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miércoles, 29 de enero de 2025

Pozo de los Humos: una "DANA" buena

Cuando, de par de mañana y medio dormido, he encendido el ordenador, he recibido un sopapo brutal que me ha despejado completamente. Me he encontrado con esto:
No, no es el Iguazú ni el Salto Ángel o Yosemite, pero no tiene nada que envidiarles. Como dice Miguel, "a veces lo mejor está en casa".

Pozo de los Humos (Wikipedia)
El Pozo de los Humos es un salto de agua situado en el curso del río las Uces (1), a su paso por los términos municipales de Masueco en su margen izquierda y de Pereña de la Ribera en su margen derecha, al noroeste de la provincia de Salamanca, en Castilla y León, España.
Míralo en Google Maps.
Es uno de los lugares de mayor atractivo turístico del parque natural de Arribes del Duero.
(1) Mi olfato me dice que "las Uces" viene de "las fauces". Como hoz y foz, procede del latín faux 'garganta' (más usual en plural, fauces).

Características
La granítica pared por la que fluye la cortina de agua tiene una caída libre de cincuenta metros, que al llegar abajo forma una nube de vapor que se eleva por todo el contorno siendo un espectáculo inolvidable que no tiene parangón en la península ibérica.
Unos pocos metros antes de la caída de aguas del río de las Uces, su torrente se bifurca, dando lugar a que además de la cascada de los Humos haya otra por su parte derecha llamada el Pozo de las Vacas, llamado así según la leyenda del lugar que habla de que allí se despeñó un carro, tirado por dos vacas y cargado de trigo, cuando se dirigía en dirección a un molino cercano.
Pasarela volada del mirador de Masueco
La ladera que baja hacia el río por la parte de Masueco se llama la Roblea, hay una senda que conduce a la coronación de la cascada donde una pasarela permite asomarse al vacío y por una angosta vereda serpenteante, llamada la Cañada de Zarzalino, se puede bajar al pozo. Por la parte de Pereña se llama Palla Rubia, donde otra senda baja hasta el estanque formado después de la caída. Unos cientos de metros más abajo el río de las Uces tributa al Duero en el paraje llamado el Trincalino en el reculaje de la presa de Aldeadávila.
Al no tener embalse regulador, el caudal adecuado en el río río de las Uces para disfrutar del lugar es desde diciembre hasta mayo. En el Pozo de los Humos y según la tradición no ha nevado nunca.
En Palla Rubia hay una cueva natural en la roca donde se pueden apreciar pinturas rupestres.
Por la orilla de Masueco, a cien metros del pozo aguas abajo se despeña desde trescientos metros un regato llamado la Cribera y en el mismo estanque del pozo por la parte de Pereña de la Ribera cae desde cincuenta metros otro regato conocido como el de Palla Rubia.
La zona tiene un microclima mediterráneo cálido, en la cual florecen robles, quejigos, enebros, castaños, olivos, jarales, endrinos, escoba rubia, cantueso, alguna encina y matorral.
Animales como el jabalí, zorro, perdiz, buitre leonado, alimoche, águila perdicera y multitud de pequeñas aves y roedores pueblan la zona.

Literatura
Contaba Miguel de Unamuno en su primera «expedición» de cinco días por Arribes del Duero, allá en marzo de 1898, que el Pozo de los Humos era «una de las más hermosas caídas de agua» de la zona.
Vista desde el mirador de 
Masueco con escaso caudal
El primer pueblo de La Ribera a donde llegué fue Masueco... Al siguiente día de mi llegada fuimos a ver la cascada de los Humos, en los arribes de uno de los afluentes al Duero... Es singular el atractivo del agua. Estaríase uno las horas muertas contemplándola fluir, dejándose ganar el espíritu por la sensación purísima que su constante curso nos produce. El agua es acaso la que mejor imagen nos ofrece de la quietud en el movimiento, del solemne reposo supremo que del concierto de las carreras de los seres todos surge. En el estanque duerme el agua reflejando al cielo, pero con no menos pureza lo refleja en el cristal de un sosegado río, cuyas aguas, siempre distintas, ofrecen la misma superficie siempre. Y en la cascada misma, por donde se despeña bramando, preséntanos una vena compacta, una columna que acaba por parecer sólida. ¡Enorme fuerza la que sin aparato alguno, con la sencillez del coloso, despliega!... Es una de las más hermosas caídas de agua que pueden verse entre aquellos tajos adustos. Divídese la cascada mayor en dos cuerpos debido a un saliente de la roca, y va a perderse en un remanso de donde surge el vapor que ha valido al paraje el nombre de los Humos. Junto a la inmensa vena líquida, a su abrigo, en las quebraduras y resquicios de la roca, anidan palomas que revolotean en torno del coloso. Este irá desgastando poco apoco el desnivel que le produce, y es seguro que cada año se achica la cascada, aunque sólo sea en un milímetro o en fracción de él. ¡Los siglos que habría necesitado el agua para excavar tales tajos y reducir análogas cascadas!.
Parte del relato publicado en la revista bilbaína 
'Ecos Literarios' (19 de marzo de 1898), Miguel de Unamuno.
Para terminar, un magnífico vídeo, resumen de todo lo que hemos leído:

martes, 17 de julio de 2018

Unamuno, de niño, ya cantaba "Anguleros"

Anguleros, Aguinaga, 1932 (pirograbado de Manu Pagola)
El testimonio más antiguo (hacia 1875) y de la persona más relevante que haya cantado la canción bilbaina "Anguleros" es -que yo sepa- el de Miguel de Unamuno, nacido en el barrio de las Siete Calles, filósofo y escritor perteneciente a la Generación del 98. De niño aprendí el popurrí que empieza por "Anguleros" y hoy lo revivimos con detalle
***
En el verano de 1960, la familia pasamos de Dormitalería 18 a vivir en la calle Aralar 36 y, en consecuencia, dejé de ser monaguillo en San Juan Bautista (Jesús y María) para serlo en Los Caídos hasta octubre del 64 (que la parroquia se trasladó a la actual Cristo Rey).
En una entrada anterior, "Bendita sea la luz del día", ya conté algunos detalles del templo, del párroco (don Nicolás Muruzábal) y de algunas canciones de misa, como la que da título a esa entrada.
Pero hoy quiero dedicar la entrada a un popurrí de canciones bilbainas que nos enseñó Don Luis Aguinaga.

Don Luis Aguinaga
Estuvo poco tiempo, porque se decía que iba a ir de "capellán castrense". Este dato me ha venido muy bien para dar, muy posiblemente, con él y conseguir su 2º apellido y fecha de nacimiento. En este enlace de la Biblioteca Virtual de Defensa aparece un Luis Aguinaga Alfonso, nacido en el 32 y que ingresó en la I Región Militar en 1964. Los datos se ajustan muy bien al Luis Aguinaga que nosotros conocimos a comienzos de los años 60.
Antes de ir al popurrí, un par de anécdotas:
Parte del coro. Yo, 2ª fila, dcha.
  • Uno de los integrantes del coro, una tarde, por lo que fuera, no tenía ganas de ensayar y se escapó, escaleras de caracol abajo, hasta la puerta de la cripta. El pobre Don Luis Aguinaga cometió el error de ir a por él. Nosotros, desde arriba, oíamos los gritos de uno -el chico- y los jadeos del otro -el cura-, y apostábamos por quién ganaba. Al fin el cura consiguió subir a rastras al chaval hasta la sacristía de ensayos. Empapado en sudor, con la sotana negra, blanca ahora de la cal de las paredes, con la respiración acelerada como cuando llega a meta un cuatrocentista... En cuanto soltó al chaval, se le escapó por la otra puerta.
  • Al final del curso, nos llevó de excursión por el norte de Navarra e incluso nos bañamos en la Concha de San Sebastián. Para unos cuantos fue la primera vez que veían el mar. Fuimos en taxi, seis atrás y, adelante, el taxista, don Luis Aguinaga y otro chaval. Aunque en aquella época no había cinturón de seguridad, tampoco hacía falta de lo apretados que íbamos. Guardamos un bonito recuerdo de aquel día.
***
Casa de anguleros de Aguinaga en Usurbil 1940
Miguel de Unamuno cantó 'Anguleros'
Sea por ese apellido tan relacionado con las angulas, el caso es que fue don Luis Aguinaga quien nos enseñó este bonito ramillete de canciones bilbainas.
  • En alguna página se lo atribuyen a Timoteo de Urrengoechea (1899-1993) pero se tratará de una armonización, ya que Telesforo de Aranzadi publica un artículo "Angulas y anguilas", en 1908 (cuando Timoteo tenía 9 años). Es un trabajo muy ameno sobre algo que siempre apasionó a los bilbaínos de las siete calles, las angulas y su origen, un tanto misterioso por lo complicado de su reproducción y crecimiento. Al terminar el artículo, Aranzadi recuerda un típico estribillo cantado por los anguleros del Bilbao popular:
Chir, chir, chir las angulas al cedazo han de venir. 
Con su linterna , con su farol; anguleros, anguleros tengáis valor
  • El testimonio de Miguel de Unamuno (1864-1936) aún lleva más lejos el origen de esta canción. En agosto de 1904 escribe en La Lectura, Revista de Ciencias y de Artes (año IV, tomo segundo, Madrid, 1904), "El perfecto pescador de caña (después de leer a Walton)". Ahí podemos leer (en la página 688, buscando 'anguleros'):
"A mí, que soy de Bilbao me ha interesado muy mucho lo que el bueno de Walton dice de las angulas... Leyéndolo recordé los años de mi infancia, en que más de una vez fui a orillas del Nervión a ver a los anguleros, en las frías noches de invierno, tener su linterna para atraer al reflejo de su luz a las angulas, y pasar luego el cedazo por debajo de éstas. Y aquello que cantábamos de:
Con la linterna, con el farol, anguleros, anguleros, tengáis valor"
El Unamuno niño nos lleva, pues, a los alrededores de 1875 con esta canción bilbaina.
Y creo que deberían nombrarle Angulero y Bilbainero (canciones bilbainas, nunca 'bilbainadas') y Sietecallero Mayor (nació en el 16 de la calle Ronda, en el barrio de las Siete Calles). Por lo menos.
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Mención especial merece la tercera canción del popurrí, inspirada sin duda en la mexicanísima La Casita, con letra de Manuel José Othón (1858‐1906) y musicada por Felipe Llera (1877‐1942) y que podéis escuchar (en la cara B) en la voz de nuestra amiga Carmencita Aubert en 1932, gracias a este enlace de la BNE.
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Allá por 2013 fui a un ensayo del Coro de voces graves Sª Mª la Real de Pamplona para grabarles. Y lo primero que cantaron (sin haber habernos puesto de acuerdo) fue este popurrí que ellos llaman "Barrencalle" y que coincide en el orden, música, letra -excepto alguna palabrica-, con lo que aprendimos de don Luis Aguinaga 50ypico años antes. Fue muy emocionante.

Ortiz Echagüe
1. Anguleros
Chir, chir, chir, las angulas al cedazo han de venir. Con su linterna van a la taberna, con su farol van al obrador. ¡Anguleros, anguleros, tengáis valor!

2. Cuántos quisieran tener
Cuántos quisieran tener la mula que tengo yo, para poderla vender y comprar otra mejor, y comprar otra mejor, otra mejor, cuántos quisieran tener la mula que tengo yo

3. La Casita
La, laralalá ¿Que de dónde, amigo,vengo? (laralalá) de una casita que tengo allá abajo, en el trigal (laralalá), de una casita muy chica (....) para los buenos amigos que quieran acompañar (...). Hay en el frente unas parras (...), donde cantan  las cigarras y se hace polvito el sol, (...), un jardín hay en el frente (...), en el jardín una fuente (...) y en la fuente, un caracol.

4. Qué chaquetita más curra
Qué chaquetita más curra (¡curra!) qué bonito tiene el corte (¡corte!) dime la (?) quién la hizo chin chin chin chin, con mangas y capirote. Me la hice, me la hice, en el corte de la Ría, con el sastre Amuraría (?) que sin agujas hacía.

5. Ellos creían
Ellos creían que con aldeanos tropezaría, se quivocaron; eran bilbainos los que allá había, vaya un tiberio que allí se armó. Los bilbainitos en el verano chacolí gorri suelen beber, bajo las parras del Puente Nuevo, buenas moscorras suelen coger.