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viernes, 16 de agosto de 2024

Galileo, 1610

Galileo presenta su telescopio al Dux de Venecia. H. J. Detouche
Las Pléyades (o Cabrillas)
En 1610 empezó a cambiar nuestra visión del universo gracias al telescopio. 
Galileo descubrió cuatro puntitos brillantes que parecían acompañar a Júpiter y girar alrededor de él. Se empezó a tambalear el Geocentrismo, defendido por una Iglesia basada en Aristóteles, según el cual todo giraba alrededor de la Tierra. Y fue un apoyo fundamental para el Heliocentrismo, la teoría propuesta por Copérnico y que le había costado la vida en la hoguera a Giordano Bruno.
Vio también que la Luna -a la que se definía como una esfera perfecta, de cristal- era rugosa y tenía "mares" y montañas, como la Tierra.
Galileo Galilei observó las Pléyades -las Cabrillas (pincha y escucha a nuestro Alberto)- a través de un telescopio y lo dejó plasmado en una publicación, el Sidereus Nuncius, en marzo de 1610. Donde el ojo desnudo sólo ve 6 ó 7 estrellas, él dibujó varias docenas. El universo era pues mucho más grande de lo que nos ofrecía la simple vista.

Anunchi, mirando la plaza desde el octavo
Viaje a Canarias en el verano del año 1978, un año después del accidente de Los Rodeos.
Al final de la estancia me sobró un dinero y me compré un pequeño anteojo (como ése del enlace, pero negro). 
Ahora que me acuerdo, hay alguna foto de una hermana, en bata, mirando por aquel trasto en el balcón de Obispo Irurita.
Aquel anteojo anduvo por casa, meses y meses, sin hacerle mucho caso, hasta que un día...
Mejor, una noche. Me llamó la atención una "estrella" muy brillante y apunté hacia ella. Vi que la "estrella" tenía 4 puntitos perfectamente nítidos a su alrededor y en un mismo plano. Como un sistema solar, en pequeñito. Tras preguntar a los sabios y consultar en los libros (no había aún internet) llegué a la conclusión de que la "estrella" era Júpiter y los 4 puntitos, sus cuatro satélites mayores.
Saturno y Júpiter, desde observatorios terrestres 
O sea, que con esa mierdica de anteojo se llegaba a ver los satélites de otros planetas. 
Deseaba que llegara la noche para ver cuánto habían girado los "4 puntitos" alrededor de Júpiter.
Y efectivamente, ahí seguían los 4, en el mismo plano siempre, pero a diferente distancia de Júpiter.
Cuando mis brazos se cansaron de mirar, apunté hacia otro objeto, también muy brillante, pero más anaranjado. Aluciné. Parecía tener un anillo  alrededor. No podía ser otro que Saturno.
En noches sucesivas, la Luna, muy agradecida en los cuartos; el cinturón de Orión, las Pléyades...
Aquel humilde anteojo me había acercado el cielo mucho más de lo que, por su escaso precio, podía imaginar.
Aquellos 4 puntitos se hicieron mis amigos: Ío, Europa, Ganimedes y Calixto. Los descubrió Galileo en 1610. Copérnico, Kepler, Newton, Einstein... y Carl Sagan me enseñaron cómo era nuestro Universo: hay más de cien mil millones de galaxias, cada una de ellas con cientos de miles de millones de estrellas. Para que nos hagamos una idea de su inmensidad: hay más estrellas en el cielo que granos de arena en todas las playas de nuestro planeta (aquí tenéis un cálculo que nos dice que hay más del doble de estrellas que granos de arena).
Fue el arranque de una afición, desaforada (mi hija Altair -07.07.82-, pagó el pato) durante tres años, que luego se fue calmando y que hoy sigue. Y que me ha permitido desentrañar algunos problemas que para mí eran todo un misterio.

jueves, 18 de enero de 2024

Astronomía llorona, desde Colombia

Exposición amanecer desde el Desierto de la Tatacoa, Colombia
Javier de la Cuadra llora de emoción generosamente, pero esas lágrimas no le impiden ver las estrellas ni comentar divinamente sus fotografías:

Me desperté a las 3:30 AM de hoy, 9 de enero, para hacerle fotos a la alineación de la Luna menguante con Venus, y me encontré con una sorpresa que no esperaba. Fue un amanecer absolutamente mágico. Lloré haciendo las fotos de la serie que verán a continuación. 🧵📷 (Súbele el brillo a la pantalla)

A eso de las 4:00 AM por el oriente se presentó el gran Venus junto a Antares, la estrella que se ve roja. Arriba quedó registrada una estrella fugaz. Pedí un deseo y seguí esperando a La Luna...

Luego se encendió una luz en algún lugar encima de la montaña y la neblina proyecto un precioso juego de luces en el cielo que parecía fuego. Pero mi sorpresa fue mayor cuando noté que en la foto habían quedado más estrellas fugaces! En este punto dije: Están lloviendo estrellas!... Deben ser las Cuadrántidas. Pero cuando salió la Luna comenzó la magia pura...

...Encendieron otra luz al lado de la luz de fuego y a los dos minutos se asomó esa hermosa Luna menguante entre los árboles y entonces lloré por primera vez en la madrugada. ¿Cómo no?

Le hice un primer plano a esa Luna menguante saludando detrás de los pinos de la montaña... Mística.

Me cogía la cabeza de lo perplejo que estaba mientras hacía las fotos. Porque es que iba aclarando el cielo a medida que amanecía y esta historia tomó unos matices increíblemente mágicos. Una lluvia de estrellas en medio de la Luna Menguante y Venus mientras amanecía el 9 de enero...

Pero cada segundo que pasaba el cielo iba tomando unos matices increíbles y esta serie se volvió una divina locura. Como dijo Charly García: "Por favor lloren"

Y ese instante preciso y precioso en el que el sol le dio vida a la luz del día la escena pasó a otro nivel.

Justo cuando esta escena pasaba frente a mis ojos comenzaron a cantar los pájaros, los gallos y el silencio se convirtió en la fiesta helada de un amanecer mágico.

A medida que la luz consumía el cielo, la luz de la Luna y de Venus se iba apaciguando y ese momento fue el que más me conmovió realmente. No sé, por alguna razón sentí que la Luna se despedía entregando ese trisito de luz menguante a ese cielo rosado, fucsia, naranja, azul, qué se yo...

Hice este primer plano de la Luna menguante en ese fondo rosado del amanecer y lloré. Lloré como un niño enamorado del universo, de nuestro planeta, de ese cielo, de la vida misma. Lloré por tanta belleza que nos rodea... Así termina esta historia de una lluvia de estrellas en medio de la luna menguante y Venus en el amanecer del 9 de enero del 2024. Gracias.

Para quienes preguntan desde dónde hice las fotos. Las hice desde mi casa en las montañas del municipio de Suesca, en Colombia. Acá les muestro como se veía el amanecer hacia el sur.