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jueves, 7 de noviembre de 2024

Reverte, fascinado por Sánchez desde 2017

Me causa tristeza cuando, en noviembre de 2024, me llegan todavía comentarios como éste:
"Pachi, no sé si esta noche (4 noviembre) habrás visto a Pérez Reverte en tv. Ha dicho que Sánchez es un tahúr, que no sabe cuántos conejos le quedan en la chistera, y que si hoy hubiese elecciones le votarían los mismos".
Como si fuera la última novedad...
Maletín en acción, por una señora que le dice algo

Desgraciadamente Arturo Pérez Reverte es un fan de Sánchez y siente fascinación por él desde siempre.
Miento. Mirad lo que decía en 2016 (16 ene.):
"Eso si: en comparación con Pedro Sánchez, Zapatero va a parecernos Churchill".
Por esas fechas decía también que Irene Montero valía más que su pareja de entonces (Pablo Iglesias)...
Pero llegó 2017 y descubrió a Sánchez.
A partir de entonces...
1. "Me tiene fascinado @sanchezcastejon porque supera todo pronóstico. Es un pistolero sin escrúpulos que ha hecho del cinismo un arma política y la maneja con envidiable desvergüenza. Torea por ambos pitones a amigos ruines y a enemigos torpes. Aprende rápido, y creo que va a durar".
¿Sánchez recogiendo fango? Ya, ya...
2. «Es un pistolero, un asesino. Es un tipo que no repara en nada. Tiene el instinto del jugador de ajedrez... No ha leído un libro en su vida, estoy seguro de eso, o ha leído muy pocos, pero tiene en las venas, en la sangre a Maquiavelo, a Bodin, a Althusius, a los teóricos de la política del Renacimiento; los tiene a todos. Tiene un instinto político extraordinario. Es tenaz. No tiene escrúpulo ninguno...»
Sobre la impresentable actitud de Sánchez con las manos en los bolsillos ante el Rey en respuesta a un usuario de X:
Visto lo visto, sería de gilipollas no rectificar
3.
«Nada que me sorprenda, a estas alturas. Desahogo, ante el rey o ante el sursum corda. Sólo es la desvergüenza que proporciona el hecho de saberse (y tiene razón, porque no paramos de darle motivos) dueño del cortijo».
4. “Para un novelista, o un observador, el presidente español es fascinante. Es un aventurero de la política, es un pistolero, un asesino. Es un tipo que no repara en nada”.
5. «Hay una cosa muy interesante en él. Sabe que lo indultaron en las elecciones. Sabe que el español olvida, que aquí hay muy mala memoria. Que el domingo, con la caña y la terraza, ya se ha olvidado. Nos ha tomado el pulso muy bien. Está jugando de una manera extraordinariamente inteligente con todos nosotros».
Sin rivales:
6. "No hay enemigo. Son todos unos moñas. Va a estar el tiempo que quiera. Caerá cuando ya no tenga nada que vender, caerá solo. Es imbatible. Yo estoy con él, estoy fascinado con él. Quiero precisar que en lo social ha hecho cosas que están muy bien, pero insisto en que a mí lo que me tiene prendado es que se trate de un personaje amoral. En una novela lo pondría «de malo maquiavélico». No hay un tío como él, así que realmente soy un fan".
Y para terminar, la de la madre:
7. "Sánchez vende a su madre, pero no la entrega, o entrega la nuestra en vez de la suya. Y además nos convence de que es la suya la que ha entregado".

Como veis, frases impactantes que buscan epatar al personal. Nos presenta a un Sánchez único, brillante. Los demás, mediocres. Un Sánchez malote, amoral, atractivo... 
Sus declaraciones tienen mucha audiencia. De hecho, de vez en cuando le llaman a Reverte desde El Hormiguero para subir la audiencia frente a Broncano. Pero es propaganda gratuita -esperemos- que le hace a Sánchez, cuyo lema es:
"Lo importante es que hablen de uno... aunque sea bien". 
Pero si algo sabe Sánchez -además de mentir-, es polarizar y crearse enemigos. Ha permitido que en el Congreso grupos marginales se conviertan en decisivos, con lo cual la mayoría de españoles no se siente representado. Y todo para mantener el sillón y que "no gobierne la derecha".
Sánchez es un político de salón que está muy cómodo entre los suyos, entre los que le deben el sillón, pero que ya no puede salir a la calle sin verse increpado. Tienen que blindarlas, y entonces le increpan hasta desde los andamios.
El domingo, día 3, en Paiporta, pudimos ver la verdadera talla de Sánchez: una rata cobarde y un mentiroso que hasta fingió que le habían pegado para justificar su huida. Y calificó de "ultraderecha" a quienes mostraron su indignación, como nos calificó a todos los que no somos sanchistas: la fachosfera.
Señor Pérez Reverte, bastante desgracia tenemos con este presidente mentiroso y faltón como para que usted, encima, se haya pegado 7 años riéndole las gracias. Vaya bajando a Sánchez del pedestal al que lo ha elevado y colóquelo donde lo ha puesto el sufrido pueblo de Paiporta y la viñeta de Puebla:  las alcantarillas, como una rata cobarde, inhumana y amoral. 
E intente alguna vez ridiculizarlo, por ejemplo así:

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Las ratas huyen de Paiporta

Salió como una rata, fingiendo que le habían pegado cuando el palo ni siquiera le rozó. Se justifica diciendo que "todo estaba perfectamente organizado". Pero si llega a haber un mínimo de organización, no sale vivo. Y no fue la ultraderecha, fue el pueblo, los huertanos, los voluntarios... que no le tragan, no le quieren ver ni en pintura, porque los ha abandonado. Los Reyes, en cambio, escucharon, abrazaron y se dejaron abrazar. 
Muchos temen que la ayuda vaya vinculada a los presupuestos 2025. Sería el colmo de la amoralidad.

"Anduve por Paiporta como resbalando y cayéndome por dentro, y ahora no se me va el barro de los ojos, ni la jindama de entrar en los garajes"
Chapu Apaolaza DN06/11/2024
Anduve por Paiporta como resbalando y cayéndome por dentro, y ahora no se me va el barro de los ojos, ni la jindama de entrar en los garajes, ni aquella canción de Carlos Cano que se titulaba ‘la Morralla’. Que decía así: “¿Quién vive en casitas bajas, ‘encerraítos’ como en cajas, lo mismo que una mortaja y apretados más que un limón? A quién le comen las moscas, el tifus, la pulmonía, venga tajás de sandía para combatir la calor. Los primeros, los obreros, los lindos aceituneros, los bonitos jornaleros, la morrallita, señor”.
La post riada no tiene canción porque todo es el sonido de los rastrillos en el agua. Las inundaciones han venido con su carga de profundidad simbólica del barro, y remite a las raíces del pueblo que pisa la tierra, que habita en los adobes, en los charcos y en los barrancos que siega el diablo cuando quiere entretenerse.
5 de noviembre de 2024 Europa Press
Ni se han inmutado con el despliegue de voluntarios con fregonas y bolsas en los pies que fueron a secarle las lágrimas a una tierra entera, y los tratan de trumpistas y cosas peores. A la gente que protestaba la han tachado de ultraderechista. Digo yo que habría alguno y quizás un ultraizquierdista también. Pero ya se pueden hacer trampas al solitario que las formas injustificables remiten al hartazgo legítimo del pueblo -con perdón- abandonado mientras sus dirigentes jugaban al ajedrez de la culpa y braceaban por salvar su presidencial culo. Porque había un barro real, que yo lo vi, y el metafórico, que corría por la Carrera de San Jerónimo con ramas y piedras y ruedas de prensa flotando.
La izquierda, a la que se le aflojaban los gayumbos con la primera algarada en cualquier país lejano y que iba por ahí moviendo su gigantesca guillotina con ruedas, ahora reniega de los enfadados. Como protestan contra un gobierno que dicen progresista, los arrinconan y los desprecian y los ponen de nazis. Ah, aquellos oligarcas del tercer Reich de la Huerta Sur con sus tractores aparcados en las casitas bajas de Carlos Cano, “¿Quién lleva cuatro pesetas, un chorizo en la maleta y apuntada en una libreta la estación de Dusseldorf?”. Ahora para ser legítimamente del pueblo tienes que ser de las juventudes de Sumar, comer las empanadillas de Carmena, regar el macetohuerto en la azotea de Malasaña, salir en una batucada y bailar con Errejón. 
Los de Paiporta son unos fachas.

lunes, 4 de noviembre de 2024

Sánchez, un personaje tóxico

Corre, Conejo
Me vino a la cabeza el título de aquella novela de John Updike viendo su huida mientras dejaba tirados a los Reyes. Elecciones ya, este hombre no puede seguir
Es una frase tan lamentable que debería perseguirle el resto de sus días. Es la peor declaración desde que el pasado martes, 29 de octubre, una DANA mortífera dejó un pavoroso reguero de muerte y destrucción en España. Dice así: «El Gobierno está listo para ayudar. Si la Comunitat Valenciana necesita más recursos, que los pida».
Dicha frase no la ha soltado el canciller alemán, o un presidente hispanoamericano presto a echar una mano desde el otro lado del charco. No, no, la cita es del actual presidente del Gobierno de España, quien tras afirmar que su país está sufriendo «la inundación más grave en el continente en este siglo», explica acto seguido que él se comportará ante la tragedia como una amable filántropo. Se limitará a ofrecer ayuda, como si fuese el director de una potente oenegé, o un mandatario extranjero que ve desde la lejanía lo que ocurre en otro país.
Y es que en realidad Sánchez no gobierna, si con tal verbo nos referimos a gestionar las cuestiones medulares de la vida pública. Él se dedica a otras cosas, que pueden resumirse en una: conservar el poder a cualquier precio, para lo que son esenciales la propaganda, la mentira, la compra de voluntades electorales con subvenciones y la ocupación partidista de las instituciones de todos.
La política española se ha convertido en un partido de fútbol entre hinchadas de forofos. Así que una parte de la población está dispuesta a admitir toda la incompetencia, mentiras, marrullerías y ramalazos autocráticos de Sánchez a cambio de un bien que consideran superior, el único que les importa: que no gobierne jamás la derecha.
Pero si salimos del espectro de quienes votan al PSOE, a la izquierda comunista y a los separatistas, lo que nos encontramos es que una parte sustancial del pueblo español no soporta a Sánchez, no lo traga. Se ha convertido en un personaje tóxico. Hace tiempo que no puede pisar una calle en ningún punto de España si no es blindándola previamente, pues de lo contrario le aguarda una sinfonía espontánea de pitos e insultos. Por eso su Gobierno, que conoce perfectamente la repulsión que provoca, nunca debió meterlo con calzador en la visita de los Reyes a la atormentada Paiporta, donde han muerto 62 personas, que por desgracia podrían ser todavía más.
Era una cita complicadísima, pues los vecinos están desesperados tras haber perdido a sus allegados y sus posesiones y coléricos por la morosa reacción de las autoridades. Se sienten, con toda la razón, como si fuesen náufragos olvidados en medio de un espantoso barrizal. Pero aún así, el comportamiento de los que arrojaron barro, palos y botellas a las autoridades es inaceptable. No se puede justificar la violencia, ni siquiera en tan duras circunstancias, y dudo que la mayoría de los vecinos de allí compartan la actuación de los más exaltados. En España ha habido muchas calamidades y jamás se había recibido así a los mandatarios, lo cual merecerá reflexionar con calma sobre la degradación de la buena educación, la incandescente polarización de la política y el daño psicológico de las redes sociales, cuya barra libre para las burradas se está trasladando a la vida de carne y hueso.
La difícil situación que vivieron las autoridades en Paiporta reflejó al final la pasta humana de que están compuestos Sánchez, Mazón y los Reyes. El primero, a quien iban dirigidos la inmensa mayoría de los gritos e insultos, puso pies en polvorosa en cuanto un palo alcanzó a un integrante del corrillo que lo protegía. El segundo intentó aguantar un rato junto a los Reyes. Y los que sí ofrecieron un ejemplo de coraje cívico y comprensión fueron Felipe VI, que con paciencia y valor intentó el imposible de dialogar con los vecinos, y la Reina, que permaneció allí después de que le arrojasen barro a la cara.
El escolta permaneció en todo momento junto a la reina a pesar de la brecha | Europa Press
En España tenemos un presidente que vive en íntima relación con la mentira, de querencia dictatorial y manifiestamente incompetente (ya saben: este problema es cosa vuestra, y si queréis ayuda, venid a pedírmela). Pero desde este domingo sabemos algo más. Tras su elevada percha, su aire altivo y su cargante narcisismo se esconde un cobarde. Un tipo que huye cuando llega el momento de tener lo que hay que tener, que escapa pitando y deja tirados a los Reyes en medio de la turba. No sé por qué, ayer me acordé del título de aquella vieja novela de John Updike, "Corre, conejo".
Elecciones ya, por caridad. España necesita librarse de este impostor.