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viernes, 11 de febrero de 2022

"En Ursulinas, en los 60, había abusos a diario" (Y Respuesta)

Asun, Sagrario y Mariví, las tres alumnas de Ursulinas, en Navas de Tolosa
Vimos ayer la denuncia de Mariví que, ahora sí, está teniendo un gran eco mediático. Hoy vamos a recordar la denuncia que sus dos hermanas hicieron en Julio de 2019. Son unos testimonios estremecedores.

“En los años 60, en el colegio de monjas, había abusos a diario”
Asun y Sagrario, además de otra tercera hermana que declina la invitación de hablar, explotan la mecha

UNA ENTREVISTA DE JOANA LIZARRAGA Y ENRIQUE CONDE 22.7.2019
El manto del silencio que durante décadas ha cubierto los abusos sexuales en la Iglesia se hace todavía más pesado en el caso de los colegios de monjas. En esta entrevista, dos hermanas, naturales y vecinas del Casco Viejo de Pamplona, Sagrario, de 72 años, y Asun, de 68, se atreven a ser las primeras exalumnas denunciantes de abusos en un colegio religioso exclusivo de chicas de Navarra, en este caso el de Ursulinas de Pamplona cuando estaba ubicado en la calle Navas de Tolosa.
Las Ursulinas, vistas desde dos ángulos
Eran los años 60, años duros del franquismo, de represión, vara y cerrojo. Asun recuerda que visitó una exposición cultural en Madrid que tenía ciertos vínculos con Navarra y en el que se encontró con un religioso de aquí. "Allí le conté que conocía de primera mano los abusos en los colegios, porque mi familia había pasado por ello y yo lo había visto. Y el hombre salió como pudo de la conversación y no supo ni qué contestar. Entonces fue cuando pensé que tenía que hacer algo, que tenía que escribir al periódico para contar todo aquello de lo que tenía constancia".
Para Asun, mujer de verbo batallador, "en aquel tiempo tanto el abuso como el machismo era algo absolutamente normalizado y aceptado y se manifestaba en todos los ámbitos y espacios de la sociedad: la educación, la familia... La educación que hemos tenido ha sido muy perversa. Por una parte tenías que agradar, gustar, ser atractiva, y por otro lado te tenías que guardar o cuidar del abuso que tenías que provocar".
Sagrario, que estudió en Ursulinas desde los 5 a los 17 años, recuerda que la expulsaron del colegio por "rebelarme. La rebelión consistió en que salía con chicos. Pero, con 13 años, ya era consciente de todo lo que pasaba, de que las monjas se acostaban con las niñas, pero que no lo contó en casa porque mi padre era muy religioso y no nos iban a creer. De hecho, todavía lo cuento a día de hoy y me dicen que es mentira. Pero yo fui la que vivió eso, porque cuando tenía 11 años, había una monja que estaba enamorada de mí. Me hacía quedarme después de la clase para charlar conmigo. Yo siempre ponía la mesa de por medio, nunca le dejé acercarse un pelo porque sabía lo que pasaba. Yo ya sabía que aquello no era normal y no estaba bien. Después la mandaron a Vitoria y me siguió escribiendo cartas", dice de aquello.

Sagrario, usted que estuvo interna en las Ursulinas, ¿cómo recuerda esa etapa en el colegio?
-Sufrí muchísimo en el colegio, no me quiero ni acordar lo que suponía para mí toda esa sumisión y toda la mentira que había detrás de su moral. También guardo muy mal recuerdo del exceso de obligación religiosa. Nos hacían confesarnos con el cura que estaba en el colegio (un sacerdote de la catedral de Pamplona que vive) y éste nos hacía preguntas muy morbosas: ¿te tocas? ¿dónde?, ¿cuántas veces?, cuando te excitas, ¿cruzas las piernas o qué haces? Estoy segura de que él, mientras tanto, se tocaba en el confesionario.

Algunas de las víctimas de abusos en colegios religiosos de chicos narran que los abusadores actuaban en público. ¿Con ustedes también existía esa exposición pública o era una cuestión más íntima?
-Era tan conocido que no era nada íntimo. Había una monja que se acostaba con una niña todos los días. Una compañera nos avisaba cuando la monja entraba en la celda de esta chica y, como tenían medias paredes, unas diez compañeras y yo nos subíamos a la cama a ver lo que para nosotras era un espectáculo. Incluso recuerdo un viaje en autobús a Oviedo en el que esa misma monja estaba besándose y revolcándose con esa chica que solo tenía 16 años delante de todo el mundo.

¿Esas actitudes se repetían con otras compañeras?
1957 capilla Ursulinas Zubieta y Retegui
-Había muchas más, en aquel momento nos referíamos a ellas como las enchufadas. También había monjas que mantenían relaciones sexuales entre ellas, pero creemos que eran legítimas porque eran adultas. Además de eso nos percatábamos de otras muchas actitudes perversas entre las niñas y las monjas de turno.

Como interna, pudo huir de alguna manera, pero una de sus hermanas no corrió la misma suerte. ¿Cuándo dio el paso de contar lo que le sucedió?
-Esa historia la tenía enterrada en lo más profundo hasta que fuimos a ver la película La mala educación, de Pedro Almodóvar. Al salir del cine nos dijo que al ver esas imágenes se había dado cuenta de que a ella le había pasado lo mismo. Hasta entonces, hará unos 15 años, no nos había contado nada porque no había relacionado lo que le había pasado con una situación de abusos.
"Salí de aquella película con la piel de gallina, sintiéndome
igual que cuando era una niña que tenía 12 años"
¿Qué fue lo que le ocurrió?
-Cuando tendría 11 años nuestra hermana estaba interna en las Ursulinas y dormía en un cuarto común con otras compañeras hasta que un día la trasladaron a un cuarto en el que tan solo dormía ella junto a una compañera más mayor. Este dormitorio estaba al lado de la Enfermería y la monja enfermera, la mère Magdalena de Cristo, aprovechaba para meterse en la cama de nuestra hermana por la mañana y por la noche. Nos contaba que mientras la monja abusaba de ella no sabía cómo reaccionar, se quedaba completamente bloqueada.

¿Se repitió esa situación?
-Sí, durante el año que estuvimos internas dejaron a nuestra hermana en esa habitación.

¿Cuál fue vuestra reacción al conocer estos hechos?
-No nos sorprendió que no nos lo hubiera contado antes porque le ocurrió cuando solo era una niña y lo quiso olvidar. También hay que tener en cuenta que la gran mayoría de los niños de aquella época sufrimos abusos de algún tipo, y no era de extrañar. Cuando nos lo contó nos horrorizamos, nos dio mucha rabia y pena, pero no fue tanta sorpresa.

¿La actitud abusiva era un comportamiento exclusivo de la monja que abusó de vuestra hermana?
-No, había una impunidad total. Que sepamos por lo menos había cinco monjas que abusaban de las niñas (la mères Magdalena de Cristo, Paloma, Begoña, Laura y Amelia...).

¿Les consta que alguna de sus compañeras denunciara hechos similares? ¿Dieron ustedes el paso de contarlo?
-En el colegio no dijimos nada porque eran ellas mismas las que cometían esas atrocidades, todos lo sabían. De ahí no podías hacer más que huir, que es lo que hicimos. Yo (Sagra) lo conté cuando cumplí los 18 años. Lo dije un día en la mesa y una de mis hermanas, que después se metió a monja, me dijo que aquello que contaba era mentira. Con nuestros padres jamás lo intentamos. Nuestro padre estaba muy unido a la Iglesia, muy pillado por la religión. Incluso consultó con el cura si debía echarnos de casa.

¿Esa expulsión que sufrieron de su propia casa tiene algo que ver con una mayor actitud de rebelión?
-Sí, y con la sexualidad. A mí (Asun) me echaron de casa porque me fui con mi novio de vacaciones y entendían que íbamos a tener sexo fuera del matrimonio. Además, a los años les conté que sufrí abusos sexuales por parte de un familiar y la reacción de mi padre fue ofrecerme dinero para que no hablara. Era una educación de doble moral e hipocresía.

¿Creen que contarlo ahora es la manera de hacer justicia de alguna manera?
-Denunciar es lo mínimo que se puede hacer, aunque haya consecuencias que puedan salpicarte. Hay que hacerlo por encima de todo.

Respuesta de exalumnas del colegio Ursulinas
28.7.2019
Después de leer el reportaje aparecido el 22 de julio en DIARIO DE NOTICIAS en el que dos antiguas alumnas del colegio Ursulinas de Jesús revelaban haber sufrido una serie de experiencias traumáticas durante su estancia en dicho centro, un grupo de exalumnas queremos manifestar que, al igual que ellas, asistimos al citado colegio en la década de los 60 y 70 como externas, internas y mediopensionistas. Conocimos a las monjas que se mencionan en su entrevista y no sólo recibimos sus clases sino que convivimos con ellas a lo largo de los años.

La publicación de este reportaje nos ha llevado a ponernos en contacto y a cuestionarnos lo relatado para concluir, finalmente, que ninguna de las abajo firmantes vivió jamás semejantes experiencias ni presenció actuaciones de este tipo ni escuchó comentarios como los que se mencionan en la entrevista durante los cursos académicos transcurridos en el centro educativo de la calle Navas de Tolosa.

Estas mujeres fueron correctas y moderadas al aplicar las normas jerárquicas y autoritarias que entonces se exigían socialmente, consiguiendo, a pesar de estas, cercanía y familiaridad a lo largo de nuestro periodo de formación como niñas y adolescentes.

Por eso, a la vez que lamentamos el sufrimiento que transmiten las palabras de las protagonistas del reportaje por el ambiente familiar y escolar en que vivieron, nos duele que las personas a las que se acusa no se puedan defender porque han fallecido o están muy enfermas.

Una vez recuperadas de la sorpresa inicial y dado el afecto que, después de tantos años, aún nos inspira el recuerdo de nuestro colegio y de las personas que allí trabajaban, queremos que esta carta sirva para agradecer sus esfuerzos y para ofrecer otro punto de vista, sin duda muy distinto. Ojalá Asun y Sagra pudieran compartirlo.

Firman este artículo: Perpe Prieto Antón, Rosa Montesinos Roldán, Montserrat Téllez Barragán, Gloria López- Vailo Troyas, Elisa Sarto Zubero, Pilar Maset Cañada, Teresa Sánchez Muro, Mª Rosa Gallo López, Natividad Zubeldía Díez, Mª Rosario Garralda Arizcun, Juana Mari Martínez Cervera, Mª Puy Arriaga Alzate, Cristina Liso Aldaz, Mª Isabel Basterra Del Río, Mª Mercedes Ochoa Martínez, Eva Gómez de Segura Nieva, Mª Concepción Zabala Oyarzun, Isabel Ruiz Puertas, Rosa Gil Azparren, Marta Moreno Arocena, Mª José Gil Idoate, Silvia Cambra Basarte, Begoña Rabanal Jarauta, Cayetana Ros Iturralde, Mª José Ezquieta Iturralde, Lourdes Gil Idoate, Amalia Hernández Zaratiegui, Mª Victoria Hernández Zaratiegui, Pilar Leoz Osés, Coro Alberdi Odriozola, Mª Teresa Sola Arilla, Mª Jesús Zabalza Compains, Mª Ángeles Arregui Labay, Amparo Esquíroz Lauroba, Elena Camino Beldarrain, Mª Ángeles Irigaray Huarte, Sagrario González Purroy, Pilar Jáuregui Eslava, Alizia Fernandino Nosti, Mª Dolores Erce Muguerza, Mª José Liso Aldaz, Susana Liso Aldaz, Conchita Medrano Gracia, Sagrario Artal Martínez, Mª Carmen Iribarren Ruiz, Maribel Artal Martínez, Purificación Arriaga Calvo, Amada Maset Cañada, Carmen Casas Valencia, Mª Filomena Leoz Osés, Mª Paz Larrea Zazpe, Elena Echevarría Pereda, Cristina Bayona Adrián, Mª Pilar Gil Idoate, Pilar Labari Salinas, Luisa Labari Salinas, Ana Labari Salinas, Camino Iturria, Mª Dolores Díaz Moreno, Mª Jesús Ruiz de Azagra Támara, Mª de los Ángeles Pérez-Zubizarreta Aguado, Lola Aldaz Pastor, Uxua Hernández Zaratiegui, Mª Villar Guillorme Lázaro, Mª Teresa Iñarra Castiella, Mª Carmen Berasáin López, Inmaculada Balenzategui Hernández, Mª Antonia Gallo López, Mª Isabel Sarobe Castilla, Mª Asun Notivol Tejero, Carmen Fernández Marcilla y Paloma Rabanal Jarauta Exalumnas del colegio Ursulinas

jueves, 10 de febrero de 2022

Pamplonesa denuncia abusos por parte de una monja

María Victoria Martinicorena.EFE
Una pamplonesa denuncia abusos por parte de una monja en 1960 (AGENCIA EFE)
María Victoria Martinicorena, de 73 años, denuncia la invisibilización social de las niñas víctimas y critica la postura de la Iglesia
Nota
Este caso ya fue denunciado en Julio de 2019 (pincha para leerlo). A raíz de ello, la Ursulinas abrieron un correo para esclarecer los hechos. Ahí se confirma mi sospecha de que los abusos no sucedieron en el colegio de la calle Aoiz (como asegura un vídeo de la ETB), sino en el antiguo de Navas de Tolosa. Fue en el año 1972, doce años después de los hechos denunciados, cuando las Ursulinas se trasladaron al convento que las Monjas Blancas tenían en la calle Aoiz.
Las Ursulinas, vistas desde dos ángulos
Somos una familia numerosa. Las cinco hermanas estudiamos en el colegio Ursulinas. Yo estuve allí desde los 4 a los 17 años, entre 1954 y 1966. Era una alumna externa, es decir, volvía a dormir a casa, salvo un año que pasó lo que pasó.

La pamplonesa María Victoria Martinicorena, víctima de abusos sexuales a los 11 años por parte de una monja en 1960, ha arrastrado desde entonces “una inseguridad” con la que no ha conseguido “ni que me quieran ni querer”, fruto de una experiencia que está convencida que sufrieron “muchas más” niñas a las que la sociedad ha dejado “invisibilizadas”. Lo relata tras anunciar el Gobierno central la creación de una comisión para investigar los abusos en la Iglesia, una institución hacia la que se muestra muy crítica: “No creo que la verdad les interese”.
1957 capilla Zubieta y Retegui
Martinicorena, de 73 años, incide en su interés en contar su traumática experiencia “para hacer hincapié en que las mujeres abusadas y violadas somos invisibles”, más aún si como es su caso los abusos provenían de otra mujer, con prácticas que no dejan huellas tangibles, algo que “no se ve pero que hace el mismo daño” que la violación a los hombres y conlleva “las mismas consecuencias”. “En los abusos nos pillan a los más vulnerables. Saben distinguir -los abusadores- a quienes tenemos problemas de autoestima, de cariño, y van a por nosotros, tanto hombres como mujeres. Y las mujeres actúan exactamente igual que los hombres, con el mismo abuso de poder. Ejercen, se comportan y te culpabilizan igual que a los niños” varones, con amenazas.
Y lo señala firme en su recuerdo de los hechos, ocurridos en 1960 cuando con 11 años ingresó junto con su hermana como alumnas internas en el Colegio de las Ursulinas de Jesús, donde en edificios separados debido a su diferencias de edad permanecían de lunes a viernes.
1966 Col. Arazuri
Pese a que los dormitorios eran compartidos por grupos de chicas, a ella poco tiempo después “la monja que yo creía que nos cuidaba” le trasladó a otro dormitorio con tan solo dos camas, un lugar donde a partir de esa noche “apareció una monja que pensó que tenía todo el derecho del mundo de abusar de mí e hizo conmigo lo que quiso durante todo el año”. Tras señalar que tan culpable fue “la monja que le procuraba niñas” a la otra como la que abusó de ella, subraya que con 11 años y más aún con la educación de mediados del siglo XX, ella desconocía cualquier práctica sexual, pero tiene presente aquel “acariciarme, besarme, desnudarme” en el que “ella encontraba placer conmigo”, pero sobre todo recuerda las amenazas y el chantaje de la religiosa cuando la niña pasaba los fines de semana con su familia.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Crimen de Unciti, otras versiones y valoraciones


Viene de

El crimen del cura de Unciti (1950)

Siempre me ha extrañado la cortina de silencio extendida sobre el crimen del párroco de Unciti, en 1950, en pleno nacionalcatolicismo. ¿Qué se pretendía ocultar? El silencio dio lugar a rumores, a veces malintencionados. En la entrada de hoy, tras escuchar dos versiones muy similares, descubriremos el motivo de esa losa de silencio.
***
El día uno de octubre, día siguiente a la publicación de la versión de mi tía María Jesús sobre el crimen del cura de Unciti, me fui al cementerio de este pueblo para sacar alguna foto de la tumba de Juan Iribarren Martínez, que sospechaba que tenía que estar enterrado allí, como así era.
Una vez allí, me encontré con una persona, familiar de quien mató a Juan Iribarren, el cura de Unciti, quien -sin que yo le forzara- me dio con toda naturalidad su nombre, apellidos, nombre de la casa, edad y grado de parentesco con el homicida. Y con la misma naturalidad, me dio su versión de lo sucedido.

Versión del familiar (01.10.18)
Nacido en 1916, XX fue a la guerra con 20 años. 
En Sigüenza, un mortero le abrió la cabeza y estuvo mucho tiempo en el hospital.
Cuando volvió, ya no era el mismo que había sido hasta entonces.
El padre sabía llevarlo bien y le decía que fuera a ayudar a tal familia en las labores agrícolas, pero a veces se equivocaba de campo.
El cura le chinchaba a veces por ese asunto y porque no iba a la iglesia: “estás más pirao que un grillo”, "estás como una cabra"...
El familiar era muy pequeño y le gustaba entrar en la habitación de XX para pedirle caramelos de café con leche, que siempre tenía en el cajón de la mesilla.
El primero que se dio cuenta de que el autor de la muerte del cura era XX fue el padre, que encontró sangre en la azada.
Cuando la Guardía Civil lo esposó, el padre les decía que no era necesario.
No fue a la cárcel, sino al manicomio. "Salió todo el pueblo a favor de él" (esta frase la repitió varias veces).
Iba con mi abuela todas las semanas a verle al Manicomio y allí, al principio, lo tenían atado, por considerarlo peligroso. La madre lo metió en primera clase. Luego, las monjas le cogieron mucho cariño y él les ayudaba en sus quehaceres, como hacer las camas.
Estuvo en el Manicomio (desde 1950, con 34 años) hasta su muerte (en 1978, con 62 años).
El Manicomio, a finales de los 50
En cuanto a lo de la novía, decían que tenía, pero no mató al cura por ese asunto, sino porque XX "le cogió celos" (manía?).
El familiar me enseñó el punto exacto donde lo mató: no fue en el atrio -como yo creía al principio- sino en el cruce del carretil con el caminito del cementerio. Allí fue donde le dio el azadazo y lo echó a la ezpuenda.  
En ese punto se colocó una cruz con la siguiente leyenda:
"Un padrenuestro por el alma de D. Juan Iribarren, párroco de Unciti, que murió en este lugar el día dos de junio de 1950, a los 42 años. R.I.P.".
Esa cruz se rompió y se trasladó a una especie de antigua sacristía.
Cuando le pregunté si a la gente del pueblo le caía bien Don Juan, me dijo que él no lo sabía, pero que le habían dicho que era un cura de los de antes, de los de mucho respeto.

Nada más publicar la primera entrada, me llegó un mensaje que me hablaba de una persona que sí había vivido consciente y muy de cerca el crimen del cura. Tras haber estado con ella, tengo que corroborar todo lo que me habían dicho:  muy buena cabeza, memoria prodigiosa y una mujer encantadora. La llamaremos "Vecina de Unciti"

Vecina de Unciti. 25.10.2018 12’10h
Lo primero que hizo fue desmentir que el cura y XX pelearan por la misma mujer. Ese odioso rumor no ha salido de Unciti.
Federico Soto
XX y M.ª Luisa sí eran novios. Pero en alguna ocasión que quedaron “a vistas”, algo debió de ocurrir -quizás algún motivo económico- pero lo dejaron. 
¿Por qué arremetió contra el cura? En Sigüenza fue herido por un cañonazo. El neurólogo avisó de que  había dañada una parte del cerebro. Cuando XX volvió al pueblo, le dio contra la religión. Le hizo quitar a su madre los cuadros de la virgen, santos... de su habitación. Todos creemos que fue por eso.
Antes de matar al cura, ya había estado en el manicomio. Soto (Federico Soto, Director 1934-76) le dio el alta. La madre le rogó que lo mantuviera interno hasta que se recuperara del todo.
XX salió del manicomio y nadie notaba nada especial, aparte de la animadversión hacia la religión. Y Maria Luisa, tampoco.
Tenía una cuadrilla muy maja que rondaba por el pueblo. Lo mismo que XX rompió con Mª Luisa, otro rompió con la novia. Ella se metió monja y él fraile. Éste fue de misionero a Ecuador y hoy hay en Quito (Ecuador) una calle dedicada a Fray Juan de Unciti: Juan Astráin, de Casa Nagore.
¿Carácter de XX?: normal, no; encantador. Después del accidente, alguna vez se escapó al monte y los mozos fueron a buscarle. Otro día se fue de casa, que su madre le había despachado. Los tres o cuatro de la cuadrilla eran todos igual de majos. ¡Cantaban cada una!: “a las orillas del Arga se ha encontrado un hombre completamente desnudo. Los médicos aseguran que no tenía nada en los bolsillos”. Así era XX; y sus amigos también (la grabación de esta parte me permite que la reproduzca):

¿El cura le chinchaba? Silencio.
Espacio ocupado por las eras y la Fuente Grande.
Al fondo el Juzgado y la cárcel de la villa de Aoiz
Fue un viernes y todo el mundo pensó: habrá sido XX. Donde el carretil llega al camino del cementerio encontraron sesos, reguero de sangre... Lo siguieron y encontraron el cadáver en la ezpuendica.
La vecina de Unciti me da todos los datos de la detención y la confesión: quién era el alcalde, quién el juez, quién ejerció de taquígrafa, que la GC vino de Monreal, pero su jefe, desde Aoiz. En qué estado se encontraba XX en esos momentos...
Una vez que confesó, se lo llevaron a Aoiz, luego a Pamplona y, de ahí, al Manicomio. Y allí vivió muchos años (28) hasta que murió (el día 19 de abril de 1978, a los 62).
¿Por qué ha habido tanto silencio?
Don Juan hacía las cosas bien, hablaba muy bien, homilías muy bonitas...
Cuando pasó lo que pasó, aquello fue horroroso. Echaron mucha culpa al pueblo. Nos cerraron la iglesia. Fue como un castigo. Venía un sacerdote de Zolina. Abría la puerta, hacía la misa, salíamos y la cerraba.
***
La iglesia fue abandonada. En pocos años quedó como si hubiera pasado un tornado, desapareciendo la mayor parte de las piedras. La nueva iglesia, ya en el pueblo (foto de portada), no habría empezado a funcionar hasta entrada la 2ª parte de la década. En la imagen del Sitna, de 1956-57, ya aparece construida.

Valoraciones finales
Esquela del Lauburu (pincha)
XX no pisó la cárcel. El juicio -que lo tuvo que haber- no trascendió en absoluto, hasta el punto de que la Vecina de Unciti -que conoce el caso, con pelos y señales- no sabe, siquiera, si hubo. Yo he mirado en la hemeroteca y ni rastro.
Me alucina la diferencia de alcance mediático con el caso de, por ejemplo, Toribio Eguía, del que tenemos en la prensa todas las crónicas del juicio. Pero Toribio, que también mató al cura y a su ama, fue condenado. ¡Y nada menos que a garrote vil! Algo muy aleccionador.
Pienso que ése puede ser el motivo de la trascendencia mediática: mirad lo que pasa si se mata a un cura.
En cambio, XX no pisó la cárcel, a pesar de haber matado al cura... Eso no es ejemplarizante, no es un buen escarmiento, no es algo que haya que propagar. Cuanta menos gente se entere mejor. Silencio.
En cuanto al 'castigo' al pueblo de Unciti, creo que puede ser debido a que durante el juicio los testigos llamados a declarar, lo hicieron -supongo- a favor de la no culpabilidad de XX. Recordemos lo que dijo el Familiar: "Salió todo el pueblo a favor de él". O lo que dice la Vecina de Unciti: "XX era encantador".
Si la Iglesia (entonces -desde 1946, hasta 1968- era Obispo Delgado Gómez) 'castigó' sin párroco a Unciti puede ser porque no quedó en absoluto satisfecha con una sentencia tan poco ejemplarizante.

domingo, 10 de junio de 2018

"La Buena Nueva" del Diario de Noticias

Hay que reconocer que ser un sinvergüenza sale a veces muy rentable
Actualización 25.12.20
Que 13 años después del artículo Otros curas que no irán a los altares, en el Diario de Noticias del 28 de Octubre de 2007, en el que colocó esta foto en la Pamplona de la Guerra Civil, vuelva el Menticias, el día de Nochebuena 2020, a la foto de marras y se pregunte si esa imagen se produjo en Badajoz o en Pamplona, es de un cinismo insultante. La han manoseado tanto y han engañado a tanto ingenuo, que ahora tienen que adoptar la pose de "A mí, que me registren".

Para quienes visteis, de buena fe, "La Buena Nueva", de Helena Taberna, esta entrada os va a enfriar un poco los ánimos. Uno de sus ejes centrales es la "imagen de los seminaristas con fusiles", en la plaza de toros de Pamplona. Una imagen que, contextualizada en la Guerra Civil (como hizo el Noticias), se presta a cualquier salvajada. Pero que, sabiendo que esa foto es de julio-agosto de 1921, los más críticos, al menos, se dan cuenta de la tremenda manipulación a la que algunos medios nos han querido someter.
Lo siento, Helena, pero con esta foto te tomaron el pelo (ojalá que sea sólo eso)

1. Decía en la entrada anterior sobre la foto de los seminaristas con fusiles que, gracias al escrito de Mariano Pascal, ya sabíamos -desde 2009- el dónde y el cuándo de dicha foto: en la Plaza de Toros Vieja de Pamplona, demolida en 1921-22.  Tiene que haber sido hecha entre el final de los sanfermines de 1921 (el domingo 24 de julio hubo una novillada, tras la que comenzó el desmonte de los tendidos que se ve en la foto de la izda) y el incendio del 10 de agosto del mismo año. (por el color, claro a izda; ennegrecido a la dcha de los tendidos.

2. Pero nos faltaba por resolver la otra mitad del problema: ¿qué estaban haciendo esos seminaristas? ¿Quién había dado las órdenes de empuñar esos fusiles? 
Varios comentarios me hicieron caer en la cuenta de que en aquellos años (desde 1912) el servicio militar ya no aceptaba excepciones y los seminaristas -aunque en mejores condiciones- también tenían que hacer algún tipo de instrucción. En aquellos años no existía aún el actual seminario, con amplios terrenos, y alguien pensó que un sitio cerrado -y que ya había empezado a demolerse tras los sanfermines del 21 (ver los tendidos)- era un sitio adecuado para hacer unas prácticas de tiro.
Por otra parte, las fechas (fines de julio-comienzos de agosto de 1921) que calculamos para la foto coinciden con las del Desastre de Annual. A estos jóvenes la sotana los salvó de una carnicería.


3. Respondidas las preguntas fundamentales que plantea la foto, quise ir más lejos: ¿de dónde ha salido esta imagen? ¿de algún periódico, revista...?
Como ya hemos dicho, pocas imágenes suscitan emociones tan fuertes y opiniones tan variopintas como ésta. A pesar de haber sido hecha 15 años antes de la Guerra y 10 antes de la II República española, tiene que ser difícil para un periodista, para un periódico con pocos escrúpulos y nula profesionalidad, resistir la tentación de colocarla junto a algún texto que critique el papel de la Iglesia española durante la Guerra Civil.
Esto, exactamente, fue lo que hizo un tal "J.I.C." que firma el artículo Otros curas que no irán a los altares en el Diario de Noticias del 28 de Octubre de 2007.
La calidad de la foto del Noticias (mismo encuadre que
la de Esparza) es tan grande que se llega a leer los
números de los arcos de andanada: 79-87 
El pie de foto "Insólita estampa en la plaza de toros de Pamplona" delata que tanto el medio como el tal J.I.C sabían de sobra que se trataba de la Plaza Vieja ya que la plaza actual -que fue inaugurada el 7 julio de 1922- poco tiene que ver (aunque todas las plazas de toros se parecen) con los tendidos y gradas de la instantánea.
Además, al final del artículo, aparece este epígrafe dedicado a Marino Ayerra, tío de Helena Taberna Ayerra y protagonista de su película:
El drama personal de Marino Ayerra El lumbierino Marino Ayerra padeció en su conciencia toda la dureza del drama de una Iglesia apoyando o mirando hacia otro lado en el caso de estos crímenes contra civiles. Desde su parroquia de Alsasua vivió de cerca toda la represión que afectó a una parte importante de esta población lo que le provocó una crisis personal y de Fe. Dejó el sacerdocio y Navarra. En Argentina publicó su confesión: ¡Malditos seáis! No me avergoncé del evangelio, que levantó ampollas entre la clase eclesial dirigente.

Helena picó en el anzuelo y dio por buena (de 1936) la imagen de 1921: "Todo lo que se cuenta está documentado, es histórico y es así", ha afirmado Taberna, quien ha añadido que "es necesario un verdadero conocimiento de la historia, no para abrir heridas sino para la reconciliación". 
Hay que reconocer que el Noticias se apuntó el tanto y que ser un sinvergüenza sale, a veces, muy rentable. ¡Enhorabuena, J.I.C.!

4. En lo que a Navarra se refiere, la aparición más temprana, con mucho, que he encontrado está en 1988 (hace tres décadas), en "Jotas heréticas de Navarra", de José Mª Esparza Zabalegui ("Cien razones por las que dejé de ser español") quien la dejó caer -como quien no quiere la cosa- en un contexto de febrero del 36 (victoria del Frente Popular):

martes, 7 de noviembre de 2017

Fernando Sebastián no se muerde la lengua

"Luego tomó los cinco panes y los dos peces, pronunció la bendición, 
y se los dio a sus discípulos para que los distribuyeran entre la multitud"
El cardenal Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona y de Tudela, lamenta que la “crisis actual” en Cataluña es “una verdadera insurrección institucional, dirigida desde el poder político, acompañada y potenciada desde abajo por un fuerte sentimiento popular muy difundido, previamente cultivado”. 

Fernando Sebastián en Vida Nueva
Soy aragonés, pero he vivido quince años en Cataluña. Vic, Solsona, Valls. Es decir, Barcelona, Lérida y Tarragona. Conozco un poco Cataluña y a los catalanes. Tengo familiares y amigos en Cataluña. Leo literatura catalana. A mis 19 años, hice mi tesis de Filosofía sobre la antropología de Ramón Llull (tema apasionante, ¿no?).
Podemos ser amigas
Quiero decir que mis palabras son fruto del amor, del buen deseo y, también, del dolor. No pretendo hablar desde posiciones políticas, casi ni eclesiales, me basta con hablar humanamente, cívicamente, sinceramente.
Entiendo que la crisis actual es, en un primer plano, política, y debe ser tratada políticamente. Nos encontramos ante una verdadera insurrección institucional, dirigida desde el poder político, acompañada y potenciada desde abajo por un fuerte sentimiento popular muy difundido, previamente cultivado.
Cuando no sepáis qué decir, díalogo, mucho diálogo
Muchos catalanes, jóvenes y adultos, están convencidos de que les conviene separarse de España. Piensan que les estamos maltratando y esta discriminación negativa les da derecho a la secesión. Ellos lo viven como un derecho a la defensa propia. Se lo han enseñado así durante treinta años.
No es verdad que el independentismo haya comenzado ahora como consecuencia de una cierta frustración democrática. El nacionalismo independentista comenzó a finales del siglo XIX, durante la Primera República, con Almirall, Guimerá, la Lliga Regionalista y las Bases de Manresa. Con el apoyo de algunos ilustres eclesiásticos. Eran los tiempos de la industrialización y de la Renaixença cultural.
Rosa d'abril, Morena de la serra,
de Montserrat estel... ada...
Los nacionalismos, todos los nacionalismos, tienen un fondo de protesta, es como el hijo mayor que se va de casa dando un portazo. Se van porque se ven maltratados, no se sienten queridos. Pero a veces no se ven queridos porque antes han sido egoístas, porque han creído que tienen más derechos que los demás, porque no están conformes con lo que reciben en casa, aunque estén recibiendo lo mismo, y a veces más que los demás. El nacionalismo es siempre victimista, pero es victimista porque antes, y más profundamente, es egoísta, se cree más que los demás y quiere más que los demás. Es egoísta e insolidario. Pretende estar solo para vivir mejor.
El nacionalismo es ruptura. Se quiera o no, desgarra el tejido social, enfrenta a las personas, divide las familias. Por eso, solo es legítimo y moralmente aceptable cuando resulta ser el único remedio contra graves injusticias colectivas, de dominación o discriminación. Aquí se habla de 500 años de convivencia. Pero son más. Cataluña formó parte no del Reino de Aragón, pero sí de la Corona de Aragón, con el rey Ramiro de Aragón y el conde Ramón Berenguer, desde el siglo XII.
Su compañero de celda se quejó: "esto es doble condena"
La gente iba y venía, compraba y vendía, se casaban y se ayudaban en lo que podían. Luego vino la unidad de los Reyes Católicos. A Fernando le gustaba mucho estar en Barcelona. Y, en la época moderna, las relaciones de todas clases se han intensificado hasta borrar las fronteras étnicas y las diferencias idealistas. Los catalanes están y negocian por todas partes. Y en Cataluña hay españoles de todos los lugares de España.
Protestas contra el 155, aunque sea un autobús
Poco a poco hemos ido construyendo una sociedad común, con una identidad. común, también con diferencias, pero con un gran patrimonio común, favorecida por las capas más profundas de nuestra cultura. Territorio, romanización, cristianismo, reconquista cristiana, unificación política, defensa contra las ambiciones napoleónicas, lucha contra las revoluciones y dominios marxistas. Venir ahora a hablarnos del derecho de autodeterminación es vivir en otro mundo. O no querer enterarse de lo que uno tiene a su alrededor. Tenemos que vivir en la realidad, no en la burbuja de nuestras fantasías.
Ya va "madurando" el procés
Durante el período democrático, con el Estado de las Autonomías, el nacionalismo catalán ha aprovechado las competencias recibidas para construir la "estructura nacional", como decía Jordi Pujol ya en 1980. Y han intentado construirlo con tenacidad. Aprovechando con habilidad la debilidad de los gobiernos centrales. Poco a poco, ladrillo a ladrillo, han ido reuniendo los materiales que necesitaban. Y los gobiernos del Estado no tenían más remedio que ceder y pactar para poder gobernar. Habría que revisar muchas cosas. La raíz política del mal está en nuestra misma legislación.
A las chicas que mienten no les quiere nada el Niño Jesús
Pero, ahora, el problema no es únicamente político. A lo largo de estos años de vida democrática se ha convertido en un problema social y cultural. Esta ampliación cultural del independentismo ha venido por dos cauces: la educación y los medios de comunicación, dirigidos y manipulados desde el poder autonómico.
Y algo tiene que ver también en todo esto la descristianización galopante que está sufriendo Cataluña en estos años. El independentismo descristianiza y la descristianización favorece el independentismo. No valen las argumentaciones ideológicas. Hay que atenerse a la realidad.

Curar también el espíritu
En clase de Formación del Espíritu Nacional
Si esto es verdad -yo así lo creo-, la crisis actual no se podrá resolver solo desde las instancias políticas: hará falta una cura espiritual, cultural. Serán necesarios bastantes años de buenas relaciones y de buen gobierno, con claridad y paciencia, para convencer a los catalanes separatistas de que les queremos, de que pueden estar bien en España, de que no les robamos ni despreciamos su lengua, que es también nuestra, ni sus tradiciones, ni sus innegables valores.
Engañar y frustrar a millones de personas
En el resto de España también habrá que cambiar ciertas actitudes centralistas, demasiado elementales, que confunden lo español con lo castellano o con lo que se hace "en toda tierra de garbanzos". Cataluña es España y España es también Cataluña. Pero ahora, hay demasiada gente que no lo ve ni lo siente así. Modificar un sentimiento socializado cuesta una generación, yendo las cosas bien.
Entiendo que ahora, durante un tiempo, Cataluña necesitaría un período de tranquilidad, en el que se multipliquen los contactos, los encuentros, las explicaciones, todas las atenciones posibles que sean justas y razonables, que vayan sanando la mentalidad social y cultural de los catalanes en lo referente a sus relaciones con el resto de España.
Para lo cual se requiere un cambio profundo en varios puntos:
– catalanes y no catalanes tenemos que convencernos de que nadie es ni más ni menos que los demás ciudadanos españoles;
– en Cataluña tendrán que ver que están recibiendo un trato justo, normal, sin discriminaciones, pero también sin privilegios;
– y esto tiene que ir entrando en la sociedad catalana desde una enseñanza objetiva, imparcial, no manipulada, y con unos medios de comunicación igualmente objetivos, no sectarios, ni subvencionados ni teledirigidos.

Brutaldad policial
Si no se hace esto, o algo parecido, se haga ahora lo que se haga, dentro de pocos años volveremos a estar en las mismas. Los catalanes son tenaces y muy amantes de sus cosas. Y tienen todo el derecho del mundo. Me asustan un poco los melindres democráticos de algunos políticos que quieren una intervención reducida y cortita. Habrá que hacer lo que sea necesario. ¿O no? Esta crisis es una gran oportunidad histórica. No podemos perderla.
Cómo se puede y se debe hacer algo de todo esto es ya una cuestión práctica, política, en la que prefiero no entrar. Termino diciendo a mis amigos catalanes, a todos los catalanes: os quiero, os llevo en mi corazón, sois parte de mi vida. Rezo por vosotros. Quedaos en casa, estaréis mejor. Estaremos todos mejor.

Vida Nueva, nº 3.056 (octubre-noviembre 2017)

martes, 11 de abril de 2017

Adiós a la Plaza Gótica de Dormitalería (y 2)


La propuesta de Urmeneta de hacer una plaza pública, abierta a la Calle Dormitalería, restaurando la entrada directa al Claustro desde el entrañable Arcedianato, era de una sencillez asombrosa. Aprovechando el derribo de las casas de los canónigos, bastaba con tirar (ver siguiente foto doble, izda.) la tapia -tras la que había unas huertas- y la casa de dos plantas que vemos a continuación (como se ve en la foto de la derecha).
Con ello, la parte sudoeste del conjunto catedralicio era perfectamente visible y accesible.
En febrero de 1964, Urmeneta es sustituido en la Alcaldía por Juan Miguel Arrieta Valentín quien defendió con el mismo entusiasmo que su antecesor -y que el Diario de Navarra de Ollarra- el proyecto de la plaza gótica.
Excomunión
Dos son las opiniones que he encontrado sobre este delicado asunto.
La más cercana en el tiempo, la de Francisco Galán Soraluce:
"El obispo amenazó al alcalde con la excomunión y el Ayuntamiento, en base al Plan de Ordenación, tuvo que dar la licencia"
De Juan Jesús Zabalza Jaunsarás he encontrado lo siguiente:
"Los pamploneses, encabezados por el entonces alcalde Juan Miguel Arrieta, nos opusimos con todas nuestras fuerzas al proyecto y también recuerdo que Diario de Navarra, dirigido por el entonces director José Javier Uranga también lo hizo. Pues no hubo nada que hacer, el arzobispo (Enrique Delgado Gómez) llegó a amenazar al alcalde Juan Miguel Arrieta con pena de excomunión o algo similar y el horrendo bloque de viviendas se construyó" (DN 07.02.04).
"El mismo año 1964, al alcalde Urmeneta le sucedió Juan Miguel Arrieta, que, como ya relaté, defendió con el mismo ardor y firmeza el proyecto de una plazoleta gótica de la Catedral, hasta el punto de verse amenazado de excomunión" (DN 08.05.04).

Adiós a la Plaza Gótica de Dormitalería
La foto de Galle de 1966 (foto de la derecha) testimonia el comienzo del derribo de esa vivienda (seguramente, el nº 5) de dos plantas, apéndice de la que cierra por el lado sur el patio del Arcedianato y que llegaba hasta la mismísima Chimenea de la Cocina.


La de la izda. de Cía, es de 1933. En 33 años el único cambio reseñable (aparte de los adoquines) en las viviendas que nos ocupan es que Abadía (al fondo de la calle; el ebanista que tenía el taller enfrente de nuestra casa, el 18) ha abierto el bajo. Hasta el poste metálico del nº 7, en el primer piso, se ve en ambas fotos.
Han tirado también la tapia y la puerta que cierra la calleja del Dormitalero, a mano derecha.


Ahora comparamos la de Galle '66 con otra del mismo fotógrafo, pero del 67. Han construído ya tres plantas y han llevado el límite de la vivienda bastante más lejos que la de la foto del 33, casi hasta la puerta de la calleja del Dormitalero de ese año.


Estas dos fotos de Galle, del 67 la de la izquierda, y del 70 la de la derecha, tomadas en direcciones opuestas, ilustran la evolución en esos tres años del doble proceso de construcción y derribo.
Miremos, desde el fondo hacia la posición de la cámara, la  foto de la derecha, la del 70:
El bloque nuevo, que andaba por la tercera planta, ya ha sido rematado. 
El bloque de viviendas antiguas que iba desde Dormitalería (debajo -sólo aparentemente- de la torre de la Catedral, en la foto de la izda) hasta la Chimenea de la Cocina y que cerraba por el Sur el patio del Arcedianato, ya ha sido demolido.
Del estrecho bloque en el que vivía la Sra. Ángela (cuya ventana, en el primer piso, veía hasta el final de la calle) tan sólo queda el muro exterior.
Del Portal del Arcedianato, tan sólo resiste la gran puerta, testigo mudo de una destrucción injusta y, aún peor, innecesaria.
Lindando con esta puerta (triple W), la ventana y la puerta de la carpintería de Abadía. También destruída, aunque conservando mayor altura el muro que el resto.
A la derecha, en los números pares, el portal de mi casa y la ventana del cuarto de estar contemplando, atónitos, la destrucción del Portal del Arcedianato.


Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Alguno pensará que esta crítica es tan sólo fruto de un sentimentalismo infantil, por haber vivido allí toda mi infancia.
Quiero señalar que yo no critico la necesidad de unas nuevas viviendas para los canónigos. Algo que ya preveía la propuesta de Urmeneta y DN: permuta de solares entre el Ayuntamiento y el Cabildo.
Tampoco denuncio, sino que aplaudo, el derribo de unas viviendas pegadas a la Catedral (ver imagen de la izquierda) y que impedían contemplarla en todo su esplendor.
Hoy se ha abierto un gran espacio que permite ver las torres de la Catedral, sus exteriores góticos que miran al sur; la Cillería, con su renovada portada del XII y los dos torreones prerrománicos; el exterior de la Cocina, con su imponente Chimenea, (antes asfixiada por las viejas viviendas); el Refectorio... Alrededor de 1000 años de historia.
Pero lo que se ha abierto es un Patio Interior y Privado, cerrado a la calle Dormitalería por unas viviendas, auténtico 'telón de cemento', que decía Ollarra.
Y lo que Pamplona pedía -y sigue demandando- es una PLAZA PÚBLICA.
Todo este desastre, además, se podía haber conseguido sin destruir el Portal del Arcedianato, manteniendo (como se ve en las dos imágenes), desde dicho Portal, el acceso al Claustro.
Así lo recoge el informe de la RABASF:

VIVIENDAS PARA CANÓNIGOS EN EL ARCEDIANATO DE LA 
CATEDRAL DE PAMPLONA
En la sesión celebrada por esta Real Academia el día 5 de febrero de 1973, fue leído y aprobado el siguiente informe de la Comisión Central de Monumentos, relativo al proyecto de Viviendas para canónigos en el Arcedianato de la catedral de Pamplona, siendo ponente el Excmo. Sr. D. Francisco Iñiguez, Académico de número de la Corporación.
No es ocasión de reiterar la historia lamentable de tales construcciones, con proyecto aprobado por esta Real Academia y por la Dirección General de Bellas Artes; siendo a seguido derruido el romántico patio del Arcedianato, uno de los lugares más gratos de Pamplona, y construido un bloque de viviendas, sin atenerse al proyecto y sin autorización municipal.

... Derruido el romántico patio del Arcedianato, uno de los lugares más gratos de Pamplona...
... Sin atenerse al proyecto...
... Y sin autorización municipal.

Creo que con esto queda ya todo dicho: el Arzobispo, el Cabildo, los Canónigos.., en definitiva, la Iglesia se aprovechó del poder que le daba la Dictadura en contra de los ciudadanos de Pamplona y sus autoridades civiles.

Y una esperanza
Mantengo la secreta esperanza de que un día -ojalá no muy lejano- esas viviendas, herencia de la Dictadura y Asignatura Pendiente de la Iglesia, dejen paso a la Plaza soñada por Urmeneta. Y en un discreto rincón se abra una Posada, de nombre "El Dormitalero" o "Arcediano de Tabla", donde tomarme un buen vino Navarra, contemplando esa imponente Chimenea.

He subido algunas imágenes a Facebook