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| La moto de Pardines después de su asesinato |
La batalla por el relato comenzó hace 50 años, con el primer asesinato de ETA, convirtiendo en héroe al asesino -cargado de anfetaminas- de un guardia civil de tráfico, cuya pistola estaba en la funda.
Un libro recoge la
biografía y el contexto en el que se produjo el primer asesinado de
ETA: un guardia civil de Galicia que regulaba el tráfico en Villabona
(Guipúzcoa). “Llegamos tarde, pero ha llegado el momento de
devolverle a la memoria”
Pardines, el primer
asesinato de ETA
GABRIEL GONZÁLEZ
Pamplona
Una de las preguntas del
Euskobarometro del año pasado fue si los ciudadanos vascos conocían
quién había sido el primer asesinado por ETA. Solo el 1,2% de los
encuestados supo responder que fue el guardia civil José Antonio
Pardines, un agente de Tráfico que murió de cinco balazos en Villabona (Guipúzcoa) el 7 de junio de 1968. Eso hizo reflexionar al Centro
para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, que fue la que
sugirió que se incluyera esa pregunta en la encuesta, para impulsar
un libro con el fin de “recuperar la individualidad de la primera
víctima de ETA, “la más olvidada de todas”.
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| Dos etarras, Pardines y camionero en Villabona |
Máxime cuando uno
de los dos etarras que lo mataron, Txabi Etxebarrieta, ha sido
objeto de documentales, libros y homenajes [Desolvidar: y canciones famosas: "Lehengo batean" (ver letra y traducción). Se la hizo Imanol quien, acosado luego por ETA, tuvo que abandonar el País Vasco]. “Se ha mitificado y
glorificado al victimario y no a la víctima. Llegamos 50 años más
tarde, pero ha llegado el momento de devolver a la memoria y
humanizar a la primera víctima”, valoró ayer Gaizka Fernández
Soldevilla, responsable del área de Archivo, Investigación y
Documentación del Centro para la Memoria de las Víctimas del
Terrorismo y coordinador de la obra que ayer se presentó en
Pamplona.
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| Pilar Aramburu, Florencio Domínguez, Javier Marrodán y Gaizka Fernández |
Le acompañaban en el
Civivox de Iturrama Florencio Domínguez, director del centro y
también coordinador del libro; el profesor de Periodismo de la
Universidad de Navarra Javier Marrodán, coordinador de la serie
Relatos de Plomo, y Pilar Aramburu, miembro de Sociedad Civil
Navarra, organizadora de la presentación.
Pardines, relató Gaizka
Fernández , nació en Malpica de Bergantiños (La Coruña) el 1 de
junio de 1943. Su madre se dedicaba a reparar las redes de pesca pero
murió muy joven, por lo que sus tres hijos fueron a vivir con su tía
en aquellos años “de miseria”. Así que el hijo mayor, José
Antonio, tuvo que renunciar a su sueño, “que era ser futbolista
profesional”, para empezar a trabajo y llevar dinero a casa.
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| José Antonio Pardines |
“Su
abuelo había sido guardia civil y su padre se encontraba en activo.
Así que entendemos que entró por tradición”. Apasionado de las
motos, fue destinado a Tráfico. Primero a Barcelona, después a
Asturias y finalmente a San Sebastián. “Pidió dos veces volver a
Asturias, pero en enero de 1968 pidió quedarse, quizá porque se
había echado novia, Emilia”.
Tenían planes de boda
cuando el 1 de junio de 1968 cumplió 25 años. “Pero cinco días
antes, en Ondarroa, ETA había decidido empezar a matar”. El 7 de
junio se encontraba de turno de tarde regulando el tráfico de la
N-1, que se encontraba en obras, cundo decidió seguir, no se
sabe por qué, a un turismo en el que viajaban Iñaki Sarasketa y
Txabi Etxebarrieta, que se dirigían a por los explosivos con los que
ETA tenía pensado cometer su primer asesinato planificado, el del
responsable de la policía en San Sebastián, Melitón Manzanas.
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| Fermín Garcés cumplirá 87 años el próximo 7 de julio |
Pardines les pidió la documentación. “Esto no coincide”, contó
Fernández que fueron sus últimas palabras antes de recibir cinco
balazos. Los etarras fueron perseguidos tras el aviso de un camionero
de Valtierra (Fermín Garcés): Etxebarrieta murió en el
enfrentamiento con la Guardia Civil y Sarasketa fue detenido al día
siguiente.
Y ya entonces empezó la
batalla por el relato. Gaizka Fernández afirmó que es “muy
enriquecedor” que ahora se reconstruya “desde distintas
perspectivas”, “pero siempre con respeto a los hechos”. ETA,
entonces, difundió que sus miembros se habían defendido porque el
guardia civil cogió la pistola. “No es cierto, cuando le
encontraron tenía la pistola en la funda. Sarasketa dijo después
que intentó que Etxebarrieta, que había consumido una especie de
anfetaminas, no lo matara, y que no lo pudo evitar.
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| Las pistolas de Etxebarrieta y Sarasketa |
Pero en el
análisis de balística hay dos calibres distintos, así que hubo dos
tiradores. También se ha mitificado la pistola que llevaba
Etxebarrieta: decían que pertenecía a un gudari de la Guerra Civil.
Pero según su número de serie, fue fabricada en 1943 por la fábrica
de armas de Guernica para un encargo de los nazis”.
***
Cincuenta años después, aunque saben que Etxebarrieta no fue ningún héroe sino un asesino a traición, tienen que seguir alimentando el mito para consumo propio. Esperemos que no sean tan cenizos de poner la canción de Imanol.
Cake Minuesa, jugándose el físico (y la camisa) denuncia que se consientan estos homenajes, estas apologías del terrorismo:







