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miércoles, 17 de enero de 2024

Pedro Zozaya era "el Cazurro"

Pedro Zozaya, en 1935 y en 1965. Compara la oreja. Dcha, AMP
Esta entrada viene de:  El portero de la Catedral (años 50)
Me ha costado porque no me cuadraba, pero no hay más remedio que admitirlo. Pedro Zozaya Noáin, el muchacho que, con los brazos cruzados, atiende amablemente al policía y al periodista, es "el Cazurro", el portero altivo y retador que le lanzó las llaves a la cabeza a mi amigo Francisco.
Si tienes alguna duda, pincha sobre la foto y compara la oreja.
Pedro Zozaya, portero, en la Casa del Músico
"Ahora": diario gráfico del 14 de agosto de 1935, nº 1445. Han pasado tres días desde que la Catedral de Pamplona sufriera el mayor expolio de su historia: el robo del Tesoro. El jefe de policía (dcha, pañuelo blanco en el bolsillo de la chaqueta) y el enviado especial (traje claro) de la revista hablan con un joven en la puerta de la llamada "Casa del Músico" (es la primera vez que vemos mis hermanos mayores y yo -desde 1945 ca.- esa puerta abierta y macetas en la ventana).
El joven -Pedro Zozaya Noáin- es el nuevo portero, "sobrino" del anterior portero,  Claudio Oliver Sebastián, de setenta y nueve años, casado con Policarpa Zozaya (tía de Pedro), encargado desde hace 30 años (desde 1898) de la portería y custodia de la catedral, fallecido en abril de ese año. Pedro se educó con él y heredó de él, con el cargo, la devoción hacia  José Oviedo de la Mota, apodado 'El Mexicano', desaparecido escasos días antes y principal sospechoso del robo.
Pedro Zozaya, imitando al ladrón
Pedro, joven y delgado, se presta a introducirse por el hueco por donde, tras serrar el barrote, entraron los ladrones. Cuatro caras miran la jugada. El policía de antes -pañuelo blanco en el bolsillo de la chaqueta- observa todos los detalles, dónde dejan huellas las manos...
Pedro, desde los 6 años, ha sido monaguillo de la Catedral. Ahora, en agosto de 1935, con 18, es el nuevo portero y vive en la "Casa del Músico", el nº 7 de la plazuela San José. Pronto será también campanero y, como sus predecesores, vivirá en la "Torre de la Catedral".

1936 Torre Norte Erich Andrés
San Lorenzo sin chapitel 
La foto del "señor Pedro", con los manojos de llaves, es de 1965. Han pasado 30 años. ¿Pero qué ha podido pasar, además, para que ese joven amable se haya convertido en un hombre de carácter agrio, siempre de mal genio, el terror de todos los chavales que pululábamos por el atrio de la Catedral?

Repasemos algunos datos:

Guerra Civil. Once meses después de la foto, empieza la Guerra Civil y Pedro Zozaya Noáin figura en el bando sublevado.
Durante la guerra se instaló una sirena debajo de la campana María y un par de vigilantes en la torre norte avisaban de posibles bombardeos. ¿Pero quién seguía la rutina de los toques? Supongo que las hermanas de Pedro.

01/12/1942 DN  "Defunciones. - Policarpa Zozaya (Viuda de Claudio Oliver y tía de Pedro), de 70 años, de Yesa. Dormitalería (torre de la Catedral)".

15 de Agosto de 1948 Pedro y Petra. 
Petra Díez Reguero nace en Valladolid en 1917. Nacida en Medina del Campo (Valladolid) y criada en Tolosa, se casó con Pedro el 15 de Agosto de 1948, con unos 31 años los dos. 
Petra Díez Reguero, en su madurez
«
Pronto tuve que empezar a tocar yo las campanas. Mi marido tenía seis hermanas y ellas fueron las que me enseñaron a tocar; ensayábamos con dos cucharas sobre la mesa todos los toques hasta que los aprendí. Cuando conocí el oficio, tenía que sustituir a mi marido cuando estaba trabajando porque, con las 105 pesetas que nos pagaban, no podíamos vivir».
El sueldo era, pues, exiguo y los campaneros debían pluriemplearse, limpiando el templo, colocando flores, incensando o embalsamando muertos. (
14.12.1954, vacante de caminero: "-Fue designado el siguiente personal para cubrir vacantes en Servicios municipales: Don Pedro Zozaya Noáin, para vacante de Caminero...".

Mediados de los 50. Es aquí cuando lo conozco yo (nacido en 1949) y su mal carácter. Para 1955-57 ya le había abierto la cabeza a mi amigo Francisco.

1965 Foto del AMP posando con los manojos de llaves

23/09/1969, encargado de la caldera y limpieza del Matadero.

Rafael Leoz Yoldi 1998
17/05/1973 EL SEÑOR DON PEDRO ZOZAYA NOAIN falleció en Pamplona, el día 16 de mayo de 1973, a los 53 años (mejor, 57) de edad... Su esposa, Petra Díez Guerrero (mejor, Reguero); madre, Silvestra Noáin (Vda de Pedro Zozaya, fallecido en 1933, a los 52 años, calle del Redín, 4-1º); madre política, Romana Reguero (Vda. de Cecilio Díez); hermanos, Felisa, Camino (Vda. de Razquin), Juanita, Amalia, María Jesús y María Sagrario; hermanos políticos, Jacinto Díez y Carmen Benito...
 
Frustración y agresividad
Como veis en la esquela, Pedro Zozaya no tuvo hijos y, si su vocación era ser campanero, se la dejó a su esposa que sí disfrutó de ella, ayudada a partir de 1963 por Rafael Leoz Yoldi (1943-2005), campanero por afición, que hizo de eslabón entre los últimos campaneros profesionales y los aficionados de ahora.
El pobre Pedro, después de su trabajo de caminero o en el Matadero, tenía que echar a los chavales del atrio.
Dicen que la frustración lleva a la agresividad. Quizás sea ésta la explicación del cambio de carácter de Pedro.
Me habría gustado conocerlo en la década anterior, en la de los 40, cuando era portero y campanero. Quizás entonces fuera feliz.

martes, 29 de septiembre de 2020

1935: Robo del Tesoro de la Catedral de Pamplona

Usaron una escalera para salvar la altura de 4,20 m.
El mayor expolio cometido en la Catedral de Pamplona ofreció a sus autores un botín de valor religioso, histórico y monetario. Fue ideado por un ladrón internacional.
Maps nos muestra sin dificultad el ventanal por el que accedieron

NATXO GUTIÉRREZ  (DN) 
Nunca olvidó Julio Arias Cao el impacto que sintió la madrugada del domingo 11 de agosto de 1935. En día de guardar, debía acudir a las seis de la mañana a la Catedral de Pamplona para acompañar en los oficios, como uno de los tres monaguillos del templo. 
Desde su casa de la Mañueta, donde vivía, salió presuroso junto a su hermano Javier y el amigo de ambos, Antonio García Ricarte. La novedad del despertar al nuevo día se tornó en pesadilla, tan pronto como los tres monaguillos accedieron al interior (de la sacristía) y se toparon con el suelo revuelto, los cajones abiertos y la impresión de que alguien se había adelantado a su entrada.
La sacristía de los canónigos con el ventanal por donde entraron los ladrones
Su intuición de un robo no pudo ser más certera. Tras alertar a los canónigos, y cuando la sospecha del hurto comenzó a cobrar fuerza, a eso de las ocho y cuarto de la mañana el gobernador civil, Emilio De Sola Ramos, dispuso de los medios necesarios para reforzar la vigilancia de la frontera y tratar de dar con los autores.
Agosto de 1935 Expectación que levantaba el barrote serrado
Por las pesquisas iniciales y la recreación de los hechos, que pudo realizarse con posterioridad, se supo que dos ladrones habían conseguido introducirse esa noche en la sacristía. Su osadía les procuró un botín nada desdeñable, que convirtió el suceso en el mayor expolio sufrido por la Catedral en su historia reciente. Lograron agenciarse, entre otras decenas de piezas, la arqueta de Leyre, del siglo XI; el relicario 'Lignum Crucis', con un trozo de la túnica de Cristo; un collar de la orden del Toisón de Oro, cálices, esmaltes, otras joyas de la Virgen, y algunas monedas de oro.
La arqueta de Leyre, la pieza de más valor de las robadas en 1935. JESÚS CASO
El Lignum Crucis, el 2º en valor
Dentro de la gravedad del suceso, tuvieron los dos ladrones la frialdad de esperar a comerse unas galletas, aderezadas con sorbos de vino de la sacristía. La crónica de Diario de Navarra del martes, 13 de Agosto (el lunes no había periódico), adjetivaba el despertar de aquel domingo como “malo, duro, triste, amargo, doloroso y apesadumbrado”. Dice Eduardo Elcano, del Archivo Judicial, que periódicos y revistas se hicieron eco del suceso por su trascendencia (por ejemplo "AHORA", Diario gráfico. Merece mucho la pena que miréis las páginas 1, 3-7 y 15. En el AGN tenéis también una ingente cantidad de fotografías, hasta de las huellas de los sospechosos).
Sin pistas sólidas que pudiesen conducir a sus autores, la policía comenzó a sospechar de un hombre, José Oviedo de la Mota, apodado 'El Mexicano'. La prensa de la época lo describía como “misterioso personaje que visita Pamplona esporádicamente desde hace dos años”. La información añadía que frecuentaba la Catedral y que entabló cierta relación con varios canónigos, con los que llegó a visitar la biblioteca y el tesoro. Una semana antes del robo desapareció de Pamplona.
Hubo que esperar siete días hasta dar con una primera pista fiable. El lunes 19, un hombre solicitó el canje en pesetas de una moneda de oro en un banco. Esta acción despertó las sospechas de los empleados, que avisaron a la policía. Los agentes interrogaron a José Arias, relojero, y registraron su domicilio, en la calle Arrieta, 12. Escondido en ollas y macetas, dieron con parte del botín: trozos de coronas, cálices, etc., ya despiezados. Hubo que esperar al 6 de septiembre a que apareciese la arqueta de Leyre. Ángel Insausti, vecino de Berrioplano, se topó en una cuneta con un paquete cubierto con una gabardina y unos periódicos viejos.
1935 12 31 robo catedral Roldán