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Jaime I descubre la horchata de manos de un joven campesino. Representación interpretativa por Ignacio de Andrés para Hoy Valencia |
Se dice que, cuando el Rey de Aragón. Jaime I (1208-76), conquistó Valencia, una muchacha (en la foto, un joven campesino) le dio a probar una bebida blanca y dulce.
Él, complacido por su sabor, preguntó:
- ¿Qué es aixo? (¿Qué es esto?)
La joven respondió:
- Es leche de chufa
A lo que el rey replicó sonriente:
-¡Aixo no es llet, aixo és or, xata! (¡esto no es leche, esto es oro, chata!)
Jaime I -según esta leyenda- acababa de bautizar a la horchata, "orxata" en su nombre original en valenciano.
Pero ni Jaime I, nacido en Montpellier (hablaba aragonés medieval, por parte de padre y occitano, por su madre), pudo decir jamás lo de "és or, xata" ni la moza local entenderle, antes de que el reino de Valencia fuera repoblado por los caballeros que participaron en su conquista, unos aragoneses -que desde hacía mucho eran castellanoparlantes- y otros catalanes de la Cataluña occidental, exactamente de las áreas de Lérida (ver 2º comentario).
Pero, antes de la conquista, ni catalán ni castellano se hablaban en Valencia. Se hablaba el mozárabe, conjunto de dialectos romances de los territorios de la península ibérica bajo dominio musulmán, entre la conquista árabe del año 711 y posiblemente el siglo XIII.
La verdadera etimología
La palabra horchata procede del latín hordeata, agua de cebada, hecha con hordeum, voz latina que significa cebada.
Según la RAE (pincha) el vocablo habría llegado al español a través del mozárabe, lo que explicaría la transformación consonántica a ch y el mantenimiento de la t -en lugar de la evolución natural que habría devenido en orzad- semejante al italiano, orzata.
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Alboraya, junto al mar. Maps |
Así pues, aunque el origen del vocablo no es valenciano, la chufa encontró en la Comunidad Valenciana, especialmente en el municipio de Alboraya, el entorno perfecto para su desarrollo. Este pequeño pueblo ha sido durante siglos el corazón de la producción de chufa y, por tanto, de la horchata. Las tierras fértiles y el clima mediterráneo de Alboraya favorecen un cultivo que sigue métodos tradicionales, siendo este lugar un punto de referencia obligado para cualquier aficionado a la horchata que se precie.