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domingo, 11 de enero de 2026

Sanfermines 78. Ganas de enredar

8 de julio de 1978 C. Leyre
Un joven, posiblemente carlista, ha cogido del suelo el único ejemplar de El Pensamiento Navarro en buen estado y se planta, indignado y desafiante, ante el fotógrafo, como queriendo decir: "los que habéis hecho esto os las tendréis que ver conmigo".

El Ayuntamiento de Pamplona pide al Gobierno de España que reconozca la responsabilidad directa del Estado en los Sanfermines de 1978 y reclama al presidente español una declaración oficial al respecto. Pero hubo también manifestantes, seguramente adscritos a la misma ideología que hoy gobierna el Ayuntamiento, que tenían objetivos perfectamente definidos.

Sanfermines 78. Así sucedieron los hechos

A las 21.45, el Gobierno civil se encuentra rodeado de camionetas, autobuses y jeeps de la Policía Armada. Los agentes disparan pelotas desde detrás de los vehículos. Se producen los choques más violentos del día. Tres o cuatro veces, hay cargas que obligan a retroceder algo a los manifestantes. La agrupación de policías ha roto el cerco. A esa hora, un grupo de manifestantes se dirige a la calle Leyre, a la sede de “El Pensamiento Navarro”, rompiendo los cristales. Entre diez personas, empujan al centro de la calle la camioneta de reparto del periódico, una Citroen 2CV de carga, que vuelcan y prenden fuego. Un poco más allá, rompen varios escaparates de comercios.


‘Ganicas’ de enredar
Guillermo Dachary DN 15/12/2025
Ayuntamiento de Pamplona, 4 de julio
de 1978. Foto Joxe Lacalle,
Recientemente, el Ayuntamiento de Pamplona ha aprobado una iniciativa en la que instan al Estado para que asuma su responsabilidad en lo ocurrido en los Sanfermines de 1978. Piden al Gobierno de España que reconozca la responsabilidad directa del Estado en aquellos hechos y reclaman al presidente español una declaración oficial al respecto. 
Por supuesto que la obtendrán, ya que están coaligados. “Yo me lo guiso, yo me lo como”. 
Pero no terminan ahí, también quieren “reparación”, es decir dinero. Dinero que sale de arcas públicas, es decir de todos los contribuyentes. 
Qué empeño tienen en resucitar los enfrentamientos ya pasados. Estas iniciativas son “ganicas de enredar”, que dicen en mi pueblo. 
Aunque, analizándolo con más profundidad, el hecho se enmarca en una estrategia perfectamente ideada. Con Zapatero, y sus esfuerzos por resucitar el enfrentamiento entre los españoles, comenzó este sombrío periodo que Sánchez ha continuado de forma sistemática e irresponsable. 
Encontraron la fórmula para hacerse con el poder, que ha consistido en coaligarse con partidos independentistas y antisistema, contrarios a la Transición y a la Constitución española. A todos ellos les une un odio visceral a la derecha y, en general, a los que no son de ellos. Lo hacen visible a través de sus tertulianos en los programas de debate en las televisiones, sobre todo en las públicas, en las que destilan intolerancia hacia el que discrepa. 
Si esto no se corta a tiempo, el totalitarismo está a la vuelta de la esquina. A mí me parece que no es el camino a seguir, pero no caigo en la torpeza de pensar que van a cambiar. Son fruto de la revancha.

domingo, 26 de octubre de 2025

SF 78: Germán tanto y otros tan poco

40ª Aniversario. Homenaje a Germán Rodríguez y Ioseba Barandiarán

Sorprende leer este artículo en Naiz, la versión digital de Gara, y más, escrito por alguien que perteneció a Podemos

Iñigo Muerza Erroz NAIZ 15 JUL. 2025
Un relato sanferminero (SF’78)
Ayto. Pamplona,  04 07 78
Foto Joxe Lacalle
Los actos en recuerdo de Germán Rodríguez, asesinado por un disparo en la cabeza de la Policía Armada efectuado durante los disturbios que se sucedieron a los incidentes en la plaza de toros de Pamplona el 8 de julio de 1978, forman parte ya de la liturgia sanferminera con políticos y figuras públicas fotografiándose junto al monolito donde cayó Germán acompañados de grandes discursos en pos de la verdad, la justicia, la reparación y la memoria.

Y precisamente en honor a todo ello, permítanme compartir un pequeño relato sobre los hechos acontecidos ese mismo día en la plaza relatados por un testigo y protagonista de los mismos, mi padre, José Muerza, que aquel fatídico día lo iniciaba con una invitación a una prometedora tarde en los toros y que lo terminaba tendido en el ruedo, molido a palos, con un pie destrozado, sangrando por una herida abierta y retirado a volandas por los monosabios de la plaza sorteando almohadillazos, pelotazos de goma y algún que otro tiro.

No siendo especialmente aficionado a los toros la misma tarde del 8 de julio mi padre se encontró con amigos suyos, Rafa Irurita y Fernando Lizaur, que sí siéndolo se dirigían a la plaza y que le encomiaron a entrar con ellos pese a carecer de entrada, algo que no supuso mucho obstáculo ya que tras convencer (o cansar) a uno de los porteros con el peregrino argumento de que a los dos aficionados les acompañaba «un extranjero que viene a conocer los toros» ahí que pasaron los tres amigos directos al tendido de sol. Eran otros tiempos, eran otros Sanfermines.

La tarde en sol transcurrió como tantas otras entre cánticos, copas y puros «dignos de verse» hasta que terminada la corrida, en el paseillo por el ruedo de las peñas, se desplegó una pancarta que reivindicaba la amnistía total para todos los presos de la banda terrorista ETA.
In memoriam José Manuel Baena Martín

El ambiente en la ciudad estaba muy politizado y extremadamente tenso marcado por el cambio de régimen político, las negociaciones para la aprobación de la nueva Constitución y la violencia terrorista que ya había empezado a golpear a Pamplona en los meses anteriores empezando con el asesinato en las inmediaciones de la misma plaza de toros del Comandante de la Policía Armada, el pamplonés Joaquín Imaz, en noviembre de 1977; la muerte en un tiroteo sucedido en la Avenida San Jorge del inspector José Manuel Baena y de los autores del atentado contra Imaz en enero de 1978; el asesinato mediante una bomba puesta en la calle Taconera del Guardia Civil de 23 años Manuel López González en mayo y el linchamiento en la calle Chapitela pocos días después del subteniente de la Guardia Civil, natural de Sangüesa, Juan Antonio Eseverri.

Arbolico de Manuel, junto al Portal Nuevo 
Con semejantes antecedentes, la iniciativa de la pancarta fue respondida con abucheos y algunas almohadillas por una parte del público lo que enervó los ánimos de quienes la portaban llegando a devolver el lanzamiento de almohadillas e incluso a encaramarse a las barreras para saltar y enfrentarse a quienes protestaban. Lo que viene a continuación es el relato que por estas fechas suele recordar mi padre en casa con respecto a los hechos que se sucedieron.

J. Antonio Eseverri
«Vi a «El Sopas» [conocido industrial navarro dedicado a la fabricación de pastas para sopa], a sus 60 años, pelo blanco y brazos en alto, increpando a los de la pancarta desde el tendido de sombra y a un grupo subir por el graderío agarrarlo para zarandearlo. Vi también a su vez a Gabriel Chalmeta abajo junto a los burladeros, fuerte como es él, encarándose con varios mozos y antes de que me diese cuenta estaba yo, cosas de ribero, saltando al ruedo y discutiendo con alguien que me respondía algo sobre que su hermano estaba en prisión. No escuchó de mi parte una respuesta muy amable y en menos de lo que se viste un santo me encontré rodeado de cuatro o cinco personas recibiendo una lluvia de golpes y patadas cayendo sobre la arena con un corte en un pie propiciado por una botella rota. Recuerdo estar tendido sobre el suelo y ver la entrada de la Policía Armada con algunos de ellos dirigiéndose directamente hacia mí, pensaba que me iban a dar de golpes en medio de toda la confusión pero en su lugar llegaron miembros del personal de la plaza y me llevaron rápidamente al interior de la misma donde permanecimos a oscuras un rato pero en cuanto hubo luz y se vio la sangre que brotaba de mi herida decidieron meterme en la primera ambulancia que salió de allí junto con una chica que, estando en la parte más alta de la andanada, había recibido un tiro al aire de la policía. Nos trasladaron a ambos la Virgen del Camino y allí mientras esperábamos a ser atendidos llegaron casi al mismo tiempo varios policías sangrando por la cabeza. Los sanitarios presentes se negaron a atenderlos primero y sus compañeros respondieron amartillando y apuntándoles con las ametralladoras que portaban. Todavía me parece oírlo «¡Chac, chac!». Un rato después me cosieron y apareció mi cuñado [Alfonso Delgado, responsable de pediatría de la Virgen del Camino] vio la situación y decidió sacarme de ahí».

Tas la amnistía del 77, ETA empezó a matar a tope
Delgado, además de llevarse a mi padre a un sitio más seguro, se llevó también los papeles de su ingreso −seguían siendo otros tiempos− y apenas dos horas después estaba mi padre con mi madre, varias parejas con las que habían quedado y una buena escayola yéndose a cenar a un popular restaurante pamplonica ubicado en el paseo Sarasate como si apenas hubiese sucedido nada. Cosas de ribero.

De camino al restaurante y con las sirenas, los pelotazos, las piedras y los tiros de fondo se enteraron de la muerte de Germán.

Un mes más tarde, al retirarle la escayola y quedarle el pie inerte los médicos se dieron cuenta de que aquel día en la plaza a mi padre le habían seccionado el tendón del músculo tibial anterior del pie derecho. Tras pasar por el quirófano pudo recuperar la movilidad del pie, siguió jugando a pelota, deporte del que era muy aficionado, eso sí, no volvió a la plaza por Sanfermines con sus amigos nunca más.
Fernando Lizaur, sólo un poco detrás de Hemingway
Una de las personas que le acompañaban esa tarde, Fernando Lizaur, sí lo hizo. Al año siguiente, el mismo 8 de julio acudió a la plaza vestido de Superman porque según sus propias palabras: «Teníamos que hacer algo para que los Sanfermines volvieran a la normalidad» protagonizando un vuelo catártico por las gradas que aún se recuerda en la ciudad. Su figura puede verse a día de hoy en la fachada de la plaza de toros de Pamplona inmortalizada por el artista navarro LKN.
Comandante Joaquín Imaz
La misma plaza en cuyo exterior ETA estrenó su sangrienta carrera terrorista en Navarra matando al Comandante de la Policía Armada que debía haber estado al mando de la misma durante los Sanfermines de 1978, en lugar del exaltado que le sustituyó, y a los que nunca llegó.

jueves, 25 de agosto de 2022

Mi primer "telescopio"

Las dos imágenes captadas dejaron como resultado el avistamiento de dos lunas
pequeñas llamadas Amaltea y Adrastea. Foto: NASA/ESA/CSA
Junto al Teide
Viaje a Canarias con un amigo en el verano del año... Tengo que mirar en un archivo personal titulado "Currículum" para saber con seguridad cuándo fue. Verano del 78: San Germán, un año después del accidente de Los Rodeos.
Empiezan a volver los recuerdos. Algunos buenos:
- la playa de Lanzarote, solitaria y con muchas "holoturias"; la muchacha con el brazo escayolado, "Itziarren semea, hori du mutila!" (solo silbada), la carrera por la playa (milagrosamente, había desaparecido la espondilitis; luego volvería); llamada al entrenador para comunicárselo; Tenerife, el Teide...
Otros, francamente malos:
- los diez (¡¡¡diez!!!) billetes de mil que, uno a uno, le birló a mi amigo un trilero y que, una vez desplumado, aún me pedía que le prestara de mi dinero. El sinvergüenza que tocó descaradamente el culo a una chavala que iba acompañada y decía, a limpio grito: "Veis, no pasa nada"; el extranjero que corría, gritando, tras el ladrón que le había robado la cartera...
Anunchi, mirando la plaza desde el octavo
Total que, al final, me sobró un dinero y me compré un pequeño anteojo (como ése, pero negro). Ahora que me acuerdo, hay alguna foto de una hermana, en bata, mirando por aquel trasto en el balcón de Obispo Irurita.
Aquel anteojo anduvo por casa, meses y meses, sin hacerle mucho caso, hasta que un día...
Mejor, una noche. Me llamó la atención una "estrella" muy brillante y apunté hacia ella. Vi que la "estrella" tenía 4 puntitos perfectamente nítidos a su alrededor y en un mismo plano. Como un sistema solar, en pequeñito. Tras preguntar a los sabios y consultar en los libros (no había aún internet) llegué a la conclusión de que la "estrella" era Júpiter y los 4 puntitos, sus cuatro satélites mayores.
Saturno y Júpiter, desde observatorios terrestres 
O sea, que con esa mierdica de anteojo se llegaba a ver los satélites de otros planetas. 
Deseaba que llegara la noche para ver cuánto habían girado los "4 puntitos" alrededor de Júpiter.
Y efectivamente, ahí seguían los 4, en el mismo plano siempre, pero a diferente distancia de Júpiter.
Cuando mis brazos se cansaron de mirar, apunté hacia otro objeto, también muy brillante, pero más anaranjado. Aluciné. Parecía tener un anillo  alrededor. No podía ser otro que Saturno.
En noches sucesivas, la Luna, muy agradecida en los cuartos; el cinturón de Orión, las Pléyades...
Aquel humilde anteojo me había acercado el cielo mucho más de lo que, por su escaso precio, podía imaginar.
Aquellos 4 puntitos se hicieron mis amigos: Ío, Europa, Ganimedes y Calixto. Los descubrió Galileo en 1610. Copérnico, Kepler, Newton, Einstein... y Carl Sagan me enseñaron cómo era nuestro Universo: hay más de cien mil millones de galaxias, cada una de ellas con cientos de miles de millones de estrellas. Para que nos hagamos una idea de su inmensidad: hay más estrellas en el cielo que granos de arena en todas las playas de nuestro planeta (aquí tenéis un cálculo que nos dice que hay más del doble de estrellas que granos de arena).
Fue el arranque de una afición, desaforada (mi hija Altair -07.07.82-, pagó el pato) durante tres años, que luego se fue calmando y que hoy sigue. Y que me ha permitido desentrañar algunos problemas que para mí eran todo un misterio.
Hace unos días, el 22 de agosto, nos llegaron las imágenes de Júpiter que tomó el telescopio espacial James Webb. Muestran auroras, tormentas gigantes, las lunas y anillos que rodean a Júpiter, tienen detalles que los astrónomos califican de "increíbles". Las fotografías infrarrojas fueron coloreadas artificialmente para resaltar las características.
Pero, ¿queréis que os diga la verdad? Demasiado maquillaje (ni siquiera se ve roja la Gran Mancha Roja), no transmiten, no me emocionan como la primera vez que vi los cuatro puntitos alineados alrededor de aquella "estrella". 
Será la edad.

jueves, 28 de enero de 2021

SF 1978: Los Sanfermines que empezaron en mayo

40ª Aniversario. Homenaje a Germán Rodríguez y Ioseba Barandiarán
Aunque ya antes habían muerto el Comandante Ímaz (26.11.77) y el Inspector José Manuel Baena (11.01.78), es sobre todo en el mes de Mayo de ese aciago 1978 (64 asesinados por ETA) donde encontramos los antecedentes de los sucesos de los Sanfermines de ese año en el que murió de un balazo Germán Rodríguez.
Desde el 10 de mayo hasta el 6 de julio, el ambiente estuvo marcado por las consecuencias del crimen de Eseverri. La muerte de Juan Antonio Eseverri, agredido en la calle Chapitela en Mayo de 1978 condicionó los sucesos de los Sanfermines de ese año. Además del linchamiento físico, sufrió un linchamiento social. Su muerte, según sentencia, no fue un asesinato, sino un homicidio. Hoy ni siquiera aparece en las listas de víctimas del terrorismo
Antigua cárcel de Pamplona

Antes del 10 de Mayo.
Previamente, como respuesta a la entrega de Vicente Aldalur (21.04.78), por parte de las autoridades francesas,  el día 28 de Abril inician huelga de hambre 9 reclusos de ETA en la cárcel de Pamplona "para lograr una respuesta popular masiva". En su comunicado, consideran "la lucha armada como única forma para conseguir la afirmación de identidad como pueblo y de presión en favor de la lucha de clase de los trabajadores vascos por su liberación nacional y social".
Del día 5 de Mayo al 7 se encierran en el Ayuntamiento de Pamplona unas 20 personas, familiares de presos de ETA con el fin de presionar en la consecución de la amnistía. A su salida, son aplaudidos por unas 300 personas que por el Casco Viejo cruzaron algunos vehículos y hostigaron a las FOP. 
Del día 8 hasta el 14 de mayo está programada una Semana Pro-Amnistía. Dicha Semana consiguió también movilizaciones y encierros en el Ayuntamiento de Estella y en la iglesia de Santa María de Tudela.
Es en este contexto en el que se produce el atentado es el que falleció el guardia civil Manuel López González,

Manuel López González (09.05.78)

El lunes 9 de Mayo, a las 00:45 de la madrugada, en la Cuesta de la Estación, muy cerca del Portal Nuevo, un artefacto explosivo escondido en la base de una farola fue activado al paso del "Jeep" de la Guardia Civil -que volvía a casa tras prestar servicio en la Estación de la RENFE-, resultando heridos los cuatro guardias (uno de ellos hermano de la víctima mortal). La rotura de la aorta de Manuel López González determinó que éste muriera hacia las 7 horas de esa misma mañana.
En el funeral, celebrado a las 12 h. del martes día 10 en la iglesia de los Paúles, el capellán Luis Mª Royo habló de la soledad y el abandono en el que se sienten los guardias y de las ausencias y silencios cómplices.
Hacia las 13 h. se formó una manifestación, con gran parte de los asistentes al funeral (familiares, compañeros y amigos del asesinado), que se dirigió a la Plaza del Castillo y Plaza Consistorial, donde exigieron que ondeara la enseña nacional y que lo hiciera en el mástil central. Un ordenanza así lo hizo.

Juan Antonio Eseverri Chaverri (10-17.05.78)
Pero los incidentes más graves se dieron por la tarde-noche de ese 10 de Mayo, como señala el DN del día siguiente:
El pueblo no perdonará
Ataque a la sede de LKI 
Al parecer, sobre las siete de la tarde, se concentraron en la Plaza de la Cruz entre 200 y 300 personas "de extrema derecha" (así los califica DN) que se encaminaron hacia la Plaza del Castillo. Para entonces había en las calles del Casco Viejo un ambiente de tensión y expectativa, dado que a la mañana ya se habían manifestado los amigos del guardia asesinado y los días anteriores grupos proetarras protagonizaron incidentes contra la policía y de apoyo a ETA. Muchos bares de la zona cerraron sus puertas antes de esa hora y otros lo hicieron al poco de comenzar los enfrentamientos. Algunos de los de "extrema derecha" se tapaban la cara con pañuelos negros y algunos de los contrarios estaban encapuchados. 
Entre ocho menos cuarto y ocho, un grupo llegó hasta la sede de LKI (Liga Comunista Revolucionaria), en el número 31 de la calle Zapatería, primer piso
"Eran unos treinta o cuarenta -nos informaron- y algunos han subido las escaleras, pero nosotros hemos resistido y hemos atrancado la puerta con palos de pancartas. Han golpeado la puerta con cadenas y palos y han efectuado un disparo a media altura que ha traspasado la puerta, incrustándose la bala en el techo de la habitación. Estábamos dentro nueve o diez personas"
Una de las actuaciones concretas de la Policía Armada fue acudir a la sede de LKI, en la calle Zapatería, tras las llamadas de algunos partidos y céntrales a Comisaria indicando que había sido atacada la sede de ese partido. En esa zona de la calle Zapatería se produjeron graves enfrentamientos de grupos con ladrillos y material recogido de una bajera donde se realizan obras. Según fuentes oficiales, a la llegada de la Policía Armada se lanzaron contra sus miembros varios cócteles molotov desde arriba. 
La Policía Armada subió a la sede de LKI, cuya puerta seguía atrancada. Hubo disparos de pelotas de goma. A las nueve y cuarto y por megáfono se requirió a los que estaban en la sede del partido que salieran del edificio con tranquilidad y con las manos en alto. Salieron todos y los cachearon. Eran unos treinta o cuarenta que fueron introducidos en los portales a la espera de la llegada de los coches policiales en los que fueron trasladados a Comisaría. En el registro que inmediatamente después hizo la Policía aparecieron en el piso garrotes y botellas con líquido inflamable.

Detenidos y protestas al gobernador A últimas horas de la noche permanecían detenidos en la Comisaría de Policía de Pamplona unas 52 personas, que fueron puestas en libertad tras las diligencias correspondientes.
También requisó la policía gran cantidad de objetos contundentes empleados en los enfrentamientos de la calle, así como varios cócteles molotov preparados. No fue recogida ningún arma, aunque fueron varios los testigos oculares que denunciaron su exhibición. 
A primera hora de la noche una comisión de representantes de partidos políticos y centrales sindicales (LKI, PSOE, UNAI, CCOO., UGT y SU) acudieron al gobierno civil en donde se entrevistaron con el Comisario Jefe de Policía ya que el Gobernador no los pudo recibir. Los representantes protestaron por las detenciones practicadas en la sedé de LKI, a lo que el Comisario respondió que esta actuación estuvo motivada porque en dicha sede se había refugiado gente que huía de la policía tras atacarla. Protestaron asimismo por los desmanes de la "extrema derecha". Los representantes pidieron la libertad inmediata de todos los detenidos, a lo que el Comisarlo contestó que esa noche debían practicarse las diligencias correspondientes y que hoy pasarían al juez. Asimismo les señaló que hoy a las 9 de .la mañana serían recibidos por el Gobernador Civil señor Llano.

Natural de Sangüesa y trabajando en Villava
El herido de mayor gravedad
es Juan Antonio Eseverri Chaverri, navarro dé 57 años, casado, subteniente de la Guardia Civil destinado en el puesto de Villava y domiciliado en el barrio de San Juan. Ingresó algo antes de las nueve de la noche en la Residencia Sanitaria "Virgen del Camino" tras ser agredido en la calle Chapitela. Presentaba tres heridas abiertas en la cabeza por otros tantos golpes, así como cuatro heridas por arma blanca en la mano derecha, cuello y abdomen. El señor Eseverri estaba casado, no tenía hijos y desempeñaba el puesto de Jefe de Línea en el cuartel de Villava, donde llevaba año y medio tras haber permanecido durante 14 años en Pamplona. La familia del Sr. Eseverri es de Sangüesa, donde vive su madre, y su padre perteneció asimismo a la Guardia Civil. 
La sentencia recoge la siguiente versión: Eseverri volvía a su domicilio, vestido de paisano, cuando se cruzó con grupos de personas que estaban atravesando coches en la calzada para enfrentarse a los que venían de la Plaza de la Cruz. El subteniente les recriminó su actitud. Uno de los aludidos le dio un fuerte empujón, abriéndosele la chaqueta y quedando al descubierto su pistola reglamentaria, incrementándose el tumulto a su alrededor. Descubierto, Eseverri disparó al aire para protegerse. Uno de los implicados le agarró del brazo e hizo que soltara el arma. Jesús María Suescun Irujo esgrimió el cuchillo que solía llevar consigo y, arengado por sujetos indeterminados (“darle más, matarle”), le asestó tres puñaladas: dos en el cuello y una en el abdomen. Otros individuos, cuya identidad no consta en la causa, en un linchamiento en toda regla, aprovecharon para arremeter contra el subteniente, “propinándole toda clase de golpes, especialmente en cabeza y tórax”. Eseverri no pudo recuperarse de sus múltiples traumatismos y heridas de arma blanca, falleciendo una semana más tarde en el hospital.
Sesión Ayuntamiento. Dos concejales. AMP

Archivo Linz, sobre Juan A. Eseverri. 
"Los familiares acusan al subteniente Eseverri de estar al frente de los grupos incontrolados y de haberse enfrentado a las personas que estaban en la calle de Chapitela. Añade que las heridas causadas no fueron de gravedad y que ignoran si el fallecimiento se produjo por un fallo médico, rechazando que la causa fueran las contusiones recibidas durante el incidente".
Como se ve, los familiares de los cinco procesados, en un intento de "quitarles el muerto de encima", no hablan de navajazos ni de linchamiento, sino de "heridas, contusiones", explican el fallecimiento por "un fallo médico" y ponen a Eseverri "al frente de los grupos incontrolados".

Prince 1978 AMP

Wikipedia
: Todavía peor trata a Juan A. Eseverri Wikipedia que, para más inri, confunde la fecha de la agresión (10.07. 78) con la de la muerte: 
"El 17 de mayo, unas semanas antes de los sanfermines, en un enfrentamiento en una de las salidas de los grupos franquistas, en la calle Chapitela, murió de un navajazo uno de los miembros de los "guerrilleros" (franquistas), resultando ser el subteniente de la Guardia Civil Juan Antonio Eseverri que no estaba de servicio".
Nadie presenta pruebas, documentación... y Wikipedia, que suele exigir referencias, en este caso de Eseverri no ha pedido ninguna y no ha comprobado ni fechas ni número de detenciones ni la secuencia de acontecimientos. Un desprecio a una víctima de lo que luego se llamará "kale borroka" o terrorismo callejero.

Detenciones y 1er encierro. Durante los días 18, 19 y 20 de Mayo, fueron detenidos un total de 12 individuos, presuntos autores de la agresión y muerte del Subteniente Eseverri, entre ellos tres menores de edad, que habían participado en la ocultación de la pistola sustraída al Subteniente (cuyo número apareció borrado) y que igualmente confeccionaron cócteles molotov y agredieron al fallecido. 
De los 12, fueron procesados 5, de los que 3 quedaron en libertad bajo fianza el mismo 6 de julio.
04.07.78 (M.V.P.)

Chupinazo y 2º encierro. A las 12'00 horas fue lanzado el tradicional cohete por el que se anuncia el inicio de las fiestas de San Fermín, pero que, al permanecer encerrados 8 jóvenes en el segundo piso del Ayuntamiento -desde donde normalmente suele lanzarse el cohete-, hubo que hacerlo desde el primero, observándose la ausencia de banderas y apareciendo los mástiles en los balcones del segundo piso completamente vacíos.

4 de julio del 78. La imagen muestra a las claras quiénes mandaban en el ayuntamiento. La amnistía que exigen es para los procesados por la agresión mortal a Juan A. Eseverri. Hay que recordar que ocho meses antes, el 9 de diciembre de 1977 abandonó la prisión de Martutene el último preso de ETA, Fran Aldanondo, tras la amnistía del 15.10.77. Por escasos días no hubo ningún preso de ETA. Pero la dinámica "atentados-presos-petición de amnistía-más atentados..." no se detuvo.
En la pancarta colgante de la derecha, encima de "ARRANKEMOS", se lee: "4+3=1". Es el "Zazpiak, bat", la unión política de los 4 territorios vascos (Navarra incluida) sometidos por España y los 3, sometidos por Francia. Ese es el objetivo final de los encerrados.

El día 8 de Julio.
Como ha quedado dicho, "los familiares de los detenidos por su implicación en el apuñalamiento marcaron la agenda. Había ocho acusados, tres de ellos menores, y cinco fueron enviados a prisión preventiva. Sus simpatizantes, incluidos miembros de algunas peñas sanfermineras, se encerraron dos veces en el Ayuntamiento. El segundo encierro fue poco antes del chupinazo, lo que obligó a que por primera vez el cohete se lanzara desde el primer piso, en lugar del segundo. En la fachada colgaba una pancarta en la que se leía «Para San Fermín, todos a casa». Con ese ambiente se llegó a los Sanfermines y a la corrida del día 8. Varios espectadores de los tendidos de sol (la zona habitualmente ocupada por las peñas) descendieron al ruedo y desplegaron una pancarta en la que se leía «Amnistía total, presoak kalera, San Fermín sin presos». La acción fue recriminada por varios espectadores de la zona de sombra, hubo un cruce de insultos y forcejeos y un mando de la Policía Armada que se encontraba en el exterior ordenó la entrada de los agentes en la plaza. Además de la muerte de Germán, los heridos se contaban por decenas: cincuenta de ellos fueron atendidos en la enfermería de la plaza de toros, cuatro con heridas por arma de fuego, y otros ciento cincuenta en hospitales de Pamplona. Según datos del Ministerio del Interior, se hicieron siete mil disparos de material antidisturbios y ciento treinta de bala. Al día siguiente, todos los partidos políticos, incluido UCD, criticaron la actuación de la Policía. El día 10, una multitud asistió al entierro de Germán Rodríguez. El 11 de julio se suspendieron los Sanfermines" (Príncipe de Viana)

La pancarta de la discordia
Informe Ministerio del Interior 
En este informe se cuentan, con pelos y señales, todas las manifestaciones habidas desde primeros de mayo, se niega que la bala que mató a Germán Rodríguez saliera de la Policía Armada y se hace una...
VALORACION DE LOS HECHOS 
a) La orden del Comisario-Jefe disponiendo la entrada en la plaza de toros de la Fuerza Pública, cualquiera que fuere la versión de la misma, es a todas luces inadecuada; no sólo desde el punto de vista policial, sino desde el más elemental sentido común. El introducir 30 hombres, en lugar cerrado, con numeroso público que -había de preverse con seguridad- reaccionaría en contra, es una temeridad...
Asimismo y en el terreno estrictamente disciplinario y de exigencia de responsabilidades profesionales, han sido adoptadas las siguientes medidas: 
1) Cese del Comisario Provincial de Policía de Pamplona, Don Miguel Rubio Rubio. 
2) Cese en el mando del Comandante de la Policía Armada de Pamplona, Don Fernando Ávila García. Las anteriores medidas disciplinarias han sido las adoptadas hasta el momento sin perjuicio de las que en su día puedan adoptarse a la vista del resultado de la preceptiva información abierta respecto de la actuación de las Fuerzas de Policía Armada en Pamplona en los días indicados.
3) También y por haberle sido aceptada su dimisión, el Consejo de Ministros en su última reunión celebrada el pasado día 15 de julio aprobó un Real Decreto por el que se cesa en su cargo al Gobernador Civil de Navarra, Don Ignacio Llano Cifuentes.

Germán Rodríguez
Testimonio de su hermana Conchi:
«Yo sólo quiero decir que la bala que mató a Germán fue casual, pues pudieron ser mil las personas que pudieron recibirla. Pero no fue casual que Germán se encontrara allí, en la calle, tras los sucesos de la plaza, pues desde los 16 años viene luchando por la libertad».
Añado este comentario de un compañero de estudios de Germán Rodríguez para que valoréis en qué consistía la "lucha por la libertad" de este joven, de 23 años, militante de LKI -que surgió de la VI Asamblea de Euskadi Ta Askatasuna (ETA)-, en los albores de la democracia:
German Rodríguez fue compañero mío de Bachillerato en el Colegio Maristas de Pamplona... Pocos días antes de los Sanfermines... fui testigo en la Avda. de Bayona, a la altura del Bar el Molino y en el cruce con Monasterio de Urdax, de duros enfrentamientos con la Policía Nacional, en los que reconocí -para mi sorpresa- a Germán Rodríguez que encabezaba el grupo manifestante y se enfrentaba a pecho descubierto con los grises. A los pocos días, en vísperas de los sanfermines. me llevaron a la mili y hasta allí llegaron las noticias de los incidentes de Pamplona y que había habido un muerto por la policía. Sin duda, impresionado por lo que había visto en la Avda. Bayona pocos días antes, aunque parezca increíble, me vino el pensamiento -que expresé en voz alta a un compañero de compañía- de que el muerto iba a ser ¡Germán Rodríguez! un conocido mío. Y esa es la historia... 
Comentario: Esta claro que la extrema izquierda, abertzale o no, ha sabido explotar su muerte y hacer de Germán Rodrigues un mártir y así mantener la llama viva de todos los incidentes que siguieron a aquellos gravísimos hechos del 78 y que transformaron a las peñas, que hasta entonces eran la representación "natural" de las fiestas, en correa de transmisión de la izquierda abertzale durante los sanfermines. 
Jesús Suescun Irujo fue condenado a seis años de prisión como autor del homicidio (no se tipificó como asesinato porque no hubo premeditación ni alevosía), con el atenuante del “clima de gran tensión (…) entre tendencias antagónicas” que se vivía en la ciudad.

Juan Antonio Eseverri Chaverri no aparece como víctima del terrorismo. Con pena, he comprobado que no aparece como víctima del terrorismo en ninguna lista de víctimas navarras ni en los calendarios de Libertad Ya..., Al revés, salvo en la sentencia, es presentado como jefe de Guerrilleros de Cristo Rey, de grupos incontrolados... (según los familiares de los detenidos, e incluso de Wikipedia), sin aportar ninguna prueba. Su linchamiento ni siquiera fue tipificado como asesinato, sino como homicidio, (porque, según la sentencia, no hubo premeditación ni alevosía). Por lo visto, llevar una navaja, no es premeditación. 
"Juan Antonio Eseverri no sufrió un atentado de un grupo terrorista organizado, al contrario de lo ocurrido, por ejemplo, en la Casa del Pueblo de Portugalete, en 1987, cuando dos militantes socialistas resultaron abrasados por cócteles molotov lanzados por el colectivo Mendeku (venganza). No cabe, por tanto, catalogar a Eseverri como víctima del terrorismo". 
Sin embargo, Eseverri murió en plena Semana Pro Amnistía convocada por presos de ETA, lo que implica algún tipo de organización.
Y termina RAÚL LÓPEZ ROMO:
Septiembre 78 Lorda AMP
"A diferencia de lo ocurrido con víctimas de abusos policiales en la Comunidad Foral, como Germán Rodríguez (Pamplona, 1978) o Gladys del Estal (Tudela, 1979), no hubo trabajo memorialístico en torno a Eseverri: ni conmemoraciones, ni aniversarios, ni monolitos, ni huelgas o manifestaciones, ni imágenes de su cuerpo martirizado que pudieran servir para denunciar la brutalidad y suscitar compasión. Eseverri fue uno más entre los cientos de policías y guardias civiles matados y olvidados en los años de plomo en el País Vasco y Navarra. Esto es significativo de la “muerte social” a la que han estado abocados durante largo tiempo, un vacío del que no se ha comenzado a hablar hasta finales de los noventa y, sobre todo, en las primeras décadas del nuevo siglo, en un contexto caracterizado por la reclamación de verdad, dignidad y justicia para las víctimas del terrorismo. Memoria e historia no son parejas de opuestos. Como sostuvo Tony Judt, “lo que la gente recuerda y olvida, y los usos que se dan a la memoria, también son materiales básicos de la historia”. El relato o, mejor dicho, los relatos pendientes sobre lo que ha supuesto el terrorismo en Euskadi, deberán mostrar los huecos de la memoria, porque estos son, sin duda, tremendamente significativos."

Ahora entiendo por qué Raúl habla de "Las muertes de Juan Eseverri Chaverri". A la muerte física hay que sumar la muerte, o mejor, el linchamiento social.
Sería un acto de desagravio que las Asociaciones de Víctimas del Terrorismo de Navarra iniciaran el proceso ante el Ministerio del Interior para, por lo menos, considerar a Juan A. Eseverri una víctima del terrorismo.