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viernes, 24 de mayo de 2024

El proceso invisible (E. López Dóriga)

Tvboy representando un beso entre Pedro Sánchez y Carles Puigdemont en Barcelona
El "proceso invisible" del que habla Eduardo lo sufrí en mis carnes ya en los años 90. Me había perdido con el coche en Gerona y pregunté en el idioma común a unas chicas. Ellas tampoco sabían y preguntaron en catalán a un señor de unos 40 años que iba con ellas. "En quin idioma pregunta?" fue su "amable" respuesta.

El proceso invisible
Eduardo López Dóriga DN 2024 05 22
Si bien alguien puede tener la tentación de considerar que los resultados de las elecciones autonómicas catalanas respaldan una supuesta estrategia acertada de nuestro presidente del gobierno, la mayoría de la sociedad española, según las encuestas publicadas, considera que la amnistía es injusta y supone un privilegio que rompe la igualdad jurídica entre los españoles y que socava los pilares de nuestro Estado de Derecho. 
Para los que consideren que tal vez “el fin justifique los medios”, algo ya de por sí muy dudoso, la pregunta que deberían hacerse es si realmente se ha conseguido el “fin” y, si considerasen que se ha alcanzado, convendría preguntarse si ha sido ahora cuando se ha logrado.
Pedro (Sánchez) y sus discípulos habían negado la posibilidad de conceder una amnistía, muchas más de 3 veces antes de que el gallo cantara los resultados de las elecciones generales del 23 de Julio, y de que de repente se vieran necesitados de los 7 votos de Puigdemont para mantenerse en el poder. A partir de ese día, Sánchez y su coro mediático y gubernamental dieron un giro de 180 grados. Nos dijeron que se había hecho de la necesidad virtud, y se vistió esa virtud de reconciliación y voluntad de superación del conflicto, a través de una amnistía que ellos mismos consideraban como anticonstitucional hasta el día anterior. Curiosamente, Salvador Illa (pincha) se manifestó contra la amnistía incluso el día 24 de Julio, pero luego ya se sumó al coro.
Cerdán y Puigdemont se reúnen en una sala con una
 foto de una urna del 1-O, retirada por el Parlamento
Europeo
Europa Press
Sánchez había enviado a Santos Cerdán a negociar con Puigdemont meses antes por si acaso lo necesitaba, como así ocurrió, lo que demuestra que nos mintió sobre sus verdaderas intenciones. Los traicionados fueron miles y miles de votantes socialistas contrarios al atropello de la amnistía.
No es menos evidente que ese repentino cambio de opinión no se hubiera producido de no haber necesitado el apoyo de Puigdemont, por lo que nuestro “Rey del Drama”, como lo ha bautizado la prensa internacional tras su teatralizado absentismo laboral de 5 días, lo hizo como siempre por su propio interés y jugando con dos barajas diferentes.
¿Han sido estas elecciones catalanas el fin del procés como se está discutiendo? La respuesta es doblemente no, y digo doblemente porque hay dos procesos diferentes. El procés visible, el del ruido mediático, el de las leyes inconstitucionales, el de las declaraciones de independencia unilateral de 8 segundos y el de los actos de vandalismo, finalizó, o murió, muchísimo antes. Fue herido de muerte el 3 de octubre de 2017, cuando el rey Felipe VI pronunció su histórico discurso. Recibió otro golpe mortal el 8 de octubre, cuando más de un millón de personas salieron a las calles de Barcelona convocadas por Sociedad Civil Catalana. Continuó su declive cuando paulatinamente hasta 8.000 empresas abandonaron Cataluña, y terminó finalmente en 2019 tras las sentencias que condenaron a los golpistas. Después de unos días de vandalismo/terrorismo callejero infructuoso organizado por Tsunami, mucha gente ya se dio cuenta de que sus líderes nacionalistas les habían engañado y que la fiesta había acabado. Desde entonces muchas palabras, pero nada de nada.
La prueba del declive fueron los 700.000 votos que perdió el secesionismo en las elecciones autonómicas de 2021, en las que, aunque mantuviera una mayoría de escaños, se marcaba una clara tendencia. Solo 1 de cada 4 catalanes votaron por propuestas secesionistas, y así no se puede conseguir la secesión. Ese procés estaba más que muerto, pero Sánchez lo resucitó por su propio interés envalentonando a un Puigdemont que estaba en el más completo ostracismo, y que ha resurgido de sus cenizas capitalizando el voto nacionalista.
Pero hay otro proceso menos ruidoso y más paciente. Un “proceso invisible” para gran parte de la ciudadanía, que no sólo sigue vivo, sino que está perfectamente extendido en todas las capas de la sociedad catalana, y que continúa su camino sin que muchos lo quieran ver. Es el proceso de la inmersión obligatoria en las escuelas y en la administración que excluye el español al nivel de una lengua extranjera. Es el proceso del adoctrinamiento y las mentiras en las aulas y en los medios de comunicación apesebrados con subvenciones públicas, que ponen la semilla del odio y construyen un muro emocional con el resto de España, preparando una futura ruptura en otro momento más oportuno. Ese proceso invisible sigue bien vivo porque el PSC/PSOE siempre ha sido su protector y siempre se ha alineado con los postulados del nacionalismo, y porque desgraciadamente en muchas ocasiones la dirección del PP en Madrid se ha puesto de perfil ignorando la situación. Descartada la recuperación del PSC, convertido en un partido nacionalista y el heredero natural de Jordi Pujol, esperemos que al menos el PP aprenda de las tibiezas y los errores del pasado.
En Navarra también tenemos desde hace décadas ese “proceso invisible” que en silencio va extendiéndose por debajo de la superficie, y que muchos no quieren ver. No quieren ver que al igual que en Cataluña, es imposible escolarizar a los niños en español en el norte de Navarra. No quieren ver la sustitución progresiva de funcionarios y de profesores navarros, por profesores vascos, mayoritariamente de la vecina Guipúzcoa, hasta para dar clases en un conservatorio de música. No quieren ver las subvenciones que se otorgan a grupos nacionalistas vasquistas que suplantan los verdaderos símbolos de Navarra quitando las cadenas y la corona que nos identifica tanto con el viejo Reyno que fuimos, como con el Reino de España del que formamos parte desde hace 5 siglos.
Ya sabemos que el mismo PSOE que se comporta como un partido nacionalista en Cataluña, es el responsable de que gobierne Bildu en Pamplona. Pero vayamos más al sur a otra ciudad gobernada por Bildu. Resulta muy significativo que en la carpa informativa que SCN montó recientemente en Tafalla, alguna persona nos dijera que no se podía creer que estaba viendo la bandera de Navarra con su corona y la bandera de España ondeando en nuestra carpa en mitad del paseo principal de la ciudad. Por esas personas ya valió la pena estar allí, aunque para otros, unos pocos que nos insultaron desde algún coche al pasar, debimos ser unos provocadores poniendo símbolos constitucionales. El procés murió hace tiempo, pero el proceso invisible sigue gozando de una excelente salud gracias también a nuestra indolencia, y si nos descuidamos volverá a tomar la forma de procés en Cataluña o en Navarra.
Eduardo López-Dóriga Enríquez
Presidente de Sociedad Civil Navarra

lunes, 20 de mayo de 2024

El "procés", cosa de viejos

Un artículo de Pedro Charro sobre la confusa situación de Cataluña, breve, claro, profundo y sabroso (de saber y sabor). Vamos, como a ti te gustan

"Española"                                                                                   Pedro Charro DN 20/05/2024
Han puesto una gran bandera española en la sede del PSOE en Madrid, de acuerdo a la ley de las compensaciones, porque en las pasadas elecciones catalanas sacar la bandera hubiera sido un estorbo, algo poco acorde cuando se defiende una política que pasa de puntillas sobre la imposición lingüística, que no hace ascos a un trato económico privilegiado, que compra en suma el relato nacionalista y promueve la amnistía y ha logrado revivir a un Puigdemont que estaba en el ostracismo.
Una política de izquierdas que ha tenido buen cuidado en lograr apoyos del mundo independentista en las elecciones, y hasta anunció el fichaje del mayor Trapero, aquel que hizo la vista gorda el 1 octubre al mando de los Mossos, lo que debe merecer un premio.
"Estamos en España", justifican desde Ferraz
Con o sin bandera, ser de izquierdas en España es dar todo lo anterior por bueno y aceptar la deriva hacia un confuso proyecto de confederación, donde cada territorio campe a sus anchas y pacte de forma unilateral con España, que sería un mero cajón de naciones.
Lejos queda, como una antigualla, la idea de una nación cívica común por encima de identidades y lenguas, un proyecto igualitario que contraponer al lío étnico y particularista que se ha impuesto y se vende como progresista.
En la propia Cataluña hay defensores prestigiosos de esta izquierda laica e ilustrada como Felix Ovejero o Andreu Jaume, que son mirados como seres exóticos y descarriados, y también un partido como Izquierda Española, que se reivindica como tal, y se presenta a las europeas por si logra algún representante.
Pero la realidad es la que es, y no lo que les gustaría a algunos. Y conviene aceptarla. La izquierda real es la que ha ganado las elecciones catalanas, donde, aparte del cansancio y el aburrimiento que provoca el procés -en especial en los más jóvenes, que están a otra cosa- el PSC ha venido a ocupar con éxito el espacio dominado durante años por el pujolismo, y en cierto modo a sustituirlo. Lo que la derecha, por cierto, no deja de envidiar.

martes, 14 de mayo de 2024

Cataluña no elige 'procés'

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, llega a la Ejecutiva Federal del partido EUROPA PRESS
Cataluña no elige 'procés'
Al César lo que es del César, y a Sánchez lo que es de Sánchez. Aupado en Salvador Illa, el presidente del gobierno se apunta un tanto gordo con la victoria del PSC.
De momento, porque lo de gobernar está por ver. Le ha salido redondo lo de desinflamar Cataluña. Eso sí, a costa de inflamar el resto del país y a los poderes del Estado con la dichosa Ley de Amnistía.
Los estrategas de Ferraz están de resaca dulce, mientras el independentismo se pega el toñazo. Cataluña les ha quitado con su voto la mayoría, y eso escuece que no veas a quienes llevan en el machito desde 1984.
El nacionalismo separatista y excluyente del procés, al rincón. Pero no por eso van a dejar de seguir con la matraca. Que se lo digan a Puigdemont, que es inasequible al desaliento. Al fugado le ha salido el primer órdago por la culata.
Pero insiste en ser president, y le va a hacer sudar la gota gorda a Sánchez. Al tiempo. 
A Sánchez, hasta ahora, le cuadra el relato. Cómo termine la historia es otro cantar. 
Lo que nos espera.

domingo, 5 de mayo de 2024

Por el cambio... de opinión



Ni sí, ni no, ni lo contrario                                                                        Dulanz DN 04-05-2024
Todos saben que las campañas electorales son el mayor nido de falsas promesas en el mundo de la política. Un campo, por otra parte, abonado a la hipocresía constante. Porque lo que ayer era negro, hoy es blanco, y el adversario al que hace una semana demonizabas hoy es tu mejor amigo. Y viceversa. 
El socialista Salvador Illa se ve tan cerca de ganar las elecciones en Cataluña que se permite lo uno y lo otro. En 24 horas pasa de insinuar un acuerdo de Gobierno en la Generalitat con Puigdemont a decir que con Junts jamás habrá pacto. Porque “Puigdemont es bloqueo y una década perdida”. 
Vamos, como en aquel famoso vídeo viral del Contigo no, bicho. 
Claro. Lo que pasa es que el exministro de Sanidad tiene un maestro en el que fijarse en eso que ahora se llama el arte de cambiar de opinión. Sánchez dijo que jamás pactaría con Podemos, que jamás pactaría con Bildu, jamás pactaría con Puigdemont y que jamás habría amnistía. Y ya ven, Pedro ha hecho pleno.

miércoles, 4 de octubre de 2023

"8 de octubre, de nuevo a Barcelona" (SCNav.)

El próximo 8 de octubre, Sociedad Civil Catalana organiza de nuevo una manifestación en Barcelona bajo el lema “No en mi nombre. Ni amnistía, ni autodeterminación”, en el aniversario de aquella histórica manifestación de 2017. Es una cita ineludible para demostrar que los constitucionalistas no nos vamos a callar 

EDUARDO LÓPEZ-DÓRIGA (DN 03/10/2023)
Tras el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y en plena ocupación del centro de Barcelona por manifestantes secesionistas, el día 3 se producía un primer brote de esperanza protagonizado mayoritariamente por unos más que valientes jóvenes que se manifestaron en defensa del orden constitucional. Por la noche, el memorable y contundente discurso del Rey fue el desencadenante del fracaso del golpe secesionista contra nuestra Constitución.
A los pocos días, el 8 de octubre de 2017, Sociedad Civil Catalana (SCC) organizó una de las más multitudinarias manifestaciones constitucionalistas en Cataluña. Cientos de miles de personas salieron a las calles para decir basta a la locura del “proces”. Cientos de miles de catalanes demostraron que en Cataluña no sólo hay nacionalistas, como de forma absurda o interesada tantas veces nos han querido engañar algunos partidos y medios de comunicación.
Enric Millo, Andrea Levy, Miquel Iceta, Dolors Montserrat, Alicia Sanchez Camacho y Xavier Garcia Albiol se hacen un selfi en la manifestación de Societat Civil Catalana del 2017 en Barcelona. /CARLOS MONTAÑÉS
Los promotores de la intentona golpista fueron juzgados y condenados por delitos de sedición y malversación. En aquel entonces, Pedro Sánchez no sólo votó a favor de la aplicación del artículo 155, sino que dijo que se trataba clarísimamente de un delito de “rebelión”.
Pero ese mismo Sánchez, necesitado para llegar al gobierno de los votos de los secesionistas de ERC y de los “autoherederos” de ETA, no dudó en “cambiar de opinión” (ya sabemos que nunca miente) para conceder los indultos a los condenados, eliminar el delito de sedición del código penal y disminuir las penas para el delito de malversación que también afectaba a sus socios de gobierno. Esos socios que no sólo no se habían arrepentido, sino que reiteraron de forma manifiesta que lo volverían a hacer (“Ho tornarem a fer”). Y efectivamente ya podrán hacerlo en cualquier momento sin riesgo alguno.
Tras las reciente elecciones del 23-J, en un ejercicio de blanqueo tan indisimulado como denigrante para el Estado de Derecho, el presidente en funciones ha delegado en su vicepresidenta la negociación con un prófugo de la justicia que le exige la amnistía y el derecho a la autodeterminación para ser reelegido como presidente. Tras un nuevo “cambio de opinión”, Sánchez ya ha dicho que lo que ocurrió en 2017 fue un asunto político que no se debería haber judicializado.
Sobre todo, por vosotros
La situación actual puede parecer a algunos menos grave que la de 2017, pero el peligro es mucho mayor ya que ese falso derecho de autodeterminación y esa amnistía, que todos los cargos del PSOE consideraban sin paliativos como anticonstitucional antes de las elecciones y que ahora aceptan sumisamente, supondría cancelar esos delitos dando así la razón a los prófugos y a los condenados, y admitiendo de hecho que lo que hicieron era justo y no fue un delito. La amnistía no es una concesión más. No es sólo una nueva vuelta de tuerca del chantaje que el presidente en funciones parece dispuesto a aceptar sin escrúpulo alguno para mantenerse en el poder. Supondría retirar su autoridad al Rey, que fue quien nos salvó del desastre con su discurso del 3-O, así como a los jueces, a los policías y a los guardias civiles que nos protegieron.
Felipe González y Alfonso Guerra Fotos Samuel Sánchez El País
Como han dicho también socialistas históricos como Felipe González, Alfonso Guerra, Nicolás Redondo,,.. una amnistía supondría aceptar que el sistema democrático derivado de la Constitución del 78 no tiene validez, y que fue injusto juzgar a los sediciosos.
El próximo 8 de octubre, SCC organiza de nuevo una manifestación en Barcelona bajo el lema “No en mi nombre. Ni amnistía, ni autodeterminación”, en el aniversario de aquella histórica manifestación de 2017.
Es una cita ineludible para demostrar que los constitucionalistas no nos vamos a callar y que las calles son de todos, no sólo de esos secesionistas que las querían controlar al grito de “Las calles serán siempre nuestras” (Els carrers seran sempre nostres), algo a lo que estamos desgraciadamente acostumbrados en Navarra por culpa de los que durante décadas se han apoderado del espacio público y nos han querido silenciar con la amenaza, la extorsión y el crimen.
Sociedad Civil Navarra va a fletar autobuses para acudir a la manifestación de Barcelona, no sólo para defender el Estado de Derecho, sino también para defender a Navarra porque cuando además de la amnistía se negocie el derecho a la autodeterminación de Cataluña, que nadie dude que llegado el momento este gobierno, absolutamente a merced de sus chantajistas, estará dispuesto a entregar en bandeja de plata a Navarra al panvasquismo como moneda de cambio.
Digamos basta. Apoyemos en la medida de nuestras posibilidades a la difusión y al éxito de la manifestación de SCC del día 8 en Barcelona, y estemos preparados para hacer lo propio aquí cuando sea oportuno. Sociedad Civil Navarra no se callará.
Eduardo López-Dóriga Enríquez. 
Presidente de Sociedad Civil Navarra
Desde Sociedad Civil Navarra (SCN) os animo a acudir a la concentración que, bajo el lema “No en mi nombre. Ni amnistía, ni autodeterminación”, que  organiza Sociedad Civil Catalana (SCC) y que tendrá lugar en Barcelona el próximo 8 de octubre, aniversario de la histórica y masiva manifestación de 2017 de SCC que se opuso al proceso secesionista.
Vamos a organizar autobuses que saldrán de Pamplona de madrugada y, tras asistir a la concentración, regresarán en el mismo día.
Podéis reservar plaza a través del correo electrónico:
info@sociedadcivilnavarra.org
o en el teléfono 623217384.

viernes, 29 de septiembre de 2023

Uno de Soria, en una boda catalana (2018)

El soriano se dirige, todo formal, al micrófono y la suelta.
El cura -seguramente cómplice- parece sonreír por lo bajini, pero al novio... se ve claramente que no le ha gustado un pelo y sigue con su mirada al impostor que, entre aplausos, vuelve a su banco.
(lo podéis ver también en You Tube)
Y es que el "procés" ha roto en Cataluña las familias incluso desde el momento de la boda.
- «Por España: una, grande y libre. Por nuestros hermanos catalanes para que vuelvan a la senda de la cordura y el raciocinio... roguemos al Señor».
- «Te rogamos, óyenos».

2018, marzo
Aunque el tuit lo he visto hoy, enseguida me he dado cuenta de que tenía que ser bastante anterior. Y efectivamente, es de marzo de 2018, unos meses antes de que Sánchez alcanzara la Presidencia tras la moción de censura contra Rajoy.
Y es que, si fuera actual, unas preces que se precien deberían incluir alguna parecida a ésta:
- «Por nuestro hermano Pedro Sánchez, para que el Señor no le ilumine con "brillantes ideas", se vaya a casa con sus pinganillos y nos deje en paz a todos los españoles... roguemos al Señor».
- «Te rogamos, óyenos».

Beatriz Talegón
Lo más gracioso del tuit  es que quien subió el vídeo a Twitter no es un "españolazo", como cabría esperar, sino Beatriz Talegón (pincha), política y columnista, quien del Partido Socialista pasó a posturas cercanas a ERC.
Lógicamente, cuando comprobó quiénes habían hecho viral su tuit, lo retiró.
Y lo que cuenta de ella Wikipedia es para echarse a temblar:
"Activa defensora de la homeopatía, afirmando que podía curar igual que la medicina​, solicitó la «autodeterminación terapéutica» para dicha disciplina pseudocientífica. Por otro lado, afirmó la posibilidad de curar el cáncer con tratamientos pseudocientíficos.​ También defiende el derecho de autodeterminación de Cataluña. ​Firme opositora de la vacuna contra la COVID-19, se ha mostrado en contra de su inoculación a niños y a adultos, afirmando que son nocivas para la salud.​"
¡Vaya tela!

El Español
No le va a la zaga el titular de El Español (pincha), el digital de Pedro J. Ramírez, el de la "Platajunta antiamnistía": 
"El deseo fascista sobre Cataluña en una boda..."
Ver para creer

sábado, 12 de noviembre de 2022

"Lo volverán a hacer y les saldrá más barato", por Edmundo Bal

Raúl Romeva, Jordi Turull, Oriol Junqueras, Jordi Cuixart, Joaquim Forn, Jordi Sànchez y Josep Rull, tras salir de la prisión Europa Press

Durante unos años Edmundo Bal fue elegido para presidir la Asociación de Abogados del Estado.
También participó en las causas contra Jordi Pujol y de la trama Gürtel.
Edmundo Bal, mientras se dirigía a Dolores Delgado
desde la tribuna de oradores. Víctor Lerena Efe
En diciembre de 2018, la directora de servicio jurídico del estado, Consuelo Castro, sustituyó a Edmundo Bal por Rosa María Seoane,​ que en aquel momento era secretaria general de Adif, como representante por el Juicio al proceso independentista catalán. La sustitución se hizo después de que Bal se negara a omitir la violencia del delito de sedición. La falta de violencia implicaba que las penas pedidas para Oriol Junqueras pasaba de 25 años a 12 años. Edmundo Bal se negó a dejar de recoger en los escritos de acusación los hechos que implicaban violencia. Tras su destitución declaró "¿Sabes qué pasa? Que no soporto las presiones de los políticos a los funcionarios públicos que solo quieren hacer su trabajo. No soporto la mentira" 

Como si perturbar el orden público fuera lo mismo que subvertirlo desde el poder, como hicieron en 2017.
Y en Alemania, una conducta como la descrita se llama rebelión y se castiga entre 10 años y cadena perpetua, que no les engañe este tipo
Un año más con Sánchez puede ser un año letal para la salud de la democracia española

Lo volverán a hacer y les saldrá más barato                                                por Edmundo Bal
Es grave, pero es así: el presidente del Gobierno no sólo está renunciando a las herramientas democráticas para salvaguardar los derechos y libertades del pueblo español, sino que las está desguazando No tengo palabras. Acabo de escuchar las palabras de Pedro Sánchez, en La Sexta, diciendo que va a derogar el delito de sedición, para homologarnos con los países de nuestro entorno, sustituyéndolo por el delito de desórdenes públicos. 
-¿Y no será esto una concesión para que le aprueben los Presupuestos?- pregunta Antonio García Ferreras. 
- Noooooooo- responde él, alargando la sílaba. Sin movérsele un pelo, sin ponerse colorado, porque piensa que todos somos tontos.
Es difícil escribir sin dejarse llevar por las vísceras cuando uno recibe, pese a las advertencias, la confirmación de una de las mayores infamias, otra más, que va a perpetrar el Gobierno de Pedro Sánchez contra España, a saber: la supresión del delito de sedición de nuestro Código Penal y su sustitución por el delito de desórdenes públicos, que ya existe en el Código.
La sedición es el delito que protege el orden público de los ataques más furibundos que los ciudadanos pueden cometer. Condena a quienes se alzan pública y tumultuariamente para impedir por la fuerza o al margen de las vías legales, la aplicación de las leyes, o impedir a una autoridad o funcionario el cumplimiento y legítimo ejercicio de sus funciones y atribuciones. A nadie la cabrá duda alguna que este tipo penal lo que protege es el mismo Estado de Derecho, el imperio de la Ley que con su derogación Sánchez no quiere defender. Es grave, pero es así: el presidente del Gobierno no sólo está renunciando a las herramientas democráticas para salvaguardar los derechos y libertades del pueblo español, sino que las está desguazando.
Y este delito, la sedición, se pretende sustituir por el genérico de alteración del orden público, un delito que ya existe en nuestro ordenamiento, y que se impone a quien genéricamente perturba la paz ciudadana, castigado con tres años de prisión en su tipo básico y hasta seis en su tipo agravado. Como si eso, perturbar el orden público, fuera lo mismo que subvertirlo desde el poder como hicieron en 2017. Como si fuéramos tontos. Junqueras fue condenado a la pena más alta del procés a 13 años por sedición en concurso con la malversación, más 13 años de inhabilitación absoluta en los que no puede presentarse a ningún proceso electoral.
Sin ruborizarse dice Sánchez que en Alemania se derogó el delito de sedición. De nuevo, como si fuéramos todos tontos. Miren, no es el nombre del delito, es la conducta que describe y sanciona. Y en Alemania, una conducta como la descrita más arriba se llama rebelión y se castiga entre 10 años y cadena perpetua, que no les engañe este tipo. En Bélgica, 10 años. En Portugal, entre 10 y 20. En Francia, hasta la cadena perpetua a quienes atenten contra la integridad territorial del Estado. En Italia, 12 años solo por participar en la sedición. Esto no sólo lo dice el derecho comparado que parece que Sánchez desconoce tanto como el portavoz socialista, Patxi López, sino el propio Tribunal Supremo en su informe contra los indultos. También a la justicia pretende pasar por encima el Gobierno.
En una cosa igual sí tiene razón Sánchez, aunque el escenario se convierte en más terrorífico. Igual es verdad que no es por unos presupuestos. Concretamente: no sólo por unos Presupuestos. Ni alianza de Sánchez con los separatistas ni las consecuencias de la misma tienen como alcance una legislatura, sino un plan que va mucho más allá: pretende dejar inerme a la nación española frente a los ataques a su Estado de Derecho y a su Constitución. No se conforma con indultar los delitos del pasado, sino en disculpar preventivamente los futuros intentos de ruptura del separatismo.
Porque, ¿alguien tiene dudas de por qué lo hace? La cosa parece clara: un Código Penal a la carta, una subasta de las normas penales que garantizan nuestra convivencia en paz, un mercadeo para adecuar la norma al capricho de los golpistas condenados. Para que Oriol Junqueras y el resto de los condenados a muchos años de pena accesoria de inhabilitación puedan presentarse a las próximas elecciones generales (o las autonómicas catalanes, tras la ruptura del Gobierno con Junts); para que Carles Puigdemont y los fugados puedan regresar a España a sabiendas de una condena leve y la confianza en el ulterior indulto; y la posibilidad para todos de cumplir las promesas que hicieron, “lo volveremos a hacer”, sin tener ya miedo a las consecuencias penales.
No hay que explicarle al lector que la norma penal más favorable se aplica retroactivamente y las condenas anteriormente impuestas por la Sala 2ª del Tribunal Supremo por gravísimos delitos de sedición cometidos contra la Constitución Española, en concurso con la malversación de los dineros públicos que todos contribuimos a dotar con nuestros impuestos, más la desobediencia a los mandatos del Tribunal Constitucional, serán objeto de revisión. Esto es: sus penas serán reducidas, las de privación de libertad, indultadas; y las de inhabilitación (que no se pueden indultar), reducidas a fin de que estos delincuentes condenados pueda volver a la vida política como si tal cosa, como si no hubiera pasado nada, para cumplir su amenaza, para volverlo a hacer. El avezado lector ya habrá descubierto que el delito genérico de desórdenes públicos puede ni siquiera llevar aparejada la inhabilitación absoluta. Un poco más, y parecerá que debemos los españoles pedir perdón a los golpistas, cosa que ellos no han hecho jamás.
Y todo ello, queriendo pactar con el PP el reparto del CGPJ para poder configurar un Tribunal Constitucional a medida también de los separatistas que sea más condescendiente con las desobediencias a sus mandatos por parte de los futuros golpistas. Dinamita contra nuestros resortes democráticos desde dentro. Todo por mantenerse en Moncloa, aunque sea un año más. Pero un año más para Sánchez puede ser un año letal para la salud de la democracia española. ¿Qué más puede pergeñar Pedro Sánchez? ¿Qué umbral de disparates no ha pisoteado ya?
Colón 13 junio 2021 contra los indultos
Es evidente que todo esto responde a su pura necesidad de supervivencia: baste como evidencia el hecho de que ERC se ha apresurado a felicitarse por esta negociación con el PSOE. Una auténtica traición a los votantes que le llevaron a Moncloa bajo la promesa de traer detenido a Puigdemont. Sánchez no tiene escrúpulos, pero no es su propia hemeroteca, ya destrozada hace tiempo, lo que debe ocuparnos a los demócratas españoles, sino la urgencia de pensar cómo revertir democráticamente el daño sin precedentes y la desprotección de nuestro Estado de Derecho que este Gobierno prevé dejarnos como herencia. 
Tenemos trabajo.

domingo, 6 de noviembre de 2022

Desjudicialización y sedición (J. Tajadura)

Sánchez tiene lista la reforma de la sedición que enviará al Congreso: sólo espera el OK de ERC y JxCAT
por Javier Tajadura
Lo que se pretende es que, si se repiten los acontecimientos de 2017, el poder judicial no pueda parar el golpe.
Dicen los golpistas (y Sánchez está por la labor):
Cataluña está judicializada
¿Quién la desjudicializará?
El desjudicializador
que la desjudicializare
buen desjudicializador será
Esperemos que, si ya es difícil decirlo, sea más difícil hacerlo.

Desjudicialización y sedición
El anuncio de la propuesta del Gobierno de reforma del delito de sedición -para reducir a la mitad las penas que actualmente contempla-, concebida como una cesión a ERC para lograr su respaldo al proyecto de Presupuestos Generales, ha hecho saltar por los aires las negociaciones entre Gobierno y Partido Popular para la renovación del CGPJ. 
Con ello se da un paso más en el proceso de erosión e, incluso, descomposición del Estado de Derecho. La Unión Europea ha sido y es clara y contundente a la hora de formular las reformas que requiere España para fortalecer el Estado de Derecho: 
- en primer lugar, la renovación del CGPJ y la modificación del sistema de designación de sus miembros; 
- y, en segundo lugar, el fortalecimiento de la imagen de independencia, del fiscal general del Estado. 
Nunca ha dicho nada sobre el delito de sedición. Cuando el Gobierno justifica su propuesta en la supuesta exigencia de equiparar nuestro Código Penal a otros europeos no está diciendo la verdad. 
Si el delito de sedición se compara con el previsto en otros Estados para las simples alteraciones del orden público, efectivamente, se comprueba que, en ese ámbito, las penas previstas son inferiores. Sin embargo, la comparación debe establecerse con aquellos delitos que sancionan los ataques contra la Constitución y la integridad territorial del Estado, y ello, aunque no medie la violencia física. En ese sentido, casi todos los países prevén penas mucho mayores para hechos como los acaecidos en Cataluña en 2017. Esto es algo que ya advirtió el Tribunal Supremo en la sentencia del procés
La "amenaza" de usar la fuerza para destruir la República Federal de Alemania (delito de alta traición) tiene una pena mínima de diez años y máxima de cadena perpetua. En Portugal, el intento de separar una parte del territorio nacional aun sin violencia lleva aparejada una pena de 10 a 20 años. Y, además, tanto en Alemania como en Portugal están prohibidos los partidos separatistas. Francia, que tampoco tipifica la sedición, prevé la cadena perpetua para quienes inciten o dirijan ataques contra la integridad territorial. 
La reforma que necesita nuestro Código Penal es la inclusión de tipos penales que defiendan al Estado de ataques producidos desde el interior, por los propios poderes públicos, con la intención de destruir el orden democrático y la unidad del país. Justo lo contrario de lo que el Gobierno ha pactado con ERC en el marco de lo que llaman "desjudicialización". 
La reforma propuesta del delito de sedición (reducción de penas a la mitad) tendría efectos muy perniciosos y dejaría al Estado de Derecho prácticamente indefenso ante intentonas golpistas como la producida en Cataluña en 2017. 
La interlocutora de Sánchez con Puigdemont es la
portavoz del PSOE en el Senado, Eva Granados
En primer lugar, si se reducen las penas a la mitad, el prófugo Puigdemont podría regresar a España y sería difícil justificar su detención preventiva. En segundo lugar, la sentencia de los principales líderes del golpe de 2017 (ya indultados) quedaría deslegitimada ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que podría anularla por desproporcionada. Y, finalmente, supondría un formidable estímulo a quienes han proclamado con claridad que "lo volverían a hacer". 
Se entiende así el sentido que los separatistas catalanes atribuyen al concepto de "desjudicialización", pero resulta incomprensible que el Gobierno de la nación transite por esa senda autodestructiva cuya primera consecuencia ha sido la ruptura de las negociaciones con el PP. La oposición no puede consentir ni legitimar un proceso tendente a desapoderar al Estado de sus imprescindibles mecanismos de defensa. 
En este contexto, resulta ineludible la formalización de un gran acuerdo entre el PSOE y el PP para el fortalecimiento del Estado de Derecho que se traduzca, por un lado, en una renovación del CGPJ sin cuotas, lo que exige admitir el veto a cualquier candidato "contaminado" en sentido partidista. Y, por otro, en una reforma del Código Penal para tipificar las conductas "golpistas" contra el orden constitucional y la integridad territorial del país. 
En este sentido, bastaría con que Pedro Sánchez cumpliese su promesa de 2019 -dejando en paz el delito de sedición- de reintroducir en el Código Penal el delito de convocatoria de referéndum ilegal. 
En todo caso, los acontecimientos de esta semana ponen de manifiesto una vez más la esquizofrenia del Gobierno. No se puede pretender negociar la renovación del CGPJ para cumplir con el Estado de Derecho al mismo tiempo que, en otra sede, se pacta con otras fuerzas políticas las fórmulas más adecuadas para dejar a aquel indefenso. 
Porque de eso es de lo que se trata: de despojar al Estado de sus instrumentos mínimos de defensa. Con ello se "desjudicializa" el "problema". 
Lo que se pretende es que, si se repiten los acontecimientos de 2017, el poder judicial no pueda parar el golpe.
Javier Tajadura Tejada. 
Profesor de Derecho Constitucional de la UPV/ EHU

domingo, 11 de septiembre de 2022

Juegos infantiles en el XIX (dedicado al 11S 2022)

¡Quisiera ser tan alta como la Luna, para ver los soldados de Cataluña!
Hay una canción infantil que se ha cantado en toda España y que mira con simpatía a "los soldados de Cataluña". La tenía documentada en la Prensa Histórica en 1904, pero ayer dio un salto de medio siglo, hasta mediados del XIX (infancia del autor del artículo) y, además, presentada como "de toda la vida".
Lo que muestra la escasa tradición del separatismo catalán que nace ya en el siglo XX.

Canción española y plurigeneracional
Independientemente de a qué hechos históricos se refiera la letra (siempre anteriores a las Guerras Carlistas (1833-1876), lo que sí quiero destacar es que esta canción infantil sirvió a todos los niños de España (Cataluña incluida, hasta en las antiguas colonias españolas de Marruecos) en los siglos XIX y XX, en nuestros juegos. Me imagino a Francesc Maciá, Jordi Pujol, incluso a los más jóvenes Artur Mas, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras o Carme Forcadell... jugando al corro, contoneándose y cantando con orgullosa ingenuidad esta cancioncilla. ¡Lástima de camarica!
Y a los independentistas más maduritos, que no fueron educados en el secesionismo, tiene que resultarles especialmente difícil romper con España, ya que supondría, a la vez, romper con su infancia.
Y la infancia es un estado del que nunca deberíamos independizarnos.

BALADAS INFANTES (Hemeroteca 1887)
Ha vuelto el Verano.
Las muchachas han empezado ya á jugar al corro. 
Parece que las mismas niñas cantan todos los años en igual sitio, á idéntica hora, las mismas baladas extrañas, absurdas, pero con cierto tinte poético... Llegado el verano, ahí están las niñas en el mismo sitio de la calle cantando, cogidas de las manos. ¡Si parecen las mismas hasta por el semblante!
Sus canciones nos trasportan á otros tiempos en que hemos vivido ó que solo conocemos por la historia.
¡Oh! Quien fuera tan alto como la luna, 
Para ver los soldados de Cataluña
Cantan debajo de mi ventana con una melodía sencilla y elemental, despertando el recuerdo de antiguas guerras que nos cuentan las historias.
...Oyendo esto hay que creer en la perpetuidad de la tradición y la rutina. Los años trascurren y las canciones no cambian ni el tiempo de ellas tampoco. 
48 juegos, en pareados
Este es otro fenómeno digno de atención. He observado mucho á los niños y he tratado de analizar las costumbres y hechos de cuando yo lo era. 
De niño, en cambio, se somete á la ley del juego con una rectitud que ya quisieran obtener de sus subordinados todos los autócratas de este mundo de las revoluciones y los petardos. 
Observemos, si no, el año infantil.
Invierno: el imperio absoluto de la pelota que da contra la pared ó la cara de cualquiera (Nº 4; aún no existía el fútbol).
Primavera: como por ensalmo desaparecen las pelotas, y son reemplazadas por las aleluyas (imagen dcha., tebeos posteriores o comics actuales). No hay bando, decreto ó ley que se observe con tanto rigor y escrupulosidad. 
Cuando acaban las aleluyas empieza la jalma (es un costal que se pone a los animales de carga), el toro (24, aleluyas dcha.) y el atrapado á zurriagazo limpio. 
Hasta que avanza un poco el verano y se promulga la ley despótica de los huesos de albaricoque y los alubiones; todo muchacho que se estime posee su bolsa de alubias y forma parte en los garitos en que, á la polla ó á pares y nones, se pierde y gana como en cualquiera timbirimba, pero sin trampas; la ley del juego ante todo; nadie discute, todos se someten.
La trompa (o peonza, supongo) acecha la caída de las alubias para reinar hasta cerca del inverno.
Así estaba establecido hace cuarenta años, y así continúa. sin trazas de concluir el año infantil, más observado que el económico y el eclesiástico.

lunes, 13 de diciembre de 2021

Catalán: de aquellos polvos, estos lodos

Un digital independentista difunde la identidad del padre del niño de Canet
Fue a finales de los 90. Me había despistado con el coche en una carretera de Gerona y llamé a unas jóvenes y les  pregunté  por la localidad a la que quería ir. Como no sabían decirme, consultaron al señor que iba con ellas. Él, en vez de contestar, les inquirió en catalán:
- En quin idioma heu preguntat? (¿En qué idioma ha preguntado?)

E L MUNDO, MARTES 9 D E SEPTIEMBRE DE 2008 ESPAÑA
PROHIBIDO ESTUDIAR EN ESPAÑOL / La persecución
La imposición del catalán en los centros educativos de Cataluña traspasa los límites de las aulas. La Consejería de Educación de la Generalitat, a través de directores, profesores y personal de servicio, interviene en los patios, los comedores, las actividades extraescolares y en el ámbito familiar. No son incidentes aislados. Es una estrategia para imponer el catalán como lengua habitual fuera del horario lectivo. El fervor de unos y el temor de otros permite que niños de 6 años vean afeada su conducta por pedir hacer pis en castellano.

«Si un niño pide pan, agua o pis en castellano, hay que ignorarlo»
La monitora de un comedor escolar de Barcelona denuncia el sistema de imposición del catalán promovido por la Generalitat en Cataluña

MANUEL ROMERO, BARCELONA
.– Como en cualquier sistema de dominación en el que los cómplices pasivos son necesarios, la inmersión lingüística en Cataluña requiere de colaboradores tácitos que ejecuten las reglas que emanan de la Consejería de Educación de la Generalitat. Sara Burgos estaba llamada a engrosar esas filas pero ha roto la cadena de órdenes y el manto de silencio que cubre la implantación del catalán en las escuelas y en la sociedad catalana. Para el Colegi de Educació Infantil i Primaria Gayarre, en el barrio de Sants de Barcelona, su rebelión no es baladí. La insubordinación de Sara, monitora de comedor de 22 años de edad, representa, a juicio de sus superiores, una amenaza para los cimientos de la política lingüística de la Generalitat. Su acción de sabotaje: contestar en su idioma a los niños de Primero de Primaria –de 6 años– que le solicitaban permiso en castellano para hacer pis o reclamar algo más de pan o agua en la comida.
2008. Sara Burgos, de 22 años, es monitora de
comedor y estudiante de Integración social.
MANUEL ROMERO

Sara Burgos es natural de Barcelona y vive en la cercana localidad de Santa Susana, en la comarca del Maresme. Aunque su lengua materna es el castellano, habla perfectamente catalán. «Cuando comencé a estudiar, siempre en colegio público, acababa de ponerse en marcha la enseñanza en catalán, así que lo hablo sin problemas. Quien se dirige a mí en catalán le contesto en ese idioma y si me hablan en español, cambio con naturalidad. No recuerdo que nadie en mi infancia me prohibiera hablar en castellano». 
Su relación con el aparente equilibrio lingüístico de Cataluña dio un vuelco a principios del pasado junio, cuando el curso escolar estaba a punto de concluir. «Estoy estudiando Integración Social y realicé un curso de monitora de comedor de colegio, una actividad muy socorrida en Cataluña para ganar algo de dinero y ayudarte en los estudios». 
Sus funciones en el colegio Gayarre eran sencillas. Cada día, Sara Burgos debía acompañar, a la una de la tarde, a un grupo de niños procedentes de la clase de Primero de Primaria y llevarlos al comedor, atenderles y vigilarles durante el almuerzo, conducirlos al patio de recreo y devolverlos a su aula a las tres. 

«Comencé a realizar esta labor en enero. A finales de curso, en los primeros días de junio, se dirigió a mí la coordinadora del comedor. Me explicó que la Generalitat había realizado una encuesta escolar y se había detectado que las monitoras hablaban castellano frecuentemente con los niños en el patio de recreo. A ello se sumaba que mi grupo tenía un alto índice de conversación en castellano conmigo en el comedor. Después de recriminar mi acción, me dijo que lo que estaba sucediendo era muy grave y que tenía que acabar con esta situación. Había que erradicar el español de las escuelas catalanas y de ésta en particular». 
Sara Burgos se quedó atónita. Durante cinco meses había estado respondiendo a los niños en el idioma en el que se dirigían a ella y eso, al parecer, ponía en riesgo los objetivos lingüísticos catalanistas. 
Sara desconocía que aquel incidente no era una anécdota o una rabieta de su superiora. Había incumplido el espíritu y la letra del Plan por la Lengua y la Cohesión Social, elaborado en 2004 y actualizado hace un año por la Consejería de Educación de la Generalitat de Cataluña. El proyecto establece en su página 21 las normas básicas de actuación dentro de la escuela, tanto pública como privada, para «incrementar el uso de la lengua catalana y el aranés, si fuera el caso, como lengua vehicular y de comunicación en los centros educativos». Esa era la clave.
Sara Burgos había incumplido la regla. La Consejería de Educación de la Generalitat dispone de numerosos equipos humanos, herramientas técnicas y la información de colaboradores voluntarios que la mantienen al tanto del estado de la cruzada para la imposición del catalán. «La Consejería habían realizado un test para conocer el idioma de los niños en las horas lectivas, no lectivas, extraescolares, actividades y comedor», relata Sara. 
El Plan por la Lengua y la Cohesión Social indica en la misma página que entre sus fines se encuentra «elaborar un diagnóstico de la situación del centro con la consecuente reflexión y valoración» y «establecer actuaciones para adaptar los programas de inmersión lingüística a la situación actual». Allí estaba Sara, siendo objeto de las medidas correctoras. «Cuando se conocieron los resultados, el director del colegio llamó a su despacho a mi coordinadora y le entregó el apartado que me afectaba». Constaba que Sara había utilizado el español para contestar a los niños que le habían reclamado en ese idioma algunas de las necesidades a la hora de comer, como pedir más pan, agua o ir a hacer pis. 
«Mi coordinadora fue tajante. Si me hablaban en castellano no debía darme por enterada. En su lugar debía contestarles: ‘A veure, torname’l a repetir que no t’he entès’ (A ver, vuelve a repetírmelo que no te he entendido), ya que estábamos en Cataluña y la lengua de enseñanza es el catalán». 
Sara Burgos respondió que no iba a seguir esas directrices y que estaba dispuesta a que la despidieran por ello. «Dije claramente que si un niño se dirigía a mí en castellano, iba a continuar contestándole en su idioma. Por otro lado, en ningún caso he hablado en español si me han preguntado algo en catalán. Entre otras cosas, porque sé catalán. Sorprendentemente éste no era el caso de la coordinadora, que se estaba dirigiendo a mí en castellano en medio del comedor y ante los niños. Ahora está estudiando catalán para alcanzar el nivel C». 
Sara Burgos argumentó que existen niños sin ningún conocimiento de catalán y que la única forma de comunicación que tienen es el castellano. 
«Hay críos ecuatorianos, incluso un chico de seis años con una edad mental de tres, con problemas de desarrollo y dificultades en el habla, que tiene el castellano como lengua materna y una necesidad muy fuerte de que le hablen en su idioma. También debía contestarle que no le entendía cuando se dirigiera a mí en español». 
El enfrentamiento alcanzó su punto álgido cuando Sara puso una sola condición para acatar la orden, «que el colegio cumpliera la sentencia que les obliga a incluir en sus impresos de inscripción la casilla con la opción de educación en castellano, que no aparece». A la coordinadora, esta demanda le pareció todo un desafío y se limitó a decir que estaba conduciendo el asunto hacia un debate político. 
La amonestación sirvió para que en las orillas del oasis del colegio público Gayarre afloraran los cactus de la imposición lingüística. «Trataron de convencerme argumentando que para lograr metas profesionales había que cumplir órdenes y que, para alcanzar su puesto, mi superiora había tenido que asumirlas sin rechistar, aparte de que en este colegio el director era de Esquerra Republicana de Catalunya». 
Precisamente la figura del máximo rector del centro sobrevolaba el conflicto. «Él se reunió con mi coordinadora, que fue quien me presionó y amenazó con que no llegaría a ningún lado. Directamente el director no se dirigió a mi». 
Al día siguiente, Sara Burgos volvió a estar con los niños de su aula. Aunque estaba decidida a seguir tratando igual a los escolares, su comportamiento no era el mismo. «Sentía la angustia de que me estaban escuchando. Me molestaba todo, incluso que los niños me hablaran. Estaba deprimida. Después de la reunión con mi coordinadora me puse a llorar de rabia, de impotencia. Es horrible que traten de privarte de la libertad de expresarte en tu lengua materna». 
La amonestación a Sara y el requerimiento al resto de las monitoras del comedor para que no contestaran en castellano a los niños que se dirigieran a ellas en este idioma no provocaron más que su única oposición. «Mis compañeras no decían nada. Al contrario, repetían a la coordinadora que nunca hablaban en español, cuando eso es mentira. Los niños se dirigen a nosotras en castellano y acostumbramos a contestarles en lo que nos hablan. Si es en catalán, les respondemos en catalán. Los críos nos van marcando el idioma y lo que quieren es que les des las respuestas». 
El proceso para reconducir lingüísticamente el comedor del colegio público Gayarre no había concluido. Días después, la coordinadora del comedor comunicó a Sara que cuando el director del centro compartiera mesa con ellas, toda la conversación debería ser en catalán. «Era completamente hipócrita. Entre las monitoras hablamos en castellano durante la comida y era antinatural que yo, después de seis meses, comenzara a hablar en catalán a unas personas con la que nunca lo he hecho. Es como si con mi madre empiezo a hablarlo». 
Sara recibió este requerimiento en dos ocasiones, sin que ella modificara el hábito. «Nos avisaban cuando iba a venir a comer con nosotras pero yo mantuve mi costumbre. En una ocasión me habló en catalán y yo le contesté en ese idioma, pero recuerdo que otra vez me dirigí a él en español, como algo natural. Cataluña es España y tenemos dos idiomas oficiales». 
Tras las vacaciones, Sara Burgos ha vuelto a trabajar, pero ha puesto una condición: que no sea en el CEIP Gayarre. Cuando ella no esté, los niños de Primaria tendrán que aprender a decir pis en catalán si no quieren volver a casa con los pantalones mojados.

Disciplina férrea más allá del aula
ERC fracasa en su intento de blindar la
inmersión lingüística con la Ley Celaá
Los colegios en Cataluña se rigen por la Ley de Inmersión Lingüística y por las resoluciones 1 de julio de 2005 de la Generalitat «para la organización y el funcionamiento de centros docentes». En ellas se confiere a los colegios actuaciones que trascienden el ámbito escolar, como el fomento de agrupaciones de alumnos fuera del centro con el fin de favorecer «las interacciones comunicativas para mejorar el aprendizaje y el uso de la lengua catalana». Además, su plan de actuaciones incluye: 
- Consolidar la lengua catalana y el aranés, si fuera en caso, como eje vertebrador de un proyecto plurilingüe. 
- El proyecto lingüístico debe garantizar un tratamiento de las lenguas que dé respuesta a las necesidades reales de todo el alumnado, velando por el uso del catalán como vehículo de enseñanza y aprendizaje y como lengua de relación en todos los ámbitos. 
- La programación general del centro ha de incluir objetivos y actuaciones que garanticen el uso de la lengua catalana entre los miembros de la comunidad educativa. 
- Utilizar la lengua catalana como lengua propia de Cataluña, y el aranés en el Valle de Arán, normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje en todas las actividades internas y externas de la comunidad educativa. 
- Establecer pautas de uso lingüístico favorables a la lengua catalana para todos los miembros de la comunidad educativa y garantizar que todas las actividades y las comunicaciones entre el centro y el entorno sean en lengua catalana, sin perjuicio de que se arbitren medidas de traducción en el periodo de acogida de las familias de alumnos recién llegados.

Dime, niño, en qué hablas
Al colegio público Roc Blanc, en Viladecavalls (Barcelona) no le basta con enseñar en catalán todas las materias. También quiere conocer en qué lengua se desarrolla la vida privada de sus alumnos y familiares. El viernes 8 de febrero entregó a los niños una hoja con preguntas que debían devolver en mano el lunes siguiente. 
Las encuestas son cada vez más frecuentes en los colegios catalanes. Tratan de averiguar por qué tras 25 años (recordemos, escrito en 2008) de imposición del catalán en las escuelas, y de 450 millones de inversión anual, los alumnos prefieren el español para comunicarse en la calle. 
Algunas de las preguntas de la encuesta eran: 
- ¿Qué lengua hablas en casa? 
- ¿Qué lengua hablas normalmente con tus amigos y compañeros de escuela? 
- ¿Qué lengua se habla en las emisiones de radio o de televisión que oyes o ves? 
La hija de Manuel Cuevas, de 11 años, devolvió la encuesta con la anotación de sus padres: «La vida privada no está regida por ninguna norma y cada uno hace lo que le apetece».