Mostrando entradas con la etiqueta salesianos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salesianos. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de septiembre de 2020

Desde la torre sur de la Catedral (Julio Cía, 1932)

Desde la torre sur de  la Catedral Julio Cía 1932 AMP
Una tarde de 1932, Julio Cía, "el fotógrafo de la Catedral", desde la torre sur de la misma, nos regaló esta imagen que aporta muchísima información de la Pamplona de aquel año. Gracias, AMP.

0. Para empezar, cómo no, el campanario del antiguo Seminario de Dormitalería (hoy la Providencia). De todas las fotos que he recogido en el álbum a él dedicado, es la única el la que he conseguido ver dos campanas. Las veréis mejor en la imagen de AMP.

Vemos, a la izda, el chalet que hacía esquina entre Arrieta y Medialuna. Delante de él, el fortín o medialuna (que dio nombre a los jardines y a la calle) de San Bartolomé.  Detrás del chalet, toda la finca de Salesianos. Y a la derecha, la calle Aralar, con las manzanas delimitadas sin construir.

1. Si dividimos la foto de portada en cuatro partes, en la superior izquierda, podemos destacar:

Tras la ripa de la Medialuna, la colina de Mendillorri, con sus primeros depósitos y su arbolado. Destaca, al fondo y a la izquierda, la chimenea de la Tejería de Mendillorri.
Me pregunta Castells si la caseta blanca que se ve sobre la ripa de la Medialuna no podría ser la de Arbitrios. Yo creo que sí, pero entonces estaba desplazada unos 70 metros a la derecha, más cerca de Pamplona
En primer plano, la impresionante chimenea de la cocina. A su izquierda, otra chimenea, la del Molino de Caparroso. Y a su derecha, el Palacio Episcopal.

2. En la parte superior derecha de la foto de portada:
Tras los tejados de Dormitalería y la casa blanca, a la derecha,  se ven las tapias de los corrales de la Plaza de Toros. Y detrás de estos, ya van avanzando las obras de los Escolapios, en la manzana que compraron entre Leyre, Aralar, Arrieta y Olite. A destacar, la altura de la grúa, a la que pronto dejará pequeña la gran torre que sustentaba el "tendido de los frailes" y que, a partir de 1932, formará parte del skyline de Pamplona.

3-4. Patio del Arcedianato
Ya veis que entonces (y cuando yo era niño) las casas de los canónigos llegaban hasta la base misma de la chimenea de la cocina y, justo aquí debajo, estaba el patio del Arcedianato.

lunes, 22 de octubre de 2018

"La vuelta del misionero" (J.L. Carreño)


Siempre me ha gustado, por muy sencilla que sea una canción, saber quién es el autor. Y en este caso con más motivo, por la simpatía que desprenden los versos:
"Si le veis con la barba florida,  si le veis tostadito del sol, 
dadle todos cordial acogida porque es un misionero español".
Cuando se la escuché a mi amigo, que estudió en los Salesianos de Pamplona, me quedé hipnotizado. No la había oído en la vida y, tras saborearla, me propuse desentrañar el misterio de su autor.
Y di con él gracias a esta página: "¡Cómo nos gustaban las canciones misioneras del padre Carreño!"

Unas pinceladas sobre el autor
La sorpresa ha sido morrocotuda. Un salesiano, nacido en Bilbao, misionero durante casi 30 años en la India (seguro que habría conocido allí a mi tío Narciso), 5 años, de propina, en Filipinas y que, por problemas de salud, tuvo que volver a España. Y recaló en Pamplona en el 67, donde falleció en 1986.
Estamos hablando de José Luis Carreño Echeandía, 23 registros en la Biblioteca Nacional (temas misioneros, salmos..,), mi­sionero salesiano, vicario general y provincial de la diócesis de Madrás, fundador de seminarios sa­lesianos en India y Filipinas, escritor, músico... y un experto mundial en la Sábana Santa.
Nada más llegar a Navarra, pidió al Arzobispo algún local para acoger a los misioneros (había muchos navarros) que, como él, ya no podían estar en primera línea. 
Itziar y Jorge
Quizás en ese momento se acordó de la canción que compuso en los años 50: "La vuelta del misionero" y que hoy vamos a escuchar. Quería un local donde acoger con dignidad al misionero que vuelve, para fomentar nuevas vocaciones, para conseguir un relevo.
El Arzobispado les cedió la casa parroquial de Alzuza. Y en ella el Padre Carreño empezó a recibir la visita asidua de su hermana Itziar (tiene también otra hermana...), acompañada de su esposo, un tal Jorge. Itziar y su esposo se enamoraron de Alzuza y dejaron en Navarra su patrimonio: la Fundación Museo Jorge Oteiza.

Recuerdo personal
Sería por mis años de universidad (68-72). Al pasar por el local de García Castañón (creo) de la CAM, me llamó la atención un letrero de una exposición sobre la Sábana Santa. Estábamos muy pocas personas y el sacerdote que la presentaba nos hizo una soberbia 'visita guiada' por todos los paneles de la exposición. ¿Quién podía ser ese cura, sino el Padre Carreño?

La canción y los intérpretes
Superan, de sobra, los setenta. La aprendieron y la cantaron entre los años 1955-60.
Todos los años se reúnen en un restaurante y rememoran aquellos tiempos de adolescencia y juventud en los Salesianos de Pamplona, donde la mayoría estuvieron internos. Y en la sobremesa cantan, nostálgicos, "La vuelta del misionero", del Padre Carreño.
Este año les ha fallado el que suele llevar la batuta y los pone firmes. Y el bueno de Aquilino se las ha visto para poner un poco de orden en aquel gallinero.
Pero, bueno, me han prometido que para el año que viene (que vendrá el Andueza) pondrán toda la carne en el asador.

 La vuelta del misionero

(José Luis Carreño)

 1. Si le veis con la barba florida,
si le veis tostadito del sol,
dadle todos cordial acogida,
porque es un misionero español.
Fiebres, almas, desiertos y arenas
le han causado temprana vejez;
pero hoy, joven, olvida sus penas
y brinca en sus venas la sangre otra vez.

Ya ha llegado el misionero;
ya volvió de tierra extraña,
y otra vez cruzó el mar fiero
para ver el sol de España.
Una santa viejecita
su visita esperará;
ya no llores mujer,
olvida tu ayer
porque al fin ha vuelto ya.
ya no llores mujer etc...

2. Al salirse dejó en su casita
un pedazo de su corazón;
y hoy ha vuelto por ver si palpita
con anhélitos de redención.
allí esta con su cruz y bandera,
allí esta con su cruz y su fe; 
 y a su madre fue corta la espera,
que es más misionera
que aquel que se fue.
Ya ha llegado el misionero etc...

3. Ya lo sé, la visita es muy corta;
mi llegada ya sabe de adiós;
pues un beso te he dado, no importa
si ya tiempo no habrá para dos.
Siempre fueron muy cortos los besos;
pero los que guardé para ti,
en el cielo sin fin van impresos;
que besos como esos,
se dan sólo allí.
Ya ha llegado el misionero etc...

4. No me llana el solemne desierto
ni el zumbido del cuatrimotor;
es la voz del Señor en cruz muerto,
que me arrastra a la gesta de amor.
Ya me vuelvo a la grande faena,
reza tú que allí brille la Fe;
cuando acabe la vida terrena,
a ti, madre buena,
juntito estaré.
Ya ha llegado el misionero etc...