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martes, 20 de octubre de 2020

Ricardo Visus, sobre Los Iruña'ko

Fue en 2006 cuando, coincidiendo con el 50º Aniversario de la formación de Los Iruña'ko, se publicó un libro con ese título. Entre las colaboraciones está la de Ricardo Visus que nos transmite sus recuerdos con ellos y la amistad que le unió, estando los dos en América, con Iñaki Astondoa.

Nunca se sabe... 
Conozco a Los Iruña´ko desde su fundación (1). Recuerdo muy bien cuando les escuchaba y envidiaba, antes de que yo probara fortuna en la difícil carrera del canto. Siempre me gustó la música folclórica de cada país y admiré a Los Iruña´ko por dedicarse a divulgarla. 
2006 Presentación del libro 50º Aniversario
Gentileza de Jesús Garatea (agachado)
Hacia los años 56-57 conocí en Pamplona a Iñaki Astondoa, con quien me sigue uniendo una buena amistad. Me contó sus proyectos de giras por América.Iñaki era entonces un veterano entre los ambientes musicales de Pamplona. Había estudiado violín y canto y yo era un “novato” en la música. Conocí también a Alberto Huarte y a Joaquín Zabalza y años después a Los Arcos y Abad. Incluso hablamos de una posibilidad de unirme a ellos...Creo que entonces es cuando Iñaki se unía al grupo. 
Poco después tomamos direcciones diferentes. Yo marché a Italia y ellos a actuar en Madrid, y de allí por todo el mundo, como querían. Seguí sus éxitos a través de los periódicos y también me enteré de la disolución del grupo hacia 1966. Lo sentí pues creo que debieron seguir muchos más años actuando. 
Enrique Abad, Iñaki y Joaquín
En 1967 fui a Estados Unidos mi primera vez y en un viaje a Nueva York encontré de nuevo a Iñaki en el Chateau Madrid y, más tarde, en El Rincón de España. Reanudamos nuestra vieja amistad y hablamos mucho de Los Iruña´ko. Él añoraba aquellos tiempos, aunque nunca dejó, con su inseparable guitarra, de seguir amenizando y deleitando con su gran voz a los clientes del Rincón de España. Con frecuencia le visité y cené con él, y terminábamos siempre cantando hasta el cierre del restaurante y recorriendo después Manhattan para acabar con un almuerzo-recena a altas horas de la noche. 
Los Iruña´ko era un grupo de músicos natos, cada uno en su sección. Voces muy buenas, naturales, excelente musicalidad, un gran carisma y, sobre todo, una gran profesionalidad. Tuvieron el privilegio de contar con un gran músico además de una gran persona: Joaquín Zabalza, alma musical del grupo, que con sus excelentes arreglos cuidaba de la “armonía musical”. Joaquín ha dejado un gran legado musical en Pamplona. Se marchó demasiado pronto... 
Los Iruña'ko, al completo
Después de tantos años en está profesión, admiro y aplaudo la decisión que tuvieron Los Iruña´ko de dedicarse a la promoción de nuestro folclore. Fue una agrupación de privilegiados que en aquellos momentos difíciles supieron lanzarse a una aventura que les llevó a cosechar éxitos en todo el mundo al mismo tiempo que hacían de excelentes embajadores de su tierra natal. Fueron muchos los elogios que escuché de Los Iruña´ko tanto en España como en América aún después de su disolución. ¿Se separaron demasiado pronto? (2) ¿O quizás fue lo mejor salir por la puerta grande en pleno éxito? Nunca se sabe... 

Ricardo Visus 
Profesor emérito de la Universidad de Minnesota. USA

(1) 
El recorte de prensa más antiguo que se conserva sobre Los Iruña´ko está fechado el 17 de septiembre de 1956. En la página 10, El Pensamiento Navarro titulaba: “Seis canciones de música pamplonesa han sido impresionadas por la Agrupación Iruña´ko”. En aquel momento, ese germen del exitoso grupo posterior estaba compuesto por Josecho García, Alberto Huarte, Joaquín Zabalza y Enrique Los Arcos.
El cronista, Fermín Orzanco, con gran clarividencia, se felicitaba por la suerte que había tenido de escuchar en las fiestas de Alcoz “a un grupo musical que está próximo a hacerse famoso”. Con un lenguaje repleto de adjetivos, muy propio del periodismo de aquella época, Orzanco hablaba de un grupo “maravillosamente empastado, con una justeza insuperable y unas melodías que nos hicieron entusiasmar”. Y subrayaba que los cien comensales “tuvieron que levantarse de sus asientos para exteriorizar su aprobación unánime ante seis u ocho canciones de sabor sanferminero ejecutadas con impecable técnica y gusto”.

Caíto con Dorota
(2) 
Joaquín Zabalza solía contar una anécdota que nos puede dar una idea de hasta qué punto Los Iruña'ko eran conocidos y, sobre todo, queridos en Pamplona. 
Un día, una vez disueltos Los Iruña'ko, entró Joaquín en una peluquería de Pamplona. Uno de los clientes lo reconoció y le empezó a reprochar que se hubiesen separado. "No tienen ustedes derecho a hacernos esto a los navarros", se quejó amargamente aquel hombre. 
Y no me extraña. La historia de Los Iruña'ko fue tan intensa y tan redonda que, muchos años después de haberse extinguido, todavía sigue alimentando vivencias y nostalgias de unas cuantas generaciones de pamploneses.

domingo, 18 de octubre de 2020

Ricardo Visus, por Óscar Salvoch

"Ricardo Visus, heredero de la gran escuela de canto italiana", por Óscar Salvoch
El autor repasa la figura del tenor Ricardo Visus, fallecido el pasado jueves, y destaca las características de su voz, de los papeles que interpretó en el escenario y hace referencias a las escasas grabaciones que dejó como legado

Con la muerte del tenor Ricardo Visus acaecida la pasada noche del 15 de octubre de este año fatídico, se va uno de los últimos exponentes de la escuela de canto italiana, uno de los últimos cantantes que bebió directamente de las mismas fuentes de las que se nutrió Julián Gayarre para asombrar al mundo con su voz; uno de los privilegiados que la historia debería poner junto a otros más conocidos a nivel mundial y que fueron sus acompañantes en aquella aventura de llegar a Milán con el sueño de ser cantantes. Fueron aquellos compañeros de clase, por citar a algunos, los hermanos Alfredo y Francisco Kraus y la soprano navarra Lina Huarte.
Coincidieron los cuatro en la capital lombarda y lo hicieron en la clase de la misma profesora: la valenciana Mercedes Llopart. Con ella aprendieron los secretos del más puro bel canto que ella aprendió, a su vez, de su maestro, el profesor Francesco Lamperti, afamado y requerido por todos los estudiantes que acudían a Milán a instruirse en el arte del canto. Cabe apuntar que Lamperti nunca fue profesor de Gayarre pero sí llegó a ejercer de una suerte de representante que le proporcionó no pocos contratos al roncalés.
Sin embargo, Ricardo Visus concluyó que aquella técnica no iba bien a su voz y abandonó las clases de la Llopart buscándose otros profesores. Búsqueda que le llevó a continuar sus estudios de la mano de Zita Fumagalli, Arnoldo Fornassari o Franco Patané.
Corría el año 1960 y el camino recorrido hasta Milán no había sido fácil. Atrás quedaban sus primeras nociones musicales en el Seminario pamplonés de la mano de Domingo Galarregui, sus años como clarinetista en la Banda de Música de los Salesianos y sus apenas seis meses como coralista en el Orfeón Pamplonés, cuando este lo dirigía Juan Eraso, allá por 1958. Y de ahí a Madrid donde, tras conocer providencialmente a la soprano Ángeles Chamorro, ésta le aconseja que estudie con Ángeles Ottein. Tampoco fue fácil conseguir la beca que aquel año convocaba por primera vez en su historia la Fundación Juan March, circunstancia esta que provocó una divertidísima, y a la vez entrañable anécdota ya que, faltos de una organización para tales menesteres, y ante la imposibilidad de reunir a los expertos elegidos como jurado, Visus tuvo que ir casa por casa de cada uno de los miembros evaluadores cantándoles en sus respectivos domicilios y acompañándose él mismo con un acordeón. Uno de estos maestros evaluadores era el compositor Jesús Guridi.
Pero tal esfuerzo tuvo su recompensa y le fue otorgada aquella beca, a la que sumó otra, otorgada, en esta ocasión, por la Diputación Foral de Navarra, y que le permitió permanecer en Milán tres años más.
La carrera de Ricardo Visus despegó definitivamente tras ganar la Medalla de oro en el Concurso Internacional Gian Battista Viotti, en la ciudad de Vercelli.
Tenor lírico, encontramos en su repertorio óperas como Rigoletto, La Traviata, Lucia di Lammermoor, “La Bohème” o “L´amico Fritz”. Tampoco dejó de lado la zarzuela, ya que al regresar a Madrid fue nombrado primer tenor en el Teatro de la Zarzuela y primer tenor en la compañía de César Mendoza-Lasalle con la que recorrió no sólo España (en el Teatro Gayarre de Pamplona cantaría un “Rigoletto”) sino que paseó su voz por Italia, Argentina, Brasil o Estados Unidos.
En oratorio encontramos en su repertorio Elías de Mendelsshon, Miserere de Eslava o Jesucristo en la cruz de Remacha, cuyo estreno en el Teatro Real protagonizó.
Sn embargo la seguridad de un contrato ofrecido por la Universidad de Minessotta, en Mooread, le alejó de los escenarios tras una carrera relativamente corta pero plagada de éxitos. En dicha universidad desarrolló su carrera docente durante más de veinte años.
Kraus y Visus se saludan
Tampoco se prodigó mucho por los estudios de grabación. Apenas cinco singles grabados con la desaparecida discográfica catalana BELTER nos dejan un retrato de la voz de Visus. Una voz no muy grande pero de timbre claro y de gran belleza, que sorteaba cualquier cualquier dificultad de la partitura con aparente facilidad. Una voz alabada y admirada por colegas, cuyos testimonios pude recoger personalmente, como Lina Huarte, Alfredo Kraus, Francisco Kraus, Vicente Sardinero, entre otros. Incluso se llegó a publicar en una revista, en abril de 1967, un comentario en el que Alfredo Kraus decía: “ya me gustaría tener la voz de Ricardo Visus para mí”, comentario cuya veracidad no he podido contrastar, aunque en la visita que el tenor canario realizó a Navarra en 1999 y que tuve el honor de organizar, recordó la voz de Visus. Días memorables en los que aquellos jóvenes soñadores en Milán se reencontraban en Pamplona cuarenta años después.
Recomendable escuchar aquellas citadas grabaciones de Visus para la casa BELTER en la que podemos escuchar una de las, para mí, mejores versiones que se han grabado del Yo no sé qué veo en Ana Mari, de El caserío, preparada con su autor, o las jotas de El trust de los tenorios y La Bruja en las que presenta un delicado lirismo aplicado a la popularidad de la jota exento de alardes innecesarios. Las canciones de Falla, uno de sus compositores preferidos, dejan de manifiesto que en este repertorio era especialista. 
Y no olvidar la “Plegaria al Pilar”, que si bien el propio Visus manifestó siempre su descontento con el resultado de aquella grabación, la ejecución de esa difícil obra es, simplemente, impecable. Poco más se dejó ver por los estudios de grabación. Acaso un disco grabado en Estados Unidos ya en plena madurez acompañado de guitarra.
El jueves nos dejó Ricardo Visus. Un artista cuya grandeza es equiparable a su grandeza como persona. Y se fue como lo hacen los grandes. De puntillas. Sin hacer ruido. Nos dejó el gran tenor Ricardo Visus y el inigualable amigo Caíto.
Óscar Salvoch es el autor de 'Julián Gayarre, la voz del paraíso'.

Un año antes de su muerte, el Archivo Real y General de Navarra, Música y Artes Escénicas, le hizo a Caíto esta entrañable entrevista. Vais a ver aquí a Ricardo en su estado más natural, sin prisas, contando su biografía con esa gracia con la que  solo personas como él sabían llegar al corazón de la gente.
En cuanto empecéis a escucharle, os atrapará

viernes, 16 de octubre de 2020

Adiós a Ricardo Visus, "Caíto". Biografía

Caíto toma café con Dorota. Gentileza de Ángel Inda

La voz del tenor navarro Ricardo Visus se apaga a los 89 años
El cantante nacido en Carcastillo desarrolló una larga carrera docente en la Universidad de Minnesota
DN Pamplona
¡Así cantaba Ricardo!
La voz del tenor navarro Ricardo Visus, que desarrolló una carrera lírica en los años sesenta y dedicó la mayor parte de su vida a la docencia, primero en Estados Unidos y después en Pamplona, se apagó ayer en la capital navarra, donde residía.
Ricardo Visus Antoñanzas nació en Carcastillo el 11 de agosto de 1931. Su gusto por la música comenzó a través del canto gregoriano en la abadía de la Oliva, con la que mantuvo una vinculación toda su vida. De hecho, el pasado día 7 asistió a la bendición del nuevo abad, Javier Urós.
Visus estuvo interno en los Salesianos, en cuyos coro y banda participó, así como en la escolanía del Seminario, y, en 1958, comenzó sus estudios en el conservatorio Pablo Sarasate de Pamplona y en el Orfeón Pamplonés con Juan Eraso, que le dio su primer solo el 29 de noviembre de 1959. Poco después pone rumbo a Madrid, donde recibe lecciones de Ángeles Ottein. “Para vivir de la música no puedes quedarte esperando. Hay que salir a triunfar”, decía en una entrevista.
En 1960, becado por la Fundación Juan March, se traslada a Milán, estancia que se prolonga gracias a una beca de la Diputación de Navarra obtenida por concurso y que le fue prorrogada un segundo año. En 1962 obtiene en Vercelli su primer gran reconocimiento al conseguir la medalla de oro del XIII Concurso Internacional G. B. Viotti. De regreso a Madrid, actúa como primer tenor en la compañía Mendoza Lasalle y más tarde en el Teatro de la Zarzuela, así como en los festivales de España. Su inquietud como intérprete le lleva a cantar, a lo largo de su trayectoria profesional, en multitud de escenarios repartidos por Italia, Estados Unidos, Brasil, Argentina y España.
En 1967 tiene la primera oportunidad de dar clases en la Universidad de Minnesota, donde es artista en residencia durante dos años. Después, entre 1969 y 1972 actuó en España y Argentina. Pero ese año, ya casado con María Victoria Eguizábal y con una hija, Mª Carmen (después llegó otro hijo, Juanjo), volvió a la Universidad de Minnesota como full professor (equivalente a Catedrático de Universidad) de canto y director de ópera. En Estados Unidos desarrolló su carrera docente hasta su regreso a España en 1996.
Visus tenía una pequeña academia en Pamplona y formó parte como vocal de la junta directiva de la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera. Recomendaba a los padres de hijos con vocación musical que les dejaran “estudiar solo música, no como un aprendizaje secundario junto a una carrera de la universidad”.
Ricardo Visus actuó como solista de ópera, oratorio y música de cámara, además de concierto con orquesta, ámbito en el que ha interpretado con formaciones de prestigio entre las que figuran la RAI en Italia o la Orquesta Nacional de España, la ORTVE, la Santa Cecilia de Pamplona o la Sinfónica de Bilbao, en España.
A lo largo de su dilatada actividad como tenor, Ricardo Visus cantó bajo la batuta de directores de la talla de Igor Markevitch, Antoni Ros Marbá, Jesús López Cobos, Carlos Chávez, Odón Alonso, o Theo Alcántara.


Sola: “Un padre musical y un maestro de vida”
José Luis Sola recuerda que Ricardo Visus fue quien le animó e impulsó a la hora de desarrollar una carrera en el mundo del bel canto
NEREA ALEJOS Pamplona
Ricardo Visus, con José Luis Sola en la
Casa Museo de Gayarre. CEDIDA
“Ricardo hizo todo lo posible para que yo saliera adelante y pudiera dedicarme al canto. Conmigo se involucró al máximo”, recuerda el tenor pamplonés José Luis Sola, que hoy es una de las voces navarras más destacadas de su generación, junto a Sabina Puértolas y Maite Beaumont. “Siempre le estaré agradecido a Ricardo de que me apoyara de esa manera en mis comienzos”.
Su primer encuentro con Visus se produjo hace más de veinte años gracias a una sorpresa que le prepararon su mujer, Pilar Arellano, y una amiga. “Era mi cumpleaños y el regalo fue audicionar para Ricardo”, recuerda.
“Yo todavía no me dedicaba al canto, pero él fue quien me animó e impulsó. Me dedicó todo el tiempo que tenía para darme clases”. Maestro y discípulo pasaban juntos prácticamente todo el día. “Para mí fue mi padre musical, y además teníamos una relación muy familiar, de ir a su casa a comer, a cenar...”.
Dos años después de comenzar sus clases con Visus, Sola debutó en Italia, concretamente en el Teatro Alessandro Bonci de la ciudad de Cesena, en mayo de 2002. Lo hizo interpretando el papel de Ernesto en Don Pasquale de Donizetti, uno de los títulos que Visus le recomendó, junto a Rigoletto de Verdi. “Son dos óperas que he cantado mucho”, señala.
Para él, Visus fue mucho más que un profesor de canto: “Te enseñaba todo lo que sabía y se dedicaba a pulirte para sacar el máximo de ti. Te enseñaba a vivir la música y a entenderla. No solo te daba consejos musicales, también era un referente como persona, porque era realmente noble. Para mí también fue un maestro de vida”, asegura.
Todas estas enseñanzas que recibió son un bagaje que Sola sigue transmitiendo cuando imparte clases de canto: “Ahora yo también intento enseñar todos aquellos trucos que él me inculcó, como los ejercicios de vocalización que hacíamos. Además, él convivió con todos los grandes, era íntimo amigo de Alfredo Kraus. Simplemente el hecho de escuchar sus vivencias ya te servía de mucho”.

TESTIMONIO Dorota Grzeskowiak
ENSEÑAR A CANTAR Y A VIVIR
Ricardo Visus, ante un piano del antiguo Conser-
vatorio de la calle Aoiz de Pamplona. (DN)
Ricardo Visus, además de un entusiasta de su profesión, ejercida cerca de 60 años, sobre todo era un entusiasta de la vida. Siempre rodeado de gente, contando anécdotas y chistes, con toda su persona enviaba al mundo un mensaje claro de optimismo, de fortaleza y de sincera y generosa bondad.
Y con esto no digo que no tenía genio, pues tenía y mucho, como ribero que era, de Carcastillo.
Se enfadaba cuando a su entender no se trataba dignamente a la música o a los músicos.
Fue un extraordinario cantante que destacó por su bella voz y su manera cálida y sincera de interpretar. Entabló una entrañable amistad y contaba con la admiración de Jesús Guridi, Alfredo y Paco Kraus o Alicia de Larrocha.
Sus conocimientos adquiridos durante años sobre los escenarios los supo trasmitir a sus alumnos, entre los que me incluyo. Más que un maestro fue un padre para muchos de nosotros, y creo que no me equivoco si digo que hoy nos quedamos huérfanos de algún modo. Pues además de todos los misterios de la voz y de la interpretación, además de las pautas para saber estar sobre un escenario, Ricardo nos enseñaba cómo vivir. Cómo vivir la profesión de cantante con humild,ad y un fuerte sentido de compañerismo. Nos enseñaba con su propio ejemplo de una larga carrera hecha a base de trabajo, plagada de éxitos y abundante en amistades.
Era asombrosa su vitalidad, con la que afrontaba nuevos proyectos siempre con el fin de darle visibilidad a la lírica y hacer que se oigan las voces de sus alumnos en los que creía y a los que apoyaba incondicionalmente.
Y también su forma de enseñar era como él mismo, espontanea y directa, sin la pomposidad de los tecnicismos ni la gradilocuencia de los italianismos. Él decía que cantando hay que hablar, comunicar, trasmitir y emocionarse y si eso sucede la técnica va a ser la mejor de todas pues la naturaleza misma se ocupara de una emisión correcta. Durante sus clases nos hacía cantar a pata coja, levantando los brazos, pelando habas, haciendo café, y... funcionaba. La voz salía libre, el agudo dejaba de costar esfuerzo, la frase cobraba sentido, la música habla como por arte de magia,.
Él sabía obrar esa magia....
Por la magia de la voz, por la magia de tu amistad que nos brindaste y tu entusiasmo, te queremos y te damos las gracias infinitas Ricardo

Biografía de Ricardo Visus
Ricardo, a la derecha, en una fiesta familiar
Nota: esta biografía ha sido corregida y completada por el propio Ricardo Visus, quien ha tenido la amabilidad de aceptar el borrador que yo le envié. Este gesto muestra  que don Ricardo, además de un gran tenor y un buen profesor, es una persona amable y cercana, como me han corroborado quienes lo conocen.

Ricardo Visus Antoñanzas nació en Carcastillo (más exactamente en una finca de Figarol), Navarra, el 11 de agosto de 1931. En este pueblo se le conoce cariñosamente por el apelativo de Caíto (de Ricardito, para distinguirlo de su padre, que también se llamaba Ricardo).
Ingresó en el Seminario de Pamplona a los 10 años, donde dio sus primeros pasos musicales con don Domingo Galarregui (director de la Schola y organista de la parroquia pamplonesa de San Saturnino), cantando de tiple en la Schola Cantorum y como solista con un grupo de cámara. 
A los dos años, con doce, dejó el seminario e ingresó en el internado del Colegio de los Salesianos, donde pasó tres años, siguiendo sus aficiones musicales, cantando y tocando el clarinete en la banda del colegio con “don Ale”.
En 1958, con 27 años, le escuchó Juan Eraso, entonces director del Orfeón. Le invitó a ingresar en el Orfeón y tomar clases privadas, animándole a seguir la carrera de canto.
Estudió en los conservatorios de Pamplona y Madrid. En esta capital estudió con Ángeles Ottein, comenzando a cantar en Colegios mayores, embajadas...
Visus con Kraus (izda)
En 1960 fue a Milán con una Beca de la Fundación Juan March y pudo continuar sus estudios en Italia, bajo la dirección de Mercedes Llopart y Zita FumagalliFranco Patané y Arnoldo Fornassari, (siguiendo un consejo de Alfredo Kraus, con quien tuvo una gran amistad, así como con su hermano Francisco, con quien todavía la conserva) y con Marcello Cortis en arte dramático.
Siguió estudiando en Italia tres años más, al ganar el Concurso especial de la entonces Diputación de Navarra para la ampliación de estudios de Bellas Artes en el extranjero para jóvenes navarros.
Fue galardonado con la Medalla de Oro en el Concurso internacional de canto Gian Battista Viotti, en Vercelli (Italia), en 1962, compitiendo con más de un centenar de artistas de veintidós países. 
Ricardo Visus ha cantado las principales óperas del repertorio italiano y español en las más renombradas ciudades de Italia, España, Brasil, EEUU, Argentina… 
Como miembro de la Compañía Lírica del Maestro Mendoza Lasalle y, más tarde, con el Teatro de la Zarzuela de Madrid, fue primer tenor con notable éxito, con artistas como Mirna LacambraTrinidad PaniaguaMonserrat CaballéÁngeles Chamorro y Corinne Petit, bajo directores como Odón AlonsoIgor MarkevitchAntoni Ros-Marbà y Carlos Chávez.  
Caíto, de pie a la derecha
En septiembre de 1967 Ricardo Visus fue a los Estados Unidos y durante 24 años ejerció de 
profesor de canto y director del taller de ópera en la universidad estatal de Moorhead, Minnesota.
En 1969 viajó a Argentina contratado para cantar varias funciones de Rigoletto y un concierto con la prestigiosa Asociación Wagneriana de Buenos Aires
Durante 1970 y 1971, actuó con la Orquesta Nacional y la Orquesta de TVE en España, cantando la Novena Sinfonía de Beethoven, la Misa en Do Mayor del mismo compositor, Misa en Do de Mozart, el oratorio “Elías” de Mendelssohn y las “Vísperas de la Virgen” de Monteverdi, además de muchos recitales con piano y guitarra.
Fue cinco veces jurado en la Metropolitan Opera. Tiene varias grabaciones discográficas y ha dado clases magistrales en España, EE.UU. y Argentina. 
Regresó a USA, Universidad de Minnesota,  en 1970, donde se quedó hasta 1995.
En la actualidad el Maestro Visus sigue cincelando las voces de los jóvenes cantantes y colabora con  AGAO, a cuya junta directiva pertenece:

Ahí lo tenéis (4º x la dcha), el 26.09.13, diseñando el futuro de la AGAO
Ricardo Visus, Caíto, falleció en Pamplona el 15 de Octubre de 2020, a los 89 años.
Un año antes de su muerte, el Archivo Real y General de Navarra, Música y Artes Escénicas, le hizo a Caíto esta entrañable entrevista. Vais a ver aquí a Ricardo en su estado más natural, sin prisas, contando su biografía con esa gracia con la que  solo personas como él sabían llegar al corazón de la gente.
En cuanto empecéis a escucharle, os atrapará

viernes, 20 de septiembre de 2013

"Plegaria al Pilar" (Fco de Val), por Ricardo Visus. Biografía


Cuando en 2011 publicamos José Ramón y yo el libro que ha ayudado a rescatar del olvido a Francisco de Val, tan sólo conocíamos la existencia de esta "Plegaria al Pilar" por su título, recogido en la SGAE. Pero ni idea de la música y de la letra, y menos, de los intérpretes.
Pocos meses después, Peperramón dio con el disco, de 1961, y tuvo la generosidad de publicarlo en su blog para disfrute de todos.
 Ricardo Visus
Cuando pude escuchar esta canción, quedé profundamente impresionado por muchas razones: el aragonesismo de la letra de José Mª Ferrer ("Gustavo Adolfo"), el sonido del órgano de José Mª Roma, que me produjo escalofríos, la voz solemne, segura y la dicción de Ricardo Visus y, una vez más, la versatilidad, doble versatilidad, de Francisco de Val.

Porque, como ya he dicho muchas veces, las canciones de Paco Val, "Paco el herrador", tienen, por una parte, la virtud de entroncar perfectamente con el espíritu popular, hasta el punto de que en México creen que quien ha hecho "Torito bravo" es mexicano; en Chile (especialmente en las Islas Chiloe), que quien compuso "El tornado" es chileno; en Argentina, que el creador de "Alma del tango"... Pero, por la otra, por los diferentes estilos de sus canciones: desde la denominada música ligera en todas sus casi infinitas variantes, hasta  canciones líricas como "Adiós aldea" o "Te espero en Granada", interpretadas por Miguel de Alonso.
Esta vez Francisco jugaba en casa. Y le salió un Avemaría, una Plegaria a la Virgen del Pilar, aragonesa y universal, digna de Gounod o del mismísimo Schubert. 
Y quiero decirle a Ricardo: Visus... pirar a la Virgen escuchando tu Plegaria.
Y, si no me creéis, escuchadla y ved el vídeo a pantalla completa:



Plegaria al Pilar (1961)

Bendita y alabada
sea siempre la hora
que, en rayo de la aurora
y gloria virginal,
viniste, gracia alada,
surcando el alto cielo,
a ser luz y consuelo,
y aliento maternal.
Bendita y alabada
te dijo ya Santiago.
El Ebro, en dulce halago,
repite la canción.
Y, lumbre enamorada,
desde su labio ardiente
mira así, eternamente,
el alma de Aragón.
Bendita y alabada
te dijo ya Santiago.
El Ebro, en dulce halago,
repite la canción.
Y, lumbre enamorada,
desde su labio ardiente
mira así, eternamente,
el alma de Aragón.
Así entona su oración
todo Aragón.

De los cuatro protagonistas de esta Plegaria sólo nos quedaba (cuando hice esta biografía) Ricardo Visus. Y es para mí un honor poder presentaros su biografía:

Biografía de Ricardo Visus
Ricardo, a la derecha, en una fiesta familiar
Nota: esta biografía ha sido corregida y completada por el propio Ricardo Visus, quien ha tenido la amabilidad de aceptar el borrador que yo le envié. Este gesto muestra  que don Ricardo, además de un gran tenor y un buen profesor, es una persona amable y cercana, como me han corroborado quienes lo conocen.

Ricardo Visus Antoñanzas nació en Carcastillo (Navarra), el 11 de agosto de 1931. En este pueblo se le conoce cariñosamente por el apelativo de Caíto (de Ricardito, para distinguirlo de su padre, que también se llamaba Ricardo).
Ingresó en el Seminario de Pamplona a los 10 años, donde dio sus primeros pasos musicales con don Domingo Galarregui (director de la Schola y organista de la parroquia pamplonesa de San Saturnino), cantando de tiple en la Schola Cantorum y como solista con un grupo de cámara. 
A los dos años, con doce, dejó el seminario e ingresó en el internado del Colegio de los Salesianos, donde pasó tres años, siguiendo sus aficiones musicales, cantando y tocando el clarinete en la banda del colegio con “don Ale”.
En 1958, con 27 años, le escuchó Juan Eraso, entonces director del Orfeón. Le invitó a ingresar en el Orfeón y tomar clases privadas, animándole a seguir la carrera de canto.
Estudió en los conservatorios de Pamplona y Madrid. En esta capital estudió con Ángeles Ottein, comenzando a cantar en Colegios mayores, embajadas...
Visus con Kraus (izda)
En 1960 fue a Milán con una Beca de la Fundación Juan March y pudo continuar sus estudios en Italia, bajo la dirección de Mercedes Llopart y Zita FumagalliFranco Patané y Arnoldo Fornassari, (siguiendo un consejo de Alfredo Kraus, con quien tuvo una gran amistad, así como con su hermano Francisco, con quien todavía la conserva) y con Marcello Cortis en arte dramático.
Siguió estudiando en Italia tres años más, al ganar el Concurso especial de la entonces Diputación de Navarra para la ampliación de estudios de Bellas Artes en el extranjero para jóvenes navarros.
Fue galardonado con la Medalla de Oro en el Concurso internacional de canto Gian Battista Viotti, en Vercelli (Italia), en 1962, compitiendo con más de un centenar de artistas de veintidós países. 
Ricardo Visus ha cantado las principales óperas del repertorio italiano y español en las más renombradas ciudades de Italia, España, Brasil, EEUU, Argentina… 
Como miembro de la Compañía Lírica del Maestro Mendoza Lasalle y, más tarde, con el Teatro de la Zarzuela de Madrid, fue primer tenor con notable éxito, con artistas como Mirna LacambraTrinidad PaniaguaMonserrat CaballéÁngeles Chamorro y Corinne Petit, bajo directores como Odón AlonsoIgor MarkevitchAntoni Ros-Marbà y Carlos Chávez.  
Portada del disco
En septiembre de 1967 Ricardo Visus fue a los Estados Unidos y durante 24 años ejerció de 
profesor de canto y director del taller de ópera en la universidad estatal de Moorhead, Minnesota.
En 1969 viajó a Argentina contratado para cantar varias funciones de Rigoletto y un concierto con la prestigiosa Asociación Wagneriana de Buenos Aires
Durante 1970 y 1971, actuó con la Orquesta Nacional y la Orquesta de TVE en España, cantando la Novena Sinfonía de Beethoven, la Misa en Do Mayor del mismo compositor, Misa en Do de Mozart, el oratorio “Elías” de Mendelssohn y las “Vísperas de la Virgen” de Monteverdi, además de muchos recitales con piano y guitarra.
Fue cinco veces jurado en la Metropolitan Opera. Tiene varias grabaciones discográficas y ha dado clases magistrales en España, EE.UU. y Argentina. 
Regresó a USA, Universidad de Minnesota,  en 1970, donde se quedó hasta 1995.
En la actualidad el Maestro Visus sigue cincelando las voces de los jóvenes cantantes y colabora con  AGAO, a cuya junta directiva pertenece:

Ahí lo tenéis (4º x la dcha), el 26.09.13, diseñando el futuro de la AGAO
Ricardo Visus, Caíto, falleció en Pamplona el 15 de Octubre de 2020, a los 89 años