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sábado, 29 de mayo de 2021

El mitin de Patxi Larrainzar en el entierro de Germán R.

Ahora al menos, aunque castrada, ya sacan la bandera de Navarra. Foto J. Nagore
04.07.78 (M.V.P.)
Patxi Larrainzar no tuvo en cuenta en su homilía que los Sanfermines del 78 habían empezado en  la madrugada del 9 de mayo con el asesinato, junto al Portal Nuevo, del guardia civil Manuel López González y las reacciones posteriores. Desde el 10 de mayo hasta el Chupinazo del 6 de julio, el ambiente estuvo marcado por las consecuencias del acuchillamiento del subteniente, también de la GC, Juan Eseverri, en la calle Chapitela, las detenciones de los autores y los encierros de familiares y gente de las Peñas en el propio Ayuntamiento.
Patxi Larrainzar dijo en su ¿homilía? que Navarra era Euskadi y que los que intentan "cortar las manos enlazadas de todos los navarros y los vascos" son los de la Laureada. Como si el estatus actual de Navarra, Comunidad diferenciada dentro de España, fuera inexistente. Todo  ello aderezado con un tufazo xenófobo de corte sabiniano: "...y menos cualquier intruso que viene a doblegarnos".
Y en 2004 un Gobierno de UPN transforma el Colegio Ave María en Modelo D público y le pone el nombre de "Patxi Larrainzar". ¡Toma Ya!

Diario de Navarra, martes 11 de Julio de 1978 (pág. 20)
Para las doce de la mañana numeroso público se había congregado en la explanada situada frente a la fachada del cementerio, donde había sido colocado un podio y sobre él un altar. Momentos antes de la ceremonia que comenzó a las doce y siete minutos del mediodía fue colocado un cartel en el que habían sido colocadas dos fotos, de aproximadamente un metro de alto por medio de ancho, de Germán Rodríguez, una de ellas realizada mostrando el rostro del cadáver con el impacto de hala en medio de la frente. Esta fotografía fue retirada (y sustituida por una ikurriña) a los pocos segundos por petición expresa de sus dos hermanos que se encontraban allí presentes.

En el cartel asimismo figuraban los versos «Mañana, cuando yo muera. no me vengáis a llorar. Nunca estaré bajo tierra, soy viento de libertad», versos que compuso (falso, son de Che Guevara), Txiki Paredes Manot, antes de ser fusilado en Barcelona en setiembre del 75. En el mismo cartel podía leerse «Herriak ez du barkatuko» («El pueblo no perdonará»), frase que también figuraba en pegatinas que llevaban numerosas personas. Asimismo habían sido colocadas varias fotos, de tamaño más pequeño, de otros heridos el mismo día. En un lateral del podio, entre dos árboles, se colocó una gran ikurriña con crespón negro.
40º Aniversario

Por los altavoces, y al objeto de que todos pudieran seguir la ceremonia religiosa, se pidió a los asistentes que se sentaran en el suelo, haciéndolo así todos ellos, incluidos los familiares que, vestidos de luto, estaban presentes. Los mozos de las peñas, siguiendo las consignas dadas, acudieron en su mayoría con atuendo sanferminero, aunque muchos de ellos sin pañuelo y faja, y con brazaletes o cintas negras. También el público en general llevaba cintas negras en la camisa.

La mañana era calurosa y los árboles contribuían a paliar el calor. La explanada, delante del altar, se llenó por completo y fueron miles los que siguieron la ceremonia en los alrededores, tanto en el desnivel de la Sociedad Deportiva San Juan como desde el camino de acceso al cementerio.

La homilía
Larráizar y Lezáun
Concelebraron el funeral los sacerdotes Francisco Larráinzar, Jesús Lezaun y Luis Lizaur. Se inició el acto con el canto de «Es un derecho humano el vivir en libertad» (¿lo conoce alguien?) y a continuación se dijeron las preces. que fueron seguidas de la homilía, pronunciada por Francisco Larráinzar.

«Nunca tan pocos han hecho sufrir, han escarnecido. han desafiado a tantos -comenzó  parafraseando la famosa frase de Churchill-. Ojalá que podamos decir que nunca tantos han sabido responder con tanta entereza a ese desafío. Hace mucho tiempo que los navarros tenemos la sensación como si alguien nos estuviera acechando y apuntando a la frente con un fusil, como si alguien, empleando todos los trucos sucios de una irrisoria democracia. quisiera cortarnos el aliento y andadura que ahora los navarros empezábamos a recobrar. Es como si alguien estuviera intentando cortar las manos enlazadas de todos los navarros y los vascos. ¿Qué es lo que quieren esos hombres, esos obscenos pájaros de la noche sembrando el terror y la confusión?

Todos los conocemos. Son los que cubren las cadenas del escudo con follaje verdulero, que están pudriendo nuestros sueños, porque no nos dejan ser lo que queremos ser, los que hoy desangran a nuestros hijos con un tiro en la frente. En el mismo día en que hacíamos un racimo nuestros hermanos navarros y uníamos nuestra sangre con los demás pueblos vascos y otros pueblos, nos han roto a tiros la copa de la fiesta, nos la han llenado de sangre juvenil. Ha de quedar grabado entre nosotros este enjambre de disparos que segó la vida de German y que quiere segar la vida de un pueblo libre».

Continuó con un elogio al difunto y pasó luego a explicar cómo «la venganza de Dios es responder a la muerte oreando vida. Nosotros debemos responder con la unidad, al igual que los árboles que se unen por las heridas. Hoy esto es nuevo motivo para la unión de los navarros y de todos los vascos. Que la provocación planificada alevosamente se encuentre con la respuesta de nuestra tierra orgullosa. Que el toro navarro ocupe la plaza entera para demostrar que nadie nos hace morder el polvo humillándonos, que nadie nos. engaña, y menos cualquier intruso que viene a doblegarnos». Señaló a continuación que «Sabemos recoger el reto y la alegría en la fiesta, este pueblo .sabe llorar y sabe reír». Terminó aludiendo a que el dilema ahora era el de «Navarra libre o Navarra esclava. Esta fue la lucha de Germán y su sueño. Que sea también nuestra herencia recibida».
La arenga de Larráinzar debió de calar hondo. Después del entierro, hubo una manifestación tras la que algunos grupos corearon por el Casco Viejo «ETA, ETA, ETA, más metralletas, ETA mátalos...»
Y fue en el 78 (pincha imagen) cuando ETA comenzó a matar a mansalva.

Si Marcelo Celayeta levantara la cabeza...

Fotografía encontrada entre la documentación de Aquilino García Deán. Homenaje público tributado en 1930 a Marcelo Celayeta, párroco de San Lorenzo. A su derecha, Ezequiel Seminario, provisor y vicario general de la diócesis de Pamplona, que sería asesinado en 1932 por Álvaro Galbete.

Vida y obra de Marcelo Celayeta (J.J. Arazuri PCB)
Don Marcelo Celayeta Esparza nació en Riezu (date un pasaeo) el 19 de noviembre de 1867. Estudió en el Colegio San Francisco Javier del Seminario Episcopal de la calle Tejería. En Toledo se doctoró en Sagrada Teología y se licenció en Derecho Canónico en 1894 y 95. En las oposiciones a curatos le asignaron la parroquia de Aoiz en donde permaneció nueve años. En 1904 fue nombrado por oposición Párroco de San Lorenzo de Pamplona. En 1914 levantó la iglesia de El Salvador en la Rochapea, vulgarmente conocida como iglesia del Ave-María, por estar junto a las escuelas del dicho nombre, que también fueron fundadas y dirigidas por don Marcelo hasta su muerte acaecida el primero de mayo de 1931. 
El de la izda fue el San Lorenzo que conoció don Marcelo
Fue el primer párroco de Pamplona que dotó a su iglesia de bancos reclinatorios con rodilleras. El primero que instaló en su templo calefacción central, adelantándose también en que sus feligreses, bien ensayados, fuesen los primeros en canto gregoriano, siendo el pueblo el que cantaba la misa de Angelis, de la Virgen, letanías, motetes, tercia, etc. Publicó un devocionario titulado El Cristiano en su Parroquia. Editado en 1911, en pocos años se hicieron cuatro ediciones. Durante 19 años consecutivos, don Marcelo organizó peregrinaciones a Lourdes de donde era Capellán honorario de su Basílica. La catequesis de niños en la parroquia de San Lorenzo era notable: cuando en Pamplona sólo existía el cine Labarta, aquellos niños disfrutaban de sesiones dominicales; les organizaban meriendas, juegos, etc. 
Don Marcelo en el Ave María 1920 AMP
Publicaba en su parroquia la Hoja dominical «La Parroquia y la Escuela»; dejó de publicarse, después de varios años, al editar el Obispado para toda la diócesis «La Verdad».

Escuelas e Iglesia (Memorias Viejo Pamplona)
Siendo párroco de San Lorenzo fundó las escuelas del Ave María en La Rochapea, barrio que dependía de la iglesia de San Lorenzo y que iba protagonizando, en aquellos años, una incipiente expansión e industrialización pero que carecía de cualquier tipo de dotación educativa. 
El patriotismo hace del hombre un soldado (A. Manjón)
La primera piedra de las escuelas se colocó el 21 de marzo de 1915 inaugurándose el 2 de abril de 1916. Marcelo Celayeta trasladaba, así, a Pamplona el original modelo de escuela que pusiera en marcha, en Granada, el sacerdote Andrés Manjón y del que había tenido conocimiento a través de su amigo de Aoiz, Vicente Diaz. Don Marcelo levantaría junto a ellas, inaugurándose también en abril de 1916, la iglesia de El Salvador, cuya primera piedra se había colocado dos años antes, el 12 de abril de 1914.
Resulta curioso, y lo cito como simple anécdota comprobar la estrecha relación de Marcelo Celayeta y algunos de sus descendientes con su legado, con la Iglesia que ayudó a fundar y con las escuelas del Ave María. D. Marcelo Celayeta era tío de Marcelo Larrainzar, sacerdote que vendría a sustituir al finado tanto en la dirección de la iglesia como de las escuelas y era tío abuelo, o sea hermano de la abuela, del conocido escritor y sacerdote de la Iglesia del Salvador, Patxi Larrainzar, que a su vez era sobrino del mencionado Marcelo Larrainzar.

Pero lo más curioso de todo es que lo que empezó llamándose "Ave María", un centro docente "destinado a niños marginados, preferentemente pobres y gitanos" (A. Manjón), ha acabado poniendo en la Rochapea el filtro del euskera (¿cuántos pobres y gitanos hay ahora?) y llamándose "Patxi Larrainzar" (oficiante y predicador en el entierro de Germán Rodríguez), un pupilo de Jesús Lezáun:
"Quiero resaltar... su frecuente incursión en la política, él, que no era propiamente un político, ni tenía especial talante para ello; en concreto si se quiere a su abertzalismo. Se sentía vasco por los cuatro costados, y a la vez, por ser un vasco de «raza», se sentía universalista y nada en el mundo le era ajeno. Si se preocupaba tanto y con tanta pasión por lo que pasa en el mundo entero, ¿cómo no se iba a preocupar por lo que pasara a su pueblo, cuyo horizonte político lo veía ocluido en la actual situación política que tenemos, y ante la triste historia que este pueblo tiene también por detrás?" (Jesús Lezáun, 1991)
¡Si don Marcelo levantara la cabeza!

De Ave María a Patxi Larrainzar, Modelo D
El C.P. Larrainzar, hoy. Foto X. Ilundain
El CP Patxi Larrainzar tiene su origen en el antiguo colegio Ave María. En el año 2004 el Gobierno de Navarra, gobernado entonces por UPN, redactó el proyecto de ejecución para la ampliación del centro, que se ejecutó en dos fases. La primera fase se finalizó en 2006 y la segunda en 2007. El mantenimiento, por su parte, del colegio corresponde al ayuntamiento, al igual que en el resto de colegios públicos.
A día de hoy, el centro público Patxi Larrainzar cuenta con 567 alumnos y alumnas. Imparten el segundo ciclo de Educación Infantil y todos los cursos de Educación Primaria en el modelo lingüístico en euskera (modelo D).

Don Marcelo, de una extraordinaria personalidad, fue un luchador infatigable, enérgico, competente y culto. Consiguió el desahucio del Archivo Notarial que estaba instalado en las galerías de la Capilla de San Fermín y que el Ayuntamiento, creyéndose propietario, había cedido al Decano de los Notarios. Durante mucho tiempo luchó don Marcelo de un lado, y el Ayuntamiento y los Notarios de otro hasta el final victorioso del Párroco defendiendo a la Parroquia, legítima propietaria. Entonces se aclaró todo: el Ayuntamiento era Patrono, pero no propietario. 
Marcelo Celayeta va de Cuatro Vientos hasta Capuchinos. Pleno del 27 de julio de 1951 AMP

Un par de anécdotas (J.J. Arazuri PCB)
Mapas de Navarra y España. García Deán 1916
Una anécdota curiosa: en uno de aquellos tiempos de gobiernos liberales y anticlericales, para molestarle, dieron orden de que, a los que morían en la Rochapea no se les hiciese el Oficio de sepultura en el atrio de la iglesia de San Lorenzo, según era inveterada costumbre. Al llegar el coche de caballos con el difunto a la puerta de la iglesia, se detuvo esperando que el cabildo saliese del templo. Cuando don Marcelo, revestido de capa magna y acompañado del Cabildo parroquial, salió de la sacristía, precedido de cruz alzada, al porche de San Lorenzo, se encontró con la mesa cubierta de crespón negro pero sin caja mortuoria. Con suavidad pero con energía les preguntó a los enterradores: —«¿Qué esperan para bajar el cadáver del coche?» 
1926 AMP
A lo que contestaron los empleados municipales:
—«Tenemos órdenes de no tocar la caja para que el oficio de sepultura se haga en el coche». 
Don Marcelo, en forma que no admitía réplica, respondió: 
—«Decidle al señor Alcalde que el Párroco de San Lorenzo no da incienso ni agua bendita a los caballos. Enseguida... bajen la caja». 
Aquellos modestos empleados, nerviosos y confusos, obedecieron y el oficio se realizó como siempre. 
Como esto sucedió en varias ocasiones, se corrió la voz por la ciudad y, cuando se moría algún vecino de la Rochapea, los curiosos y desocupados acudían a la Taconera para contemplar a un Párroco que no claudicaba nunca, hasta el extremo de llegar a sentarse en el banquillo de los acusados en la Audiencia, por una causa que al final fue sobreseída. 
El día de su muerte (1 de Mayo de 1931), grande para la nueva República recientemente instaurada, desfilaba por la calle Mayor una gran manifestación. Muchos de los componentes de la misma, al enterarse que don Marcelo había muerto, subieron a rezar ante el cuerpo presente de aquel gran párroco y, además, en sus funerales estuvieron sentados en el Presbiterio, por acuerdo municipal, dos concejales republicanos, a pesar de que se había dado orden ministerial prohibiendo a las Autoridades su representación en actos religiosos.