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| Inge Morath 1954 Corrales del Gas |
No soy partidario de los uniformes. O,
mejor dicho, los uniformes deben usarse en la actividad para la que están
pensados, y no fuera de ella. Yo, cuando voy por la calle, no tengo
por qué saber que esa señora que se acerca es bombero, aquel señor enfermero o
militar, el que va a cruzar el semáforo es sacerdote, o que la religión de aquella señora (que no señor) es el Islam.
Sin embargo, en las imágenes de la
antigua Pamplona nos llama la atención la cantidad de curas, monjas, militares…
que destacan, precisamente porque llevan uniforme, hábitos…
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| Bikinis y burkinis comparten playa en Líbano |
Cuando ya creíamos que todo eso era algo
superado, estamos observando en Europa, España, Navarra y Pamplona que volvemos
a ver personas uniformadas: son, principalmente, mujeres que se cubren con algún
tipo de velo.
A nosotros nos recuerda a otros tiempos,
cuando las mujeres -sólo ellas- tenían que ponerse la mantilla en las iglesias (el hombre, al revés, debía quitarse la boina o el sombrero).
Pero no pensemos que en el mundo occidental estamos ya exentos de estas servidumbres. La mayoría de ellas afectan en su día a día a la mujer: ir mona, maquillada, depilada, tacones... Nosotros, en cambio, con ir a la mili - y eso antes- y correr alguna vez el encierro, ya hemos cumplido.
Volviendo al velo islámico, se llega a la situación hiriente de, en
la playa, ver al marido con una cómoda pantaloneta, mientras ella está
escondida bajo eso que llaman burkini.
Sin duda, es un ejemplo de injusticia y
de discriminación que evidencian una sumisión de la mujer al hombre. ¿Por qué
ellos van tan cómodos y ellas, en cambio, van tapadas?
Lo más terrible y lo que más nos rompe
los esquemas es cuando algunas de ellas nos dicen que van así porque quieren, que nada ni
nadie las obliga.
Creo que esa actitud se podría calificar de ‘sumisión asumida’
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| Una mujer se quita la camisa mientras la policía le pone una multa en Niza |
Soluciones
Algunos, ante esa evidente discriminación,
recurren a las prohibiciones: ¿no prohíben a ‘nuestras’ mujeres en los países
islámicos ir destapadas? Pues, prohibamosles aquí ir cubiertas.
Aunque, a corto plazo, pueda parecer eficaz,
ese tipo de ‘soluciones’ no hacen más que ocultar los síntomas, sin atajar la
raíz del problema. Es como aquel que quería acabar con la
inmigración ilegal recibiendo a las pateras a cañonazos.
Pienso que prohibir a una mujer llevar
el velo es lo mismo que obligarle a llevarlo: un ataque a su libertad.
Y en este tema creo que la solución es,
quizás más lenta, más a largo plazo, pero más profunda y para siempre:
educación en valores de igualdad entre hombre y mujer, concienciación de la
discriminación que supone la imposición del velo, defensa de los derechos humanos
ante su conculcación... Para que sea ella quien decida quitárselo.
Un vídeo
Recientemente me ha llegado este vídeo, de 1958, que, si a los occidentales nos descorazona, no te digo nada lo que tiene
que suponer para estas mujeres que luchan en Egipto por la igualdad.
Para entenderlo mejor, os pego este
trocito de Wikipedia en el que se habla de Nasser, el protagonista del vídeo:
“…y dictando leyes sociales en favor del laicismo (emancipación de la mujer, primacía de los tribunales civiles sobre los religiosos).
Si bien Nasser era un sincero musulmán, no titubeó en perseguir a los clérigos
islámicos que cuestionaban la «revolución del socialismo árabe»; esto le llevó
a una pugna con los sectores más radicales del islam como los Hermanos Musulmanes, a los cuales Nasser percibió como «saboteadores
retrógrados» que «buscaban retornar al viejo orden», y que fueron perseguidos
desde 1953.”