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martes, 22 de abril de 2025

¡Ángel M.ª Pascual, en el callejero!

Como mi padre, Ángel M.ª Pascual nació en 1911, pero murió con sólo 35 años, en 1947, dos años antes de que yo viniera al mundo. A pesar de la cercanía en el tiempo, la Pamplona de la que él habla en presente, fue casi toda -salvo los cordeleros- pasado para mí. Y lo que aún quedaba vivo, lo vi morir en directo en la primera juventud.
1933 Capuchinos José María Huarte Jáuregui (1ª 2d), archivero; Ángel M.ª Pascual (2ª 5d)

Mucha gente -José Mari Romera, Sánchez Ostiz, Rafael Conte, Juan M.ª Lecea- coincide en que Ángel M.ª Pascual es el mejor prosista navarro del pasado siglo  y quien mejor ha escrito sobre Pamplona.
Una plaza de Beloso Alto va a dejar de llevar su nombre por culpa de un alcalde sectario e inculto, que sólo ha leído de él la lamentable reseña de Wikipedia.
Túnel a la Colegiata. Ángel Mª Pascual (2) y Huarte Jáuregui (3)
Para hacernos una ligera idea de la prosa de Ángel María Pascual os presento un espléndido párrafo de un artículo titulado "Tipografía y virtud de los oficios", en el que muestra su preocupación por la obra bien hecha en cualquier tarea, en cualquiera de los oficios.
En él nos ofrece la visión de esa Pamplona de oficios artesanales y -aunque sospecha que pronto desaparecerán- se alegra de que apenas hayan llegado las fábricas con sus humos, sirenas y masificación. ¡Para rato sospechaba que él se iría antes!
1934.09.02 Roncesvalles. Galle. Ángel M.ª Pascual (6); Huarte Jáuregui (11). Frontón, al fondo
Curiosamente, Pascual no da ningún nombre de calle, plaza..., ni siquiera el de su ciudad. A pesar de ello, la descripción es tan clara que uno se sitúa perfectamente.
Vamos a cogerle un poco de cariño a esta bellísima persona.
Jokintxo Ilundáin (2), alcalde Archanco (5), Ángel M.ª Pascual (6)
"Tipografía y virtud de los oficios", por Ángel M.ª Pascual
Pascual y Huarte Jáuregui, por Sarasate
Por todas partes están los talleres en esta ciudad, donde suenan en las calles antiguas de guerras de burgos, los ruidos de los oficios eternos.
Suena como una campana fija e incisiva el yunque del herrero, que bate metales ardientes; cosen sentados, casi en el suelo, los zapateros; diez carpinteros tallan la madera en la cuesta de piedras lisas que sube hasta la Catedral; lleva el aire el olor acre y sombrío de las pieles que cuelgan en su calle los boteros.
Aquí, el que talla yugos para los bueyes lentos de la montaña los pone al sol que seque su fresca entraña de árbol recién cortado; en la muralla pasean los cordeleros entre ruedas y rastrillos de hierro, con su andar lento y balanceante de marinero en tierra para trenzar las cuerdas.
Allá están de enseña los bastes y los arreos de las cabalgaduras aldeanas con las borlas rojas y los clavos dorados; los alpargateros hacen juegos de manos sobre su banco en cuesta, y en el rincón de la plazuela con sombra de iglesia y macetas, el escultor talla junto a la puerta sus estatuas.
En el campo, sobre el río, huele la cera traída de todas las tierras de España, que luego se funde y se prensa en viejas máquinas del Setecientos, para llevarla a los puertos de niebla.
No ha llegado apenas a mi ciudad el humo de las fábricas y aún el trabajo no tiene límite de sirenas ni olor de multitud

martes, 11 de mayo de 2021

Cuesta de la Reina (y no Larraina), por A.M. Pascual

Entrega a Isabel de las llaves de la Ciudad, por Ángel María Pascual
He encontrado en la hemeroteca esta joya que demuestra que el primero que criticó el desvarío del falso topónimo pamplonés "Larraina" no fue Baleztena (DN 30.01.1949) y menos Arazuri (PCB 1979-80), sino un  Ángel María Pascual de 23 años. Lo hizo en 1934, nada más inaugurarse (14 de junio de 1933) el Campo de Deportes Larraina. 
Es vergonzoso que, cuando la reciente página web del Club Deportivo ya no insiste en la autenticidad del topónimo, el SITNA lo siga manteniendo.
Ángel María Pascual  en enero de 1934 aportó la documentación que demostraba el motivo y la antigüedad del topónimo "Cuesta de la Reina". Lo hizo en la sección "Silva curiosa de historias" que -bajo el seudónimo de Biyek- publicó en Diario de Navarra, entre el 31 y el 37. Son crónicas dedicadas al pasado, pero con consecuencias para el presente, como en este caso.
Quiero recordar que el nombre de la, también jovencísima, calle Aldapa se lo debemos a él.
¿En manos de quién está nuestra toponimia?
SILVA CURIOSA 12 DE ENERO DE 1560 (DN 12.01.1934)
El domingo, 7 de enero, fue el día memorable en que llegó a esta ciudad la Reina Isabel de Valois desde su tierra de Francia. El Regimiento, vestido de ropas negras y rozagantes, salió cabalgando a recibirla con sus maceros, nuncios, fieles y muchos vecinos principales, a tiempo que el séquito de la Reina había cruzado el puente de Santa Engracia; y allí mismo se apeó Su Majestad de la litera en que venía y recibió la bienvenida de la ciudad.
Así lo recoge la placa actual
Se ha de advertir que para aquella ocasión hizo el Regimiento (Ayuntamiento) un camino nuevo por Costerapea, entre San Roque y las Horcas. Y este es el camino que se llama, por el motivo de su trazado, Cuesta de la Reina y no Larraina como se ha dado en llamarle después.
La Reina y su séquito cruzaron la Taconera donde estaba formada en un palenque la compañía de los vecinos, al mando del alcalde don Carlos Cruzat; y en la misma puerta de San Lorente el licenciado Elío, cabo del burgo la entregó las llaves de los 6 portales. Tres eran doradas y tres bruñidas denotando riqueza y fortaleza; y la Reina las devolvió al licenciado diciendo estaban bien en manos de ciudad tan fiel. Y la compañía hizo salvas con sus arcabuces y hubo danzas en el Calleforte.
Entonces la Reina entro bajo el Palio, y no tomo la hacanea blanca que estaba preparada sino que siguió en su litera, pues dijo a los regidores que tenía frío por ser invierno y estar la tierra nevada. Y así fue adelante la litera cubierta del Palio que llevaban los 10 regidores.
De los arcos y galas que había en el camino hasta la Catedral habla muy menudamente la Crónica del tiempo, mas por su mucha extensión no se ponen las palabras de la Crónica. Y algún día se trasladará aquí toda ella con el favor de Dios.
Felipe II e Isabel de Valois
Cuando llegó el Palio a las gradas del cementerio de la catedral salió a recibir a la Reina el Obispo don Álvaro de Moscoso vestido de Pontifical con su Cabildo, clerecía y órdenes. Y en la procesión que se hizo a la capilla mayor iba la Reina entre el cardenal de Burgos y el duque del Infantado; hasta que puesta en su sitio se cantaron unos himnos hacientes al dicho caso y terminados fue llevada su majestad al Palacio Real.
Al día siguiente, que era lunes, visitó el Regimiento a la Reina en su Cámara. Y primero entró el alcalde y su hija doncella a donde estaba la Reina, y después de las tres reverencias se arrodilló e hizo la "fabla de vesita" pidiendo a la Reina fuese intercesora ante el Rey Don Felipe en los negocios de esta ciudad. Y la graciosa Reina contesto en su lengua francesa con palabras de gran amor, y fue intérprete Monsiur de Lanzac, caballero de su séquito
Por la tarde, en la plaza que hay delante del palacio, se corrieron toros a pesar de la nevada y hubo fuegos de gran regocijo.
Y el miércoles, 10 de enero, continuó la Reina su camino a Toledo y el Regimiento con el condestable y don francés de Beaumont salió a despedirla hasta la gran campa que había junto a la Basílica de San Antón. Y puso el licenciado Elío en las manos de la Reina un memorial al rey, su marido en el que suplicaba fueran mantenidos los antiguos fueros y privilegios de la ciudad.
mientras aquí intentan confundirnos...
...en Guadalajara lo celebran
Finalmente, en consulta que celebró el viernes resolvió el Regimiento pagar a los pintores del Palio y a los sastres que hicieron las ropas del recibimiento para los regidores y ministros de lo cual quedó encomendado el regidor Juan Daoiz, y resolvieron también pedir a los mayorales de los barrios la lista de los que salieron en la compañía y los que repartieron la pólvora a los arcabuceros que iban con la bandera y quiénes fueron los que pudiendo no salieron al recibimiento para imponerles sendas multas por su descortesía. BIYEK

Desde 1974, oficial
Esta denominación tuvo confirmación oficial en el Pleno de 28 de mayo de 1974 en el que se acordó «...dar el nombre de Cuesta de la Reina (Doña Isabel de Valois) al tramo de la actual carretera de Circunvalación comprendido entre la avenida de Guipúzcoa (bajada de la Estación) y la plaza de Juan XXIII».

jueves, 1 de febrero de 2018

El Prado de la Cera (Errotazar)

Leoncio Urabayen entrada al Prado de la Cera 06.02.1925

Año 1927. Blanqueado de la cera al sol. Foto: Rafael Bozano (reproducción) AMP
"En el campo, sobre el río, huele la cera traída de todas las tierras de España, que luego se funde y se prensa en viejas máquinas del Setecientos, para llevarla a los puertos de niebla", decía ayer Ángel María Pascual en su descripción de los oficios pamploneses.
1933 Hemeroteca DN Foto F. Gómez
A pesar de que puse una fotografía con un pie de foto que llevaba al Prado de la Cera, alguien no se conformó y me pidió más información sobre lo que se hacía en aquel lugar. Así que recurriremos a Arazuri.
Pero, antes, un pequeño detalle. Como sabéis, Pascual no es muy amigo de decir dónde se encuentra, por qué calle transita, pero no es muy complicado inferir desde qué lugar está aspirando el olor de la cera fundida: "en el campo, sobre el río...". Lo más probable es que, como el señor de la foto de 1933, se encuentre en "el Redín de abajo" -que decíamos de niños-, o sea, en el Baluarte del Abrevador (llamado así por la puerta del Abrevador y porque desde él se podía vigilar, mejor que desde ningún otro sitio, el Abrevador, la zona del río, justo antes del Puente de San Pedro, donde abrevaba el ganado).
Con la siguiente imagen seguramente nos haremos una buena composición de lugar
1. Camino de los Enamorados  2. Prado de la Cera  3. Camino de Errotazar  4. Huerta del Mochorro
5. Prado de la Lana  6. Puente de San Pedro  7. Baluarte del Abrevador  8. Baluarte del Redín
AMª Pascual y JMª Huarte Jáu-
regui por la Plaza del Castillo

Es triste que la mayoría de los pamploneses no sepamos, y por tanto no valoremos, cómo se refinaba (tres fundidos y dos blanqueados al sol) aquella cera en el Prado de la Cera y no entendamos con precisión la expresión de Ángel Mª Pascual: "para llevarla a los puertos de niebla".
Nos lo cuenta Arazuri: "Al principio, aquel Prado sólo suministraba cera a Navarra, Aragón y Castilla. Con los años la producción alcanzó la cifra de 120.000 kilos anuales, exportando, entre otros, a ("puertos de la niebla" como) Liverpool, Hamburgo, Amsterdam, Gydnia (junto a Dantzig), Viena, Rotterdam, Budapest, Varsovia, y durante algunos años a Petrogrado, Moscú, Kiew y Japón.
Aquella cera se utilizaba para fabricar velas, cables eléctricos y en cosmética, dándose el caso curioso, de que muchas de las extraordinarias y carísimas ceras utilizadas en algunos famosos Institutos de Belleza, presentadas con todo lujo y exóticos títulos, eran las elaboradas por el señor Nemesio y el señor Pantaleón, los matalechones (matarifes de cerdos) de la capital del Viejo Reyno. ¡Lo que podrían contar de la cera la familia Echegaray, que durante tantos años fueron los artífices de volver blanca y fina aquella oscura y basta que traían al Prado de la Cera!"
Veámoslo con más detalle:

Año 1927. Prado de la Cera en Errotazar. Autor desconocido. AMP
[Topónimo oficial desde 22.06.93; a pesar de ello, el Ayuntamiento consintió que fuera traducido al euskera]
Plaza en comunicación con la calle de Errotazar. situada en el mismo lugar en que estuvo durante dos siglos el famoso Prado de la Cera, o sea, entre los antiguos caminos de Errotazar y Enamorados. Gracias a Dios, nuestros sesudos ediles en el Pleno del 21 de mayo de 1969, rescataron para la ciudad el antiquísimo topónimo, concediendo el título de Plaza del Prado de la Cera «... a la interior del Polígono 29 del Barrio de la Rochapea, comprendido entre los edificios recayentes a las calles Isaba, Errotazar, Igal y Camino de los Enamorados».
1927. Blanqueado de la cera al sol. Rafael Bozano (reproducción) AMP
Hermandad de Cereros y Confiteros de Pamplona.
La pequeña historia del Prado de la Cera va íntimamente unida a la Hermandad de Cereros y Confiteros de nuestra ciudad. Esta antiquísima cofradía existía ya .en el siglo XIV, y aún quedan ordenanzas de 1568, reformadas en 1716. Aquella cofradía no era de las modestas llamadas «de pan y chistor»; por San Miguel de mayo lo celebraban con gorrinada y por San Miguel de septiembre con perdizada. 
De aquí salían las ceras utilizadas en famosos Institutos de Belleza AMP
Anteriormente se habían excedido hasta el punto de que en 1715, según cuenta García Merino, se estableció un tope del cual no se podía pasar. Aquel menú máximo era el siguiente:
Ensalada de escarola cocida.
Media taza de caldo de pepitoria.
Una perdigana (por barba).
Una polla (idem).
Un platillo de gigote.
Postre de fruta asada o cruda.
Como puede verse, para cenar no estaba mal. Su patrona era Nuestra Señora en su Misterio de la Natividad, con la representación de su imagen en un altar de la iglesia del Hospital (hoy capilla del Museo de Navarra). Aquella bonita efigie fue trasladada, junto con los pasos de la Pasión, a la Casa de la Hermandad, en donde en la actualidad preside las juntas de gobierno de dicha Institución. 
"Se prensa en viejas máquinas del Setecientos, para llevarla a los puertos de niebla"
Prado de la Cera
En 1759, la Cofradía de Cereros y Confiteros decidió adquirir terrenos para establecer un lugar en donde blanquear la cera.
1934.  Foto: Rafael Bozano
Se ha pensado, yo lo dudo, que el sol y el aire de Pamplona poseen propiedades especiales para el blanqueo de la cera. Sea o no cierto, la verdad es que durante más de 200 años, miles de toneladas de blanca cera se han vendido en España y en el extranjero procedentes del Prado de la Cera pamplonés.
Aquel prado se compró en 1760 en el Camino de Errotazar, esquina con el de los Enamorados. Sobre su puerta se instaló una piedra labrada con la siguiente inscripción:
«ESTE BLANQUEADOR DE CERA SE IZO A COSTA
DE LA HERMANDAD DE LOS CEREROS. Año 1760.»
Durante muchos años la cera se blanqueaba en prado de hierba, dividido en parcelas y separadas por mugas o bastidores. Posteriormente el prado se segmentó en grandes cuadros enlosados con piedras. La campaña de trabajo duraba de abril a octubre El resto del año se dedicaba a la facturación y envío de la cera elaborada.
Una parte de la mano de obra se obtenía de los matalechones, que dedicaban sus horas libres entre los Prados de la Lana y de la Cera.
La materia prima llegaba a nuestra ciudad en forma de grandes panes de cera bruta, de color amarillo oscuro, que había que fundir (antiguamente calentándola al fuego en grandes ollas de cobre, posteriormente al vapor) y convertir después en «fideos» que, transportados en «besartes» (literalmente, "entre brazos"; supongo que son cestos con dos asas), se exponían al sol, extendidos por el prado.
Una vez blanqueada en parte, se fundían los «fideos» y se les transformaba en «cintas» que se volvían al sol hasta obtener un completo blanqueo.
1934 Hornos para fundir la cera. Rafael Bozano (reproducción)
Después, a fundir otra vez para obtener «fideos», «granos» o «escamas» que eran las formas con las que se remitían a los consumidores. Para el extranjero se enviaban en grades y gruesas placas.
Pamplona vista desde el Prado de la Cera
Al principio, aquel Prado sólo suministraba cera a Navarra, Aragón y Castilla. Con los años la producción alcanzó la cifra de 120.000 kilos anuales, exportando, entre otros, a Liverpool, Hamburgo, Amsterdam, Gydnia (junto a Dantzig), Viena, Rotterdam, Budapest, Varsovia, y durante algunos años a Petrogrado, Moscú, Kiew y Japón.
Aquella cera se utilizaba para fabricar velas, cables eléctricos y en cosmética, dándose el caso curioso, de que muchas de las extraordinarias y carísimas ceras utilizadas en algunos famosos Institutos de Belleza, presentadas con todo lujo y exóticos títulos, eran las elaboradas por el señor Nemesio y el señor Pantaleón, los matalechones de la capital del Viejo Reyno. Lo que podrían contar de la cera la familia Echegaray, que durante tantos años fueron los artífices de volver blanca y fina aquella oscura y basta que traían al Prado de la Cera.
Ahora sí entendemos divinamente eso de:
"En el campo, sobre el río, huele la cera traída de todas las tierras de España, que luego se funde y se prensa en viejas máquinas del Setecientos, para llevarla a los puertos de niebla" (Ángel Mª Pascual)

Apenas a cincuenta metros, camino de Errotazar abajo, pero al otro lado, se encontraba el Prado de la Lana. Veamos qué nos cuenta Arazuri

El Prado de la Lana
Existe una descripción del Pamplona de 1640, cuyo autor fue un monje de Fitero, fray Jerónimo de Álava, publicada por Idoate (Pregón, SF 1952), en la que se cuenta que «...en los arrabales hay casas de lavaderos de lana, donde se lava todos los años mucha cantidad de lana para llevar a Francia». 
Aquellos lavaderos eran entonces propiedad de las monjas Agustinas Recoletas, y estaban instalados en la Plaza de Arriasco (hoy aparcamiento de corralillos).
En 1736 el Ayuntamiento deseó construir «...un prado en sitio propio para beneficio de lanas». Las Recoletas se opusieron durante varios años con la pretensión de hacer único y privativo su lavadero. Los comerciantes del gremio apremiaban a la Ciudad alegando «...no ser suficiente ni capaz el lavadero de las monjas para las muchas lanas». Por fin, en la segunda mitad del siglo XVIII se organizó el «prado de la lana» en las proximidades del molino de la pólvora. Junto a él se instaló el lavadero del Hospital General de Navarra.  

miércoles, 31 de enero de 2018

Ángel Mª Pascual: oficios y artesanos de Pamplona

Mirando al afilador 1944 ¿Torelló? Ramón Vinyeta Leyes
Como mi padre, Ángel Mª Pascual nació en 1911, pero murió con sólo 35 años, en 1947, dos años antes de que yo viniera al mundo. A pesar de la cercanía en el tiempo, la Pamplona de la que él habla en presente, fue casi toda -salvo los cordeleros- pasado para mí. Y lo que aún quedaba vivo lo vi morir en directo en la primera juventud.
Mucha gente -José Mari Romera, Sánchez Ostiz, Rafael Conte, Juan Mª Lecea- coincide en que Ángel Mª Pascual es el mejor prosista navarro del pasado siglo (una plaza de Beloso Alto lleva su nombre) y quien mejor escribió sobre Pamplona.
Para hacernos una ligera idea de la prosa de Ángel María Pascual os presento un espléndido párrafo de un artículo titulado "Tipografía y virtud de los oficios", en el que muestra su preocupación por la obra bien hecha en cualquier tarea, en cualquiera de los oficios.
En él nos ofrece la visión de esa Pamplona de oficios artesanales y -aunque sospecha que pronto desaparecerán- se alegra de que apenas hayan llegado las fábricas con sus humos, sirenas y masificación. ¡Para rato sospechaba que él se iría antes!
Curiosamente, Pascual no da ningún nombre de calle, plaza..., ni siquiera el de su ciudad. A pesar de ello, la descripción es tan clara que uno se sitúa perfectamente.
Calle Santo Domingo 1950 Julio Cía. Más información
"Tipografía y virtud de los oficios" por Ángel Mª Pascual
Por todas partes están los talleres en esta ciudad, donde suenan en las calles antiguas de guerras de burgos, los ruidos de los oficios eternos. 
Suena como una campana fija e incisiva el yunque del herrero, que bate metales ardientes; 
cosen sentados, casi en el suelo, los zapateros; 
diez carpinteros tallan la madera en la cuesta de piedras lisas que sube hasta la Catedral; 
lleva el aire el olor acre y sombrío de las pieles que cuelgan en su calle los boteros. 
(más información)
Aquí, el que talla yugos para los bueyes lentos de la montaña los pone al sol que seque su fresca entraña de árbol recién cortado; 
1937 Los Elizari en Ronda Barbazán (más información)
en la muralla pasean los cordeleros entre ruedas y rastrillos de hierro, con su andar lento y balanceante de marinero en tierra para trenzar las cuerdas. 
Allá están de enseña los bastes y los arreos de las cabalgaduras aldeanas con las borlas rojas y los clavos dorados; 
1933 Alpargatero Ronda Barbazán (más información)
1925-6-10 Alpargateros entre la Merced y el Baluarte de Labrit.
los alpargateros hacen juegos de manos sobre su banco en cuesta, 
Plazuela de San José años 20ca. ¿Qué pondrá en el letrero bajo el primer ventanal?
y en el rincón de la plazuela con sombra de iglesia y macetas, el escultor talla junto a la puerta sus estatuas. 
1934 Miguel Galle. Calderas en 'Prado de la cera' (enlace: histórica, 1929)
En el campo, sobre el río, huele la cera traída de todas las tierras de España, que luego se funde y se prensa en viejas máquinas del Setecientos, para llevarla a los puertos de niebla. 
No ha llegado apenas a mi ciudad el humo de las fábricas y aún el trabajo no tiene límite de sirenas ni olor de multitud
Á. Mª PASCUAL, "Tipografía y virtud de los oficios": Jerarquía, 3, 1937, pp. 174- 175.

A veces pienso si todo ese afán por desolvidar no esconde un intento -desesperado e inútil- de regresar, de volver a vivir la infancia, paraíso perdido del ser humano.

martes, 30 de enero de 2018

La jovencísima calle Aldapa

1968 José Luis Nobel. Es la esquina de Cuesta del Palacio con Aldapa
Si a una calle de Pamplona, de fines del XVI, la llamamos 'Calle Nueva', ¿cómo habría que llamar a otra, también del Casco Viejo, que ronda los 75 años? Arazuri nos dice que su origen está en el derribo de la antigua maternidad y su padrino fue Ángel María Pascual.

Aldapa, por J.J. Arazuri: 
Corta vía que cruza desde la calle del Carmen a la de la Cuesta del Palacio.
En el Pleno del 16 de noviembre de 1944, y gracias al concejal don Ángel María Pascual (otro legado que nos dejó a los pamploneses, además de su deliciosa prosa), se acordó dar el nombre de Calle de Aldapa, en vez del de «Travesía del Palacio» (título propuesto por la Comisión de Fomento), a la nueva vía abierta al ser derribada la antigua Maternidad. 
Sitna 1929. Aldapa dividirá por dos la manzana que va desde 2 de Mayo hasta Mañueta
Casa de Maternidad e Inclusa de Navarra
El día 12 de junio de 1804, el prior de la Colegiata de Roncesvalles y posteriormente Obispo de Pamplona, don Joaquín Javier de Uriz y Lasaga, fundó, con un capital de cincuenta mil duros de donación personal, esta piadosa institución para acoger a los expósitos de Navarra, atender a las embarazadas y recoger a los huérfanos de padre y madre. Posteriormente su fundador aumentó esta primera donación con importantes bienes materiales que incrementaron el capital de la Institución.
Julio Cía 1936. Carmen, desde Navarrería. Aldapa
empieza, justo, donde la calle tuerce a la derecha
(pincha, que merece la pena)
Parece ser que en sus comienzos este benéfico establecimiento se instaló provisionalmente en la llamada «Casa de la Doctrina», sita en la calle de las Comedias, de donde se trasladó más tarde a la calle del Palacio, a un nuevo edificio construído al efecto, pero que pronto resultó insuficiente a pesar de la buena voluntad y desvelo de las hermanitas de la Caridad de San Vicente de Paul, a cuyo cargo ha estado siempre dicho centro, las cuales superaron los contratiempos y dificultades con dignidad, cumpliendo su misión con eficacia y amor cristiano. 
Al demostrarse que aquel mísero edificio era pequeño para poder atender debidamente a sus acogidos, se pensó en construir una nueva casa, comprándose terrenos para su edificación. Como consecuencia de la guerra civil (1833-1839, 1ª Guerra Carlista) hubo una gran depreciación de la moneda con grandes pérdidas en las rentas y fondos de la Institución que impidió la nueva obra. En vista de ello, se vendieron los terrenos comprados y se adquirieron las casas vecinas del antiguo edificio de la calle del Palacio, con lo que se consiguió ampliar la Maternidad hasta la calle del Carmen.
García Deán, 1912; Julio Cía, 1935, ha empezado 
el traslado al Hospital de Barañáin (sin busto en la del medio)
Aquella ampliación se concluyó en 1846. La puerta principal se dejó donde estaba, es decir en la calle del Palacio, conservándose junto a ella el torno que durante tantos años funcionó para abandonar anónimamente a las pobres criaturas. En aquella fachada se colocó como único detalle ornamental, el busto del fundador dentro de una sencilla hornacina de piedra entre dos escudos. 
Cuesta del Palacio hacia 1935. Foto: Julio Cía.
En aquel edificio funcionó la Maternidad hasta 1934 en que fue trasladada a las nuevas construcciones de Barañáin
En 1936 se instaló en el viejo edificio él cuartel de Falange Española. En 1944 se derribó aquel caserón y en el amplio solar resultante, se construyeron nuevas casas y se abrió la calle de Aldapa. 
Aldapa, en vasco, cuesta o pendiente. Este nombre fue acertadamente propuesto para la nueva calle por su proximidad con la iglesia de San Fermín de Aldapa, situada en la parte más alta de la calle del Palacio, más comunmente llamada y conocida como «Cuesta del Palacio».