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martes, 7 de abril de 2020

J.J. Arazuri: Xiquets de Valls (actualizada)

Los castellers Moixiganguers de Igualada y los danzantes de San Lorenzo rindieron
un homenaje en Pamplona a José María Armendáriz, "Setas", miembro fundador
 de esta compañía de danza, fallecido el 10.08.2017
Las torre humanas, llamadas castillos por los catalanes, tienen características propias. Se han utilizado a menudo para simbolizar el trabajo colectivo, la labor de equipo... Y no hay duda que son de ello un bello exponente. La torre humana arriesgada y peligrosa, es obra de individualidades puestas al servicio del conjunto. Cada pieza del mecanismo -cada hombre (o cada mujer, ahora)- juega allí un papel esencial y se le despersonaliza, dentro del mayor anonimato. La permanente competencia entre las diversas «Collas» (cuadrillas) no es ningún factor de discordia sino de noble emulación. Cada grupo castellero quiere ser el señero y el desafío entre las «Collas» es perpetuo, lo que se traduce en una curva ascendente de superación. 
Los «Castellers» tienen todo un lenguaje propio, saturado de modismos llenos de un peculiar significado: levantar un castillo se denomina carregarlo (cargarlo), y deshacerlo ordenadamente sin caída ni violencia es «descarregarlo»; que haya habido «llenya» quiere decir que la torre humana se ha desmoronado de arriba abajo y que alguno se ha hecho daño; el chaval que sube en último lugar a la cima del castillo se llama «l'anxeneta», el cual conviene que agite el brazo, gesto que lleva el nombre de «fer l'aleta» (cortejar), y la larguísima terminología que designa las torres humanas y sus características tiene una dimensión perfectamente esotérica para los profanos.
Año 1970. Los Xiquets de Valls levantando un "pilar de cinco' (izda) y un
"dos de siete" (dcha) en la Plaza Consistorial (Foto Zubieta y Retegui)
El área de extensión de esta costumbre engloba siete comarcas: Alto Penedés, Bajo Penedés, Tarragonés, Alto Campo, Bajo Campo, Garraf, Anoia y Conca de Barbera. Son exactamente las tierras que Plinio califica como la de los iberos cossetanos. Han surgido «Collas» más allá de estás zonas geográficas, pero aún no han alcanzado los altísimos niveles de los de las siete comarcas citadas. 
La modalidad castellera, cultivada en nuestros días, arranca de mediados del siglo XIX; el último tercio de siglo fue su época dorada. Se recuerda el levantamiento de grandiosos castillos, tales como los «cuatro de nueve» y el pilar de siete levantado por debajo. A continuación hubo cierta decadencia- que nunca significó la desaparición- que a partir de 1930 inició un claro resurgimiento. La guerra detuvo aquella reanimación. Más tarde ha surgido otra que aún dura, y tan de veras, que nunca más se haya de interrumpir. Marca esta nueva época la consecución por parte de la «Colla del Vendrell» -se les denomina els nens- del pilar de seis, conseguido por primera vez en nuestro siglo. Recordad que el pilar a diferencia del castillo es el empinamiento de hombres, uno a uno, mientras que en el castillo, cada piso está formado por dos o más. A partir de aquel loable pilar de seis, los «Castells» han revivido esplendorosamente (1).
(1). FESTES POPULARS A CATALUNYA. Avel.lí Artis-Gener y Bienve Moya. Editorial HMB, S.A. 1980.
1970. Los Xiquets de Valls levantando un "cuatro de siete". (Foto Joaquín Otermin).
Al año siguiente, o sea en 1971, durante la espera al lanzamiento de "el Cohete",
un grupo de "castelleres" forales, con buen humor y gracia, intentaron emular a los
catalanes al "carregar" un castillo de "tres de tres" que salió un poco chapucero,
aunque aceptable para ser el primero. ( Foto Zubieta y Retegui).
En los Sanfermines de 1970 actuaron por las calles de la ciudad los «Xiquets de Valls» grupo compuesto por 105 xiquets, en edades comprendidas entre los 6 años del benjamín hasta los 65 del veterano. Aquellas collas vestían con blusa roja, pantalón blanco y ancha faja obscura. Por nuestras viejas rúas levantaron castillos de dos, tres y cuatro hombres, así como pilares de cinco. Las caídas se amortiguaban en el «colchón» formado por los 70 a 80 xiquets situados en la base del castillo para ayudar a los de la base a soportar el peso.
En la película La Trastienda (1975) también se forma un castillo foral (2'12'')
***
Ayer a la tarde, justo cuando estaba preparando esta entrada, enciendo la tele y me salta el Juanma L. Iturriaga haciendo de casteller.
¿Casualidad? Yo creo que me vigilan (jajaja)

Aquí la Tierra - Iturriaga, casteller por un día 07 abril 2020 
La ventaja de ser un humano muy alto, es que la altura te permite mirar por encima del hombro a casi todo el resto de los humanos. A no ser, claro, que a esos humanos les dé por colocarse unos encima de otros hasta conseguir una torre humana de 10 pisos. No es tarea fácil, pero con fuerza, valor y equilibrio se pude conseguir, como ha comprobado en sus propias espaldas el gran "casteller" de honor, por unas horas, Juanma López Itrurriaga. Vemos en este reportaje cómo ensayan y trabajan los Castellers de Vilafranca, que son una institución cultural catalana.

jueves, 22 de octubre de 2015

El mejor "castell" (tal vez) y el "enxaneta" más bravo (seguro)


Hoy puede ser un gran día. Hoy me he reconciliado con el mundo. Dos temas que eran bastante preocupantes para mí se han arreglado como por arte de magia.

El primero es el de los castells. Ayer sacaba una larga entrada en la que denunciaba dos aspectos que no me gustaban un pelo:
  1. La utilización que el independentismo catalán hace de este elemento del folclore (importado de Valencia), confundiendo la construcción de castillos humanos con la construcción nacional de una Cataluña independiente.
  2. La utilización de niños y niñas (de 5 a 10 años) en los pisos más elevados de esas torres y para coronarlas (enxaneta), con un muy grave riesgo en caso de caída.
El segundo problema que se me ha arreglado ha sido el del Toro de Osborne que pastaba tranquilamente en unas praderas cercana a Tudela hasta que unos indeseables lo tiraron por tierra. Podéis ver mi preocupación en esta entradica de hace unos pocos días: Ernai: la libertad sexual por los suelos.



Pues bien, gracias a una sugerencia de un amigo de twitter ( mil gracias), he conseguido resolver, a la vez, el problema del Toro de Tudela y el de los castells. Bueno, miento, el delicado aspecto de los niños es el único al que todavía no vislumbro la solución, pero los otros dos han quedado perfectamente apañados:
  • los castells, como vais a ver, siguen siendo muy catalanes, pero ya no son independentistas
  • y el toro.., el torico de Tudela, ha vuelto a elevarse más guapo que nunca. ¡Hasta lleva botines, como el del Fary!
¡Mirad qué gozada!

miércoles, 21 de octubre de 2015

Cataluña: menores desprotegidos


En las fiestas populares, a lo largo y ancho de España, con la llegada de la democracia, han ido desapareciendo, o modificándose, una serie de tradiciones que implicaban un sufrimiento para los animales, participantes involuntarios en dichos festejos.
Estoy pensando en los gansos de Lekeitio, la cabra que se arroja desde el campanario en Manganeses de la Polvorosa (Zamora), los patos de Sagunto... o, a un nivel infinitamente menor y más cercano, la "tranca" de Gallipienzo.
Otros festejos, relacionados con el toro (toro de La Vega, corridas, toro embolao, ensogado, encierros...), continúan a pesar de tener, en algunos casos una oposición creciente. Alguno, como el Toro de La Vega (ya prohibido algunos años por el Gobierno de Franco) parece tener los días contados. Otros, como las corridas de toros, ya han sido prohibidos en Cataluña...
En fin, que da la impresión  de que hay cada día una mayor concienciación (aparentemente, ¡ojo!) en el tema del sufrimiento de los animales. 
Aunque esa mayor concienciación se mezcla, a veces muy claramente, con fines políticos. Hemos visto por estas tierras a grupos proetarras disfrazados de ecologistas, pacifistas, antimilitaristas ("la mili en ETA militar").
Esa mayor concienciación frente al sufrimiento animal no creo que sea verdadera, si no va acompañada de la compasión hacia las personas. Me río yo de la concienciación de quienes desean que el toro mate (leed los comentarios, pero sólo un poquito) a todo lo que se le ponga por delante.

Accidente grave
Pero hoy quiero destacar un festejo en el que el sufrimiento (cuando se da) es para las personas. Es un asunto que ha pasado, hipócritamente, desapercibido y que no tiene ninguna "coordinadora anti" ni, que yo sepa, oposición alguna.
Al revés, bien recientemente, en 2010, entraron a formar parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, con el apoyo del Parlamento catalán (unanimidad de todos los grupos), de la Generalitat, del Gobierno de España... 
Y me da la impresión de que tanta unanimidad esconde algo. Porque no creo que sea yo el único indignado.
Indignado porque un país como Cataluña, con una sensibilidad tan fina hacia el sufrimiento de los toros -hasta el punto de prohibir en su territorio las corridas-, sea, paradójicamente, insensible hacia el dolor, el miedo, el pánico de sus propios hijos, los niños catalanes.
Hace un mes grabé en Cambrils la construcción de torres humanas, los castells. Como era mi bautismo, pregunté a unos castellers por el índice de caídas. Y me dijeron que muy bajo, del 0'...%. Luego he leído que era bastante mayor. Pero lo que vimos allí debió de ser una exageración: de 8 que levantaron, cayeron 4: el 50%.
No tenía, en principio, nada en contra de los castells. Al revés, produjeron en mí gran emoción y sentimientos muy fuertes de solidaridad. Rabia y frustración en las caídas. Pero... 
... Allí, y en todos los sitios, y siempre, quienes coronan los castillos son los niños. Y son estos, lógicamente, quienes caen desde más altura. A pesar del casco (desde 2006, tras un accidente mortal de una niña), a pesar de que la piña humana, alrededor del piso base de la torre, absorbe, a su costa, parte del golpe, el riesgo, especialmente para los chavales, es evidente. De hecho, uno de los grupos de Cambrils no hizo el tercer y último de sus castillos porque los críos habían cogido miedo.




Repito: no tenía, en principio, nada en contra de los castells. Al fin y al cabo, los coscorrones son libres... pero para los adultos.

Sin ir más lejos, en Pamplona (donde tenemos bastante fama de brutotes), hubo, desde el 79 al 87, unos años de encierros "chiquis", que fueron prohibidos en aras de la protección del menor. Recuerdo también que en 2007 un padre corrió con su hijo de 10 años delante de los mansos de cola (los que se sacan cuando ya ha pasado la torada, por si ha quedado algún toro suelto). Además de la sanción económica, se le retiró al padre el régimen de visitas al hijo. Quien conoce un poco el encierro sabe del escasísimo riesgo que sufrió ese niño, cocretamente con esos mansos.

Por el contrario, es evidente el riesgo que corren los chavalicos (entre 5 y 10 años) que coronan el castell. A pesar de que la cámara del niño que corona el castillo (el enxaneta) exagera, sin duda, la altura, en este vídeo se pasa miedo sólo de mirarlo:



Entonces, yo me pregunto: ¿Quién está consintiendo esta desprotección de los menores? Todos: la Unesco, el Estado español, la Generalitat, el Parlament con todos sus partidos, los propios padres... y madres.
¿Y por qué no se atreven a llamar al pan, "pan", y a la desprotección, "desprotección"? Por miedo a la fiera, para no enfadarla. 
Como habréis caído en la cuenta, esa bicha es el independentismo catalán. No hay castell sin que cerca (incluso coronándolo por un niño) haya una estelada.



La construcción de castells forma parte de la construcción nacional de Cataluña (¡lástima que su origen esté en Valencia!). Es uno de los símbolos más representativos. Y en esa tarea deben estar todos: mayores (en la piña), hombres (hasta Dani Rovira) y mujeres... niños y niñas ("absolutamente necesarios" para rematar el castillo).
Como veis, los derechos de Cataluña están por encima de los derechos de sus hijos más pequeños.
Pero... qui li posa el cascavell al gat?

lunes, 7 de septiembre de 2015

Castells en Cambrils


Curiosamente, la Virgen del Camino -Reina y Señora de Pamplona- es festejada durante esta semana en Cambrils. Y ayer tuvo lugar la "Diada Castellera de la Festa Major" en la que actuaron la Colla jove de L'Hospitalet, los Xiquets de Cambrils  y la Colla jove del Xiquets de Tarragona.
El origen de estas torres humanas está en Valencia y desde hace más de 200 años se practica en el Campo de Tarragona, extendiéndose por toda Cataluña durante el siglo XX. En el año 2010, els castells (los castillos) fueron declarados por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Era la primera vez que veía una exhibición (antes sólo había visto algún entrenamiento) y pregunté por el peligro de caídas de estas torres humanas. Se me dijo que era muy bajo. ¿10%? - pregunté. Y me dijeron que mucho más bajo: 0'...%. Así que me puse a grabar con toda tranquilidad.

1. Colla jove de L'Hospitalet
Madre e hija participan en esta torre. La niña acaba llorando y es recogida por su madre:



2. Xiquets de Cambrils
En este vídeo se ve perfectamente por dónde se rompe el castillo. Secuelas: algún brazo en cabestrillo.



3. Colla jove del Xiquets de Tarragona
Ésta colla experta fue la que más alto subió, en menos tiempo y se deshizo sin contratiempos. Ya me había dicho uno de sus componentes que tenían un muy buen nivel. Una pena que, justo cuando iban a coronar, se me acabó la batería


Crítica
Quiero manifestar que estas torres humanas son capaces de provocar en el espectador sentimientos muy fuertes de solidaridad y de emoción. No me extraña que se abracen cuando consiguen su objetivo, ni ver caras de rabia y de frustración, más que de dolor, cuando caen las torres.
Hace 5 años el Parlamento catalán abolió las corridas de toros en Cataluña por el sufrimiento que se causaba a los animales, manteniendo los correbous, los toros embolados y ensogados por ser tradicionales.
Da la impresión de que más que el sufrimiento del animal, lo que importa es si se trata de un festejo español o catalán.
Los castells, desde hace tiempo, se han convertido en una manifestación del sentimiento catalanista.
Entonces, me parece que hay bastante hipocresía en esa hipersensibilidad ante el sufrimiento animal en las corridas de toros (la Fiesta Nacional) y, sin embargo, son excesivamente permisivos en la utilización de niños (sólo en los últimos años con cascos y protectores dentales) para coronar los castells (Fiesta catalana).
Ese doble rasero no aguanta un pase.

Algunas foticos subidas a Face