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domingo, 7 de julio de 2024

Nico Williams, pamplonica y con palabra

Nico prometió ponerse el pañuelo rojo el 7 de julio y a fe que ha cumplido su palabra. Se lo ha impuesto otro pamplonica, nada menos que Mikel Merino, cuyo cabezazo ante Alemania ha pasado a la historia:
Las palabras de Nico Williams sobre Pamplona y los Sanfermines
Nico Williams, serio, instantes antes de medirse a Alemania en la Eurocopa
El extremo navarro se ha acordado de sus raíces desde la concentración de España en la Eurocopa
IÑAKI LORDA DN 05/07/2024
Nico Williams, el hombre de moda de esta Eurocopa, ha ofrecido una entrevista al diario AS en la que ha hablado de sus raíces: Pamplona, su barrio e incluso San Fermín.
El extremo ha reconocido que pese a jugar a kilómetros de la que fue su casa aún mantiene a su gente. El menor de los Williams se define como "un chaval de barrio al que le gusta estar en la calle con sus amigos".
Respecto a los Sanfermines, Nico se los perdería si España logra eliminar a Alemania y plantarse en las semifinales. "Soy de Pamplona y es verdad que estoy todos los años allí, pero si me lo pierdo por llegar a la final, bienvenido sea. Ojalá y dios quiera que sea así", ha afirmado. El futbolista del Athletic prometió al propio medio hacerse una foto con el pañuelo el 7 de julio.

Nico jugó en el Campo Municipal de San Jorge
Sospechaba que Nico Williams habría jugado en este campo y me lo han confirmado dos amables chavales, Isaac y Mohamed, que estaban entrenando en este campo de hierba artificial (a todo volumen, que el aire tapa la voz de esos chicos tan majos):

Trayectoria (Wiki)
Categorías inferiores
Nico comenzó a jugar en el J. D. San Jorge, club que toma nombre de un barrio de Pamplona, con seis años. En 2010 se incorporó al C. D. Pamplona, club convenido del Athletic Club, donde también jugaba su hermano Iñaki.2​ En 2012 se marchó a Osasuna para jugar en el alevín B.​ Un año más tarde, en 2013, se unió a la cantera del Athletic Club para poder vivir junto a Iñaki y su madre en un piso de Bilbao

LA HUELLA DE NICO WILLIAMS EN TAJONAR
Nico Williams celebra un gol con La Compasión en el Interescolar 2012-13. BUXENS
El jugador de moda en la Eurocopa, nacido en Pamplona un 12 de julio de 2002, defendió la camiseta de Osasuna una temporada y jugó el Interescolar antes de unirse al Athletic junto a su hermano Iñaki
GORKA FIUZA
Nicholas Williams Arthuer asomaba en Tajonar en 2012 como una bala. Tanto en el Interescolar con La Compasión, como en el Alevín de Osasuna tras llegar del Pamplona. 
“Me gustaba estar cerca de mis ídolos. Tengo un recuerdo bonito de cuando jugaba en Osasuna”, confesaba recientemente el que es hoy la gran estrella de la Eurocopa. Nico Williams, nacido en Pamplona un 12 de julio de 2002, defendió el escudo rojillo una temporada cuando tenía 11 años y guarda una fuerte vinculación con Navarra.
Convertido en uno de los extremos más desequilibrantes del mundo, Nico pasó parte de su infancia de rojo. Asombraba su velocidad, capacidades físicas y facilidad para hacer gol. Un tanto suyo en el Interescolar de aquella edición fue nombrado el mejor del torneo. 
DN 07/01/2013 Raoul Loe no pudo entregar el premio al gol más bonito porque el jugador que lo tenía que recibir, Nicholas Williams, del colegio La Compasión, no se encontraba en Tajonar.
Era misión imposible retenerle porque Iñaki Williams despuntaba en el División de Honor del Athletic, que apostó fuerte también por el hermano pequeño y reunió a la familia en Bilbao en 2013. Una apuesta redonda.
El extremo, a la derecha, en la inauguración de los campos de hierba artificial de Tajonar en 2012. BUXENS
Lezama quería a Nico tras aquel curso en el alevín rojillo que dirigían Roberto Villanueva y Pablo Domingo. Pero su agente, Félix Taínta, entendía que la familia, procedente de Ghana, no podía separarse. Félix, el padre, estaba en Londres y María, la madre, trabajaba a media jornada en Pamplona. Iñaki vivía en Bilbao en residencia. Nico, por edad, solo podría estar en caseríos familiares. José María Amorrortu, telefoneó a su homólogo rojillo, Ángel Martín González, para comunicarle que salía de la cantera de Osasuna.
El autógrafo de Puñal Todavía conserva los amigos de su querida Rochapea y un gran recuerdo de Tajonar. “Un día me acerqué a Patxi Puñal y le pedí que me firmase en el brazo porque no tenía nada Me dijo que seguramente se me iba a borrar, pero me fui muy contento”, rememoraba Nico Williams recientemente.
Plantilla del alevín rojillo, con Williams sentado en el centro. CEDIDA
Así llegaron los padres de Nico Williams a España
Poco antes del nacimiento de Iñaki (Bilbao, 1994), sus padres tuvieron que recorrer una importante y peligrosa travesía. Félix y María-así se llaman los progenitores de los Williams-, ambos procedentes de Ghana, atravesaron el Sáhara y llegaron a Melilla: «Saltaron la valla y la Guardia Civil los detuvo». De hecho, fueron retenidos debido a que no tenían papeles y temieron ser deportados. «Un abogado de Cáritas les dijo: 'Lo único que puedes intentar es decirles que eres de un país en guerra'. Dijeron que venían de Liberia para solicitar asilo político. Entonces, desde Cáritas le pusieron en contacto con un hombre en Bilbao que podía ayudarles», explicó Iñaki en una entrevista a 'The Guardian'. Entonces pudieron llegar a Bilbao y un sacerdote -a quien debe su nombre el mayor de los hermanos- les ayudó a instalarse.
«Pagaron a los traficantes de seres humanos y en un momento les dijeron que se acababa el viaje y les dejaron abandonados. Entonces no lo sabía, pero mi madre ya estaba embarazada de mí», explicó Iñaki Williams. Por su parte, Nico nació en Pamplona en 2002, donde sus padres se trasladaron para poder trabajar.  Años más tarde el padre de los pequeños decidió marchar a Londres en búsqueda de oportunidades laborales, dejando a su mujer y a sus dos hijos en España. 
Superadas todas esas adversidades, ambos hermanos se han convertido en estrellas futbolísticas en nuestro país y junto a sus selecciones, Iñaki juega con Ghana, mientras que Nico lo hace con España.

Actualización 08 07 2024
Por fin he conseguido una foto de Félix. Es en Bilbao, la víspera de la boda de Iñaki. El correo (pincha), 31 de Mayo de 2024:
Félix WIlliams y María Arthuer antes de acudir a la preboda de Iñaki. Virginia Melchor

Actualización DN 09 07 2024 (pincha)
LKN lo ha vuelto a hacer. ¿Muy oportuno, artista!
LKN lleva a la pared el 'Origen' de Nico Williams
Pamplona vuelve a amanecer con una obra del artista en el lugar (Ventura Rodríguez 87) donde jugaba de pequeño el extremo de la selección española
Detalle de la pantaloneta de Nico Williams, con la sombra del jugador con su característico peinado actual CEDIDA
Enfrente: Ambulancias CPF (pincha)
Imagen de 360º
Desplázate como quieras. La moto de Maps, en Ventura Rodríguez, 87. La pintura de LKN está en la pared con jardincillo de la derecha:

miércoles, 5 de mayo de 2021

Nostalgia de las Casas de Gridilla

Cuando las Casas de Gridilla eran el arranque de la Calle Sanduzelai, 1
La primera vez que aparece en la hemeroteca la expresión "Casas de Gridilla" es en 1947, cinco años antes que "Casas de Eguaras". Quizás, la ese final de éstas, más famosas, tenga la culpa de que muchos (incluido Diario de Navarra) digan erróneamente "Casas de Gridillas".
La aprobación del proyecto de vivienda libre lleva la fecha de 1950.
En los años 50, las casas de Gridilla eran las únicas (ver SITNA) viviendas entre la presa del Molino de la Biurdana y el actual puente de San Jorge. En el desarrollo posterior del barrio, quedaron al margen de la urbanización, de tal modo que su derribo, ya comenzado, permitirá continuar el trazado de la calle Santa Vicenta María como un bulevar peatonal.
Entre la presa de la Biurdana y el puente San Jorge, margen derecha

Casas de Gridilla: al derribo MARIVI SALVO / IÑAKI PORTO 04.10.2020 (D. de Noticias)
Fueron proyectadas a finales de los años 40 por el constructor Aurelio Gridilla Leoz (1890-1954) y en ellas llegaron a vivir 30 familias. Deshabitadas desde 2005, serán demolidas en breve (ya ha empezado) para el futuro desarrollo del parque de San Jorge
R.Santamaría (dcha), con sus hermanos
Para una gran parte de la ciudadanía son desconocidas, a pesar de que fueron en su época un lugar especial en el extramuros de la Pamplona de los 50, por su privilegiada ubicación frente al río y su curiosa configuración de galerías con arcadas y un patio interior. Incluso allí nació el que fuera portero de Osasuna, Roberto Santamaría.
Y ahora, cuando cumplen 70 años desde que el constructor Aurelio Gridilla las proyectara, van a ser derribadas para acondicionar en su lugar un gran parque para el barrio de San Jorge y nuevas viviendas. Pero tras sus arcos y su estética de patio andaluz, que aún perdura en la memoria de quienes las habitaron, las Casas de Gridilla atesoran cientos de historias, de gente trabajadora como la familia de Nicasio Del Pozo y María Diez, que vivían en el número 10 con sus cuatro hijos, Mila, Nani, Juan (fallecido) y Ovi, o la de Calixto Ganuza y Mª Rosa Calvo, que llegaron en el 1952 al número 13, donde nacerían después Maribel y Rosa Mari. De hecho, allí vivió la madre, Mª Rosa, hasta el 2005 y fue una de las últimas inquilinas de las Casas de Gridilla.
Rosa Ganuza, Javier Palacios, María
Sánchez, su madre Ovi Del Pozo, y las
hnas de ésta, Mila y Nani, ante Gridilla
Maribel Ganuza Calvo recuerda las Casas de Gridilla como un lugar "maravilloso" para vivir. Allí pasó media vida, desde el año 1954 en que nació y hasta que cumplió los 30, cuando "me casé y me fui a vivir a Ermitagaña", detalla. Según indica, al principio a estas casas "no podía acceder cualquiera", porque el alquiler no era barato. En su familia trabajaban los dos progenitores y eso les permitió entrar a los pisos del constructor Gridilla: "Mi padre trabajaba en la azucarera y mi madre en una empresa de limpieza de colegios, Limpiezas Del Sol", dos sueldos que daban para mantener una vivienda de tres habitaciones, con cocina-comedor y un baño, donde vivía el matrimonio de Calixto y María Rosa con dos hijas. Y eso que "había casas donde se juntaban los padres, los cinco hijos y hasta el tío que venía del pueblo, si hacía falta".
Las Casas de Gridilla dieron nombre al edificio de la entonces avenida de San Jorge, 4, que levantó el contratista de obras Aurelio Gridilla Leoz a comienzos de los 50, mucho antes de que incluso naciera el barrio de San Jorge. De hecho, cuando en 1950 éste recibió la licencia de obra municipal fue para un Edificio de almacenes y viviendas en el Barrio de la Rochapea. 
Chalé de Gridilla
Así lo recuerda Maribel Ganuza, quien indica que las casas estaban domiciliadas en la avenida de San Jorge, 4. Hoy en día ya están rodeadas de grandes bloques y casi pasan desapercibidas junto al Chalé de Gridilla y el patinódromo, ahora en plena demolición. "La planta baja eran almacenes y luego había 30 viviendas, 14 en la primera planta, y otras 16 se construirían después, en un segundo piso. El nuestro era la puerta 13". Maribel se fue en el año 1984, cuando se casó, pero su hermana Rosa Mari, ocho años menor que ella, aún vivió en las Casas de Gridilla mucho más. "Mi madre fue una de las últimas vecinas, hasta 2005".
Para entonces, las casas eran de titularidad municipal (desde 1993 y aún todavía, hasta que llegue el derribo, siguen ubicados almacenes del Ayuntamiento), pero durante muchos años fue Gridilla el arrendador. "Me acuerdo que la señora Ángeles y su marido Juanito, el zapatero, subían a cobrar piso por piso el alquiler". Al principio serían unas pocas pesetas, 150 de la época, pero antes del euro "acabamos pagando 310,55", añadió Rosa.

"UNA GRAN FAMILIA" 
Fachada del edificio
Este periódico reunió hace unos días a algunas de las vecinas de las Casas de Gridilla. Y entonces las historias comenzaron a fluir, porque han sido "como una familia", aseguraba Nani Del Pozo. En Gridilla se vivía al estilo de los pueblos, con las puertas abiertas y la gente echando la tarde en la silla de rafia, delante de la puerta. "Las casas se pintaban entre todos y una iba a comprar y le subía lo que fuera a la vecina. Ahora vivimos para dentro", se lamenta Mila Del Pozo, la mayor de las hermanas. Mila recuerda cómo ellas vivían "en una huerta, la de Chachero, donde el puente Miluze, y como mi padre trabajaba en la Tabacalera de enfrente y mi madre, en limpiezas con María Rosa, nos trasladamos aquí". Y encantados: "Los pisos eran una monada. 
Ovi y Nani del Pozo, con Rosa Mari Ganuza 
(centro), de jóvenes en San Jorge
Yo me casé en el 70 y fui desde Gridilla vestida de novia. Todas las vecinas salieron a mirarme". La vida era austera y las jovencísimas hermanas Del Pozo subían a estudiar andando a la plaza de los Ajos, al Niño Jesús. Y aprendieron a bailar La Yenca en los pasillos de Gridilla, con el tocadiscos que llevaba Paquito. "¡Los sábados y domingos montábamos unos guateques de aúpa!". Vivían junto al río, pero entonces el Arga era más fiero que ahora y había una cuesta tremenda para bajar, por eso Nani y otras amigas iban a Ibero, en la furgoneta de Calixto Ganuza: "Él cogía pacharanes y nosostras disfrutábamos de lo lindo en el río". Eran los años 60.
La primera televisión llegó a casa de los Arbizu, y entonces todos se metían allí a verla. "Y nosotras le cuidábamos a la niña, Braulia". 
Ovi Del Pozo en Gridilla
Aún no había casas en San Jorge y sí un gran arbolado donde las parejas se escondían para cortejar. Así lo recuerda Mila, quien durante años trabajó en la fábrica de palillos de Antuñano, "con Maribel y Ovi", donde la Renfe. La pequeña, Nani, se ocupó en el ultramarinos de Javier Jiménez, también en San Jorge, que acabó siendo la hoy Carnicería Eransus del barrio. En su recuerdo, las chicas de las Casas de Gridilla no quieren olvidarse de Uni, la hija de Alpiñana Sáez y Benito Martín. Ni de los Santamaría, de Micaela y Agustín, los del piso número 28, y sus hijos, nombres del fútbol como Fernando, Víctor Javier y Agustín, y especialmente Roberto Santamaría, que fue portero de Osasuna en los años 80 y 90.
"Yo de pequeña recuerdo los arcos y el suelo en blanco de cemento. Y las macetas con geranios en las ventanas... como si fuera un patio andaluz". María Sánchez, hija de Ovi del Pozo, opina que Gridilla era un sitio especial. De hecho, su madre no duda en afirmar que "no me importaría vivir aquello otra vez". Por eso, Rosa Mari Ganuza añade que "es una pena que se vayan a derribar". Casi ni saben qué destino tiene preparado el Ayuntamiento de Pamplona una vez demolidas. Será un parque y nuevas viviendas.

jueves, 28 de mayo de 2020

Catástrofe Rochapea 2. La explosión

La parcela señalada, especialmente la marcada en rojo, frente al Centro de Salud de San Jorge, y donde estuvo el Frontón Lapoya, fue donde más se sintieron los efectos de la explosión que hace un siglo fue denominada como "la catástrofe de la Rochapea", que hoy sería denominada "de San Jorge". Al menos, fue una explosión no intencionada.
DETALLES DE LA EXPLOSION
La explosión 
A las cinco de. la tarde de ayer (jueves, 28.04.1921), cuando todo el vecindario se encontraba dedicado a sus habituales y diarias tareas, fué sorprendido ingratamente. por un formidable estampido que fué percibido desde algunos kilómetros de distancia, cuanto más en nuestra ciudad, separada, en línea recta, del lugar de la catástrofe, poco más de un kilómetro. 
Cárcel 1908 Aquilino García Deán
Casi simultáneamente con la explosión se percibió muy distintamente en Pamplona una fuerte trepidación que puso en guardia y hasta sembró la alarma a quienes se dieron cuenta cuenta de ella, hasta el punto de que el teléfono empezó a funcionar sin interrupción en demanda de noticias sobre la causa de la explosión y de la trepidación. 
En nuestra Redacción pudimos observar un ligero y extraño estremecimiento de las paredes y no sabiendo a qué atribuirlo nos dimos a inquirir sobre la causa del mismo hasta que a los pocos minutos pudimos averiguarla. 
En la cárcel correccional, efecto de la trepidación y explosión, fueron hechos añicos una buena porción de cristales. 
FOT_OFICIALDEGUI Ibero (Cendea de Olza)
El cura Párroco de Olza, nuestro buen amigo don Juan Larraya alarmado por la formidable detonación, llamónos por teléfono para enterarse del origen y causa de la misma. Y muchas otras personas de la ciudad y sus inmediaciones hicieron lo propio. 
Estos pocos detalles servirán para que el lector pueda formarse una idea aproximada de la horrible catástrofe que a la hora mencionada ocurrió ayer en el llamado frontón de Lapoya, situado en el barrio extramural de la Rochapea. 

A la Rochapea 
La noticia circuló con toda rapidez, con la rapidez con que corren las noticias, sean buenas, sean malas y, actuando de imán, hizo que todos abandonaran sus labores, y se lanzaran a la calle, se dirigieran a la Rochapea, arrastrados por la sensación dolorosísima que producen las hecatombes. 
Primero se hablaba de heridos. Luego se rumoreaba de dos muchachas muertas. Después, el número de muertos se hacía ascender a cuatro. Y por último se afirmaba que los cadáveres eran siete y hasta ocho. 
La bola de nieve rodaba, y a medida que rodaba aumentaba su volumen. ¿Qué habría, en todo ello, de cierto? 
Taconera Mirador 1924
La verdad es que la barandilla de la cuesta del Portal Nuevo y el balcón del Mirador estaban llenos de gente; y llenas de expectadores del lúgubre siniestro estaban la muralla (baluarte Gonzaga) de la Cuesta de la Reina y la pequeña explanada que se extiende en la parte norte del Matadero. 
Un enjambre de gente llenaba la carretera de la estación, y desde el puente de Cuatro Vientos era tal la aglomeración de seres humanos que era punto menos que imposible la circulación de los vehículos. 

El incendio 
Momentos después de la explosión (Roldán)
A medida que nos aproximábamos al lugar del siniestro se iba percibiendo el olor característico de todo incendio. Y como si esto no fuera bastante, un denso humo, que se disipaba a poca distancia, lo delataba. Y por si el humo no fuera suficiente a delatarlo, pavorosas llamas se alzaban en el interior del edificio amenazando siniestramente con derrumbar las esqueléticas paredes, que acaso no quedarían ni para servir de testigos mudos de la hecatombe. 
Las llamas se habían apoderado inmediatamente de la casa y de lo que fue frontón, y buscaban expansión por el boquete mayor; por todo el tejado, de cuajo arrancado y volado por la explosión ocurrida momentos antes. 

En el lugar del siniestro 
GC Rochapea Día del Pilar
En dicho lugar vimos al Gobernador civil interino, al Fiscal de S. M., al Alcalde, al Juez de Instrucción. al Médico forense, al Teniente Coronel, Comandante y Capitán de la guardia, varios Concejales, al Arquitecto municipal, al Cura párroco y varios sacerdotes de San Lorenzo, dos Padres Capuchinos, al Capellán de las Hermanitas de los Pobres, varios miembros de la Cruz Roja, algunos Médicos y Practicantes, todos los cuales marcharon presurosos para ofrecer y prestar los auxilios de su respectiva profesión. 
También bajaron muchos números de la guardia civil, de seguridad y vigilancia y de policía urbana, los cuales prestaron un servicio admirable conteniendo a la muchedumbre a respetable distancia, a fin de que los bomberos pudieran trabajar desembarazadamente y para evitar posibles y nuevas desgracias si, como se temía, aunque por fortuna no sucedió, ocurrían nuevas explosiones. 
Cruz Roja, años después
Todas las autoridades rivalizaron en celo dando las oportunas disposiciones para dominar el incendio, única cosa que podía hacerse, ya que las llamas se habían adueñado de la situación. 
Los bomberos trabajaron y maniobraron denodada, heroicamente, arrostrando el peligro de los derrumbamientos, de las llamas y de posibles y nuevas explosiones. Nada les arredró ni les contuvo. 
Otros, ayudados por algunos paisanos y varios sargentos de artillería cuyo auxilio fué requerido para que, por ser entendidos, procedieran a separar las cajas de cartuchería que pudieran, labor que no realizaron por ser imposible, se dedicaron a hacer funcionar la bomba que extrajo agua de un pozo situado en la heredad inmediata destinada hace años para construir una nueva Casa de Maternidad. 

La explosión.—Tres cadáveres 
Entre 1926-74 estuvo ahí Múgica, Arellano y Cía
No se sabe a punto cierto cómo ocurrió la explosión. Acerca de su causa oímos varias versiones; pero la más verosímil es la que dice que debió producirse por algún pistón que cayó en algún montón de pólvora que produjo la formidable explosión que ayer llenó de luto a Pamplona y especialmente al barrio de la Rochapea. 
Antes de proseguir en esta trágica narración, pondremos en antecedentes al lector. 
Lo que en tiempo fué frontón con el edificio habitable y habitado que le era contiguo, fué adquirido por la Sociedad Múgica, Arellano y Compañia que, en parte de él, instaló algo de maquinaria agrícola. 
Casa Puntos (Años 20)
El resto lo arrendó a don Juan Martínez de Goñi, sucesor e hijo político del señor Puntos, quien lo convirtió en depósito de cartuchería de caza, teniendo el de pólvora en una casa situada a un kilómetro de distancia, a campo raso y abierto. 
Para cargar la cartuchería debió de llevar cierta cantidad de pólvora, cuyo incendio debió de producir la explosión. 
La explosión fue espantosa, formidable, y debió producirse en la planta baja del edificio a juzgar por el trágico detalle siguiente: 
De la heredad contigua fueron recogidos tres cadáveres completamente carbonizados. 
Uno de la criada del encargado, que se dice es también sobrina de éste. 
Otros dos cadáveres eran de una criatura, de unos dos años que a la altura del pecho tenía fuertemente asida una mujer. 
Dijose que la criatura es hija del señor Martínez de Goñi. 
La mujer que lo tenía agarrado entre sus brazos se llama Vicenta Martínez de Goñi, es hermana de D. Juan y esposa del encargado del taller, llamado Fidel. 
HOSPITAL CIVIL DE Nª Sª DE LA MISERICOR-
DIA (HOY MUSEO DE NAVARRA). Hasta 1932
Este y un chico se salvaron milagrosamente de la catástrofe porque, cuando ésta ocurrió, marchaban al depósito de pólvora con un volquete con o por algunos utensilios. 
Estos tres cadáveres fueron trasladados inmediatamente en el carro-ambulancia de la Cruz Roja al Hospital civil provincial. 
Se afirmaba también que debía haber otros tres o cuatro cadáveres más, a juzgar por las personas que trabajaban en el taller de cartuchería; pero no podía concretarse nada ante la imposibilidad de penetrar en el interior del edificio, convertido todo él en ígneos escombros. 
Lo que estaba fuera de duda, porque la horrible realidad así lo atestiguaba, es que cuantas personas había en el interior cuando ocurrió la explosión murieron. Era imposible que ninguna pudiera escapar con vida. 
Hemos dicho que la explosión debió ocurrir en la planta baja, y ahora agregamos que las tres personas cuyos cadáveres fueron recogidos en la heredad inmediata debían hallarse en el piso primero y único del edificio, pues volados el pavimento del primer piso y la techumbre fueron lanzadas por la expansión de la explosión por el boquete abierto en el techo. Tan formidable, tan catastrófica fué la explosión. 

Heridos 
Les heridos y contusos debieron ser muchos, producidos por los trozos de piedra, ladrillo y madera desprendidos y lanzados a mucha distancia. 
Regimiento, quizás de la Constitución 1931
Entre ellos anotamos a un albañil que trabajaba en la parte exterior de la casa, llamado Francisco Huarte y conocido por «Tudela», por ser natural de esta ciudad, el cual fué conducido al Hospital en el carro militar del regimiento de la Constitución, cuya fuerza regresaba de las prácticas del tiro. 
Este herido cayó envuelto entre unos escombros y a sus ayes y quejidos fue extraído por unos beneméritos vecinos y obreros cuyos nombres nos complacemos en consignar, y son también los que recogieron los tres primeros cadáveres ya mencionados. 
Son: Indalecio Irisarri, Juan Echeverría, Isidro Ramos, Daniel Urrizalqui, Pedro Orbisu, Eugenio Ascunce, Tomás Arina, Luis Alsina y José Casi que trabajan en los talleres mecánicos que allí tiene instalados la Diputación. 
C/ Mayor 36 1º
Una pobre anciana, paralítica, que habitaba en una de las casas situadas enfrente al edificio incendiado fue trasladada a otra casa más lejana en previsión de que se produjeran nuevas explosiones. Se llama Anastasia Razquin Echenique. 
El apellidado Huarte fué curado en el Hospital de alguna herida y erosión, y después trasladado a su domicilio. 
Otro herido es un muchacho llamado Severiano Martinez, habitante en la calle Mayor 36 primer piso, el cual sufre ligeras heridas en el cráneo y en la pierna. Este subió a Pamplona por su pié. 
Otro herido es un muchacho, hijo de un obrero, llamado Marcelino, que murió hace algo de tiempo. 

Efectos de la explosión 
Atentado de ETA en Zaragoza
Los efectos de la explosión en el orden material fueron terribles. 
Además de los muchísimos cristales que, efecto de la trepidación, quedaron rotos en el casco de la Población, en el barrio de la Rochapea notaron los siguientes efectos, 
Las casas situadas al otro lado de la carretera, donde hace años estuvieron las cuadras de La Regeneración sufrieron desperfectos. 
Ellas y otras de la manzana contigua quedaron cuarteadas en sus paredes de la fachada. 
Los tabiques quedaron también. cuarteados y algunos agrietados y hasta derribados. 
Los cristales fueron hechos añicos. 
Y hasta la puerta de grandes dimensiones de una casa fué arrancas de sus goznes. 
Trozos de tejado fueron lanzados hasta una distancia de ciento cincuenta metros y en todo este trayecto se veían residuos carbonizados de madera, piedras y ladrillos. 
Aquello era horrible, pavoroso. 

Más cadáveres 
A todo esto, las llamas proseguían su obra demoledora. Los titánicos esfuerzos de los bomberos lograban dominar poco a poco el fuego en la parte oriental del edificio; pero seguía su acción sobre los escombros amontonados en la occidental, ya al descubierto por, haberse desplomado su correspondiente pared medianil. 
El aspecto que ofrecía era tristísimo. Aquello era un montón de ruinas ígneas que lentamente iban apagando los bomberos. 
A todo esto, loa vecinos de la Rochapea afirmaban que debía haber entre los escombros los cadáveres de tres muchachos y de un hombre que se hallaban trabajando en el interior cuando sobrevinieron la exploxión, la voladura y el derrumbamiento. 
El hombre se llama Jerónimo Elizondo que a la hora en que escribimos no ha aparecido vivo ni muerto. Se le supone sepultado entre los escombros. 
Las tres muchachas se llaman Juana Salinas, de 15 años, Jacinta Vaca de 13 y Elena Elizari, de 17, hijas de obreros residentes en aquellas cercanías y sobrina la última de don Joaquín Reta, celador de agentes municipales. 
Cuando los trabajos de extinción permitieron meterse entre los escombros, fueron descubiertos los cadáveres de dos muchachas que sin duda son de las tres mencionadas; pero que no pudieron ser identificados por estar totalmente carbonizados. El cráneo de uno de ellos estaba completamente acribillado a cartuchazos. 
Los dos cadáveres fueron trasladados al hospital civil en el coche-ambulancia de la Cruz Roja. 
Les cadáveres extraídos son cinco, y se cree que aún falta por extraer otros dos: el de una muchacha y el del carpintero Elizondo. 

miércoles, 27 de mayo de 2020

Don Cayetano era Lapoya (de apellido y más)

En origen constaba solo de planta baja, y en 1902 se le añadieron las 3 superiores. 
CALLEJA (DEP ¡cómo lo disimulaste con tu humor entrañable!)
Primer coche matriculado en Navarra, el "Pa-1", constructor y urbanizador de casas asequibles para los obreros, frontón para esparcimiento del barrio, promotor y director de varias sociedades... Don Cayetano fue Lapoya, y no sólo de apellido
***
Construida a finales del siglo XIX como un edificio de una sola planta para la sociedad de seguros “La actividad”, el mismo arquitecto que la diseñó, Manuel Martínez Ubago, tuvo que encargarse unos años más tarde, en 1902, de añadirle 3 plantas. El edificio, que hace chaflán entre las calles José Alonso y Padre Moret, creció así en altura para albergar varias viviendas y dejar la planta baja para dar cabida a la sala de juntas, almacén, escritorio de los socios, escritorio de los escribientes, y el despacho del director, que por aquellos años era el conocido industrial Cayetano Lapoya,
Letrero de La Actividad. E. Rubio
Está por hacer una biografía de Cayetano Lapoya Rubio. De modesto origen, fue un industrial y emprendedor hombre de negocios, creador de las sociedades "La Actividad" (foto de portada y ésta), "La Regeneración" de Zaragoza y la sociedad La Realidad, de Madrid.
Y hablando de la foto de portada y del portal de José Alonso 4, quiero también investigar esta foto de Galle, con esa fila de hombres -todos con el mismo sombrero- dando el pésame a alguien importante en ese mismo portal, que fue sede de la sociedad “La actividad” hasta que, hacia 1916, se liquidó.

Actualización 23.06.2020 Ver pie de foto
20-21 febrero 1932. Pésame a la familia de Ezequiel Seminario en José Alonso 4
1. Primer vehículo
1900 ca. Nagore. Autobús PA-106 de la línea 
Aoiz-Burguete. (Altadill)
La primera licencia expedida en Navarra data del 29 de julio de 1907 y correspondió a Cayetano Lapoya. Costaba la licencia 30 pesetas. 
El coche de Cayetano Lapoya, un Peugeot de 12 caballos de vapor con motor 7401, fue el PA-1, el "Pamplona uno", ya que el primer centenar de vehículos (y alguno más) matriculados tuvieron la matricula "PA" de Pamplona, antes de cambiar a las siglas "NA", que se introdujeron por ley en 1917.
El vehículo fue dado de baja definitiva el 30 de agosto de 1962, tras 55 años de uso.
Don Cayetano tenía más de un coche, pero el primero que matriculó fue el PA-1.

2. Pasaje Lapoya (localización)
24/07/1903 Hemeroteca DN 
También se lee otra instancia de don Cayetano Lapoya solicitando se señalen los números que deben ponerse en las casas que ha construido en el lugar denominado Cascajera de San Jorge.
Así pues, aunque  
Dice Arazuri en 1970-80:
Pasaje Lapoya 1991 Foto Zúñiga AMP
"Pocos habitantes de Pamplona, a excepción de los vecinos barriales, han atravesado o conocen la existencia del Pasaje de Lapoya. Este gracioso lugar, es un rincón irregular, variopinto y que parece sacado de una novela de Pío Baroja. Tiene (tuvo) su entrada rotulada, por la Avenida de San Jorge, así como otras dos por la calle del Doctor Fleming. Asimismo, comunica con la orilla derecha del Arga y con el puentecillo de conducción de las aguas de Arteta. En su interior, como en cajón de sastre, hay de todo: almacén de madera y de piensos, minúsculas huertas y microjardines mantenidos más con amor que con conocimientos de floricultura, chabolas en ruina (que las hemos conocido habitadas), casuchas modestas pero limpias y agradables, solares repletos de cascajo y alguna casa de vecindad. El señor Lapoya, inquieto hombre de negocios, aprovechando terrenos de su propiedad y comprando otros nuevos, fue edificando aquel batiburrillo arquitectónico que hoy, después de tres cuartos de siglo, nos encanta el contemplar."
"Pasaje Lapoya" aparece ya en el hemeroteca en 1928 y la última vez que podemos verlo en el SITNA es en este que os pongo de 1998-00 comparándolo con la actualidad. Fijaos como referencia en la Pasarela de los Tubos:

3. Frontón Lapoya (localización)
Nos interesa sobremanera situar este frontón, ya que fue en un local pegado a él donde -hace casi un siglo- se produjo la fatídica explosión. La imagen tan espectacular que captó Emilio Pliego ha levantado mucha expectación entre nosotros y son varias las personas que me han preguntado por el lugar exacto.
El impacto que produce ver las paredes lisas, destrozadas, del trinquete-frontón, cuya fachada vemos a la derecha (donde el barandado) se ve acrecentado por la zanja negra (¿qué será?) del primer plano.
Vemos a la derecha -al sur- la línea de chopos del Arga.
Pasaje Lapoya, nº 5
Vayamos, pues, paso a paso, acercándonos al lugar del siniestro.
3.1 Arazuri: El Sr. Lapoya construyó al otro lado de la Avenida de San Jorge (al norte de ella) un frontón y un trinquete 
3.2 Ollaquindia: El Sr. Lapoya construyó en la avenida de San Jorge (entonces llamada calle de Alfonso y Victoria), frente a la actual «Tabacalera», un frontón y un trinquete. El frontón ya no se dedicaba a actividades deportivas (la creación del Euskal Jai en 1909 fue en detrimento del rochapeano frontón Lapoya). Adquirido por la firma Múgica, Arellano y Cía., era almacén de maquinaria agrícola. Cerca había un barracón, un taller de carga de cartuchos, de la armería Casa Puntos. Allí se produjo la explosión que tuvo como consecuencia la destrucción del Frontón Lapoya y, lo que fue más lamentable, la muerte de siete personas. 
3.3 Wikipedia Hubo en San Jorge otro edificio fabril... Se trataba del edificio de la Tabacalera que se encontraba al costado sur de la avenida de San Jorge, próximo al actual Centro de Salud
El Salvador. Maderas Azcona, entrada al Pasaje Lapoya
Recogiendo las tres aportaciones, el antiguo frontón, cuando la explosión almacén de maquinaria agrícola, pegado al barracón de explosivos de Casa Puntos, se encontraba al lado norte de la Avenida de San Jorge, frente al Centro de Salud. En esa parcela entre calle del Muelle (por el norte), Avda. San Jorge (por el sur). Irati-Fleming (este) e Irati-Sanduzelai (oeste). Y todos los testimonios me dicen que el frontón estaba pegado a la Avda. San Jorge, entonces Alfonso Victoria
Y volviendo a la foto, ¿qué es esa zanja negra? Dudo mucho que sea la caja por donde van las vías del tren, al menos las principales. Me inclino, más bien, por que el fotógrafo tiene las vías a su espalda y que esa zanja sea alguna vía accesoria .
Los edificios derruidos de la foto, espedialmente el frontón, creo que quedan paralelos a la Avenida San Jorge, en su lado norte. Arriesgando, diría que el edificio de más a la derecha ya quedaría al otro lado (al sur) de la Avenida San Jorge.
Hasta ahí llego yo.
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Con esa cara de velocidad, seguro que ya has llegado al cielo en tu patinete
Siempre fue un placer haberte conocido