido un auténtico virtuoso de la guitarra, venido desde Nueva York, y del que casi no habían oído hablar.
Y a la tarde de ese mismo día, muchos de ellos acudieron con gran curiosidad al teatro Gayarre, a pesar de los partidos del mundial de fútbol que se celebraban en nuestro país en esos días, a un concierto que se convertiría en histórico en nuestra ciudad y que levantó el entusiasmo de los asistentes.

Biografía
Del archivo municipal de Pamplona, podemos extraer algunos detalles de su biografía: Agustín Castellón “Sabicas” (le gustaban las “habicas”) había nacido el 16 de marzo de 1912 en la calle Mañueta, nº7-3º, hijo de gitanos ambulantes, y de niño vivió sucesivamente en la calle Jarauta, en la Rochapea y en Villava.
Esencialmente autodidacta, comenzó a tocar a la edad de cinco años, cuando sus padres le compraron una guitarra por 17 pesetas. Él mismo aprendió a afinarla y a tocar las primeras notas. A esa edad, debutó por primera vez con su guitarra en una Jura de Bandera. Pero fue a los 11 cuando, habiéndose trasladado a Madrid, actuó ya como profesional(?) en el teatro “El Dorado” de Madrid, en un concierto de guitarra flamenca. A partir de ese momento recorrió España en diversas giras artísticas acompañando a los grandes cantaores de la época. 
En 1936 emigró a Argentina formando pareja con la diosa del baile flamenco, por entonces, Carmen Amaya. Juntos filmaron media docena de películas durante los cinco años que permanecieron juntos, en Argentina, México y Nueva York, ciudad -esta última- donde se estableció finalmente en 1955, afianzando su figura artística ya como concertista de guitarra. 
Que Pamplona, alejada totalmente de los ambientes flamencos, viese nacer al genial mañuetero, no deja de ser un hecho singularísimo y sorprendente, que no siempre se ha sabido valorar en su justa medida. La historia de la guitarra flamenca se divide -a partir de él- en dos épocas: antes y después de Sabicas.
De él bebieron todos los grandes maestros modernos de la sonanta. Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, los hermanos Juan y Pepe Habichuela, Tomatito o Enrique de Melchor que se consideran o se consideraban discípulos suyos; en palabras del propio Paco de Lucía: “Yo soñaba con Sabicas. A nadie le ha sonado la guitarra como al maestro”. 
De técnica depuradísima no daba la sensación de que tocaba sino que la música fluía espontáneamente de su guitarra. Estaba a la altura de los mejores guitarristas españoles como Andrés Segovia o Narciso Yepes. 

Muere en el Hospital Saint Claire, de Nueva York, el 14 de abril de 1990 y fue enterrado en el cementerio de Pamplona, seis días después, en el nicho 163 del grupo G50, a la izquierda de la Puerta del Río (el féretro fue recibido en el zaguán de la Casa Consistorial). 
Durante el entierro en Berichitos sonaba “Duelo de Campanas”, de él mismo:
Homenajes
El Ayuntamiento asignó el nombre “Plaza del Guitarrista Sabicas” a una parcela en el Polígono de los Alemanes. 
A partir de su muerte se han realizado múltiples acciones e iniciativas artísticas y culturales para rememorar su figura muchas de ellas promovidas por el jugador osasunista y gran aficionado, Manolo González, junto con la Casa de Andalucía, y patrocinadas desde el Ayuntamiento de Pamplona, entre las que merece la pena señalar -a vuela pluma- algunas, como:
-los dos Memoriales Sabicas, en 1990 y 1991,
-el I Festival de Guitarra, de Agosto de 2008, en el que se descubrió una placa en su nombre en la calle la Mañueta
-el Centenario Sabicas en 2012, promovido por la Asociación Gitana Gaz Kalo y el documental “El fabuloso Sabicas”, producido y dirigido por los pamploneses Pablo Sasal y Pablo Calatayud
-y finalmente el festival “Flamenco on Fire” (un disco recopilatorio de Sabicas tiene este título) que se inició en 2014 y que desde entonces continúa todos los años en la segunda quincena de Agosto con gran éxito.

NOTA
Esta entrada, completa -fotos y vídeos incluidos-, ha sido elaborada por Antonio González, hijo del jugador osasunista y gran aficionado al flamenco, Manolo González.
Precisamente las gestiones de su padre permitieron el mítico concierto de Sabicas celebrado en el Gayarre el 5 de julio de 1982, "víspera del Vispera", hace ahora 37 años.
Sirva esta entrada, hecha por su hijo, de homenaje a los dos: a Manolo y a Sabicas.
¡Mil gracias, Antonio!