Recién había pasado, como un huracán, el Mayo Francés con su "prohibido prohibir", "la playa bajo los adoquines", "seamos realistas: pidamos lo imposible" (se cambió a De Gaulle por Pompidou), las filosofías de Althuser, Marcuse y el freudomarxismo de Reich y los ídolos musicales del movimiento hippie y beatnik: Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan...
En España asistíamos entusiasmados a los conciertos de Raimon en la universidad, la negativa de Serrat a cantar en Eurovisión, las actuaciones de Manolo Díaz en la Universidad de Navarra y la primera huelga de su historia en este mismo centro... Frente a estos movimientos reivindicativos, seguía el Cordobés (¡qué bronca en Pamplona en los sanfermines del 65!) deleitándonos con su salto de la rana.
Pero Desolvidar no le va a hacer competencia a Cuéntame cómo pasó y va a ir al grano.
Como decíamos, corría el verano del 68, cuando, como una mezcla entre el huracán del Mayo Francés y los malabarismos de Manuel Benítez, triunfó Peret con una canción (compuesta en el 67) que arrasó: Una lágrima. Sí, la que cayó en la arena. Gocemos con la versión italiana (el lector atento caerá en la cuenta de los dos errores de quien ha subido este vídeo: ni Inglaterra ni 1964):

