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lunes, 6 de octubre de 2025

Falces no va a devolver las farolas a Pamplona

Eran unas farolas "belle époque", de aire barroco, a tono con la fachada del Ayuntamiento, que estuvieron allí desde que llegó la electricidad a Pamplona (1888) hasta 1952. Tras la profunda reforma de la Casa Consistorial -sólo se mantuvo la fachada-, incomprensiblemente, no vuelven a colocarse y se ponen a la venta. Falces se entera y las compra -yo creo que "a peso"- por 3820 pts.
Era alcalde Javier Pueyo Bonet (Abril 1952 Enero 1958): 
DN 13/08/1953
Se venden (1.910 pesetas cada una) al Ayuntamiento de Falces las dos farolas ornamentales procedentes de la Casa Consistorial
1865, aún sin farolas. Los faroles son de gas. Julio Altadill; 2. 1930 Roisin
Dos décadas después, "tras la obra de reforzamiento y limpieza de la fachada", el Ayuntamiento se acuerda de las viejas farolas. Falces está de acuerdo, a cambio de otras.
Es alcalde José Arregui. Tomás Caballero está en Relaciones y Cultura. 
DN 14/12/1975 Las viejas farolas consistoriales
Hasta hace unos años, ante la fachada consistorial, en la misma acera, dos artísticas farolas. El Ayuntamiento las quitó y pasaron a la villa de Falces. Ahora, tras la obra de reforzamiento y limpieza de la fachada, vuelve el asunto. Se trata de traerlas. Falces está de acuerdo, a cambio de otras. Por ahí no habría problemas. Pero le preguntamos a Relaciones y Cultura por qué se quitaron en su día y si merece la pena traerlas. -En este sentido -indica Caballero- me gustaría tener la opinión de los pamploneses que las recuerdan, Reponerlas costaría 140000 pesetas.
Casi un año después, el tema de las farolas va a pasar a Pleno con la propuesta de desistir. Ahora Falces, además de dos farolas que las sustituyan, pide el alumbrado de alguna calle.
DN 17/11/1976
-Hace tiempo se viene dándole vueltas al asunto de las farolas que antes estaban aquí, en la Casa Consistorial y ahora están en Falces. Queríamos recuperarlas. Arraiza ha hecho gestiones con el Ayuntamiento de Falces y el asunto pasa ahora a Pleno, con propuesta de que desistamos de traerlas. Nos piden poco menos que el alumbrado de alguna calle.
1952 2 farolas Arazuri PCB; 1952 1 farola. Col. Castells;   08.09.1953 0 Regreso al Ayto.
Este artículo de Iriberri explica perfectamente todo el embrollo:
DN 03/12/1976 Iriberri
También los asuntos políticamente asépticos, con una carga puramente sentimental, pueden tener un desenlace imprevisto. Valdría como ejemplo el caso de las dos farolas que iluminaron la fachada de la Casa Consistorial desde la llegada (1888) de la luz eléctrica a Pamplona hasta el año 1952. Las farolas "belle époque', con su aire barroco, fueron vendidas al Ayuntamiento de Falces y el de Pamplona se acordó de ellas el año pasado, a propósito de la repristinación de la fachada. Relaciones y Cultura inició las gestiones, Joaquín Arraiza se fue a Falces y todo tenía la pinta de terminar en un brindis sanferminero. No fue así. La Corporación Municipal de Pamplona acordó en su última sesión plenaria dar por perdidas las farolas considerando inaceptables las pretensiones de Falces, que dicho sea de paso está en su derecho de pedir cuanto estime justo. 
Falces. Salvador García
La historia es muy breve. En 1952 Pamplona estrena casa consistorial. Del viejo edificio de 1739 sólo se ha respetado la fachada. Con las obras se retiran las dos farolas situadas en la acera de la puerta. No las colocan, Falces se entera de que están a la venta, las compra y se las lleva para su fachada consistorial, donde artísticamente desentonan. La compraventa queda cerrada el 12 de agosto de 1953. Falces se lleva las farolas por 3.820 pesetas. Es decir, a 1.910 pesetas cada una. Veintidós años después Pamplona limpia su fachada, alguien se acuerda de las farolas y comienzan las gestiones con Falces. "Si estuvieron en Pamplona -declaró el Alcalde de Falces- pues que vuelvan. Eso sí, siempre que Falces quede debidamente compensado". (DIARIO DE NAVARRA, 16-12-75). 
La compensación de Falces ha sido el impedimento de un nuevo contrato de compraventa, esta vez en dirección contraria. "Se les ofrecieron dos farolas moderas -dijo Arraiza- por valor de 140.000 pesetas. Incluso habilitamos un crédito. Pero la Corporación de Falces quiere el alumbrado de alguna calle. Y ante esa pretensión..." 
Ante esa pretensión el Ayuntamiento de Pamplona desiste.
Como veis, Falces se ha reído a la cara de Pamplona durante 72 años. No ha tenido voluntad real de negociar. Cuando parecía que el acuerdo estaba hecho, Falces imponía una condición inasumible por Pamplona. Yo creo que, si el Ayuntamiento de la capital sigue teniendo intención de recuperar las farolas, va a tener que ir a los tribunales.

martes, 3 de noviembre de 2020

Pedro Iturralde: Nostalgia de Navarra

Caudal de música 
El músico Pedro Iturralde viaja por sus recuerdos hasta la Navarra de su infancia, a orillas del río Arga, y a los valles de su juventud. 
Texto: Pedro Iturralde. Fotos: Koldo Badillo 
Aquí descubrí mi amor por la música
'A orillas del Arga' era el título del vals que compuso mi padre -molinero de profesión y músico de afición- para mi madre, cuando vivíamos en Vergalijo, en el molino que había construido mi abuelo, Pedro Iturralde, en la margen izquierda del río Arga; a 100 metros de nuestra casita de piedra y a 800 del pequeño poblado. 
Vergalijo (magnífica entrada en Wikipedia) era un barrio perteneciente a Miranda de Arga, que el hacendista Felipe Modet proyectó en 1909 como una explotación agrícola modelo, con escuela, iglesia, alumbrado eléctrico, una maquinaria modernísima y unas treinta familias, que al paso de los años acabaron emigrando a Miranda. 
En este entorno idílico, vivía mi familia. 
Como el molino no tenía mucho trabajo (ya había empezado la implantación de fábricas de harinas por cilindros), mi padre tocaba el clarinete durante el día, y todas las noches, después de cenar, en el impresionante silencio de un despoblado, mi madre, mi hermana Palmira y yo nos deleitábamos con su repertorio de polkas, mazurcas, habaneras, jotas y valses para guitarra. 
La iglesia del poblado de Vergalijo
Allí -entre olmos, chopos, zarzas y todo tipo de vegetación fluvial- transcurrió mi infancia, infinitamente feliz. 
Recuerdo el molino, la presa, el perro, la bicicleta, el teléfono de manivela, a mi madre lavando en el río y cantando, las tejas verdes de la iglesia y sobre todo, la habitación donde mi padre guardaba el clarinete, el laud, el requinto y la guitarra. 
Cuando tenía cuatro años, a mi padre le trasladaron a nuestro pueblo natal: Falces (unos dos mil habitantes), como jefe de la fábrica de harinas situada a un kilómetro del pueblo. Aunque seguíamos viviendo en el campo, la mudanza fue traumática. El trabajo de mi padre era más duro, y tenía menos tiempo para nosotros. 
Empecé a ir a la escuela (yo, que estaba acostumbrado a tener mis propios juegos con la naturaleza) y enfermé de bronconeumonía por la tristeza. Como el colegio estaba a dos kilómetros del molino, tenía que hacer cuatro kilómetros diarios para ir y volver. Recién cumplidos los siete años, estalló la guerra civil y los aviones me pasaban por encima cuando iba de mi casa a la escuela. Recuerdo cómo el zumbido enturbiaba esa paz rural y yo salía corriendo asustado sin saber donde cobijarme. 
Con 9 años, y en el molino, mi padre  
me puso un saxofón y me dio mi 1ª clase
Por suerte, en 1939, cuando terminó la guerra, se rehízo la banda de música de Falces y mi padre decidió entrar en ella. Nos trasladamos a vivir al centro del pueblo que era mejor que soportar el ruido de las turbinas todo el día. 
Me encantaba acompañarle, tanto que sentí que poco a poco me estaba enamorando de la música. Fue una pasión que llevaba dormida desde mi infancia. Empecé a estudiar los métodos de solfeo de Don Hilarión Eslava y comenzó así una aventura emocionante que tuvo su momento máximo cuando, con nueve años y en el molino, mi padre me colocó un saxofón y me dio mi primera clase. 
Con la práctica de los estudios, curé mis bronquios, mejoró mi sistema nervioso y amplié mi capacidad torácica. A mi padre le gustaba la música como afición, pero no como profesión. Yo pensaba todo lo contrario. 
Falces
Después de la formación clásica de mi padre y de mi experiencia en la banda, tuve la suerte de enamorarme del jazz (que entonces era música de baile), gracias a Don Manuel Allo, que dirigía el quinteto de baile de la localidad y tenía discos de Duke Elligton, Armstrong, Artie Shaw... 
En poco tiempo, pasé a formar parte de su grupo como saxofonista y clarinetista, actuando en mi pueblo, Falces, todos los domingos y festivos. 
Cuando tenía doce años nacieron mis hermanos Javier y Manuel. Yo seguía actuando por las fiestas de los pueblos de la Ribera navarra, y en los Sanfermines, en Pamplona, para la Peña La Jarana. Las gentes me conocían como el ‘chaval de Falces’ o ‘el chico del molinero’. 
Trabajábamos duro: en algunos pueblos tocábamos diana, concierto y baile. Pero mereció la pena. Recorriendo esos impresionantes parajes con mi música descubrí el lado más amable de la posguerra. Comprobé cómo las gentes de los pueblos, cansadas de tanto sufrimiento, recibían a la orquestina con los brazos abiertos. Recuerdo que éramos nueve y Juanito Esparza, el jefe del grupo, era de Carcastillo, donde tenía un taxi. En la época era insólito que un grupo de músicos recorriera la geografía foral para amenizar las fiestas en un Plymouth, una preciosidad de coche americano. 
Garralda
A los quince años, conseguí el carné de músico profesional que yo tanto soñaba y fui contratado para actuar una temporada en el Café Comercio de Logroño; el siguiente año fui a Burgos, al Gran Café Candelas. 
Regresé a Navarra y monté mi propio grupo. Entre 1942 y 1947, recorrí los asombrosos valles del norte de Navarra, especialmente el de Baztán, de Roncal y el de Salazar. A veces, nos alojábamos en casas particulares que los paisanos generosamente nos dejaban. Eran los pioneros del turismo rural, tan de moda ahora por la zona. 
Mi andadura profesional me alejó de Navarra. En 1947, el cantante y jefe de orquesta Mario Rossi me contrató para su orquesta en una gira por Lisboa, Tánger, Casablanca, Orán, Argel y Túnez. 
Collado de Urquiaga, nacedero del Arga
El servicio militar me trajo a Navarra, después fui a Madrid, donde hice la carrera de Saxofón en el Real Conservatorio de Madrid (RCSM) y tuve mi propia orquesta en el Hotel Plaza, hasta aquel contrato con los hoteles Biarritz y Capitol de Beirut (Líbano). De allí a Atenas, a Ankara... y dos años en las bases americanas de Alemania y de Francia, con la orquesta internacional de jazz de Manny Kelly, viniendo después a Zaragoza y concluyendo la gira en Torrejón (Madrid), donde fijo mi residencia. 
Los años sesenta fueron mi época más activa como músico de jazz, músico clásico en giras con la ONE (Orquesta Nacional de España), colaborador en grabaciones de música, para bandas sonoras... El RCSM creó la plaza de profesor de saxofón. 
Aunque retirado de la docencia desde 1994, continúo como ‘band leader’ de jazz, solista concertista con bandas u orquestas sinfónicas y compositor. 
Ahora, con el tiempo, me es grato recordar la Navarra de mi infancia y juventud. Siempre que puedo, regreso. Me vuelven entonces todos esos recuerdos: La tranquilidad de la villa de Roncal, patria del cantante Julián Gayarre; Roncesvalles, con su iglesia; Olite, con su castillo -ahora Parador-, que pude ver reconstruir en mi infancia; Alsasua, Aoiz, Tafalla, donde mi hermano Manuel es jefe molinero; Falces... y -¡cómo no!- Vergalijo, ese paraíso donde descubrí mi amor por la música.

Dedicatoria de Desolvidar
Mirando en la Biblioteca Nacional, he encontrado decenas de grabaciones y partituras de Pedro y he dado con una grabación, nada menos que de 2017, de "El Molino y el Río".
Campos de vid del fértil pueblo de Añorbe
Decía Pedro que se inició en el saxo muy pronto, para consolarse de su exilio del «paraíso» que, para él, estaba en el molino de su padre -saxofonista como él- y de su abuelo, en Vergalijo, situado junto al río Arga. A aquella época dedicó una de sus composiciones más conocidas, que -como veis- aún seguía tocando: 'El molino y el río'.
Me encanta en esta pieza el contraste entre la melodía general, lenta, nostálgica, delicadísima, y el compás - muy movido y un poquito picarón y jaranero- de la jota "Y si no se le quitan bailando, los colores a la molinera...".
En tu honor, en agradecimiento por lo mucho que nos has dado y por ser un gran embajador de Navarra, va para ti, Pedro Iturralde, este vídeo con los colores, llenos de nostalgia, de los años de infancia y juventud que viviste en Vergalijo, Falces y en tantos pueblos en los que tocaste en fiestas.

Koldo Badillo

PEDRO ITURRALDE
Falces (Navarra), 1929. Su repertorio demuestra que es más que un músico de jazz. Ha conseguido todos sus objetivos, excepto que en las orquestas sinfónicas haya una plaza fija de saxofón. 

KOLDO BADILLO Licenciado en Ciencias Biológicas, este fotógrafo natural de Orduña (Vizcaya) es un enamorado de Navarra, donde reside. Su último libro: ‘Los colores de Navarra’ (2005) 

lunes, 2 de noviembre de 2020

Pedro Iturralde, Descansa En Jazz

Pedro Iturralde descubrió la música en la Casa-molino de Vergalijo, junto al Arga
Sólo bebía un poco de Cointreau porque le venía bien para la garganta. Por lo demás, ni tabaco ni drogas ni abuso de los licores. A esta buena vida atribuía Pedro Iturralde su buena salud y su impresionante capacidad torácica. El músico navarro, de Falces, llevaba casi ocho décadas tocando delante del público. Se inició en el saxo muy pronto, para consolarse de su exilio del «paraíso» que, para él, estaba en el molino de su padre -saxofonista como él- y de su abuelo en Vergalijo, situado junto al río Arga. A aquella época dedicó una de sus composiciones más conocidas, que aún seguía tocando: 'El molino y el río'.

Diario de Navarra
El saxofonista, clarinetista y compositor navarro Pedro Iturralde ha fallecido este domingo a los 91 años de edad. Iturralde fue profesor del Conservatorio de Madrid y colaborador de la Orquesta Sinfónica de RTVE. En 1992 recibió el premio a la Creación Musical, Literaria y Plástica de la Comunidad de Madrid.
El músico, considerado una de las grandes figuras del jazz español, alternó a lo largo de su vida las tareas pedagógicas con la interpretación del jazz.
En 1965, Iturralde grabó el disco 'Jazz Flamenco', en el que colaboró con el guitarrista Paco de Lucía; y en 1968 colaboró con el pianista Hawpton Hawes para grabar, junto a su cuarteto, 'Pedro Iturralde Quartet Featuring Hawpton Hawes'. En 1972 se trasladó a Estados Unidos para estudiar en el Berklee College of Music, de Boston, por el que fue becado.
En ese mismo año le fue concedido el primer premio en un concurso de composición, en la ciudad de Mónaco, con la pieza 'Like Coltrane'.
Ocho décadas en los escenarios. Pedro Iturralde  
era el más veterano músico de jazz vivo en España
En 1978 ganó de nuevo un premio, esta vez el segundo premio de composición, en el Festival de Mónaco, con la composición 'Toy'. Iturralde colaboró con la Orquesta Nacional de España y con la Orquesta Sinfónica de RTVE, así como con la Orquesta de Cámara de Víctor Martín, al margen de sus actuaciones clásicas, a dúo, con el pianista Agustín Serrano.
Asimismo, destacaron sus apariciones junto al Cuarteto de Saxofones, con el que grabó el disco 'Sax a Pel', en 1994; o junto al L'Ensemble de Saxofones de Lyon. También cabe resaltar su labor como compositor de bandas sonoras de películas, entre las cuales podemos reseñar su dirección musical y composición en la película 'El viaje a ninguna parte', de Fernando Fernán Gómez.
El Gobierno de Navarra ha transmitido sus condolencias por la muerte del músico y compositor navarro Pedro Iturralde, "uno de los referentes del jazz", ha sido premio Príncipe de Viana de la Cultura y premio Francisco de Javier. Figura clave del jazz y maestro, deja un enorme legado musical.

Nació el 13 de julio de 1929 en Falces, el pueblo en el que "debutó" con 8 años tocando en la banda municipal y luego con la orquesta "de baile", en la que tuvo la inmensa suerte de que su director tuviera un archivo de discos en los que escuchó por primera vez a Duke Ellington o Coleman Hawkins. Una leyenda del jazz con un gran legado que se ve plasmado en las diferentes generaciones de saxofonistas navarros. El músico ha creado escuela en esta comunidad y sus influencias han traspasado fronteras.
Iturralde, que ha acumulado los principales reconocimientos de su tierra, Navarra, siempre los ha acogido, como apuntaba en 2014, al ser protagonista de un homenaje brindado por la Coral de Cámara de Navarra, con "gratitud y humildad".
Una figura llena de vitalidad, que según apuntaba él mismo, era algo "genético, sobre todo por la parte de mi padre, Wenceslao, que fue músico nato y molinero de profesión, pero también cazador y pelotari. Se pasó la vida andando y bebiendo agua, que le encantaba, y no estuvo nunca enfermo. Vivió una vida muy sana y murió a los 88 al llevarlo por primera vez a Urgencias".
Respecto a su pasión, la música, Iturralde siempre ha dejado claro su versatilidad y amplitud de miras: "Soy músico de jazz, he sido músico sinfónico y profesor... A mí me gustaba y me gusta la música clásica, la romántica, Bach, por ejemplo. Desde joven, yo he tocado acompañando actuaciones de todo tipo como, por ejemplo, en el año 1947, cuando toqué en Sanfermines con la peña La Jarana. Además de saxofón y clarinete, que es por lo que más se me conoce, de joven también estudié piano, violín y guitarra. 
Y, formando parte de una orquesta, viajé a Lisboa, Tánger, Casablanca, Argel y Túnez... Allí conocí la canción francesa y el jazz. Posteriormente me saqué la carrera de saxofón por libre en Madrid, fui jefe de orquesta en el hotel Plaza y de ahí me fui a Beirut, donde estuve dos años y medio, y posteriormente a Atenas. 
Encierro del Pilón, en Falces
Luego trabajé con una orquesta en las bases mericanas de Francia y Alemania, hasta que decidí quedarme en Madrid, en el Whisky jazz club, donde pude tocar con los músicos americanos más importantes. También creé la plaza de saxofón clásico en el Conservatorio y toqué con numerosas orquestas sinfónicas. Por lo tanto, soy músico de jazz, sí, pero también más cosas...", relataba en una entrevista.
Muchas más cosas, sin duda, pero siempre, o casi siempre (también fue un virtuoso del clarinete), pegado al saxofón. Un instrumento que para el músico y compositor de Falces "lo ha sido todo, porque tanto el saxofón como el clarinete los estudié muy profundamente. Y esto también me viene de mi padre que, como digo, era músico nato, y tocaba valses, habaneras, polcas... La música de aquella época. Aunque él no quería que fuese músico; me decía que la música no era una profesión. 

Recuerdo y dedicatoria
Como hemos visto, Iturralde no desdeñaba tocar en ningun sitio ni acompañar a ninguna orquesta, por humilde que fuera. Lo vi tocar en Fiestas de Allo, a principios de los años 80.
Quiero dedicarle esta canción, de corte regional y festivo, que compuso Turrillas en los años 1950 y que lleva el título de  "Aquí… Radio Falces”
Los Hermanos Olaverri nos cuentan que antes de que las fiestas de Falces se hicieran tan famosas por el Encierro del Pilón, los falcesinos también las disfrutaban y hasta había una emisora (una broma de Turrillas), "Radio Falces", que las promocionaba. A mí me suena haber oído la primera vez este pasacalles de Turrillas a mediados de los 60, allá por los 14 ó 15 añicos.
Estoy seguro, Pedro, de que también te agradará y te traerá buenos recuerdos:

domingo, 30 de julio de 2017

Aquí... Radio Falces (Hnos. Olaverri)


Antes de que las fiestas de Falces se hicieran tan famosas por el Encierro del Pilón, los falcesinos también las disfrutaban y hasta había una emisora (una broma de Turrillas), "Radio Falces", que las promocionaba. Turrillas y los Hermanos Olaverri nos lo cuentan.
Ya me dirán mis cofrades Gaudencio y Ángel, pero a mí me suena haber oído la primera vez este pasacalles de Turrillas a mediados de los 60, allá por nuestros 14 ó 15 añicos. El dato cuadra porque, según dice la flamante biografía de Turrillas que publiqué hace un par de días:
“El éxito de sus composiciones en el ámbito de la música de corte regional y festiva llegó en los años 1950, con títulos como... Aquí… Radio Falces”,
Y precisa Serafín Ramírez Gamen:
"a Manuel Turrillas le llamaron de la casa de discos Columbia por si conocía algún grupo que pudiera grabar sus composiciones y les recomendó a los hermanos Olaverri, y así surgió en 1960 el grupo Los Pamplonicas, reforzado por el acordeonista Angulo y las guitarras de Oliva y De Luis y en ocasiones por Zamora y Ansorena. Los Pamplonicas se crearon para la grabación de los discos con la Columbia. El repertorio se limitaba a jotas y estampas sanfermineras de Turrillas. Después se realizó una segunda grabación con la RCA y la tercera con la Belter, de Barcelona.
… Los títulos grabados de jotas, pasacalles , zortzikos y estampas exclusivas de Turrillas son:... “Aquí radio Falces”...

Tenemos la suerte de que la familia Olaverri conserva todas estas grabaciones que se han digitalizado para su conservación y están incluidas en los programas “Homenaje a los Hnos. Olaverri” de la radio on line La Voz de Navarra.
Como veis, merece la pena pinchar en estos enlaces por el montón de datos que nos aporta Serafín.
Así pues, "Aquí... Radio Falces" fue compuesta en los 50 por Turrillas y grabada por los Hermanos Olaverri en 1963.

La letra de Aquí Radio Falces
Una letra popular donde las haya, sencilla, que cuenta lo que debían de ser aquellas fiestas en las que se echaba el resto y se gastaba lo que no se tenía, porque el resto del año era trabajar y sólo trabajar.
Somos en Falces tan castizos pa divertirnos con gracia y salero que nuestras fiestas son famosas por su alegría y animación.
A un turista que vino a las fiestas le invitamos a un trago de mol, por lo visto le supo tan rico que una buena moscorra pilló.
Con el vino se puso valiente y a torear la vaquilla salió, no sabía coger el capote y menudo morrón se llevó.
Los de alegre corazón, somos los chicos de Falces, los de alegre corazón, los que saben divertirse con su temple navarrico y pasar muy buenas fiestas al compás de esta canción.
Aquí Radio Falces, anunciando unas fiestas bandera, aquí Radio Falces, atención, atención, atención.
Aquí se baila y se torea, también sabemos gastar el dinero y hay un vínico que marea pa remojar el chilindrón.
A un turista que vino a las fiestas...

El vídeo
Las imágenes son de Javier Ramírez Borja, quien ha tenido, además, la gentileza de pasarme el audio de los Hermanos Olaverri. Yo tan sólo he añadido alguna imagen de los hermanos, que regentaban el asador de la calle Santa Marta, y otras del Maestro Turrillas. Mil gracias. Ah, y he insertado en el vídeo esa bonita letra para un mejor entendimiento.

Actualización 2024 07 12
Sobre el Asador de la Milagrosa, con más de 60 años:

Roberto Rizo
No quiero terminar sin añadir un recuerdo entrañable hacia este catalán que, con su orquesta, acudió durante los años 40 y 50 puntualmente a las fiestas de Falces. Fue tal su amor al pueblo que  compuso la obra  "Lindo es mi Pueblo de Falces", a petición de su amigo Víctor Terés Busto.
Si alguien sabe algo de esta composición (detrás de la que llevo seis años y medio), que se ponga en contacto conmigo:
patximendiburu@gmail.com
Roberto Rizo fue el intérprete de la canción del Cola Cao ("Yo soy aquel negrito..."), pero pocos conocen su doble faceta de intérprete y de compositor. Y hasta de creador de un argumento literario cinematográfico.
En esta entrada que hice en enero de 2011 tenéis muchos más datos sobre este hombre que me tocó el corazón:

Phoscao, Cola Cao y... Roberto Rizo

sábado, 17 de agosto de 2013

Falces: Jota a la Virgen del Pilón. Crítica


Disculpas
Llevo siguiendo esta jota en los últimos años (2010, 2011, 2012, 2013) y admiro la fuerza, la voz y la expresión de las chicas que la cantan. Pero, cada vez que la escucho.., siempre me queda un sentimiento de desconcierto que me dice que a esa jota le pasa algo. 
Hoy me he dado cuenta de lo que le pasa y quiero deciros, especialmente a los falcesinos, mi opinión.

sábado, 15 de enero de 2011

Phoscao, Cola Cao y... Roberto Rizo


El Phoscao
Lo pronunciábamos "Foscao", pero ya sabíamos que se escribía como "Raphael".
Sospechaba que era más antiguo que el Cola cao, pero no imaginaba que lo fuera tanto. La primera publicidad que he encontrado del Phoscao ha sido en "La Vanguardia" del 30 de Enero de 1914.

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Pero el Phoscao tiene, como dice el anuncio, su antecedente en el Phosphocacao con lo que, además de aclararnos su etimología, adelantamos la fecha en el mismo periódico de Barcelona al 11.04.12.

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Las referencias más antiguas las he encontrado en un periódico francés (L'ouest eclair, del 24.01.10).
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Este producto era un reconstituyente especialmente indicado, como decía la publicidad, para ancianos, enfermos, débiles, agotados y sufrientes del estómago: neurasténicos... Y se vendía en ultramarinos, farmacias y, curiosamente, droguerías.
En 1964 pasa a manos de Nutrexpa (fabricante del Cola cao), quien en años posteriores saca al mercado el Phoscao soluble.
Tuve la suerte de quedarme, más o menos, con la canción publicitaria, canción que he contrastado con otras personas que también la recuerdan. Por mucho que he mirado en la Red, no he encontrado ninguna referencia ni de la melodía ni de la letra. Esta es la letra que yo recuerdo (pongo en azul las partes dudosas):

Es el phoscao poderoso reconstituyente, pues el phoscao da alegría y salud de repente, tome phoscao desayuno y merienda también y lo toman sus hijos y nietos y tienen más años que Matusalén

Escuchemos al "Bajo de Mendillorri", la parte masculina del Dúo Pampilona:


Actualización 0ctubre 2013: Hoy la casualidad (un compañero de gimnasio silbando en el vestuario la canción del Cola Cao) ha hecho que volviera sobre esta entrada y he encontrado en TVE el auténtico anuncio del Phoscao y la verdadera letra, más larga y con diferencias notables a la que yo recordaba. Este es el nuevo vídeo comparativo de ambas versiones:



Y ésta es la letra buena en la que, no sé de dónde, se nos cuela Don Wenceslao:

Canción del Phoscao

Ese chico que juega, tan fuerte,
mete goles sin cesar;
su secreto reside, señores,
en la forma de desayunar.
Desayuna su Phoscao con leche
y  también al merendar;
y el primero en el juego y la clase,
ahora ya no se puede dudar.
Tome el  Phoscao,
poderoso reconstituyente,
pues el Phoscao
da alegría y salud de repente;
don Wenceslao
con Phoscao desayuna también
y lo toman sus hijos y nietos
y  tiene más años que Matusalén.

En la Sgae aparecen dos reseñas distintas de la canción de Phoscao: una a nombre de Jaime Mestres Pérez y otra de José María Torrens Ventura.


Anuncio de 1949
El Cola Cao
En 1946 se registra y sale al mercado Cola Cao, el producto estrella de Nutrexpa.
En 1955 (nota abajo) se crea la "canción del negrito", que se convertirá en todo un clásico de la publicidad en España, ya que Cola Cao fue la marca patrocinadora de un serial radiofónico emitido en España por la Cadena Ser entre 1955 y 1971: "Matilde, Perico y Periquín".
El título original de la canción del Cola Cao es, según la SGAE, "Aquel negrito" y los alternativos los que aparecen en la imagen. Así mismo aparece el creador: Aurelio Jordi Dotras (1932-2004), pero no el intérprete, cuyo nombre sí que aparece en la Biblioteca Nacional: Roberto Rizo Abad.



Pincha sobre la imagen para leer mejor
Ignoro quién ha sido el primer responsable de haber escrito el primer apellido de Roberto Rizo Abad con dos zetas, pero, como algunas páginas copian a otras, el error se ha extendido tanto que no hay en internet ninguna entrada (salvo ésta) con el verdadero nombre completo de este intérprete y compositor. Alguien se queja también de que no obtiene datos sobre él. No me extraña: con la doble zeta tan solo aparece como intérprete de "Aquel negrito". Y, sin embargo, en la SGAE y en la BNE tiene bastantes registros. Pero esto lo dejamos para el final de esta entrada.
Volviendo a "Aquel negrito", no hay ningún problema para encontrar la famosa canción. He encontrado muchos vídeos y creo que uno de los mejores es éste:


Pero unos años después de "Aquel negrito", en 1961, encuentro en la BNE la reseña de un "Chachachá" titulado "El Cola-cao". Reseña confirmada por otra de la SGAE. Se trata de una partitura cuyo autor es... ¡Roberto Rizo Abad! Y sospecho que tiene que ser la canción que yo recuerdo (y de la que no he encontrado referencias en internet):


Esta sería, más o menos, la letra
"El Cola Cao es el rey, no puede haber otro igual; tiene un gustito a la miel, un alimento sin par. El colacao mereció la fama que tiene hoy, por eso el Cola Cao el mundo conquistó. Los niños lo piden a gritos. Las madres siempre compran Cola Cao. En todos los hogares de la tierra se toma aquel famoso Cola Cao"

Roberto Rizo Abad
Siquiera como un pequeño reconocimiento a Roberto Rizo  y para que no sea conocido tan sólo como intérprete de "Aquel negrito", sirvan estas reseñas extraídas de la Biblioteca Nacional en las que queda clara su doble faceta de intérprete y de compositor. Y hasta de creador de un argumento literario cinematográfico.
Rizo Abad, Roberto tiene en la BNE 21 registros, 10 de los cuales están digitalizados y podéis escucharlos con su sonido original. Podéis acceder a ellos en este ENLACE PERMANENTE (pincha).
[Actualización 25.10.11: el comentario de un lector, tardíamente leído, además de proporcionarme la pista de alguna canción, me ha empujado a seguir investigando sobre Roberto Rizo y he conseguido este montón de enlaces a canciones suyas o que interpreta:]

Intérp.: Roberto Rizo, con Trío Vocal Hermanas Russel y Orquesta Ricardo Rovira

Intérp.: Ricardo Rovira y su Orquesta Española ; Roberto Rizo

Intérp.: Ricardo Rovira y su Orquesta Española ; Roberto Rizo, vocalista

Intérp.: Ricardo Rovira y su orquesta típica ; Roberto Rizo, vocalista

Intérp.: Ricardo Rovira y su Orquesta Española ; Roberto Rizo, cantante solista

1946. "Pepín Martín Vázquez"; "¡Madrid!"
Intérp.: Ramón Busquets y su Orquesta ; Roberto Rizo, vocalista

1947. "Tanto tienes, tanto vales": fox garrotín; "Hoy, nada más", foxtrot.
Autor: Rizo Abad, Roberto y Manuel Palos.
Intérp.: Rina Celi y su Equipo Musical

Intérp.: Casas Augé y su Orquesta ; refrán cantado por Roberto Rizo

1947. "Alegre piropo": huapango con refrán cantado; "La brisa y tú": bolero con refrán cantado
Autor: R. Rizo, Francisco Sánchez Ortega.
Intérp.: Ricardo Monasterio, con la Orquesta Casablanca

1947. "Calle Nueva", tango slow y "Paquiro", pasodoble; ambos de los autores Molina Manchón y A. Gracia. Calle nueva está dedicada a la calle Conde del Asalto, en el antiguo Barrio Chino de Barcelona. Esta grabación se pasó en Mataró Radio el el programa en lengua catalana "Recordant el passat" con fecha 14 de Julio 2.011. No figura en la BNE, pero ésta es su referencia: Regal matrices CK 3.438/3.437 Nºde catálogo C 8.708 (Esta información, que yo desconocía, se la debo al anónimo comunicante del 24.07.11. Muchas gracias)

Gran Orquesta Musette de Serramont y Morató, con órgano eléctrico y guitarra mágica ; Trío Vocal Hermanas Russell ; Mayra Montiel, Emilio Valdés, Roberto Rizo, cantores

Intérp.: José Casas Augé y su Orquesta ; Roberto Rizo, cantor

1951. "Perfidia de una alma". (Texto impreso): argumento literario cinematográfico
Autor: Rizo Abad, Roberto

1961. "El Cola-cao". (Chachachá. Partitura)
Autor personal: Rizo Abad, Roberto

1963. "Mi loro canturrea". (Partitura. Bolero-mambo)
Autor: R. Rizo

Plaza de Falces
Lo (pen)último que he encontrado ha sido un documento (muy bien elaborado, por cierto) PINCELADAS DE LA HISTORIA DE FALCES, en el que se cita a Roberto Rizo como "músico componente de una orquesta asidua a las fiestas de Falces" allá por los años 40-50,  y que compuso la obra  "Lindo es mi Pueblo de Falces" a petición de su amigo Víctor Terés Busto.
1.916. Falces. F. Cristóbal de Castro

Sería muy conveniente que, quien conozca más datos biográficos de Roberto Rizo Abad, los colgara en la Red.
Gracias a Josep Perramón Baqué, he sabido que Roberto Rizo falleció el 13 de enero de 2004, a la edad de 90 años.
pincha para leer mejor

Nota: el dato de 1955 lo había sacado de la propia página de Nutrexpa. Sin embargo, he encontrado en La Vanguardia del 29.04.04 un dato de Josep Perramón Baqué que me merece todo el crédito y que adelanta a 1947 la canción del Cola Cao "Aquel negrito". Podéis leerlo justo aquí, a la derecha.

Roberto Rizo cantó a Falces (Navarra), cantó a España (para muestra los títulos conservados en la BNE) y cantó a Cataluña. Y a las tres, con toda naturalidad. Sirvan de muestra del amor que sintió por su patria chica   estas cuatro preciosas canciones (gracias):

"Es la Moreneta":

"Quan vinguis a Barcelona":

"No ens oblidis":

"Estimada Cataluña" (sic):

lunes, 23 de agosto de 2010

El encierro del Pilón, Falces



Actualización 06.11.13: Acaba de llegarme al correo este vídeo promocional del Ayuntamiento de Falces. Impresionantes imágenes. Haced el favor de verlo en pantalla completa. ¡Enhorabuena!


Hay días en que uno encuentra piedras preciosas. Este artículo de Francisco Apaolaza y el vídeo de 1967 para la película Ama Lur os van a encantar. Si ya es difícil correr El Pilón, no te digo nada hacerlo con sotana y gafas de sol. Y lo mejor es poder compartirlas con vosotros.
Cataluña: prohibido prohibir

Calvo, barbudo, rápido, pequeño pero recio. Muy fuerte. Si hubiera nacido hace mil años, tal vez habría sido un monje soldado trotando por aquella misma ladera, vestido con una celada y armado con una ballesta, dándole la del pulpo a las huestes del moro Abd Allah en la batalla de Yabal al Bardi, en los pedregosos y secos entornos de Falces. El mundo ya no está para 'cruzadas' y Jesús María Goñi, 'Pituto', es un tipo modesto y pacífico, poco amigo de fanfarronear y tendente al abrazo y la amistad. Tiene, eso sí, la curiosa costumbre de lanzarse a tumba abierta por una pendiente imposible, sembrada de piedras, escalones y trasquiladas en la roca. Por si fuera poco intenso, le siguen media docena de vacas bravas en puntas. ¿Loco? Puede ser. Pero vibrante también. Mucho. Es el Pilón de Falces, el encierro más extremo de los que se corren en el mundo, testigo de la pasión taurina en Navarra, que saltó el miércoles a los informativos con el toro que se 'coló' en los tendidos de la plaza de Tafalla. Para los cazadores de sensaciones, sucede la semana del penúltimo domingo de agosto, cada día junto a la ribera del Río Arga, a menos de 60 kilómetros al sur de Pamplona.
'Pituto' es fontanero 350 días al año y en fiestas, el primero que inicia la carrera del Pilón de Falces. También el mayor de la familia del encierro: tiene 60 años. Espera a cincuenta metros del corral con una camisa de cuadros blancos y azules, que sirve de referencia a los de más abajo. Son las nueve menos dos minutos de la mañana y en la primera curva del Pilón no se oye nada, si no es el carraspeo de alguno de los corredores del tramo y una canción lejana:
[Actualización 11.08.13


Cuando le rezo a la Virgen,
le rezo con un cantar;
si ese cantar es la Jota,
oigo a la Virgen llorar


(Nota: sobre la manera de cantar esta jota he hecho una crítica)


Al que corre en el Pilón 
no le quites ser (de) valiente; 
échale un beso a la Virgen 
que en la cuesta está presente. 
Van a tirar el cohete, 
ya está la mecha encendida; 
el que no corra el encierro, 
que se retire enseguida

Antes más, se cantaba esta otra canción según recuerda mi buen amigo Carlos, de Falces:


Por el callejón, por el Pilón,
bajan los mozos
con el pañuelo atado al cuello,
atado al cuello.
Ten mucho cuidáu, mucho cuidáu,
que el bicho es traidor,
mas no tengas miedo,
si eres de Falces, tira p'alante,
porque en el encierro
la Virgen da su bendición 

]
Nadie dice nada, ni Javi, ni Arturo, ni José Luis, ni Fermín ni los demás, algunos de los mejores pares de piernas de los alrededores. Entre todos suman un siglo de experiencia. Huele a pasto seco y corre el aire fresco que acaricia la alfombra amarilla de gramíneas y pequeños arbustos: es un extraño día en el campo. El resto de la Humanidad debe de estar engullendo un croissant. «¡Cohete!», avisa uno. «Pum. Ya vienen. No, que no baja 'Pituto' aún, quietos. ¡Ahora, ahora viene, vamos, venga, vamos, vamos!» Un grupo heterogéneo de personas se lanza por la cuesta endemoniada sin ver siquiera las vacas, que no tardan en alcanzar las espaldas como un avispero de pitones. «¡Fuera!». En pocos segundos la aventura termina en un zarzal con las manos sembradas de espinas. Mientras, la manada de las reses de Moreno Gil completa los 800 metros restantes, jalonados de nombres de leyenda: la fuente los Pajaricos, la Curva, la Virgen (de Nieva), la cuesta final, similar a un trampolín de saltos de esquí y por fin el asfalto llano del pueblo, la Cabrería, la calle Echarri y la plaza de los Fueros, final feliz de la historia.
Los animales han tardado menos de un minuto en completar 800 metros. Eso quiere decir que han bajado a una media de 50 k/h (un atleta marca 36 k/h en los cien metros lisos haciéndolos en 10", con picos de 39 k/h en los últimos metros). «Pues iban lentas.». Habla Javi Preciados, falcesino de 52 años. El día que le cornearon, en 2003, el periódico dijo que los animales habían alcanzado picos de 67 kilómetros por hora. «Despuntó una vaca -así se dice cuando se adelanta alguna y barre lo que haya-, entramos en la curva y encontramos un tapón de gente. A mí me dio un puntazo en el muslo y yo arrollé a Arturo, que se quedó seco». Arturo sonríe y apura un café a media mañana en la Peña El Mortachuelo, el templo de la tertulia, donde se reúnen para comentar la carrera.
Es el momento de las historias dulces al humo de un café fuerte, como esa que cuenta que los pastores comenzaron a llevar las reses al pueblo por el monte, vaya usted a saber cuándo, para evitar herir a los agricultores en los campos de la ribera. También se aprende que antes no se corría la cuesta, que por el Pilón -que toma el nombre de una pila para el ganado que había arriba-, corrían cuatro y que no había vallado en todo el recorrido. La carrera tomó fama en los sesenta y setenta, sobre todo desde la película 'Ama Lur', de Néstor Basterretxea, de 1968.



El truco: tirarse de culo

«Esto es distinto a todo», dice José Luis Armendáriz, bancario de 55 años. Y tanto. La diferencia básica consiste en que la mayoría de los encierros son en llano, en todo caso en una pendiente ascendente, como el de Pamplona. Este es cuesta abajo, tanto que lo difícil no es correr, sino frenar. Para parar hay tres opciones. La primera es quedarse en un difícil equilibrio al borde del barranco: es un arte arriesgado que consiste en detener el sprint en una cornisa de medio metro de ancho, con suerte, y no caer diez metros al vacío para terminar prisionero en un doloroso zarzal con la crisma rota. A la derecha, la cosa no está más fácil: la pared del Pilón amenaza con una caliza cortante que implica sangre a la mínima rozadura. «El truco está en dejarse caer de culo, con las piernas por delante, puesto que si vas de cabeza, no controlas», explica Fermín Iriarte. «En cualquier caso, no te puedes parar a esperar las vacas», advierte Carlos Arana.
Con estos mimbres, se entiende que haya más heridas por golpe que por asta, como la que se llevó Gregorio Sanz en el 71, cuando fue embestido por 'Amapola' y se lo tuvieron que llevar «con la pierna dando dos vueltas». Otros se despeñan al paso de los animales y terminan en los carrizos.
La habilidad para ir a almorzar sin pasar por Urgencias es un arte depurado por los falcesinos desde niños. 'Pituto' aún recuerda los tiempos en que el Alguacil salía al balcón del Ayuntamiento con un altavoz y decía aquello de «¡Atención, atención! A continuación se van a soltar unas novillicas para los muetes». Se le corta la voz. Los muetes son los niños en La Ribera y hoy en día a sus padres les hubieran quitado la patria potestad. Ahora los chavales se entrenan con ruedas que despeñan por el camino del encierro, en el Barranco del Pilón, entre el Arga y los terrenos de secano, a los pies del Castillo de los Moros. Los neumáticos bajan como flechas y en ocasiones les pasan por encima, pero pese a los golpes «no les pasa nada y así se van haciendo», dice tan tranquilo Javi Preciados.
En las astas de las ruedas se han curtido varias generaciones. En la casa de los Goñi hay dos corriendo hoy en día. Una, la de Jesús Mari, y la siguiente, la de sus hijos, José Mari, de 32 años, también fontanero, e Íñigo, de 24. ¿Por qué lo hacen? Abre fuego el padre: «Mira, no sé ni cómo, ni por qué, pero estoy orgulloso de hacerlo. Me hace sentir bien y supongo que me hace ser como soy», se explica. Para Íñigo, correr con su padre y su hermano es «algo muy bonito, que se siente muy dentro».
¿Y para su madre? Aquí no caben tópicos. Celia Martínez Aguirre no es la típica madre doliente que sufre las carreras de sus hijos. Cuando el mayor tenía 17 años le dio «una paliza» una vaca y estuvo en la cama. Su madre, descendiente de ganaderos, se acercó a la cama y le preguntó:
-José Mari, ¿tú por qué corres? ¿Porque hay que correr o porque te gusta?
-Porque me gusta, -contestó su hijo.
-Pues, hala, mañana, a correr de nuevo. No sea que le cojas miedo.

Y si le coges miedo, ponte de espectador, que es más seguro:



Como complemento, mirad un poco esta entrevista