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miércoles, 2 de febrero de 2022

Alertas y refugios. La guerra en Pamplona

1936 Erich Andres Pamplona desde la torre norte de la Catedral
Esquina del Hotel La Perla
Pamplona, 1936, ha comenzado la guerra. Un par de vigilantes, uno con prismáticos, otean el horizonte desde la torre norte de la Catedral para detectar con la máxima antelación algún avión enemigo y activar la sirena.
Ésta, de Erich Andres, será una de las primeras en que aparece la torre de San Lorenzo (sobre la boina del requeté de la derecha) sin el chapitel que lució desde 1902 hasta junio de 1936.

Navarra (Pamplona, Tudela, Lumbier...), no siendo frente de guerra ni zona de combate, fue bombardeada cinco veces (Pamplona, tres) durante la Guerra Civil. Los bombardeos no eran contra objetivos militares, sino de castigo contra la población civil.
Para minimizar las consecuencias se creó, al menos en Pamplona una red de alertas, sirenas y refugios que avisaran y protegieran a la población
Tras la cuerda que cuelga del badajo de la María, la sirena eléctrica
En la misma torre norte, en la plataforma de madera desde la que se toca la María, hay una gran sirena eléctrica, utilizada en la guerra civil para avisar la llegada de la aviación enemiga.

Refugios
Esquina del Casino Eslava
En la red no he encontrado más que esta información sobre los lugares donde los pamploneses se refugiaban en caso de bombardeo:
"y sus porches (Plaza del Castillo) en su momento se utilizaron como refugio durante la Guerra Civil Española".
Las esquinas de la Plaza estaban protegidas con sacos terreros.
No he tenido más remedio que recurrir a la hemeroteca de Diario de Navarra para enterarme de que en la calle Curia, 15, se suprimió el refugio que había y se habilitó otro en Sarasate 2-4 (04/08/1937).
O de que el 11/12/1937 DEFENSA PASIVA ANTIAEREA PAMPLONA informaba de que, hechos los trabajos de fortificación en el Refugio sito en la Avenida de San Ignacio, se pone en conocimiento del público que a partir de hoy, día 10, queda habilitado nuevamente como albergue.
En Madrid, las estaciones de metro fueron refugio
También, el 24/12/1937 DFFENSA PASIVA ANTIAEREA hace saber por el presente que queda anulado el Refugio de Mercaderes número 3 (Casa de Unzu). Pamplona 25 de Diciembre de 1937. II Año Triunfal.

Medidas de seguridad
También en la hemeroteca de DN 12/02/1938 he encontrado algunas medidas que me han sorprendido mucho:
El búnker del Frontón López
EN EL SOTANO I. Disponer en cada casa de un refugio capaz para todos los habitantes de la misma. Proteger los huecos y luces con sacos terreros y, si hace falta, reforzar su interior con vigas o maderas. La puerta será resistente y de buen ajuste, y tendrá preparada una salida de socorro. Que en su proximidad no haya cañerías de agua o gas ni cables de alta tensión. 
II. En ese refugio, acondicionado exclusivamente para tal, se mantendrá
a) Picos palas, etc.. para desescombro.
b) Linternas eléctricas para las averías del alumbrado.
c) Un botiquín de urgencia y además: Un kilo de polvos de gas, 200 gramos de bicarbonato, un trozo de jabón verde de cocina, medio litro de alcohol y un litro de petróleo. Varios cubos de agua y un kilo de cal viva en recipiente cerrado.
d) Vasijas cerradas herméticamente con agua potable de reserva.
Búnker y Frontón. Sitna 2004 (izda) y 1927-34
e) Engrudo y tiras de papel fuerte al objeto de impermeabilizar todas las rendijas en el caso de agresión con gases.
f) Sillas y bancos para descansar.
EN EL DESVAN 1.º Desalojarlo de toda materia incendiable que no sea absolutamente imprescindible. Esta última se ordenará de forma que ocupe el menor espacio. 2.° Cubrir el piso del desván y el rellano superior de la escalera con una capa de arena seca de 5 cm. de espesor...

Al refugio, que vienen los nuestros
11.11.37 Estación Autobuses
Un detalle que no he visto tratado en ningún sitio: si hacemos caso a las fechas de esa foto del Sitna, Toribio López, el del Frontón López, 2 años antes de la Guerra como mínimo, ya había mandado construir un búnker antiaéreo en previsión de que Pamplona fuera bombardeada. Y teniendo, como tenía, buena información, lo más probable era que Navarra, en caso de guerra, no cayera del lado de la República (en las elecciones del 33 y 36, la Derecha copó los 7 escaños). Así Toribio sospechaba, con todo  fundamento, que el posible bombardeo sería "fuego amigo", llevado a cabo por "los suyos". 
¿Cómo habría sentado a los vecinos de Toribio que él y su familia (que podían permitirse el lujo) estuvieran bien protegidos (encima, del fuego de "los suyos"), mientras los demás pamploneses y navarros estuvieran a merced de las bombas republicanas?

martes, 30 de marzo de 2021

Rafael Leoz Yoldi, tañedor de la María

Alguien, tañendo la María desde la vieja plataforma
José Rafael Leoz Yoldi nació  el 9 de Junio de 1943.
Soltero. Profesión, fontanero. Lo compagina con el Club Taurino (secretario) y -sobre todo- su afición a tañer la campana María.
Redín, 2: La Casa del Patio
Vivió siempre en el Casco Viejo, en la calleja del Redín, nº 2 ("la Casa del Patio").
A esa cercanía a la Catedral vincula Rafael su afición campanera:
"Fue -recuerda- en mis primeros años de la infancia, con seis u ocho años cuando por primera vez subí a la torre. Desde entonces, ascendía de vez en cuando para ver cómo hacían sonar las campanas, algo que a mí todavía me estaba prohibido. El tiempo y la observación de las maneras que empleaba Pedro Zozaya y su esposa Petra, —los últimos campaneros que habitaron la vivienda de la torre de la catedral—, le permitieron conocer los secretos de una tarea que él considera sencilla y sin complicaciones.
Rafael considera que empezó a tocar a los 20 años, en 1963, primero, ayudando a Pedro y Petra.
Cuando Petra aprendió bien el oficio, tuvo que sustituir a su marido cuando éste buscó otro trabajo: "porque con las 105 pesetas que nos pagaban no podíamos vivir". 
Zozaya murió en 1973. Su mujer, Petra Díez continuó la labor..
Petra fue la última campanera que habitó la Casa del Campanero, hasta 1978 (ver al final). Actualmente es un espacio musealizado que rememora la construcción de la fachada, la vida de los campaneros y las diversas funciones de las campanas.
Casa del Campanero, hoy museo
Rafael continuó de campanero hasta los Sanfermines de 2005. Tocó las campanas durante cerca de 40 años. Murió el 10 de Julio, cuando -¡cómo no!- iba a tocar las campanas.
En su esquela:
EL SEÑOR Don Rafael Leoz Yoldi (TAÑEDOR DE LA CAMPANA MARÍA DE LA CATEDRAL DE PAMPLONA) falleció en Pamplona el día 10 de julio de 2005 a los 62 años de edad, después de recibir...
Además, Rafael en sus 40 años, fue sembrando y compartiendo su afición:
Una placa con una inscripción lo recuerda
04/12/2005 también eran una oración por José Rafael Leoz Yoldi, quien falleció los pasados Sanfermines a los 62 años de edad cuando se dirigía a tocar la campana María de la Catedral. Tras más de 40 años tañendo, Leoz Yoldi, había sido reconocido en vida, precisamente este año, con el título de campanero de honor de la Catedral de Pamplona. El funeral se celebró el pasado 19 de julio en el mismo lugar donde tocó la campana María. Una pequeña placa con una inscripción lo recuerda. Ayer, el resto de campaneros de Navarra cogieron el testigo de una tradición que va tomando fuerza, e incluso cuenta con debutantes entusiastas: «Ha sido una experiencia muy bonita. Volveré otro día, seguro», apuntaba Juan José Arbeloa...
Cuando, en 2012, publiqué "Campana María", de Iñaki Lacunza, éste me insistió en que la canción "quiere ser un homenaje y un agradecimiento, además de a Pedro de Villanueva, el fundidor de la María, a todos los campaneros que ha tenido la Catedral, que han subido centenares de veces los 151 escalones que llevan a la María, especialmente al último campanero José Rafael Leoz Yoldi (pág. 7, en vasco)".
Va para todos ellos, en especial para Rafael:
.
Entrevista a Rafael Leoz Yoldi
DIARIO DE NAVARRA Jueves. 14 de marzo de 1991
Rafael, en 1998
José Rafael Leoz Yoldi es, seguramente, el último campanero de Pamplona. A sus espaldas lleva 28 años de dedicación, empleados en lograr el tañido de la campana más ilustre y popular de la ciudad: la María, situada en una de las dos torres (la norte) de la catedral. Leoz se sabe heredero de un oficio en trance de desaparición y, como tal, se dedica con ganas y voluntad al menester de tañer la campana, una labor que los tiempos y la modernidad han relegado prácticamente, a siete fechas del calendario pamplonés.
Leoz vive pegado a la catedral. Habita un piso en el número 2 de la calle El Redín y a esta circunstancia vincula su inclinación campanera. "Fue -recuerda- en mis primeros años de la infancia, con seis u ocho años cuando por primera vez subí a la torre. Desde entonces, ascendía de vez en cuando para ver cómo hacían sonar las campanas, algo que a ml todavía me estaba prohibido. El tiempo y la observación de las maneras que empleaba Pedro Zozaya y su esposa Petra, —los últimos campaneros que habitaron la vivienda de la torre de la catedral—, le permitieron conocer los secretos de una tarea que él considera sencilla y sin complicaciones.

Siete fechas para el repique
Soltero y fontanero do profesión, Leoz se emplea con dedicación en las siete fechas del calendario que le permiten dedicarse a su afición. Es en los dias de Reyes, Pascua de Resurrección, Pascua de Pentecostés, Corpus Christi, San Fermín, Festividad do la Asunción y en el funeral por los Reyes y fieles difuntos de Navarra. Son éstos precisamente. los únicos vestigios que han quedado de una tradición campanera extendida por toda Navarra y que otrora llevaban a Rafael Leoz a tocar el Angelus, todos los días. Para este campanero, la única dificultad en su labor es el manejo de la enorme mole que es la campana. Una campana que ya lo dice la tradición: «María me llamo, cien quintales peso, el que no me quiera creer, que me lleve al peso». "Componérselas con la campana sin embargo, no es demasiado dificil", o así al menos lo considera Rafael. «Se trata simplemente de coordinar los movimientos de una soga y el tañido del badajo, algo que, no obstante. «requiere cierta fuerza y resistencia para correr de lado a lado. Semejante tarea le ha ocasionado a Leoz alguna que otra fatiga. "De hecho, recuerdo un día de Corpus Christi, en el que fuimos tras personas las encargadas de hacer sonar las campanas. Tuvimos que tañer durante 45 minutos y acabamos con una buena sudada".
Cuentan que, como él, nadie las hizo sonar
Curia y Navarrería desde la torre norte
Desde arriba la ciudad se observa con ojos distintos. Rafael Leoz ha visto en altura la evolución de la ciudad pegado a las campanas. Una Pamplona cuyos tejados se han llenado de «retoques y rehabilitaciones, algo que también le ha ocurrido a las campanas. «Ahora mismo una de las torres está completamente electrificada por lo que las campanas tocan por si mismas. En la otra torre sólo se utiliza la campana María.
Junto a Rafael Leoz, comparten el titulo de últimos campaneros de la ciudad gentes como Joaquín Donézar, José Luis, Jesús y Alfredo Yárnoz. que junto a un veterano, —Moisés Albéniz—, constituyen la última generación de campaneros de la ciudad.
Hay cantera

En la actualidad dos son los tipos de repiques utilizados. Fundamentalmente los festivos durante los que la labor del campanero se centra en hacer sonar la María el tiempo por el que se prolongue la procesión. La segunda fórmula prevista es el toque de difuntos, empleada en funerales y antes también en Viernes Santo. "Este tañido consiste en cincuenta campanada lentas, en intervalos de diez segundos entre si y se ha utilizado con motivo de la celebración de funerales por algún canónigo". El calendario de repiques contempla, además de las festividades citadas, los funerales solemnes, en casos como el fallecimiento del obispo, Rey, presidente del Gobierno de Navarra y el deán de la catedral.
A Rafael le queda la pena de «no poder participar en el concierto de campanas que ha organizado el Ayuntamiento para el próximo Domingo de Ramos". La convocatoria pública formulada por el consistorio a cuantos ciudadanos deseen concurrir como intérpretes durante el concierto, exige corno mínimo, contar con el tercer curso de solfeo aprobado. "Yo -dice Rafael- no sé Música y por tanto no podré tocar, pero de todos modos pienso subir a la .torre para contemplar el espectáculo. ¡Ese gusto no me lo pierdo!
José J. Murugarren

miércoles, 24 de marzo de 2021

La María, de Güemes a la Catedral. Iñaki Lacunza

Cuando ella canta en su torre, se estremece el corazón
Si nos ponemos debajo de la María, tenemos esta impresionante vista.
Y más nos impresionamos cuando caemos en la cuenta de que éste no fue su primer emplazamiento

La Campana María (fabricación, transporte, 1ª y 2ª instalación)
Para cuando se pintó este cuadro (h. 1640), la María ya llevaba 56 años en la torre
Pincha y comprueba lo que aquí se dice
Fabricación
La campana la hizo Pedro de Villanueva el 15 de Septiembre de 1584. Así lo señala el rótulo grabado en la propia campana: "Petrus Villanueva me fecit anno MDLXXXIV die XV Septembris".
"La Campana grande se hizo siendo Obispo Don Pedro de la Fuente, reinando Don Felipe 2º"

De Güemes a Pamplona (Transporte e instalación)
Pedro de Villanueva tenía el taller de fundición en Güemes (Bareyo, Cantabria), localidad que dista más de 225 km de Pamplona.
La campana no quedó instalada en la torre románica de la Catedral (iglesia y el claustro ya en estilo gótico en los siglos XIV al XVI) hasta el 27 de Octubre del mismo año de 1584, tras 42 días de traslado (en carreta tirada por bueyes, supongo), a una media de 5,36 km/d.
Una vez al pie de la Catedral, "se subió en menos de tres horas, sin desgracia alguna, el 27 de Octubre del referido año, á presencia del Señor Obispo, y Virrey, con otros muchos curiosos."
El sonido de la María lleva, pues, más de cuatro siglos (437 años) "meciendo en su abrazo" (gracias, Jesús Arraiza) a la cuenca de Pamplona.
En "Apuntes históricos sobre la catedral de Pamplona" -donado a la Catedral por el bibliófilo Don José Antonio Mosquera en 1987, 206 p.- no se dan más detalles técnicos de cómo se subió a la torre románica, pero me imagino que de forma muy parecida a la que -130 años después- se llevó a cabo en Toledo: maromas, poleas, rampas, forzudos, bueyes, railes, muro lateral... Por supuesto, en el caso de Pamplona, habría habido que desmontar y volver a montar (ver cuadro) la parte superior de la torre.

2º traslado e instalación
Sin duda, el 2º traslado de la campana María, con sus medidas (2,50 m de diámetro por 2,25 de altura) y sus más de 10 toneladas de peso,  desde la torre románica en la que se ubicaba hasta la torre actual, en la que quedó instalada, fue un reto difícil, peligroso y sin precedentes conocidos. 
Cuando la torre norte neoclásica llegó a la altura de la románica -que albergaba a la María- Ochandátegui dirigió el peligroso traslado. Una vez ya instalada la María, se construyó, con ella dentro,  el tercer cuerpo de la torre (ver foto dcha.), con columnas de orden corintio que encuadran los arcos de medio punto destinados a las campanas y el remate campaniforme final, abrochando el conjunto (foto dcha.).
Desde entonces -hacia 1800- la María no se ha movido de su sitio y las reformas y arreglos se han efectuado in situ.

Iñaki Lacunza canta a la María
Iñaki Lacunza -Trovador de Pamplona"- canta a la María

Último campanero, J.R. Leoz Yoldi
Como no podía ser menos, esta imponente campana, que en tan señaladas ocasiones nos ha cantado a pamploneses y cuencos durante más de cuatro siglos (dos, desde la torre románica y otros dos desde la neoclasica), se merecía que alguien la cantara a ella. Y "el Trovador de Pamplona", Iñaki Lacunza, se sacó de la chistera en 2012 una canción que... mejor escuchadla. ¡¡¡Y esa guitarra del "Chipi"!!!
Esta canción (me insiste Iñaki) quiere ser un homenaje y un agradecimiento, además de a Pedro de Villanueva, el fundidor de la María, a todos los campaneros que ha tenido la Catedral, que han subido centenares de veces los 151 escalones que llevan a la María, especialmente al último campanero José Rafael Leoz Yoldi; a los amigos valencianos que, como si fueran suyas (que también lo son), han restaurado las campanas y, por supuesto, a quienes, sin darle mayor importancia, quitándose tiempo de donde no hay, suben al campanario y, repicando y bandeando (¡qué bonito! nunca lo vi de niño, pero lo he visto ahora) las imponentes campanas, "mecen en su abrazo" a toda Pamplona y su Cuenca.

1ª ESTROFA
Dormida en tranquila paz
Sueña poder despertar,
Quebrar el silencio de la catedral;
Sueña con poder tocar,
Dar su alma a la ciudad,
Elevar al cielo su ronco cantar.

No hay pregonera mejor
De alegría , de dolor*,
Cadencia profunda
Que encierra pasión.
En los días más grandes
Vuelve a repicar,
Al ver los gigantes
A sus pies bailar;
Y la vieja Pamplona
Que hace convocar,
Feliz y orgullosa
La escucha sonar.

ESTRIBILLO
Cuando ella canta en su torre,
Se estremece el corazón;
Todos murmuran su nombre
Con honda veneración:
"Es la campana María,
Es la campana mayor"
Su tañido suena a historia,
A leyenda y oración;
Su tañido es melodía
De la más bella canción.

2ª ESTROFA
Dormida en tranquila paz,
Nunca deja de esperar
El dulce consuelo de su soledad
Que, añorando su amistad,
Para que la haga doblar,
Suba un campanero de nuevo a su hogar.

Con respeto, con fervor,
Contenida la emoción,
Él le da sus manos,
Él le da su voz;
Y el sonido más claro,
Más fuerte, más fiel,
Nos mece en su abrazo
Al amanecer;
Y al sentir su llamada,
En gesto de humildad,
Sus mismas hermanas
Deciden callar

ESTRIBILLO
Cuando ella canta en su torre,
Se estremece el corazón;
Todos murmuran su nombre
Con honda veneración:
"Es la campana María,
Es la campana mayor"
Su tañido suena a historia,
A leyenda y oración;
Su tañido es melodía
De la más bella canción.

La lai lai la lai ... Vuelve campanero,
vuelve a hacerla despertar
La lai lai la lai...Dale vida campanero,
dale vida una vez más

viernes, 30 de octubre de 2020

Duelo de chapelas. Campana María

Julio Cía 1934 Campana María AMP
Algunos de niños, otros de jóvenes, los menos de viejos... Todo pamplonés, atraído por la Campana María, ha hecho lo imposible por subir alguna vez a la Torre Norte de la Catedral a admirar de cerca a la campana en activo más grande de España.
En esta preciosa imagen del Archivo Municipal, los jóvenes, tocados con chapela de amplio vuelo, parecen querer competir con el inmenso vuelo de la campana. A Julio Cía, el fotógrafo de la Catedral, le gustó el duelo de chapelas y sacó esta preciosa instantánea, inmortalizando el momento.
Pero, si os fijáis, no sólo han quedado inmortalizados los dos chapeldunes. Voy a ir a la página del Archivo Municipal para poder leer con comodidad el montón de nombres y apellidos, por si está algún pariente vuestro:
Tomás Pérez, Juanito Pérez (2 veces), Rafael, Manso, González (3 veces), Juanita (2 veces) 3-12-1919, Soto (2 veces), Herrero, Moreno... 
Y algunos más que no consigo descifrar.

Si nos ponemos debajo de la María, como los dos jóvenes, tenemos esta impresionante vista
Y más nos impresionamos cuando caemos en la cuenta de que éste no fue su primer emplazamiento

La Campana María (fabricación, transporte, 1ª y 2ª instalación)
Para cuando se pintó este cuadro (h. 1640), la María ya llevaba 56 años en la torre
Pincha y comprueba lo que aquí se dice
La campana la hizo Pedro de Villanueva el 15 de Septiembre de 1584. Así lo señala el rótulo grabado en la propia campana: "Petrus Villanueva me fecit anno MDLXXXIV die XV Septembris".
"La Campana grande se hizo siendo Obispo Don Pedro de la Fuente, reinando Don Felipe 2º"

De Güemes a Pamplona
Pedro de Villanueva tenía el taller de fundición en Güemes (Bareyo, Cantabria), localidad que dista más de 225 km de Pamplona.
La campana no quedó instalada en la torre románica de la Catedral (iglesia y el claustro ya en estilo gótico en los siglos xiv al xvi) hasta el 27 de Octubre del mismo año de 1584, tras 42 días de traslado (en carreta tirada por bueyes, supongo), a una media de 5,36 km/d.
Una vez al pie de la Catedral, "se subió en menos de tres horas, sin desgracia alguna el 27 de Octubre del referido año, á presencia del Señor Obispo, y Virrey, con otros muchos curiosos."
El sonido de la María lleva, pues, más de cuatro siglos (435 años) "meciendo en su abrazo" (gracias, Jesús Arraiza) a la cuenca de Pamplona.
En "Apuntes históricos sobre la catedral de Pamplona", donado a la Catedral por el bibliófilo Don José Antonio Mosquera en 1987, 206 p. no se dan más detalles técnicos de cómo se subió a la torre románica, pero me imagino que de forma muy parecida a la que -130 años después- se llevó a cabo en Toledo: maromas, poleas, rampas, forzudos, bueyes, railes, muro lateral...
Sin duda, el traslado de la campana María, con sus medidas (2,50 m de diámetro por 2,25 de altura) y sus más de 10 toneladas de peso  desde la torre románica en la que se ubicaba hasta la nueva torre fue un reto difícil, peligroso y sin precedentes conocidos. 
Cuando la torre norte neoclásica llegó a la altura de la románica -que albergaba a la María- Ochandátegui dirigió el peligroso traslado. Una vez instalada la María, se construyó  el tercer cuerpo de la torre con columnas de orden corintio que encuadran los arcos de medio punto destinados a las campanas y el remate campaniforme final, abrochando el conjunto.
Desde entonces -hacia 1800- la María no se ha movido de sus sitio y las reformas y arreglos se han efectuado in situ.

Iñaki Lacunza canta a la María

Como no podía ser menos, esta imponente campana, que en tan señaladas ocasiones nos ha cantado a pamploneses y cuencos durante más de cuatro siglos (dos, desde la torre románica y otros dos desde la neoclasica), se merecía que alguien la cantara a ella. Y "el Trovador de Pamplona", Iñaki Lacunza, se sacó de la chistera en 2012 una canción que... mejor escuchadla. ¡¡¡Y esa guitarra del "Chipi"!!!
Esta canción (me insiste Iñaki) quiere ser un homenaje y un agradecimiento, además de a Pedro de Villanueva, el fundidor de la María, a todos los campaneros que ha tenido la Catedral, que han subido centenares de veces los 151 escalones que llevan a la María, especialmente al último campanero José Rafael Leoz Yoldi; a los amigos valencianos que, como si fueran suyas (que también lo son), han restaurado las campanas y, por supuesto, a quienes, sin darle mayor importancia, quitándose tiempo de donde no hay, suben al campanario y, repicando y bandeando (¡qué bonito! nunca lo vi de niño, pero lo he visto ahora) las imponentes campanas, "mecen en su abrazo" a toda Pamplona y su Cuenca.

1ª ESTROFA
Dormida en tranquila paz
Sueña poder despertar,
Quebrar el silencio de la catedral;
Sueña con poder tocar,
Dar su alma a la ciudad,
Elevar al cielo su ronco cantar.

No hay pregonera mejor
De alegría , de dolor*,
Cadencia profunda
Que encierra pasión.
En los días más grandes
Vuelve a repicar,
Al ver los gigantes
A sus pies bailar;
Y la vieja Pamplona
Que hace convocar,
Feliz y orgullosa
La escucha sonar.

ESTRIBILLO
Cuando ella canta en su torre,
Se estremece el corazón;
Todos murmuran su nombre
Con honda veneración:
"Es la campana María,
Es la campana mayor"
Su tañido suena a historia,
A leyenda y oración;
Su tañido es melodía
De la más bella canción.

2ª ESTROFA
Dormida en tranquila paz,
Nunca deja de esperar
El dulce consuelo de su soledad
Que, añorando su amistad,
Para que la haga doblar,
Suba un campanero de nuevo a su hogar.

Con respeto, con fervor,
Contenida la emoción,
Él le da sus manos,
Él le da su voz;
Y el sonido más claro,
Más fuerte, más fiel,
Nos mece en su abrazo
Al amanecer;
Y al sentir su llamada,
En gesto de humildad,
Sus mismas hermanas
Deciden callar

ESTRIBILLO
Cuando ella canta en su torre,
Se estremece el corazón;
Todos murmuran su nombre
Con honda veneración:
"Es la campana María,
Es la campana mayor"
Su tañido suena a historia,
A leyenda y oración;
Su tañido es melodía
De la más bella canción.
La lai lai la lai ... Vuelve campanero,
vuelve a hacerla despertar
La lai lai la lai...Dale vida campanero,
dale vida una vez más

martes, 7 de enero de 2020

La Campana Gorda y la Campana María

Unas canciones infantiles -con las que mis hermanas jugaban al corro en los años 50- son la excusa perfecta para conocer como ha sido el traslado de las dos campanas más grandes de España, desde el taller donde se fundieron hasta su campanario actual.
Estas navidades mi hermana Esperanza nos sorprendió con una de esas canciones infantiles que todavía se cantaban en los años 50 en las calles de Pamplona: "Para campana grande, la de Toledo". Aquellas canciones de corro solían ir seguidas de otras, formando un popurrí en un orden preciso, y ésta vino seguida de "Yo me tiraría-ría". Por cierto, ninguna de las dos aparece en el precioso libro de Alejandro Ciarra ni cantadas en la Red, así que tenemos que agradecerle a Espe este desolvido. En la tesis doctoral de Rosario Guerra, dedicada al folclore de Piornal (Cáceres) viene exacta la letra que mi hermana canta de "Para campana grande...".
Aquí tenéis las dos:
Para campana grande,
la de Toledo,
que caben siete sastres
y un zapatero y un zapatero.
Cantar y brincar,
cantar y brincar
con garbo y con sal 
Yo me tiraría-ría,
yo me tiraría a un charco,
yo me tiraría-ría-ría y olé
por la del vestido blanco;
por la del vestido blanco
y la toquilla colorá,
es la novia de mi hermano y olé,
pronto será mi cuñá


De la fundición al campanario
La de Toledo es la más grande de España y la que menos ha sido tañida, ya que desde el principio apareció una grieta tremenda que le impide dar un buen sonido. 
Su nombre popular es la "Campana Gorda" y supongo que a ella se refiere este villancico -Noche divina- que escuchábamos en casa y que tanto le gustaba a mi madre:
“Dame el aguinaldo, carita de rosa, 
que no tienes la cara de ser tan roñosa.
La Campana Gorda de la Catedral 
se te caiga encima si no me lo das"
Siempre me ha intrigado cómo transportaban esas campanas gigantescas desde la fundición hasta el campanario y he tenido la suerte de encontrar esa información, en el caso de la Campana Gorda, con todo detalle

Instalación de la Campana Gorda
La campana se fundió no muy lejos de la Catedral, en la cuesta de San Justo, número 5, en una casa que todavía conserva la gran puerta por la que salió en carreta la campana camino de la torre. Desde allí fue arrastrada hasta la plaza del Ayuntamiento en siete días, llegando un 30 de septiembre de 1755. En cuatro horas, comenzando a las 6 de la mañana, la campana estaba en el lugar que ahora ocupa. Los encargados de subir tan tremendo peso hasta los más de 80 metros de altura fueron 22 marineros venidos desde Cartagena y ayudados por varios bueyes que mediante una gran rampa (y, encima de ella algo así como una vía por la que se deslizaba una plataforma sobre la que se montó la campana) y poleas arrastraron la campana hasta lo más alto de la torre. Para que pudiese entrar en el campanario, hubo que romper uno de los muros laterales y luego reconstruirlo.

La Campana María (transporte, instalación y traslado)
Para cuando se pintó este cuadro (h. 1640), la María ya llevaba 56 años en la torre
Pincha y comprueba lo que aquí se dice
La campana la hizo Pedro de Villanueva el 15 de Septiembre de 1584. Así lo señala el rótulo grabado en la propia campana: "Petrus Villanueva me fecit anno MDLXXXIV die XV Septembris".
La Campana grande se hizo "siendo Obispo Don Pedro de la Fuente, reinando Don Felipe 2º"

De Güemes a Pamplona
Pedro de Villanueva tenía el taller de fundición en Güemes (Bareyo, Cantabria), localidad que dista más de 225 km de Pamplona.
La campana no quedó instalada en la torre románica de la Catedral (iglesia y el claustro ya en estilo gótico en los siglos xiv al xvi) hasta el 27 de Octubre del mismo año, tras 42 días de traslado (en carreta tirada por bueyes, supongo), a una media de 5,36 km/d.
dos puertas, cada una con tres arquivoltas... 
se parecía mucho a la de Platerías de Santiago
Una vez al pie de la Catedral, "se subió en menos de tres horas, sin desgracia alguna el 27 de Octubre del referido año, á presencia del Señor Obispo, y Virrey, con otros muchos curiosos."
El sonido de la María lleva, pues, más de cuatro siglos (435 años) "meciendo en su abrazo" (gracias, Jesús Arraiza) a la cuenca de Pamplona.
En "Apuntes históricos sobre la catedral de Pamplona", donado a la Catedral por el bibliófilo Don José Antonio Mosquera en 1987, 206 p. no se dan más detalles técnicos de cómo se subió a la torre románica, pero me imagino que de forma muy parecida a la que -130 años después- se llevó a cabo en Toledo, : maromas, poleas, rampas, forzudos, bueyes, railes, muro lateral...

De portada románica a fachada neoclásica
La vieja portada románica de la catedral, conservada en la reedificación gótica del templo, sobrevivió hasta finales del siglo XVIII. A mediados del XVIII se menciona por primera vez la necesidad de sustituirla. Por fin el cabildo  aprobó su realización en 1782.
Ventura Rodríguez fue elegido para trazar el proyecto y Santos Ángel de Ochandátegui para ejecutarlo. Las obras se iniciaron en 1783 y se prolongaron hasta 1800.
Ventura Rodríguez se encontró con la dificultad de tener que acoplarse a un edificio preexistente que poseía un sistema constructivo radicalmente diferente, pero consiguió resolver el enlace entre la fachada y la edificación medieval mediante la ampliación de las naves en un tramo más en la zona de los pies, de forma que pasaron a contar seis en lugar de los cinco tramos iniciales, resultando esta ampliación una replica exacta del estilo y las formulas arquitectónicas y decorativas de la fábrica gótica.
Sin duda, el traslado de la campana María, con sus medidas (2,50 m de diámetro por 2,25 de altura) y sus más de 10 toneladas de peso  desde la torre románica en la que se ubicaba hasta la nueva torre fue un reto difícil, peligroso y sin precedentes conocidos. 
Cuando la torre norte neoclásica llegó a la altura de la románica -que albergaba a la María- Ochandátegui dirigió el peligroso traslado. Una vez instalada la María, se construyó  el tercer cuerpo de la torre con columnas de orden corintio que encuadran los arcos de medio punto destinados a las campanas y el remate campaniforme final, abrochando el conjunto.
Desde entonces la María no se ha movido de sus sitio y las reformas y arreglos se han efectuado in situ.

Iñaki Lacunza canta a la María
Como no podía ser menos, esta imponente campana, que en tan señaladas ocasiones nos ha cantado a pamploneses y cuencos durante más de cuatro siglos, se merecía que alguien la cantara a ella. Y "el Trovador de Pamplona", Iñaki Lacunza, se sacó de la chistera en 2012 una canción que... mejor escuchadla. ¡¡¡Y esa guitarra del "Chipi"!!!
Esta canción (me insiste Iñaki) quiere ser un homenaje y un agradecimiento, además de a Pedro de Villanueva, el fundidor de la María, a todos los campaneros que ha tenido la Catedral, que han subido centenares de veces los 151 escalones que llevan a la María, especialmente al último campanero José Rafael Leoz Yoldi; a los amigos valencianos que, como si fueran suyas (que también lo son), han restaurado las campanas y, por supuesto, a quienes, sin darle mayor importancia, quitándose tiempo de donde no hay, suben al campanario y, repicando y bandeando (¡qué bonito! nunca lo vi de niño, pero lo he visto ahora) las imponentes campanas, "mecen en su abrazo" a toda Pamplona y su Cuenca.

domingo, 19 de agosto de 2018

La grafía tradicional es 'Gambra', con 'm'

Estos mediodías la Campana María nos da gratis una clase de ortografía y nos recuerda que sigue luciendo tilde
Barkos, Txikito, Txantrea, Karmen, Asiron (sin tilde)... Estos mediodías la Campana María nos da gratis una clase de ortografía y nos recuerda que, ella sí, sigue luciendo tilde.
Se queja Andrés de que a su  casa roncalesa, casa Gambra, los autores del libro le han capado el nombre dejándolo en  “Ganbra”, con “n”. ¡Cómo van a respetar la grafía tradicional del nombre de una casa quienes no respetan su nombre de pila o la grafía tradicional de su propio apellido!
 Desde la izda., abajo: Dabid Lalana (técnico del Servicio de Euskera del Valle de Roncal), Maitane Bake (colaboradora en Isaba), Ángel Mari Pérez (Vidángoz) y Juan Karlos Lopez-Mugartza (profesor de la UPNA y coordinador del trabajo). Arriba: Maite Madoz (profesora), Josune Aznárez (colaboradora en Burgui), Koldo Viñuales (Roncal) y Félix Galetx (Urzainqui). Faltan Enrique Galán (colaborador en Garde), Isabel Galetx (Urzainqui) y Jone Alastuei (Uztárroz). 
Duelen esos 'Dabid', 'Karlos'... Nombres sabinianos (por favor. pinchad y dedicadle 5 minutos) como 'Maitane', 'Josune', 'Koldo', 'Jone'... Pero, sobre todo, duele a los ojos ver los 'Galech' tradicionales, escritos con esa grafía extraña terminada en 'tx'.
"En Roncal se crearon unos patronímicos peculiares en los que la terminación -iz varió a -ch: Petroch (< Petroiz), Salvoch (< Salvoiz), Villoch, Artuch, Martich, Enecoch, Galech...
Documentación: Garde: Gale, el Mayor (1368). Petri Galex (1501). Domingo Galech (1645).
Por FERNANDO LÓPEZ PERMISÁN Y MIKEL BELASKO"
Los chicos, al nacer, lloran en "aaaaaa" (de ahí, Joseba, Gorka...) y las chicas en "eeeeee" (Ane, Jone...)
 Manipulación nacionalista
Tengo en mis manos "Las casas del Valle de Roncal", volumen de reciente publicación bajo los auspicios del Gobierno de Navarra. Una obra más expresiva de las consignas de Uxue Barkos.
Portada de Casa Gambra
Consiste en un catálogo de las casas de los siete pueblos del Valle, ordenadas alfabéticamente y acompañadas de breves reseñas de calidad desigual.
Los textos figuran a dos columnas, la de la izquierda, de mayor rango, en batua, como no podía ser de otro modo, y en castellano la de la derecha.
La casa de la que soy propietario es la Casa Gambra, catalogada como Patrimonio Arquitectónico. Sus dueños hasta hoy han conservado el apellido Gambra, siempre con esa grafía de fisonomía castellana. La casa Gambra conserva un archivo privado voluminoso, miles de documentos perfectamente clasificados desde el siglo XVI. En todos, sin excepción, Gambra figura con “m” delante de “b”, según prescribe la gramática castellana desde Nebrija (s. XV). Aunque desagrade a los nacionalistas, Roncal era bilingüe: se hablaba vasco-roncalés (que no batua) y castellano, y se escribía casi siempre en un elegante castellano. Así que Gambra, siempre Gambra. La casa tuvo propietarios de renombre, con significado histórico en la vida del Valle.
Es el caso de don Pedro Vicente Gambra, “capitán a guerra” del Valle, que dirigió la acción militar de los roncaleses durante la Guerra de la Convención, contra la Revolución Francesa, y veinte años más tarde la defensa heroica del Valle frente a las tropas de Napoleón. Fue también el constructor de una red de esclusas sobre el Ezca destinada a facilitar la circulación de almadías y la exportación de la madera del Valle.
Su biografía, y la de su hijo Pedro Francisco, figuran con “m” en la Auñamendi Eusko Entziklopedia.


Escudo del Valle de Roncal en la fachada
de Casa Gambra
Y del mismo modo, repetidamente, en “Erronkari” de Bernardo Estornés Lasa.
Pues bien, los autores del libro han encabezado la ficha correspondiente a mi casa con la denominación “Ganbra”, con “n”; así, sin más, capando el apellido, con la pretensión absurda de adecuarlo a la ortografía fijada por la Academia Vasca de la Lengua, entidad fundada en 1918, cuando ya el apellido Gambra, con “m”, estaba consolidado desde hacía cuatrocientos años.
Una mutación estrafalaria a los ojos de quienes conocen a nuestra familia y el apellido. “Nomina numina” decían los clásicos: los nombres son sagrados. La ofensa se agrava, si cabe, porque otras casas se designan en el libro con ambas grafías (Karlos/Carlos, Kosme/Cosme, Txaro/Charo).
¿Por qué este atropello a un apellido respetado? Nadie nos ha explicado nada, ni solicitado autorización.
Barrunto que guarda relación con el hecho de que mis antepasados, y nosotros, hemos sido siempre fieles a Roncal, a Navarra y a España; y, por ende, reciamente antinacionalistas, llegado el caso; no hace mucho, pues el nacionalismo vasco es en Navarra epidemia reciente.
 ANDRÉS GAMBRA GUTIÉRREZ